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JC

2 parte El Juicio de Dios

Romans 2:11
Joel Coyoc May, 11 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 11 2022
Estudios en Romanos

En el sermón titulado "El Juicio de Dios", el predicador Joel Coyoc explora el tema de la justicia divina según lo expuesto en Romanos 2:11. Coyoc argumenta que el juicio de Dios es impartial, abarcando a toda la humanidad sin distinción, ya sea judío o griego, y enfatiza que cada uno será juzgado según sus obras (Romanos 2:6-8). Utilizando las Escrituras, destaca que la justicia de Dios se manifiesta en su benevolencia que guía al arrepentimiento (Romanos 2:4) y que, a pesar de los privilegios que algunos puedan tener, nadie escapará de este juicio si es hallado en pecado (Romanos 2:10-11). La importancia práctica de este sermón radica en el llamado a los creyentes a reconocer su privilegio en Cristo y la necesidad de vivir conforme a la verdad, evitando caer en la injusticia que es la incredulidad y la arrogancia, ya que el verdadero juicio de Dios es tanto un llamado a la responsabilidad como una exhortación a la humildad ante la gracia divina.

Key Quotes

“Dios no hace acepción de personas. Su juicio es universal, y todo pecador será juzgado sin importar su nacionalidad o religión.”

“No importa cuán privilegiado seas, la única distinción que cuenta ante Dios es estar en Cristo.”

“El regalo de la vida eterna es sin acepción de personas, pero también el justo juicio por el pecado es universal.”

“La verdadera justicia se manifiesta en el hecho de que nuestros pecados han sido castigados en el Señor Jesucristo.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la epístola del apóstol Pablo a los Romanos, en su capítulo
2. dice la palabra de Dios, por
lo cual eres inexcusable, oh hombre. Quienquiera que seas,
tú que juzgas, pues en lo que juzgas a otro te condenas a ti
mismo, porque tú que juzgas haces lo mismo. Mas sabemos que el
juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según
verdad. Y piensas esto, oh hombre, tú
que juzgas al que tal hace y haces lo mismo, que tú escaparás del
juicio de Dios. ¿O menosprecias las riquezas
de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te
guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón
no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la
ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará
a cada uno conforme a sus obras. Vida eterna a los que, perseverando
en bienhacer, buscan gloria y honra e inmortalidad. Pero ira y enojo
a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que
obedecen a la injusticia. tribulación y angustia sobre
todo ser humano que hace lo malo al judío primeramente y también
al griego pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno
al judío primeramente y también al griego porque no hay acepción
de personas para con dios porque todos los que sin ley han pecado
sin ley también perecerán y todos los que bajo la ley han pecado
por la ley serán juzgados porque no son los oidores de la ley
los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que
no tienen ley hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque
no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de
la ley escrita en sus corazones, dando testimonio, su conciencia,
y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos. En el día
en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres,
conforme a mi Evangelio. He aquí tú tienes el sobrenombre
de judío, y te apoyas en la ley y te glorías en Dios, y conoces
su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor, y confías
en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,
instructor de los inductos, maestro de niños, que tienes en la ley
la forma de la ciencia y de la verdad. ¿Tú puedes que enseñas
a otro, no te enseñas a ti mismo? ¿Tú que predicas que no se ha
de hurtar, hurtas? ¿Tú que dices que no se ha de
adulterar, adulteras? ¿Tú que abominas de los ídolos,
cometes sacrilegio? Tú que te jactas de la ley, con
infracción de la ley, deshonras a Dios, porque, como está escrito,
el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa
de vosotros. Pues en verdad la circuncisión
aprovecha si guardas la ley, pero si eres transgresor de la
ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. Si puedes el
incircunciso guardar las ordenanzas de la ley, no será tenida su
incircuncisión como circuncisión. Y el que físicamente es incircunciso,
pero que guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que
