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JC

la meta de la fe`

1 Peter 1:9
Joel Coyoc August, 20 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc August, 20 2023
Estudio de 1 de Pedro

La prédica "La meta de la fe", presentada por Joel Coyoc, se centra en la crucial doctrina de la salvación y la relación íntima entre la fe y el amor por Cristo. El predicador argumenta que la finalidad de la fe del creyente es la salvación de las almas, basada en 1 Pedro 1:9, que menciona que al final de la fe se encuentra la salvación. Coyoc enfatiza que la verdadera fe produce un amor genuino por Cristo, quien es la piedra viva, en contraposición a una fe vacía que no reconoce la obra redentora de Él. Las pruebas y aflicciones, según el apóstol Pedro, sirven para probar esta fe, haciéndola más valiosa que el oro, y los autores de las Escrituras anticiparon esta salvación. La importancia de esta enseñanza radica en que refuerza la comprensión de la fe como un don de Dios, que no solo busca la salvación eterna, sino también produce alegría, amor y una vida transformada en Cristo.

Key Quotes

“Nuestra fe tiene una meta, la fe que tiene una meta.”

“Obteniendo el fin de vuestra fe que es la salvación de vuestras almas.”

“El creyente está obteniendo ya la meta de su fe. Desde que venimos al Señor Jesucristo, estamos obteniendo la meta de nuestra fe.”

“La única manera de ser vistos agradables delante de Dios es porque estás confiando únicamente en la justicia del Señor Jesucristo.”

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vamos a abrir nuevamente nuestra
biblia en la primera carta del apóstol Pedro primera de Pedro capítulo 1 dice la Palabra de Dios, Pedro
Apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión
en el Ponto, Galacia, Cappadocia, Asia y Bitinia, elegidos según
la presencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para
obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo, gracia
y paz o sean multiplicadas. Bendito el Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo
renacer para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo
de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada
e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. que
sois guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar
la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo
postrero, en lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por
un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en
diversas pruebas. para que sometida a prueba vuestra
fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero,
se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando
sea manifestado Jesucristo. A quien amáis sin haberle visto,
en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con
gozo inefable y glorioso. obteniendo el fin de vuestra
fe, que es la salvación de vuestras almas. Los profetas que profetizaron
de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente
indagaron acerca de esta salvación. escudriñando qué persona y qué
tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el
cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo y las
glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no
para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora
os son anunciadas por los que os han predicado el Evangelio
por el Espíritu Santo enviado del cielo. cosas en las cuales
anhelan mirar los ángeles. Por tanto, ceñid los lomos de
vuestro entendimiento, sed sobrios y esperad por completo en la
gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado. como
hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais,
estando en vuestra ignorancia, sino como aquel que os llamó
es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera
de vivir. Porque escrito está, sed santos,
porque yo soy santo. Y si invocáis por padre, aquel
que sin acepción de personas, juzga según la obra de cada uno,
conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación, sabiendo
que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual
recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles como
oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un
cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la
fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por
amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien
resucitó de los muertos, y le ha dado gloria para que vuestra
fe y esperanza sean en Dios. Habiendo purificado vuestras
almas por la obediencia a la verdad mediante el Espíritu,
para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente
de corazón puro, siendo renacidos no de simiente corruptible, sino
de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece
para siempre. Porque toda carne es como hierba,
y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba
