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JC

Amor es

2 John 1-6
Joel Coyoc December, 29 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc December, 29 2021
Estudio de las Cartas de Juan

El sermón "Amor es", basado en 2 Juan 1-6, aborda la naturaleza del amor cristiano dentro de un marco teológico que resalta la obediencia a los mandamientos de Dios como la manifestación del verdadero amor. El predicador Joel Coyoc sostiene que el amor no es solo un sentimiento, sino una acción que se evidencia en la obediencia constante a la Palabra de Dios. Se citan versículos de las cartas de Juan y otros pasajes bíblicos para enfatizar que el amor de Dios es la base de nuestra capacidad para amar y que este amor se expresa a través del sacrificio de Cristo (1 Juan 4:9-10). La importancia doctrinal radica en que los creyentes deben vivir de acuerdo a este amor, no como un mero cumplimiento de reglas, sino como una respuesta a la gracia y bondad de Dios, lo que a su vez glorifica a Dios y evidencia su carácter en el mundo.

Key Quotes

“Este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.”

“El amor de Dios es tal, que lo que él dio fue su único hijo, su hijo amado, aquel del cual él dice, este es mi hijo amado, en el cual tengo complacencia.”

“El poder reflexionar constantemente en ese amor, y la respuesta es obediencia a sus mandamientos por amor, porque sabemos que él es bueno.”

“La mejor cosa que le puede ocurrir al creyente es vivir obedeciendo su voluntad decretiva.”

