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JC

Que piensas

Romans 2:2-5
Joel Coyoc May, 8 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 8 2022
Estudios en Romanos

El sermón "Que piensas" predicado por Joel Coyoc aborda la temática del juicio de Dios y su relación con la condición humana, utilizando Romanos 2:2-5 como base. Coyoc argumenta que el juicio de Dios es imparcial y se funda en la verdad, advirtiendo que aquellos que juzgan a otros sin reconocer sus propias transgresiones se condenan a sí mismos. Las escrituras citadas, particularmente Romanos 2, enfatizan la desesperación de la humanidad y la necesidad del arrepentimiento, subrayando que todos son dignos de muerte a causa del pecado. Esto conlleva a una reflexión sobre la importancia de pensar bíblicamente, la gracia de Dios y la verdadera riqueza que se encuentra en Su benignidad y longanimidad, llevando a la congregación a considerar su propia posición ante Dios y la necesidad de humildad.

Key Quotes

“El juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.”

“Lo único que toda la humanidad merece es muerte.”

“Nuestros pensamientos están moldeados por la información que nosotros recibimos.”

“La única diferencia entre mí y mi hermano que está pecando es que Dios en su gracia y misericordia me ha guardado a mí de estar en ese pecado.”

Sermon Transcript

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la epístola Damos gracias a Dios porque podemos
congregarnos para escuchar la palabra y dar gracias a Dios
porque pues Dios ha querido que seamos la cantidad que somos
y es una bendición verles y no olvidar que pues hay hermanos
que están siguiendo la transmisión, algunos por razones de estudio
están fuera de la ciudad y siguen la transmisión pues oremos por
ellos que están fuera también nuestros hermanos de Cancún que
el miércoles no pudieron ver la transmisión pues damos gracias
a Dios por ellos y oremos que Dios siga obrando en su pueblo
dice la palabra de Dios Por lo cual eres inexcusable, oh hombre. Quienquiera que seas, tú que
juzgas. Pues en lo que juzgas a otros, a otro te condenas a
ti mismo. Porque tú que juzgas, haces lo
mismo. Mas sabemos que el juicio de
Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Piensas esto, oh hombre, tú
que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás
del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas
de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te
guía al arrepentimiento? pero por tu dureza y por tu corazón
no arrepentido, atesoras para ti mismo, ira para el día de
la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual
pagará a cada uno conforme a sus obras, vida eterna a los que,
perseverando en bienhacer, buscan gloria y honra e inmortalidad. pero ira y enojo a los que son
contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la
injusticia, tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace
lo malo, al judío primeramente y también al griego, porque no
hay acepción de personas para con Dios, porque todos los que
sin ley han pecado, sin ley también perecerán, y todos los que bajo
la ley han pecado, por la ley serán juzgados. porque no son
los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores
de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que
no tienen ley hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque
no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de
la ley escrita en sus corazones, dando testimonio, su conciencia,
y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos en el día en
que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres conforme
a mi evangelio. Y aquí tú tienes el sobrenombre
de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios. Y conoces
su voluntad, e instruido por la ley, apruebas lo mejor, y
confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están
en tinieblas, instructor de los inductos, maestro de niños, que
tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. Tú
puedes que enseñes a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que
predicas que no se ha de hurtar, hurtas. Tú que dices que no se
ha de adulterar, adulteras. Tú que abominas de los ídolos,
cometes sacrilegio. Tú que te jactas de la ley, con
infracción de la ley, deshonras a Dios. porque como está escrito,
el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa
de vosotros. Pues en verdad, la circuncisión
aprovecha si guardas la ley, pero si eres transgresor de la
ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. Si puedes, el
incircunciso guardar las ordenanzas de la ley, no será tenida su
incircuncisión como circuncisión. Y el que físicamente es incircunciso,
pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con
la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley. Pues no es judío el que lo es
exteriormente, ni es la circuncisión, la que se hace exteriormente
en la carne, sino que es judío el que lo es en lo interior,
y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra, alabanza
del cual no viene de los hombres, sino de Dios. Tuvimos la bendición de tener
el culto en el jardín el miércoles. Gracias a Dios nos acompañaron
algunos hermanos de Tzitzantun, el pastor Helio y su esposa.
Y bueno, no se pudo transmitir, pero gracias a Dios pudimos tener
un hermoso tiempo con la palabra y con los hermanos. Y vamos a
predicar la misma predicación del miércoles. Vamos a meditar
los versículos del 2 al 5, que dice, más sabemos que el juicio
de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.
Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen,
y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios, o menosprezas
las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando
que su benignidad te guía al arrepentimiento, pero por tu
dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para
el día de la ira y de la revelación del juicio de Dios. dice el versículo, una de las,
la primera pregunta que el apóstol Pablo plantea, dice, ¿y piensas
esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces
lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? Y nuestro tema
esta mañana es una pregunta, y la pregunta es, ¿qué piensas? ¿qué piensas? Lo que pensamos
es de suma importancia. Es interesante que Una de las
cosas que caracteriza al hombre al ser imagen de Dios es que
al principio, cuando Dios creó al hombre a su imagen y semejanza,
el hombre era la única criatura que tenía la capacidad de pensar
los pensamientos de Dios. Esto cambió con la caída. No
obstante que él podía pensar los pensamientos de Dios, estaba
necesitado, de todos modos, de una revelación especial. La revelación
especial no es necesariamente como consecuencia de la caída.
