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JC

El pueblo del Señor. (1¨Parte)

Psalm 125:1-2
Joel Coyoc May, 10 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 10 2023

El sermón titulado "El pueblo del Señor" por Joel Coyoc se centra en la confianza de los creyentes en Jehová según el Salmo 125:1-2. El predicador argumenta que el pueblo de Dios es caracterizado por su fe en Jehová, que es un don divino, y que esta fe proporciona seguridad, similar a que el monte Sion es inmutable y está rodeado de protección divina. Se hacen referencias a varias Escrituras, como Mateo 7:26, que contrasta la estabilidad de la fe con la inestabilidad de quienes desconfían, y romanos 8:38-39, que reafirma la idea de que nada puede separar a los elegidos del amor de Dios. La importancia de este sermón radica en su exhortación a los creyentes a depender completamente de la obra redentora de Cristo y a recordar la seguridad y protección que tienen en medio de las adversidades.

Key Quotes

“Los que confían en Jehová son como el monte de Sion que no se mueve, sino que permanece para siempre.”

“El pueblo del Señor es un pueblo que confía en el Señor y lo hace por la gracia de Dios.”

“Las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia.”

“Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras biblias
en el salmo ciento veinticinco salmo número ciento veinticinco dice la palabra de dios los que
confían en jehová son como el monte de Sion que no se mueve,
sino que permanece para siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor
de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para
siempre, porque no reposará la vara de la impiedad sobre la
heredad de los justos. No sea que extiendan los justos
sus manos a la iniquidad, haz bien, oh Jehová, a los buenos,
a los que son rectos en su corazón, más a los que se apartan tras
sus perversidades, Jehová los llevará con los que hacen iniquidad.
Paz sea sobre Israel. Vamos a orar. Señor, agradecemos
por la bendición que nos das de poder congregarnos, de en el gran amor con que tú nos
has amado, ese amor que es maravilloso como no hay otro igual, ese amor
que no es posible medirlo, el poder expresarte, Señor, nuestra
gratitud y nuestra admiración de que hayas querido salvarnos
y darnos salvación y también una amistad que es incomparable
señor gracias gracias por concedernos esta bendición gracias también
por la bendición de poder abrir tu palabra y de poder verte a
través de ella de poder conocerte de poder ser alentados y confortados
en nuestro corazón y señor rogamos tu ayuda para exponer la palabra
ruego que tú me des las palabras adecuadas para expresar el mensaje
que tú tienes para tu pueblo, rogarte que me ayudes con la
bendición del Espíritu Santo. Señor, rogarte que sigas también
fortaleciendo y animando a tu pueblo, gracias por aquellos
que han estado en enfermedad y tú los has sanado, estás obrando
en ellos. Recordamos, señor, a nuestros
hermanos que están pasando aflicción de salud, que tú fortalezca su
fe, que ellos puedan esperar en ti, puedan experimentar tu
consuelo. Tanto hermanos de esta iglesia
como nuestros hermanos en las otras iglesias, señor en Calquitoc,
por los hermanos que están pasando dificultades en su salud, rogamos,
señor, que obres por nuestros hermanos en la iglesia de por
el pastor, gracias porque estás obrando, estás recuperando su
salud, al igual que su esposa. Te agradecemos, rogamos que tú
sigas haciendo tu obra en ellos y a través de ellos. Oramos en
nombre del señor Jesús, amén. Vamos a meditar los primeros
dos versículos de este salmo. Dice, los que confían en Jehová
son como el monte de Sion que no se mueve, sino que permanece
para siempre. como Jerusalén tiene montes alrededor
de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para
siempre. Es una gran bendición el hecho
de que a lograr Dios en nuestros corazones nos ayude a poder mirar
en las cosas que nos rodean, lecciones espirituales. Estaba
pensando en el Señor Jesús hizo mucho esto con cosas cotidianas
del uso de cada día enseñaba lecciones que apuntan a realidades
espirituales necesarias que nosotros pensemos. Y pues estábamos viviendo
un tiempo en Yucatán ahora en que el calor, el sol es fuerte
