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JC

No importa quien seas

Romans 2:1-2
Joel Coyoc May, 1 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 1 2022
Estudios en Romanos

En el sermón titulado "No importa quién seas", el predicador Joel Coyoc aborda el tema del juicio y la responsabilidad moral frente a Dios, a partir de Romanos 2:1-2. Coyoc argumenta que todos los seres humanos, independientemente de su historia, razas o contextos, son igualmente responsables ante el juicio de Dios por sus acciones y pecados. Utilizando el texto de Romanos, el sermón enfatiza que las personas que juzgan a otros mientras practican los mismos pecados se condenan a sí mismas, destacando que el juicio divino es justo y corresponde a la verdad. La importancia doctrinal de este mensaje radica en destacar la necesidad del arrepentimiento y el reconocimiento de la depravación humana, así como el llamado a conocer a Dios de manera efectiva y no solo a través de una correcta comprensión teológica. En última instancia, el sermón hace un llamado a que todos busquen el Evangelio y a supervivir a la tentación de la arrogancia espiritual, recordando que la salvación es un regalo de gracia que no distingue entre las personas.

Key Quotes

“No importa quién seas, no tienes excusa, porque en lo que juzgas a otros te condenas a ti mismo, pues tú que juzgas haces lo mismo.”

“A mayor privilegio, a mayor luz, mayor responsabilidad.”

“El juicio de Dios es según verdad, y no importa si has sido religioso toda tu vida, eres igualmente culpable.”

“Cuando verdaderamente conoces a Dios, no hay ganas de juzgar, sino de mirarte a ti mismo.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la epístola del apóstol Pablo a los Romanos, en su capítulo
dos. Romanos, capítulo dos. dice la Palabra de Dios, por
lo cual eres inexcusable, oh hombre. Quien quiera que seas,
tú que juzgas, pues en lo que juzgas a otro, te condenas a
ti mismo. Porque tú que juzgas, haces lo
mismo. Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican
tales cosas es según verdad. ¿Y piensa esto, oh hombre, que
tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás
del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas
de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te
guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón
no ha arrepentido, Atesoras para ti mismo ira para el día de la
ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará
a cada uno conforme a sus obras. Vida eterna a los que perseverando
en bienhacer buscan gloria y honra e inmortalidad. Pero ira y enojo
a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que
obedecen a la injusticia. tribulación y angustia sobre
todo ser humano que hace lo malo al judío primeramente y también
al griego pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno
al judío primeramente y también al griego porque no hay excepción
de personas para con dios porque todos los que sin ley han pecado
sin ley también perecerán y todos los que bajo la ley han pecado
por la ley serán juzgados porque no son los oidores de la ley
los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.
porque cuando los gentiles que no tienen ley hacen por naturaleza
lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí
mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones,
dando testimonio su conciencia, acusándoles o defendiéndoles
sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo
los secretos de los hombres conforme a mi evangelio. He aquí tú tienes
el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías
en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la ley, apruebas
lo mejor, y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los
que están en tinieblas, instructor de los inductos, maestro de los
niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad.
Tú puedes que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú
que predicas que no sea de hurtar hurtas, Tú que dices que no sea
de adulterar adulteras, Tú que abominas de los ídolos cometes
sacrilegio, Tú que te jactas de la ley con infracción de la
ley deshonras a Dios, porque como está escrito, el nombre
de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. Pues en verdad la circuncisión
aprovechas y guardas la ley, pero si eres transgresor de la
ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. Si puedes el
incircunciso guardar las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su
incircuncisión como circuncisión? y el que físicamente es circunciso,
pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con
la letra de la ley y con la circuncisión, eres transgresor de la ley. Pues
no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que
se hace exteriormente en la carne. sino que es judío el que lo es
en lo interior, y la circuncisión es la del corazón en espíritu,
no en letra, la alabanza del cual no viene de los hombres,
sino de Dios. Vamos a meditar los primeros
dos versículos del capítulo dos. que dice, por lo cual eres inexcusable
o hombre, quienquiera que seas, tú que juzgas, pues en lo que
juzgas a otro, te condenas a ti mismo, porque tú que juzgas,
haces lo mismo, mas sabemos que el juicio de Dios contra los
que practican tales cosas, es según verdad. Voy a leer algunas
otras traducciones del versículo que dice, Por tanto, no tienes
excusa tú, quienquiera que seas. Cuando juzgas a los demás, pues
al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas
las mismas cosas. Ahora bien, sabemos que el juicio
de Dios contra los que practican tales cosas se basa en la verdad. Por lo cual, no tienes excusa,
oh hombre, quien quiera que seas tú que juzgas, pues al juzgar
a otro, a ti mismo te condenas, porque tú que juzgas, practicas
las mismas cosas, y sabemos que el juicio de Dios justamente
cae sobre los que practican tales cosas. Por tanto, tú que juzgas
a otros, no tienes excusa. No importa quién seas, pues al
juzgar a otros te condenas a ti mismo porque haces las mismas
cosas que hacen ellos. Todos sabemos que el juicio de
Dios contra los que practican tales cosas se ciñe a la verdad. Por lo tanto, no tienes excusa,
oh hombre, no importa quién seas tú que juzgas, porque en lo que
juzgas a otros te condenas a ti mismo, pues tú que juzgas haces
lo mismo, pero sabemos que el juicio de Dios es según verdad
contra los que practican tales cosas. Bueno pues, tú criticas
a esa gente, pero sin razón. Cuando los condenas, te condenas
a ti mismo, porque tú también haces lo que ellos hacen. Tú
dices, ya se sabe que Dios juzga a los que hacen maldades, y que
hace bien al juzgarlos. Nuestro tema es, no importa quién seas. No importa
quién seas. Recordemos un poco, no se sabe
exactamente quién fundó la iglesia que estaba en Roma. Es probable que esa iglesia era
una iglesia donde había algunos de los miembros de la iglesia
eran descendientes judíos, eran judíos propiamente. y en algún
momento uno de los emperadores expulsó de la capital del imperio
a los judíos y probablemente en ese tiempo la iglesia creció
mayormente en comunidad que no era judía, comunidad gentil Después
hubo una reapertura y otra vez los judíos pudieron volver. Y
si bien el apóstol Pablo no va tratando algunos asuntos como
en otras iglesias, al recorrer la carta se va a notar que probablemente
