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JC

1 parte El Juicio de Dios

Romans 2:5-11
Joel Coyoc May, 8 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 8 2022
Estudios en Romanos

El sermón de Joel Coyoc se centra en el juicio de Dios, tomando como texto base Romanos 2:5-11. El predicador argumenta que todos los hombres serán juzgados de acuerdo a sus obras, enfatizando la justicia divina y la necesidad de arrepentimiento. Utiliza pasajes bíblicos como Hebreos 9:27 y Apocalipsis 20:11-15 para ilustrar la inminente llegada del juicio y la seriedad de la condenación para aquellos que desobedecen la verdad. La importancia práctica del sermón radica en la llamada a los oyentes a reconocer su condición pecaminosa, buscar la gracia de Dios en Cristo y vivir en obediencia, resaltando que la salvación es un don divino, no producto de obras humanas, pero que las obras servirán como evidencia de la verdadera fe en el juicio final.

Key Quotes

“La única regla segura, infalible, de fe y de práctica es la palabra de Dios. Ella es la fuente de autoridad.”

“No es la iglesia quien define lo que hay que creer, sino es la palabra de Dios.”

“El juicio va a estar basado en las obras… No hay ningún solo conflicto en lo que dice este pasaje.”

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

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Romanos capítulo dos dice la palabra de Dios por lo
cual eres inexcusable oh hombre quienquiera que seas tú que juzgas
pues en lo que juzgas a otro te condenas a ti mismo más sabemos que el juicio de
Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú
que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás
del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas
de su benignidad, paciencia y longanimidad? ignorando que su benignidad te
guía al arrepentimiento, pero por tu dureza y por tu corazón
no ha arrepentido, a tesoras para ti mismo, ira para el día
de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el
cual pagará a cada uno conforme a sus obras, vida eterna a los
que perseverando en bienhacer, buscan gloria y honra e inmortalidad. Pero ira y enojo a los que son
contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la
injusticia. Tribulación y angustia sobre
todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también
el griego. Pero gloria y honra y paz a todo
el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego. Porque no hay excepción de personas
para con Dios. Porque todos los que sin ley
han pecado, sin ley también perecerán, y todos los que bajo la ley han
pecado, por la ley serán juzgados. Porque no son los oidores de
la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley
serán justificados. Porque cuando los gentiles, que
no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque
no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de
la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia,
y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día
en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres conforme
a mi Evangelio. He aquí tú tienes el sobrenombre
de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, y conoces
su voluntad, e instruido por la ley, apruebas lo mejor, y
confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están
en tinieblas, instructor de los inductos, maestro de los niños,
que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad.
Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? ¿Tú
que predicas que no se ha de hurtar, hurtas? ¿Tú que dices
que no se ha de adulterar, adulteras? ¿Tú que abominas de los ídolos,
cometes sacrilegio? ¿Tú que te jactas de la ley,
con infracción de la ley deshonras a Dios? Porque, como está escrito,
el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa
de vosotros. pues en verdad la circuncisión
aprovecha si guardas la ley, pero si eres transgresor de la
ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. Si puedes el
incircunciso guardar en las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su
incircuncisión como circuncisión? y el que físicamente es incircunciso,
pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con
la letra de la ley y con la circuncisión, eres transgresor de la ley. Pues no es judío el que lo es
exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente
en la carne, sino que es judío el que lo es en lo interior,
y la circuncisión es la del corazón en espíritu, no en letra, la
alabanza del cual viene no viene de los hombres, sino de Dios.
Amén. Vamos a meditar los versículos
del cinco al once, que dice, pero por tu dureza y por tu corazón
no ha arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la
ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará
a cada uno conforme a sus obras. Vida eterna a los que, perseverando
en bienhacer, buscan gloria, honra e inmortalidad. Pero ira
y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino
que obedecen a la injusticia, tribulación y angustia sobre
todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también
el griego. Pero gloria y honra y paz a todo
el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego,
porque no hay acepción de personas para con Dios. Nuestro tema esta
tarde es el juicio, el juicio de Dios. Yo creo que todos tenemos
alguna idea del juicio de Dios. Toda la gente tiene cierta idea,
algunos piensan que el juicio de Dios va a ser así como poner
en una balanza las obras y Dios va a pesar y pues de acuerdo
a lo que pese más pues Dios va a dar un veredicto. Y de alguna
manera la gente tiene cierta, cierta idea de lo que es el juicio
de Dios. Algunos tienen idea del juicio
de Dios y se esfuerzan demasiado en negar que hay Dios, porque
quieren negar que un día tienen que dar cuenta delante de Dios.
es interesante que una de las cosas a las que la gente teme
y por la cual la gente es manipulada es justamente asustándola con
respecto a morirse la gente teme a la muerte y la razón de temer
a la muerte es porque sabe que no es simplemente aunque se la
pase diciendo muchos que no hay dios saben que no es simplemente
como como un animalito que lo atropellan y muere y todo ya
está la gente sabe que hay algo que va a acontecer y podemos tener muchas ideas. Sin
embargo, la mejor cosa que puede ocurrir es que nosotros podamos
tener una idea que sea de acuerdo a la verdad. ¿Y cómo saber lo
que es de acuerdo a la verdad? Pues la palabra de Dios es verdad.