La revelación especial es una consecuencia del hecho de ser
seres creados que necesitan consejo de su Creador. Dios hablaba con
el hombre, se comunicaba por medio de palabras y no solamente
en la revelación natural y general. Sin embargo, el hombre tenía
esa capacidad de pensar los pensamientos de Dios por ser imagen de Dios.
Creo que alguna vez he compartido La primera tarea que Dios le
dejó a Adán fue a poner nombre a los animales, a la creación
de Dios. Y ahí se nos muestra que él tenía la capacidad de
pensar los pensamientos de Dios antes de la caída. Porque no
es que Adán vio un animal muy grande, que pesaba mucho y que
tenía una trompa larga, y se le ocurrió a él que eso era un
elefante y dijo que era elefante. No, él podía pensar a lo que
Dios había hecho en su creación, y él podía entender que lo que
Dios hizo ahí era un elefante. Él estaba con esa capacidad dada
por Dios de poder estar en sintonía con los pensamientos de Dios.
Y Dios había pensado en una jirafa cuando hizo ese animal alto y
con el cuello largo. y sencillamente él venía y no
estaba inventando sino estaba con esa capacidad que tenía de
poder pensar de lo que Dios había hecho pensar de manera correcta
y él dijo eso es jirafa no porque a él se le ocurrió sino porque
lo que Dios había hecho era efectivamente una jirafa ahora eso se perdió
con la caída y la caída hizo mucho más necesaria la necesidad
de una revelación especial ahora ¿Por qué estoy diciendo esto?
Porque estamos hablando de pensamientos. Hermanos, todos nosotros pensamos
y estamos constantemente pensando. Aún en este momento nosotros
estamos pensando. Y algo que es necesario es, la
caída arruinó totalmente a la humanidad. Estamos en verdad,
verdaderamente arruinados. al punto de que estamos no lesionados,
no discapacitados, sino por causa de la caída, dice, por cuanto
todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios, y están
muertos en delitos y pecados. Ahora, eso afectó indudablemente
nuestros pensamientos. Y todos nosotros pensamos. Ahora
nuestros pensamientos están moldeados por la información que nosotros
recibimos. Nuestros pensamientos están moldeados
por la naturaleza de nuestro corazón. Y es que una de las
cosas que la caída hizo es que nos dejó con corazones engañosos
y perversos más que todas las cosas. Nos dejó con corazones
cuyo pensamiento es de continuo solamente el mal. Ahora, los
pensamientos son definitivamente importantes. Y es importante
responder a la pregunta, ¿qué piensas? Y en especial, ¿qué
piensas sobre el juicio de Dios? ¿Qué piensas de ti mismo? La
Biblia dice, ¿cuál es su pensamiento en su corazón? Tal es él. No sé quién, alguien dijo algo
que es cierto. No sé si en la escritura probablemente
haya una prueba de eso, pero algo que es cierto es que los
pensamientos tienen consecuencias. Nosotros, antes de actuar, alguien
dijo también que si siembras un pensamiento, vas a cosechar
una acción. Si siembras un pensamiento, vas
a cosechar una acción. Y es importante como nosotros
pensamos. Y este versículo va a plantearnos
algunas, esta serie de versículos nos va a plantear algunas preguntas
importantes acerca de qué piensas. ¿Qué piensas? La primer pregunta importante
que nos plantea aquí el pasaje es, hermano, ¿piensas en el juicio
de Dios? Y cuando piensas en el juicio
de Dios, ¿qué piensas? ¿Piensas en lo que ya sabes que
la Escritura enseña acerca del juicio de Dios? Hemos estado
meditando este pasaje. Es necesario que la palabra de
Dios moldee nuestros pensamientos. Es necesario, es una necesidad
que nuestros pensamientos puedan tener forma, porque nuestros
pensamientos no son como los pensamientos de Dios. La Biblia
dice, como son más altos los cielos que la tierra, así son
más altos los pensamientos del Señor que nuestros pensamientos.
El apóstol Pablo, más adelante, en esta misma epístola, va a
decir lo importante que seamos transformados por medio de la
renovación de nuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea
la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Ahora, este pasaje
que hemos estado estudiando desde el capítulo 1, nos ha dicho algunas
cosas acerca del juicio de Dios. Y la pregunta es, ¿así estás
pensando del juicio de Dios, como la palabra de Dios lo dice?
La verdad es que la gente tiene ideas del juicio de Dios. La
gente tiene ideas del juicio de Dios. Sin embargo, está la
Escritura, la Palabra, la revelación especial moldeando tu pensamiento. ¿Qué es lo que dice la palabra
acerca del juicio de Dios? En el versículo treinta y dos
está la primer cosa que debe moldear nuestros pensamientos,
y es, dice, quienes habiendo entendido el juicio de Dios,
que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo
las hacen, sino también se complacen con las que las practican. Y
hermanos, tales cosas es todo lo que Pablo ha descrito en el
capítulo 1 los que cambian la gloria de Dios por la gloria
de las cosas creadas y en esencia esa es la raíz del pecado los
que no le glorifican como a Dios a pesar de haberle conocido ni
le dan gracias y hermanos usted sabe que debemos dar gracias
en todo pero frecuentemente no damos gracias en todo porque
olvidamos que a los que aman a dios o no lo sabemos que a
los que aman a dios todas las cosas les ayudan a bien y de
pronto estamos con espíritu de queja no esperes y pienses que
es simultáneo de pronto encontrarse en la lista de 23 pecados que
forman parte de esas tales cosas. Se comienza con el hecho de que
has conocido a Dios y no le glorificas como a Dios ni le das gracias.