sí había cierta tensión dentro de la iglesia por los diferentes
contextos de las personas que integraban esta iglesia. Personas
de un contexto judío, personas de un contexto gentil. Además,
no olvidemos también que es en este tiempo donde ocurren ciertos... se estaba definiendo el fundamento
y dejando claro lo que es la enseñanza apostólica. Es en este
tiempo que algunos pensaban que había que los gentiles tenían
que creer en Cristo Pedro cayó en una trampa ahí
con una clase de gente que no todos los judíos eran judaizantes,
pero había algunos que probablemente no había suficiente claridad
o no habían entendido exactamente el evangelio. En realidad no
habían entendido el evangelio. Cualquier persona que cree que
es Cristo y algo más, pues es más que obvio que no tiene claridad
del evangelio. Y era gente que tenía cierto además todos nosotros batallamos
con temor al hombre y recuerden que Pedro se portaba de una manera
y de pronto vinieron los judaizantes y él cambió su forma de actuar
y Pablo le reprende por esta situación y en final hay una
esencia de maldad en el ser humano y esa esencia de maldad es el
que la Biblia constantemente desde el Antiguo Testamento,
la Escritura nos va a recordar muchas veces que nuestro problema
es que nosotros pensamos demasiado bien de nosotros mismos. Nosotros
tendemos a sentir mejor que otras personas. De pronto nos sale,
por ejemplo, a los mexicanos sentirse que somos mejor que
otras personas, a los yucatecos sentir que quizás somos los mejores
mexicanos, porque en esencia tenemos la maldad en nuestro
corazón. Y por eso la Escritura constantemente
amonesta no sentirnos mejor que otros. Y el apóstol Pablo está
haciendo algo desde que empezó esta epístola. Y lo que está
haciendo el apóstol Pablo es pintar todo de negro. El apóstol
Pablo está presentando acusación legal contra toda la humanidad. y es muy probable que la parte
de la iglesia que es de contexto judío al terminar el capítulo
uno estaban probablemente de pie cuando se leyó el capítulo
uno y quizá aplaudiendo y diciendo amén y estaban felices porque
estaba claro que los gentiles paganos pues ellos cambian la
gloria de Dios por la gloria de las cosas creadas y probablemente
con mucho entusiasmo estaban diciendo amén pero viene el capítulo
2 y el apóstol Pablo empieza a mostrar algo. Hermanos, eso
que le ocurría a la población judía es algo que muchas veces
puede ocurrir a aquellos que estamos en Cristo y tenemos que
estar escuchando constantemente el Evangelio. y no importa quién
seas, no importa si eres judío, no importa si eres gentil, no
importa si el Señor te salvó hace un mes, o hace un año, o
hace 10 años, es necesario que puedas escuchar otra vez el Evangelio,
porque el Evangelio es lo único que puede salvarnos de un corazón
engañoso y perverso más que todas las cosas, es que es necesario
por el Evangelio que nosotros conocemos a Dios, y cuando conocemos
a Dios es que nosotros empezamos a conocernos a nosotros mismos. no podemos conocernos a nosotros
mismos sino conocemos a Dios. El hombre es imagen de Dios y
como tal necesita conocer a Dios y de hecho el hombre conoce a
Dios. El apóstol Pablo ha dejado claro en el primer capítulo que
todo ser humano ha conocido a Dios El hombre conoce a Dios. El apóstol
Pablo ha hablado acerca de la revelación general en el capítulo
1. Y ahora va a empezar a tocar
a aquellos que tienen una mayor responsabilidad, porque no sólo
conocen a Dios por la revelación general, sino que conocen a Dios
por una revelación especial que Él ha hecho de Sí mismo en Su
palabra. Es interesante que el Salmo 19,
el Salmo 19 primero empieza a hablar de la revelación general y cuando
finaliza el Salmo, finaliza hablando de la revelación especial. Recuerde
que ese Salmo empieza con los cielos cuentan la gloria de Dios,
el firmamento anuncia la obra de sus manos. Y después de que
va hablando del alcance de esta revelación general, después empieza
a hablar la ley de Jehová es perfecta que convierte el alma,
el testimonio de Jehová es fiel que hace sabio al sencillo. Y
Pablo ha hablado a la humanidad en general, porque tanto judíos
como gentiles pueden salir y pueden ver que los cielos cuentan la
gloria de Dios, pero ahora a estos que estaban probablemente aplaudiendo
y diciendo amén, entonces les empieza a hablar mucho más de
su responsabilidad porque ellos tienen la revelación especial. Hermanos, a mayor privilegio,
a mayor luz, mayor responsabilidad. Y a mayor luz y mayor privilegio,
hay más conciencia, algo que puedo ver en la Escritura, hay
más conciencia de cuán engañoso y perverso es el corazón, de
cuán necesitado estoy de la gracia de Dios. Si usted no se mira
como el apóstol Pablo, es probable que usted no está teniendo un
entendimiento real del Evangelio, es probable que usted no se está
conociendo. Y dentro de esos ambientes donde
hay mucha luz y mucho privilegio, muchas veces tiende a haber también
soberbia y que el Señor nos guarde. Cuando pensamos en lo que Pablo
está escribiendo aquí, El día de hoy pudiéramos pensar, pues
bueno, quizá durante que estábamos estudiando el capítulo 1, uno
pudiera pensar, bueno, puedes pensar en las feministas y puedes
pensar en todas esas gentes y decir, bueno, están bajo el juicio de
Dios y sentirnos tan bien. Y no importa quién seas, no importa
si eres bautista, no importa si eres metodista, no importa
si eres presbiteriano, no importa quién seas, no hay excusa para
nadie. Porque muchas veces perdemos
el punto y pensamos, y empezamos a dar cosas por sentado. Y hermanos,
una de las cosas necesarias es que Dios nos guarde, que sea
nuestra oración que Dios nos guarde de tener conceptos correctos,
de poder tener una doctrina que nosotros creemos. Se suele hablar
mucho de sana doctrina. Y es bueno que tengamos sana
doctrina, por supuesto. La Biblia habla de un evangelio
que es el evangelio verdadero. Este evangelio que enseña el
apóstol Pablo justamente en la epístola de los romanos. Pero
que Dios nos guarde de simplemente llegar a tener conceptos correctos
y de pronto no estar en verdad conociendo el evangelio. Si los
conceptos correctos nos llenan de soberbia y nosotros nos sentimos
mejores que otras personas. Es interesante que estos judíos
eran judíos que ¿Por qué se sintió intimidado Pedro? ¿Por qué esta
gente hacía presión y se sentían de otra categoría? Es interesante
que es evidente la soberbia cuando los judíos religiosos traen a
una mujer sorprendida en el acto mismo del adulterio y la traen
y vienen y la presentan diciendo pues en la ley se nos mandó que
esta mujer debe ser apedreada. Y recuerden que ellos apedrearon
a Esteban. ¿Y por qué es que ellos apedrearon
a Esteban? Porque según su concepción de la ley, ellos estaban en una
mejor posición. Ellos estaban libres de pecado. Lo mismo querían hacer con la
mujer adúltera. Hermanos, que Dios guarde nuestro
corazón, porque el apóstol Pablo Lo primero que nos enseñan estos
dos versículos es, no importa quién seas, no tienes excusa. No importa quién seas, no tienes
excusa. Note que al empezar el versículo,
el capítulo 2, el primer versículo dice, por lo cual, Y eso quiere
decir que no hay tal separación en lo que Pablo está escribiendo
como está en nuestra Biblia separado el capítulo 1 del capítulo 2.
