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JC

Los que están en Cristo

Romans 8:1-16
Joel Coyoc September, 28 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc September, 28 2022
Estudios en Romanos

En el sermón titulado "Los que están en Cristo," Joel Coyoc aborda la doctrina de la justificación en Cristo, fundamentándose en Romanos 8:1-16. El predicador enfatiza la declaración crucial de que "no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús," un tema que subraya la libertad del pecado y la muerte otorgada por el Espíritu Santo. A través de los versículos seleccionados, Coyoc señala la diferencia entre aquellos que andan conforme a la carne, quienes enfrentan la condenación, y los que viven según el Espíritu, quienes reciben vida y paz. La predicación invita a la audiencia a reflexionar sobre su estado espiritual, resaltando la importancia de estar en Cristo para experimentar la adopción como hijos de Dios y la certeza de la salvación. La relevancia práctica de esta enseñanza se manifiesta en la necesidad de examinar la evidencia del Espíritu en la vida del creyente, como prueba de su relación con Cristo y la certeza de no ser condenados.

Key Quotes

“Es la más grande noticia que una persona a que Dios le muestra su realidad... es que no hay ninguna condenación.”

“Aquel que se ocupa de la carne le espera la muerte. Y la muerte es la condenación.”

“Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.”

“Aquellos que están en Cristo, para los que no hay condenación, están cada día en una creciente relación con Dios.”

Sermon Transcript

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dice la Palabra de Dios, ahora
pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha
librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que
era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne,
Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa
del pecado, condenó al pecado en la carne. Para que la justicia
de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del espíritu,
en las cosas del espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del espíritu es vida y paz. Por cuanto
a los designios de la carne, son enemistad contra Dios, porque
no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Los que viven
según la carne no pueden agradar a Dios, mas vosotros no vivís
según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu
de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
deudores somos no a la carne para que vivamos conforme a la
carne. Porque si vivís conforme a la
carne, moriréis. Mas si por el Espíritu hacéis
morir las sobras de la carne, viviréis. Porque todos los que
son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el Espíritu
de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis
recibido el Espíritu de adopción por el cual clamamos, Abba Padre. El mismo Espíritu, el Espíritu
mismo, da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de
Dios. Y si hijos, también herederos,
herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos
juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de
los hijos de Dios. Porque la creación fue sujeta
a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó
en esperanza. Porque también la creación misma
será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.
Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros
mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos,
pero la esperanza que se ve no es esperanza, porque lo que alguno
ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos, y de igual manera el Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad. pues que hemos de pedir como
conviene no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones
sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la
voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los
que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Esto es, a
los que conforme a Su propósito son llamados. Porque a los que
antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre
muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos
también llamó. Y a los que llamó, a éstos también
justificó. Y a los que justificó, a éstos
también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a ésto? Si
Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó
ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,
¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará
a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún,
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo provenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor
nuestro. Amén. Vamos a a meditar desde el versículo
uno hasta el versículo dieciséis, y el apóstol Pablo está usando
algunas veces la expresión el Espíritu de Cristo, otras veces
el Espíritu de Dios, ambos es el Espíritu Santo, es el mismo
Espíritu, el Espíritu Santo. Y nuestro tema de esta noche
es los que están en Cristo. Los que están en Cristo. Estábamos hablando el domingo
de una declaración maravillosa para los que están en Cristo.
Y esa declaración es que no hay ninguna condenación. Es totalmente
algo maravilloso. Es la más grande noticia que
una persona a que Dios le muestra su realidad, una persona a la
cual Dios le muestra su gloria, y entiende que lo único que puede
esperar de Dios es su justa ira, lo más maravilloso que puede
escuchar es que no hay ninguna condenación. Ahora, el apóstol
Pablo considera esto un asunto crucial, un asunto importantísimo,
al punto de que el apóstol Pablo se toma el tiempo para hablar
Y de maneras intercambiables, usar diferentes expresiones para
ayudarnos a entender quiénes son los que están en Cristo.