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Segunda de Juan. El anciano a la señora elegida
y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad, y no sólo yo, sino
también todos los que han conocido la verdad, a causa de la verdad
que permanece en nosotros y estará para siempre con nosotros, sea
con vosotros gracia, misericordia y paz de Dios Padre y del Señor
Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor. Mucho me regocijé
porque he hallado algunos de tus hijos andando en la verdad
conforme al mandamiento que recibimos del Padre. Y ahora te ruego,
Señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el
que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros. Y este es el amor, que andemos
según sus mandamientos. Este es el mandamiento, que andéis
en amor, como vosotros habéis oído desde el principio. porque
muchos engañadores han salido por el mundo que no confiesan
que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador
y el anticristo. Mirad por vosotros mismos para
que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón
completo. Cualquiera que se extravía y
no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios. El que
persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros y
no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa ni le digáis
bienvenido, porque el que le dice bienvenido participa en
sus malas obras. Tengo muchas cosas que escribiros,
pero no he querido hacerlo por medio de papel y tinta, pues
espero ir a vosotros y hablar cara a cara para que nuestro
gozo sea cumplido. Los hijos de tu hermana, la elegida,
te saludan. Amén. Vamos a meditar el versículo
número seis que dice, y este es el amor que andemos según
sus mandamientos, y este es el mandamiento que andéis en amor
como vosotros habéis oído desde el principio. Y el tema hoy es,
amor es, amor es. ¿Qué es el amor? ¿Se habla demasiado
del amor? Todo el mundo cree tener una
opinión acerca de lo que es el amor, pero ¿qué es el verdadero
amor? Cuando pensamos en la verdad,
cuando pensamos en el amor, cuando pensamos en la fidelidad, cuando
pensamos en la justicia, en la misericordia, tenemos que pensar
a fuerzas en la persona de Dios, la Biblia, El apóstol Juan en
la primera carta ha dejado con claridad establecido que Dios
es amor, y el verdadero amor tiene que ser con referencia
a Dios. Y aquí en el versículo, el apóstol
Juan empieza diciéndonos, este es el amor. Este es el amor. Y podemos mirar que el pasaje
nos muestra que el amor es, en primer lugar, andar habitualmente
en obediencia a los mandamientos de Dios. También podemos mirar
que al final todos los mandamientos se resumen en el mandamiento,
y ese mandamiento es andar en amor. Cuando pensamos en amor,
tenemos que recordar constantemente acerca del amor de Dios. el apóstol
Kuang tanto en el Evangelio como en la primera carta ha hablado
abundantemente acerca del amor, dice, por ejemplo, porque de
tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga
vida eterna. En el versículo uno del capítulo
tres de primera de Juan, dice, mirad cuál amor nos ha dado el
Padre para que seamos llamados hijos de Dios. Por eso el mundo
no nos conoce, porque no le conoció a él. Y también nos recuerda
¿Cómo es que nosotros podemos saber qué es el amor? Si bien
él va a decirnos qué es el amor, es conveniente que nosotros podamos
recordar constantemente lo que el Señor ha revelado acerca del
amor. Dice, por ejemplo, En el capítulo tres, versículo
dieciséis de primera de Juan, en esto hemos conocido el amor.
En esto hemos conocido el amor en que le puso su vida por nosotros.
En esto hemos conocido lo que es el amor. Cristo manifestó
es la encarnación del amor de Dios y él manifestó lo que es
el amor en que puso su vida por nosotros. En el capítulo cuatro,
versículo nueve, dice, en eso se mostró el amor de Dios para
con nosotros en que Dios envió a su Hijo Unigénito al mundo
para que vivamos por él. Siendo que Dios es amor y siendo
que hemos reflexionado que la la ley es la manifestación del
carácter de Dios pues el resumen de la ley es amor todo lo que
motiva la ley es mostrar el carácter de Dios y su carácter es esencialmente
la Biblia dice que Dios es amor ahora dice cuando pensamos en
andar habitualmente en obediencia porque dice este es el amor que
andemos según sus mandamientos. Tengo algunas otras traducciones
del versículo. Hay una traducción que dice este
es el amor que andemos según sus mandamientos y este es el
mandamiento que anden en amor como desde el principio lo han
oído. Otra traducción dice, en esto consiste el amor en que
pongamos en práctica sus mandamientos, y este es el mandamiento, que
vivan en este amor, tal como ustedes lo han escuchado desde
el principio. Y una de las cosas que necesitamos
escuchar constantemente para poder vivir en amor es el Evangelio. Porque el Evangelio es la más
grande expresión del amor de Dios. Es el Evangelio que dice,
mirad cuál amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados
hijos de Dios. ¿Y qué es lo que motivó al Señor
Jesucristo a venir a esta tierra y hacer la voluntad del Padre. Sabemos por la Escritura que
el motivo en el corazón del Señor Jesucristo fue el amor hacia
su Padre. Dice dice en Juan catorce quince al
