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JC

Razones y propósitos

Romans 8:1-4
Joel Coyoc October, 2 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 2 2022
Estudios en Romanos

El sermón titulado "Razones y propósitos" predicado por Joel Coyoc se centra en la doctrina de la justificación y la ausencia de condenación para los creyentes en Cristo, basada en Romanos 8:1-4. Coyoc argumenta que no hay condenación para aquellos que están en Cristo debido a su unión con Él y el hecho de que Dios ha llevado a cabo la obra de redención a través de Jesucristo, quien condenó el pecado en la carne. Utiliza varios pasajes de Romanos para subrayar que la vida en el Espíritu es un resultado de esta justificación y que los creyentes deben producir frutos que reflejen su nueva vida en Cristo. La importancia práctica de esta doctrina radica en cómo la confianza en Cristo transforma la vida del creyente, permitiendo una esperanza viva y una identidad renovada en la fe. Esto resalta la necesidad de que los creyentes se mantengan firmes en su confianza en Jesucristo como única fuente de salvación.

Key Quotes

“La razón de no condenación es únicamente, en primer lugar, la razón es por causa de la unión con Cristo.”

“La única razón de que él puede ser bienaventurado es por causa de su unión con Cristo.”

“El propósito es que se cumplió la ley por nosotros [...] Aquel que cree en el Hijo de Dios, dijo, tiene vida eterna.”

“La razón por la que no hay condenación es porque Cristo ya ha llevado nuestra condenación.”

Sermon Transcript

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100%
Vamos a abrir nuestras Biblias
en Romanos. Carta del apóstol Pablo a los Romanos, capítulo
ocho. Dice la palabra de Dios. Ahora,
pues, ninguna condenación los que no andan conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte. Porque lo que era imposible para
la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando
a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado,
condenó al pecado en la carne. para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del Espíritu,
en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. En cuanto
a los designios de la carne, son enemistad contra Dios porque
no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. y los que
viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros
no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que
el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. y si el espíritu de aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús, vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
deudores somos no a la carne para que vivamos conforme a la
carne. Porque si vivís conforme a la carne, moriréis. Mas si
por el espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados
por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Pues no habéis
recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,
sino que habéis recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos,
Abba Padre. El Espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. y si hijos también
herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si
es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él
seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de
los hijos de Dios. Porque la creación fue sujeta
a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó
en esperanza. Porque también la creación misma
será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.
Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros
mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos,
pero la esperanza que se ve no es esperanza, porque lo que alguno
ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad, pues que hemos de pedir como
conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles. más el que escudriña los corazones
sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la
voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los
que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a
los que conforme a su propósito son llamados. porque a los que
antes conoció también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su hijo, para que él sea el primogénito entre
muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos
también llamó, y a los que llamó, a éstos también justificó, y
a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues,
diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? El que no descatimó ni a su propio
Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor
nuestro. Amén. Hemos estado meditando más o
menos hasta los versículos diecisiete de este capítulo ocho. Y recordarles
que la división de capítulos es un auxiliar para poder estudiar
la palabra. Originalmente esto es una carta
y no estaba dividido en capítulos y en versículos. vamos a seguir este es interesante
que desde el capítulo 6 el apóstol pablo trae algo que es una carga