se seca y la flor se cae, mas la palabra del Señor permanece
para siempre. Y esta es la palabra que por
el Evangelio os ha sido anunciada. Amén. Vamos a meditar esta tarde el
versículo nueve que dice obteniendo el fin de vuestra fe que es la
salvación de vuestras almas. Obteniendo el fin de vuestra
fe que es la salvación de vuestras almas. Quisiera leer el versículo
en otra traducción de la escritura que dice porque están alcanzando
la meta de su fe que es la salvación. Porque están alcanzando la meta
de su fe que es la salvación. Se suele hablar mucho de tener
fe, gente algunas veces intentando animar a alguien dice cosas como
lo importante es tener fe es muy común decir pues es importante
tener fe no importa en qué tengas fe pero es que tengas fe cuando nosotros miramos esta
carta en especial en el primer capítulo hay un tema que va a
estar repitiéndose constantemente y es el tema acerca de la fe
se le empieza a mencionar desde el versículo cinco donde dice
que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar
la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo
postrero. La fe y la salvación van a ser
mencionadas recurrentemente, en especial la salvación se va
a mencionar algunas veces de manera clara, ¿sí? Con todas
sus letras, salvación, y otras veces de manera implícita. después el versículo siete nos
sigue hablando de la fe dice para que sometida prueba vuestra
fe mucho más preciosa que el oro el cual aunque precedero
se prueba con fuego sea hallada en alabanza, gloria, y honra
cuando sea manifestado Jesucristo. Y nuestro tema es la meta de
la fe. Dice obteniendo el fin de vuestra
fe. Nuestra fe tiene un una meta,
la fe que tiene una meta. Si nos fijamos
en la manera en que dice ahí obteniendo el fin de vuestra
fe, la manera en que está presentado el verbo obtener es un presente
continuo, es algo que el creyente ya está obteniendo y es algo
que al final va a ser constante hasta que lleguemos a la obtención
total de la meta de la fe o del fin de la fe, obteniendo el fin
de vuestra fe. Y algo que podemos mirar es el
creyente está obteniendo ya la meta de la fe. Desde que venimos
al Señor Jesucristo, estamos obteniendo la meta de nuestra
fe. ¿Y cómo se puede ver que estamos
obteniendo la meta de nuestra fe? Dice en el versículo ocho,
dice a quien amáis sin haberle visto, a quien amáis sin haberle
visto. Saber que estamos obteniendo
la meta de nuestra fe es que en nuestro corazón comienza a
haber un amor por el Señor Jesucristo. Amar al Señor Jesucristo. Nosotros
sabemos por la palabra que nosotros le amamos a él porque él nos
amó primero. Nosotros sabemos que antes de
antes de que Dios nos diera el don de la fe, en realidad no
amábamos al Señor Jesucristo. quizá amábamos a un Jesús la
gente habla mucho de de Jesús y de amar a Jesús sin embargo
la mayoría de la gente ama a un Jesús de su imaginación y no
no al eterno Hijo de Dios que ha sido revelado en la escritura
esto lo sabemos por la misma escritura Isaías cincuenta y
tres capítulo uno Y note que el profeta Esaías
está hablando con relación a la fe. Dice, ¿Quién ha creído a
nuestro anuncio? Y ahí está la fe. ¿O sobre quién
se ha manifestado el brazo de Jehová? Y empieza a hablar del
Señor Jesucristo. Dice, ¿Subirá cual renuevo delante
de él como raíz de tierra seca? Y la actitud de la humanidad
no redimida es la que se describe a continuación y dice, No hay
parecer en él, ni hermosura. Le veremos más inatractivo para
que le deseemos. En lugar de amar, le dice despreciado
y desechado entre los hombres, varón de dolores y experimentado
en quebranto. Y como que escondimos de él el
rostro, fue menospreciado y no lo estimamos. Esta es la característica
de aquella persona que aún está sin fe, aquel que aún no ha sido
alcanzado por el amor eterno de Dios, es la manera en que
estábamos a pesar de que habíamos sido elegidos en Cristo desde
antes de la fundación del mundo, hasta que el Espíritu Santo no
aplicó la verdad del Evangelio a nuestro corazón, esa era nuestra
actitud hacia el Señor Jesucristo. escondimos de él el rostro, fue
menospreciado y no lo estimamos. Dice A pesar de todo, dice la
escritura, ciertamente llevó en nuestras enfermedades, sufrió
nuestros dolores, y nosotros le tuvimos por azotado, por herido
de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras
rebeliones, molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra
paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos
nosotros nos descarriamos como ovejas, mas Jehová cargó en él
el pecado de todos nosotros. angustiado él y afligido no abrió
su boca, como cordero fue llevado al matadero y como oveja delante
de sus trasquiladores enmudeció y no abrió su boca. Por cárcel
y por juicio fue quitado y su generación ¿quién la contará?