Dice el salmista, la suma de tu palabra es verdad y eterno
todo juicio de tu justicia. Entonces, Él que es la verdad
ha revelado la verdad acerca de su juicio. Es de suma importancia
que nuestro entendimiento acerca del juicio de Dios sea conforme
a la verdad revelada. Que Dios nos haga desechar todo
aquello que no proviene de Dios. La única regla segura, infalible,
de fe y de práctica es la palabra de Dios. Ella es la fuente de
autoridad. Ella es la que determina qué
es lo que nosotros tenemos que creer en cuanto a Dios, en cuanto
al juicio de Dios, en cuanto al Señor Jesucristo, y en cuanto
al hombre. No es la iglesia quien define
lo que hay que creer, sino es la palabra de Dios. Ahora, ¿qué
es lo que nos enseña el pasaje que acabamos de leer acerca del
juicio de Dios? La Biblia nos enseña que toda
la historia culmina con el juicio de Dios. La Biblia nos enseña
que el presente siglo va a concluir con el juicio de Dios. La Biblia nos enseña que La vida
aquí es tiempo de preparación porque va a llegar el día en
que todo ser humano tendrá que dar cuentas delante de Dios.
Dice la Biblia en Hebreos 9, 27, está establecido para los
hombres que mueran una sola vez y después de esto, el juicio.
Hay un juicio. y lo mejor que nos puede suceder
es que en verdad nuestros conceptos en cuanto a ese juicio puedan
ser bíblicos de tal forma que podamos saber cuál es la manera
de poder no ser condenado en ese juicio de tal forma que podamos
saber quién es el juez de ese juicio y qué mejor que aquel
que es el juez de ese juicio también pueda ser tu abogado
ahora nuestro pasaje nos habla de que En primer lugar, de que
hay un tiempo. Hay un tiempo para ese juicio. No sabemos en realidad cuándo
será ese día. Sin embargo, algo sí podemos
estar seguros. A lo largo de la historia de
la redención se ha venido anunciando acerca del juicio del gran día,
el gran día del justo juicio de Dios, y algo que es seguro
que nosotros sabemos es que cada vez está más cerca ese día. Ahora,
no sabemos si va a durar otros 100 años, o 10 años, o 20 años. No obstante, hay algo que es
seguro y es que nosotros realmente, aunque no sabemos el tiempo en
que será ese día, el versículo 5 del capítulo dos dice, pero por
tu dureza y por tu corazón no ha arrepentido a tesoras para
ti mismo, ira para el día de la ira y de la revelación del
justo juicio de Dios. Y un asunto importante que saber
es que habrá un día, y en muchos otros lugares de la escritura
se repite acerca de ese día. Y no obstante que no sepamos
cuándo es ese día, en verdad no es un día que está lejano
para ninguno de nosotros. La razón que no está lejano para
ninguno de nosotros es que está establecido para los hombres
que mueran una sola vez y después de esto el juicio. Y la verdad
es, te haría una pregunta. Aunque no sabemos cuándo será
ese día, la Biblia sí habla de un día. Y tampoco sabemos cuál
es el día de nuestra muerte, pero algo es seguro, desde que
nacimos, inevitablemente nosotros estamos avanzando hacia ese día
de nuestra muerte. Algunas veces los que somos jóvenes
solemos pensar que la muerte es para los viejitos. Yo estoy
joven todavía, estoy fuerte todavía. Esta semana una noticia se propagó
por la ciudad de Mérida. Un joven adolescente de secundaria
murió repentinamente de algo que probablemente se va a hacer
muy común en estos días, que alguien ha bautizado como repentinitis
o sea de pronto gente se va a estar muriendo así de la nada y la
verdad hermanos es que usted sabe cuál es la distancia que
les separa de la muerte los jóvenes Los creyentes, quizá algunos
pueden ser tentados a decir, bueno, la Biblia dice que los
días de nuestra edad son 70 años, si en los más robustos son 80.
Y entonces solemos agarrar y decir, bueno, pues si tengo 18, pues
hacemos una resta y pensamos que nos falta. El que tiene 50,
pues está un poco más fácil la resta, porque pues nos queda
como 20 o como 30. Pero déjeme decirle que eso está
lejos de ser la verdad. La verdad es que la distancia
que nos separa de ese momento que está establecido para que
muramos una sola vez y después del juicio es un latido del corazón. Ese joven se paró, corrió, su
corazón estaba latiendo, pero de pronto el siguiente latido
el corazón no lo dio y la vida terminó. Y está establecido un
día, un día, el día de la ira. Hay varios pasajes en la escritura
que hacen énfasis en ese día. Malaquías, capítulo cuatro, versículo
uno, dice, ¿por qué aquí viene el día? Porque he aquí viene
el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos
los que hacen maldad serán estopa. Aquel día que vendrá los abrazará,
ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Viene un día ardiente como un
horno. En Apocalipsis capítulo veinte,
versículo once al quince, dice, Y vi un gran trono blanco, y
el que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la
tierra y el cielo, en ningún lugar se encontró para ellos.
