En la predicación "Unidad para la gloria de Dios," Joel Coyoc examina el tema de la unidad en la iglesia a partir de Romanos 15:13. El predicador argumenta que la unidad cristiana no es un esfuerzo humano, sino una obra sobrenatural del Espíritu Santo que surge del entendimiento del evangelio. Coyoc menciona que la Escritura enfatiza el deber de los fuertes en la fe a apoyar a los débiles, creando un ambiente de edificación y amor en vez de juicio. Referencias como Romanos 15:6 y 1:16 destacan la gloria que se da a Dios cuando los creyentes se aceptan mutuamente, reflejando el sacrificio de Cristo. La importancia práctica de esta enseñanza radica en la edificación del cuerpo de Cristo para la gloria de Dios, lo que invita a los creyentes a centrarse en el evangelio como la fuente de su unidad y esperanza.
“Sólo Cristo puede unir personas que no tienen absolutamente nada en común, pero hay algo en común y es la sangre del Señor Jesucristo.”
“El llamado no es a que nos propongamos a estar unidos, el llamado es a que busquemos el Evangelio.”
“Si Él no nos hubiera elegido a nosotros, nosotros jamás le hubiéramos elegido a Él.”
“Es por el Evangelio que nosotros podemos tener verdadera unidad y armonía para la gloria de Dios.”
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