en su corazón y él está procurando dejar en claridad ante las distorsiones
que hay del evangelio ante las acusaciones que se hacen al evangelio
verdadero ante el temor que muchas personas Que sencillamente, Dios
no les ha dado entendimiento, temen de predicar el Evangelio
verdadero, porque ellos creen que eso va a atraer que la gente
viva en pecado. Recuerden que desde el capítulo
6, Él empieza a argumentar, si estamos bajo la gracia, entonces
vamos a perseverar en el pecado para que la gracia abunde, en
ninguna manera. El otro es, pues si no estamos
bajo la ley, pues entonces vivamos pecando. El Apóstol Pablo ha
hablado acerca de la justificación por la fe aparte de las obras
de la ley, y cuando miramos el capítulo 8,
el Apóstol Pablo sigue con esta gran responsabilidad de que nadie
de aquellos, de aquella audiencia original a lo largo de los siglos,
la Iglesia universal que nadie se quede engañado o con distorsiones
del Evangelio. Y podríamos mirar estos versículos
desde diferentes ángulos. El domingo pasado hablamos de
una declaración maravillosa, y esa declaración maravillosa
es, ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús. Y podemos mirar, como estamos
mirando el miércoles, quiénes son los que están en Cristo Jesús,
y cómo Pablo va diciendo de diferentes maneras lo que es estar en Cristo
Jesús. Es interesante que el apóstol
Pablo escribe a cristianos, Pero escribe, en este caso particular,
a una iglesia que está en Roma, con personas que integran esta
iglesia, algunas de contexto judío y otras de contexto gentil. Y él está escribiendo al pueblo
de Dios, está escribiendo a cristianos. Pero noten que tanto en romanos
como en ninguna de sus cartas, el apóstol Pablo usa la palabra
cristianos. Por el contrario, él usa una
palabra que es importante. y que aparece aproximadamente
164 veces en sus cartas, que es justo una frase que se va
repitiendo en estos versículos, que es estar en Cristo. Estar en Cristo. Algo que es
fundamental y que describe la vida cristiana es estar en Cristo. Esa causa de nuestra posición
en Cristo, esa causa de nuestra unión en Cristo, que uno es cristiano,
que uno es creyente, que uno es salvo por la gracia. Y vamos
a meditar los versículos 1 al 4, y quisiera que lo hiciéramos
desde otro ángulo, de nosotros podemos ver esta responsabilidad
que Pablo trae, de que nadie se confunda al respecto, de que
nadie se la pase diciendo y pensando, pues no hay condenación, y además
estamos bajo la gracia, y ya no estamos bajo la ley, y entonces
podemos vivir como quiera, y tener una falsa esperanza. Y nuestro
tema esta tarde es razones y propósitos, y propósito, razones y propósito. O, pudiéramos decir, ¿por qué
es y para qué? ¿Por qué es y para qué? Razones
y propósito. El apóstol Pablo empieza a mostrar,
y justo la palabra, las palabras que él usa ahí son dos veces
¿por qué? y después un ¿para qué? Y es importante que nosotros
podamos entender con claridad la esencia del Evangelio, que
es justicia aparte de la ley, justicia ganada por el Señor
Jesucristo. Que podamos comprender con claridad
qué es lo que significa ¿Cuáles son las razones de ninguna condenación? está justamente cuando empezamos
el versículo, dice ahora, pues, ninguna condenación hay para
los que están en Cristo Jesús. Ninguna condenación hay. La primera
razón es, la razón por la que no hay condenación es por estar
en Cristo Jesús. Es a causa de nuestra unión con
Cristo. Es bien importante, y quiera
Dios que todos aquí podamos tener claridad, cómo yo puedo saber,
por qué razón puedo estar seguro de que no hay condenación. y
que nadie se equivoque. La razón primera es por causa
de estar en Cristo Jesús. No es por causa de estar en la
iglesia bautista. No es por causa de estar en la
iglesia, póngale usted el nombre que usted quiera. No es por causa
de haberme bautizado. No es por causa de años de membresía. Es por causa de estar en Cristo
Jesús. cuando nosotros pensamos es que
estamos, recuerde, cuán importante es el estar en Cristo, cuán abundantes
son las figuras que hablan de unión con el Señor Jesucristo.
El apóstol Pablo usa esta figura y la usa del matrimonio, dice
que, hablando de la figura del matrimonio, llama a los maridos
a amar a sus esposas como Cristo amó a la iglesia, y después él
termina diciendo, grande es este misterio. Pero yo digo esto,
y justamente antes habla de la unión entre el esposo y la esposa,
y dice, pero yo digo este misterio, dice, acerca de la unión de Cristo
con la iglesia. Y hermanos, podemos pensar en
otra figura recurrente en la Escritura. Y quisiera que cuando
pensemos en esa, en esa figura recurrente, es una figura que
el Señor Jesucristo mismo cita. Y allá en Jeremías, capítulo
17 voy a leer algunos versículos versículo 5 hasta el versículo
10 dice así ha dicho Jehová maldito el varón que confía en el hombre