con la letra de la ley y con la circuncisión, eres transgresor
de la ley. Pues no es judío el que lo es
exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente. en la carne, sino que es judío
el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón,
en espíritu, no en letra, la alabanza del cual no viene de
los hombres, sino de Dios. El domingo estábamos meditando
los versículos del desde el versículo 5 al versículo
11 y al final en el último punto solamente lo mencioné pero no
lo no lo desarrollamos porque si no íbamos a terminar muy tarde
y este y el último punto es el versículo el versículo 11 El
tema fue el juicio de Dios, y el versículo once es como una transición
que está haciendo el apóstol Pablo, donde dice, ¿Por qué no
hay acepción de personas para con Dios? ¿Por qué no hay acepción
de personas para con Dios? Una de las perfecciones de Dios,
una manifestación de su gloria, es el hecho de que Él no hace
acepción de personas. Y el apóstol Pablo ha mencionado
esto en versículos antes, lo ha mencionado en el versículo
9 cuando dice, de hecho lo ha mencionado desde que empieza
el capítulo 2, cuando va hablando, quien quiera que seas, Pero lo
va mencionando específicamente cuando Él dice al judío primeramente
y también al griego. Y eso lo dice en el versículo
final del versículo 9 y el final del versículo 10, donde vuelve
a decir Bueno, en el nueve dice, tribulación y angustia sobre
todo ser humano que hace lo malo, al judío primeramente y también
al griego, pero gloria, honra y paz a todo el que hace lo bueno,
al judío primeramente y también al griego, porque no hay acepción
de personas. Y él va a seguir desarrollando
esa idea en los versículos a partir del del doce. Dios no hace acepción
de personas. Dios es Dios es justo, Dios su
juicio es según verdad, y Él no hace acepción de personas.
Cuando Él repite y dice, podemos entender que aquí está hablando
del alcance de su juicio, y dado que Él no hace acepción de personas,
el alcance de su juicio es universal. O sea, toda la humanidad está
frente al juicio de Dios. No olvidemos que Dios no va a
dejar ningún pecado sin castigo. La bendición que tienen aquellos
que Dios ha salvado es que sus pecados no es que han quedado
sin castigo. Los pecados del pueblo de Dios
han sido castigados en el Señor Jesucristo. Él cargó nuestros
pecados. En realidad, Dios no es que se
hizo al desentendido de los pecados de su pueblo. Cristo cargó los
pecados de su pueblo. Ahora, Él enfatiza al judío primeramente
y también al griego. Y nosotros tendemos, nosotros
tenemos una tendencia porque hemos caído en Adán a hacer ciertas
distinciones de personas, a veces conscientemente, a veces muy
inconscientemente. Y a veces tendemos, ¿qué es cuando
dice al judío primeramente y también al griego? Lo que Pablo está
implicando cuando habla del judío, no importa de qué nación seas,
no importa tu religión, porque recuerde que el judaísmo no era
simplemente una raza, sino era una implicación religiosa. O
sea, no importa si eres religioso, no importa tu nacionalidad, no
importa tu linaje, no importa tu familia, nada de eso va a
hacer que Dios cambie su opinión acerca de ti. Nosotros como humanos,
si estuviéramos en posiciones de privilegio, quizás ser juez,
y de pronto ves que llega el hijo de tu amigo o tu sobrino
porque cometió infracción, pues seguramente hay una tentación
de aplicar otra. hacer una excepción en la ley
porque es el pariente. O somos tentados por gente que
es respetable. A veces somos tentados porque
pensamos que tenemos malicia en nuestro corazón y pensamos
que gente puede valer más que otras personas. Pero el Señor
deja claro aquí, no importa tu religión, no importa tu linaje,
no importa pariente de quién eres, no importa si estás dentro
de un grupo que Dios mismo ha privilegiado. Dice el judío,
Pablo va a decir más adelante de qué aprovecha el judío, pues
mucho. El judío tiene un privilegio,
pero aún el hecho de que Dios nos dé privilegio, eso no va
a representar el hecho de que Dios tenga una opinión distinta
que lo que Él ha dicho, que es todos han pecado y todos están
bajo juicio. Y a menos que sean hallados en
Cristo, pues la paga de su pecado es muerte. Los creyentes no experimentan
la muerte segunda porque Cristo murió por nosotros. Él dice,
más Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo un
pecadores, Cristo murió por nosotros. La razón por la que los creyentes
no van a ver muerte segunda es porque Cristo murió por nosotros. Y Pablo está dejando claro el
hecho de que el alcance de este juicio es universal. No hay acepción de personas.