y que el Señor nos ayude a los creyentes a mirar más que la
intensidad del calor y pensar en que nos ha alumbrado el sol
de justicia. En pensar que el pueblo que moraba
en tinieblas vio gran luz y luz resplandeció sobre ellos. que
cuando tengamos la posibilidad de llegar a nuestra casa y ver
la puerta, pues podamos recordar como el señor dijo, yo soy la
puerta al que por mí entrare. Y poder mirar en este salmo como
la situación geográfica de la ciudad de Jerusalén era una oportunidad
de reflexionar en una gran lección espiritual. Este es un salmo
que era cantado por los peregrinos que iban a Jerusalén a las tres
festividades anuales. Es probable que ellos llegaban
cantando y miraban, y miraban pues lo que estaba allí físicamente,
que era la ciudad de Jerusalén asentada sobre el monte de Sion
y a la vez rodeada de otros montes, porque el monte Sion no es el
más alto, hay otros montes que rodean a la ciudad de Jerusalén. Y poder sacar grandes lecciones
espirituales con respecto al pueblo del Señor. Y nuestro tema
hoy es el pueblo del Señor. Dice, el final del versículo
dos dice, Así Jehová está alrededor de su pueblo. El pueblo del Señor. Una de las cosas que tiene el
pueblo del señor es que es un pueblo que está descrito en la
primera frase del Salmo, los que confían en Jehová. El pueblo
del señor es un pueblo que por gracia de Dios confía en Jehová. Y es importante que no olvidemos
que es por gracia de Dios es que confía en Jehová. Nacimos
con un grande mal en nuestro corazón. desde que nuestros primeros
padres desconfiaron de la palabra del Señor y confiaron en la mentira
de Satanás. Dios, el gran orador que habla
siempre verdad, dio una palabra y nuestros primeros padres gozaron
de comunión íntima con el Señor mientras creyeron esta palabra,
hasta que el gran engañador, el padre de mentira, vino y habló
con ellos palabras contrarias a la palabra del Señor y nuestros
primeros padres creyeron la mentira. Y de ahí nosotros nacemos con
ese mal de ser personas que no confiamos en quien debemos confiar. Nacemos como personas con la
gran maldad de confiar en lo que no es confiable y menospreciar
a aquel en quien deberíamos de confiar. nos es mucho más atractivo el
creer la mentira que creer la verdad. Alguien dijo que es más
fácil vender una gran mentira que regalar una gran verdad. Y lo sabemos por experiencia
propia. Muchos años escuchamos la verdad
y muchas veces la verdad nos enojó. Muchas veces actuamos
rebeldemente contra la verdad, levantamos nuestros argumentos
contra la verdad, hasta que Dios en su gracia, como dice el apóstol
Pablo, porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y
aún esa fe no es de vosotros, es un don de Dios. Así que los
que confían en Jehová. El pueblo de Dios es un pueblo
que confía en el Señor y lo hace por la gracia de Dios. La gracia
de Dios que ha querido erradicar ese mal con que nacemos, de dudar
del Señor, de cuestionar la palabra del Señor, de ser más sabios
en nuestra propia opinión que considerar la voz de Dios, de
creer más lo que nosotros pensamos de nosotros mismos que lo que
el Señor dice acerca de nosotros, de creer más lo que la aparente
ciencia dice acerca del hombre. creer que somos productos de
la casualidad, de un accidente que ocurrió, creer que somos
personas buenas, que de vez en cuando hacemos cosas malas, y
creer mucho mejor de lo que realmente somos, sin confiar en lo que Dios dice,
rebelándonos contra lo que el Señor dice. Pero su pueblo su
pueblo confía en él porque dios le ha dado el don de la fe el
pueblo del señor son los que confían en jehová confían en
jehová el padre hay gente que pretende que se puede confiar
en jehová el padre y nada más y que ellos están proclamando
que van directamente al padre sin embargo eso es no confiar
confiar en el padre porque el padre ha encomendado todo juicio
al hijo porque el salmo dos dice que es confiar que confiar en
el padre es confiar en su hijo y nos habla de la gran bienaventuranza
que se obtiene por medio de la fe que Dios da a su confían en el padre, y la prueba
que confían en el padre es que confían en el hijo. Dice el versículo doce, honrad al
hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues inflama de