Y Él lo hace de esta manera porque lo que está en juego es de trascendencia
eterna. Es terrible pensar que no hay
condenación y resulta que que estás condenado. Es terrible
pensar que no hay condenación y estar confortable y viviendo
engañado. Y el apóstol Pablo va a decir
de varias maneras la misma frase que es nuestro tema, los que
están en Cristo, los que están en Cristo. La primera expresión
de Pablo para describir a los que están en Cristo En realidad,
Él usa dos pensamientos que los define desde el primer versículo.
Dice, ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu. y después de ahí, Pablo va a
comenzar, guiado por el Espíritu Santo, a mostrar cómo es el que
anda conforme a la carne, y que para él sí hay condenación, porque
él no está en Cristo. El que anda conforme a la carne,
para él sí hay condenación, porque él no está en Cristo. Y Pablo
empieza a mostrarnos en versículo 5, el que no está en Cristo,
que anda conforme a la carne, hay algo que caracteriza sus
pensamientos. Dice, porque los que son de la
carne piensan en las cosas de la carne. Qué importante es poder
reflexionar en dónde están ocupados mis pensamientos. pensar en los que son de la carne,
pues, piensan en las cosas de la carne. Esa es una persona
que piensa en las cosas de la carne, es que es de la carne.
Para él hay condenación, porque él no está en el Señor Jesucristo. Piensa en las cosas de la carne.
La Escritura constantemente nos llama a poner nuestra mira en
las cosas de arriba. Pensar en las cosas de la carne
es una característica que nos debe alertar porque hay condenación. Los que piensan en las cosas
de la carne, los que andan conforme a la carne, no sólo están pensando,
sino los pensamientos tienen consecuencias. Alguien dijo que
si siembras un pensamiento, vas a cosechar una acción, y evidentemente
la Biblia dice cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. y no solamente piensan, sino
sus pensamientos determinan sus acciones. Y el apóstol Pablo
dice en el versículo seis y versículo trece que aquellos que no están
en Cristo Aquellos que andan conforme a la carne, aquellos
que piensan en las cosas de la carne, resulta que su ocupación
o sus acciones son muerte. Dice, porque el ocuparse de la
carne es muerte. El ocuparse de la carne es muerte. Aquel que se ocupa de la carne
le espera la muerte. y la muerte es la condenación.
Aquí está hablando de la separación eterna del alma y Dios, y es
toda la condenación por causa de no estar en Cristo. Después
dice, versículo siete, por cuanto los designios de la carne son
enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios,
ni tampoco pueden. Aquellos que andan conforme a
la carne son enemigos de Dios. Toda la humanidad hemos nacido
enemigos de Dios, pero el apóstol Pablo está aquí dirigiendo esta
carta para una audiencia compuesta tanto de judíos como de gentiles.
Y él ha hecho énfasis en ser muy cuidadosos, de no intentar
venir a buscar que no seas condenado, o sea, a no venir buscando justificación
por las obras de la ley, porque por las obras de la ley ningún
ser humano será justificado. Él está advirtiendo y recordando
que nadie se equivoque y que siga siendo enemigo de Dios,
que sigue viviendo y es enemigo de la ley de Dios, le causa molestia
la ley de Dios, y no se está, no se puede sujetar a la ley
de Dios, ni quiere, ni puede, y quien su vida es así, pues
es una persona que sencillamente su ocupación es muerte, sus pensamientos
es las cosas de la carne, anda en la carne, hay condenación,
no está en Cristo. Dice después, versículo ocho,
dice, y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios,
no pueden agradar a Dios. Cuando uno mira, por ejemplo,
capítulo uno del profeta Isaías, Versículo 10, el profeta, guiado
por el Espíritu Santo, dice, Príncipe de Sodoma, oíd la palabra
de Jehová, escucha la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
Hermanos, Sodoma y Gomorra habían dejado de existir mucho antes
de Isaías. ¿Por qué es que Isaías está diciendo
esto? Seguimos leyendo y dice, ¿para
qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios?
