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JC

Dios Jugará

Romans 2:16
Joel Coyoc May, 15 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 15 2022
Estudios en Romanos

En su sermón titulado "Dios Jugará", Joel Coyoc aborda el tema del juicio divino expuesto en Romanos 2:16, donde se enseña que todos los hombres serán juzgados por Jesucristo conforme a la verdad. Coyoc argumenta que Pablo enfatiza la igualdad de todos ante el juicio de Dios, desafiando la noción de privilegios entre judíos y gentiles. Utiliza las Escrituras, como Romanos 2 y Juan 5:22, para subrayar que el juicio será imparcial y basado en las acciones y el corazón de cada individuo. La importancia de este sermón radica en la urgencia del arrepentimiento y la fe en Cristo, quien, aunque es el juez, ofrece el camino hacia la salvación y la vida eterna.

Key Quotes

“Dios juzgará, en el día en que Dios juzgará, algo que no debe escapar de nuestra atención.”

“No intentes empezar a amarrar en tus espinos bonitas naranjas, porque con este sol y con este calor, en tres días no servirán ninguna de las naranjas que hayas puesto.”

“Hermanos, un día Dios juzgará, y juzgará por Jesucristo. Y Jesucristo sabe todo. No hay secretos.”

“Si tú hoy oyes esa voz, tú tendrás vida eterna y no habrá condenación porque la Escritura dice con claridad: ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”

Sermon Transcript

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en la epístola del apóstol Pablo
a los romanos. En su capítulo dos, romanos capítulo dos, dice la Palabra de Dios, por
lo cual eres inexcusable, oh hombre. Quienquiera que seas
tú que juzgas, pues en lo que juzgas a otro, te condenas a
ti mismo, porque tú que juzgas haces lo mismo. más sabemos que
el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es
según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú
que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás
del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas
de su benignidad, paciencia y longanimidad? ignorando que su benignidad te
guía al arrepentimiento, pero por tu dureza y por tu corazón
no ha arrepentido, atesoras para ti mismo, ira para el día de
la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual
pagará a cada uno conforme a sus obras, vida eterna a los que
perseverando en bienhacer, buscan gloria y honra e inmortalidad. pero ira y enojo a los que son
contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la
injusticia. Tribulación y angustia sobre
todo ser humano que hace lo malo, al judío primeramente y también
al griego. Pero gloria y honra y paz a todo
el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego. Porque no hay excepción de personas
para con Dios. Porque todos los que sin ley
han pecado, sin ley también perecerán. Y todos los que bajo la ley han
pecado, por la ley serán juzgados. Porque no son los oidores de
la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley
serán justificados. Porque cuando los gentiles que
no tienen ley hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque
no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de
la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia
y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos en el día en
que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres conforme
a mi Evangelio. y aquí tú tienes el sobrenombre
de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, y conoces
su voluntad, e instruido por la ley, apruebas lo mejor, y
confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están
en tinieblas, instructor de los inductos, maestro de los niños,
que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad,
tú puedes que enseñas a otro, no te enseñas a ti mismo, tú
que predicas que no sea de hurtar hurtas, Tú que dices que no sea
de adulterar, adulteras. Tú que abominas de los ídolos,
cometes sacrilegio. Tú que te jactas de la ley, con
infracción de la ley deshonras a Dios. Porque como está escrito,
el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa
de vosotros. Pues en verdad la circuncisión
aprovecha si guardas la ley, pero si eres transgresor de la
ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. Si puedes el
incircunciso guardar las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su
incircuncisión como circuncisión? y el que físicamente es incircunciso,
pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti que con
la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley. Pues
no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que
se hace exteriormente en la carne, sino que es judío el que lo es
en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu,
no en letra, la alabanza del cual no viene de los hombres,
sino de Dios. Vamos a meditar el versículo dieciséis, que dice, en el día
en que Dios juzgará por Jesucristo, los secretos de los hombres conforme
a mi evangelio. En el día en que Dios juzgará
por Jesucristo, los secretos de los hombres conforme a mi
evangelio. El apóstol Pablo está siendo
bastante detallado y repetitivo, porque está procurando dejar
bien claro que toda la humanidad somos todos iguales delante de
Dios. Está procurando dejarnos en claro
que la humanidad toda tiene conocimiento de Dios. No hay nadie que pueda
decir que no ha conocido a Dios. La escritura es clara cuando
dice pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios.
por eso la escritura dice que decir que no hay dios es una
necedad dice el necio en su corazón no hay dios es evidente ampliamente
contundente las evidencias acerca de que dios es dios es y el apóstol
pablo va mostrándonos a lo largo de todo el capítulo 1 y el capítulo
2 Él ha hablado acerca de ese evangelio que es poder de Dios
para salvación, aquel evangelio del cual él no se avergüenza.
