En el sermón titulado "No importa quién seas", el predicador Joel Coyoc aborda el tema del juicio y la responsabilidad moral frente a Dios, a partir de Romanos 2:1-2. Coyoc argumenta que todos los seres humanos, independientemente de su historia, razas o contextos, son igualmente responsables ante el juicio de Dios por sus acciones y pecados. Utilizando el texto de Romanos, el sermón enfatiza que las personas que juzgan a otros mientras practican los mismos pecados se condenan a sí mismas, destacando que el juicio divino es justo y corresponde a la verdad. La importancia doctrinal de este mensaje radica en destacar la necesidad del arrepentimiento y el reconocimiento de la depravación humana, así como el llamado a conocer a Dios de manera efectiva y no solo a través de una correcta comprensión teológica. En última instancia, el sermón hace un llamado a que todos busquen el Evangelio y a supervivir a la tentación de la arrogancia espiritual, recordando que la salvación es un regalo de gracia que no distingue entre las personas.
“No importa quién seas, no tienes excusa, porque en lo que juzgas a otros te condenas a ti mismo, pues tú que juzgas haces lo mismo.”
“A mayor privilegio, a mayor luz, mayor responsabilidad.”
“El juicio de Dios es según verdad, y no importa si has sido religioso toda tu vida, eres igualmente culpable.”
“Cuando verdaderamente conoces a Dios, no hay ganas de juzgar, sino de mirarte a ti mismo.”
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