veintiuno dice si me amáis guardar mis mandamientos el que tiene
mis mandamientos y los guarda ese es el que me ama y el que
me ama será amado por mi padre y yo le amaré y me manifestaré
a él Y Juan capítulo quince, versículo diez, dice, si guardares
mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado
los mandamientos de mi padre, y permanezco en su amor. En esto se mostró el amor de
Dios para con nosotros en que Dios envió a su hijo unigénito
al mundo para que vivamos por medio de él. Dios creó al hombre
para que mostrara su carácter en la tierra. Sin embargo, Adán
y Eva y todo su descendencia fracasamos en mostrar el carácter
de Dios, en mostrar que Dios es amor. Ahora, Dios es, Dios
es digno, y Dios, Dios no fracasa nunca en sus propósitos. Él siempre,
siempre va a sacar sus propósitos, sus propósitos siempre van a
ser cumplidos. Y Dios envió al segundo Adán,
el cual manifestó de manera consistente siempre el carácter, el carácter
de Dios. ¿Y cómo es que Jesús manifestó
el carácter de Dios? El Salmo 48 habla del Señor Jesucristo
y dice, La cosa fundamental que el Señor Jesucristo hizo fue
que Él vino y cumplió toda la ley, y Él lo hizo en obediencia
a Su Padre, por amor a Su Padre. el padre haya deleite en el hijo,
el hijo haya deleite en su padre, ambos son hay una una explosión
de amor, y hay una sola cosa que motivó al señor Jesucristo
en cumplir la ley, en obedecer siempre la voluntad de su padre,
y esa una única, ese único motivo fue siempre el amor por su Él no obedeció a su padre, sino
solamente porque era su deleite el hacer siempre la voluntad
de Dios. Cuando nosotros pensamos en obedecer
los mandamientos, la Biblia dice que el amor, dice el versículo
que estamos meditando, dice, este es el amor, dice, y este
es el amor que andemos según sus mandamientos. Y la idea ahí
es andar habitualmente. Es una manera constante de vivir
practicando los mandamientos de manera habitual, de manera
constante, de manera natural. Y no es la idea de obedecer a Dios
porque hay gente que puede guardar ciertos mandamientos. Hay gente
que se abstiene de robar porque no quiere pasar vergüenza de
ser descubierto. Hay gente que no quiere robar
porque no quiere pasar a tener que soportar algún castigo. Y
hay varias cosas que pueden motivar a las personas aparentemente
cumpliendo la ley, pero la Biblia dice aquí que amar es vivir consistentemente
guardando los mandamientos, y la idea es que tiene que ser como
el Señor Jesucristo lo hizo, por deleite, porque el creyente,
el que ha conocido el amor de Dios, entiende que Dios es digno,
reflexiona, es la necesidad constante de los creyentes el que reflexionemos
constantemente cómo ha sido el amor de Dios para con nosotros.
El amor de Dios para con nosotros, dice la Escritura, más Dios muestra
su amor para con nosotros, en que siendo un pecador es Cristo
murió por nosotros. El amor de Dios es tal que siendo
totalmente indignos, que siendo totalmente inmerecedores de su
amor, Él nos amó. Juan dice, nosotros le amamos
a Él porque Él nos amó primero. Nosotros éramos enemigos de Dios,
rebeldes hacia Dios, no queriendo someternos bajo el señorío de
Dios, totalmente indignos, totalmente con un corazón que quiere hacer
siempre todo lo que es contrario a la voluntad de Dios, un corazón
egoísta, un corazón que busca siempre lo suyo, un corazón que
lleva al hombre a levantar su puño contra el cielo, aborreciendo
el señorío del Señor Jesucristo. Y estando en esa condición, no
es que nosotros lo buscamos o nosotros lo amamos, sino éramos enemigos. Cuando éramos débiles, cuando
éramos pecadores, Dios muestra su amor para con nosotros, en
que siendo pecadores, Cristo murió por nosotros. Nosotros
éramos merecedores únicamente de su condenación, de su ira,
de su justa ira. Pero Dios, en vez de darnos lo
que merecíamos, Él nos eligió, dice la Palabra de Dios, cuando
pensamos en su amor, tenemos que pensar en su misericordia,
tenemos que pensar en su gracia. Y Él nos elige, no por causa
de nosotros, sino a pesar de nosotros. Lo hace según el puro
afecto de Su voluntad, para la banza de la gloria de Su gracia.
El amor de Dios es tal, que siendo totalmente indignos, Él nos amó
y nos escogió en Cristo. Y no solamente Él hizo eso a
favor de Su pueblo, El Señor Jesucristo vino y ocupó nuestro
lugar, Él hizo lo que nosotros fracasamos en hacer, y Él fue
castigado en lugar de nosotros. También nos recuerda el apóstol
Juan, también nos recuerda lo que es el amor en el versículo
nueve del capítulo cuatro dice, en esto se mostró el amor de
Dios para con nosotros en que Dios envió a su hijo unigénito
al mundo para que vivamos por él. El amor de Dios es tal que
lo que él dio fue su único hijo, su hijo amado, aquel del cual
él dice, este es mi hijo amado, en el cual tengo complacencia,
aquel que es el único, inocente, santo, que es para pagar por nuestros pecados.
Él dice en la Escritura que todos nosotros que hemos sido objetos
de su amor, nos descarriamos como ovejas y cada cual se apartó
por su camino, pero que Oba cargó en él el pecado de todos nosotros. Ahora, eso es lo que tiene que
mover nuestro corazón, la manera en que Dios nos amó, y el hecho
de poder obedecer sus mandamientos, porque nosotros hemos entendido
que ese Dios es bueno, como dice la Biblia, Desead como niños