Y yo deseo que sea para cada uno de nosotros que estamos aquí
esa expresión como Pablo, un evangelio del cual no nos avergonzamos,
un evangelio que es poder de Dios para salvación a todo aquel
que cree. Y el apóstol Pablo empieza a
hablar primero dejando sin excusa, mostrando todas las evidencias
en contra de la gente gentil. Después el apóstol Pablo aborda
a aquella comunidad de personas que se sentían distintos, diferentes,
privilegiados, y en verdad que eran privilegiados, pero el apóstol
Pablo se toma el tiempo de aclararles de que al final de cuentas el
privilegio es una obra de la gracia y la misericordia de Dios,
que no es un privilegio que tienen porque ellos han merecido, sino
solamente porque Dios ha querido mostrar la riqueza de su misericordia
para con ellos. El apóstol Pablo les va a mostrar
que puede ser que expresemos el pecado de otra forma, pero
en el fondo el pecado es pecado. No importa que se vea más respetable. Es interesante que los fariseos
pues eran personas respetables. Sin embargo, el Señor Jesucristo,
aquel ante cuyos ojos no hay secretos, les pudo decir a ellos,
ustedes son unos sepulcros blanqueados. Ustedes son hipócritas, porque
ustedes lavan lo de afuera del plato y del vaso, pero por dentro
está todo sucio. Y el señor les estaba haciendo
énfasis. Ustedes son muy sofisticados en cómo ustedes quebrantan la
ley. Porque ustedes lo hacen de una
manera que parece que ustedes obedecen la ley. Y es que ellos
eran tan astutos que ellos... Pues ellos pensaban que no violaban
la ley. Ellos decían al señor, bueno,
pues Moisés nos dio la posibilidad de dar carta de divorcio y ellos
lo hacían por cualquier causa. Aún aparentemente porque se quemaban
los frijoles a la mujer, pues podían darle una carta de divorcio.
y la verdad es que lo que ellos parecían así respetables parecían
hombres que no quebrantaban la ley y resulta que muchos de ellos
pues tomaban de pretexto los frijoles quemados porque ellos
se habían mirado a otra mujer más joven y ya se habían enamorado
en su corazón, y se deleitaban en mirar a esa mujer en lugar
de la esposa que tenían, y daban una carta de divorcio para poder
casarse con otra mujer, y por eso Jesús les dice, cualquiera
que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró en su corazón. No
hay diferencia entre el pagano que tiene muchas mujeres y es
un infiel, y entre aquel que dice que no es pagano. Entre
aquel que tiene la ley, lee la ley, escucha, va a la sinagoga
o va a la iglesia bautista o presbiteriana o a la que sea y está escuchando,
pero... usa sus ojos como instrumentos
de iniquidad, presenta a sus miembros como instrumentos de
iniquidad, no hay ninguna diferencia, la diferencia está en la forma,
pero el pecado es pecado, y tal vez te levantas y haces juicio
contra aquel que hace las cosas de manera más evidente, pero
tú eres más refinado, y tú has desarrollado estrategias para
cubrir lo que haces, pero no hay diferencia, tú haces lo mismo,
y en el capítulo 12 le está haciendo énfasis y recordando constantemente
el hecho de que a mayor privilegio, mayor responsabilidad, a mayor
luz, mayor condenación, el privilegio de tener la posibilidad de la
escritura, el privilegio de poder escuchar, de poder leer y de
poder tener la ley moral de Dios y al final el apóstol Pablo va
a cerrar esta sección hablando y recordándonos algo que ha estado
consistentemente recordando, pero que es un tema de toda la
Escritura, y es el tema acerca del juicio. Y nos recuerda, nuestro tema hoy
es Dios juzgará. Yo quisiera que pudiéramos irnos
de aquí, aunque sea con esa frase, Dios juzgará, Dios juzgará. Dios es juez justo. Y la verdad
es que la raza humana tiene todo un clamor de justicia. Si hay
una queja de la gente, la gente se queja porque espera justicia.
Y en verdad que justicia habrá. Ahora, la verdad es que deberíamos
estar inquietos, porque en verdad va a haber justicia. ¿Pero cómo
podemos presentarnos injustos delante de un Dios que es justo?
Y aún algunas veces, quizás sin entendimiento correcto, algunos
políticos han hablado... Hubo un político en el año 1994
que dio un discurso y decía que vía a un México con hambre y
sed de justicia. Y después, bueno, lo mataron.