Él viene armando un pensamiento que está trayendo y él dice,
por lo cual, y está haciendo referencia a lo que ha dicho
anteriormente. Noten que va a mencionar, quien
quiera que seas tú que juzgas, pues en lo que juzgas a otro
te condenas a ti mismo, porque tú que juzgas haces lo mismo.
Dice, mas sabemos que el juicio es de Dios contra los que practican
tales cosas. ¿Y cuáles son esas cosas? Pues
esas cosas son las que Pablo ha listado en el versículo 29.
que son una lista de 23 pecados y de todo lo que ha dicho antes
de los que cambian la verdad de Dios por la mentira y la gloria
de Dios por la gloria de la criatura y hay una estrecha conexión entre
ambas cosas y lo primero que nos deja claro no importa quién
seas, no tienes excusa, no importa hijo de quien seas porque para
los judíos era importante es evidente para que entendamos
el cambio hay algunos versículos donde Pablo deja claro que está
enfocando todas sus baterías ya pintó de negro a los a los
gentiles están todos bajo el juicio de Dios bajo la ira de
Dios todos ellos han cambiado la gloria de Dios por la gloria
de las cosas creadas todos ellos están cambiaron la verdad de
Dios por la mentira están metidos en prácticas de inmoralidad a
los que han sido llenos, atestados de toda injusticia, pero ahora
voltea hacia el otro grupo, al religioso, al religioso que incluso,
pues, tiene la revelación, tiene la revelación especial, y ese
es un llamado para todos nosotros que hemos sido privilegiados,
algunos por diez, otros por quince, otros por veinte, por treinta
años, de tener acceso a la revelación en la ley y te glorías en Dios. tú que dices que no se ha de
adulterar, adulteras, tú que abominas, perdón, versículo veintitrés,
tú que te jactas de la ley, con infracción de la ley, deshonras
a Dios, tú que te jactas de la ley, con infracción de la ley,
deshonras a Dios. Versículo veintiocho, pues no
es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que
se hace exteriormente en la carne. Y evidentemente aquí está hablando
a aquellas personas de un contexto religioso que cercanos, que tienen
la revelación especial de Dios. Y hermanos, es una enorme responsabilidad,
un enorme privilegio el tener acceso a la palabra escrita de
Dios, a la revelación de Dios. A Timoteo, Pablo escribe y le
dice que desde la niñez ha sabido las sagradas escrituras. Y sin
embargo, hermanos, que el clamor de nuestro corazón sea que el
Señor nos guarde de algo que suele suceder muchas veces con
personas que están en el privilegio de tener esa revelación especial.