Se comienza con un intercambio de adoración. Se comienza con
cambiar la verdad de Dios por la mentira. Y sabe, una cosa
que nos enseña la escritura es que la adoración transforma.
En el sentido correcto, la adoración al Dios verdadero nos transforma. La adoración falsa, la adoración
de ídolos también nos transforma. El Salmo 105, 115 dice, nuestro Dios está en los
cielos, todo lo que quiso ha hecho. Dice, los dioses de las
naciones son ídolos. Dice que tienen ojos y no ven,
tienen oídos y no oyen, tienen boca y no hablan, manos tienen
y no palpan. Y después dice, semejantes a
ellos son los que las hacen y cualquiera que en ellos confía. Vamos con
una relación idolátrica, nos volvemos ciegos. No vemos cómo
lastimamos a los que están alrededor nuestro. No escuchamos la necesidad
de las personas que nos rodean. Nos vamos haciendo cada vez más
parecido al ídolo que adoramos. Y en el sentido correcto, la
adoración también hace eso. Aquellos que Cristo se les ha
revelado, y han visto que Cristo es el ser más digno de ser admirado,
de ser amado, el ser más digno de confianza, cada vez son transformados
a su imagen. Son transformados de gloria en
gloria. Ahora, se llega Dice, estoy hablando de los que practican
tales cosas, y está hablando de todas las cosas que se han
listado. Pero alguno pudiera pensar, bueno, yo no estoy en
la lista de esos 23. La adoración te transforma. Si
estás cambiando y todos somos culpables. No hay nadie aquí
que pueda decir, pues yo no he hecho eso. Yo todo el tiempo
glorifico a Dios. No hay nadie aquí que se pueda
parar y decir, yo todo el tiempo consistentemente doy gracias
a Dios en todo. Yo por lo menos no puedo. Sería
un mentiroso. Y estaría yo diciéndole a Dios
mentiroso si dijera que yo sí le doy siempre gracias a Dios.
Porque dice, si alguno dice que no tiene pecado, hace a Dios
mentiroso y la verdad no está en él. Ahora, ¿qué es lo que
tenemos que pensar? Que lo que toda la humanidad
merece Escucha bien, lo que toda la humanidad merece es muerte. El juicio de Dios sobre los que
practican tales cosas es muerte. Son dignos de muerte. Lo único
que debes estar exigiendo, si algo puedes exigir a Dios, es
que te dé muerte. Fuera de eso, no hay nada que
el ser humano merece. piensa, pensemos bíblicamente,
y pensar bíblicamente un pensamiento correcto es lo que yo merezco
de Dios es que Dios me quite la vida, no solamente la vida
física, Que eso está ocurriendo desde que nacimos. Inevitablemente
desde que nacimos estamos yendo cada día hacia la muerte. Pero
no simplemente la muerte física. Eso es terrible porque es el
juicio de Dios por el pecado. Pero lo que es más terrible es
la muerte espiritual. Que es justamente lo que más
el hombre quiere. Lo que más el hombre quiere es
tener a Dios fuera de su vida y hacer lo que le dé la gana.
Y eso es lo que se le va a dar. Fuera, excluido de la presencia
de Dios. Ahora, esa es pensar en eso,
siempre pensar en eso, pensar constantemente, y que eso nos
lleve y moldee todo nuestro ser. Hay un hermano que dice que,
bueno, hay un pastor que dice que algunas personas le preguntan
a él, ¿cómo estás? Y él siempre contesta, estoy
mucho mejor de lo que debiera estar. Y dice, hay gente que
me dice, lo que pasa es que tienes baja la autoestima. No, estoy
muy consciente de quién soy. Estoy consciente que el juicio,
estoy pensando bíblicamente, lo que yo merezco de Dios es
su ira, es su muerte, es que él me dé muerte, no sólo físicamente
sino espiritualmente. Lo único que merezco de Dios
es estar eternamente en el infierno. eso es todo lo que merezco de
Dios y eso se va a notar que tú piensas así cuando tú vienes
sufrimiento a tu vida y tú recuerdas esto no se compara en nada a
lo que yo merezco yo merezco lo que Cristo sufrió en la cruz
no simplemente esclavos y desprecio de gente sino la ira de su padre
y nada que nosotros podamos experimentar en esta vida jamás se va a comparar
a lo que en verdad merecemos. Pensar bíblicamente es pensar
que lo único que la humanidad, todo ser humano merece es muerte. Lo único de que somos dignos
es que Dios nos dé muerte, es que Dios descargue toda su ira
sobre nosotros. Eso es todo lo que somos dignos
de recibir. Si se trata de dignos, pues lo
único digno que podemos tener como reclamo es reclamar descarga
tu ira sobre nosotros pero que Dios nos guarde porque no tenemos
idea de lo infinitamente terrible que es que Él descargue su ira
sobre nosotros ahora la otra cosa es está en el versículo
2 del capítulo 2 que dice mas sabemos que el juicio de Dios
contra los que practican tales cosas es según verdad algunas
otras traducciones hay unas que traducen que su juicio es según
verdad como nuestra traducción 1960 la traducción que dice que
se ciñe a la verdad hay otra traducción que dice se basa en
la verdad el juicio de dios es según verdad. Se ciña la verdad,
se basa en la verdad, y así tiene que ser. ¿Sabe por qué tiene
que ser así? Porque él mismo es la verdad.
