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JC

(5''parte) Confiemos en el Señor

Hebrews 11; Hebrews 12:1
Joel Coyoc January, 22 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc January, 22 2023
El pacificador

El sermón titulado "Confiemos en el Señor" por Joel Coyoc aborda la doctrina de la fe, presentando la importancia de confiar en la soberanía y bondad de Dios. A través del análisis de Hebreos 11 y 12:1, el predicador subraya que la fe no es simplemente un acto humano, sino un don divino que permite a los creyentes creer y actuar sobre las promesas de Dios, tal como se evidencia en las vidas de personajes bíblicos como Abraham, Moisés y David. La fe, esencial para agradar a Dios, es retratada como la respuesta a la realidad visible y no visible, siendo fundamental en la vida del creyente a pesar de sus luchas y temores. La aplicación práctica de esta doctrina implica que los cristianos deben recordar constantemente su necesidad de depender de la gracia de Dios y de predicarse el evangelio a sí mismos a diario, en todas las circunstancias de la vida.

Key Quotes

“Confiar en Dios es un don de Dios. La raíz de todo pecado es justamente la incredulidad, el no creer a Dios.”

“La fe que nos transforma cada día a la imagen del Señor Jesucristo es también donde Dios no es algo que nosotros producimos.”

“El creyente vive confiando en que si una vez vino a Cristo, él está viniendo cada día al Señor Jesucristo.”

“Hermanos, debemos de dejar fuera esa idea que piensa que el Evangelio se tiene que predicar allá afuera... predicándonos otra vez el evangelio a nosotros mismos.”

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Hermanos vamos a abrir nuestra
Biblia en la carta a los Hebreos. Hebreos capítulo 11. Acuérdate que estamos estudiando
un tema general que es confiemos, confiemos en el Señor, hemos
estado estudiando acerca de cómo el Señor es soberano, cómo el
Señor es es bueno, y vamos a leer este capítulo once, dice, es
pues la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción
de lo que no se ve, porque por ella alcanzaron buen testimonio
los antiguos Por la fe entendemos haber sido constituido el universo
por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de
lo que no se veía. Por la fe Abel ofreció a Dios
más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio
de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas, y
muerto aún habla por ella. Por la fe, Enoch fue traspuesto
para no ver muerte, y no fue hallado porque le traspuso Dios. Y antes que fuese traspuesto,
tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible
agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea
que le hay y que es galardonador de los que le buscan. Por la
fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que
aún no se veían, con temor, preparó el arca en que su casa se salvase,
y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia
que viene por la fe. Por la fe Abraham, siendo llamado,
obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia,
y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero
en la tierra prometida, como en tierra ajena, morando en tiendas
con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, porque esperaban
la ciudad que tiene fundamento, cuyo arquitecto y constructor
es Dios. Por la fe también la misma Zara,
siendo estéril, recibió fuerza para concebir y dio a luz aún
fuera del tiempo, de la edad, porque creyó que era fiel quien
lo había prometido. por lo cual también de uno, y
ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo
en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla
del mar. Conforme a la fe, murieron todos estos, sin haber recibido
lo prometido, sino mirándolo de lejos y creyéndolo, y saludándolo
y confesándolo, que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.
Porque los que esto dicen claramente dan a entender que buscaban una
patria, pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde
salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban
una mejor, esto es celestial, por lo cual Dios no se avergüenza
de llamarse Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad.
Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac, y el
que había recibido las promesas ofreció su unigénito, habiéndosele
dicho en Isaac de será llamada descendencia. pensando que Dios
es poderoso para levantar a un de entre los muertos, de donde
en sentido figurado también le volvió a recibir. Por la fe bendijo
Isaac a Jacob y a Esaúl respecto a cosas venideras. Por la fe
Jacob al morir bendijo a cada uno de los hijos de José y adoró
apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe al morir Por
la fe José al morir mencionó la salida de los hijos de Israel
y dio mandamiento acerca de sus huesos. Por la fe Moisés cuando
nació fue escondido por sus padres por tres meses porque le vieron
un niño hermoso y no temieron el decreto del rey. Por la fe
Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón,
escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios que gozar
de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores
riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios,
porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó
a Egipto no temiendo la ira del rey, porque sostuvo como viendo
al invisible. Por la fe celebró la pascua y
la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos
no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el mar rojo
como por tierra seca, intentando los egipcios hacer lo mismo,
fueron ahogados. Por la fe cayeron los muros de
Jericó después de rodearlos siete días. por la fe Rahab la ramera,
no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido
a los espías en paz. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo
me faltaría contando de Gedeón, de Barak, de Sansón, de Jefté,
de David, así como de Samuel y de los profetas, que por fe
conquistaron reinos. hicieron justicia, alcanzaron
promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron
filo de espada y sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes
en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres
recibieron sus muertos mediante resurrección, mas otros fueron
atormentados no aceptando el rescate a fin de obtener mejor
resurrección. Otros experimentaron vituperios
y azotes, y a más de esto, prisiones y cárceles. fueron apedreados,
aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada, anduvieron
de acá para allá, cubiertos de pieles de ovejas y de cabras,
pobres, angustiados, maltratados, de los cuales el mundo no era
digno, errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas
y por las cavernas de la tierra. Y todos estos, aunque alcanzaron
buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido. Proveyendo
Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados
a parte de nosotros. Y versículo uno del doce dice,
por tanto, nosotros también, teniendo de alrededor nuestro
tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del
pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que
tenemos por delante. confiar en Dios. Algo que indica
este capítulo que leímos es que la senda ha sido marcada. Otros nos han precedido y han
caminado esa senda de confianza, de confiar, de confiar en el
Señor. Y la pregunta es, ¿qué significa
confiar en el Señor? Una de las cosas importantes
que entender que significa confiar en el Señor es que confiar en
el Señor es un don de Dios. La raíz de todo pecado es justamente
la incredulidad, el no creer a Dios. Hablamos de la fe no
es creer en Dios, sino es creer a Dios, confiar en Dios. Y sabemos por la Escritura que
no es algo que es una habilidad humana. Usted puede escuchar
Y usted puede escuchar lo que compartimos. Le pido a Dios que
me ayude a poder compartir y mostrar a Dios como Él se ha revelado. Y otra de mis oraciones es que
Dios nos ayude a escuchar más que simplemente a una persona
que está hablando, porque usted puede aprender cosas correctas
acerca de Dios intelectualmente, académicamente. Pero eso no es
lo que nos va a llevar a confiar en Dios. Se requiere una obra
sobrenatural de Dios. Se requiere una circuncisión
del corazón. Dice la Biblia, porque por gracia
soy salvos por medio de la fe, y dice claramente, y esto no
es de vosotros, es don de Dios. Tanto la fe que trae salvación
eterna, como la fe que nos lleva a crecer en la gracia y el conocimiento
de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Esa fe que nos va
transformando cada día a la imagen del Señor Jesucristo es también
donde Dios no es algo que nosotros producimos, en la lista cuando
habla de los las facetas los aspectos del fruto del espíritu
ahí está la fe porque es la fe salvadora es don de dios y no
es fe en nuestra fe en verdad la fe que nos salva es la fe
del señor jesucristo Entonces, primeramente, quisiera que tuviéramos
claro eso. Hermano, no es algo que te puedes
proponer hacer, sino es algo que clamar que Dios te dé, que
Dios te conceda el don de la fe, el don de la confianza. Y eso no significa que nunca
más vamos a tener preguntas, o dudas, o temores. hombres que
Dios salvó, hombres que miramos, que por la gracia de Dios y por
ese don de la fe pudieron hacer valentías, como dice este pasaje,
tuvieron momentos de lucha. David, que fue un gran rey y
un gran militar, también temía aunque confiaba. Él dice claramente
en el día que temo, yo en ti confío, en Dios alabaré, en Dios
he confiado, no temeré. Y ahí está claramente reflejada
la realidad de la vieja naturaleza que aún teme. Pero el creyente
que ha recibido ese don de la fe teme, El Espíritu Santo le
muestra ese temor y él viene corriendo. Dice, en el día que
temo, yo en ti confío. En Dios alabaré, en Dios he confiado,
no temeré. Eso quiere decir que pues vamos
a tener aún preguntas, vamos a tener sentimientos naturales
y pensamientos que surgen cuando enfrentamos circunstancias difíciles. Confiar en Dios, entonces, significa
que a pesar de nuestras preguntas, nuestras dudas y temores, tomamos
de su gracia. Vivimos constantemente piniendo
al Señor Jesucristo. Recuerde que no vivimos confiando
en algo como alguna vez solía decir que viene a Cristo allá
por el año 1986. No, el creyente vive confiando
en que si una vez vino a Cristo, él está viniendo cada día al
Señor Jesucristo. La prueba de que una vez viniste
a Cristo es que cada día estás viniendo al Señor Jesucristo.