Porque fue cortado de la tierra de los vivientes y por la rebelión,
la rebelión de mi pueblo fue herido. Un pueblo que ahora por
la gracia de Dios es pueblo y que tiene una una fe que tiene una
meta y que sabemos que esa meta se está obteniendo porque antes
no nos interesaba el Señor Jesucristo o quizá pensábamos en Jesucristo
pero no en el de la escritura. El Jesucristo de la escritura
no nos era atractivo, no lo veíamos como como la Biblia lo describe,
como Dios fuerte, como padre eterno, como príncipe de paz,
como admirable consejero. Damos gracias a Dios porque ahora
no es así. Nosotros podemos recordar quizá
momentos o de nuestra propia vida o la experiencia al tratar
con personas que de pronto uno les habla del Señor Jesucristo
y algunas veces la respuesta es otra vez vas a empezar con
lo mismo. y hay fastidio en la persona
que no es redimida. Le damos gracias a Dios porque
aquel que es redimido está obteniendo el fin de su fe y sabemos que
lo está obteniendo porque ama al Señor Jesucristo a pesar de
que no le ha visto dice a quien amáis sin haberle visto y es
para el creyente un deleite escuchar hablar del Señor Jesucristo pero
cuando se aconseja a alguien que aún no ha sido traído a la
salvación pues le es fastidio escuchar del Señor Jesucristo.
Le molesta que se le cite y se le llame a escuchar la voz de
Dios tenemos nuestra tendencia natural a ser sabios en nuestra
propia opinión y menospreciamos el consejo de la palabra de Dios,
menospreciamos al señor Jesucristo, pero el creyente, el que tiene
una fe verdadera, está obteniendo ya la meta de su fe, y la meta
de su fe es que es un deleite el que se le hable del señor
Jesucristo, él ama al señor Jesucristo, a pesar de que no lo no le ha
visto, él ama al señor Jesucristo. Podemos mirar en Apocalipsis
capítulo uno, versículo cinco, cómo es la actitud del creyente
hacia el Señor Jesucristo. Hay amor, no pues no el amor
como es debido pero hay un amor creciente en el corazón del creyente
dice y de Jesucristo el testigo fiel el primogénito de los muertos
y el soberano de los reyes de la tierra y el creyente con amor
responde porque sabe dice al que nos amó y nos lavó de nuestros
pecados con su sangre y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios
su padre a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos
amén Después de haber leído allá en
Isaías, cómo era nuestra actitud desde el Señor Jesucristo, podemos
ver cómo el creyente está obteniendo el fin de su fe por el amor que
tiene al Señor Jesucristo, un amor que está creciendo. Después
de ser mirados sin atractivo, cuando miramos al apóstol Pedro
describiendo a a los escogidos en Cristo, en el capítulo dos
de la misma primera carta, dice a los creyentes, dice, hablándoles
del Señor Jesucristo, si nosotros Miramos desde el versículo cuatro
del capítulo dos dice, acercándose a él piedra viva, desechada ciertamente
por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa. Vosotros
también como piedras vivas sed edificados como casa espiritual
y sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales aceptables
a Dios por medio de Jesucristo. por lo cual también contiene
la escritura, y aquí pongo ención la principal piedra del ángulo,
escogida preciosa, el que creyera en él no será avergonzado. Y
dice de los creyentes, de aquellos que están obteniendo ya la meta
de su fe, dice, para vosotros, pues los que creéis en él para
vosotros pues los que creéis él es precioso antes no era precioso
antes era sin atractivo para desearle pero para los que no
creen la piedra que los edificadores desecharon ha venido a ser la
cabeza del ángulo y piedra de tropiezo y roca que hace caer
porque tropiezan en la palabra siendo desobedientes a lo cual
fueron también destinados pero para nosotros es precioso y sabemos
del apóstol Pablo que él él es es un testimonio de antes
él aborrecía al señor Jesucristo perseguía a la iglesia del señor
sin embargo Dios obró en su corazón y él fue transformado totalmente
y hay en su testimonio poder expresar ese amor y esas ansias