Él es la misma norma, la misma pauta. Es según verdad. No es
nosotros somos los estándares. Dios es el estándar, y todo lo
que no se conforma a su carácter, pues, es objeto de su juicio.
Ese es un aspecto del hecho de que su juicio es según verdad,
que se basa en la verdad, y Él mismo es la verdad. Todo aquello
que no se conforma a su carácter es aborrecible delante de Dios.
Todas las veces en que yo respondo iracundamente ante alguna situación,
no puedo justificarme, no se conforma su carácter, él es paciente,
él es lento para la ira, cada vez que yo miro a una persona
y deseo y a veces expreso con palabras, mirando a algún borracho
o drogadicto y pensar con desprecio de esa persona, eso no se conforma
al carácter de Dios, porque Él miraba a las multitudes como
ovejas sin pastor y Él sentía compasión de ellos, porque Él
es rico en misericordia, pero de pronto yo estoy pensando,
¿qué es lo que esa persona merece? Y eso, eso no es según verdad,
porque la verdad que es el Señor mismo, que dijo, yo soy el camino,
yo soy la verdad, yo soy la vida, Él es rico en misericordia, Él
veía a las multitudes y Él sentía compasión, Él vio a la mujer
adúltera y Él era el único que podía tirar la piedra, pero Él
tuvo compasión, Él le perdonó, ni yo te condeno, vete y no peques
más. Ahora se ciña a la verdad, el
juicio de Dios se ciña a la verdad y la razón siguiente es Hermanos,
todos nosotros Recuerde bien lo que les voy a decir. Todos
nosotros nunca actuamos a los hechos. Todos nosotros actuamos
a la interpretación que le damos a los hechos. Y dado que no tenemos
el panorama completo que Dios nos guarde, por eso la Biblia
dice que tengamos cuidado de estar murmurando. Una manera
de volvernos juez es se ve cuánto murmuras, cuánto sueles hablar
de otras personas, cuánto ¿Y cuán frecuentemente hablas de
otras personas? Ese es un juego peligroso, porque
estás jugando a ser el juez y uno es el juez. Y hermano, nosotros no tenemos todos los
hechos y muchas veces nuestros juicios pueden ser muy equivocados. Recuerdo algo que leí una ocasión
acerca de Spurgio. Y él tenía una convicción de
que él hacía obras de misericordia y nunca... la convicción de que
tu mano derecha no sepa lo que hace tu izquierda. De que cuando
hagas obras de misericordia no seas como los hipócritas que
tocan trompeta para que todos vean lo que están haciendo. Y
alguna vez hubo gente... que siendo intérpretes de los
hechos y no tener todos los hechos lo condenaron como un hombre
pacaño porque él tenía unos huevitos de unas gallinas que no las regalaba
nadie por ningún motivo y mucha gente lo calumnió a él y nunca
se defendió, él murió y después alguien alguien dijo la razón
por la cual él nunca dijo porque él había destinado esos huevitos
para hacer una obra de misericordia hermano, ¿cuántas veces no solemos
emitir juicios? Cuidado, uno es el juez que juzga
según verdad, porque él conoce la verdad. Y hermanos, aquí es
bien importante, hermano, el juicio de Dios es según verdad. ¿Por qué? ¿Por qué sabemos que
es según verdad? Porque la Escritura dice que
él nunca juzga por las apariencias, él juzga siempre con justo juicio. ¿Por qué es que él juzga con
justo juicio? Isaías 11.3, hablando del Señor
Jesucristo, dice, Él no necesita de testigos. Y las cosas se deciden por dos
o tres testigos, pero la Divina Trinidad son tres. Y no necesitan
más testigo. El Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo. Aquel que es tres en uno y que
es omnisciente, omnipresente. Aquel que todo lo ve, que todo
lo sabe. Y dice la Biblia que no va a
juzgar por lo que miran sus ojos. Y aquí está haciendo evidentemente
referencia a la encarnación del Señor Jesucristo. No va a juzgar
según lo que miran sus ojos físicos, sus ojos de Él que se hizo carne
y habitó entre nosotros. Pero va a juzgar, sí va a juzgar
según sus ojos. Porque dice en Apocalipsis que
sus ojos, cuando le vio Juan glorificado, son como llama de
fuego. y sus ojos dice la biblia en
el antiguo testamento dice y samuel y jehová respondió a samuel no
mires a su parecer ni a lo grande de su estatura porque yo lo desecho
porque jehová no mira lo que mira el hombre pues el hombre
mira lo que está delante de sus ojos pero jehová mira el corazón
hermano En verdad estamos conociendo a Dios en Cristo. Déjame decirte
que Pablo está hablando aquí a la gente con privilegio, a
la gente que tenía la revelación especial. En todo el capítulo
uno estuvo hablando a la gente pagana. Y quizá los que tenían
la revelación especial, yo no creo que sean muy distintos a
mucha de la gente que hemos estado en ambientes evangélicos. Probablemente
estaban todos aplaudiendo cuando terminó el capítulo uno y a lo
mejor diciendo, dale, Pablo, dale, es más duro. Y ahora el
apóstol Pablo empieza a hablar a aquellos que están en el privilegio,
aquellos que tienen la palabra, la revelación especial. Hermanos,
que Dios con seda, que no conozcamos de Dios, que no conozcamos la
revelación especial, sino que conozcamos a aquel que se ha
revelado, a aquel que tiene ojos como llama de fuego, a aquel
que no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está
delante de sus ojos, sino aquel que mira nuestro corazón, que
nosotros cuando vemos, por ejemplo, las cosas que Dios enseñó al
apóstol, al al salmista David, y hermano, podemos ser engañados
momentáneamente. Aún los hijos de Dios. Aún David,
que tenía un corazón conforme al corazón de Dios, tuvo un tiempo
de engaño. Hubo un tiempo en que él dejó
de mirar al Dios de la gloria y cambió la gloria de Dios por
la gloria de las cosas creadas. Hubo un tiempo en que él halló
deleite en su corazón y no en Dios. Hermanos, recuerda, el
pecado es no necesariamente, precisamente, una borrachera.