y en verdad el ser humano anhela justicia porque es imagen de
Dios y Dios es justo y justicia habrá, Dios juzgará, Dios juzgará
y cuando nosotros miramos nuestro pasaje, la primera cosa que está
por sentado y está recordando y que ya ha hablado el apóstol
Pablo es Dios juzgará, en el día en que Dios juzgará, algo
que no debe escapar de nuestra atención, algo que procuramos
constantemente negar, el hombre intenta negar a Dios, el hombre
intenta apagar su conciencia, porque quiere vivir de una manera
que no tenga que dar cuentas, Pero es inevitable el saber,
vamos a pagar un día por lo que hemos hecho. Dios juzgará, habrá
un día. En varios lugares de la Escritura
se nos habla, por ejemplo, Malaquías, habla que va a haber un día como
ardiente, como un horno de fuego. En ese día, aún el hombre más
valiente va a llorar como un niño. Isaías, nos habla también
el capítulo 2 de Isaías, habla del juicio de Dios, y en diferentes
lugares de la Escritura se habla del juicio de Dios. Dice un pastor
que él estaba preparándose para predicar acerca del juicio de
Dios, y él empezó a buscar algunos himnos para cantar en la iglesia
acerca del juicio de Dios, y le preocupó algo, que no encontró
en el himnario himnos que hablen del juicio de Dios, y eso habla
de una deficiencia teológica en la adoración. Y la verdad
es que hay muy pocos himnos que nos recuerden, pero hay un... esperemos en Dios aprender un
himno, un coro, que está en el libro de Apocalipsis, que dice,
Señor Dios Todopoderoso, dice, grandes y maravillosas son tus
obras, Señor Dios Todopoderoso, justos y verdaderos son tus caminos,
Rey de los santos. Dice, ¿Quién no te temerá, Señor,
y glorificará tu nombre? Pues sólo tú eres santo. por
lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, y habla acerca
del juicio de Dios. Hebreos 9, 27, es un versículo
que nos recuerda que habrá un día, y dice, y de la manera que
está establecido para los hombres, que mueran una sola vez, y después
de esto, el juicio. Y habrá, habrá un día de juicio,
está establecido para los hombres, que mueran una sola vez, y después
de esto, el juicio. El juicio es evidente. Nosotros
cantamos en la mañana un himno que habla de el Rey ya viene.
Y para los creyentes es una esperanza, anhelamos que Él venga. El pasaje
que leí en Isaías dice, está hablando de nuestra esperanza
futura. Aquel tiempo cuando el Señor venga otra vez y Él y no habrá más llanto, ni tristeza,
ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas habrán pasado,
y esperamos aquel tiempo de bienaventuranza gloriosa, aquel tiempo en el
cual no habrá más injusticia, porque será, dice la Biblia,
llena la tierra de su gloria y, dice, cubrirá como las aguas
cubren la mar. Y nadie va a decir a su prójimo,
conoce a Dios, porque todos le conocerán, porque él va a escribir
su ley en el corazón de su pueblo. Sin embargo, el asunto es la
certeza de saber que estamos listos para venir al encuentro
con nuestro Dios. Cristo viene otra vez y es nuestra
esperanza de gloria. Ahora es para ti una esperanza
de gloria. En verdad, Él no viene otra vez
a nacer en un pesebre. Él no va a venir otra vez en
humillación para morir en una cruz. Él no viene otra vez como
el cordero. Él viene como el león de la tribu
de Judá. y Él viene como un Rey glorioso, Él viene victorioso
y triunfante, y Él viene para ejercer venganza sobre sus enemigos,
Él viene para pagar a cada uno según sus obras, según el fruto
de sus manos. Ahora, hay un día en que Dios
juzgará, y es el recordatorio de la Escritura, que habrá un
día, y ese día en que Dios juzgará, la siguiente cosa que el versículo
nos enseña es, Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los
hombres. Dios juzgará por Jesucristo los
secretos de los hombres. Él ha venido como un Cordero,
el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Él ha venido
como el eterno Hijo de Dios que tomó forma humana. y que vino
para mostrarnos la gloria del Padre. Dice la Escritura, vimos
su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y
de verdad. Felipe le dijo, muéstranos al Padre y nos basta. Y Jesús
le dijo, hace tiempo que estoy contigo y no me has visto. El
que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Yo y el Padre uno somos. Él vino para dar vida eterna,
y esa vida eterna es, dice, y esta es la vida eterna que te conocen
a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, tu hijo, a quien
has enviado. Pero Él viene otra vez, y viene
para juzgar, porque Dios ha dado todo juicio al Señor Jesucristo. Dios juzgará por Jesucristo.
Dios juzgará por Jesucristo. En Juan capítulo 5, El versículo
22 dice, pues el Padre no juzga a nadie, sino que todo el juicio
se lo ha dado al Hijo, para que todos honren al Hijo tal como
honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra
al Padre que le envió. De cierto, de cierto les digo,
el que oye mi palabra y crea al que me envió, tiene vida eterna
y no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida. y
el apóstol Pablo está diciendo aquí viene el día en que Dios
va a juzgar, y ese juicio va a ser por Jesucristo. Dios el
Padre ha dejado todo juicio al Señor Jesucristo, contrario a
algunas cosas que sostenían los judíos de aquel tiempo de que
el juicio era algo que estaba en sola potestad del Padre. El
Evangelio nos presenta que Cristo vino como el cordero, pero Cristo
viene como el justo juez, y Él El padre le ha dado todo juicio.