por conocer al Señor Jesucristo dice Filipenses capítulo tres
dice versículo siete Había cosas que él amaba pero no a Cristo
y dice pero cuantas cosas eran para mi ganancia las he estimado
como pérdida por amor de Cristo y ciertamente aún estimo todas
las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de
Cristo Jesús mi Señor que por amor del cual lo he perdido todo
y lo tengo por basura para ganar a Cristo y ser agallado en él
no teniendo mi propia justicia que es por la ley sino la que
es por la fe de Cristo la justicia que es de Dios por la fe a fin
de conocerle y por amor si hay algo que el creyente desea es
seguir conociendo a Cristo dice y el poder de su resurrección
y la participación de sus padecimientos llegando a ser semejante a él
en su muerte hermanos amor amor a Cristo a quien amáis sin haberle
visto el creyente está obteniendo la
meta de su fe porque cada día está confiando dice a quien amáis
sin haberle visto en quien creyendo aunque ahora no lo veáis le amamos
sin haberle visto y el creyente está cada vez confiando en lo
que en el Señor aunque no le vemos cada vez una confianza
creciente cada vez el pasaje que leímos donde el apóstol Pablo
dice las cosas que eran ganancia ahora son pérdida y él dice no
quiero tener ninguna confianza en la carne Y algo que caracteriza
la vida del creyente es, está alcanzando la meta de su fe,
porque sabe que la fe es un don de Dios, sabe que la fe es el
medio a través del cual la salvación fluye hacia nosotros. y cada
día está creciendo y está clamando para ser hallado, no confiando
en nada que sea en la carne, sino confiando solamente en la
obra y en la persona del Señor Jesucristo. Crecer cada día en
la confianza en el Señor, crecer cada día en el hecho de buscar
nuestra seguridad, primeramente para lo eterno, pero también
para lo temporal, primeramente en el Señor, confiar en el Señor. dice al lugar donde nosotros recurrimos
primero refleja dónde está nuestra confianza y que el Señor nos
ayude a recordar quién es nuestro proveedor y poder cuando hay
necesidad económica poder recordar las promesas del Señor y recordar
mi Dios pues suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas
en gloria el apóstol Pedro al final de la carta anima a los
hermanos y les dice echando toda vuestra ansiedad sobre él porque
él tiene cuidado de vosotros que nuestra seguridad esté en
el señor Jesucristo no solo para la salvación eterna también para
la salvación de situaciones temporales cuando nosotros pensamos en la
enfermedad tristemente tenemos que recordar que a veces cuando
sentimos algún dolor o algún síntoma de enfermedad muchas
veces lo primero que hacemos es pensar en un doctor o tomar
un teléfono y llamar al doctor y no es que no debamos hacer
uso de la ciencia médica pero confiar, creer en él, confiar
en el señor para lo eterno y para lo temporal, recordar la verdad
de la escritura dice la escritura dice está alguno entre vosotros
enfermo no dice llame al doctor, dice llame a los ancianos de
la iglesia y hagan oración por él y dice ungiéndole con aceite,
dice la oración de fe sanará al enfermo, pero dónde es el
primer lugar donde recurrimos muestra acerca de dónde está
nuestra confianza, pero el creyente está obteniendo propósito, la
meta de su fe, está cada día creciendo en confiar en el Señor
Jesucristo. Está escuchando la voz de Dios
que nos llama a poder dar gracias por todo y a poder presentar
todas nuestras súplicas delante de Dios en toda oración y ruego
con acción de gracias dice por nada estéis afanosos si no sean
conocidas nuestras peticiones delante de él en toda oración
y ruego y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús
Señor nuestro. Estamos obteniendo el fin de
nuestra fe porque no solamente hay un amor que crece cada día
más hacia el Señor Jesucristo y nuestra oración es que cada
día podamos amar más al Señor Jesucristo y desear conocerle
como lo deseaba el apóstol Pablo que estamos creciendo conforme
le conocemos podemos crecer en confiar en él pero estamos obteniendo