Por supuesto que eso es pecado. muchas veces estamos acostumbrados
a pensar en el pecado de esa manera pero el pecado es simplemente
hallar deleite y no en dios y él estaba de ocioso y miró y se
deleitó en sus ojos no en dios y se deleitó y halló gozo y satisfacción
en otro lugar que no es Dios. Y él cometió pecado. Y él encubrió
su pecado. ¿Y qué es lo que él estaba pensando?
Él estaba pensando muchas otras cosas, menos lo que la Biblia
dice que se debe pensar acerca del juicio de Dios. Y él estaba,
como está describiendo el apóstol Pablo en esos versículos, un
hombre que se sentía bien digno, un hombre que podía dictar una
sentencia. Dios, en su misericordia, manda
al profeta Natán, y el profeta Natán le cuenta una historia
de un hombre que era pobre y tenía una sola corderita, y otro hombre
que era rico y tenía muchas, muchas ovejas. Y cuando una visita
llegó, el rico, en lugar de matar a una de sus muchas ovejas, fue
y tomó, tomó a la corderita del pobre, y la ofreció para la comida
de su invitado. Y cuando David escuchó esto,
así como el digno que tiene la revelación especial, ese que
se cree mejor que todos esos, esas feministas y todas esas
gentes que están allá afuera y que hacen marchas del orgullo
y todas esas cosas, y así él se paró y dijo, el que hizo eso
es digno de muerte. Y entonces el profeta dijo, ese
eres tú. Hermano, doloroso, pero si eres
su hijo, Dios te va a humillar. Si eres su hijo, Dios no te va
a dejar salir con la tuya. Y una cosa importante, hermano,
es el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios
mira el corazón. Probablemente el pueblo de Israel
estaba impresionado del rey que tenían. Tal vez algunos habían
pensado, pues qué bondadoso es este rey, que se murió el soldado
en la batalla y mira, tomó a la viuda, además embarazada, se
va a hacer cargo del niño. Qué misericordioso y qué compasivo.
Pero Dios no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira
lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón. Y
no hay duda que con dolor David aprendió, y por eso escribió
en el Salmo 139, O Jehová, tú más examinado y conocido, tú
has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde
lejos mis pensamientos, has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos
mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en
mi lengua, y aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante
me rodeaste y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es
demasiado maravilloso para mí. Alto es, no lo puedo comprender.
¿A dónde me iré de tu espíritu y a dónde huiré de tu presencia?
Si subiera a los cielos, allí estás tú. Y si en el cielo hiciera
mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del
alba y habitar en el extremo del mar, aún allí me guiará tu
mano y me asirá tu diestra. Si dijeres, ciertamente las tinieblas
me encubrirán, aún la noche resplandecerá alrededor de mí, aún las tinieblas
no encubren de ti, y la noche resplandece como el día, lo mismo
te son las tinieblas que la luz. Él es la luz del mundo. ¿Has
visto a la luz del mundo? ¿Se te ha revelado el Señor Jesucristo?
¿Estás pensando que su juicio es según verdad? Su juicio es
según verdad. Puedes mentir a los hombres,
pero jamás podremos mentir a aquel cuyos ante cuyos ojos todas las
cosas están desnudas. Al final no es lo que opine la
gente. La gente puede toda estar equivocada
y la gente pudo haber estado haciendo una campaña a favor
de David diciendo lo bondadoso que era este rey que se hizo
cargo de una viuda embarazada. cuando en realidad él era el
asesino del marido de la viuda, y él era el papá del niño que
iba a nacer, y que había hecho todos los arreglos que estaban
en su mano para poder tapar el asunto. Recuerde, la Biblia está
llena de estas cosas para hacernos saber que el juicio de Dios es
según verdad. que Dios no juzga sólo lo que
haces en una conformidad externa a la ley, sino el espíritu de
la ley, que Dios, para Dios, Dios sabe cuando hemos adulterado
aunque no hayamos tocado a una mujer, porque cualquiera que
mira a una mujer para codiciarla ya adulteró en su corazón, y
eso no puede ser escondido jamás, jamás de los ojos de Dios. Él
sigue caminando en medio de los siete candeleros y sus ojos son
como llamas de fuego. Y eso habla de lo penetrante
que es su mirada. Y su juicio es según verdad. Él no va a interpretar hechos.
Él va a actuar a la luz de los hechos. Él tiene todos los hechos. Él sabe todo el contexto. Y que
Dios los guarde a nosotros de intentar hacer eso. Porque tú
no conoces todas las posibles situaciones. Y por qué determinada
persona está actuando de la manera que actúa. Dios sí. Uno es el juez que puede salvar
y perder. No voy a leer, pero en casa usted
puede checar a Nanías y Zafira. personas que llegaron a la iglesia
y querían mostrar cuán generosos eran, cuán desprendidos de sí,
cuán creyentes consagrados eran, y lo único que lograron fue que
el que juzga según verdad y cuyo juicio es que lo único que merecemos
es ser dignos de muerte y encontraron la muerte, que nadie les obligaba
a tener que ofrendar todo lo que había costado la propiedad,
pero ellos quisieron lucirse ladrones de gloria. No le glorificaron
como a Dios ni le dieron gracias. Estaban buscando hallar satisfacción
y no en Dios. Estaban buscando hallar reconocimiento.