Todo juicio, dice, se le ha dado al hijo para que todos honren
al hijo como honran al padre. Y aquí es una advertencia para
aquellas personas, aquellas personas que muy afanosamente hablan de
venir al padre, pero sin el hijo. de pretender ir directamente
a Jehová y dejar de un lado al Hijo de Dios y el Señor Jesucristo
los va a juzgar, porque no se puede honrar al Padre si no se
honra al Hijo, porque el Hijo y el Padre son una sola persona.
Ahora, el Señor Jesucristo va a venir a juzgar, pero el Señor
Jesucristo hoy, hasta el día de hoy, Él está hablando y Su
voz se sigue escuchando, como dice en el pasaje de Juan, donde
dice el que no honra al hijo no honra al padre que le envió
de cierto de cierto les digo el que oye mi palabra y crea
que me envió tiene vida eterna y no será condenado cristo tiene
en sus manos el juicio pero a día de hoy que le estás escuchando
Recuerda que va a haber un día en que él va a venir, ya no otra
vez como un cordero, sino como un león de la tribu de Judá.
Pero hoy es tiempo de que si oye su voz, de verdad, de verdad
te digo, el que oye mi voz y crea el que me envió tiene vida eterna
y no será condenado. Si tú hoy oyes esa voz, tú tendrás
vida eterna y no habrá condenación porque la Escritura dice con
claridad ahora pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús. ¡Qué gran bendición que hoy tú puedas escuchar la voz
del Señor y que Él pueda darte vida por Su Espíritu! La Escritura
más adelante en ese pasaje dice La hora viene y ya llegó cuando
los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan
vivirán. Porque así como el Padre tiene
vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo el tener vida
en sí mismo, y también le dio la autoridad de hacer juicio
por cuanto es el Hijo del Hombre. Y Él está hablando aquí del tiempo
presente. Primero está diciendo, si oyes
y crees al que me envió, tienes vida eterna. De verdad, de verdad
te lo estoy diciendo. Todo lo que el Señor Jesús decía
era importante, pero Él se tomaba el tiempo para marcar lo que
era de suma importancia. Y cuando Él dice esto, es de
suma importancia, porque Él se toma el tiempo para decir, de
verdad, de verdad te estoy diciendo, que el que oye mi palabra y crea
al que me envió tiene vida eterna y no será condenado yo tengo
la potestad de juicio en un futuro el padre juzgará por el señor
jesucristo los secretos de todos los hombres pero si tú oyes y crees al padre que
le envió no vas a ser condenado y a tiempo presente dice la hora
viene y ya llegó cuando los muertos oirán la voz del hijo de dios
Hermanos, estando muertos en delitos y pecados, Él nos ha
dado vida porque oímos Su voz. Una ilustración de esto es lo
que el Señor hizo cuando resucitó a Lázaro, que estaba en el sepulcro.
Cada uno de esos milagros que Él hizo de sanidad o la resurrección
de Lázaro son ejemplos de lo que Él hizo espiritualmente.
Y la humanidad está muerta en delitos y pecados. Y estando
en esa condición, no estás listo para venir al encuentro de tu
Dios. Es algo terrible y una tragedia poder llegar a ese tiempo
de juicio y no haber oído. Hoy es el día de poder oír. Ya
llegó la hora cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios
y los que la oigan vivirán. Tú puedes vivir y no ser condenado, estar listo
para aquel día, porque justificados, pues, por la fe tenemos paz para
con Dios, porque no hay condenación para los que están en Cristo
Jesús. Ahora, el Señor Jesucristo va a juzgar
Y ¿qué es lo que Él va a juzgar? Los secretos de los hombres.
Los secretos de los hombres. Y aquí se nos vuelve a recordar
una realidad que está por toda la Escritura. La realidad de
que el Señor no mira lo que está delante de sus ojos, porque Él
mira el corazón. La realidad de que Él va a juzgar
nuestras obras por lo que ha sucedido en nuestro corazón.
Si tus obras impresionan a la gente, pero no ha ocurrido nada
en tu corazón, Eso no va a impresionar a Dios. Eso no va a pasar la
prueba de fuego. Eso no procede de un corazón
que es íntegro delante de Dios. Recuerda, el Señor Jesucristo,
cuando lees el Evangelio de Juan, que hemos estudiado anteriormente,
constantemente algo que Él hizo uso es de mostrar que Él sabe
los secretos de las personas. Le dijo a yo te vi cuando estabas
debajo de la higuera, y eso sorprendió a Natanael, y él creyó, él le
dijo a la mujer samaritana, anda y llama a tu marido, y ella dijo,
no tengo marido, y el Señor Jesús le dijo sus secretos, y él le
dijo, bien has dicho no tengo marido, porque cinco maridos
has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido, y el Señor conoce,
Si vamos por toda la Escritura, hermanos, no nos confundamos.