No confíes en nada que no sea el Señor Jesucristo. O sea, no
va a ser distinto el hecho de que tenemos un privilegio. Dios
ha querido bendecirnos a los que estamos en Cristo. Dios ha querido bendecir al mundo
con el Evangelio. De manera directa o de manera
indirecta, El mundo occidental, por ejemplo, goza de una bendición
del Evangelio. Por supuesto que la mayor bendición
del Evangelio es que Dios te dé vida en el Señor Jesucristo.
La mayor bendición del Evangelio es que seas objeto de la rica
misericordia de Dios. Esa es la mayor bendición porque
Hay muchas otras bendiciones. Gente goza de libertades, goza
de muchas cosas y aborrece a Dios y no se dan cuenta que muchas
de esas cosas son solamente por cuestión de que el Evangelio
ha influido esta cultura. El privilegio, el privilegio
nos debe, debemos reflexionar cada vez. Pablo hace mucho énfasis
en la cuestión, marcando, no hay diferencia. Él va a decir
después, los que sin ley pecaron, sin ley van a ser juzgados. Y
nos debe recordar el hecho del privilegio. El privilegio, qué
bendición que Dios nos ha permitido tener la palabra, de poderla
leer con libertad todos los días, de poder venir al culto el domingo,
en la mañana, en la tarde, el miércoles, de poder escuchar
la exposición de la palabra. Pero recuerde que todo eso es
privilegio, pero es privilegio que un Dios que no hace excepción
de personas, así como va dice al judío primeramente y también
al griego, también es la implicación de la responsabilidad. Más adelante
Pablo va a mencionar algunas cuestiones que a veces se vuelven
preguntas que de pronto nos ocupan y que Dios nos guarde de que
nos ocupen preguntas ociosas. Preguntas ociosas como de pronto
estar preocupado por aquel africano que nunca ha escuchado el evangelio.
No te preocupes, si él sin ley pecó, sin ley va a ser juzgado. Nuestra preocupación debe ser,
señor, yo he tenido privilegio. Y mi preocupación no debe, sí
debe haber una preocupación, pero la preocupación es si Dios
me ha salvado. por lo menos comenzar a orar
por el africano en lugar de estar pensando cómo es que él se va
a salvar o si no se va a salvar o empezar a pensar en gente del
pasado, sino pensar en nuestro privilegio, nuestro privilegio
de que la luz vino al mundo y que Dios nos guarde de que se diga
de nosotros lo que dijo el Señor Jesucristo, los hombres amaron
más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas.
Ahora, ¿qué es lo que el Señor va a hacer sin acepción de personas?
Lo que Él va a hacer sin acepción de personas es, cuando miramos el alcance de
su juicio, y entendemos que todos hemos pecado, y ni un pecado
quedará sin castigo, y que la diferencia es que en Dios no
hay excepción de personas, y lo único que distingue a las personas
es el hecho de verlos en el Señor Jesucristo. Fuera del Señor Jesucristo,
toda gente, no importa del color de su piel, de su nación, de
su religión, toda gente es exactamente igual delante de Dios. Y dado
que Él no hace excepción de personas, lo que decía hace un rato, no
importa si eres judío, eres griego, esto incluye que no importa tu
raza, linaje, religión, No importa, hay vida eterna. Hay vida eterna
si permaneces en hacer el bien. Y pareciera que hay una contradicción
porque habla de permanecer en hacer el bien. Pero ¿quién puede
permanecer en hacer el bien sino solamente aquel que está en el
Señor Jesucristo? el hacer el bien hay varios pasajes
en la escritura que nos muestran quién es el que puede hacer el
bien hebreos 13 20 21 dice y el dios de paz que resucitó de los
muertos a nuestro señor jesucristo el gran pastor de las ovejas
por la sangre del pacto eterno os haga aptos en toda buena obra
os haga aptos en toda buena obra o sea Si no estás en Cristo,
no hay buena obra. No importa que la demás gente
lo vea como buena obra, eso no es permanecer en hacer el bien.
