El sermón de Joel Coyoc titulado "Un corazón satisfecho con Dios" se centra en el Salmo 131 y aborda la doctrina de la satisfacción espiritual en Dios. Coyoc argumenta que una verdadera satisfacción en Dios proviene de reconocer la humillación y la dependencia de Su gracia, lo que se ilustra en la imagen de un niño destetado, símbolo de alguien que, tras haber sido alimentado, encuentra completa paz y abandono en su madre representando a Dios. Las referencias bíblicas como Salmo 62 y Filipenses 4 refuerzan esta idea, mostrando que la verdadera satisfacción no depende de circunstancias externas, sino de una relación transformadora con Cristo. El sermón subraya la importancia de renunciar al orgullo y a las ambiciones egoístas, enfatizando que el camino a un corazón satisfecho en Dios se encuentra en la humildad y la confianza plena en Su obra redentora.
“El salmista dice: ‘Preserva también a tu siervo de las soberbias, que no se enseñoreen de mí’.”
“Un corazón que está satisfecho en Dios da testimonio de su satisfacción.”
“Cuando nuestro corazón está satisfecho, Dios ha sanado de raíz nuestro problema de nacimiento.”
“Recuerde que todo llamado nuestro es hacer imitadores del Señor Jesucristo, que cada cosa que nosotros somos llamados a hacer es hacerlo como si Cristo lo estuviera haciendo.”
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