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JC

El Señorío de los débiles

Romans 14:1-12
Joel Coyoc May, 7 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 7 2023
Estudios en Romanos

La predicación de Joel Coyoc en "El Señorío de los débiles" se centra en la doctrina de la libertad cristiana y su relación con la unidad de la iglesia, basada en Romanos 14:1-12. Coyoc argumenta que el apóstol Pablo aborda las tensiones entre los "débiles" y "fuertes" en la fe, enfatizando que la aceptación mutua en la comunidad está fundamentada en la gracia de Dios. A través de una cuidadosa exegesis del texto, se destacan los conceptos de la libertad cristiana, la necesidad de tener convicciones propias en asuntos no esenciales, y el recordatorio de que cada creyente rendirá cuentas ante el tribunal de Cristo. La relevancia práctica de este pasaje subraya la importancia de vivir en amor y paz, rechazando el juicio entre hermanos por diferencias de conciencia y costumbres. Coyoc concluye que preservar el evangelio y la gloria de Cristo debe ser la prioridad en la vida de la iglesia.

Key Quotes

“El apóstol Pablo va a dedicar todo un capítulo a hablarnos sobre cómo manejar cosas que no son esenciales... la manera en que nosotros manejamos en la iglesia los asuntos no esenciales es un asunto esencial.”

“El que come no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios le ha recibido.”

“Todos compareceremos ante el tribunal de Cristo porque... cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.”

“Lo verdaderamente importante es preservar el Evangelio y la gloria de Cristo en la Iglesia.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo de los Romanos. Romanos 14. Dice la palabra de Dios, recibid
al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones, porque
uno cree que se ha de comer de todo, otro que es débil come
legumbres. El que come no menosprecie al
que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque
Dios le ha recibido. ¿Tú quién eres que juzgas al
criado ajeno? Para su propio Señor está en
pie o cae, pero estará firme, porque poderoso es el Señor para
hacerle estar firme. Uno hace diferencia entre día
y día, otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente
convencido en su propia mente. El que hace caso del día lo hace
para el Señor, y el que no hace caso del día para el Señor no
lo hace. El que come, para el Señor come,
porque da gracias a Dios. Y el que no come, para el Señor
no come, y da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive
para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el
Señor vivimos. Y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que
muramos, del Señor somos. porque Cristo para esto murió
y resucitó y volvió a vivir para ser Señor así de los muertos
como de los que viven. Pero tú, ¿por qué juzgas a tu
hermano? O tú también, ¿por qué menospreces
a tu hermano? Porque todos compareceremos ante
el tribunal de Cristo porque escrito está, vivo yo, dice el
Señor, que ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará
a Dios de manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta
de sí. Así que ya no nos juzguemos más
los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo
u ocasión de caer al hermano. Yo sé y confío en el Señor Jesús
que nada es inmundo en sí mismo, mas para el que piensa que algo
es inmundo, para él lo es. Pero si por causa de la comida
a tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor.
No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo
murió. No sea pues vitupirado vuestro bien, porque el reino
de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en
el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve a
Cristo agrada a Dios y es aprobado por los hombres. Así que sigamos
lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación, No destruyas
la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas, la
verdad, son limpias, pero es malo que el hombre haga tropezar
a otro con lo que come. Bueno es no comer carne, ni beber
vino, ni nada en que tu hermano tropiece o se ofenda o se debilite. ¿Tienes tu fe? Tenla para contigo
delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena
a sí mismo en lo que aprueba. Pero el que duda sobre lo que
come es condenado, porque no lo hace con fe, y todo lo que
no proviene de fe es pecado. Quisiera que pudiéramos recordar
que estamos estudiando una carta, y pues estamos estudiando una
carta que es bastante extensa. Normalmente, cuando uno recibe
una carta, pues, uno se sienta y lee una carta, pues, en una
sola leída. No obstante, pues, no es quizá
muy práctico con una carta como la carta del apóstol Pablo de
los Romanos, y cuando pensamos en que, aparte de no solo leerla,
sino en predicarla, pues, es mucho más difícil en pensar que
podemos, pues, en una sola exposición, pues, predicar toda la carta.
Señor Vargo, es importante que recordemos que es una carta.