el fin de nuestra fe porque dice os alegráis con gozo inefable
y glorioso. Obtener el fin de nuestra fe
es poder experimentar gozo aun en medio de circunstancias adversas. Poder recordar, el creyente puede
estar angustiado, pero está siempre gozoso. El creyente tiene un
gozo que nadie le puede quitar, porque es el gozo de su salvación,
es el gozo de conocer al Señor Jesucristo, es el gozo de saber
que mis pecados han sido perdonados, es el gozo de saber que el único
que puede darme perfecto gozo es el Señor, es el saber que
por la obra del Señor Jesucristo nosotros podemos estar en su
presencia y nosotros podemos estar en su presencia no por
la abundancia de nuestra bondad sino por la multitud de su misericordia
que podemos estar en su presencia allí donde dice el Salmo dieciséis
que hay plenitud de gozo dice en tu presencia hay plenitud
de gozo delicias a tu diestra para siempre antes dice me mostrarás
la senda de la vida y el creyente está gozoso porque el creyente
conoce la senda de la vida, la senda de la vida es el Señor
Jesucristo, él dice yo soy el camino, soy la verdad, soy la
vida, nadie viene al padre si no es por mí, el creyente está
obteniendo la meta de su fe y es que puede escuchar la palabra
que dice, estad siempre gozosos, orad sin cesar, dad gracias por
todo, regocijaos en el señor, otra vez les digo, regocijaos. Hermanos, como decía yo en la
mañana, eso uno puede decir, eso no es fácil, y en verdad,
para nuestra carne, no es fácil, para nuestra carne es fácil buscar
el gozo adonde no está, y después estar frustrados, pero clamemos
al señor, que el obre de tal forma nuestro corazón que nos
dé ojos de fe para mirar que el el realidad el lugar donde
se haya el verdadero gozo es en la salvación del señor. Si
nosotros miramos estos mismos versículos están enfatizando
que el gozo está en la salvación del señor. Lo mismo que hace
el antiguo testamento. Lo mismo que hace el en las vides no haya fruto, aunque
las vacas sean quitadas de los corrales. Nosotros no somos una
sociedad agrícola. nosotros vamos al súper y compramos
nuestra comida, pero la sociedad de la que está hablando en la
escritura es una sociedad que dependía de la producción del
campo y está diciendo, aunque la higuera no florezca, ni en
la vid haya fruto, aunque las vacas sean quitadas de los corrales
y las ovejas de la majada, o sea, aunque la situación sea extremadamente
crítica, No tener cosecha de higuera, de bit, ni vacas, ni
nada, significaba que la economía estaba totalmente mal. Y el salmista
dice, el profeta dice, con todo yo me alegraré en Kiobá y me
gozaré en el Dios de mi salvación. Hermanos, la satisfacción y el
gozo está en el Señor. Dios mismo es el gozo del cielo. Dios nos guarde de cavar cisternas
que no retienen agua, de buscar el gozo donde no está el gozo,
el gozo está en el señor, el gozo está en vivir, en conocerle
para poder vivir para su gloria. Ahora sabemos que estamos obteniendo
por lo que dice el el pasaje, estamos obteniendo el el propósito,
la meta de nuestra fe. Ahora, ¿cuál es esa meta de nuestra
fe? Dice que es la salvación de vuestras almas. Las cosas
que estaba mencionando están relacionadas con la salvación
de nuestras almas. Qué terrible y qué triste es
el poder vivir con nuestras almas sin salvación. Pero damos gracias
a Dios porque el vivir en el presente experimentando y obteniendo
la salvación de nuestras almas, cuando pensamos en la salvación
de nuestras almas tenemos que recordar esa salvación ya está
completa y está reservada en el cielo para nosotros que somos
guardados por el poder de Dios y en el momento que un pecador
es salvado cuando le es revelado el Señor Jesucristo y él puede
mirar su necesidad de salvación él puede mirar que esa salvación
es únicamente por la obra y la persona del Señor Jesucristo
En ese momento el creyente ha pasado de muerte a vida, en ese
momento él ha experimentado salvación de la pena que viene por causa
del pecado, esa paga del pecado que es muerte eterna, ya hemos
sido librados. Hemos experimentado ya esa salvación.