Y vi a los muertos grandes y pequeños de pie ante Dios. Y los libros
fueron abiertos, y otros libros, y otro libro fue abierto, el
cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos
por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos
que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos
que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron
lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y
el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado
al lago de fuego." Y la Biblia va estableciendo con claridad
Hay dos cosas, una la vamos a ver más adelante, pero esos pasajes
que hemos leído hacen énfasis en que vendrá un tiempo. Hay un tiempo y es un hecho eminente
de que habrá un juicio. Dado que Dios es juez justo,
es necesario que haya un juicio. Un juicio que está establecido
para los hombres, que mueran una sola vez y después de esto
el juicio. Eso es seguro y no hay sombra de duda. Por eso la
gente se esfuerza tanto en negar que hay Dios. Por eso la gente
se esfuerza tanto en querer pensar que son lodo con suerte. Pero
no somos lodo con suerte. Somos creación de Dios. No somos el producto de una explosión
y fuimos evolucionando de un renacuajo hasta llegar a ser
un hombre. Somos imagen y semejanza de Dios. Dios creó al hombre a su imagen
y semejanza. Hombre y mujer los creó. El hombre
es la imagen de Dios y el hombre va a comparecer delante de Dios. Ahora, ¿cuál es la característica
de este juicio? El versículo cinco nos dice una
primer característica y es, pero por tu dureza y tu corazón no
ha arrepentido a tesoras para ti mismo, ira para el día de
la ira y de la revelación del justo, justo juicio de Dios. habrá un juicio y un juicio justo
y toda persona sabe y toda persona dado que esa imagen de dios aunque
distorsionada clama por justicia hay demasiadas protestas de personas
que por ejemplo desaparecieron sus familiares y hasta el día
de hoy no hay justicia hay protestas de personas que han muerto y
de pronto ha quedado allí y sencillamente se han hecho algunas invenciones
y nunca se ha llegado realmente acá y a justicia y la gente clama
por justicia porque la gente, el ser humano es imagen de Dios
y en verdad hay algo que es seguro, no te desalientes justicia habrá
porque Dios es juez justo y hay un día en que su juicio se va
a llevar a cabo y va a ser un juicio justo porque Dios es justo
no te desalientes no te desesperes ten por seguro algo justicia
habrá un Dios que es justo pero ante ese clamor de justicia la
pregunta que debe ocuparnos es Estoy en serios problemas, porque
resulta que hay un juez justo, y si yo no soy justo, pues hay
problemas. Definitivamente, el juicio es
un juicio justo. Ahora, lo primero de la característica
de ese juicio es que será justo. Lo segundo es, ¿qué es lo que
se va a juzgar? yo decía en los versículos que
leímos se menciona algo que es una enseñanza no necesariamente
sólo del nuevo testamento sino del antiguo testamento y es el
hecho de que el versículo 6 dice el cual pagará a cada uno conforme
a sus obras que es lo que se va a juzgar en ese juicio y lo
que se va a juzgar es nuestras obras, es un tema recurrente
en toda la escritura Algo es verdad y es que, hermanos, no
hay ningún solo conflicto en lo que dice este pasaje. El apóstol
Pablo constantemente va a hablar de que no estamos salvos por
las obras. Somos salvos sólo por la gracia,
somos salvos sólo por la fe, somos salvos sólo por la obra
del Señor Jesucristo. Sin embargo, en el juicio se
van a juzgar las obras y dice El versículo seis, lo voy a leer
nuevamente, dice, el cual pagará cada uno conforme a sus obras.
Salmo sesenta doce dice, y tuya, oh señores, la misericordia,
porque tú pagas a cada uno conforme a sus obras. Job treinta y cuatro
once y doce dice, porque él pagará al hombre según su obra, y le
retribuirá conforme a su camino. Si por cierto, Dios no hará injusticia,
y el omnipotente no pervertirá el derecho. Jeremías 17.10, el
Señor dice así, Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo
el corazón para dar a cada uno según su camino, según el fruto
de sus obras. Mateo 25, 31 al 46 dice, cuando
el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles
con Él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas
delante de Él todas las naciones, y apartará los unos de los otros,
como aparta el Pastor las ovejas de los cabritos. y pondrá las
ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda, entonces el Rey
dirá a los de su derecha, venid benditos de mi Padre, heredad
el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo,
porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste
de beber, Fui forastero, y me recogisteis. Estuve desnudo,
y me cubristeis. Enfermo, y me visitasteis. En
la cárcel, y vinisteis a mí." Entonces los justos le responderán
diciendo, Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos?
¿Y sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero,
y te recogimos? ¿O desnudo, y te cubrimos? ¿O
cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y
respondiendo el Rey les dirá, de cierto os digo, que en cuanto
lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo
hicisteis. Entonces dirá también a los de
la izquierda, apartaos de mí malditos al fuego eterno, preparados
para el diablo y sus ángeles. ¿Porque tuve hambre y no me diste
de comer? ¿Tuve sed y no me diste de beber?