recién nacidos la leche espiritual no adulterada, para que por ella
crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad
del Señor. es un deleite en nuestro corazón,
no es algo que hacemos por deber, sino es algo que hacemos porque
hemos entendido el amor con el cual el Señor nos ha amado, y
hemos experimentado que Él es bueno, que debiendo Él condenarnos,
Él nos ha sentado en los lugares celestiales juntamente con Cristo,
que debiendo descargar su ira sobre nosotros, Él nos ha perdonado
en el Señor Jesucristo, que debiendo aborrecernos, apartarnos de sí.
Él ha hecho propiciación por nuestros pecados. Que la sangre
de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado. el poder reflexionar
constantemente en ese amor, y la respuesta es obediencia a sus
mandamientos por amor, porque sabemos que Él es bueno, porque
sabemos que sus mandamientos son en realidad los que nos llevan
a vivir en libertad, porque sus mandamientos, la suma de su palabra
es verdad, y únicamente la verdad es la que nos hace libres. y
vivir en sus mandamientos por deleite, por amor, porque eres
digno, porque hacer vivir sus mandamientos por el poder del
Espíritu Santo que Él nos ha dado, es hacerlo famoso, es mostrar
su carácter, y poder saber que lo que la humanidad necesita
es el conocimiento, el que brille la gloria del Señor, y que el
motivo de nuestro corazón pueda ser porque hemos entendido, Él
es digno, Él me amó primero, Él me amó con tal amor que me
sorprende la manera en que Él me ha amado, que debendo ser
condenado, yo hoy tengo esperanza, tengo una herencia, tengo perdón,
que Él está conmigo y Él no me deja huérfano, y aunque las situaciones
sean difíciles, Él me ama, y porque me ama, Él ha dicho, estoy contigo
todos los días, hasta el fin del mundo, y es lo único que
nos puede llevar a poder mostrar lo que es el amor, el amor en
primer lugar a Dios, es porque Él me ha amado, yo respondo en
obediencia, porque Él ha provisto todo lo que yo necesito para
poder obedecerle, porque Él me ha amado, Él me ha dado su espíritu,
Él me ha dado el poder para poder vivir en obediencia a su palabra,
y amar a Dios es Obedecer sus mandamientos. Y al final, todo
su mandamiento se reduce a un mandamiento. ¿Y cuál es ese mandamiento? Ese mandamiento es andar en amor. Andar en amor. Y andar en amor
es el resultado de vivir amando al Señor. obedeciendo sus mandamientos
por deleite más que por deber, porque he entendido que la expresión
de sus mandamientos es su bondad, es la expresión de sus mandamientos
a través de la cual el Señor protege mi vida. Es como dice
en romanos, dice Os ruego por las misericordias de Dios que
presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable
a Dios, que es vuestro culto racional, para que comprobéis
cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. La buena voluntad de Dios, agradable
y perfecta. Y recordemos que sus mandamientos
y su voluntad son la misma cosa. El Salmo 48, donde habla del
Señor Jesucristo, dice el hacer tu voluntad Dios mío me ha agradado
y tu ley está en medio de mi corazón. Su voluntad está expresada
en sus mandamientos, está expresada su voluntad decretiva. Y aquellos
que hemos conocido al Señor Jesucristo, que hemos profesado fe, la mejor
cosa que nos puede ocurrir es que hallemos deleite en hacer
su voluntad. La mejor cosa que le puede ocurrir
al creyente es vivir obedeciendo su voluntad decretiva, todo aquello
que él ha dicho con claridad y que ha mandado para sus hijos,
poder hallar deleite en obedecerlo. Su voluntad está expresada en
su palabra, su voluntad está expresada en sus mandamientos.
Y al final, su mandamiento es una respuesta de amor hacia Él,
y su mandamiento es una respuesta de amor al prójimo. El Señor
Jesucristo dijo que la ley se resume en amar al prójimo. Y esa es la ley y sólo se puede
amar al prójimo cuando se ama a Dios. Cuando nosotros conocemos
a Dios en Jesucristo, cuando nosotros experimentamos su amor,
somos capaces de amar lo que no es amable. Porque recordamos
la manera en que Dios nos ha amado, el amor al prójimo. Y Damos gracias a Dios porque
nos ha hecho entender también que no es amar al prójimo como
el Antiguo Testamento dice, como a ti mismo, sino para los creyentes
es amar como Cristo nos ha amado. Amar como Cristo nos ha amado. Hermanos, no somos llamados a
tratar de imaginar lo que es el amor. Es necesario que nosotros
clamemos para que constantemente a través de la Escritura nosotros
podamos mirar cómo es el amor de Dios hacia nosotros. Ese amor
que es perseverante, ese amor que es paciente, ese amor que
cuando nos perdona no nos dice te perdono pero no lo vuelvas
a hacer. Ese amor que nos perdona y es abundante en perdonarnos.
Ese amor que nos perdona y nos atrae hacia sí mismo. Ese amor
que muchas veces se expresa en disciplina paternal amorosa.
Ese es que nosotros necesitamos clamar para poder conocer cada
día y no olvidar la más grande expresión de su amor que es la
obra de la cruz. El poder recordar cuando Él ocupó
nuestro lugar indignos como somos, él ocupó nuestro lugar, sufrió
por nuestros pecados, él allá en la cruz cargó nuestros pecados,
llevó nuestro castigo, pero él se levantó de los muertos y él
nos ha abierto el acceso al lugar santísimo. Necesitamos nuestra
necesidad es que cada día reflexionemos en el evangelio, que cada día