También es importante que recordemos que no fue escrita precisamente
dividida en capítulos como está aquí. Esto es algo que se añadió
posteriormente a la división en capítulos y versículos. Y
el apóstol Pablo no está precisamente al cambiar de capítulo 13 a 14
cambiando precisamente de tema. Él cierra el capítulo 13 y lo
cierra con sino vestíos del Señor Jesucristo. y el apóstol Pablo
va a dedicar en una carta que principalmente ha sido dedicada
para hacer una exposición detallada del Evangelio, una exposición
detallada de cómo es que el hombre puede ser justificado delante
de Dios que es santo, siendo que el hombre es pecador. Él
ha dedicado extensamente a detallarnos, primero mostrando la culpabilidad
del hombre, tanto del judío religioso como del gentil pagano. Mostrar
cómo la maldad es que el hombre ha cambiado la gloria de Dios
por la gloria de las cosas creadas. El mostrar cómo no hay justo
ni siquiera uno. Y que la única posibilidad que
el hombre tiene de ser reconciliado con Dios es que sea justificado
por la fe en la obra del Señor Jesucristo. Que pueda ser redimido
por la obra de redención efectuada por el Señor Jesucristo. Sin
embargo, él dedica un capítulo sobre cosas que estaban causando
problemas en la iglesia de Roma y que estaban amenazando con
la división dentro de la iglesia. Recuerde que era una iglesia
donde había personas que eran de un contexto judío. Habían crecido en familias judías
formados dentro de todo lo que era, pues, las regulaciones dietéticas
de la ley y otros que venían de un contexto gentil, pues que
ellos no tenían conocimiento de muchas de estas cosas y se
estaba suscitando una situación. Y la situación es que el apóstol
Pablo va a dedicar todo un capítulo a hablarnos sobre cómo manejar
cosas que no son esenciales, como si se debe de comer carne
o no se debe comer carne, si se debe beber vino o no se debe
beber vino, si se deben guardar ciertas fiestas que marcaba la
ley. Y el apóstol Pablo dedica tiempo
a esto porque la manera en que nosotros manejamos en la iglesia
los asuntos no esenciales es un asunto esencial. La manera
como nosotros manejamos en la iglesia las cosas no esenciales
es un asunto esencial. Lo que nosotros podemos ver en
la lectura es que se estaba suscitando un conflicto y un conflicto entre
Dos grupos que el apóstol Pablo menciona como los débiles y los
fuertes. Los débiles y los fuertes. Los
hermanos débiles, los hermanos fuertes. Y el apóstol Pablo va
a mostrarnos, en primer lugar, una defensa de la libertad que
por el Evangelio el creyente tiene. A pesar de que muchas
veces este capítulo es citado como para restringir la libertad
del cristiano, el apóstol Pablo, guiado por el Espíritu Santo,
va a presentar primeramente la defensa de la libertad que tenemos
en el Señor Jesucristo. Algo que es importante que nosotros
podamos notar es poder entender quiénes eran estos hermanos débiles.
Dice, recibid al débil en la fe. Recibid al débil en la fe. A todas luces, es claro que había
ciertas cuestiones que venían de una formación en ellos. Y
no obstante, vamos a mirar que el Apóstol Pablo tiene una actitud
diferente para con ellos a la actitud que el Apóstol Pablo
tiene cuando escribió, por ejemplo, la Carta a los Gálatas. Cuando
el Apóstol Pablo escribe a la Iglesia de Galacia, el Apóstol
Pablo tiene una actitud totalmente distinta. El apóstol Pablo después
de saludar a la iglesia en el versículo seis dice, estoy maravillado
de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia
de Cristo para seguir un evangelio diferente. No que haya otro,
sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio
de Cristo. Y después el apóstol Pablo va
a mencionar una maldición, dice, mas si aún nosotros, un ángel
del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os
hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también
ahora lo repito, si alguno os predica diferente evangelio del
que habéis recibido, sea anatema. Pues busco ahora el favor de
los hombres o el de Dios, o trato de agradar a los hombres, pues
si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Y
dice Pablo, si alguien anuncia un evangelio diferente, sea anatema,
o sea, maldito. Sin embargo, el apóstol Pablo
no tiene esta misma actitud al escribir el capítulo 14 de Romanos.