Personas que no es que no sepan la Escritura, pero que Dios nos
guarde de simplemente saber la Escritura. Aquí no importa, podría
decir Pablo, no importa quién tú seas, no importa si eres fariseo,
Las denominaciones no son nuevas. Eso de que hay presbiterianos,
bautistas y tantas cosas. Bueno, entre los judíos había
los fariseos, los saduceos y habían sus facciones. No importa a cuál
tú estés. ellos sabían hermanos el clamor
de nuestro corazón es que dios nos guarde de aquello que sucedió
a estas personas y que le sucedió que ellos sabían de dios pero
ellos no conocían a dios Ellos sabían cuántas veces aparecía
el nombre de Dios en la Escritura, porque ellos lo contaban cuando
copiaban la Escritura. Ellos aparentemente eran sumamente
reverentes delante de Dios. El apóstol Pablo, cuando cuenta
su testimonio, dice que él era celoso de Dios. Y hermano, una
cosa es saber acerca de Dios. Y hay gente que cuando habla
dice, yo sé de la palabra, o yo sé de Dios. hermanos que no sepamos
de la palabra ni sepamos de dios sino que conozcamos a dios hay
una gran diferencia y no hay excusa si tú estás escuchando
clama a dios porque no hay excusa no importa cuántos años tengas
en la palabra asegúrate de que no sólo sabes de la palabra sino
conoces al señor que está revelado en esa palabra Es interesante
que todo el Antiguo Testamento habla del Señor Jesucristo. Cuando después que Jesús resucitó
camino a Emaús, se encontró con dos que iban tristes. Y ellos
no sabían que era Jesús, pero dice que Él les abrió las Escrituras
y les empezó a mostrar lo que de Él decía. Y, hermanos, es
triste lo que ocurrió con el pueblo de Israel en el pasado,
con los judíos. Muchos de ellos se jactaban porque
ellos se consideraban hijos de Abraham y creían que con eso
ya estaba hecho todo, ya nuestro futuro estaba asegurado. La Escritura revela al Señor
Jesucristo, y una de las cosas segura, es seguro algo, ellos
sabían de Dios, ellos sabían del Mesías, ellos sabían de la
Palabra, pero vino la misma Palabra viviente y ellos no lo vieron. Vino el mismo Dios del cual habla,
y como ellos sabían de Dios, pero no conocían a Dios, lo crucificaron. Y eso es una tragedia. Hermanos,
es privilegio estar aquí, pero que sea el clamor de nuestro
corazón, porque no hay excusa. No importa quién seas, no importa
hijo de quién seas, no importa cuánto tiempo tengas, no importa
cuántos versículos te sepas de memoria, no importa si te sabes
cómo está dividido el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento,
no importa si puedes leer en griego el Nuevo Testamento, si
lo puedes leer en hebreo, qué bueno si puedes hacer eso, no
hay nada de malo. El apóstol Pablo podía hacer
eso, él podía hacer eso y él sabía, pero malo hubiera sido
si el apóstol Pablo se hubiera quedado así y hubiera seguido
confiando en lo que él sabía. Hermanos, Cristo vino para darnos
a conocer al Padre. A Dios nadie le vio jamás. El
unigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado
a conocer. Hermano, la vida eterna es conocer a Dios y esta es la
vida eterna que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo,
tu hijo a quien has enviado. Hermanos, hay tanta gente en
iglesias tratando de inventar cosas y inventar cosas para que
la gente esté motivada. Pero si conoces a Dios, no hay
nada que inventar. Hermano, el evangelio es suficiente
para motivarte. Dios es asombroso, maravilloso,
el ser más valioso de toda la historia, de todo el universo,
de toda la eternidad. Y Él es suficiente motivo para
que tu corazón esté motivado. no hay más que una cosa conocer
a dios conocer a dios es nuestra necesidad Y Pablo ha dicho algo
que es tremendo, y es que el hombre conoce a Dios, ha conocido
a Dios, pero el hombre que tiene acceso a la revelación especial
tiene una mayor responsabilidad, y no obstante, también está imposibilitado
en sí mismo. Uno puede tener esa revelación
especial, pero no olvide un asunto, nacimos muertos en delitos y
pecados. y un muerto no puede ver, un
muerto no puede oír, un muerto no puede creer, un muerto no
puede hacer nada por sí mismo. Una de las grandes figuras del
evangelio es el valle de los huesos secos. Ezequiel está predicando
a huesos secos y cuando se predica el evangelio Esa es la idea. El predicador no está intentando
convencer, sino está proclamando ese Evangelio que da vida. A Ezequiel le pregunta al Señor
si van a vivir los huesos y Él dice, Señor, Tú lo sabes. Y así
es. El predicador no se para aquí
y trata de usar la oratoria para convencer a la gente. No se usan
palabras como decirle, creer en Cristo es lo más inteligente
que puedes hacer. Porque un muerto no tiene inteligencia. Es una obra sobrenatural de Dios
que da vida. Es una obra sobrenatural de Dios
que da la fe. Y en medida que Ezequiel va profetizando,
empiezan a juntarse huesos con huesos, y se van armando los
esqueletos, y el Señor vuelve a preguntar si van a vivir, y
él dice, pues, no lo sé, Señor, Tú lo sabes. Y al final el Señor
da vida a quien Él quiere, como dijo el Señor Jesucristo en el
Evangelio de Juan. Hermanos, un asunto importante,
no hay No importa quién seas, no hay excusa. No hay excusa
porque Dios se ha revelado en su revelación general, en la
creación. Los cielos están contando su
gloria. Están proclamando cada día su
eterno poder y su deidad. Te están diciendo que Dios es. La Biblia, en su revelación especial,
también está diciendo, cuando empieza el capítulo uno, no empieza
a intentar probar que Dios existe. La Biblia empieza con Dios en
el principio creó los cielos y la tierra. Eso es un hecho.
Pero no tienes excusa. No tienes excusa. Sobre todo,
si tienes la revelación especial, no hay excusa. ¿Y no hay excusa
para qué? Una de las tentaciones muy fuertes,
yo sé que se da entre la gente que no es creyente, pero yo creo
que entre la gente que tenemos, que hemos estado expuestos al
privilegio de la verdad, hay una tentación muy fuerte, y es
la tentación de condenarnos a nosotros mismos.
En primer lugar, no hay excusa, no importa quienquiera que seas.
Ahora, no importa quienquiera que seas, puedes condenarte a
ti mismo. ¿Y cómo te condenas a ti mismo?
Dice, por lo cual eres inexcusable, hombre, quienquiera que seas,
tú que juzgas, pues en lo que juzgas a otros, te condenas a
ti mismo. Tú que juzgas, en lo que juzgas
a otros, te condenas a ti mismo. Y muy probablemente, yo decía,
la gente con contexto religioso estaban pues casi aplaudiendo
y pensando, bueno, nosotros nunca hemos ido a un culto de ídolos. Nosotros nunca hemos participado
en fornicación idolátrica. Así que nosotros, eso que hacen
esos, eso está re mal. Y hermano, no importa quién seas. Cuidado de no condenarse a sí
mismo. Cuidado de no simplemente estar
viviendo con conceptos que te permitan hacer juicios, sino
en verdad conocer a Dios. Cuando en verdad conocemos a
Dios, hermano, no va a haber ningunas ganas de juzgar. Cuando
en verdad conoces a Dios, en lugar de juzgar, tú vas a mirar
y vas a mirar como Pablo se miraba a sí mismo. Él se miraba a sí
mismo y no miraba a los hermanos gentiles ni a los hermanos judíos
como los más grandes pecadores. No importa que Dios los había
sacado del contexto que los hubiera sacado, el apóstol Pablo se miraba
a sí mismo y él miraba, yo soy el primer pecador. El apóstol
Pablo se miraba a sí mismo y no se miraba como a alguien que
tenía conceptos para decir pues este está mal y debe ser condenado
por lo que está mal. Recuerde que el pecado nos ciega
y el pecado tienta corazones y aún mire un hombre del cual
la escritura dice tenía corazón conforme al corazón de Dios y
ese hombre cayó en pecado y vivió casi por un año nueve meses ciego
ante su pecado. Y note cómo él tenía argumentos
y conceptos correctos, porque él tenía la revelación especial.