En verdad, el Señor va a hacer un juicio justo, porque Él no
mira lo que está delante de sus ojos. Pues el hombre mira lo
que está delante de sus ojos, pero Dios mira nuestro corazón.
Él mira los motivos más profundos del corazón. Él mira lo que procede,
en verdad, de un corazón bueno. Él mira cuando lo que estamos
haciendo es simplemente lavarlo de afuera del plato y del vaso,
y Él condena eso. Él dijo a los fariseos de aquel
tiempo hipócritas, no estés lavándolo de afuera. Y lavarlo de afuera
del plato y del vaso está hablando de un comportamiento externo.
Y Dios nunca aprueba un comportamiento externo sin un cambio del corazón.
La Biblia apunta a un cambio del corazón, a quitar el corazón
de piedra y darnos un corazón de carne. La Escritura dice,
de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las
cosas viejas pasaron, y aquí todas son hechas nuevas. El buen
hombre, dice, del buen de su corazón saca lo bueno. Y es del
corazón que salen las cosas. Y lo que hay que hacer no es
algo tan insensato como, imagínese que usted tiene una mata de algún árbol que no da ni un fruto.
El chucún, por ejemplo, no sé cuántos conocen el chucún, lo
que da son espinos. Bueno, a los albañiles les da
una resina para hacer una masilla cara, pero no da frutos. Imagine
que usted tiene un árbol de chucún en el patio de su casa, pero
usted quiere tener naranjas dulces. Entonces, usted se va al mercado
y trae 500 naranjas, y usted empieza a ponerlas en el árbol
del chucún de una en una. Usted diría, eso es una locura.
En el ámbito de la agricultura, eso es en verdad una locura.
Ese árbol va a seguir siendo un árbol de chocum, aunque usted
le ponga muchas naranjas, de las mejores naranjas. Que Dios
nos guarde en lo espiritual de hacer eso, de intentar simplemente
el comportamiento externo. Si tu comportamiento externo
estás consciente que es malo, que no es agradable delante de
Dios, clama a Él que te salve y que te dé un nuevo corazón.
No intentes empezar a amarrar en tus espinos bonitas naranjas,
porque con este sol y con este calor, en tres días no servirán
ninguna de las naranjas que hayas puesto. Y eso no habrá hecho
del árbol de chucún un naranjo hermoso que va a dar siempre
naranjas. lo que tiene que ocurrir es de
modo que si alguno está en Cristo nueva criatura es las cosas viejas
pasaron y la manera de saber que estás en Cristo es es que
tu corazón va a producir en primer lugar un amor a la ley de Dios,
un deleitarse en la ley de Dios. Si tú lees el Salmo 119, ese
Salmo está hablando de lo que Dios ha hecho en el corazón de
alguien a quien le ha dado el don de la fe, y que haya deleite
en la ley de Dios, y que le dice a Dios, aparta mi corazón de
la avaricia, inclina mi corazón a tus estatutos. Oh, cuánto amo
yo tu ley, todo el día es ella mi meditación. He amado tu palabra
más que millares de oro y plata. hermano está esa actitud en tu
corazón estás deseoso de la palabra como niño recién nacido a ese
que no le tienen que dar premios para que tome leche sino que
llora por leche y no lo callas con nada sino es con leche estás
anhelando y eso está brotando de tu corazón porque Dios ha
hecho una obra interna El único fruto que Dios va a aceptar es
aquel que Él produce. Cualquier fruto que tú produces
no puede ser aceptado. Recuerda, Dios se proveerá de
cordero, hijo mío. Dios sólo acepta lo que Él provee. Dios sólo acepta por sus frutos
los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los
espinos o higos de los abrojos? En ese día del juicio, La salvación
es sólo por fe, sólo por gracia, sólo por Cristo. Pero en ese
día se va a ser evidente que en verdad creíste. Porque la
fe, la fe tiene fruto. La fe obra. La fe sin obras es
una fe muerta. pero que Dios, en verdad, aseguremos
nuestro corazón que el fruto que se está produciendo es por
la obra del Señor Jesucristo en nuestro corazón. Hermanos,
guardémonos, que Dios nos guarde de confiar en algo que no sea
lo que Él ha provisto y recordar Él, el Señor Jesucristo, aquel
que dice la escritura cuando habla en Apocalipsis, que está
caminando en medio de los siete candeleros de oro, aquel que
está aún caminando en medio de su iglesia, no le vemos, pero
él está aquí, y él está en la semana en medio de nosotros,
porque él está en medio de su iglesia, y somos iglesia cuando
estamos aquí, pero somos iglesia cuando estamos en casa, cuando
estamos en el trabajo, y él sigue caminando y en medio, y sus ojos
son como llama de fuego, Y eso habla de la intensidad y la profundidad
de su penetrante mirada, de que Él conoce nuestro corazón. Esa
mirada intensa es la que hizo al salmista David decir, tú me
has examinado y conocido, tú has conocido mi sentarme y mi
levantarme, tú has conocido mi andar y mi reposo. Ni siquiera
está la palabra en mi boca. Yo no sé qué es lo que voy a
decir a las ocho de la noche, cuando yo esté hablando con mi
esposa, pero el Señor lo sabe. a detrás y delante me rodeaste,
¿a dónde voy a huir de tu presencia? El Señor conoce las más profundas
intenciones de nuestro corazón, y hermano, Dios está interesado,
su mayor interés es un pueblo que ha sido transformado en su
corazón, un pueblo que está preparado para presentarse ante Dios, es
un pueblo que Dios le ha dado un corazón nuevo, es un pueblo
que está confiando solamente en Cristo, es un pueblo que no
tiene ninguna confianza en la carne, es un pueblo que no quiere
ser hallado en su propia justicia, sino la justicia que es por la
fe de Cristo Jesús, es un pueblo que está asegurado de que su
justificación es solamente por la fe, que él ha creído todo
lo que Dios ha dicho acerca de nosotros, que somos depravados,
que somos gente que está constantemente inclinado hacia el mal, y que
en verdad lo que necesitamos es venir en arrepentimiento y
fe, clamando por la salvación que sólo puede dar el Señor Jesucristo. Viniendo en arrepentimiento y
fe, clamando el ser limpiados por la sangre del Señor Jesucristo.