Una de las cosas que solemos hacer es, hermanos, solemos predicar
el Evangelio, y otra vez el Evangelio, y otra vez el Evangelio, porque
eso es lo que necesita el creyente. Hermanos, debemos de dejar fuera
esa idea que piensa que el Evangelio se tiene que predicar allá afuera.
Por supuesto que sí. pero a veces vivimos con la idea
de que el evangelio es para los que están allí. Yo espero que
cada uno de nosotros, diario, se está predicando a sí mismo
el evangelio. El predicador que usted más escucha es a usted
mismo. ¿Y qué clase de evangelio se
está predicando cada día? Ese evangelio que nos llama,
en medio de nuestros temores, a volver a venir al Señor Jesucristo,
a volver a identificar esos temores pecaminosos, y venir otra vez
en arrepentimiento y fe, y decir, Señor, creo, ayuda mi incredulidad. de su gracia y seguimos creyendo
que es amoroso, que está en control y que siempre está obrando para
nuestro bien. Hermanos, es fácil decir aquí,
Cristo es Señor, todos emocionados podemos decir amén, pero es necesario
poder estar cada día Cada vez que venimos recordando el Evangelio,
es nuestra necesidad, cada día predicándonos otra vez el Evangelio.
Porque es hora de decir, cuando estamos en un embotellamiento
de tránsito, a las 3 de la tarde, en un mes de mayo, con el clima
descompuesto, allí en medio de la calle 58, o cualquiera de
esas calles, y que el tráfico no avanza y
usted tiene que llegar a una cita importante. Aparte, ya tiene
hambre y le está doliendo la cabeza. Y allí, en esos momentos,
es importante recordar quién está en control. Recordar que
puedo perder ese negocio, por supuesto. Pero recordar quién
es Dios en esta circunstancia. Él es Señor en su trono. Esto
no ha sido un accidente. Es algo que Dios trajo a mi vida.
Mi sustento no está en el negocio que voy a cerrar. Jehová es el
proveedor y Dios pues suplirá todo lo que os falta conforme
a sus riquezas en gloria. Ahí es tiempo de poder decir,
predicarme el evangelio y decir, Cristo es Señor. nosotros miramos la escritura,
ahorita acabamos de hacer un recorrido, si se fijó bien, por
todo el Antiguo Testamento, y aún el Nuevo Testamento, hablando
de aquellos que confiaron en Dios por gracia de Dios. Algunos
dicen que estos son los héroes de la fe. Yo no creo que son
precisamente héroes, y yo creo que muchos de ellos no estarían
de acuerdos en que les llamemos héroes. Este es un cuadro de
trofeos a la gracia y la misericordia de Dios que les quiso dar el
don de la fe. No fue algo que ellos produjeron
en sí mismos, fue Dios que circuncidó sus corazones y los llevó a esa
confianza plena. Hombres que en medio de sus luchas
pudieron recordar, estoy temiendo, estoy desesperado, temo perder
ese negocio, cerrar ese trato. pero en lugar de empezar a tronar
el claxon a todos los autos que están adelante. En lugar de intentar
atropellar al motociclista que se atravesó allí en ese momento
en que yo debía ocupar ese lugar en el embotellamiento para salir
lo más rápido posible, es momento de recordar Él está al mando,
Él es Señor, Él es el Rey en su trono, Él gobierna todas las
cosas, Él diseñó mi día así como está ocurriendo hoy y recordar
qué es lo que en realidad merezco del Señor. No estar encerrado
en un auto sin clima en cuarenta y tantos grados y un embotellamiento
de tránsito. Lo que yo merezco del Señor es
su justa ira, pero por su misericordia estoy mejor de lo que debiera. Porque Él me ha dado el don de
la fe. Hoy estoy sentado con Cristo en los lugares celestiales,
aunque esté ardiendo el calor de la ciudad de Mérida, en el
centro, así de fuerte. Poder recordar y nosotros miramos
y vamos a a reflexionar en algunos de estos personajes que Dios
obró su gracia. El propósito de que ellos estén
hermanos no es para que nosotros pongamos los ojos como solemos
hacer en el hombre, es para que podamos mirar la obra de Dios
en esos hombres, hombres que fueron hombres con pasiones semejantes
a las nuestras, pero que Dios hizo un milagro en sus corazones. Dios circuncidó su corazón. Y el propósito cuando estamos
predicando aquí y venimos es para que podamos seguir conociendo