Después de haber adulterado primero, y note que no adulteró primero.
Él no empezó con el adulterio, y por eso hay que tener cuidado,
porque él empezó primero adulterando en su corazón. Él, en el tiempo
que debía estar en la guerra, cuando los reyes, él debió ir
a la guerra, y él se quedó en su palacio de Osioso. Y paseándose
por la terraza, él miró, y miró a una mujer que era pues como
el fruto que vio Adán y Eva, agradable a los ojos. y él la
codició en su corazón. Él no hacía falta de que él la
trajera, él ya había adulterado, porque Jesús dijo, cualquiera
que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró en su corazón. Y
él cambió la gloria de Dios por la gloria de las cosas creadas.
Él no era un gentil pagano, pero él buscó el deleite en la criatura
antes que en el Creador. Él cambió la gloria de Dios,
porque Dios es fiel, y él era un adultero. Y eso no era mostrar
el carácter de Dios, Después él la trajo y estuvo con ella
y consumó el acto, pero aunque no la hubiera traído, él era
culpable ya de adulterio. Después de cometer adulterio,
él se dio cuenta que pues la mujer estaba embarazada, entonces
trató de lavar el asunto y mandó a traer al marido. Y pues no voy a contar toda la
historia porque probablemente ustedes la saben, pero todo lo
que él tramó no le salió bien y al final mandó a asesinar al
marido. Y él estaba muy tranquilo en
el engaño del pecado. Y note que es un hombre que tenía
un corazón conforme. No importa quién seas, no hay
excusa. Y note cómo él tenía argumentos,
porque viene Natán después de nueve meses, y cuando ya casi
iban a nacer el bebé, y Natán le cuenta una historia. Y Natán
le cuenta la historia de un hombre que tenía una corderita. le encontraste con un rico que
tenía muchas ovejas y como un día llega un caminante a la casa
del pobre y este hombre rico en lugar de agarrar una de sus
ovejas va a la casa del pobre y se la arrebata y la degolla
y se la ofrece para comer a su visitante. Y note que, ¿qué es
lo que dice? Dice el versículo 32, dice, quienes
sabiendo del capítulo 1, dice, quienes habían entendido el juicio
de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte.
Y note que después que le cuentan la historia a David, David indignado,
dice, el que hizo eso es digno de muerte. Hermano, nunca le
ha pasado. nunca le ha pasado de decir,
ese es digno de muerte, argumentos, argumentos para armar un juicio
y condenación, falta total de misericordia, ese es digno de
muerte, y Natán le dice tranquilamente, ese eres tú, ese eres tú. Hermano, que Dios nos guarde,
por eso dice el apóstol Juan cuando termina primera de Juan
Higuitos, guardados de los ídolos, el hombre conforme al corazón
de Dios seguía teniendo él no es el héroe de la escritura ellos
fueron débiles sombras de lo que iba a ser el Señor Jesucristo
y el Señor muestra el carácter humano para nuestra instrucción
y hermanos este David tenía la ley dice el en deuteronomio,
que el rey debía tomar un libro de la ley y escribir con su propio
puño, hacer su propia copia de la ley. Y yo soy seguro que David
había meditado en la ley y estaba en ese punto cegado por el pecado
que él se atrevió rápidamente a proferir un juicio y una condenación. Y bueno, él no se daba cuenta,
y él estaba haciendo exactamente eso que está diciendo el apóstolo
aquí. Te condenas porque juzgas a otros.
Y el problema que está enfatizando Pablo no está en el hecho de
juzgar. Porque hoy está de moda que la gente dice, no, tú no
debes juzgar. No hay que juzgar nada. El asunto
no está en el hecho de juzgar, sino en el hecho de juzgar y
vivir practicando lo mismo. Y está en el hecho de juzgar
y dar juicios condenatorios. Allí está el asunto. Porque debemos
tener la capacidad de tener discernimiento. Porque la Biblia dice, si alguno
es sorprendido en una falta, restáurele con espíritu de mansedumbre.
Pero aquí no está hablando de de que no tienes que juzgar nada
y que cada bien viva su vida y nos hacemos que no vemos. Aquí está hablando de los que
vemos, pero vemos para juzgar y vemos para condenar. Y el problema
es que en el trayecto de eso, fallamos. ¿Qué es lo que no me
permite ir con espíritu de mansedumbre? Pues que yo no miro que soy el
primer pecador. Porque Pablo podía enseñar a los hermanos
que cuando uno es sorprendido en una falta, vaya con espíritu
de mansedumbre, considerándote a ti mismo. porque él conocía
a Dios, conocía la santidad de Dios y él sabía cuán pecaminoso
era, porque él no confiaba para nada en sí mismo ni en su propia
justicia, porque él no quería ser hallado en su propia justicia,
porque sabía que en él no hay justicia, sino la única justicia
en la cual él quería ser hallado es en la justicia del Señor Jesucristo.
Y hermano, Te condenas a ti mismo. Cuidado, quien quiera que seas.
Te condenas a ti mismo cuando juzgas y condenas a otros. Y
el problema está en que fallas de ver que eres un co-pecador. Cuando predicamos, yo no les
estoy predicando solo a ustedes, les estoy predicando a mí mismo. Yo necesito el mismo evangelio
que les estoy compartiendo, porque yo soy un pecador igual que ustedes,
porque batallo igual como batalló David con los ídolos de su corazón.