Hastiado estoy de holocausto de carneros y de cebo de animales
gordos. No quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
¿Quién me manda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros
delante de mí para hoyar mis atrios? No me traigáis más vana
ofrenda. El incienso me es abominación.
Luna nueva y día de reposo. El convocar asamblea no lo puedo
sufrir. Son iniquidad vuestras fiestas
solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las
tiene aborrecida mi alma. Me son gravosas. Cansado estoy
de soportarla. Los que andan según la carne
no pueden agradar a Dios. Y hay algo interesante, ¿dónde
aprendió esta gente que tenían que traer sacrificios holocaustos,
que había que convocar asamblea? Según ellos, estaban cumpliendo
la ley. Ellos podían decir, ¿quién demanda esto de nuestras manos?
Ellos podían decir, pues tú lo demandas, porque lo leímos en
la ley. Y esta es la figura de personas
que estaban pensando agradar a Dios, pero que estaban entendiendo
solamente el carácter externo de la ley, no el sentido espiritual
de la ley. Personas que estaban pensando
que externamente cumplían, pero Isaías dice aquí, no pueden agradar
a Dios. Dios dice de ellos, dice versículo catorce, dice, me son
garabozas, cansado estoy de soportarlas. Y el problema era de los que
estaban en la Asimismo, cuando multipliquéis
la oración, yo no oiré. Llena están de sangre vuestras
manos. Lavaos y limpiaos. Quitad la iniquidad de vuestras
obras de delante de mis ojos. Dejad de hacer lo malo. Aprended
a hacer el bien. Buscad el juicio y restituid
al agraviado. Haced justicia al huérfano. Amparad
a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos
a cuenta. Si vuestros pecados fueran como
la grana, como la nieve, serán emblanquecidos. Si fueran rojos,
como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Si quisierais
y oyerais, comeréis el bien de la tierra. Si no quisierais y
fuerais rebeldes, seréis consumidos de espada, porque la boca de
Jehová lo ha dicho. y aquí el señor muestra cuál
era el problema y uno puede tener la ley de hecho Pablo está escribiendo
porque está la posibilidad de que haya personas que puedan
decir para mí no hay condenación yo estoy viviendo rectamente
pero si yo estoy intentando justificarme por la ley yo estoy viviendo
sencillamente y uno es consciente de que vive haciendo externamente
Y resulta que muchas veces hay una dualidad en la vida. Se vive
de una manera cuando se está en la asamblea de los creyentes,
se vive de otra manera cuando se está afuera. Y esto es lo
que caracterizaba a este pueblo. Y era tal la maldad y el pecado,
que por eso el Señor le está hablando a Israel, pero le dice
Sodoma y Gomorra. Tanto Isaías como Pablo tienen
el mismo propósito, llamar a venir al Señor Jesucristo. No es que
si ellos, dice la escritura, lavaos y limpiaos, dejad de hacerlo
malo. Y viene el llamado, dice, si
vuestros pecados fueran rojos como el carmesí, vendrán a ser
como blanca lana. la limpieza que Dios puede dar,
una que ellos no podían alcanzar, una que ellos no podían alcanzar
incluso haciendo externamente lo que la ley decía. No era simplemente
traer animales, sino era traer animales en la confianza de que
esas eran sólo sombras de aquello que un día había de venir y que
a su pueblo Dios se lo reveló todo el tiempo. Es interesante
saber que Simeón Dios se lo reveló. Sin duda, Simeón ofrecía sus
holocaustos. pero él estaba esperando al Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo. Hermanos, es tan importante
que Pablo se encarga de mostrar y mostrar que andar conforme
a la carne, amoldarse, responder de una manera que es conforme
a la carne, a nuestros impulsos, pensar en
las cosas de la carne, ocuparnos de las cosas de la carne que
trae muerte, estar en enemistad contra Dios, ser enemigo de Dios
y no poder agradar a Dios, si eso es lo que es evidente en
la vida, pues no nos engañemos, hay condenación, no estás en
Cristo Jesús. Ahora, los que están en Cristo
Jesús, dice Pablo, andan conforme al Espíritu, dice el versículo
uno, Andan conforme al Espíritu. ¿Y cómo es andar conforme al
Espíritu? Bueno, Gálatas, capítulo 6, capítulo 5, versículo 22. Es
interesante que Pablo aquí presenta cómo es conformarse a la carne.