Solamente es permanecer en hacer el bien cuando Cristo, el gran
pastor de las ovejas, por su sangre, te hace apto para toda,
dice, para toda buena obra, para que hagáis su voluntad, haciendo
Él en vosotros, haciendo Él en vosotros lo que es agradable
delante de él por Jesucristo, al cual sea gloria por los siglos
de los siglos. Amén. Y al final, las buenas
obras del creyente es porque él, la obra de Cristo, Cristo
nos hace aptos. Es porque Cristo, dice, él es
el mismo que produce en nosotros. Dice, haciendo él en vosotros
lo que es agradable delante de él por Jesucristo. Ahora, otro
pasaje está en Efesios 2, 8, 10, que dice, porque por gracia
sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es
don de Dios, porque somos hechuras suyas, creados en Cristo Jesús
para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para
que anduviésemos en ellas. Y solamente cuando por medio
de la fe venimos al Señor Jesucristo, sabemos por el mismo testimonio
de la Escritura, que no importa de qué nación seas, no importa
si eres judío o si eres griego, vas a perseverar en hacer el
bien. Ahora, ¿cómo se ve esa perseverancia en hacer el bien? Podemos ver que el versículo
dice, dice, vida eterna a los que perseverando
en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad. ¿Y cómo
se ve que alguien está perseverando en hacer bien porque Cristo lo
ha hecho apto? Porque Cristo está produciendo
en él y porque ha sido salvo, no por obras, pero ha sido creado
en Cristo Jesús para buenas obras. Y eso se puede ver justo cuando
dice, ¿cómo se persevera? Dice, se persevera A los que perseverando en bien
hacer, buscan gloria. La gente que está perseverando
está buscando gloria. Pero no la gloria que buscaban
aquellos de los cuales el Señor Jesús dijo que buscaban gloria
los unos de los otros. Aquel que persevera en bien hacer,
Dios le ha mostrado que él ha sido creado en Cristo Jesús para
vivir para la gloria de Dios. ¿Y qué es lo que se ve cada día
en su vida? Dios lo hace perseverar en buscar
la gloria de Dios en Cristo Jesús. Buscan nuestra vida que esté
caracterizada por buscar la gloria de Dios en Cristo Jesús. ¿Y cómo
buscamos la gloria de Dios en Cristo Jesús? Pues es en Cristo
que nosotros podemos ver a Dios. Es en Cristo que Dios se ha revelado. La vida eterna es que te conozcan
a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado.
Y después de ver esa gloria es reflexionar en esa gloria. Y
después de reflexionar en esa gloria es clamar al Señor y pedirle,
Señor, hazme levantarme y salir y vivir para tu gloria. hazme
que sea una realidad que si como o bebo o hago cualquier otra
cosa sea para tu gloria hazme recordar que no se trata de mí
no se trata de que la gente me admire a mí no importa mi fama,
mi honor, sino lo que importa es tu fama y tu honor y que el
Señor nos recuerde, nos recuerde constantemente eso porque recuerde
que se van a dar muchas cosas en nuestra vida Y Dios bondadosamente
nos va a traer situaciones que nos muestren si nuestra ocupación
es la gloria de Dios o nuestra propia gloria. Lo podemos ver,
y me gusta recordar, por ejemplo, el ejemplo del reporte del hijo
en la escuela. Viene el reporte y el hijo insultó
al director. Y si lo que piensas primero es,
¿qué van a decir los demás padres de ti? O sea, ¿qué van a pensar
de ti? ¿Qué te enseño? pues si Dios
a través de eso te muestra que esa es la primera respuesta de
tu corazón, venir al Señor arrepentido y pedirle que te ayude a recordar
que lo que importa es lo que piensan de Dios, no lo que piensan
de ti. Recordar que Dios es bueno y
está mostrando el corazón de tu hijo para para ministrarlo. De otra manera no podrías ver
el corazón de tu hijo. Pero si lo que para nosotros
es importante es nuestra fama y nuestro honor, pues difícilmente
vamos a amar a ese hijo y poder orar por él y ministrarlo. Lo
más que vamos a hacer es ventilar una frustración porque él está
estropeando nuestra gloria, nuestra fama y nuestro honor. Ahora,
se ve en una vida de constante buscar
gloria de Dios en Cristo se ve en honra de Dios en Cristo y
es algo sinónimo el hecho de honrar al Señor con todo lo que
hacemos no sólo con las cosas que no se ven sino aún con aquellas
que no se ven porque el Señor mira no lo que está delante de
sus ojos él mira el corazón y el apóstol Pablo dice Nos llama
a, si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza en esto,
pensad. O sea, aun honrar a Dios en nuestros
pensamientos, sean gratos los dichos de mi boca, dice la escritura
y la meditación de mi corazón delante de ti. Se mira que perseveramos
en hacer el bien cuando anhelamos inmortalidad en Cristo. Anhelar inmortalidad en Cristo.