y escuchando y clamando al Señor que siga mostrándonos su maravilloso
carácter, sus maravillosas perfecciones, recordando de su soberanía. Y
lo necesitamos porque vivimos en un mundo que parece que se
está cayendo a pedazos. nosotros a veces somos impactados
por eso y estamos como los discípulos pensando que vamos a morir aquí
pero venimos para poder ver al señor de la gloria que está al
mando a él que no ha perdido el control aquel que está haciendo
toda su voluntad en el cielo como en la tierra pero aquel
que además es bueno y para siempre es su misericordia empezando
con hop hop Job atravesó una vida de sufrimiento. Incluso él llegó a expresar sus
luchas. No vamos a estudiar ahorita todo
el libro de Job, pero léalo en su casa. Dice el apóstol Pablo,
entre tanto que voy, ocúpate en la lectura. Lea en casa y
mire las batallas que tuvo Job, cómo hubo un momento en que él
tenía un cierto conocimiento de Dios, con ciertas limitaciones,
pero Dios es bueno. Y Dios había elegido a Job para
salvación, y Dios en su bondad metió a Job en el fuego de la
aflicción, y Job empezó a darse cuenta de que, en cierto modo,
él estaba teniendo una autojusticia. Él quiso hacer una discusión
con Dios y estaba reclamando. y Dios le contesta y Dios le
empieza a decir a dónde estabas tú cuando yo y le va describiendo
toda la maravillosa creación que él había hecho y al final
al final Job tiene que llegar a una conclusión y Dios está
obrando hermanos para nuestro bien muchas veces es necesario
meternos al fuego de la aflicción. Recuerde que esa confianza que
Dios ya nos ha dado, dice el apóstol Pedro, si es necesario
por un poco de tiempo tengamos que ser sometidos a diversas
pruebas, para que sometida prueba nuestra fe, la cual es mucho
más preciosa que el oro, y aunque el oro es perecedero, se prueba
con fuego, para quitarle la suciedad, para quitarle nuestra autoconfianza. para quitarle pedro era un hombre
que era ya el objeto de la misericordia de dios y dios estaba obrando
obrando y al final le puede expresar esta esta realidad hijo al final
termina diciendo algo que qué bueno sería que todos pudiéramos
decir al final de oídas te había oído hermanos que no estemos
contentos de haber oído de oídas que no estemos contentos de decir
así yo he escuchado que Dios es soberano yo he escuchado que
Dios es bueno dice Job de oídas te había oído pero ahora mis
ojos te ven por tanto me aborrezco y me arrepiento resulta que me
doy cuenta que yo no soy tan bueno como pensaba en polvo y
ceniza y medio de esa aflicción él pudo llegar a decir aunque
esta mi carne fuera deshecha. Él pudo valorar algo que es necesario,
que Dios nos ayuda a valorar, que su misericordia es mejor
que la vida. Porque Él dijo, aunque esta mi
carne fuera deshecha, dice, yo sé que mi Redentor vive. Hermano, qué bendición más grande
es la que se tiene aunque en medio de dolores, de sufrimientos
intensos, poder saber que tenemos un Redentor que vive y que ese
sufrimiento no está él gozando de torturarnos, pero lo está
haciendo para quitar la escoria de nuestra autoconfianza y tanta
escoria que traemos que Dios tiene que limpiar y a veces es
doloroso el proceso de limpieza. Otro de los personajes que está
mencionado es José, Ahí está en Génesis. Usted puede
leer también a José y poder mirar cómo el Señor fue obrando en
su vida. Sin duda que José también era
una persona como nosotros. Y una cosa importante es, estas
personas, como por ejemplo José o el Rey David, ellos eran tipos
del Señor Jesucristo. Dios quiso mostrar en ellos el
carácter del Señor Jesucristo, y no se olvide de algo, Él nos
ha salvado a nosotros en este nuevo pacto para lo mismo, para
la alabanza de la gloria de su gracia. Cristo es su gracia hecha
carne, y no es sólo cuando ya estemos en la gloria, aún Dios
está obrando para ello aquí. Dice El Señor fue bondadoso con
José y le dio gran sabiduría. Bueno, usted ya sabe todo el
sufrimiento de José, cómo era aborrecido de sus hermanos, lo
vendieron, llegó, él actuaba en fidelidad y a pesar de todo
pues fue calumniado, fue puesto en la cárcel y él seguía confiando en el Señor.