Dice Pablo, en versículo 19 del capítulo 5, y manifiesta son
las obras de la carne que son adulterio, fornicación, inmundicia,
lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos,
iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios,
borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. Acerca de
las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que
los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Si alguien está así y puede ver eso en su vida, pues no te engañes. No estás en Cristo. No estás
andando conforme al Espíritu. para ti si hay, hay condenación.
Ahora, dice después el Apóstol Pablo, más el fruto del Espíritu,
para entender qué es andar conforme al Espíritu, el fruto del Espíritu
es amor, el fruto del Espíritu es amor, el fruto del Espíritu
es gozo, el fruto del Espíritu es paz, Es paciencia, es benignidad,
es bondad, es fe, es mansedumbre, es templanza. Contra tales cosas
no hay ley. Pero los que son de Cristo han
crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos
por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos
vanagloriosos irritándonos unos a otros y envidiándonos unos
a otros, porque eso es la carne. Entonces, los que andan conforme
al Espíritu, Pablo empieza a describir cómo
son. Y los que andan conforme al Espíritu, se glorían en Dios. Los que andan conforme al Espíritu
pueden escuchar esta declaración maravillosa. No hay condenación. porque estás en Cristo Jesús,
porque andar conforme al Espíritu es estar en Cristo Jesús. Y aquellos
que están en Cristo Jesús andan conforme al Espíritu, dice Pablo,
piensan en las cosas del Espíritu. Versículo 5. dice, pero los que son del Espíritu
en las cosas del Espíritu, los que son del Espíritu en las cosas
del Espíritu, y por eso Pablo recuerda y dice, si pues habéis
resucitado con Cristo, poned la mira en las cosas de arriba,
no en las de la tierra, porque habéis muerto con Cristo y vuestra
vida está escondida con Cristo en Dios. Pensar en las cosas
del Espíritu. ¿Y qué es pensar en las cosas
del Espíritu? Es pensar en el Señor, pensar
en las perfecciones del Señor. Aquellos que Dios ha salvado
están buscando cada día conocer al Señor, deleitándose en Su
Palabra, anhelando Su Palabra y pensando Su Palabra, meditando
en Su Palabra. Dice, pensar en las cosas del
Espíritu es pensar en Dios mismo. Dice Isaías, tú guardarás en
completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti
ha confiado. Andar conforme al Espíritu. El que anda conforme al Espíritu
está en Cristo. El que está en Cristo piensa
en las cosas del Espíritu. Piensa en las cosas del Espíritu
y para Él no hay condenación. Y la razón que no hay condenación
no es porque anda conforme al Espíritu, sino es que está en
Cristo. Y una manera de decir que está
en Cristo es el que anda en el Espíritu. Es otra manera de decir
estar en Cristo. Nadie puede andar conforme al
Espíritu si no está en Cristo. porque quien no está en Cristo
está bajo el dominio del pecado, dominado y controlado por el
pecado. Ahora, Pablo habla de su ocupación del que anda conforme
al Espíritu, de aquel que está en Cristo, que anda conforme
al Espíritu, su ocupación, dice versículo seis, pero el ocuparse
del Espíritu es vida y paz. Él está ocupado, pensando en
Dios, hace todo lo que hace para la gloria de Dios, su motivo
es la gloria de Dios, y él está cada día hallando su gozo en
Dios, y entre más goza de Dios, entre más desea de Dios, Dios
es más glorificado. Y el resultado es, tú guardarás
en completa paz aquel cuyo pensamiento en ti persevera. Él está gozoso
en Dios, y él está en paz. La ocupación de aquel que está
en Cristo, de aquel que anda conforme al Espíritu, es una
ocupación que produce vida y paz. donde quiera que va, contagia
vida. Se puede sentir la vida del Señor
Jesucristo, se puede percibir, se puede ver que Él está en paz,
no importa qué es lo que esté sucediendo. Recuerde que la paz