¿Fui forastero y no me recogisteis? ¿Estuve desnudo y no me cubristeis?
¿Enfermo y en la cárcel y no me visitasteis? Entonces, también
ellos le responderán diciendo, Señor, ¿cuándo te vimos hambriento,
sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel y no te
servimos? Entonces les responderá diciendo,
de cierto os digo, que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos
más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis, e irán estos al castigo
eterno, y los justos a la vida eterna. Juan capítulo 5, versículo
21-29 dice, porque como el Padre levanta a los muertos y les da
vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. Porque el
Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para
que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra
al Hijo, no honra al Padre que le envió. De cierto, os digo,
el que oye mi palabra y cree el que me envió, tiene vida eterna,
y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De
cierto, de cierto os digo, viene la hora, y ahora es cuando los
muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren
vivirán. Porque como el Padre tiene vida
en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo,
y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el
Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto, porque
vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán
su voz, y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección
de vida, mas los que hicieron lo malo a resurrección de condenación. Y hermanos, el juicio va a estar
basado en las obras. y no obstante, habla de hacer
lo bueno, de hacer lo malo. Y algo que es importante es Dice
Santiago, hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice
que tiene fe y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un
hermano o una hermana están desnudos y tienen necesidad del mantenimiento
de cada día, y alguno de vosotros les dice, y ten paz, calentaos
y saciaos, pero no le dais las cosas que son necesarias para
el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene
obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá, tú tienes fe,
y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras,
y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno,
bien haces. También los demonios creen y
tiemblan. ¿Más quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras
es muerta? ¿No fue justificado por las obras
Abraham, nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre
el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente
con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y
se cumplió la Escritura que dice, Abraham creyó a Dios y le fue
contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. ¿Vosotros veis,
pues, que el hombre es justificado por las obras y no solamente
por la fe. Asimismo también Raab, la ramera, ¿no fue justificada
por obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro
camino? Porque como el cuerpo sin espíritu
está muerto, así también la fe sin obras está muerta. ¿Y qué
es? a lo que nos lleva a esto, qué
es lo que hay que hacer en cuestión de que el juicio se va a juzgar
las obras y se va a juzgar el hecho de que pueda haber buenas
obras y lo que hay que hacer cuando nosotros entendemos esto
no es pararnos y decir sabes que yo voy a salir y voy a salir
a hacer buenas obras, lo primero que tiene que ocurrir es Lo que
dice Juan, que dice, porque como el Padre levanta a los muertos
y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.
Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al
Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El
que no honra al hijo, no honra al padre que le envió. De cierto,
de cierto os digo, el que oye mi palabra y cree el que me envió,
tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado
de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo,
viene la hora y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del
Hijo de Dios, y los que lo oyeren, vivirán. Y una de las cosas que
es el deseo de mi corazón es que oigas la voz del Hijo de
Dios. El que oye la voz del Hijo de
Dios vivirá. Y el que oye la voz del Hijo
de Dios recibe vida eterna. Al final de cuentas se reduce
todo a una obra. todo el énfasis del apóstol Pablo
está en dar gloria a Dios, en conocer a Dios y glorificarle
como a Dios. Y la obra es creer en Jesucristo,
creer todo lo que Él ha dicho acerca de su Hijo. La Escritura,
no, jamás hay una contradicción en la Escritura. La Biblia dice
con claridad, porque por gracia sois salvos por medio de la fe,
y esto no es de vosotros, pues es don de Dios, no por obras,
Y es importante que podamos mirar que dice, no por obras para que
nadie se gloríe. No dice, no por buenas obras.