Dice la Biblia, ahora pues, ninguna condenación hay para los que
están en Cristo Jesús. El que ha creído en el Señor
Jesucristo ya está libre de toda condenación. Nadie puede acusar
a los redimidos del Señor, nadie los puede condenar. El Señor
Jesucristo ha pagado ya por su condenación. El Señor Jesucristo
los ha redimido y los ha lavado de los pecados con su sangre.
pero aún nosotros estamos batallando cada día con la presencia del
pecado y lo que estábamos mirando es cómo en el tiempo presente
se está obteniendo ya nuestra la meta de nuestra salvación
porque estamos creciendo en amar al Señor Jesucristo, en depender
del Señor Jesucristo, en hallar el gozo en el lugar donde está
que es en el Señor Jesucristo. Recuerde que en esencia el pecado
es que Adán y Eva empezaron a buscar el gozo y la satisfacción en
las cosas creadas y no en el creador y nosotros le seguimos
nosotros solemos estar equivocándonos en el lugar donde buscar el gozo.
Entonces, es la salvación de nuestras almas, la salvación
del castigo por el pecado, la salvación de la presencia del
pecado. Estamos siendo liberados de la
presencia del pecado. Dios está utilizando diversas
pruebas para mostrarnos cuán necesitados estamos de estar
enfocados y de poder conocerle en medio de las situaciones de
sufrimiento y de aflicción. Y por fin, cuando el Señor Jesucristo
venga, nosotros vamos a obtener ya la totalidad de esa salvación. ¿Y qué es la totalidad de esa
salvación? Es ser libres de la presencia
del pecado, ser totalmente libres de la presencia del pecado. Hoy
estamos cada día siendo liberados del poder del pecado, ya hemos
sido libres de la pena, pero el ser completamente libre de
la presencia del pecado. Es hermoso poder reflexionar
y pensar, hermanos, Cristo, lo que lo que Dios nos ha dado en
Cristo no es lo que Adán y Eva perdieron. Adán y Eva podían
pecar o no pecar. Caídos en Adán hay una sola cosa
que podemos hacer y es solamente podemos pecar. pero redimidos
en Cristo no vamos otra vez a estar como Adán que podía pecar o no
pecar sino lo maravilloso es en Cristo vamos a no poder pecar
fuera sin nada de presencia del pecado la la consumación final
y total de nuestra salvación, a no poder pecar más, y eso va
a ocurrir cuando nosotros veamos al señor Jesucristo, lo que está
hablando en todos sus versículos y que el apóstol Juan habla cuando
dice, amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado
lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando él se manifieste,
seremos semejantes a él, ¿por qué? Porque le veremos, tal como
él es. Hermanos, que El recordar constantemente, ya
estamos obteniendo el fin de nuestra fe. Ya si estás en Cristo,
no hay condenación. Ya has sido librado de la de
la pena, del castigo por el pecado. Si estás en Cristo, hoy estás
siendo librado del poder del pecado. Estás experimentando
un creciente amor por el Señor Jesucristo porque le estás conociendo
cada vez más, estás creciendo en ese amor por Cristo porque
le conoces y conocerle se traduce en una mayor confianza en el
Señor Jesucristo. No podemos confiar en quien no
conocemos. Cada vez que conocemos más a
una persona, confiamos más en él, y el propósito de la predicación,
el propósito de que tengamos la palabra de Dios, es para que
nuestra fe sea creciente en el Señor Jesucristo, de que él es
digno de ser creído, sus promesas son firmes, y el Señor no sólo
tiene poder para prometer sino para cumplir cada una de sus
promesas. El Señor cumple cada una de sus
promesas. Hermanos, eso nos libra del poder
del pecado. Cuando yo voy entendiendo a dónde
está el gozo, voy a experimentar liberación del pecado, porque
pecado es buscar el gozo en otro lugar que no es Dios. Cuando
yo voy creciendo en confiar en el Señor, más que confiar en