pronto su ira, bienaventurados todos los que en él confían. Honrad al en Jehová y que eres pueblo de
Dios, pero sólo quieres confiar en Jehová el Padre, menospreciando
a Jehová el Hijo. La verdad de la Palabra de Dios
dice que tú no eres pueblo de Dios, porque el pueblo de Dios
confía en Jehová y la prueba de que se confía en Jehová es
que se confía en su Hijo. Él ha revelado que Él y su Hijo
son uno solo. Él ha revelado que Él se complace
únicamente en su Hijo. Él ha revelado que Él ha encomendado
todo juicio al Hijo. Y el único lugar de salvación
donde se expresa la confianza en Jehová el Padre, en Jehová
el Hijo, es en el Señor Jesucristo. Honrad al Hijo. para que no se enoje y perezcais
en el camino, pues inflama de pronto su ira, bienaventurados
todos los que en él confían. Y estos que confían son el pueblo
del Señor, bienaventurados los que confían en el Señor. Los
que confían en Jehová, dice la Escritura, hablando del pueblo
de Dios, en primer lugar, los que confían, el pueblo del Señor
es un pueblo que confía. Ahora, la segunda cosa es que
ese pueblo, y es importante no olvidar, confiamos porque Él
ha querido darnos la fe. Confiamos porque Él ha querido
darnos vida, porque estábamos muertos, estábamos con corazones
rebeldes, con corazones duros, con corazones incrédulos. Y una de las cosas que tiene
el pecado es que el pecado es ahora podemos entender que el
pecado es irracional es irracional no confiar en el único que es
digno de confianza y pasarnos la vida poniendo la confianza
en todo aquello que aunque nos parece que es de confiar en verdad
no es de confiar y el pecado es así es irracional pero el
pueblo del señor confía porque el señor en su misericordia le
ha dado el don de la fe lo ha hecho una nueva criatura, es
la nueva criatura la que cree, la que cree al Señor. Ahora dice
también en la segunda frase dice ¿Cómo son los que confían? ¿Cómo
es ese pueblo que confía en el Señor? Como el monte de Sion. Y ese monte es un monte que no
se mueve, sino permanece para siempre. No se mueve, sino permanece
para siempre. Qué gran bendición es que hay un lugar sólido, hay un lugar
de confianza, y ese lugar es donde está cimentado el creyente,
donde está cimentado aquel que se le ha dado la fe para creer.
En contraste, en contraste con lo que caracteriza la vida del
resto de las personas, de aquellos que no son el pueblo de Dios,
dice Mateo 7, 26, Dice, pero cualquiera que me
oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato
que edificó su casa sobre la arena y descendió lluvia y vinieron
ríos y soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa
y cayó y fue grande su ruina. Qué bendición que el creyente,
por causa de que Dios le ha dado el don de la fe, cree a la palabra
revelada. cree en la palabra viviente y
hay estabilidad en la roca que es el Señor Jesucristo. Isaías
cincuenta y siete, veinte. Pero los impíos son como el mar
en tempestad que no pueden estarse quietos y sus aguas arrojan sieno
y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para
los impíos. Los impíos son como el mar en
tempestad que no puede estarse quieto y sus aguas arrojan sieno
y lodo. Y no hay paz, dijo mi Dios, para
los impíos. Qué gran bendición es poder recordar
que alguna vez esta fue nuestra realidad. Alguna vez estábamos
como el mar en tempestad, alguna vez batallando en la esclavitud
de hábitos que nos quitaban totalmente la paz, hasta que el Señor quiso
darnos el don de la fe y poder llevarnos a aquel lugar seguro,
a aquel lugar donde nuestra alma puede estar anclada y hay total
seguridad, porque nos ha llevado a entender cuál es nuestro verdadero
problema. Algunas veces somos tentados
a perder el sueño Pero damos gracias a Dios porque recordamos
que estamos en el lugar seguro y podemos descansar otra vez
en el Señor, en tanto que es triste ver personas que de pronto
vienen y te cuentan sus dificultades una vez y vuelven a venir y te
la vuelven a contar Y por la gracia de Dios nosotros
podemos ver el problema y ellos ven el problema que no es en
realidad el problema. Ellos están centrados en algo
temporal y a veces es triste tener que decirles lo único que
puedo hacer por ti es compartirte lo que te he compartido otras
veces y desear que Dios quiera darte el gozo que me ha dado.