y pone carne por su brazo y su corazón se aparta de Jehová Será
como la retaba en el desierto y no verá cuando viene el bien,
sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada
y deshabitada. Bendito el varón que confía en
Jehová, cuya confianza es Jehová, porque será como el árbol plantado
junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces,
y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde,
y en el año de sequía no se fatigará ni dejará de dar fruto. engañoso
es el corazón, más que todas las cosas, y perverso. ¿Quién
lo conocerá? Yo, Jehová, que escudriño la
mente, que pruebo el corazón para dar a cada uno, según su
camino, según el fruto de sus obras. Esta figura es, que está aquí,
es la figura, y aquí el profeta está describiendo una figura
de dos árboles pero la figura es la figura del árbol junto
a corrientes de aguas y aquí pone contraste entre el árbol,
el árbol que está junto a las corrientes de agua, ese árbol
que está descrito ahí en el Salmo número uno, que dice, bienaventurado
el varón que no anduvo en consejo de malos, ni en sillas descarnecedores,
sea sentado, sin que en la ley de Jehová está su delicia, en
su ley medita de día y de noche, será como árbol plantado junto
a corrientes de agua, que da su fruta en su tiempo, y su hoja
no cae, y todo lo que hace prosperará. Y después dice, no así los malos,
que son como el tamo que arrebata el viento. Y en ambos pasajes
está la figura de dos árboles. Y la realidad es que el árbol
100% fructífero, ese árbol junto a las corrientes de aguas que
da su fruto en su tiempo, ese árbol 100% buen árbol, ese no
es nada más que el Señor Jesucristo. Él es ese árbol. Él es la vid
verdadera. Cuando el Señor Jesús dice, yo
soy la vid verdadera, está hablando, haciendo referencia a cuando
en Isaías dice que el Señor, dice, plantó una viña, y hizo
todo lo que había que hacer por la viña, y esperaba que diese
buenas uvas, y resulta que dio uvas agrias. Se plantó buena
semilla, pero dio uvas silvestres. ¿Y qué es lo que se tiene que
hacer? Y bueno, al final resulta que en realidad el Señor dice,
pues la vid verdadera no es exactamente la nación israelí, sino la vid
verdadera, el árbol 100% fructífero, ese es el Señor Jesucristo. Hermano, el árbol espinoso que
habla tanto Jeremías como el Salmo número uno, es todo hombre
nacido de Adán. Nosotros nacimos así. Y el creyente
está en una transición. El creyente por el Evangelio,
por la obra de Cristo, por la palabra viva del Señor Jesucristo,
y por la palabra escrita, está cada día creciendo a la imagen
del Señor Jesucristo. Pero la única razón, la única
razón de que él puede ser bienaventurado es por causa de su unión con
Cristo. Yo soy la vid verdadera, mi Padre
es el Labrador. Todo pámpano que en mí no lleva
fruto será cortado. El Apóstol Pablo usa la figura
de cómo hemos sido injertados en la vid verdadera. Y hermanos, la razón de no condenación
es únicamente, en primer lugar, la razón es por causa de la unión
con Cristo. Dios ama a Cristo. Por lo tanto, ama a los que están
en Cristo. Dios no condenará de ninguna
manera al Señor Jesucristo, porque Él es en quien Él se agrada. Entonces, si estamos unidos de
tal intimidad con Él, que somos uno con Él, el hombre deja a
su padre, a su madre, se une a su mujer, y son una sola carne.
Y digo este misterio acerca de Cristo y la iglesia. Y el creyente,
aquel que está en Cristo, es uno con Cristo. y no es que seas
uno con la iglesia, no es que seas uno con nadie más que con
el Señor Jesucristo. No hay condenación para los que
están en Cristo Jesús. En segundo lugar, el pasaje nos
habla de ninguna condenación. La segunda cosa que el pasaje
nos dice está en el versículo dos. pero tiene conexión directa con
la segunda parte del versículo 1 dice ahora pues ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús y después dice los que
no andan conforme a la carne sino conforme al espíritu y después
aquí nos va a dar otra razón o un por qué y aquí específicamente
aparece justamente la palabra por qué o sea una razón Dice,
porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado
de la ley del pecado y de la muerte. Y lo segundo que estamos
viendo allí es, ¿cuál es la razón de que aquellos que están en
Cristo Jesús, para los cuales no hay condenación, cuál es la
razón por la que ellos no andan conforme a la carne, sino andan
conforme al Espíritu? ¿Cuál es la razón? Y Pablo nos
está dando aquí, guiado por el Espíritu Santo, la razón de eso.
la razón por la que aquellos para los cuales no hay condenación,
la razón de que ellos no andan conforme a la carne, es justamente
porque están en unión con Cristo, pero él va a expresarlo aquí
de una manera cuando dice, porque la ley del espíritu de vida en
Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte,
y la razón es, hay una ley o principio de vida
en Cristo que me hace libre. Cristo mismo los ha hecho libres.