gracias a Dios alabamos a Dios porque Dios fue quien sostuvo
a José porque Dios quiso seguirse revelando en medio de situaciones
difíciles él probó que Dios es bueno y él se aferró y Dios lo
sostuvo en esa confianza y la gloria no es para José el personaje
aquí es él es un tipo del Señor Jesucristo y es la gloria para
Cristo El Señor fue bondadoso con José y le dio gran sabiduría
y facultades para interpretar sueños. Eso llevó al faraón a
ser de José el primer ministro de Egipto. En este puesto, José
pudo salvar a toda la nación de Egipto, y esto es una figura
del Señor Jesucristo. Además de su propia familia,
de morir de hambre cuando la hambruna asoló el Oriente Medio,
sus hermanos finalmente llegaron a él con temor, buscando el perdón
y por el gran mal que le habían hecho. Recuerden que estamos
estudiando la pacificación bíblica. No podemos llegar a ser pacificadores
como Dios es sin conocer a Dios. Y dice, dice Job, perdón, José,
dice, la respuesta de José reveló una asombrosa humildad. Él era
un tipo del Señor Jesucristo. El mérito de esa humildad no
es de José. Es la obra de la gracia de Dios
en José. Dice, hay una profunda confianza
en la soberanía de Dios. Y él contestó y dijo, no tengan
miedo, les contestó. ¿Puedo acaso tomar el lugar de
Dios? sabía que Dios es soberano, que Dios trajo la situación,
la circunstancia, y que a Dios que es el juez es a quien le
corresponde juzgar y dar pago. Dice, ¿puedo acaso tomar el lugar
de Dios? Es verdad que ustedes pensaron
hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo
que hoy están viendo, salvar la vida de mucha gente, así que
no tengan miedo, yo cuidaré de ustedes y de sus hijos, y así
Con el corazón en la mano, José reconfortó a sus hermanos. Y
eso es lo que el Señor Jesucristo hace también con su pueblo. llamamos
esa eso que al final plenamente con todo José fue una débil sombra
de aquel que en verdad nos dice a sus hermanos que bien podría
ejecutar venganza y tiene todo el derecho de ejecutar venganza
yo los voy a sustentar venga todo mi sufrimiento fue para
tu redención mencioné ya al rey David y el rey David también
observó que Dios Dios deja que hombres malvados prosperen por
un tiempo. Si bien él no podía entender
el por qué, él estaba convencido de que Dios estaba en control
y que todos sus caminos eran buenos. Esta confianza inspiró
a David a obedecer a Dios aun en medio de una severa persecución.
Sus sentimientos y perspectivas se registran en el Salmo 37. Salmo 37, ese lo vamos a leer,
no es un pasaje tan largo. hasta el versículo seis del uno
al seis dice no te impacientes a causa de los malignos ni tengas
envidia de los que hacen iniquidad, porque como hierbas serán pronto
cortados, y como la hierba verde se secarán. Confía en Jehová,
y haz el bien, y habitarás en la tierra, y te apacentarás de
la verdad. Deleítate a sí mismo en Jehová,
y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová
tu camino, confía en Él, y Él hará. exhibirá tu justicia como
la luz y tu derecho como el medio día. Hermanos confía en Jehová
y hace el bien y clamemos al Señor para que nos conceda seguir
conociéndole en Cristo para poder crecer en confianza. Si hay algo
que tenemos que admitir es hermanos la fe del creyente es preciosa
porque es don de Dios pero por causa de que es nuestra está
tan llena de agujeros que nuestro clamor debe ser el mismo creo
ayuda mi credulidad hermanos en verdad sentir tristeza cuando
dios nos muestra que no estamos confiando y venir otra vez en
arrepentimiento y fe y poder confiar y confiar y confiar cada
vez más en el señor dice bueno otro fue el apóstol pedro que
ya mencioné El apóstol Pedro fue maltratado frecuentemente
y estuvo preso injustamente. En ocasiones también luchó con
preguntas y temores. Aún así, siguió confiando en
Dios, tomando de su gracia. Usted sabe cómo era Pedro. Pedro era el que decía, si es
necesario morir, yo muero contigo. Mucha autoconfianza. Y a la hora,
una criada lo asustó. Él decía, si eres tú, Señor,
manda que yo vaya a ti. Y después quitó los ojos y empezó
a hundirse. Y por lo menos, yo creo, Dios