Se les olvidó que no se trata de ellos. Se trata de Dios y
de su gloria, de que Él sea famoso, de que Él sea creído, de que
la gente confíe en Él, de que Él sea admirado. Pero resulta
que ellos equivocadamente estaban esperando ser admirados por la
iglesia. ser tenidos como ejemplo de la
iglesia y qué fue lo que ocurrió pues vino primero ananías y fue
fulminado y el señor lo confrontó misericordiosamente a través
del apóstol pedro se le hicieron preguntas dios hace preguntas
no porque necesite información sino para darnos estaba mostrando
ahí su paciencia su longanimidad Pero ellos ignoraron eso, ignoraron
cuál era el propósito de Dios y obstinadamente siguieron, siguieron
y el juicio de Dios llegó. Dios no lo va a hacer siempre
así, pero Dios no tiene prisa. Dios siempre va a hacer en su
sabiduría lo que trae mayor gloria a su nombre. Puede ser que avances
así y déjame decirte que ese día cuando cayó Ananías y cayó
Zafira, se reveló la justicia de Dios. Dios fue glorificado. Déjame decirte que el día que
yo peco y Dios no me fulmina, o que estás en tu pecado y Dios
no está fulminado, Dios está glorificando, está mostrando
su paciencia, cuán paciente es, está mostrando cuán rico en misericordia
es. Y después vamos a ver por qué
Él está mostrando eso. Ahora, la siguiente cosa que nos enseña
el pasaje es Las otras preguntas nos hacen hacer esta pregunta. ¿Piensas demasiado bien de ti
mismo y mal de Dios? ¿Piensas demasiado bien de ti
mismo y mal de Dios? Dice, ¿y piensa esto, hombre?
Versículo tres. ¿Y piensas esto, hombre, tú que
juzgas a los que tal hacen y haces lo mismo, que tú escaparás del
juicio de Dios? ¿Y cuál es el problema aquí?
¿Por qué estamos diciendo piensas demasiado bien hay algo que definitivamente
es una tendencia del corazón humano y es a pensar demasiado
bien de nosotros mismos y en especial es un peligro para aquellos
que viven en el privilegio de la revelación especial. Los judíos
habían sido tales que tenían ese privilegio y muchos de ellos
habían llegado a cosas que se enseñaban en aquel día cuando
estuvo el Señor Jesús en la tierra y el apóstol Pablo. A día de
hoy los judíos tienen una oración que dice Señor yo te doy gracias
porque no me hiciste gentil. Te doy gracias porque me hiciste
hombre y no mujer. Y empiezan a darle gracias a
Dios por cosas que no son precisamente las cosas por las cuales hay
que dar gracias a Dios. Es interesante que el Señor Jesús
dijo una parábola acerca de unos que menospreciaban a los demás,
o sea, cuando uno menosprece a los demás porque piensa bien
de sí mismo, y confiaban en sí mismos, y esa parábola está presente
aquí. De hecho, Pablo en estos dos
capítulos, en el primer capítulo ha hablado al publicano, y en
el capítulo dos está hablando al fariseo religioso, a ese que
viene y se siente y dice, Señor yo te doy gracias porque yo no
soy como esos otros hombres, yo jamás voy a una manifestación. Yo, en cambio, los domingos,
sin fallar, yo estoy en la iglesia. Soy el primero que llego. Todos
los domingos yo traigo mi ofrenda. Y yo leo todos los días la escritura. Y memorizo todos los versículos
en la Biblia. Más, este hombre tenía una opinión
demasiado alta de sí mismo. Pero hay algo que está Pablo
repitiendo. Haces lo mismo, eres lo mismo, lo mismo que los demás.
No importa si las formas externas son distintas, el asunto es en
el corazón. Porque el juicio de Dios es según
verdad. El juicio de Dios es lo que está en tu corazón. A
Dios no lo podemos engañar. Todas las cosas están desnudas.
Y el problema es que cuando estamos así, llega un momento en que
nosotros nos ponemos como el estándar. Yo soy el estándar. y cuánta gente hay religiosa
que espera que todos hablen como él, que todos canten los mismos
coritos, coros o himnos que a él le gustan y cualquiera que canta
algo distinto o de un ritmo distinto, todos están mal y si no se conforma
como yo lo pienso, está todo mal. hermanos cuidado con ponernos
como la norma nosotros jamás seremos la norma dice porque
te pones como el estándar y juzgas para condenar como el juez te
estás creyendo entre los ciegos el tuerto dice un dicho este
dicho no funciona hermanos no lo creamos clamemos a dios para
que nos quite de creer tonterías dice el dicho popular que entre
los ciegos el tuerto es rey hermanos Eso no aplica. Entre los ciegos,
el tuerto no es rey. Entre ciegos y tuertos, todos
son horribles delante de Dios. Y Cristo es la luz del mundo.