Cristo mismo dijo, si elijos libertad, seréis verdaderamente
libres. Y justamente Él hizo referencia
al pecado. Él dijo, todo aquel que practica
pecado esclavo es del pecado. Y el esclavo, dice, no queda
en casa. El hijo sí queda en casa. Así
que si elijos libertad, seréis verdaderamente libres y conoceréis
la verdad y la verdad os hará libres. hay una posibilidad de
vivir fuera del principio dominante de nuestra vida, que es el principio
del dominio del pecado. El hombre sin Cristo vive en
dominio, dominado por el pecado. El hombre sin Cristo es el árbol
100% espinoso, el que da fruto malo. El Señor citó esta figura
cuando Él dijo, por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen
uvas de los espinos o higos de los abrojos? Ahora, ¿cuál es
la razón de que se puede andar en el Espíritu? Es porque Cristo
mismo nos ha hecho libres. En términos que hemos estudiado
en el capítulo 7, la ley del Espíritu de vida o el nuevo régimen
del Espíritu, el nuevo pacto, ese nuevo pacto que ha sido inaugurado
por el Señor Jesucristo, el nuevo pacto en su sangre, ese esa razón
por la cual ellos pueden andar en el espíritu es porque hay
un principio de vida aquí no está hablando de una ley de un
código escrito aquí está hablando de un principio de vida que puede
ser descrito como el nuevo pacto que puede ser descrito como un
nuevo régimen de la ley no presionando desde afuera sino una ley que
el señor está escribiendo en nuestro corazón aquí está hablando
de lo que la escritura habla de aquellos los cuales se nos
ha dado la gracia y dice la escritura la gracia de dios nos enseña
a decir no a los hábitos pecaminosos y el señor está obrando en nuestro
corazón hasta que llegue aquel día cuando nadie más va a tener
necesidad de enseñar a su prójimo diciéndole conoce a dios porque
todos me van a conocer y será ya llena la tierra de su gloria
como las aguas cubren la mar y qué precioso será aquel día
cuando no podremos pecar más, nunca más, y andaremos plenamente
en el Espíritu. Pero, hermano, podemos usar la
misma figura de la vid verdadera para entender esto de la ley
del Espíritu de vida en Cristo Jesús. Si estamos en la vid verdadera
y usted es un pámpano o una rama que ha sido injertado en la vid
verdadera. Hay un principio o hay una ley
que es si usted está injertado en una vid, la vid es la planta
que da uvas y los pámpanos pues son las ramas. Espero que no
hay un campechano que está pensando que en un pescado, porque para
los campechanos el pámpano es un pescado. Pero el pámpano,
como dice la Biblia, es la rama de la vid. Y el principio de
vida es, hermano, la savia que va a fluir a través de esa vid
hacia esa rama. De ninguna manera va a ser savia
de limón. No va a ser savia de manzano.
Lo que va a fluir ahí es savia de vid, y lo que va a llevar
como fruto la vid van a ser irremediablemente uvas. Hermano, se puede andar
en el espíritu únicamente cuando la vida está fluyendo, la vida
del Señor Jesucristo. Cuando se es uno con el Señor
Jesucristo, cuando se está en Cristo. Y esto es fundamental. La Escritura repite tantas veces,
porque lo que Cristo vino y ganó, ganó salvación, canceló nuestra
deuda. Pero lo que Dios nos otorga en
el Evangelio es a Cristo mismo. Es, si alguno está en Cristo,
si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Justificados, pues,
por la fe en Cristo tenemos paz para con Dios. Si estamos en
Cristo, no hay condenación. Si estamos en Cristo, podemos
andar conforme al Espíritu y no conforme a la carne. Porque hay
un principio, hay una ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús
que me ha hecho libre. Y se ha respondido el clamor
del capítulo 7, versículo 24, miserable de mí, ¿quién me librará
de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios por Jesucristo. Y aquí, a pesar de que la lucha
es fiera, Él está lleno de esperanza, y Él vive experimentando, experimentando
el hecho del cumplimiento de las palabras del Señor Jesús
cuando dijo, Si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres,
y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Es a causa
de esa unión con Cristo que tenemos fluye la sabia. esa causa de
esa unión con cristo que nos ha dado vida por su espíritu
que como ovejas rescatadas ahora oímos la voz del buen pastor
y le seguimos y estamos andando como él anduvo que es lo mismo
que andar en el espíritu ahora la tercera cosa que aparece como
razón en el versículo 3 Noten que lo que está en el versículo
2 está directamente relacionado con por qué andan conforme al
Espíritu. Porque la ley del Espíritu de
vida los ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Pero
en el versículo 3 el por qué está directamente relacionado
con la declaración. Ninguna condenación hay para
los que están en Cristo Jesús. Dice, porque lo que era imposible
para la ley por cuanto era débil por la carne, Dios enviando a
su hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado
condenó al pecado en la carne. La razón de ninguna condenación
aquí en el versículo 3 es Dios el Padre lo hizo. Dios el Padre
lo hizo. ¿Y qué es lo que hizo? No te
quedes algo fuera de nosotros. Es algo que no se trata de que
tú te propongas hacer lo más moral, a corregir tu vida, a
procurar hacer ciertas cosas. Dios el Padre lo hizo. Dice,
porque lo que era imposible para la ley, a causa, por cuanto era
débil por la carne, eso que era imposible, imposible por la ley,
Dios el Padre lo hizo. ¿Quieres no tener ninguna condenación? Estate seguro que estás confiando
en lo que Dios el Padre ha hecho. Y dice, ¿qué es lo que hizo? Dios, Dios el Padre envió a su
hijo en semejanza de carne de pecado. Dios envió a su hijo
en semejanza de carne de pecado. El Señor Jesucristo dejó su gloria. Dios envió a su Hijo. Su Hijo
vino voluntariamente. Tomó un cuerpo humano y dice
en semejanza de carne de pecado. ¿Por qué dicen semejanza de carne
de pecado? Porque tomó una carne semejante
a la nuestra. Él se identificó en todo con
nosotros, en nuestra debilidad. Él sintió cansancio. Por eso
él algunas veces descansó. Él sintió hambre. Él sintió lo
que nosotros experimentamos en esta vida. Él fue tentado en
todo según nuestras semejanzas, dice la escritura, pero sin pecado. Él nunca pecó ni se halló engaño
en su boca. Él es el único ser inocente que
se humilló tomando un cuerpo de hombre. Alguien ha dicho que
si nosotros quisiéramos ayudar a los gusanos, tendríamos que
tomar un cuerpo de gusano para poder ayudar a los gusanos. Pero
no es tan grande la humillación porque al final el hombre y el
gusano son criaturas. pero pensar que el Señor de la
Gloria, aquel que es sobre todo a su creación, aquel que no hay
otro igual que Él, eso en verdad es una gran humillación el hecho
de que tomara cuerpo de una criatura, tomó un cuerpo semejante a nuestro
cuerpo de pecado. Él dice, dice, y aquí vengo como
está escrito de mí en el rollo del libro, en romano en hebreos
el escritor a los hebreos dice más me preparaste cuerpo y el
vino para para llevar la condenación dios el padre dice el pasaje
dice dios enviando a su hijo en semejanza de carne de pecado
y a causa del pecado condenó al pecado en la carne ¿Quiere
saber que no hay condenación? La razón por la que no hay condenación
es porque Dios ha hecho una obra de salvación. La razón de que
no hay condenación es porque Dios ya condenó el pecado de
su pueblo. ¿Y dónde lo condenó? Lo condenó
en la carne del Señor Jesucristo. En su carne condenó los pecados,
no del Señor Jesucristo, porque Él es sin pecado. Y esto lo describe
abundantemente el profeta Isaías el señor Dios Padre envió a su
hijo en semejanza de carne de pecado condenó mi pecado en la
carne de su hijo dice Isaías cincuenta y tres
a partir del versículo cuatro dice ciertamente llevó él nuestras
enfermedades y sufrió nuestros dolores recuerde una cosa nosotros
sufrimos en este en esta vida y la razón que sufrimos es un
recordatorio de que estamos en un mundo caído es recordatorio
de que sufrimos porque porque hemos pecado contra Dios dice
y nosotros le tuvimos por azotado por herido de Dios y abatido
más él herido fue por nuestras rebeliones molido por nuestros
pecados y aquí no está hablando sencillamente de lo que usted
puede ver en algunas películas. Aquí no está hablando de las
heridas, precisamente nada más de los clavos y lo que hicieron
los romanos. Lo más terrible que el Señor Cristo sufrió en
la cruz no fue lo que hicieron los romanos, aunque no deja de
ser terrible. pero lo más terrible es lo que
está describiendo el profeta aquí, cuando dice, el herido
fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados,
el castigo de nuestra paz fue sobre él y por su llaga fuimos
nosotros curados, todos nosotros, todos nosotros nos descarriamos
como ovejas, cada cual se apartó por su camino, aquí está lo más
terrible, más Jehová, Dios Padre, dice, cargó en él el pecado de
todos nosotros. Angustiado él y afligido, no
abrió su boca, como cordero fue llevado al matadero, y como oveja
delante de sus trasguiladores, enmudeció y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado,
y su generación, ¿quién la contará? porque fue cortado de la tierra
de los vivientes y por la rebelión de mi pueblo fue herido, por
la rebelión del pueblo del Señor. Recuerde, llamará su nombre Jesús
porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Por la rebelión
de mi pueblo fue herido y se dispuso con los impíos su sepultura,
mas con los ricos fue su muerte, aunque nunca hizo maldad. Ni
hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo. El Señor quiso quebrantarlo. Recuerde Él en la cruz, Él dijo,
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Él experimentó
verdadera soledad. Él fue abandonado del Padre.