no es la ausencia del conflicto, la paz es la seguridad de su
presencia. La seguridad de que Él está conmigo
todos los días hasta el fin del mundo. Esa es la paz. No importa qué es lo que esté
sucediendo. Note que hay una estrecha relación
entre la paz y el gozo. El profeta puede decir, aunque
la higuera no florezca ni las vides haya fruto, aunque las
vacas sean quitadas de los corrales y las ovejas de la majara, con
todo, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi
salvación. Hermanos, que Dios sea nuestro
deseo. que deseemos a Dios, cuando nosotros
comprendemos, porque Dios nos muestra quién es Él, que Él es
el ser más valioso, que Él es el sumo bien, que Él mismo es
nuestro gozo. Cuando pensamos en el cielo,
no pensamos en cosas que es el paraíso, Él es nuestro paraíso,
Él es nuestra recompensa, Él es nuestro gozo, Él es el gozo
del cielo. Entonces, vamos a estar rebosando
de gozo, de paz, para ellos no hay condenación ellos están en
cristo dice versículo 2 dice porque la ley del espíritu
de vida en cristo jesús me ha librado de la ley del pecado
y de la muerte Aquellos que están en Cristo han sido librados del
dominio del pecado. A ellos no los tiene sujeto el
pecado. Ellos ciertamente luchan con el pecado. Pero una cosa
es la lucha contra el pecado y otra es estar rendido en los
brazos del pecado, dominado por el pecado, lleno de pensamientos
que son contra Dios, que no reflejan el carácter santo de Dios. que está en Cristo para el cual
no hay condenación aquel que anda en el espíritu el dominio
del amor del Señor Jesucristo lo ha librado del dominio del
pecado y de la muerte versículo 10 Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. Versículo 9 dice, mas si vosotros
no vivís según la carne, sino según el Espíritu, y aquí dice
algo importante, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Evidentemente, Pablo tenía como
propósito que su audiencia reflexionara con algo que él ha dicho en otra
carta, examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe. Y Pablo está
dirigiéndose a una iglesia y le está diciendo, si es que el Espíritu
de Dios mora en vosotros, ¿por qué es necesario que nadie se
engañe? la Biblia muestra de maneras
claras el mismo Señor Jesús dijo con claridad por sus frutos los
conoceréis acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los
abrojos por sus frutos los conoceréis dice Un asunto importante que
Pablo está diciendo es aquel que anda conforme al Espíritu,
anda conforme al Espíritu porque está en Cristo, y anda conforme
al Espíritu porque tiene el Espíritu. Dice la Biblia, en él también
vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra
salvación, y habiendo creído en él, fuiste sellados con el
Espíritu Santo de la promesa. Hermano, no tenemos que esperar
algún otro evento especial. No tenemos que esperar hablar
lenguas extrañas o tener sentimientos espectaculares, pero cuando Dios
te da entendimiento, Dios te da su espíritu. Dios da el espíritu
a aquellos que oyen la palabra de verdad. ¿Cuándo? Cuando oyen
la palabra de verdad, dice, en él también vosotros, habiendo
oído la palabra de verdad y habiendo creído en él, fuisteis sellados
con el Espíritu Santo de la promesa. aquellos que están en Cristo
pueden andar conforme al Espíritu porque Dios les ha dado de su
Espíritu. Y dice Pablo después con mucha claridad en el versículo
cuatro, catorce, dice, perdón, versículo final del versículo
nueve, dice, si es que el Espíritu de Dios muere en vosotros y si
alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Y no se proponga mostrar amor,
gozo y paz. No va a poder. No es posible.
Eso es para nuevas criaturas. Y la única manera de ser nueva
criatura es estar en Cristo. Y si no hay eso, lejos de seguir
engañado, lo que hay que hacer es clama al Señor que te salve. Clama al Señor que te dé arrepentimiento
para vida. Clama al Señor que te dé ojos
de fe para ver al Señor Jesucristo y confiar plenamente en su obra.