y qué maravilla es para el pueblo de Dios el saber con claridad
que el Señor Jesucristo aquel a quien se le ha dado el juicio
para nosotros no es simplemente el juez, somos coherederos con
Cristo, él es nuestro hermano, el juez es mi hermano, el juez
es mi abogado, estás seguro que el juez es tu abogado. ¿Qué maravilloso
es que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús?
Y note que dice, no solamente porque hicieron una profesión
de fe. Lo que se va a tomar en cuenta en ese juicio no es simplemente
que hiciste una profesión de fe. lo que se va a tomar en cuenta
dice ahora pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús para los que no andan conforme a la carne sino conforme al espíritu
y siempre va a estar el fruto que produce la obra del Señor
Jesucristo en el corazón por el poder del Espíritu Santo no
es simplemente el decir muchas personas dicen y confían en algo
que hicieron en alguna fecha. Confiemos en lo que Cristo ha
hecho más que en lo que yo he hecho. Yo no puedo saber exactamente
el momento en que Dios me salvó, pero yo sé que Él empezó a obrar
en mí, empezó a traerme hacia Él con lazos de amor, empezó
a mostrar el orgullo y la arrogancia de mi corazón, empezó a mostrar
cómo yo rechazaba al verdadero Dios y pensaba que Él era injusto. Y Dios empezó a mostrarme que
Él es justo, que Él es misericordioso, que Él es lento para la ira,
que Él es grande en misericordia. Empezó a mostrarme que en mí
no hay ninguna bondad, sino la única bondad que Él va a aceptar
es de Cristo, porque Él es bueno. Sólo hay uno bueno, y ese es
Dios, y Cristo es Dios. empezó a mostrarme que la única
justicia que él va a aceptar es la justicia que el Señor Jesucristo
vivió en esta tierra. Él es justo y hizo siempre justicia. Él me ha mostrado que mis pecados
no es que se barrieron debajo de la alfombra y se pasaron por
alto, es que mis pecados han sido castigados en el Señor Jesucristo. Él cargó mis pecados. Él cargó
los pecados de su pueblo. La Escritura nos dice con claridad
todos nosotros nos descarriamos como ovejas cada cual se apartó
por su camino pero jehová cargó en él el pecado de todos nosotros
y hermanos no olvidemos el padre el hijo y el espíritu santo todos
comparten una todas sus perfecciones sin embargo una en particular
de la que está hablando aquí es el señor jesucristo va a juzgar
los secretos de los hombres eso quiere decir hermano no hay secretos
todas las cosas están desnudas ante sus ojos Todas las cosas
están desnudas ante sus ojos. Y Él está caminando entre su
iglesia cuando estamos aquí, cuando estamos en casa, cuando
estamos en el trabajo, en cualquier lugar donde estemos. Él ha prometido
estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.
Y Él está allí y está presente. Y note que el Padre es El Padre
es omnisciente, omnipresente, todo lo sabe. El Padre dice en
Jeremías 17, dice, engañoso y perverso es el corazón del hombre más
que todas las cosas. ¿Quién lo conocerá? El que conoce
los corazones y no hay secretos. Dice, yo, Jehová, soy el que
conozco la mente y el corazón. Note que el Espíritu Santo, el
Espíritu Santo pudo ver el secreto de Ananías y Zafira. Pablo, Pedro,
cuando los confronta, le dice, ¿cómo conveniste en mentir al
Espíritu Santo de Dios? Hermano, no nos equivoquemos.