Dice, no por obras para que nadie se gloríe. Y después sigue diciendo,
porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras. Sólo hay algo que puede hacer
a un ser humano, hacer buenas obras. Y ese algo que le puede
hacer que haga buenas obras es que sea una nueva creación en
Cristo Jesús. Lo único que te puede hacer buenas
obras es que oigas la voz del Hijo de Dios y te dé vida. Porque
si un muerto como somos todos los que hemos nacido de Adán
y de Eva, nacemos espiritualmente muertos. Y si no has oído la
voz del Hijo de Dios para darte vida, esas obras que haces son
lo que llama simplemente obras, que no son buenas obras, y que
la Biblia llama a esas obras trapo de inmundicia. Dice que
las buenas obras del hombre son como trapos de inmundicia, algo
asqueroso a los ojos de Dios, nuestras mejores obras, esas
que pueden impresionar a las personas, pero jamás pueden impresionar
a Dios. Seguramente mucha gente se impresionó
de la buena obra, entre comillas, que en realidad no fue buena
obra, fue simplemente una obra, la obra de Ananías y Zafira,
de traer una gran ofrenda, era algo que podía impresionar a
todos, pero fue una obra que no era una buena obra. estaban
muy probablemente muertos en delitos y pecados. Y al ser confrontados,
al mostrar Dios su paciencia, su longanimidad, su misericordia,
haciéndoles preguntas para que ellos confesaran su pecado, ellos
se equivocaron. Y en lugar de atesorar, de ver
como riqueza la rica misericordia de Dios, se obstinaron en decir
que estaban haciendo lo correcto. y lo que sucedió fue que cayeron
fulminados, el Señor les quitó la vida, ellos fueron juzgados
por el Señor y la razón es que esa no era una buena obra. El
que no está en Cristo no puede hacer buenas obras. Ante los
ojos del mundo eso puede parecer una buena obra, eso puede impresionar
a muchas personas, pero jamás impresionará a aquel que es un
juez justo, y nadie en su propio mérito podrá hacerlo jamás. La
obra, la obra que nos puede llevar a tener buenas obras es clamar
al Señor que te deje escuchar Su voz, clamar al Señor que te
dé vida, clamar al Señor que te salve, solamente Él puede
darte el don de la fe, del arrepentimiento, sólo Él puede darte vida para
que puedas hacer buenas obras, porque las buenas obras no es
lo que tú te imaginas que es buena obra, es que tengas vida
en Cristo, que seas guiado por su espíritu para que puedas andar
en las buenas obras que él preparó de antemano para que tú anduvieses
en ellas. Dice, la tercera cosa que se nos enseña
acerca del juicio de Dios es el resultado del juicio. Bueno,
se va a su vida sin cambiar, porque si
alguno está en Cristo, nueva criatura es. Y note que Pablo
está en esta parte llamando a aquellos que tienen una revelación especial,
a aquellos que hasta cierto punto tienen una vida religiosa con
relación al Dios verdadero, y a ellos les está llamando fuertemente
para que no confíes, no confíes, no confíes, porque en el juicio
no se va a juzgar que tú te bautizaste. En el juicio no se va a juzgar
que tú hiciste una profesión pública de tu fe. En el juicio
se va a juzgar el hecho de que por sus frutos los conoceréis.
¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?
Alguien dio una ilustración y dijo, si tú siembras calabaza, ¿tú
crees que vas a cosechar pepinos? Si tú siembras melones, ¿crees
que vas a cosechar papayas? Y tal vez uno le diría, Jesús,
Jesús, yo sé que tú no eres agricultor, yo sé que eres carpintero, pero
pues todos saben que el que siembra pepinos, pues cosecha pepinos. Jesús va a decir exactamente,
pero no entiendo cómo tú te pasas diciendo que eres un cristiano
creyente. No entiendo cómo puedes decir
que has tenido un encuentro con conmigo y sigues dando espinos. Por sus frutos los conoceréis.
Es que cuando Él te da un nuevo corazón, entonces, no es simplemente
que cambies las obras, sino clamar que Él cambie tu corazón. Dios
no aprueba un cambio de conducta sin un cambio del corazón. No
te esfuerces por cambiar tu conducta. Clama al Señor que te dé fe y
que te dé vida. Clama al Señor que te haga una
nueva criatura, que te permita ver al Señor Jesucristo. Clama
al Señor que te dé fe para creer que lo único que Él acepta es
lo que Él ha ofrecido en el Señor Jesucristo. Porque El Evangelio
de Dios es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Y esa salvación no es simplemente.
Hay tanta gente que está confiando en que un día repitió una oración
del pecador. Y otras tantas gentes les han
dicho que después de haber repetido esa oración, ellos se van a ir
al cielo aunque viven como el diablo. Y eso, eso es un disparate. La Biblia dice claramente, y
esto erais, hablando de gente que vivía en vidas pecaminosas,
y esto erais algunos, mas ya habéis sido lavados, ya habéis
sido santificados, ya habéis sido hechos nuevas criaturas.
El Evangelio de Dios es poder de Dios para salvación a todo
aquel que cree. No solamente nos salva de la
pena del pecado, para que vayamos al cielo, nos salva del poder
del pecado. Y el creyente está cada día creciendo
a la imagen del Señor Jesucristo. es interesante todas las figuras
que se muestran en esta cuestión del juicio. Hay gente que, si
usted lee el pasaje que leímos de Mateo, dice cómo él va a separar las ovejas de los cabritos. Y
llega un momento en que dice, venid benditos de mi Padre, heredad
del reino preparado para vosotros desde antes de la fundación del
mundo. Y algo interesante que nos presenta este pasaje es,
va a separar a las ovejas de los cabritos, pero para las ovejas
el reino estaba preparado desde antes de la fundación del mundo.
es la voz del buen pastor, aquella que da vida a los que son sus
ovejas, es la voz del buen pastor que aquellos que escuchan esa
voz viven siguiendo al Señor Jesucristo, y alguien que está
siguiendo al Señor Jesucristo anda como él anduvo. Ahora, ¿cuál es el resultado
inevitable de este juicio? El resultado inevitable son dos
asuntos que están claramente en el versículo 7. Y en el versículo 10 está el
primer resultado. Y el primer resultado dice, vida
eterna. Y versículo 10 dice, Gloria, honra y paz. Vida eterna. Gloria, honra y paz. Hay algo
que la gente ha anhelado siempre, y es vida eterna. En el siglo... en los siglos
pasados, antes del siglo XVI, hubo unas personas que se les
llamaba alquimistas, que fueron los antecesores de los que son
químicos ahora. Y ellos se la pasaban la vida
investigando y estaban tratando de encontrar la piedra de la
eterna juventud. Ellos querían vivir para siempre.