y orar por ti hasta que Dios quiera hacer lo que ha hecho
en mí, porque pues por más consejo que te pueda dar, el asunto está en que Dios te
quiera dar la fe, el asunto está en que se quiera revelarte a
ti y mostrarte tu verdadero problema y puedas venir al lugar, a la
roca, a esa roca firme. Santiago capítulo uno, versículo
seis, Dice, desde el 5, dice, si alguno
tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente
y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando
nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada
por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues,
quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. pedir
con fe y aún pedir con fe como aquel que el Señor Jesús le preguntó
si creía y él dijo creo ayuda a mi incredulidad ser conscientes
de que A pesar de que Dios nos ha dado el don de la fe y que
nuestra fe es preciosa por ser nuestra, está tan agujereada
y necesitamos clamar para que el Señor siga haciendo esa obra
de seguirnos revelando al Señor Jesucristo y seguir mostrándonos
cuán digno de confianza es el Señor. Mateo capítulo 16 versículos
17 y 18. leyendo desde el versículo 15,
dice, bueno, el contexto es el Señor
Jesús estaba preguntando quién decía a la gente que era Cristo,
y pues los discípulos les decían, bueno, unos dicen que eres Juan
el Bautista, otros Elías, Jeremías o alguno de los profetas. y el
Señor Jesús se dirige a ellos, que evidentemente eran su pueblo,
que evidentemente Dios les había dado el don de la fe. Dice, y
les dijo, ¿y vosotros quién decís que yo soy? Respondió Simón Pedro
y dijo, tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente. Y aquí
vemos un corazón nuevo, un corazón que por gracia Dios había dado
vida, había abierto sus ojos un corazón que había visto quién
era el Señor Jesucristo y estaba confiando en Jehová el Padre,
en Jehová el Hijo. Y dice el Señor Jesús, bienaventurado
eres Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre,
sino mi Padre que está en los cielos. Y es nuestro deseo Oramos
para que cuando proclamamos el evangelio, pues aquellos que
Dios ha destinado para salvación, él quiera abrirle sus ojos y
puedan mirar quién es Cristo. Dice, yo te digo que tú eres
Pedro y sobre esta roca edificaré mi iglesia y las puertas del
Hades no prevalecerán contra ella. Jerusalén estaba sobre
el monte de Sion. Ese monte de Sion, una figura
del Señor Jesucristo, sobre el cual se está construyendo la
casa espiritual con piedras vivas, piedras a las cuales cuando el
Señor les da la fe, les dice lo mismo que a Pedro, tú eres
una piedra, una piedra que puede estar en una roca firme, la la
roca de la confesión del apóstol Pedro, esa roca que es el mismo
Señor Jesucristo, la principal piedra del ángulo, la roca qué gran bendición poder mirar
que el pueblo de Dios, el pueblo de Dios es un pueblo que está
firme porque está cimentado su confianza, su fe en la persona
y en la obra del Señor Jesucristo y nada más que en la obra y la
persona del Señor Jesucristo y por lo tanto dado que el Señor
Jesucristo es eterno y es la eterna roca de los siglos no
sólo no se mueve, sino permanece para siempre. Y esto nos recuerda
la bendita seguridad del creyente de que él va a permanecer siempre
porque el Señor está con él todos los días hasta el fin del mundo. Él va a permanecer para siempre
porque él depende de la obra completa de salvación realizada
por el Señor Jesucristo. Esa obra que ya ha sido aceptada
por el Padre, esa obra en la cual el Padre está completamente
satisfecho, esa obra que ha pagado todos nuestros pecados, además
de que Él ha abonado en nuestra cuenta su justicia y ha pagado
la culpa por haber quebrantado la ley de Dios. no sólo no se
mueve sino permanece permanece para siempre el pueblo del señor
permanece para siempre el pueblo del señor puede ser perseguido
y lo ha sido desde la antigüedad el pueblo del señor ha sido perseguido
gente muchas veces ha proclamado y ha proclamado la desaparición
del cristianismo y ellos se han muerto y aunque han matado a
muchos cristianos, a muchos de nuestros hermanos, el pueblo del Señor sigue, porque
el Señor Jesús dijo que las puertas del Hades no iban a prevalecer
contra la iglesia. Podemos ver un mundo de apostasía,
de iglesias que una vez fueron iglesias y hoy son sinagogas
de Satanás. pero a pesar de todo, el pueblo
del Señor permanece y permanecerá hasta el fin de los tiempos.