Y él dice después, pero yo soy gusano, no hombre. Y la razón
de ese clamor fue que Dios el Padre lo quiso quebrantar. No
simplemente lo abandonó, sino el Dios el Padre le mostró su
presencia desfavorable. Él descargó su justa ira por
causa de mis pecados y de los pecados de su pueblo. El culpable
de que Cristo hubiera estado en esa cruz fui yo. Él murió en mi lugar. Fuimos
los que somos de su pueblo. Aquellos que hemos sido amados
en él desde antes de la fundación del mundo. Él murió por nuestros
pecados. Dios quiso quebrantarlo, dice... Aunque nunca hizo maldad, ni
hubo engaño en su boca, con todo eso Jehová quiso quebrantarlo,
sujetándolo a padecimiento, cuando había puesto su vida en expiación
por el pecado. Él puso su vida en expiación
por el pecado. No puedes pagar por tu pecado.
Si tú estás intentando pagar por tu pecado, vas a ser condenado.
El único pago que el Padre recibe por los pecados es el pago que
hizo el Señor Jesucristo. Si tú estás pensando que vas
a buscar alguna manera de expiar tu pecado, si tú piensas que
puedes escapar de la condenación procurando portarte lo mejor
posible, si tú piensas que puedes escapar de la condenación mediante
algunos rezos o mediante un bautismo, déjame decirte que estás equivocado. Esa no es la razón por la cual
no hay condenación. La razón por la que no hay condenación
es porque ya nuestra condenación ha sido cumplida. El Señor Jesucristo fue condenado
por causa de su pueblo. Él pagó por los pecados de su
pueblo. Dice después, verá Linaque y vivirá por largos días, y la
voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto
de la aflicción de su alma y quedará satisfecho. Por su conocimiento
justificará mi siervo justo a muchos. Verá el fruto de la aflicción
de su alma y quedará satisfecho. Y por su conocimiento justificará
mi siervo justo a muchos. Él es el siervo justo. Él es
el árbol 100% fructífero. Él es el varón bienaventurado.
que hace bienaventurados a los que están en él. Él es el justo
que justifica a los que están en él. Dice, por tanto, yo le
daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos
por cuanto derramó su vida hasta la muerte y fue contado con los
pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos y orado por
los transgresores. Hermanos, Esta es la razón por
qué no hay condenación. Si no, si estás confiando en
algo más, estás en peligro. La razón por qué no hay condenación
es porque Cristo ya ha llevado nuestra condenación. Es porque
el Padre ha cargado en Él todos nuestros pecados. Después el apóstol Pablo en el
versículo 4 dice el para qué o el propósito. ¿Para qué todo
esto? para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros,
que no andamos conforme a la carne, sino conforme al espíritu. Y Pablo está siendo insistente,
siendo insistente. Si estás en el buen árbol, si
estás en la vid, debes dar uvas. Dice el Señor, por sus frutos los conoceréis,
aquí da el para para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros
podemos entender recuerde que es la ley la ley
es la expresión del carácter de dios la ley describe el carácter
de dios o sea la ley es una expresión de su gloria hermano el pecado
en sí que es lo que nos lleva a la incapacidad de cumplir la
ley Lo que nos lleva a esa total incapacidad es porque nosotros
hemos cambiado la gloria de Dios por la gloria de las cosas creadas.
Es porque yo quisiera que Dios obre nuestro corazón y se nos
pueda grabar qué es pecado. Hermanos, que Dios nos guarde
de pensar como mucha gente piensa que pecado es borracheras, y
por supuesto que eso es pecado. Dios nos guarda de pensar que
pecados es, y piense en una lista de cosas que le vienen a la mente,
pero el pecado es buscar el sumo bien fuera de Dios, el pecado
es buscar paz fuera de Dios, el pecado es buscar gozo fuera
de Dios, el pecado es hallar refugio fuera de Dios, el pecado
es experimentar placeres sin incluir a Dios, eso es pecado. Pecado es errar el blanco. Dios nos creó para su gloria.