No se puede mentir a Dios. No hay secretos ante los ojos
de Dios. Puedes tener secretos ante tu
esposa, ante tus hijos, ante la congregación, pero jamás habrá
un secreto ante los ojos de Dios. No pudieron mentir al Espíritu
Santo. El Señor Jesucristo, sus ojos
todo lo ven, son como llama de fuego, su mirada es penetrante,
y todas las cosas están desnudas a los ojos de aquel a quien tenemos
que dar cuenta. Y los creyentes, los creyentes
hacen también cosas correctas por amor de Dios, para la gloria
de Dios en el poder del Espíritu Santo en secreto. Y también el
Señor va a juzgar los secretos de los hombres. No hay secretos. El Señor todo lo sabe, el Señor
todo lo ve, y que Dios nos guarde de intentar que haya secretos. Si estamos intentando que haya
secretos es que no hemos comprendido el Evangelio. Es que estamos
todavía como Adán y Eva tratando de poner hojas de higuera para
taparnos. Y en verdad, nada de eso nos puede cubrir. No necesitamos
parecer mejor de lo que somos. Necesitamos ser cubiertos de
la sangre del Señor Jesucristo. Necesitamos ser cubiertos de
su justicia, lavados por su sangre. Eso es lo que necesitamos. Necesitamos
venir con sinceridad y decir, Señor, soy un miserable pecador. Señor, soy el primero de los
pecadores. Necesitamos que el Señor nos
recuerde y nos haga mirarnos como lo que somos. Yo soy el
primer pecador de la iglesia. Yo soy el primer pecador de mi
casa. Yo soy el más grande pecador
de mi casa. Yo necesito el evangelio de la
gracia de Dios. Y lo último es... hermanos, un
día Dios juzgará, y hablamos de esto porque el apóstol Pablo
termina diciendo, conforme a mi evangelio, y hermanos, hablar
de juicio, hablar de juicio es conforme al evangelio, es parte
del evangelio, necesitamos hablar de juicio. Muchas veces la gente
quiere escuchar cosas que lo hagan sentir bien. Y a veces
dicen, no juzgues a nadie, no hables de pecado. Es necesario
hablar de pecado, porque para los pecadores hay esperanza.
No es bueno ni es amoroso hablar sólo cosas que nos hagan sentir
bien. Esta no es una plática de superación
personal. Tristemente hay lugares donde
se abre la Biblia y se le habla a la gente del campeón que tienen
dentro, y de despertar y motivar al campeón que tienen dentro.
No tenemos un campeón dentro, somos unos miserables pecadores
depravados, miserables necesitados de la gracia de Dios. Hermano,
si lo que estamos enfrentando es pecado, que necesariamente
tiene que tener un juicio, hay esperanza, porque el Señor Jesucristo
vino a salvar a pecadores. Él vino, no vino a llamar a justos,
sino a pecadores. El apóstol Pablo dice con toda
claridad, dice, palabra fiel es de esta y digna de ser recibida
por todos, que Cristo Jesús vino al mundo a salvar pecadores,
y vino a salvar pecadores de la ira de Dios, del juicio de
Dios. Es necesario hablar de juicio,
porque si no, ¿para qué quieres un evangelio si no hay juicio?
hay un juicio de Dios. Todo mundo está bajo el justo
juicio de Dios. Nadie va a escapar de ese juicio
de Dios si no es solamente por la fe en el Señor Jesucristo,
por haber confiado plena y totalmente en el Señor Jesucristo. Y nadie
escapará de ese juicio si no entiende quién es Dios. si no
entiende que Dios es un Dios que todo lo ve, que no hay secretos
delante de Él, que Él vino para llevar el castigo por nuestro
pecado, que Él vino para ganar justicia, que Él vino para darnos
el poder del Espíritu Santo, para poder vivir vidas que se
conforman a Su voluntad, para poder vivir vidas que no andan
conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, para poder vivir
vidas que se hace evidente que el fruto del Espíritu Santo está
en Él. hablar de juicio es conforme
a mi evangelio y me encanta la expresión del apóstol Pablo,
quiera Dios que nosotros podamos hablar así, es como yo nunca
he estado en el extranjero pero algunos amigos que han estado
en el extranjero dicen que cuando están en el extranjero y escuchan
cantar el himno nacional o ven levantar la bandera que sienten
que se les hace chinita la piel y se siente una emoción Y algo
así el apóstol Pablo está diciendo, mi evangelio, algo muy mío, algo
como mi bandera, ese evangelio del cual no me avergüenzo. Ese
evangelio que habla de la gracia de Dios en Cristo Jesús, que
es poder para transformar vidas, para salvar, para salvarnos de
nosotros mismos, para salvarnos del juicio de Dios, para salvarnos
de nuestra idolatría, para llevarnos a vivir para la gloria de Dios.
