La predicación de Joel Coyoc en "El Señorío de los débiles" se centra en la doctrina de la libertad cristiana y su relación con la unidad de la iglesia, basada en Romanos 14:1-12. Coyoc argumenta que el apóstol Pablo aborda las tensiones entre los "débiles" y "fuertes" en la fe, enfatizando que la aceptación mutua en la comunidad está fundamentada en la gracia de Dios. A través de una cuidadosa exegesis del texto, se destacan los conceptos de la libertad cristiana, la necesidad de tener convicciones propias en asuntos no esenciales, y el recordatorio de que cada creyente rendirá cuentas ante el tribunal de Cristo. La relevancia práctica de este pasaje subraya la importancia de vivir en amor y paz, rechazando el juicio entre hermanos por diferencias de conciencia y costumbres. Coyoc concluye que preservar el evangelio y la gloria de Cristo debe ser la prioridad en la vida de la iglesia.
“El apóstol Pablo va a dedicar todo un capítulo a hablarnos sobre cómo manejar cosas que no son esenciales... la manera en que nosotros manejamos en la iglesia los asuntos no esenciales es un asunto esencial.”
“El que come no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios le ha recibido.”
“Todos compareceremos ante el tribunal de Cristo porque... cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.”
“Lo verdaderamente importante es preservar el Evangelio y la gloria de Cristo en la Iglesia.”
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