Porque éstos eran verdaderos creyentes, éstos de Roma, eran
verdaderos creyentes en el Señor Jesucristo, que habían aceptado
sin reservas El Evangelio de la salvación, únicamente por
gracia, únicamente por la fe, eran verdaderos cristianos. La
diferencia con los de Galacia es que eran personas que estaban
diciendo, ustedes, tienen que circuncidarse para que sean salvos. Estaban añadiendo que al evangelio
verdadero, estaban añadiendo a la obra del Señor Jesucristo.
Estos otros hermanos en Roma creían que su salvación dependía
únicamente de la salvación por gracia, únicamente por la fe
en el Señor Jesucristo. Ellos estaban convencidos por
la obra del Espíritu Santo que habían sido justificados por
la fe y que no era por las obras de la ley. Sin embargo, ellos
traían algunos conflictos por toda su formación. Pero ellos
eran creyentes. Por eso el apóstol Pablo dice
que se les reciba recibir al débil en la fe. Por eso es que
el apóstol Pablo no tiene la actitud con la que escribió a
los Gálatas, es que los judaizantes no eran hermanos débiles en la
fe, los judaizantes eran falsos maestros, eran maestros que estaban
enseñando si es Cristo más tu circuncisión, es Cristo más no
comas carne, es Cristo más tienes que guardar la fiesta, y eso
es un falso maestro, eso no es un hermano débil, ese es alguien
que está, el apóstol Pablo dice, una maldición, sea maldito el
que traiga un evangelio, el que añada a la obra del Señor Jesucristo,
el que crea que hay Algo más aparte de la obra del Señor Jesucristo,
porque está negando la misma palabra del Señor cuando dijo
en la cruz, consumado es. La obra de salvación está completa,
no hay nada más que añadir. El Señor ha completado la salvación
de su pueblo y esa es la diferencia. Ahora, ¿qué son estos débiles
en la fe? Ser débil en la fe no es lo mismo
que tener una fe débil. Se trataba de una debilidad en
cuanto a la seguridad en su fe de hacer algunas cosas que ellos
podían pensar no era correcto. Y pienso en algunas cosas para
las cuales nosotros no estamos formados, no estamos educados. Imagine, por ejemplo, los yucatecos
no estamos acostumbrados a comer grillos y de pronto alguien te
diga que hay que comer grillos. Y quizá tengas un pequeño conflicto
en tu cabeza por tener que comer un grillo, cosa que no le pasaría
a alguien de Oaxaca. Imagine, el apóstol Pedro nació
bajo una formación, y de pronto él había ayunado y tenía hambre,
y él estaba orando, y tuvo una visión, y en esa visión había
de todo lo que la ley la parte de las ordenanzas dietéticas
establecía que era inmundo. Y de pronto es bajado un lienzo
y él tenía hambre, y una voz le dice, mata y come. Y seguramente,
pues, le pasó como a un yucateco que un guajeño le diga que coma
grillos. Había algo en su cabeza que le producía un conflicto.
Toda su vida había sido formado para pensar que eso era inmundo. Pero el Señor le dijo, no llames
inmundo a lo que Dios ha limpiado. Esas cosas eran sombras de una
realidad, nada más que sombras. Sin embargo, estos creyentes
habían confiado en Cristo, pero tenían un conflicto en su corazón.
y son los débiles en la fe. Algo así, piense en varias cosas
que en otras culturas puede ser muy normal para la gente y para
nosotros sería un impacto. Por ejemplo, tal vez en algún
país la gente coma sin ningún problema un gato. Y usted lo
va a pensar muchas veces antes de comer el gato y a lo mejor
prefiere pasar hambre que comer el gato. Y ese era más o menos
el asunto. Los hermanos fuertes. Note que
el apóstol Pablo, cuando empieza el capítulo 15, se pone del lado
de los hermanos fuertes, porque él dice, así que los que somos
fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles y no
agradarnos a nosotros mismos. Una manera sutil de decirle a
los hermanos débiles, ustedes tienen que avanzar. El apóstol
Pablo se pone, a pesar de haber sido educado igual que el apóstol
Pedro, El Evangelio le había dado libertad. El apóstol Pablo
dice, así que los que somos fuertes. Él se coloca allí en el lado
de los hermanos fuertes. eran fuertes porque tenían un
mejor entendimiento de lo que se podía o no se podía hacer.