Él es el estándar. Él es el rey. Él es la medida. Él es el juez. Él es el que puede
salvar y perder. Hermano, muchas veces nos constituimos
en jueces. ¿Y cómo saber que te constituyes
en juez? Cuando se te hace cosa ligera, hablar mal de otra persona,
te constituyes en juez. A veces eso lleva a la carga
de hacer pagar. Hoy día en redes sociales la
gente anda buscando a quién cachar y exponer y publicar cosas y
dejar mala personas como un sentido de hacerlos pagar porque nos
sentimos mejores. Uno puede ver abundantes opiniones
de personas que sienten bien de sí mismos, que sin misericordia
condenan públicamente a otros en la plaza pública digital. Y eso, hermanos, que Dios nos
guarde. Somos lo mismo que los demás.
Si hay algo de diferencia, si de verdad hay algo de diferencia,
es porque Dios es rico en misericordia, y que Dios nos guarde de mirar
que hay diferencia, y esa diferencia no sea la riqueza de la misericordia
de Dios, porque, cuidado, estás confiando en ti mismo, estás
cayendo en aquello que Pablo decía, lejos esté de mí gloriarme
sino en la cruz de Cristo. Dice, La otra cosa que indica
esto de peligro es, no has visto la santidad, perfección y justicia
de Dios, la cual debería mostrar lo horrible que el tuerto es
entre los ciegos, y que el punto de comparación es el mismo Rey
de la Gloria, nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. El problema
no está en que está... el problema que Pablo está indicando
aquí no está en el hecho del juicio. Hermanos, hoy está de
moda decir, no tienes que juzgar, nadie tiene que juzgar, no hay
nada que juzgar. En muchos otros lugares el apóstol Pablo habla
de que entre los creyentes debe haber gente que sea capaz de
emitir un juicio. Los creyentes se iban a pleito
a los tribunales. Y Pablo dice que entre ustedes
no hay ni un sabio ni un entendido que pueda juzgar entre sus hermanos.
O sea, no es que nos hagamos de la vista gorda. ¿Cuál es el
problema aquí? El primer problema aquí es que estás juzgando, pero
haces lo mismo. Haces lo mismo de otra forma.
Y crees que la cosa está en las formas. No, la cosa no está en
las formas. El pecado es pecado, y el pecado
es quebrantar el primer mandamiento, y siempre antes de quebrantar
el segundo mandamiento, quebrantas el primero. El problema está
interior en el corazón. Y ese es el asunto. Y el apóstol
Pablo está haciendo el énfasis aquí. El problema es que eres
un arrogante, que ni siquiera puedes corregir a nadie. Porque
la Biblia habla de tener un juicio de valor para venir y restaurar
con espíritu de mansedumbre. ¿Cómo lo voy a restaurar si no
hago un juicio? Pero no es un juicio para condenación. Si no
es un juicio que me recuerde a lo... La única diferencia entre
mí y mi hermano que está pecando es que Dios en su gracia y misericordia
me ha guardado a mí de estar en ese pecado. La diferencia
es que primero saco la viga de mi ojo antes de sacar la paja
en el ojo de mi hermano. Esa es la diferencia. Cualquier
otra manera de acercarme puede indicar problemas con mi comprensión
del Evangelio o sencillamente momentos de descarrío. Ahora, el otro problema es que Piensas que Dios hace excepción
de personas y olvidas, nadie escapará de su juicio e irá con
sus propios recursos. Cuando yo me siento mejor, no
es la manera. El apóstol Pablo un día fue un
santurrón que se sintió mejor. Los fariseos eran eso, unos santurrones. Y que Dios los guarde. Hermanos,
el que oye el evangelio de la gracia de Dios, si te estás convirtiendo
en un santurrón que se siente mejor que otros, déjame decirte,
no has entendido nada del evangelio. Quien ha entendido el evangelio,
no quiere ser hallado en su propia justicia. Yo no quiero, eso lo
tengo por basura, es estiércol. El que no ha entendido el evangelio
se siente superior. Mira a los demás con desdén.
Está casi diciéndole a Dios Señor, casi que me debes dar un diploma.
Mira lo que yo he logrado. Pero sabes que el que ha entendido
el Evangelio, el que Dios le ha mostrado la gloria de su misericordia,
de su juicio, y que él es el estándar, está inclinado humildemente
diciendo, Dios, sé propicio a mí el pecador. El que ha entendido
el Evangelio, se está mirando como el apóstol Pablo, y el apóstol
Pablo decía, miserables de mí. Se mira, entre más conoces a
Cristo, ves cuán miserable eres y cuán necesitado del Evangelio.
Entre más conoces a Cristo, miras que no hay ni un mérito en ti,
que no hay nada que entiendas porque eres inteligente, que
es su gracia, que es el que te dio la vida, te dio la fe. nada
es que no hayamos recibido. ¿Por qué nos gloriamos? Es probable
que nos estamos gloriando porque nada hemos recibido. El que recibe
todo no tiene de qué gloriarse. Está mirando cada día su necesidad
y conforme pasa el tiempo y ves más la santidad y hermosura de
Dios, ves cuán horrible eres, cuán incapaz, cuán fracasado,
y estás lejos de gloriarte en ti, sino gloriarte solo en el
Señor Jesucristo. Hermanos, no olvides, no olvides
Si vienes al Señor pensando que hay algo en ti, cuidado. Nada
va a aceptar Dios que no haya provisto Él. Recuerda cuando
le contestó Abraham a su hijo del Cordero y dijo, Dios se proveerá
de Cordero. Y no sólo es que él lo iba a
dar, sino él mismo se iba a dar. Hermano, que Dios nos guarde.