Y ellos intentaban buscar algún brebaje o algo que descubrieran
para vivir para siempre. Y pues llegó a la química y tampoco
lo descubrieron. Lo que lograron hacer es química,
pero no lograron descubrir la piedra de la eterna juventud,
por más que la estaban buscando. Hoy, en este tiempo que estamos
viviendo, hay otras personas que ellos creen que por fin lo
han encontrado, y ellos van a hacer el transhumanismo, y ellos van
a vivir la vida eterna en el ciberespacio. Ya nos presentaron
ahí el metaverso para que la gente viva así fuera de la realidad
y querer hackear al ser humano para que viva la vida eterna
en el ciberespacio. Y eso no es ciencia ficción,
hermanos. Eso hay gente que está empujando
fuertemente y hay tecnología para hacer esa clase de cosas
disparatadas. No obstante, imagínese si hay
un gran computador donde pueda estar guardada esa memoria el
día que Dios mande un rayo y se revienta esa computadora, pues
se acabará cabrado la vida eterna del ciberespacio. Tan sencillo
que es para Dios terminar con las tonterías del hombre, con
la soberbia del hombre. Pero vida eterna, vida eterna
no es para los que están buscando, hermanos, no es para los que
tienen como un culto de la tecnología. no lo ha sido en el pasado, no
lo será, la vida eterna es para quienes, y dice vida eterna para
los que perseverando en bien hacer, buscan gloria, honra,
inmortalidad, vida eterna para los que perseverando en bien
hacer, mi hermano, Perseverar en bienhacer. ¿Qué es bienhacer? Lo primero que hay que hacer,
que es bienhacer, es creer a Dios. ¿Has creído a Dios? ¿Has creído
lo que Dios dice acerca de ti? ¿O tú tienes otra opinión acerca
de ti? La cosa más mala que puedes hacer
es no creer a Dios. Si Dios dice que somos seres
depravados, seres que nuestro pensamiento es de continuo solamente
el mal, seres con un corazón engañoso y perverso más que todas
las cosas, ¿qué es lo que tenemos que hacer? Creer eso que Dios
está diciendo. Si tú crees y dices, oye, eso
está exagerado, yo no soy tan así de malo. ¿Sabes quién lo
dice? Dios lo dice. Dice, engañoso
y perverso es el corazón del hombre más que todas las cosas.
¿Quién lo conocerá? Y dice, yo, Jehová, dice que
juzgo. Leímos hace un rato el versículo,
está en Jeremías, capítulo 17. Dice, yo, Jehová, que escudriño
en la mente y pruebo el corazón para dar a cada uno según su
obra. Él es el que conoce el corazón.
Pero si tú sientes que eres bueno, si tú sientes que eres justo,
pues déjame decirte, estás haciendo una cosa terrible. Estás diciéndole
a Dios, sabes que Dios, tú eres mentiroso. Y eso es terrible,
porque el ser más digno de ser creído es Dios, porque es mismo
Él, es la verdad. Y si tú te empeñas en decir que
no estás de acuerdo en lo que Él dice de ti, pues déjame decirte
que eso es terrible. es terrible porque Dios va, estás
actuando mal, es el primer bien que habría que hacer, no lo puedes
hacer, porque eres rebelde contra Dios, yo nací rebelde contra
Dios, yo no podía aceptar lo que Dios decía acerca de mí,
yo me rebelaba y decía, no puede ser, no puede ser que seamos
así, Otra cosa que Dios dice es, Dios dice que Él ha elegido
un pueblo para salvación y que no hay justo ni a uno. Dios dice
que Jesús vino a salvar a su pueblo de sus pecados. Y hace
algunos años atrás yo decía, eso no puede ser. Yo decía, si
sabes que eso no es justo, ¿cómo va a ser que Dios eligió? Eso
no es justo. ¿Y qué triste era el injusto? Porque todos somos injustos tratando
de definir lo que es justo. no se le hace un disparate, pero
así ocurre. Y hermano, es terriblemente ofensivo
no creerle a Dios cuando Él dice, cuando Él dice que es necesario
que Él elija un pueblo. Porque si Él no hubiera elegido
un pueblo, nadie sería salvo. Porque el hombre es aborrecedor
de Dios. Nosotros no estamos buscando
a Dios. Nosotros venimos a Él porque Él nos ha buscado. Cuando
usted mira en la Escritura todas esas figuras, la moneda perdida,
¿a usted se le ha perdido una moneda alguna vez? Usted tiene
que hacer por buscarla, porque la moneda nunca le va a buscar
a usted. La oveja perdida. La oveja perdida no hace mucho
para buscar al pastor, pero es el pastor que busca a la oveja.