mis recursos económicos. Cuando yo voy creciendo en confiar
en el Señor, más que confiar en los recursos científicos o
confiar en mis propias fuerzas, estoy siendo liberado de la idolatría
del corazón. El pecado es idolatría. creyente está obteniendo el fin
de su fe que es ser librado del poder del pecado pero nuestra
esperanza hermanos es ver a Cristo y ya no poder pecar más porque
seremos experimentaremos la salvación plena, experimentaremos el ya
no tener más relación con el pecado, ser libres de la presencia
del pecado, ver al Señor Jesucristo y como dice el apóstol Juan,
seremos tal y como él es. Recuerde que ese es el mayor
bien que se le puede hacer al creyente. El propósito de la
fe es la salvación de nuestras almas y la salvación de nuestras
almas es ser como el Señor Jesucristo. Recuerde y sabemos que a los
que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, todas, absolutamente
todas. porque él está gobernando todas
esas cosas para nuestro bien, para darnos una fe más preciosa
que el oro, pero sobre todas las cosas, dice, y sabemos que
a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien,
esto es, a los que conforme a su propósito son llamados, dice,
porque a los que antes conoció, también los predestinó para que
fuesen hechos conforme a la imagen de su hijo. El mayor bien que
se le puede hacer a un escogido de Dios es que sea libre de la
presencia del pecado por ver al Señor Jesucristo y ser como
él es, como él él es, él es santo sin ninguna relación con el pecado,
que ese sea el anhelo de nuestro corazón. Y la pregunta es, ¿tienes
esa fe preciosa que es don de Dios? ¿Tienes esa fe preciosa
que es la que el señor pone en el corazón de sus nuevas criaturas.
Tienes esa fe preciosa que está obteniendo ya el fin de su salvación
que está cada día creciendo en amar al señor Jesucristo porque
está cada día conociendo al señor Jesucristo porque Dios se sigue
revelando en el señor Jesucristo y sigue dándote ojos para ver
al señor Jesucristo. Está Cristo pareciéndote lo más
precioso está siendo Cristo para ti, admirable consejero, Dios
fuerte, padre eterno, príncipe de paz, está en él toda tu confianza
para tu salvación y no estás confiando en absolutamente nada
que tú puedas aportar, porque recuerda algo, Dios solo acepta
lo que él provee. Si tú vienes trayendo algo para
tu salvación que viene de ti, cuidado, Dios no acepta nada
que él no provea, y él acepta únicamente lo que ha provisto
en el Señor Jesucristo. Él ha provisto en el Señor Jesucristo
la sangre que nos puede limpiar de todos nuestros pecados. Él
ha provisto en nuestro Señor Jesucristo una justicia que es
mayor que la de los escribas y fariseos. Él ha provisto en
el Señor Jesucristo justicia. No tenemos más necesidad de tratar
de justificarnos o de echar culpa a otros. podemos venir y confesar
nuestros pecados y él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad. Es tu fe, esa clase de
fe, una fe que tiene seguridad en el Señor, una fe que se acerca
al Señor no confiando en ninguna bondad en mí, sino en la multitud
de sus misericordias que se han manifestado en el sacrificio
del Señor Jesucristo, que también por misericordia dejó su trono
de gloria y vino a caminar en esta tierra y vivió la vida que
no somos capaces de vivir y estás plenamente convencido de que
no eres ni hay ninguna capacidad de vivir como Dios pide que vivas
pero que Cristo vivió así cumplió toda la ley cosa que nosotros
no podemos hacer, pero que él, después de haber hecho eso, murió
en una cruz como si nunca hubiera cumplido la ley. Justo lo que
estábamos leyendo en Isaías 53 dice, todos nosotros nos descarriamos
como ovejas, pero que va cargó en él el pecado de todos nosotros.