Hay gente que anhela ser inmortal y lo que esperan es que le pongan
su nombre a alguna avenida. Hay gente que, pues, le pone
su nombre a su rancho o trata... Son intentos de la gente de inmortalizarse. La verdad es que no hay manera
en que uno se pueda inmortalizar Y de todos modos, la gente es
inmortal. Pero qué bendición es que podamos hallar esa inmortalidad
en Cristo, porque la inmortalidad en Cristo es vida eterna. Es
vida eterna. El ser humano, Dios lo ha hecho
inmortal, y va a estar en vida eterna, inmortalmente, con Cristo,
o va a estar por toda la eternidad excluido de la presencia de Dios
en el lago de fuego que arde con fuego y asufre. Y sin embargo
el creyente, dice la Biblia, si pues habéis resistido con
Cristo, poned la mira en las cosas de arriba, no en la tierra,
porque habéis muerto con Cristo y vuestra vida está escondida
con Cristo en Dios. Y esa es la manera en que se
puede ver el hecho de que alguien está perseverando. Y esa persona
que persevera, persevera porque Cristo lo hace perseverar. Y
no, eso no es para judíos. Eso no es para presbiterianos,
o para bautistas, o para chinos, o para mexicanos. Eso es para
quienquiera que sea que esté en el Señor Jesucristo. O sea,
no hay pretexto Y algo que nos tiene que hacer reflexionar,
hermanos, siempre agradecidos. Soy privilegiado, pero ese privilegio
no tiene nada que ver conmigo. Ese privilegio no me hace mejor
que nadie. El énfasis de Pablo en repetir
todas estas cosas acerca de la no acepción de personas es llamarnos
a recordar en dónde tiene que estar nuestra confianza. Y la
medida que nosotros nos sintamos mejor que alguien es que nuestra
confianza se está yendo a donde no tiene que estar. En la medida
que yo sienta mejor que alguien es que estoy perdiendo el rumbo
y estoy empezando a mirar que en mí hay algún mérito. Ahora,
el apóstol Pablo después va a mencionar la otra parte que es tribulación
y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo al judío primeramente
y también al griego. Tanto en el regalo de Dios en
Cristo Jesús es sin acepción de personas, es a todo aquel
que cree. de igual manera la condenación
eterna el justo pago uno es una dádiva es un regalo el otro es
un justo pago y el justo pago es la paga del pecado es muerte
y también es sin acepción de personas no importa la religión
no importa el color de la piel no importa nada de lo que para
los hombres si es importante Para el Señor eso, nada de eso
es importante, sino lo verdaderamente importante es si estás en Cristo
o no estás en Cristo. No hay excepción de personas
para que seas salvo y seas inmortal en el Señor Jesucristo. No hay
excepción de persona para que recibas la paga. no hay excepción de personas
para el regalo no hay excepción de personas para la paga la paga
del pecado es muerte y nunca nunca olvidemos hermanos que
yo debí morir pero cristo murió por mí no olvidemos Cristo fue
a la cruz por mis pecados. Yo soy el culpable de que Cristo
haya muerto en la cruz. Recordar, por mis pecados, y
si por mis pecados Cristo fue a la cruz, eso es que los pecados
son algo horrible. Si Dios no es catimónia a su
propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, que el amor
de Cristo nos constriña, como dice la Escritura, para que no
vivamos más para nosotros, sino para aquel que vivió, que murió
y resucitó por nosotros. impulsado siempre en el clamor
de poder seguir conociéndole, de que Dios quiera seguir mostrándonos
su gloria. Las cosas que nos van a mantener
es recordar que mis ojos tienen que estar puestos siempre fijos
en el Señor Jesucristo. Que Dios nos haga olvidar la
distracción y en verdad somos distraídos. A veces es la tormenta