Nadie viene a mí si el padre no le trae. Hermanos, clamar
al Señor que nos haga creer ese verdadero evangelio donde la
salvación es obra de Dios de principio a fin. Donde toda la
gloria en la salvación es de Dios. creyendo a Dios. Y cuando creemos
a Dios y clamamos a Dios que nos dé vida, entonces, somos
nuevas criaturas. Y entonces, empiezas a escuchar
la voz del buen pastor y puedes seguir al buen pastor y vas oyendo
su voz y él te va guiando y tus obras, pues vas, van a ser obras
que perseveran en hacer bien, y perseveras en hacer bien por
causa del Señor Jesucristo, es por causa de Él que puedes perseverar
en hacer el bien. Aparte del Señor, nosotros no
podemos perseverar, y esas buenas obras sólo son buenas porque
estamos en el Señor Jesucristo, porque de lo contrario no serían
buenas. Y es el Señor que nos hace perseverar
en buenas obras, y el resultado es vida eterna. Pero no te confundas,
no es que salgas ahí pensando, una lista, a ver, mis buenas
obras para esta semana. Lo que tenemos que clamar al
Señor hoy es, Señor, abre mis ojos, que vea al Señor Jesucristo.
Señor, abre mis ojos para que pueda creer de verdad lo que
dices de mí, para que no siga yo creyendo que yo soy bueno,
para que no siga creyendo que hay bondad en mí, que tú me debes
algo, para que yo pueda mirar quién soy y pueda mirar que en
mí no hay ninguna bondad, que no merezco de ti nada más que
tu ira, y que yo pueda creer que Cristo es el eterno Hijo
de Dios, aquel único que es inocente. A veces pensamos de gente inocente
y a veces nos molestamos y decimos, cuando le pasa cosas malas a
niños, decimos, ¿cómo pueden pasarle cosas a gente inocente?
Pensamos en tantas maldades que hay y pensamos en inocentes,
pero tenemos que volver en sí y mirar Nadie, aparte del Señor
Jesucristo, ha sido inocente. El único inocente ha sido el
Señor Jesucristo. ¿Y sabes qué le hicimos? Le hicimos,
la humanidad le hicimos. Lo rechazamos. Sin causa lo aborrecimos. Y por nuestra causa, Su Padre
lo abandonó en la cruz, y todo lo que debíamos nosotros tener
como justo castigo, fue descargado sobre Él. Él llevó nuestro castigo. El castigo de nuestra paz fue
sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados. La cuestión
para poder perseverar en buenas obras es, ven al Señor Jesucristo,
de lo contrario, no importa cuántas obras hagas, jamás, jamás vas
a satisfacer la justicia de Dios, porque Dios no está satisfecho
con nada que el hombre haga, porque todo lo que el hombre
hace es trapo de inmundicia. Porque todo lo que el hombre
hace es ofensivo a Dios, porque Cristo ha hecho todo lo que hay
que hacer. Él dijo en la cruz, consumado
es. No hay nada más que hacer sino
sólo confiar. No hay nada más que tú puedas
hacer sino solamente extender tus manos para recibir lo que
Cristo ha hecho. No te presentes con tu justicia,
porque tu justicia es ofensiva, no es justicia. La justicia que
Dios acepta es la del Señor Jesucristo. Él dice de su Hijo, este es mi
Hijo amado en quien tengo complacencia. Hay un juicio, y la pregunta
es, ¿tienes un abogado? Solo hay un abogado. Solo hay
alguien que puede presentar defensa ante el juez, y él mismo es el
juez. El Padre entregó todo el juicio al Hijo. Y qué gran bendición
que hoy pueda salir de este lugar con la certeza y sin nada de
temor, sabiendo yo estoy listo para ese día del juicio, porque
mi abogado es el Señor Jesucristo, porque Él hizo todo lo que yo
no puedo hacer. Pero aparte, no solo hizo todo
lo que no puedo hacer, sino Él fue castigado por mí. Todas las
mentiras que yo he dicho, todos los malos pensamientos que he
tenido, cada una de mis maldades, Él ha sufrido el castigo. y él
me viste de su justicia. Él derramó su sangre para limpiarme
de mis pecados. Confiar, yo decía hace un rato,
no se va a tratar en ese juicio de si eres miembro de la iglesia
bautista. No se va a tratar en ese juicio si un día profesaste
fe en el Señor Jesucristo. No se va a tratar en ese juicio
de si un día te bautizaste. Se va a tratar en ese día Dios
te dio un corazón nuevo, y por ese corazón nuevo, perseveraste
en hacer buenas obras. El resultado es vida eterna,
es gloria, honra y paz. Y gloria, gloria recuerde algo. Los creyentes estamos esperando
gloria, pero no estamos esperando gloria de los hombres. Estamos
esperando crecer a la imagen del Señor Jesucristo. para reflejar
la gloria de Dios, y un día seremos glorificados. Dice la Biblia,
amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado
lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste,
seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es. Y
todo aquel que tiene esa esperanza se purifica en Él, así como Él