Dios nos creó para vivir en perfecta armonía y conformidad a su ley,
pero somos incapaces a causa del pecado, rebeldes a causa
del pecado. Y la justicia de la ley tenía
que cumplirse en nosotros. ¿Y cómo se cumplió en nosotros? a causa de nuestra unión con
Cristo. Y el propósito es para la gloria de Dios. Cuando dice
aquí, para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros.
Cumplir la justicia de Dios en nosotros es para la gloria de
Dios. Era necesario que fuera cumplida
una sentencia. Hermano, ningún pecado jamás
quedará sin castigo. Escuche bien, ningún pecado,
jamás, jamás ningún pecado quedará sin castigo. Los pecados del
pueblo de Dios han sido castigados en el sacrificio expiatorio del
Señor Jesucristo. El justo castigo por cada pecado
del pueblo de Dios ha sido ya castigado. Aquellos que están en Cristo Hemos recibido la gracia, y Él
ha recibido la gloria. Hemos recibido la gracia de Su
perdón, porque nuestro pecado ha sido castigado en el Señor
Jesucristo. Pero Dios ha levantado Su nombre como el nombre más
digno. Dios ha confirmado Su justicia. A lo largo de toda
la historia, constantemente, ha habido acusación tras acusación. el acusador de los hermanos presentándose
constantemente a lo largo de los siglos y diciendo tú dices
que Abraham es tu amigo mira lo que ha hecho mira cómo puso
en peligro a su esposa tú dices que David es tu hijo mira mira
lo que hizo mira cometió adulterio además es un asesino mandó a
matar a Urias Y acusación tras acusación, y el Señor en la cruz
mostró la razón por la cual Él puede llamar a Abraham su amigo,
por la cual Él puede llamar a David su hijo. por la cual Él puede
llamarme a mí, su hijo, a pesar del mal que he hecho, a pesar
de haber buscado el gozo y la paz en otro lugar que no es Él,
a pesar de haber fallado en confiar siempre en Él, a pesar de haber
fallado en amarle siempre a Él, Él puede llamarme su hijo por
causa del Señor Jesucristo, porque en verdad cada uno de mis pecados
son graves, y yo no he muerto porque Cristo murió por mí, Por
eso la Escritura dice, el que cree en el Hijo de Dios, dice,
tiene vida eterna. Pero el que rehúsa creer en el
Hijo de Dios no verá la vida, sino la ira de Dios está sobre
él. Ningún pecado va a quedar sin
castigo. aquellos que persistan en rechazar
al Señor Jesucristo van a vivir en una pena de eterna perdición. Toda la eternidad no será suficiente
para que el Señor descargue toda su ira sobre sus enemigos. El
Señor Jesucristo ha venido una vez y vino para rescatar a su
pueblo de sus pecados. Vino para que un pueblo pueda
gozarse y escuchar una maravillosa noticia. No hay condenación.
condenación para los que están en Cristo Jesús, para que un
pueblo deje de andar en dominio por el pecado, un pueblo pueda
empezar a llevar fruto por una ley del espíritu de vida, que
es que si estás unido con Cristo y su vida está fluyendo hacia
ti, y si él es la vid verdadera, pues tienes que dar uvas, porque
si das espinos, Pablo está insistiendo, no te equivoques. Si en verdad
no hay condenación para ti, se está haciendo evidente, no estás
andando conforme a la carne. en aquellos que se cumple el
propósito. El propósito es que se cumplió la ley por nosotros.
Nosotros no nos circuncidamos porque Cristo fue circuncidado
al octavo día. Nosotros no tenemos más necesidad
de traer corderos porque Él es el cordero de Dios que quita
el pecado del mundo. Nosotros no necesitamos más de
una sucesión de sacerdotes porque Él es el sumo sacerdote que vive
para siempre. Él es el altar, Él es el cordero,
Él es el sacerdote, Él es nuestro profeta, Él es nuestro rey, Él
es la propiciación por nuestros pecados, Él es nuestra justicia,
nuestra santificación, nuestra redención, Él es nuestro todo.