Es la única manera de poder tener el Espíritu Santo. Dice después,
versículo catorce, porque todos los que son guiados
por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Porque todos
los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Pablo está diciendo aquí que
los hijos de Dios son los que están en Cristo. Y ellos tienen
el Espíritu, y el Espíritu los guía. ¿Y cómo es que se es hijo
de Dios? Dice Juan capítulo uno, versículo
doce, más a todos los que le recibieron, los que creen en
su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, los
cuales no son encendrados de voluntad de carne, ni de voluntad
de sangre, ni de voluntad de varón, sino de la voluntad de
Dios. Los hijos de Dios son hijos de
Dios porque están en Cristo. No hay manera de ser hijos de
Dios. Toda la gente nace y es criatura de Dios, pero no nos
equivoquemos. Mucha gente cree que todos son
hijos de Dios. Si no estás en Cristo, si no
has confiado plenamente y solamente en Cristo y en su obra en la
cruz, pues no tienes el Espíritu que te guíe, porque no eres hijos
de Dios. Y solamente los hijos de Dios
son guiados por el Espíritu de Dios, y para ellos no hay condenación. Porque están en Cristo es que
se les dio su Espíritu, y su Espíritu los guía, porque están
en Cristo, no al contrario. No hay manera de ser guiado por
el Espíritu de Dios si no tienes el Espíritu de Dios. Y no hay
manera de que tengas el Espíritu de Dios si Dios no te ha dado
vida por su Espíritu. Y no hay manera que tengas esa
vida si no has oído el Evangelio. Si no has oído las buenas nuevas
de que la justificación es solamente por la obra del Señor Jesucristo,
solamente por depositar toda nuestra confianza en Él. No habéis recibido el espíritu
de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis
recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos Abba Padre. aquellos que están en Cristo,
para los que no hay condenación, están cada día en una creciente
relación con Dios y una relación que no está basada en el temor,
una relación de cariño, una relación creciente de amor. Allí la expresión
es una expresión cariñosa, que dice que habéis recibido el espíritu
de adopción por el cual clamamos Abba Padre, por el cual podemos
sentir cada vez más afecto y decir papito al Señor. aquellos que
por el Espíritu de Dios pueden estar experimentando eso en su
vida. Y eso no es de un espectáculo público, no es de alguien que
en oración pública le diga a Dios, papito, pero en tu vida privada
de oración al Señor, deleitarte así como un papito y una creciente
relación, no de temor, sino una creciente relación motivada por
el amor esos son los que están en Cristo, sólo puede ocurrir
a los que están en Cristo y para ellos no hay condenación. Versículo dice, versículo dieciséis, el Espíritu
mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de
Dios. Si estás en Cristo, No esperes
que alguien venga y te pregunte si tú le pediste a Cristo que
entre a tu corazón y si Cristo está en tu corazón y que alguien
te diga tú eres hijo de Dios. Ni esperemos que nadie nos los
diga ni nos atrevamos a ir y hacerlo. Eso es pecado. No seamos tan
atrevidos de hacer lo que sólo el Espíritu Santo debe de hacer.