O sea, tenían un mejor conocimiento, tenían una conciencia bien informada,
pero tenían muy poca disposición a ejercer el dominio propio por
amor a los que no tenían ese mismo conocimiento. En otras
palabras, a ellos les estaba costando vestirse del Señor Jesucristo. Sin embargo, el apóstol Pablo
hace algo. Yo quisiera que pudiéramos notar
que, no lo vamos a contar ahorita, pero se lo puede contar en su
casa y marcar cuántas veces el apóstol Pablo, en pocos versículos,
está haciendo énfasis en quién es el Señor. Abundantemente el
apóstol Pablo está apuntando repetidamente a hacer énfasis
en quién es el Señor. Y recuerde que una realidad para
el creyente es que si confesaras con tu boca que Jesús es el Señor
y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,
serás salvo. Y había olvidado decir el tema,
pero el tema es el señorío del hermano débil. Es algo que el
apóstol Pablo no estaba dispuesto a permitir. el hecho de que los
débiles, los hermanos fuertes, debían recibir al débil. Pero,
contrario a lo que se piensa, había que el apóstol Pablo no
estaba dispuesto a permitir, guiado por el Espíritu Santo,
que los hermanos débiles se señorearan de la conciencia y que estorbaran
la libertad que hay en el Evangelio. Este es un asunto serio, por
eso el apóstol Pablo aborda este tema, porque estaba amenazando
la unidad de la iglesia. Y recuerde que el Señor Jesucristo
dijo, en esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuvieres
amor los unos por los otros. Y esto nos hace pensar en algunos
temas, que de pronto, pues eso no es nuevo. En el primer siglo
ya estaban situaciones en la iglesia de cosas que no son esenciales. Hermanos, la verdad es que todos
nosotros batallamos en nuestro corazón. Algunas veces he dicho
que todos tenemos un fariseo dentro, o todos batallamos con
el legalismo. Y a pesar de los siglos que han
pasado, aún suele haber este tipo de cosas, de querer, de
cómo manejamos las cosas que no son esenciales. Pudiéramos
hacer algunas preguntas como, por ejemplo, ¿puede un cristiano
adornar su casa con temas o motivos navideños? Una de las cosas es
que observamos en iglesia las ordenanzas de la escritura, pero
otra cosa es lo que usted puede hacer en su casa. Y pudiéramos
pensar en tantas otras cosas que no son en sí temas esenciales. ¿Y qué es lo que hace el apóstol
Pablo? Lo primero que el apóstol Pablo,
el apóstol Pablo lo primero que hace es proteger la libertad
que tenemos en el Señor Jesucristo. Hay cinco cosas que el apóstol
Pablo va a dejar clara y la primera es Pablo nos recuerda primeramente
una verdad fundamental del Evangelio y esa verdad está en el versículo
Tres, dice, el que come no menosprecia al que no come, y el que no come
no juzgue al que come, porque Dios le ha recibido. Porque Dios le ha recibido. Una verdad fundamental que nosotros
tenemos que recordar de manera constante es el hecho de haber
sido recibidos por Dios. Y hermanos, eso nos tiene que
obligar a pensar en el Evangelio. ¿Cómo es que Dios nos ha recibido? ¿En base a qué es que Dios me
ha recibido? ¿Dios me ha recibido porque yo
he sido capaz de guardar la ley? ¿Dios me ha recibido porque yo
soy mejor que otras personas? ¿Cuál es la base sobre la cual
Dios me ha recibido? Tenemos que recordar cuál es
la base sobre la cual Dios nos ha recibido. Esa palabra que
se menciona allí, el apóstol la va a usar en otros tres versículos.