me ha enseñado algo. Soy muy parecido a Pedro. Pero la diferencia, cuando vemos
ese Pedro que escribe las cartas, ahí ese Pedro es la nueva creación
en Cristo Jesús. Eso que vemos ahí es la gracia
de Dios. Lo que Pablo dice, su gracia
no ha sido en vano conmigo. El foco no tiene que estar en
Pedro. Hermanos, que Dios nos haga quitar esos errores culturales,
que hablan del gran apóstol Pedro, del gran apóstol Pablo, ellos
no estarían de acuerdo. Tenemos, no existe tal cosa como
grandes hombres de Dios. Existen pequeños siervos de un
gran Dios. Eso es lo que existe. Él dice,
tomando de su gracia y haciendo lo mejor posible para obedecer
la voluntad revelada de Dios. Eso surge especialmente en la
oración de Pedro y Juan, luego de que fueron arrastrados y amenazados
por las autoridades judías. ¿Cómo es que ellos oraron? Y
su oración dice, soberano Señor, recordar, hermano, qué importante
es recordar soberano señor. Dice, soberano señor, creador
del cielo y de la tierra, del mar, y de todo lo que hay en
ellos. En esta ciudad se reunieron Herodes, Poncio Pilato, con los
gentiles, para hacer lo que de antemano tu poder y tu voluntad
habían determinado que sucediera. Ahora, señor, toma en cuenta
sus amenazas y concede a tus siervos el proclamar tu palabra
sin temor alguno. Muchas veces nosotros estamos
pidiendo por nosotros, por las cositas que pensamos que son
importantes, pero ellos estaban primero afirmándose, alabando
al Señor y recordando que el Señor es soberano, y después
pidiendo al Señor, pidiendo al Señor concede a tus siervos el
proclamar tu palabra sin temor alguno. Cuando las amenazas de
las autoridades se convirtieron luego en azotes, Pedro y los
demás apóstoles siguieron confiando en Dios. Hechos 5, 41 dice, llenos
de gozo por haber sido considerados dignos de sufrir afrentas por
causa del nombre del Señor. Gozosos. gozosos, considerándose
dignos de sufrir. Pero ahora hay una iglesia que
dice, pare de sufrir, que definitivamente no tiene nada que ver con el
evangelio verdadero. Podemos pensar en el apóstol
Pablo. El apóstol Pablo tenía el mismo hábito de confiar en
Dios independientemente de sus circunstancias. En una ocasión
en Filipos, él y Silas fueron acusados falsamente, ustedes
recordarán ese pasaje, azotados severamente y arrojados en la
prisión. Increíblemente, en vez de revolcarse en la duda o la
desesperación, se pusieron a orar y a cantar himnos. Durante toda
la noche ellos estuvieron cantando y seguramente el carcelero estaba
escuchando. Por la gracia de Dios ellos estaban
mostrando la gloria de Dios, tanto en sus cantos como en la
actitud que ellos estaban teniendo. Y dice, después Dios respondió
provocando un terremoto, la conversión del carcelero y su familia y
una disculpa de los funcionarios de la ciudad. Cuando leemos las cartas del
apóstol Pablo, nos vamos a dar cuenta que era una constante
en su vida, confiar, confiar, confiar en el Señor. Aún cuando no siempre resultó
en un alivio inmediato de su sufrimiento, Pablo permanecía
confiando. Pablo seguía viendo todo lo que
le ocurría como la voluntad soberana de Dios. Eso no significa que
Pablo nunca tuviera dudas o que nunca pudiera pedir a Dios que
aliviara sus sufrimientos. Pero cuando la respuesta del
Señor no coincidía con el pedido de Pablo, estaba dispuesto a
creer que Dios tenía algo mejor en mente. Y recuerde que él escribió
de un aguijón en la carne, dice, por el cual he rogado tres veces
que me sea quitado. Y el Señor ha dicho, bástate
mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad.
Recuerden, el apóstol Pablo es el que escribió y escribió, y
sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a
bien. Esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Esto queda claro en sus muchas
prisiones. que él siempre consideraba como
parte del plan de Dios para la extensión de su reino. Pudiéramos
ver varios pasajes en sus cartas como Efesios 4.1, Filipenses
1.12 al 14, o Colesenses 4.3. Y cuanto más caminaba Pablo con
Dios, más confiaba en Él. Pero recuerde algo, era la oración
de Pablo. Que sea de nuestras oraciones.