es justo, así como Él es puro. ¡Honra! Hermano, se trata de
vivir nuestra vida y el creyente vive esta vida para la gloria
de Dios y para honrar a Dios. Y la Biblia dice, yo honro a
los que me honran, pero los que me menosprecian serán tenidos
en poco. ¡Honra! El Señor va a honrar
a aquellos que se hallan en el Señor Jesucristo. Paz. Paz. Una de las cosas quizá más anheladas
por el ser humano es paz. Los hippies cantaban acerca de
paz y toda la gente quiere paz y la gente habla de paz y está
buscando la paz, pero no hay paz. Porque el hombre quiere
todo eso rechazando a Dios. y un día habrá paz. Cristo es
el príncipe de paz. Y la manera de tener paz es justificados
pues por la fe. Tenemos paz para con Dios por
medio de nuestro Señor Jesucristo. ¿Estás en paz con Dios? estás
listo para que si tienes que presentarte a su trono puedas
decir estoy bien estoy en paz con mi dios cristo me ha salvado
cristo es mi salvador él me ha vestido de su justicia el padre
me ve en el señor jesucristo y cuando el padre ve a su hijo
dice este es mi hijo amado en que tengo complacencia y como
yo estoy en cristo entonces agrado a dios porque estoy en el señor
jesucristo paz la paz es no la ausencia de conflicto, pero es
la seguridad de su presencia. Y sabe que el pueblo de Dios
va a experimentar paz perfecta, porque vamos a tener la seguridad
de su presencia, habitar delante de él, adonde hay plenitud de
gozo y delicias a su diestra para siempre. Y el segundo resultado
inevitable es, dice, ira. Pero ira y enojo a los que son
contenciosos y no obedecen a la verdad, sino obedecen a la injusticia. Ira, enojo a los que son contenciosos
y no obedecen a la verdad. Contenciosos. Hermanos, le doy
gracias a Dios porque me libró de ser contencioso. Mucho tiempo
peleaba yo con Dios por lo que Él decía. Yo creía que merecía
algo de Dios. Yo creía que no podía ser que
Dios hubiera elegido un pueblo. Eso no puede ser. Todos deben
tener la misma oportunidad. Hasta que un día Dios me hizo
entender la pregunta correcta no es por qué Dios salva a unos,
La pregunta correcta es por qué Dios, debiendo condenar a todos,
está salvando una gran multitud de todo linaje, lengua, pueblo
y nación. Esa es la pregunta humilde, es
por qué me elegiste a mí entre millones, sabiendo el mal que
hice yo, y cómo pudiste perdonar toda mi maldad y darme en Jesús
salvación. Esa debe ser nuestra adoración
por lo que Él ha hecho. Y dejar de contender, porque
si eres contencioso, lo único que vas a encontrar es ira. Porque
lo único de que somos dignos es de ira. Pero por gracia y
misericordia Él está salvando a un pueblo. Por gracia y misericordia
Él envió a Jesús a salvar a su pueblo de sus pecados. A los
que son contenciosos y no obedecen la verdad, sino obedecen a la
injusticia. Hermanos, Si estamos en Cristo,
anhelemos gloria. Clamemos al Señor que nos haga
cada día anhelar gloria. Vivamos cada día por el poder
del Espíritu Santo para la gloria de Dios. Que cada día podamos
pensar, antes de abrir nuestra boca, esto que voy a decir va
a glorificar a Dios. Antes de hacer cualquier cosa,
pensar, esto que voy a hacer va a glorificar a Dios. que seamos
personas que sigamos, que hemos creído una vez y sigamos creyendo
porque eso glorifica a Dios y eso le dice al mundo Dios es digno
de ser creído, Él mismo es la verdad y que cuando nosotros
actuemos en credulidad clamemos al Señor que su espíritu nos
traiga en arrepentimiento y podamos confesar Señor he pecado contra
ti ser incrédulo al final se reduce todo no hay buena obra
sino parte de la obra que es creer lo que Dios ha dicho acerca
del Señor Jesucristo. Porque la Biblia resume todo
cuando dice, el que cree en el Hijo tiene la vida, el que rehúsa
creer en el Hijo no verá la vida, sino la ira de Dios está sobre
él. cree en el Señor Jesucristo,
clama a Dios que te atraiga con lazos de amor, clama al Señor
que te dé arrepentimiento para vida, clama al Señor que te dé
la fe. Un hombre me decía el otro día,
lo que pasa es que a mí me cuesta creer, y yo le dije, bienvenido
al club. La fe no es algo que nosotros
hacemos. La fe es fruto del Espíritu Santo. La fe es don de Dios. Clama al Señor que te dé fe.
Clama al Señor y mira al Señor Jesucristo y recibe de Él por
la fe todo lo que Él ha ganado para sus hijos. Clama al Señor
Jesucristo que su sangre te limpie de todo pecado. El que cree en
el Hijo tiene la vida. El que rehúsa creer en el Hijo
de Dios, la ira de Dios está sobre él. Justificados, pues,
por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo. Vamos a orar.

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Joshua

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