Y cuando nosotros recordamos cómo es que Dios nos ha recibido,
es Él nos ha recibido únicamente sobre la base de la obra perfecta
de Cristo en la cruz. es la única razón por la cual
Él nos ha recibido. No se olvide nunca que de una
sola persona el Señor Jesucristo dice, Este es mi Hijo amado en
quien tengo complacencia. Y esa única persona es del Señor
Jesucristo. Luego, aquellos que están en
Cristo El Señor se complace en ellos porque están en Cristo,
porque Cristo los ha vestido de su justicia. Cristo no se
olvide, he sido recibido por Dios porque Cristo ha vivido
la vida que yo no puedo vivir. Y Cristo ha muerto la muerte
que yo merezco morir. Esa es la única razón por la
cual Dios nos ha recibido. Y por eso Pablo está recordando
este primer asunto bien importante. ¿Por qué Dios te ha recibido? ¿Te ha recibido por lo que comes
o por lo que dejas de comer? ¿Por lo que bebes o por lo que
dejas de beber? ¿Te ha recibido por las fechas
que guardas o las que dejas de guardar? Y si nosotros vemos,
recuerde que es una carta. Y Pablo ha dedicado 11 capítulos
a dejarnos bien claro por qué es que él nos ha recibido. Y nos ha recibido siendo justificados
gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es
en Cristo Jesús. Nos ha recibido porque hemos
sido justificados por medio de la fe. Es por eso que Él nos
ha recibido, únicamente por la obra perfecta, por la persona
y la obra perfecta del Señor Jesucristo. En el versículo uno, la palabra que dice La misma
palabra que dice porque Dios le ha recibido al finalizar el
versículo tres, es la misma palabra que dice recibir al débil en
la fe, y es la misma palabra que está en el versículo siete
del capítulo quince. Por tanto, recibíos los unos
a los otros, como también Cristo nos recibió para gloria de Dios. ¿Y qué significa esto? Es dar
la bienvenida con amor genuino, como recibimos a nuestra familia. No importa si nosotros no comemos
grillos, si nuestro hermano come grillos, eso no importa. No es la base de su alimentación
porque Dios lo recibió. Dios lo ha recibido. por causa
de la vida y la muerte del Señor Jesucristo. Y eso tenemos que
recordarlo constantemente. No, nunca olvidar por qué es
que soy recibido. Es un tema recurrente, no solo
en esta epístola. En los Salmos dice, los Salmos
nos hablan de quién va a entrar a tu santuario para adorar el
limpio de manos y puro de corazón. Y ese es el Señor Jesucristo. Y nosotros podemos entrar no
por nuestra bondad, sino por la multitud de su misericordia.
Y la multitud de su misericordia está manifestada en el Señor
Jesucristo. Y eso tenemos que es el tema
recurrente en toda la escritura. Dios, si Dios nos ha recibido
justificándonos por la fe únicamente por gracia en la persona y la
obra de Cristo, ¿Quiénes somos nosotros para rechazar a otros
miembros de la familia por asuntos de preferencia personal? Si el perfecto Dios nos aceptó
como hijos, ¿debemos nosotros rechazar a otro hermano por un
asunto de preferencia personal? Y yo creo que la respuesta es
muy clara, ¿no? No hay ninguna razón para ello.
No hay ninguna razón para ello. Siempre va a ser importante que
nosotros recordemos el Evangelio, porque el Evangelio nos recuerda
la actitud que Dios tiene para conmigo y para con mis hermanos
en Cristo. y eso va a ser una guía segura
para la actitud que yo tengo que tener para con mis hermanos
en Cristo. El apóstol Pablo, después de
recordarnos, después de recordarnos que hemos sido recibidos sobre la base únicamente de la
obra perfecta de Cristo, el apóstol va a hablar directamente a los
débiles y lo que él va a decir es está en el versículo cuatro. Dice, ¿tú quién eres que acusas
al criado ajeno? Para su propio señor está en pie o cae,
pero estará firme porque poderoso es el Señor para hacerle estar
firme. El apóstol Pablo nos recuerda
algo y es, ¿quién es el Amo y Señor de nuestras conciencias. Hermano,
el Amo y Señor de nuestras conciencias está claro en el versículo. Dice, ¿tú quién eres que juzgas
al criado ajeno? Para su propio Señor está en
pie o cae, pero estará firme porque poderoso es el Señor para
hacerle estar firme. Y el Señor de nuestras conciencias,
que Dios nos guarde de levantarnos como amos, como señores de la
conciencia de otro. El Señor es el único que es el
Señor de la conciencia. Él es el Señor. De hecho, eso
nos tiene que recordar el Evangelio. El tema es el señorío del hermano
débil. No existe tal señorío del hermano
débil. El hermano débil no está llamado