Él tiene un pueblo que no va a ser engañado, un pueblo que
va a permanecer fiel al evangelio, un pueblo que podrá ser perseguido,
pero Dios le ha dado el don de la fe y sabe en dónde hay que
confiar, y como sabe en dónde hay que confiar, sabe también
a quién hay que temer. El pueblo del Señor no quiere
decir que nunca experimenta temores, experimenta temores, pero el
pueblo del Señor, dice el Salmo 56, versículo 3, sabe qué hacer
cuando los temores asaltan la vida. dice el rey David que fue
un gran rey valiente que enfrentó enemigos aún él tuvo momentos
de temor y él dice en el día que temo yo en ti confío en dios
alabaré su palabra en dios he confiado no temeré que puede
hacerme el hombre en los momentos de temor el pueblo del señor
adora y la adoración al dios verdadero hace crecer nuestra
confianza en el Dios verdadero. Nos hace hacer el más grande
servicio que se puede hacer al Señor. Y el más grande servicio
que podemos hacer al Señor es confiar en Él. El más grande
servicio que podemos hacer al Señor es vivir en una dependencia
plena de Él, en una dependencia y una confianza plena de la obra
del Señor Jesucristo. mostrar al mundo que Él es digno
de toda nuestra confianza, no sólo para lo eterno, aún para
lo temporal. Él ha provisto lo más grande
que es lo eterno. Él va a proveer lo que necesitamos
en lo temporal. Dice… después el Salmo dice Como Jerusalén tiene montes alrededor
de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para
siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor
de ella. La ciudad estaba sobre un monte
sólido, pero tenía montes alrededor Y no quería decir que estaban
como en una cárcel, porque encerrado en una cárcel uno puede estar
guardado de todo peligro. Pero Dios es sabio en cómo protege
a su pueblo. Dios dio protección a su pueblo,
y no obstante, no quiere decir que nunca llegaron dificultades.
Pero más que la seguridad de los montes, era la seguridad
de que el Señor rodeaba a su pueblo. se nos está llamando
la atención en cuanto a la figura, pero más que todas las cosas,
a la protección de Dios por su pueblo. Así Jehová está alrededor
de su pueblo y así está el Señor alrededor nuestro, no guardándonos
en absoluto como un padre sobreprotector que no quiere que ni siquiera
le sople el viento a su hijo, sino él está guardándonos y algunas
veces él deja que cosas lleguen a nuestra vida. El Señor, en
su amor, sabía que estaba mandando a los discípulos a la tormenta
y los mandó a la tormenta. Pero Él estaba guardándolos.
Algunas veces el Señor va a dejar llegar la dificultad a nuestra
vida. ¿Por qué? Porque Él es un Padre
sabio y sabe cuando es necesario. Nosotros podemos saberlo porque
la Escritura nos lo enseña. en la carta primera de Pedro. Dice el capítulo 1. dice desde el versículo tres
bendito el dios y padre de nuestro señor jesucristo que según su
grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva
por la resurrección de jesucristo de los muertos para una herencia
incorruptible incontaminada e inmarcesible reservada en los cielos para
vosotros que sois guardados por el poder de dios mediante la
fe para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada
en el tiempo postrero en lo cual vosotros os alegráis, aunque
ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que
ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra
fe mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero,
se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria, y honra
cuando sea manifestado Jesucristo. ¿Quién es el que sabe si es necesario? El Señor sabe cuando es necesario.