Estás confiando que él llevó tu castigo, que él murió tu muerte,
que nosotros debimos haber muerto en esa cruz, pero él ocupó nuestro
lugar. estás confiando que el padre descargó en él su ira por
causa de nuestros pecados, que el padre lo abandonó en esa cruz
por causa de nuestros pecados, y estás confiando en que él dio
satisfacción a la justicia, por eso él está vivo, por eso nuestra
salvación, dice Pedro, que es por la resurrección de Jesucristo. Ahí, como dice, para una herencia
incorruptible, Vamos a mirar el versículo. dice bendito el Dios y Padre
de nuestro Señor Jesucristo que según su grande misericordia
nos hizo renacer para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo
de entre los muertos estás has creído ese bendito evangelio
donde no hay mérito en el hombre donde el hombre es depravación
total pero donde Dios ha hecho todo para su salvación y su justicia
está satisfecha por la obra del Señor Jesucristo estás convencido
que la única razón por la cual tú puedes ser agradable delante
de los ojos de Dios es porque has confiado en el Señor Jesucristo,
porque estás en el Señor Jesucristo, que la única razón por la cual
puedes ser aceptado delante de Dios es porque él te ha hecho
renacer por la palabra de verdad, porque tu corazón se ha rendido
ante la verdad de la palabra de Dios de que no hay nada en
nosotros que pueda ser agradable delante de Dios sino como dice
el mismo Dios dice hablando de su hijo dice este es mi hijo
amado en quien tengo toda mi complacencia no hay complacencia
para él fuera del Señor Jesucristo. Toda su complacencia es para
el Señor Jesucristo. Y la única manera que nosotros
podamos ser vistos agradables es que estemos en el Señor Jesucristo. Por eso es que no hay condenación
para los que están en Cristo Jesús. La única manera de ser
vistos agradables delante de Dios es porque estás confiando
únicamente en la justicia del Señor Jesucristo, en su obra
perfecta de salvación en la cruz. Esa fe tiene una meta y es una
fe segura, no es una fe para ver qué es lo que va a pasar
al final, hay gente que dice Dios sabrá qué hacer conmigo
al final, no, la fe del creyente es una fe preciosa que tiene
como propósito la salvación de tu alma y entonces podemos cantar
con gozo, podemos estar gozosos a pesar de lo que pase, puede
haber terremotos, puede destruirse totalmente la economía, pero
lo que importa está bien, estoy bien con Dios porque he confiado
en la obra del Señor Jesucristo y eso motiva mi corazón para
amar cada vez más al Señor Jesucristo, aquel que nos amó y nos lavó
de nuestros pecados con su sangre. La fe verdadera tiene esa meta
y se está obteniendo. Quiera el Señor que sea una realidad
en la vida de cada uno de nosotros, el tener esa fe verdadera. No la trates de producir. Nadie
de nosotros puede producir la clama al Señor que te dé el don
de la fe. Recuerda, por gracia sois salvos
por medio de la fe y esto no es de vosotros, es un don de
Dios, no por obras para que nadie se gloríe, no es por obras, sino
por la obra del Señor Jesucristo. Vamos a orar.

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Joshua

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