a ser señor de la conciencia de nadie. Es el Señor el que
es señor de la conciencia. Ni siquiera nuestra propia conciencia
tiene que ser nuestro dueño. El Señor es nuestro dueño. En tercer lugar, el apóstol Pablo,
en el versículo 5, dice, Uno hace diferencia entre día y día,
y otro usa iguales todos los días. Cada uno esté plenamente
convencido en su propia mente. Aquí el apóstol Pablo está hablando
de algunas celebraciones que, imagínese, si usted nació en
una familia judía y tenía que guardar la Pascua y todos esos
días especiales, pues es improbable que fuera algo que usted no podía
quitar de la noche a la mañana. Gracias a Dios ellos no lo estaban
considerando como algo esencial para su salvación, pero de pronto
tendían a juzgar a los que no lo guardaban. Aquí no está hablando
en cuanto al Día del Señor. en cuanto al día del Señor, está
hablando más bien en cuanto a celebraciones que estaban establecidas en la
ley. Pero el punto es, el apóstol Pablo dice, cada uno esté plenamente
convencido en su propia mente. El apóstol Pablo nos está llamando
Ten convicciones propias. Ten convicciones propias. En
versículo 23 dice, porque duda sobre lo que come es condenado
porque no lo hace con fe y todo lo que no proviene de fe es pecado. Ten convicciones propias. Está
convencido plenamente. Una de las cosas importantes
es, si tienes duda, si debes de comer, alguna comida. No lo hagas porque otro hermano
lo está haciendo. Mejor infórmate y hasta dónde
te vas a informar. Pues la idea es, tenemos la palabra
y el espíritu, orar al Señor que te guíe. Y no termines diciendo,
no, pues es que el hermano Dani lo hace, entonces debe estar
bien, aunque yo tenga conflictos de si está bien o no está bien.
Ten convicciones propias. Puedes tener convicciones propias
porque te ha dado la palabra para guiarte y te ha dado el
Espíritu Santo para enseñarte. Y está plenamente convencido. Y no lo hagas hasta que tengas
paz en tu corazón de que es recto delante del Señor y que sea tu
propia convicción. No hagamos nada porque simplemente lo deseo hacer. Tampoco hagamos nada porque la
mayoría lo está haciendo. Hermanos, la mayoría no es buen
consejero. Tengamos cuidado con eso de la
mayoría. Sobre todo los jovencitos a veces
suelen decir cosas como, pues todos lo hacen, no entiendo por
qué tú no me dejas hacer. O, por ejemplo, imagine algún
padre de la iglesia que de pronto le diga a su hijo, pues, no vas
a tal lugar. Y de pronto los hijos dicen,
bueno, todos los otros padres, hermanos, si usted decide que
su hijo no va es porque supongo que usted conoce mejor a su hijo.
Pero usted no se sienta mejor que los otros padres porque usted
le dice que no a su hijo. Probablemente otro padre sí lo
deja ir porque tiene, pues, conoce mejor a su hijo. Pero algo que
es importante es, hermanos, tenemos el espíritu, somos creyentes
y tenemos la palabra. Y Pablo está llamando a los hermanos
a estar, les ha dicho, él se ha puesto del lado de los fuertes,
porque sutilmente, en amor, él está diciendo, ustedes tienen
que moverse, ustedes no pueden quedar allí. Y él los está llamando,
infórmate en la escritura. Infórmate en la escritura hasta
que Dios te enseñe y tengas paz. Entretanto, si tu convicción
es no comerlo, pues no lo comas. Pero hazlo para el Señor. Para
el Señor no lo comas. Y si lo comes, cómelo para el
Señor. Pero si no lo comes, no estés
juzgando al que sí lo come. Y tampoco, el problema que estaba
viendo es que los débiles estaban súper críticos y estaban condenando
a los fuertes, y los fuertes estaban menospreciando a los
débiles. Es muy probable que, pues si
eso hubiera sido acá en Yucatán, quizá los hermanos fuertes, pues
estarían trayendo tortas de cochinita al culto para comerlo en la cara
de los otros y decirles, mira lo que te estás perdiendo. Y
eso es menospreciarlos, burlarse, menospreciarlos porque ellos
no tenían la libertad en su conciencia de participar de ese alimento. Tener convicciones propias. Estábamos diciendo hace un rato
la cantidad de veces que en el versículo 6 el apóstol Pablo
habla del Señor. Dice, el que hace caso del día
lo hace para el Señor y el que no hace caso del día para el
Señor no lo hace. El que come para el Señor come
porque da gracias a Dios y el que no come para el Señor no
come y da gracias a Dios. Note la cantidad de veces que
se habla en cuanto a hacer las cosas para el Señor con una limpia
conciencia. Si tiene dudas sobre algo, no
lo haga porque me vea hacerlo, porque vea a alguien más hacerlo.