Hermanos, algo bueno que hacer es mirar por qué cosas oraba
Pablo. Y uno de los capítulos donde
muestra un deseo intenso. Y hermanos, eso que Dios hizo
en Pablo, lo puede hacer por nosotros. Pidámosle a Dios que
haga lo mismo. Que el deseo de nuestro corazón
sea conocer cada vez más a Cristo Jesús. Esa era la pasión del
corazón del apóstol Pablo. Él había entendido que era su
necesidad. Necesitamos entender, es nuestra necesidad. El Señor
Jesús dijo, y esa es la vida eterna, que te conozcan a ti,
el único Dios verdadero, y a Jesucristo, su Hijo, a quien has enviado.
Hermano, si hay algo que necesitamos es conocer a Dios en Cristo. Conocer a Dios en Cristo. Hermano,
no conocer de Dios. Que Dios nos lleve a que nos
suceda lo que de oídas te había oído. Pablo también durante mucho
tiempo había oído de oídas pero cuando él por la gracia de Dios
fue traído al Señor Jesucristo había fuego en su corazón para
poder conocer cada vez más al Señor Jesucristo. Dice Cuanto más caminaba Pablo con
Dios, más confiaba en él. Por lo tanto, Pablo no pasaba
su tiempo pensando en el momento en que sería liberado de la prisión.
Estando en prisión, él no estaba ahí comiendo sus uñas pensando
cuándo se iba a terminar la prisión. De hecho, al igual que la oración
que vimos anteriormente, él no estaba pidiendo que se abrieran
las puertas de la cárcel. En vez de pedir a los hermanos
que oraran para que las puertas de la prisión se abrieran, los
instaba a orar y la oración era para que Dios nos abra las puertas
para proclamar la palabra. Ese era el énfasis en la oración
del apóstol Pablo. ¿Por qué? Porque él sabía que
estaba seguro en las manos de Dios. Independientemente de cualquiera
que fuera su circunstancia, él dice que él padecía todo por
amor de los escogidos, para que también ellos obtuvieran la salvación
que es en Cristo Jesús con gloria eterna. A pesar de estar en prisión,
él estaba siempre libre. Porque aquel que elijo da libertad,
dice, si elijo libertades, seréis verdaderamente libres. Pablo
siempre estaba libre, este conocimiento lo libraba de las preocupaciones
paralizantes y le permitía responder eficazmente a las oportunidades
que Dios había puesto ante él. Si somos padres, hay una oportunidad. Estamos teniendo la oportunidad
de mostrar que Dios es soberano a nuestra familia, de mostrar
que Dios es bueno. Y no siempre lo vamos a hacer
de la mejor manera, pero ahí está la gracia. Y confiando y
aferrándonos a su gracia, habrá crecimiento. Y pudiéramos pensar
en algunas otras personas más contemporáneas. Cantamos un himno.
castillo fuerte es nuestro Dios. Yo oraba hace un rato pidiéndole
a Dios Señor ayúdanos a reflexionar en lo que cantamos. Es necesario
cuando estamos aquí que reflexionemos en lo que cantamos. En verdad
es eso, la expresión de nuestro corazón. Martín Lutero escribió
este himno cuando estaba envuelto en medio de una recia batalla
por el Evangelio. A él se le había pedido que se
retractara y pidió tres días para pensar su respuesta y él
estuvo orando. Era el poder más temible de su
tiempo enfrentar al Vaticano, a la iglesia católica. Y un militar
que estaba allí cuando él entró a la última audiencia le dijo,
pequeño monje, que Dios te ayude. Hermano, ese himno expresa lo
que era la lucha de este hombre. En realidad, enfrentar a la iglesia
católica era prácticamente firmar tu sentencia de muerte. Y él
lo sabía. Pero nuestros ojos no son para
poner en Lutero. Lutero en ese himno, si usted
lo mira, no está hablando de sí mismo y que Dios nos guarde.
Damos gracias a Dios por lo que Dios hizo en y usando a Lutero,
pero exaltamos al Dios que le dio esa gracia a Lutero. Hermanos,
a cada persona que hemos dicho Dios le ha dado esa gracia. Recuerdo
una mujer llamada Anita en los años ochentas, su su marido fue,
ella y su esposo fueron a una tribu en la selva para predicar
y ahí la gente a la que ella y su marido fueron para predicar
pues los mismos mataron a su marido. Y un hermano tomó a esta
chica como viuda y la llevó a su casa durante un tiempo. Y este
hermano decía, pues, la intención mía y de mi esposa era, pues,
acompañarla y confortarla. Y este hermano decía, yo escuchaba
horas a Anita con su guitarra. Mientras ella cantaba y le decía
al Señor, en medio del dolor es que aprendí a amarte más. Y ese hermano dice que, dice
muchas veces, dice, Dios me hizo estar avergonzado y mirar, y
Dios utilizó a esta mujer para hacerme crecer en la gracia.