Y hermano, cuando tenemos a Dios, al Señor Jesucristo, como nuestro
todo y estamos en unión con Él, vivimos luchando con el pecado,
pero nunca en dominio del pecado. Dice el propósito, para que la
justicia y la ley se cumpliesen nosotros, que no andamos conforme
a la carne, sino conforme al espíritu. Yo quisiera que pudiera
tener atención, y esa palabra conforme se va a repetir, así
como se repite estar en Cristo. Y estar en Cristo se repite tener
el espíritu. Y de diferentes formas Pablo
va repitiendo y va repitiendo hasta llegar al capítulo 12 cuando
empieza y sigue apareciendo la palabra, no conformarse. hermanos
el deseo de pablo era que cada una de las personas que estaba
huyendo nunca se equivocara que pudieran tener con claridad que
es la justificación es aparte de la ley la justificación viene
de fuera de nosotros la justificación es estar vestido del señor jesucristo
asegurarnos de que en verdad nosotros oímos la voz del buen
pastor Clamemos al Señor que nos dé esa seguridad. Mismo Pablo
en este capítulo va a decir, el Espíritu da testimonio a nuestro
espíritu. Hermanos, clamemos al Señor hasta
que Él dé testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de
Dios. Por lo tanto, estamos seguros de nuestra unión con Cristo.
Por lo tanto, estamos en una transición a ser cada vez como
el buen árbol. El árbol 100% fructífero es el Señor Jesucristo. Él es el varón bienaventurado.
Hermanos, qué importante que es asegurarnos y clamar al Señor
y esperar la confirmación de su Espíritu Santo y no caminar
por esta vida pensando que tenemos esperanza cuando no hay esperanza,
sino es porque el Espíritu da testimonio a nuestro Espíritu
de que somos hijos de Dios. Este es un pesar, una responsabilidad
del apóstol Pablo, y por eso él está casi dos capítulos repitiendo
y recordando y recordando. Hermanos, Todo es por el hecho
de que Dios nos dé vida por Su Espíritu. Proclamamos el Evangelio. Hoy hemos hablado de cómo es
que Cristo fue hecho condenación para que nosotros pudiéramos
no ser condenados. Él ha llevado nuestra condenación.
Él ha llevado la condenación de Su pueblo. Esa es la razón
por la que no hay condenación. Lo voy a repetir una última vez.
Escuchemos todos bien y clamemos para que el Señor alumbre nuestro
entendimiento y podamos entender la razón que no hay condenación
es por estar en Cristo. Estar en Cristo es creer lo que la Escritura enseña
acerca de quién es el Señor Jesucristo. Él es el eterno Hijo de Dios
que tomó forma humana y caminó por este mundo en humillación.
Él es el Hijo de Dios que cumplió perfectamente la ley, que jamás
se desvió de la ley ni en lo más mínimo. muchos pasajes de
la escritura hablan de esto y dice el hacer tu voluntad dios mío
me ha agradado y tu ley está en medio de mi corazón el vivió
siempre consistentemente siempre mostrando el carácter de su padre
aún en la cruz siendo maltratado el padre es amor dios es amor
y cristo expresó amor cuando él dijo padre perdón a los porque
no saben lo que hacen aún en lo más duro de la prueba Él fue
tentado en todo, según nosotros, semejante a nosotros, pero jamás
cedió a la tentación. Él derrotó al mundo, al pecado,
a la carne, a la muerte. Y después, Él murió en una cruz,
como si no, como si hubiera hecho todo lo contrario a lo que Él
hizo. Él cumplió perfectamente la ley y, sin embargo, fue colgado
en un madero, hecho maldición por causa de quienes hemos fracasado.
Por causa de que yo soy incapaz de cumplir su ley, Él abona a
mi cuenta su vida de rectitud, su vida de perfección. Y mi pecado
es abonado, cargado en Él y castigado en Él. Y si puedes decir, no
hay condenación para mí. Si tú quieres vivir y andar en
el Espíritu, conforme al Espíritu, lo que hay que hacer es clamar
al Señor, que te dé arrepentimiento para vida. Clamar al Señor para
que Cristo sea lo más preciado y valioso, para que tu confianza
esté solamente en el Señor Jesucristo y en nada que yo haga. No confíes
en que ofrendas. Si estás confiando en que ofrendas,
mejor deja de ofrendar. No tiene caso que sigas dando
ofrendas si estás confiando en ello. Si confías en porque vienes
a la iglesia, sigue viniendo para que escuches el evangelio
otra vez. No dejes de venir porque es el evangelio que te va a dar
vida cuando Dios quiera. Pero no confíes en que vienes.
Si tú confías en porque te has bautizado, clama al Señor que
te dé arrepentimiento. No confíes en un bautismo. Confía
solamente en el Señor Jesucristo. Vamos a cantar solamente en Cristo.

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Joshua

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