por eso el apóstol Pablo después llama a los creyentes y les dice
si comes o bebes o haces cualquier otra cosa hazlo todo para la
gloria de Dios hermano un día Dios juzgará. Un día Dios juzgará
y juzgará por Jesucristo. Y Jesucristo sabe todo. No hay
secretos. No hay absolutamente secretos. No hay nada que podamos ocultar
de Él. Él todo lo ve, todo lo sabe, todo está oculto a sus
ojos. Y si eso nos preocupa, La solución
es, ven al Señor Jesucristo. Clama que Él no sea tu juez,
sino que Él te haga oír Su voz para que vivas. De cierto, de
cierto les digo, aunque Él se le ha dado todo el juicio, Él
dice, de verdad, de verdad te digo, que oye mi palabra y cree
al que me envió tiene vida eterna. estás creyendo al que le envió,
a aquel que se ha revelado y ha dicho que lo que le importa a
él es tu corazón, que lo que le importa a él es no lo que
está delante de los ojos de la gente, que él no se guía por
las apariencias, que él va a juzgar con justo juicio y que la única
justicia que él va a aceptar es la justicia que Cristo vino
a ganar para su pueblo. que la única justicia que Él
va a aceptar es aquellos buenos frutos que se están produciendo
por lo que Él mismo ha provisto, Su Espíritu Santo en tu corazón. Si es así, pues gracias a Dios
estamos listos para ese día. Y si no es así, yo te animo a
que reflexiones. En verdad es inevitable, habrá
un juicio. Y el Señor te dice, que viene
la hora cuando los muertos oirán la voz de Dios, y Él está hablando.
Clama que te conceda escucharle. Clama que te conceda el don de
la fe y el arrepentimiento. Recuerda que es tanta la ruina. Es tan lamentable
la condición del hombre sin Cristo. El hombre sin Cristo no está
lisiado. El hombre sin Cristo no está
medio tarado. El hombre sin Cristo está muerto
en delitos y pecados. Y a menos que Él te salve, no
puedes tener vida. El hombre no puede hacer nada
por sí mismo, sino simplemente si estás comenzando a escuchar
porque Dios te está hablando, pues clama a que te salve. Recuerde
que lo que decía yo hace un rato, lo que Dios hizo, Cristo hizo
a resucitar a Lázaro, es una figura de lo que Él hace cuando
Él salva a un pecador. Y una de las gráficas más impresionantes
de esto es, cuando se predica, se está predicando como predicó
Ezequiel. ¿Y dónde predicó Ezequiel? En
un valle de huesos secos. Y el Señor le preguntó, ¿van
a vivir estos huesos? Y la respuesta de Ezequiel fue,
Señor, Tú lo sabes. Y el Señor le dijo, profetiza.
Y cuando él iba profetizando los huesos, empezaron a unir
cada hueso con su hueso. Y después el Señor preguntó,
¿vivirán? Él dijo, Señor, tú lo sabes. Y después empezó a
subir tendones y piel hasta que ellos pidieron por la proclamación
de la palabra. No intentamos convencer a nadie.
Intentamos simplemente proclamar el Evangelio, porque es ese Evangelio
el que da vida. Y aquellos muertos que Dios quiere
darles vida, porque dice así el pasaje, lo vamos a buscar
para terminar Juan capítulo 5, versículo 22, Dice, porque el Padre a nadie
juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren
al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra
al Padre que le envió. De cierto, de ciertos digo, el
que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna,
y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De
cierto, de cierto os digo, viene la hora y ahora es cuando los
muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren
vivirán. Porque como el Padre tiene vida
en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo,
y también le dio autoridad de hacer juicio por cuanto es el
Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto, porque
vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán
su voz, los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida
más lo que hicieron los que hicieron lo malo a resurrección de condenación
y esta es de esto está hablando el apóstol pablo viene ese día
los que oigan la voz de Dios y clamemos que Dios nos haga
oír su voz. Solamente podemos tener vida
si oímos la voz de Dios. No estemos contentos de simplemente
oír a un hombre. Clama a Dios que te conceda oír
su voz. Solamente es por su voz que Él
da vida. y que Él quiera darte vida, que
Él quiera darte su justicia, que Él quiera darte el que puedas
creer al Padre que le ha enviado, porque todo aquel que dice que
oye mi voz, dice y cree al que me envió, tiene vida eterna y
no vendrá a condenación, y que pueda ser hallado vestido en
su justicia, que pueda ser hallado teniendo un abogado. Cosa terrible
es llegar delante de Dios y no tener abogado. Mejor no encontrarnos
con Dios si no estás en el Señor Jesucristo, porque fuera del
Señor Jesucristo nuestro Dios es fuego consumidor. Pero en
el Señor Jesucristo hay misericordia, hay gracia, hay perdón. El Señor
Jesucristo ha abierto para que podamos llegar al trono de la
gracia confiadamente. Debe haber temor porque somos
pecadores, pero si hemos sido cubiertos de su justicia, podemos
venir confiadamente al trono de su gracia. Vamos a orar.

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Joshua

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