Un indicativo de problemas espirituales serios es sentirnos mejor que
otros. Y repito, la medida de eso es
cuán frecuentemente hablamos. ¿Cuán frecuentemente hablamos
y nuestro hablar muestra que sentimos mejor? Nosotros somos
mejores. Nosotros predicamos mejor. Nosotros y todo es mejor y todos
los demás son peores y terribles. Hermano, no olvidemos algo. Nosotros
éramos lo mismo. Y toda la gloria en que no seamos
así está en lo que Cristo ha hecho. estamos con humildad y
en lugar de estar emitiendo juicio y hablando estamos orando para
que Dios saque a otras personas que están allí donde estábamos
para que Dios les haga brillar la luz del evangelio y puedan
en verdad experimentar el gozo de conocer al señor hermano No
nos equivoquemos. Dios no acepta nada que no haya
provisto. Dios va a aceptar únicamente
la justicia que es del Señor Jesucristo, no mi justicia que
me hace sentir mejor que otros. El apóstol Pablo por eso indica
también y dice que tengamos a los demás como superiores a nosotros
mismos. Ahora, la última pregunta es,
¿qué piensas de la verdadera riqueza? ¿Qué piensas de la verdadera
riqueza? Con respecto al juicio de Dios,
tenemos que pensar en la riqueza. ¿Qué es la riqueza? Dice el versículo
ahí, o menosprecias las riquezas de
su benignidad, paciencia, longanimidad, ignorando que su benignidad te
guía al arrepentimiento. ¿Y qué piensas de la verdadera
riqueza? Dios es bueno. Hermano, cuando pienses que estás
haciendo lo que estás haciendo, no pienses ni por un momento
que es porque te mereces algo. Es que Dios es bueno. Dios hace
salir su sol sobre buenos y malos. Dios hace llover sobre justos
e injustos. El hecho de que estés próspero no quiere decir necesariamente
que todo está bien. El hecho de que Dios es bueno
es que Dios es bueno y clama a Dios que te haga ver y clama
que Él te examine y te muestre porque en su bondad, a eso nos
debe llevar su bondad, a decirle examíname oh Dios y pruébame
y conoce mi corazón porque yo me puedo desviar en camino de
perversidad. No en pecadillos. Mire a dónde
llegó el hombre que tenía corazón conforme al corazón de Dios.
Si David que tenía corazón conforme al corazón de Dios llegó a eso
y sólo el Evangelio lo rescató, ¿cuánto más nosotros deberíamos
estar valorando la riqueza y entender por qué Dios es bueno? y no pensar
y engañarnos de que es bueno porque nosotros somos a los judíos
pensaban que ellos eran el pueblo elegido y simplemente por ser
de habrán incluso tenían ideas en su cabeza de que la entrada
del infierno habrán iba a estar parado ahí viendo quién es de
los que venían estaban circuncidados y no iban a entrar el infierno
porque él los iba a quitar de ahí disparates que no son fáciles
de pronto torcer la escritura para nuestra propia perdición
Pero, hermano, Dios es rico en bondad. Dios es rico en paciencia. No esperes que te haga lo mismo
que Ananías y Zafira. Lo puede hacer. Por supuesto
que lo puede hacer. Pero no esperes que Dios haga
siempre lo mismo. Dios es paciente, no queriendo
que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Hay gente que en su soberbia incluso reta a Dios y dice cosas
desafiantes a Dios. Y cuando ven que no pasa nada,
dice, viste, nada pasó. Y algunos no lo dicen con palabras,
pero el mantenerse en ese estilo de vida es estar desafiando la
paciencia de Dios. Y hermano, Dios no tiene prisa.
Dios es paciente. Y en la longanimidad está haciendo
énfasis. Y hermano, que Dios nos haga
valorar la riqueza y no resulte que estamos acumulando ira para
el día de la ira. atesorando como un tesoro. Hermano, no mirar y pensar bíblicamente
acerca del juicio de Dios nos puede llevar a atesorar ira para
el día de la ira. Hermano, en último lugar, cuando
pensemos en la murmuración, todos somos dados, me incluyo a la
murmuración. pero que Dios nos ayude, porque
la murmuración puede indicar cosas muy peligrosas. La murmuración
es indicativo de un corazón no arrepentido, es indicativo de
un corazón duro, que se siente juez, que se siente distinto
que los demás y que puede emitir juicios condenatorios. Y a veces,
hermano, no hace falta que lo digamos con nuestra boca, lo
experimentamos en nuestro corazón, que creemos saber qué es lo que
tal persona merece por lo que está haciendo. Hermanos, Dios
obra en nuestros corazones y pensemos bien que lo único que nos puede
hacer escapar del juicio de Dios no es porque yo hago mis pecados
de otra forma o porque mis pecados son más respetables o porque
yo he logrado hacer ciertas cosas que leo aquí que se deben de
hacer sino lo único que nos puede rescatar hacer huir del juicio
de Dios es confiar totalmente en el Señor Jesucristo. Y que
eso va a ser evidente en la manera que me miro. Me miro como el
primer pecador. Me miro como un miserable. Me
miro como alguien que necesita y sigue necesitando cada día
de la gracia de Dios. Como alguien que quiere siempre
estar vestido y vestido de la justicia de Dios. Como alguien
que puede mirar a su hermano y si lo sorprende en una falta
y puede considerarlo con espíritu de mansedumbre. porque se considera
yo peco igual. Quizá la forma es distinta, pero
en esencia es pecado. Y tal vez no estoy en ese pecado
y es su gracia que me ha guardado. Pero hoy yo voy a corregir con
amor a mi hermano porque mañana él puede corregirme a mí de lo
mismo. Que Dios obre en nuestros corazones. Vamos a orar.

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Joshua

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