Dice que una vez él se acercó y después de algunos meses ella
le dijo, Anita nunca temiste perder a tu esposo. Y él lo miró y le dijo, hermano,
dice, yo no he perdido a mi esposo. Uno pierde algo cuando no sabe
dónde está. Pero yo siempre he sabido dónde
él está. Dice este hermano, otra ocasión,
dice, pasó algún tiempo, le pregunté, ¿nunca has pensado reconstruir
tu vida? Y esta mujer lo miró y le dice, hermano, le dice,
mi vida nunca ha estado destruida. Yo estoy en el Señor Jesucristo. Y, hermanos, es a través de las
dificultades que Dios obra para mostrarnos en verdad orgullo
en nuestro corazón, para ayudarnos a mirar cuán desesperadamente
necesitamos de Él, cuán fácilmente que nos desviamos. Pero al final,
hermano, todo es don de Dios. No es cuestión de que usted agarre
y diga, yo voy a decidir hoy confiar en el Señor. Hay mucha
gente que cita el pasaje y cita ese pasaje donde dice, Josué,
escogeos hoy a quien sirváis, pero yo y mi casa serviremos
a Jehová. Y entonces el pueblo responde que sí. Cualquier predicador
hubiera estado salido feliz y felicitando al pueblo por su decisión. Y
no estamos aquí para llamarte a que hagas una decisión de confiar
en Dios. Estamos aquí para animarte a
que clames a Dios que te conceda ese don de la fe. Porque si usted
sigue leyendo el pasaje allá en el libro de Josué, Josué no
aplaudió al pueblo por su decisión ni salió emocionado. En versículos
más adelante les dijo, no podréis hacer lo que está diciendo. y
es que no podemos hacer nada de lo que ha sucedido en estas
personas si no es por la obra del Señor Jesucristo, si no es
porque clamamos a Él para que Él nos salve, si clamamos a Él
para que Él nos muestre a Dios como verdaderamente Dios es y
no estar con un Dios porque frecuentemente el hombre rebelde nacido de Adán
Quiere confiar y quiere que Dios sea como él quiere que Dios sea.
Y hermanos, que el clamor de nuestro corazón sea conocer a
Cristo. Y no estemos contentos cuando
reflexionemos en la lectura, en los himnos, y no estemos contentos
simplemente de expresar algo y que se oiga lindo. Clamemos
al Señor para que esas sean expresiones de nuestro corazón. Lo que Dios
hizo con cada uno de esos personajes, Dios lo tienen disponible para
su pueblo, para los que Él ha amado en el Señor Jesucristo.
Y si Dios te está hablando, clama, clama a Él que te conceda ese
don de la fe, el venir primeramente confiando en que Él es quien
puede dar salvación. Cuando confías en que Él puede
dar salvación, Él va a empezar a mostrarte qué es lo que verdaderamente
significa que Él es soberano. Y aunque Él nos haya mostrado
eso, vamos a atender a olvidar y lo vamos a tener que recordar
y uno de los propósitos de la predicación es recordar hermanos
no vamos a predicar cosas nuevas vamos a predicar la misma verdad
que es eterna cuando empecemos a predicar cosas nuevas preocupense
porque no hay nada más nuevo El mensaje que predicamos no
es viejo ni es nuevo, es eterno, es el mismo mensaje de Dios.
Y es la necesidad de nuestra alma, el Señor Jesucristo. Y si ya hemos venido al Señor
Jesucristo, clamemos para que Él siga revelándose a nosotros
y que tengamos oídos para oírle, ojos para verle, y podamos crecer
en amarle, así como como el apóstol Pablo. Y quiero siempre recordar,
hermanos, Pablo no fue un hijo consentido del Señor. Clamemos
para que Dios haga lo que hizo en esos hombres. Si Dios te ha
dado arrepentimiento para vida y fe, clama al señor que sea
la pasión de tu corazón conocer más y más a cristo allí es donde
está el gozo en tu presencia y plenitud de gozo delicias a
tu diestra para siempre y descansar y tener la paz de saber que él
está sentado en su trono y cuando temamos venir otra vez y decir
en el día que temo yo en ti confío vamos a orar hermanos

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Joshua

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