que ruge muy fuerte. A veces es el cuchicheo de las
otras personas que estamos escuchando y nos quieren hacer quitar la
mirada. pero que el Señor nos haga ver al Señor Jesucristo
y nada más al Señor Jesucristo, porque eso es lo que nos va a
mantener recordando, soy un privilegiado, yo merezco la muerte, Dios no
hizo acepción de personas, y a pesar de quién soy, Él me dio una dádiva
en Cristo Jesús, la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo
Jesús, y tampoco hay acepción de personas, el que rechaza,
dice el que Los que no obedecen a la verdad, sino que obedecen
a la injusticia. Los que no obedecen a la verdad,
sino obedecen a la injusticia. Y recuerde que no es tanto hablar
de cuestión de obras, sino no obedecer a la verdad es no venir
al Señor Jesucristo, es no obedecer a la verdad. Porque Él es el
camino, Él es la verdad, Él es la vida. No obedecer a la verdad
es creer que hay mérito en ti es no obedecer a la verdad, porque
la verdad es no hay mérito en nosotros. No obedecer a la verdad
es creer que Dios va a aceptar algo que Él no ha provisto. Y
la verdad es que Él se proveerá de cordero. La verdad es que
Él, dice, produce en nosotros. Voy a leer otra vez el pasaje
que leímos de Hebreos. dice, y el Dios de paz que resucitó
de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de
las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en
toda buena obra. Pensar que yo puedo tener buena
obra a parte de Cristo es no obedecer a la verdad, porque
la Biblia dice que las buenas obras de nosotros son trapo de
inmundicia. La Biblia dice claramente, dice,
no por obras, para que nadie se gloríe. Y dice después, para
que hagáis, a ver, dice, Y el Dios de paz que resucitó de los
muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran Pastor de las ovejas,
por la sangre del pacto eterno, os haga aptos para toda buena
obra. Hermanos, recordar, si hago buena
obra es porque Él me ha hecho apto. La buena obra no es lo
que a mí se me ocurre que es buena obra. Él lo ha preparado
de antemano. Clamar a Dios que guíe nuestro
corazón hacia buenas obras. No obedecen a la verdad, sino
que obedecen a la injusticia. Hermanos, la cosa más injusta
que podemos hacer es no creer a aquel que es la verdad. Dios
es la persona más digna de confianza. Y en verdad, ¿cuántas veces dudamos
de Dios? Pero damos gracias a Dios porque
Cristo ha llevado el castigo por nuestra incredulidad. Y clamamos
a Él como aquel hombre que dijo, creo, ayuda mi credulidad. Mi
fe es preciosa porque es don de Dios, pero porque es mía está
lleno de agujeros. Y mi clamor debe ser constantemente,
Señor, creo, pero ayuda mi credulidad. Señor, hazme escuchar Tu Palabra
y produce en mi fe en la medida que escucho Tu Palabra. La injusticia
es no creer. No creer es la injusticia. Hermanos,
recordar, el juicio de Dios es de alcance universal y es sin
acepción de personas. Su pago es justo y es la muerte,
y no importa quién seas. Su regalo es justo. Porque no es que nos lo regaló
así na más. Nosotros no lo pagamos. Para
nosotros es un regalo. Pero alguien lo pagó. El Señor
Jesucristo pagó. Fuimos rescatados de nuestra
vana manera de vivir, no con cosas corruptibles como oro o
plata, sino con la sangre preciosa de Cristo. Que el Señor nos ayude
a recordar cuando hablamos de regalo. Muchas veces tendemos
a pensar cosas equivocadas. A veces nosotros pensamos, por
ejemplo, orar no cuesta nada. Orar cuesta mucho. Pero podemos
entrar al trono y a la gracia. No cuesta nada porque nosotros
no lo pagamos. Pero cuesta porque costó la sangre
del Señor Jesucristo. La dádiva de Dios es vida eterna,
es un regalo. Es un regalo que Él no nos cobra
porque no podemos pagarlo. Y Él ha decidido darlo de gracia.