Y hermano, aquellos que están en Cristo, el Espíritu Santo
les dice, estás en Cristo. Eres un hijo de Dios. Ellos tienen
una certeza segura de aquel que en sí mismo es la verdad, de
darles el testimonio. No esperes que alguien te lo
diga. No esperes que alguien se acerque y toque tu espalda
y te diga, felicidades por lo que has hecho. Ahora eres un
hijo de Dios. No nos atrevamos a hacerlo. el Espíritu Santo. 17. Y si hijos también herederos,
herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos
juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados. Aquellos
que están en Cristo son herederos, herederos de Dios y coherederos
con Cristo. y qué maravilloso es saber no
hay condenación para los que están en Cristo y ellos tienen
un Padre en el cielo al que le pueden decir papito y un hermano
mayor al que aman porque él los amó y los redimió de sus pecados
con su sangre ellos se deleitan en querer ser como su hermano
mayor ellos quieren cada día imitar a su hermano mayor Por
eso Pablo dice a los hermanos, sed imitadores de mí, así como
yo, de Cristo. Y qué interesante es, aquellos
que están en Cristo, aquellos que están en Cristo no están
esperando que la vida va a ir color de rosa, y que la vida,
todo va a salir bien y no vas a tener ni una enfermedad, y
cada cosa que planees va a salir tal y como la planeaste. Aquellos
que están en Cristo, van a tener padecimientos. Aquellos que están
en Cristo padecen juntamente con Cristo para que juntamente
con Él seamos glorificados. Hermanos, cuando venga la prueba,
este mes, este mes se debe aprobar en la
Cámara de Diputados leyes que muy probablemente si Dios deja que se haga, que estos hombres
hagan lo que quieren hacer, pues es muy probable que sea el inicio
de la persecución en nuestro país y, no obstante, no hay condenación. Nos puede perseguir el gobierno,
nos pueden condenar las cortes de la tierra, pero si padecemos
juntamente con él, porque tenemos su espíritu, porque hemos confiado
en la obra del Señor Jesucristo, porque estamos confiados en Cristo
y sólo en Cristo, y eso se está haciendo cada día evidente lo
que Pablo está haciendo aquí es no es simplemente una declaración
verbal de nuestra boca no es simplemente hablar lenguaje teológico
Pablo está hablando aquí esto es vida no es simplemente poder
decir las cinco solas no es simplemente poder decir hablar de la depravación
total y hablar teológicamente. Pablo está diciendo de cosas,
es andar en el espíritu, es, tiene que ver en cómo piensas,
tiene que ver en qué es lo que se está manifestando en tu vida.
Y no es eso lo que no te hace ser condenado, es porque no eres
condenado que tú puedes hacer eso, porque ya estás en Cristo,
porque tú ya has creído y confiado en Cristo y entonces se te ha
dado de su espíritu. y que ninguno de nosotros pretenda
que eso se puede lograr en nuestras fuerzas. No nos equivoquemos. Pablo es enfático y hay una preocupación
en su corazón para que cada persona en esa iglesia en ese tiempo
pudiera tener en claro la justificación es aparte de la ley. No es algo
que tiene que ver con nuestra obra. La justificación es obra
del Señor Jesucristo, y solamente cuando confías en su obra es
que no va a haber condenación. Y cuando tú confías en su obra,
no vas a resultar una persona que habla siempre el lenguaje
teológico, vas a resultar una persona que Dios está transformándole
cada día a la imagen del Señor Jesucristo por su Espíritu que
mora en tu corazón. Hermanos, que sea el deseo que
tenía Pablo sea nuestro deseo no sólo para todos en la iglesia
sino para cada uno en lo personal y ciertamente Sabemos que no
vamos a tener la victoria total aquí en este cuerpo. Sin embargo, el creyente está
cada día en la lucha y nunca va a ser condenado. ¿Quién nos
va a condenar si Cristo es el que te justifica? Pero qué importante
es la pregunta con que Pablo empieza a cerrar el capítulo
cuando dice, ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? O en otras
palabras, ¿Quién nos va a condenar? ¿Quién nos va a acusar y que
puedan ser condenados? Dios es el que justifica. ¿Quién es el
que condenará? Cristo es el que murió, más aún el que también
resucitó. Y aquí el llamado es, asegúrate,
asegúrate de que Cristo te ha justificado. Asegúrate de que
estás en Cristo y ya no hay condenación. No nos engañemos. Pablo está
dando bastantes cosas que pensar y revisar en nuestra vida, cosas
prácticas. Él pudo haber dicho sólo el versículo
1 y dejarlo ahí, pero es bien importante porque la trascendencia
de esto es de eternidad. Dios quiera que ninguno de nosotros
tenga que despertar a un desencanto por haber confiado en algo fuera
del Señor Jesucristo. Que en verdad sea que nuestra
justificación ha sido porque somos vestidos de la justicia
del Señor Jesucristo. Vamos a orar.

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Joshua

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