No nos cansemos. Y no dudemos si estamos en verdad
en Cristo, si Él nos ha dado el don de la fe. Aunque la tormenta
sea fuerte, estás protegido, estás cercado por el mismo Dios,
estás en las manos del Padre, en las manos del Hijo y protegido
por el sello del Espíritu Santo. Estás en el lugar donde nada
te puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús,
donde ni lo alto, ni lo profundo, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni la muerte, ni la vida. ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús. ¡Qué
gran bendición del pueblo de Dios! Este pueblo que está cercado
por el mismo Dios, protegido. Algunas veces el Señor en su
sabiduría sabe que necesitamos ser afligidos, que es una necesidad
para que nuestra fe sea purificada, para que sea hallada en alabanza,
gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. Y podemos gozarnos
porque gozamos de su protección. Podemos decir con los redimidos
de otros tiempos que podemos gozarnos de la seguridad de su
presencia, no de la ausencia del conflicto, pero de la seguridad
de su presencia. Él no prometió que no íbamos
a tener aflicción o dificultad o conflicto. Él dijo que las
aflicciones del tiempo presente no se comparan a las glorias
venideras que en nosotros se han de manifestar. Él dijo que
en el mundo vamos a tener aflicción. O sea, no nos debe tomar por
sorpresa. Ya el Señor nos había dicho. Pero Él ha dicho, estoy contigo
todos los días hasta el fin del mundo. Él ha dicho, no temas
porque yo estoy contigo. No desmayes. Porque yo soy tu
Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré
con la diestra de mi justicia. Él ha dicho, no les voy a dejar
huérfanos. Él está con nosotros. Él fue
desamparado para que nosotros nunca seamos desamparados. Podemos
tener sensación de desamparo. Pero hermano, si has confiado,
porque Dios te ha dado el don de la fe, déjame decirte que
es sólo sensación. Sólo es la sensación. Nunca va
a ser una realidad. Eso fue una realidad para el
Señor Jesucristo. Él fue desamparado por causa
de cargar nuestros pecados. no solo fue abandonado del padre,
sino el padre le mostró su presencia desfavorable, el padre descargó
toda su ira sobre él porque estaba cargando nuestros pecados. Nunca
olvidemos que en la cruz para él no hubo misericordia, para
que para nosotros pueda haber misericordia. Toda esta bendición
que está descrita en este salvo fue ganada por el sacrificio
del Señor Jesucristo. Es por él, por su obra en la
cruz, que nosotros podemos tener seguridad. Es por su obra en
la cruz que nosotros podemos ser edificados sobre él que es
la roca, la roca eterna. Es por su obra en la cruz que
nosotros podemos gozar de la protección del Señor. es la gran
bendición del pueblo de Dios y es desde ahora y para siempre.
Es en estas verdades que descansa nuestra confianza en la perseverancia
final de los santos y es que los santos perseveran porque
el Señor persevera, porque Él los rodea y Él en su sabiduría
algunas veces va a dejar la aflicción a nuestras vidas, pero nos está
haciendo bien. Sabemos que a los que aman a
Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Esto es a los que conforme
a su propósito son llamados. nos afirman las verdades de este
salmo, dice, en aquel día cantarán este cántico en tierra de Cudá,
fuerte ciudad, tenemos, salvación puso Dios por muro y ante muro. Hermanos, es la la ciudad de
Jerusalén es una figura de nuestra salvación. Abrir las puertas
y entrar a la gente justa, guardadora de verdades. Gente justa, no
en sí mismos. Justas por guardadora de verdades. Tú guardarás
en completa paz aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti
ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente,
porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos. Confiad en Jehová perpetuamente. Confiad en Jehová el padre, confía
en Jehová el hijo, porque bienaventurados son los que en él confían. Que
Dios nos guarde de buscar seguridad en cualquier otro lugar que no
sea la persona y la obra del Señor Jesucristo. No hay seguridad
fuera del Señor. Hay tantas cosas que puede parecernos
que dan seguridad. Hay muchas cosas que Dios ha
provisto que son buenas y podemos usarlas, pero que Dios nos guarde
de confiar en ellas. Y que en cuanto al verdadero
problema, que es el problema de nuestra incredulidad, nuestro
clamor sea que el Señor nos dé el don de la fe. Y si nos ha
dado el don de la fe, que el Señor, clamemos a Él para que
nos haga perseverar en escuchar Su voz, porque la única manera
que nuestra fe puede crecer es por oír la Palabra. La fe viene
por el oír y por oír la Palabra de verdad. Que en medio de un
mundo donde hay tantas voces que están demandando nuestra
atención, nosotros clamemos para que el Señor nos conceda un oído
que pueda escuchar la voz del buen pastor. Y no hay manera
de ser el pueblo del Señor si no es confiando en el Señor,
confiando en Jehová, confiando en Jehová el Hijo, confiando
en su obra en la cruz. Allí está la seguridad. Tú guardarás
en completa paz aquel cuyo pensamiento en ti persevera porque en ti
ha confiado. confiar en Jehová perpetuamente
y sabemos algo, si él nos ha dado el don de la fe, nuestra
fe va a ser perpetua, él la va a perfeccionar, él la va a probar
y en el día final va a ser una fe mucho más preciosa que el
oro para la gloria y para la honra de aquel que nos amó y
nos lavó de nuestros pecados con su sangre. Vamos ahora

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