El sermón de Joel Coyoc aborda la pregunta de cómo la gente puede ser salva, centrándose en la presentación de la justicia de Dios en contraste con la justicia propia de los seres humanos, como se expone en Romanos 10:21. Coyoc enfatiza que la salvación solo se encuentra en Cristo, quien es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree. A través de una cuidadosa exégesis del pasaje, el predicador destaca la necesidad de la predicación del evangelio, el oír la palabra de Dios, y la invocación del nombre del Señor como pasos directos en el proceso de salvación. Este ministerio no solo está disponible para judíos, sino también para gentiles, subrayando la rica misericordia de Dios que promueve la fe en todos los pueblos. La importancia de este mensaje radica en su aplicación práctica, instando a los creyentes a predicar el evangelio y a confiar en que Dios trabaja para salvar a las personas a su alrededor.
“El fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.”
“La fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios.”
“¿Cómo pues invocarán a aquel en el cual no han creído?”
“Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”
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