Hermanos, no somos mejores que nadie, somos más privilegiados,
porque tenemos más luz, pero esa más luz tiene algo que hacer
en nuestro corazón y es clamar Señor. que ese privilegio grande
que tengo sea tal que yo vea tu gloria, que yo conozca a Cristo,
porque no sea que de pronto yo sepa tanto de la escritura, y
yo sepa tanto de la doctrina, y yo hable tanto y me sienta
mejor que todos esos de allí que están equivocados, y sentirnos
muy superiores, y ser rápidos en dar juicios condenatorios,
David, gracias a Dios, Dios en su misericordia lo disciplinó
y lo hizo volver, y si somos hijos no podemos quedar de esa
manera, el Señor nos va a hacer volver, pero hermanos que seamos
conscientes del peligro, hay peligro, por eso Juan dice, hijitos
guardados de los ídolos, porque hermanos, los católicos son idólatras,
claro que son idólatras, pero nosotros no nos quedamos atrás,
hermano, los bautistas son idólatras, los judíos, Pablo, le está diciendo
a los romanos, a la gente de la iglesia, los romanos le está
diciendo, los paganos, todos esos de Éfeso, de aquí, de allá,
todos son, son, este, son idólatras. Y claro que son idólatras, pero
Pablo está mostrándoles, pero ustedes no se quedan atrás. Y
ustedes no tienen excusa, porque ustedes tienen una mayor luz. Hermano, el clamor de nuestro
corazón, el que el Señor nos lleva a mirarnos con esa desesperación,
que Pablo se miraba miserable de mí. Muchas veces nuestro hablar
no denota que somos muy miserables. Muchas veces nos sentimos mejor
que la mitad del mundo. ¿Cuál es el problema con esto
de la condenación a ti mismo? Yo decía, el problema no está
en el juicio, sino en el asumir actitudes de juez. Ahí es donde
está el asunto. debemos tener una capacidad de
discernimiento el apóstol Pablo anima a la iglesia cuando había
un pecado allí que ellos toleraban en Corinto y se sentían todos
bien y el apóstol Pablo dice que no hay nadie entre ustedes
que juzgue y no hay contradicción Pablo está acá hablando de alguien
que juzga y juzgar en una actitud y que nos es frecuente hermanos
y es una cuestión bastante grave quisiera que pudiéramos ver Santiago
4 11 al 12 este tipo de juicio hermanos
lleva a una cosa que que Dios hay cosas que Dios muestra en
su palabra que nos pueden ayudar a mirar el peligro y es este
tipo de juicio que está diciendo el que está condenando que condena
a uno mismo este tipo de juicio se refleja en un asunto práctico
la murmuración la murmuración pareciera que no es algo grave
a veces nos permitimos murmurar pero Santiago 4, 11, 12, dice,
hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura
del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga la
ley. Pero si tú juzgas a la ley, no
eres hacedor de la ley, sino juez. Hermano, la gravedad de
este asunto es, estamos jugando a ser Dios. Ese es lo grave del
asunto. ¿Y cómo se nota en la práctica?
Cuando nos permitimos murmurar. Procura reflexionar y pensar
cuántas veces te permites hablar mal de otra persona. pensándote
mejor que esa persona y está cercano eso cuando yo hablo mal
de otra persona es porque yo me siento mejor que esa persona
el amor cubrirá multitud de pecados no porque nos encubrimos unos
a otros sino porque cuando miro el pecado de mi hermano lo que
corresponde es ir y doblar mis rodillas y hablarle a dios del
pecado de mi hermano porque dios puede hacer algo pero si yo voy
y se lo cuento al hermano eduardo pues ¿Qué puede hacer el hermano
Eduardo por el pecado del hermano? Y si él me tolera escuchándome
lo que estoy diciendo del hermano, ambos estamos pecando. Y hermano,
cuando yo vaya contigo y yo empiece a hablar de otra persona mal,
y sobre todo que no esté presente esa persona, no me escuches.
Porque estamos pecando. Porque estamos sintiendo que
estamos en la capacidad de juez. El que murmura se constituye
juez, y uno es el juez. hermanos, estamos en la gravedad
de que incluso estamos usurpando un lugar que no nos corresponde,
la tentación que se le dio a Adán y a Eva, seréis como Dios, pero
uno es el juez que puede salvar y perder, y cuando yo empiezo
a murmurar, hermanos, este es un asunto grave, muy, sumamente
grave, recuerde que ese asunto Dios lo juzgó con severidad cuando
Harón y la... Dios ardió en ira. Hermano, cuando
vemos el pecado de un hermano, ¿qué es lo que corresponde? Dice, uno, hermano, no tenemos
que estar tratando de buscar los pecados de los hermanos.
La Biblia dice, si alguno es sorprendido, o sea, si providencialmente Dios
lo trae a tus ojos. Dice, ¿qué es el pecado de un
hermano? ¿Qué es el pecado de un hermano?
¿Qué es el pecado de un hermano? ¿Qué es el pecado de un hermano?
¿Qué es el pecado de un hermano? ¿Qué es el pecado de un hermano?
¿Qué es el pecado de un hermano? ¿Qué es el pecado de un hermano?
¿Qué es el pecado de un hermano? ¿Qué es el pecado de un hermano?
¿Qué es el pecado de un hermano? ¿Qué es el pecado de un hermano?