Clame al Señor que le enseñe. Vaya a la Escritura y el Señor
seguramente le va a dar la enseñanza correcta acerca de lo que usted
tiene que hacer. Porque hay situaciones en las
que también somos distintos hermanos. Por ejemplo, alguien puede decir,
está en su libertad y en su derecho de decir, por ejemplo, pues para
mí, por ejemplo, ver la televisión es un problema, porque aunque
el programa sea decente, de pronto tengo problemas con los anuncios
y decir, pues en mi casa, no, nada de televisión. Bueno, está
usted en su libertad cristiana y en su derecho, Si usted de
pronto se para y empieza a hacer una campaña para que se saquen
las televisiones de todas las casas de los hermanos, entonces
ahí hay un problema. Usted no es señor de la conciencia. Si usted en limpia conciencia
cree que eso es bueno para usted, usted puede hacerlo, pero no
imponga. Y recuerde, cada quien haga lo
que hace, hágalo para el señor. Versículo 7. El Apóstol Pablo
dice, porque ninguno de nosotros vive para sí y ninguno muere
para sí. El Apóstol Pablo nos está llevando
a vivir con la conciencia de que no nos pertenecemos. Vivir
con la conciencia de que no nos pertenecemos. Dice el Apóstol
Pablo, O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu
Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que
no sois vuestros, porque habéis sido comprados por precio. Glorificar,
pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales
son de Dios. Y, hermanos, vivir con la conciencia
de que no nos pertenecemos más. Alguien dijo que... Un mexicano dijo que algunos... Algunos hermanos cantan el domingo,
Jesús es mi rey soberano. pero el lunes, martes, miércoles,
viernes y el sábado cantan, pero sigo siendo el rey. Y eso no
es así. Si estamos en Cristo, somos llamados
a vivir con la conciencia de que ninguno de nosotros vive
para sí y ninguno muere para sí. que si confesares con tu
boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que Dios le levantó
de los muertos. Él es el Señor. No somos dueños
de nosotros mismos. No nos pertenecemos. Ni por creación. Él nos creó y somos suyos. Pero si estamos en Cristo por
redención, somos suyos. Vivir con esa conciencia de que
no nos pertenecemos. Versículo diez al doce dice el
apóstol Pablo, ¿pero tú por qué juzgas a tu hermano? ¿O tú también
por qué menospreces a tu hermano? Porque todos compareceremos ante
el tribunal de Cristo. Porque escrito está vivo yo,
dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua
confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros
dará a Dios cuenta de sí. En quinto lugar, el apóstol Pablo
está diciendo, que todos daremos cuentas a Dios algún día y que
su veredicto es el único infalible. El Señor, todos nosotros tenemos
que vivir ante la realidad de que vamos a comparecer ante el
Señor. El apóstol Pablo está llamando
a los cristianos débiles a párate de ser el juez. Uno es el juez. Uno es aquel que conoce perfectamente
no sólo lo que hacemos, sino el por qué lo hacemos. Nosotros
miramos lo que se hace, pero la verdad es que nosotros no
sabemos lo que se hace y por qué se hace. Sólo Dios conoce
lo que hacemos y la razón por la cual lo hacemos. Su veredicto
es infalible. Es probable que el apóstol Pablo
está recordando las palabras del Señor Jesús en Mateo 7, 1
al 5, que ya hemos estudiado en otras ocasiones Dice, no juzguéis para que no
seáis juzgados, porque con el juicio con que juzgáis seréis
juzgados y con la medida con que medís os será medido. ¿Y
por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no
echas de ver la viga en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano,
déjame sacar la paja de tu ojo y aquí la viga en el ojo tuyo?
Hermanos, recordemos siempre. uno es el juez. Santiago también
nos dice, uno es el juez. Ese es el señor. Y cuidado con
que nosotros nos constituyamos jueces. Hay cosas que son establecidas
con toda claridad y que son fundamentales, pero hay muchas cosas que no
son esenciales y en las cuales tenemos libertad cristiana. el veredicto final para los que
están en Cristo. Cuidado con constituirnos jueces,
porque miren la gravedad de constituirnos jueces, de comenzar a condenar
a alguien porque adornó su casa de cierta manera o porque, pues,
tiene un uso... Un asunto importante es la Biblia
no condena el uso moderado del vino. Y alguien puede decir, puede
haber un creyente que en su vida fue alcohólico. Y puede tener
en sabiduría la decisión de ser 100% abstemio. Y de pensar que
pues él no quiere que nadie lo vea en alguna barra y ser de
tropiezo para otras personas. Y esa es su libertad cristiana.