Pero es un regalo que costó la vida del Señor Jesucristo. Pensar
siempre en el valor, el hecho de que algo sea gratis, como
es el ser justificados gratuitamente por su gracia, no es que carezca
de valor, es de infinito valor. El Señor Jesucristo es quien
pagó. Y recordar, ese regalo de infinito valor es sin acepción
de personas. Pero esa condenación que es justa
y merecida, también es sin acepción de personas. Nada va a mover
a Dios a cambiar su opinión. Ni tu linaje, ni tu raza, ni
tu religión, ni tus años en la iglesia, ni tus años, ni tu conocimiento
bíblico, sino solamente que estés en el Señor Jesucristo. Y que
el Señor nos ayude. nos ayude a constantemente recordarlo,
que no olvidemos. Hay un himno, no sé si es himno,
es canción, no sé qué es, pero que me gustaría que pudiéramos
algún día aprender. Que la letra dice, ¿qué poseo
yo? Dice que no recibí de ti. Dice, ¿qué misterio se aclaró
sin tu explicación? ¿Qué verdad hablé sin antes venir
de ti? ¿Qué obra buena realicé que no
ordenaste tú? Dice, toda fuerza en mí si algo
bueno hay es por causa de tu vida en mí. Todo lo que soy y
lo que haga aquí, te doy la gloria a ti. Y que esa sea nuestra oración. Después dice, desde el obedecer
al oír tu palabra hasta el expresar mi amor, dice, todo es un don
del Espíritu Santo que me da el Señor. Y entonces, no hay
lugar para jactarnos. Todo es obra del Señor en nosotros.
Y varios versículos que nosotros leímos nos recuerdan eso. Y que
Dios obre de tal forma que no olvidemos. Si su juicio es universal,
lo que implica que no hace acepción de personas, que Dios nos ayude
también a no hacer acepción de personas. Que Dios nos ayude.
Nos va a ayudar cuando nosotros miramos a Cristo y miramos, no
soy distinto que nadie. Lo único que me hace distinto
es que Dios tuvo misericordia de mí. No soy mejor que nadie. Pablo va a decir en la epístola
más adelante que tengamos a los demás como superiores. Poder
recordar, yo soy el primer pecador, yo soy el más grande pecador.
Y todas esas cosas nos van a mantener enfocados. Y nos van a mantener
orando también. el alcance del juicio de dios
universal y él no hace acepción de personas va a dar su regalo
no importa de qué linaje, lengua, pueblo, nación va a dar su pago
de igual manera una manera de vivir sin hacer acepción de personas
es oremos oremos por nuestros vecinos oremos por la gente de
nuestro municipio oremos por la gente de nuestro estado de
nuestro país pero oremos por la gente que está afuera de nuestro
país Oremos por misioneros, aunque no los conozcamos. Dios sabe
que hay misioneros en cada país del mundo que necesitan que nosotros
clamemos a Dios por ellos. Por tantas cosas que para que
Dios les dé la palabra necesaria para que el Evangelio corra,
para que Dios sustente sus necesidades, para que Dios los proteja. Y
es una manera también de glorificar a Dios porque Él no hace excepción
de personas. Así como su juicio es universal,
él también ha dicho que el Evangelio se va a anunciar hasta lo último
de la tierra, porque él no hace excepción de personas. Y si nos
preocupa el que nunca escuchó, pues el que sin ley peca, sin
ley va a ser juzgado. Que Dios nos ayude a la vida
práctica que nos va a ayudar a crecer a la imagen del Señor
Jesucristo. Y cosas muy prácticas es como
empezar a orar por por nuestros vecinos y más allá de nuestros
vecinos hasta lo último de la tierra. Vamos a orar, hermanos.

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Joshua

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