¿Qué es el pecado restaurarle con espíritu de mansedumbre considerando
a ti mismo no sea que también seas tentado considera que tú
eres capaz de hacer lo mismo no sea que también seas tentado
y lo primero que hacer es en oración hablando al señor de
ese pecado y lo siguiente es ir al hermano y decirle mira
hermano estoy viendo esto esto y esto y en el amor del señor
y no te olvides hermano saca primero la viga de tu ojo porque
el pecado que vemos nos tienta Y primero tengo que tratar con
mi corazón, eso es considerándome a mí mismo. No es ir en la actitud
de decirles, sabes que hermano, tú eres digno de muerte. le pregunto
después de la historia pues David llegó a la conclusión y que es
correcta la Biblia dice los que practican tales cosas es digno
de muerte pero eso quién lo dice salud Dios Dios es quien lo dice
ahora qué es qué es lo siguiente es confrontar al hermano en amor
considerándome a mí mismo y lo lo otro hermanos es una negación
del evangelio hacer esto es una negación del evangelio Alguien
que Dios le ha revelado el Evangelio, que ha visto la gloria de Cristo,
sabe que Él no es mejor que nadie. Sabe claramente que la única
diferencia entre Él y los otros es que Dios es rico en misericordia. Él sabe con claridad que la única
diferencia entre nosotros y los feministas y todas las otras
gentes que están allá afuera, la única diferencia es la gracia
de Dios. sabe claramente que si hoy Dios
me mostró el pecado de un hermano y yo no estoy en el pecado, es
porque la gracia de Dios me ha guardado y que hoy me toca a
mí restaurarlo, pero probablemente mañana el hermano me tenga que
restaurar. Y hermano, estoy negando el evangelio cuando yo me siento
mejor que otros, porque olvido que yo también he cambiado la
gloria de Dios por la gloria de las cosas creadas. Por eso
es que Cristo vino. Si yo fuera capaz en mí mismo,
Jesús, el Señor Jesucristo, no habría venido. Y es olvidar y
negar el Evangelio y que Dios nos guarde, hermano, y clamemos
al Señor, concédeme ver al Señor Jesucristo. Que el Señor nos
conceda tener la respuesta a nuestras preguntas parecidas a las de
Felipe. Quizá tienes 30, 40 años y todavía quieres decir, muéstranos
al Padre y nos basta. y que el Señor diga, Felipe,
no me has visto, el que me ha visto a mí, ha visto al Padre.
Yo y el Padre uno somos. Hermanos, el clamor de nuestro
corazón, no hay excusa quienquiera que seas, y quienquiera que seas,
has conocido a Dios, y porque conoces a Dios en su revelación
general, y porque conoces en su revelación especial, clama
para que en verdad su gloria resplandezca en tus ojos, y empieces
a mirar como Pablo se miraba. y Pablo en la epístola de los
hebreos llama a los creyentes y les dice ¿por qué cree que
se nos dice puesto los ojos en Jesús el autor y consumador de
la fe? porque si yo empiezo a verles voy a sentir mejor Pero si yo
veo a Cristo, yo voy a mirar, soy un miserable, soy un fracaso. Él murió por mi fracaso. Él fue
castigado por mi fracaso. Él es la medida y yo no alcanzo
la medida. Él es el modelo, Él es el ejemplo
y yo no doy la talla. pero él sufrió por mis pecados,
mi castigo fue por sobre él, por su llaga fui curado, mi justicia
no es justicia, yo no soy más justo que nadie, lo que me hace
acepto delante de Dios es que él me ha vestido de su justicia,
no es mi perfección, es su perfección, él es perfecto, hermano cuando
yo estoy mirando eso no va a haber ganas de ser arrogante y eso
que sea nuestra oración y nuestro clamor que Dios nos haga lo que
le hizo a Isaías. ¿Qué le hizo a Isaías? Le mostró
su gloria. Isaías no se levantó como un pavo real. Ah, voy a
salir a presumir porque yo vi la gloria de Dios. Él dijo, ay
de mí que soy muerto porque siendo hombre inmundo de labios. Cuando
alguien ve la gloria de Dios, mira cuán horrible es y no se
siente mejor que nadie. El apóstol Pablo Camino de Damasco
vio la gloria de Dios y después de eso él decía, miserable de
mí, que Dios nos guarde de santurronerías. El que se porta como un santurrón
no ha visto la gloria de Dios. El que ve la gloria de Dios cada
vez está consciente de cuán peligroso es para sí mismo y cuánto necesita
el Evangelio. Está consciente y clama y dice,
yo no quiero ser hallado en mi propia justicia porque mi propia
justicia no es justicia. Yo quiero ser hallado en la justicia
del Señor Jesucristo. hermano, que sea ese nuestro
clamor, que Dios nos guarde de querer traer algo, no hay excusa,
no importa quién seas, no importa si eres bautista, si eres presbiteriano,
metodista, lo que seas, no importa quién es tu papá, quién es tu
mamá, cuál es tu raza, no importa cuántos años tiene que tú lees
la Biblia, no importa, y no estoy diciendo que sea malo, que sepas
doctrina correcta que puedas citar las cinco solas y que puedas
hablarnos de toda la teología correctamente qué bueno si lo
sabes pero hermano que sea vida para nosotros, que no sea simplemente
poder citar las cosas, sino en verdad ver la gloria de Dios. Saber eso es correcto y te animo
a que lo sepas, pero en saberlo, clamando al Señor, que veas la
gloria de Dios, que te ocurra lo que le ocurrió a Isaías, lo
que le ocurrió a Pablo, lo que le ocurrió a Jacob, lo que le
ocurrió a David. David no murió así, como estaba,
el Señor lo perdonó. Perdió el gozo, no perdió su
salvación. Dijo, vuélveme el gozo de tu
salvación. Y el Señor le volvió el gozo
de la salvación. Ahora, el tercer asunto, no importa
quién seas, El juicio de Dios es según verdad
contra los que practican tales cosas. El juicio de Dios es según
verdad. Hermano, que Dios nos guarde
de ser nosotros quienes juzgamos. Nosotros podemos hacer evaluaciones
y saber que está mal e indignarnos contra el pecado. Y la indignación
contra el pecado es que nos corresponde a nosotros como seres humanos,
porque nosotros no somos Dios, es enfocar el poder destructivo
de nuestro enojo sobre el pecado. Y la primera cosa que hacer es
orando. La siguiente es tratando con mi corazón para poder ayudar
a mi hermano. Pero no olvide algo, el juicio
de Dios sobre los que practican tales cosas, si está haciendo
referencia a lo que se supone que practican los gentiles, pues
resulta que no sólo lo practican los gentiles, resulta que haces
lo mismo. Y el juicio de Dios es según
verdad. ¿Y por qué es según verdad? Porque el religioso puede hacer
algo externo que parezca que cumple la ley. Y hermanos, que
Dios nos guarde de ser gente que vive haciendo cosas externas.