Él sabe que probablemente eso sea de tentación para él. Y bueno, eso no es un hermano
débil. El problema es si el hermano
empieza a hacer una campaña y empieza a decir, bueno, nadie en esta
iglesia tiene que beber nada de vino. Y empieza a prohibir
y a poner las reglas, entonces allá hay un problema. Y se empieza
a condenar y a decir los que tengan, aunque sea un uso moderado,
son unos mundanos. Eso es estar emitiendo juicio. Y lo grave de esto es que hay
un veredicto final para los que están en Cristo. Y ese veredicto
final ya ha sido declarado en esta misma epístola y es, ahora
pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús. Así que, no juguemos el papel de Dios, no juguemos el
papel de juez. vamos a mirar un pasaje en primera
de corintios capítulo cuatro versículo cinco dice así que no juzguéis nada
antes de tiempo hasta que venga el señor el cual aclarará también
lo oculto de las tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones
y entonces cada uno recibirá su alabanza de dios y hermanos
el veredicto infalible es el del Señor, porque Él ve no sólo
lo que hacemos externamente, sino Él ve la intención del corazón. Ahora, ¿qué es lo verdaderamente
importante? Hermanos, el apóstol Pablo está
dedicando todo este capítulo porque hay algo que es importante,
y lo verdaderamente importante es preservar el Evangelio y la
gloria de Cristo en la Iglesia. Una pregunta es, ¿tenemos la
conciencia de que somos siervos de Cristo y que debemos estar
dispuestos a hacer todo lo que sea necesario para promover el
bienestar de esa iglesia que Él compró con Su sangre? Estamos
viviendo conscientes de ello. lo que nos va a aguardar de constituir
los jueces es recordar el Evangelio, recordar la base sobre la cual
el Señor nos recibió, y la base sobre la cual el Señor nos recibió
es por la obra perfecta del Señor Jesucristo, es recordar que uno
solo es el juez, y ese juez ha dictaminado ya un veredicto final
para aquellos que están en el Señor Jesucristo, y es no hay
condenación para los que están en Cristo Jesús. Dice un hombre que cuando él recién se casó,
él fue un día, bueno, él servía al señor en una isla y pues solía
ir con su esposa a la playa. Y dice que él un día fue a la
playa y estaban vestidos, pues su esposa con unos pantalones
y de pronto pasó una pareja. y esa pareja por alguna razón
se identificaron como cristianos y empezaron a platicar y de pronto
la esposa de la otra pareja empezó a predicarle el evangelio a la
esposa de este hermano porque ella asumía que ella era una
inconversa porque tenía pantalones. Hermanos, que Dios nos guarde
de ese tipo de cosas, de pensar de que hay reglas externas que
nos pueden determinar la condición espiritual de una persona. Si
la persona está en Cristo, la persona está en libertad. Si la persona está en Cristo,
no hay condenación y hay cosas donde usted puede tener una convicción
personal. Si usted tiene esa convicción
personal, vívala para el Señor, pero no quiera imponerla sobre
toda la congregación. No juzgue porque el Señor de
la conciencia es el Señor. Es importante que notemos la
cantidad de veces que el Apóstol Pablo va a estar hablando acerca
del Señor. El Señor es el Señor de la conciencia. El Señor es el Señor que mantiene
firme a sus siervos. El Señor es el que conoce no
sólo lo que hacemos externamente, sino el motivo por el cual lo
hacemos. Y poder recordar que lo esencial
es preservar el Evangelio y la gloria de Cristo en la Iglesia. y tener la conciencia de que
somos siervos de Cristo, y tener la conciencia de que no somos
señores de la conciencia de otro, y estar seguro que lo que hacemos,
lo hacemos con plena convicción, porque hemos buscado la dirección
del Espíritu Santo que nos enseñe a través de su palabra y hacer
todo plenamente convencidos de que lo hacemos para el Señor
en libertad de conciencia. Vamos a orar.

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Joshua

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