Porque el juicio de Dios es según verdad. Lo que importa al final
no es lo que la gente ve. Lo que importa al final no es
lo que los hermanos ven. Lo que importa al final es lo
que Dios ve y su juicio es según verdad. Él es el juez que sus
ojos todo lo ven, ante cuyos ojos todas las cosas están desnudas,
que Él conoce las intenciones del corazón. No importa quién
seas, hay un juez que juzga según verdad. Y hermanos, Un día le
fueron a preguntar a Jesús los religiosos acerca del divorcio. Y dijeron que el Señor Moisés
les había dado permiso para carta de divorcio. Pero ellos le dijeron
que por cualquier cosa. Y el Señor dijo que no era por
cualquier cosa, era por causa de la dureza de su corazón. Y
note que, ¿por qué el Señor Jesús les dijo, cualquiera que mira
a una mujer para codiciarla ya adulteró en su corazón? Porque
la ley tiene un sentido espiritual y no simplemente la letra muerta
en un cumplimiento externo. Y algunos de ellos solían hacer
algo. El Señor dijo, cualquiera que
mira a una mujer para codiciarla, y es que algunos decían, si se
les saló o se le quemaron los frijoles, pues me divorcio. y
pues resulta que el asunto no era porque se quemaron los frijoles
sino porque había visto a una más joven y que le gustaba más
que su esposa y ella había adulterado en su corazón entonces escribía
una carta de divorcio y según ellos estaban cumpliendo externamente
la ley pero ya habían adulterado en su corazón pero ellos se podían
parar y decir pues yo no adultero, adulterio es lo que hacen esos
paganos que están allí es interesante que el señor dice oíste que fue
dicho a los antiguos no matarás pero él dijo cualquiera que se
enoje contra su hermano está expuesto al infierno de fuego
y cualquiera que le diga fato a su hermano hermano el enojo
en el corazón es equivalente a asesinato y hermano que Dios
nos guarde y no hay excusa No hay excusa y clama al Señor que
te conceda conocerle. Que te guarde de ser simplemente
una persona que puede citar cosas teológicas pero que vives matando
a tu esposa, matando a tus hijos, matando a las personas porque
no hace falta que agarres piedras y los apedrees. No hace falta
que agarres un cuchillo y los lastimes. Hermano, Dios es el
juez que juzga según verdad. No olvide, dice, engañoso y perverso
es el corazón del hombre más que todas las cosas. ¿Quién lo
conocerá? Y la respuesta es, yo, Jehová. Él conoce el corazón. Hermano, recuerda, nosotros no
nos conocemos. Y la única posibilidad que tenemos
de conocernos es, conforme más conozcas a Cristo, más te vas
a conocer. El salmista dice claramente,
tú me has examinado y conocido. Y cuando termina él, ¿Qué quiere
decir eso? Pues eso explica todo lo que
dice el Salmo 139. Tú me has conocido, tú has entendido
desde lejos mis pensamientos. Tú conoces mi sentarme, mi levantarme,
mi andar y mi reposo. Aún no está la palabra en mi
lengua y tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste.
Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí. Alto es.
No lo puedo comprender. ¿A dónde voy a huir de tu presencia?
Irmano, eso es conocer a Dios. ¿Por qué decía eso el salmista?
Porque él conocía a Dios. Él conocía a Dios y él sabía
que no hay nada que se pudiera ocultar de él. Y la Escritura
dice, los ojos de Dios dicen que están atentos. Y dice la
Biblia que todas las cosas están desnudas a los ojos de aquel
a quien tenemos que dar cuenta. Irmano, cuando conocemos a Dios
y nos conocemos, y en lugar de tratar de tapar mis pecados,
vengo a Él que todo lo sabe. Y vengo porque la Escritura dice,
si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a
Jesucristo el justo, y Él es la propiciación por nuestros
pecados. Hermano, que vivamos constantemente
en confesión de pecados, que vivamos constantemente clamando
a nuestro corazón a Dios, pidiéndole, concédeme, ver al Señor Jesucristo. Dame ojos para poder mirarle.
Necesitamos conocer, en cada circunstancia de nuestra vida,
conocer al Señor. ¿Quién es Dios en estas circunstancias
de mi vida? ¿Qué aspecto del carácter de
Dios es relevante con respecto a esta situación que estoy atravesando? Y recordar, hermano, los paganos
no le glorifican como a Dios. Cuando tenemos ciertas situaciones,
también nosotros muchas veces batallamos con glorificarle como
a Dios y darle gracias. Pero darle gracias en todo, porque
esa es la voluntad de Dios para con nosotros. Y clama al Señor
Jesús. Los que estamos en Cristo, sigamos
clamando al Señor Jesucristo, que nos siga dando ojos de fe
para ver al Señor Jesucristo. Y si tú nunca has estado en Cristo
y Dios está hablando a tu corazón, no hay excusa, no importa quién
seas. No importa quién seas. Y la revelación
especial habla de que Cristo es la propiciación por nuestros
pecados. La revelación especial habla
acerca de que nosotros no somos personas buenas que de vez en
cuando hacemos cosas malas, sino somos seres depravados que hemos
hecho una sola cosa toda nuestra vida, es quebrantar toda la ley
de Dios. Y por lo cual Dios va a mostrar
su justo juicio, su ira que se revela desde el cielo. Y la única
esperanza es ese evangelio del cual Pablo dice, no me avergüenzo
del evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo
aquel que cree, al judío primeramente y también al griego. recuerde
que las ovejas perdidas están perdidas algunos allí entre los
paganos otros pueden estar perdidos aún dentro de la iglesia otros
en la falsa religión pero el evangelio es poder de dios necesitamos
salvación porque no hay excusa hacemos lo mismo que hacen los
paganos Y esa salvación es el Evangelio del Señor Jesucristo. Cristo es la justicia que demanda
el Padre. Cristo es el camino, la verdad
y la vida. Justificados, pues, por la fe
tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Ven al Señor Jesucristo. Si Él está hablando a tu corazón,
clama que te salve, clama que te dé arrepentimiento, clama
que te dé fe. clama que él obre en tu corazón
y te dé un corazón nuevo. Vamos a

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Joshua

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