reflexionemos en el amor, Y la última frase del versículo
es, como lo han escuchado desde el principio, nuestra traducción
dice, como vosotros habéis oído desde el principio. Hermanos,
la necesidad de poder alejar de nosotros ideas preconcebidas
o ideas culturales o nuestra imaginación respecto a cómo es
el amor. Necesitamos conocer a Dios en
el Señor Jesucristo. Necesitamos pedir al Señor que
nos conceda tener deseo en nuestro corazón de la palabra. No podemos
crecer en conocer al Señor sin la palabra de Dios. Es interesante
que el motivo de nuestro corazón para conocerle debe ser que hemos
probado que Dios es bueno. ¿Has probado que Dios es bueno?
¿Has probado el amor de Dios? ¿Estás asombrado por el amor
de Dios como Juan cuando dice, mirad cuál amor nos ha dado el
Padre? Es bueno que nosotros podamos dedicar tiempo a la lectura.
Y es claro y seguro que el apóstolo Pablo que dice, Cuando él encarga
algunas cosas, dice que le traigan el capote y los libros. Y es
seguro que él no leía única y exclusivamente la escritura, pero algo es cierto,
y es que la lectura de la escritura ocupaba un lugar sumamente importante
en su corazón. Si nosotros hemos experimentado
el amor de Dios, la exhortación de la Escritura es, si pues habéis
resucitado con Cristo, poned la mira en las cosas de arriba
donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira
en las cosas de arriba, no en las de la tierra, porque habéis
muerto con Cristo y vuestra vida está escondida con Cristo en
Dios. Y cuando Cristo vuestra vida se manifieste, entonces
vosotros también seréis manifestados con Él en gloria. Y algo que
tiene que ocupar un lugar de importancia es la Palabra de
Dios, porque hemos probado que Él es bueno, porque hemos probado
que necesitamos conocerle y que la única manera de conocerle
es a través de anhelar y desear cada vez Su Palabra. por eso
la escritura aquellos que hemos experimentado su amor nos dice
la palabra de cristo moren abundancia en vosotros y necesitamos que
nuestra mente sea renovada. Hoy estamos viviendo tiempos
donde hay una fuerte competencia por nuestra atención y por nuestra
mente. Se está librando una gran batalla. Estamos, dice la Biblia, en una
guerra espiritual que no es contra carne y sangre, sino contra huestes
espirituales de maldad en las regiones celestes, y el amado
es a tomar la espada del espíritu. Es la Palabra de Dios nuestra
necesidad. Es el deleite en sus mandamientos,
porque sus mandamientos muestran su carácter. Es necesario que
podamos conocer cada vez más al Señor y que la Palabra de
Dios ocupe un lugar de importancia. Que sea la Palabra de Dios a
través de la cual nosotros evaluamos todo lo que escuchamos, evaluamos
todo lo que leemos, y ella es la que determina lo que es la
verdad. Todo aquello que no se conforme a la verdad de la Palabra
de Dios no puede ser aceptado como verdad y solamente aquello
que es conforme a la Palabra de Dios nosotros podemos aceptar
como verdad. Recordar por amor a Dios la obediencia
a sus mandamientos, es su palabra nuestra fuente de autoridad,
solamente la escritura, y es para aquellos que hemos probado
su amor, que hemos probado que él es bueno, que hemos experimentado
la manera en que él nos ha amado, y que sabemos que todo el mérito,
toda la razón por la cual él nos ha amado es porque él nos
ha amado en el Señor Jesucristo, es porque él nos mira a través
del Señor Jesucristo, Todos aquellos hemos podido entender que no
solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la
boca del Señor. Hermanos, oremos para que nuestro
deseo por la palabra pueda ser un deseo intenso. Que podamos
decir como Job, que amó su palabra más que su comida. Que podamos
decir como con el salmista, oh, cuánto amo yo tu ley, todo el
día es ella mi meditación. palabra es el alimento del creyente,
la palabra es el alimento, es el único lugar donde nosotros
podemos conocer lo que es amor, porque Dios es amor y Dios se
ha revelado a través de su palabra y lo ha hecho desde el principio,
y que Dios nos ayude a que no nos desviemos de lo que hemos
oído desde el principio, y lo que hemos oído desde el principio
es El amor de Dios. Tan pronto Adán y Eva pecaron. En Génesis 3.15 se hizo manifiesto
el amor de Dios. Y ese amor que se manifestó en
el Señor Jesucristo cuando se prometió la descendencia de la
mujer que había de venir a esta tierra y que iba a herir a la
serpiente en la cabeza. Ese es el amor. El entendimiento
del amor es el entendimiento de la manera en que hemos sido
amados. Y si Dios nos ha amado así, es así como tenemos que
amarnos los unos a los otros. Y eso sólo es posible clamando
al Señor para que se nos siga revelando, clamando al Señor
para que vivamos en el poder del Espíritu Santo, clamando
al Señor para que podamos usar bien la espada del Espíritu que
es la Palabra de Dios. Hermanos, el amor de Dios que
sea nuestro tema para meditar. Dios es amor. Cristo en la cruz es la más grande
expresión del amor de Dios, que vino a salvar a su pueblo de
sus pecados, a un pueblo totalmente indiferente, enemigo, un pueblo
totalmente aborrecedor de Él, pero que Él, a su tiempo, lo
ha atraído hacia sí con lazos de amor, y le ha dado esperanza,
le ha dado perdón, le ha dado paz. Cristo es la propiciación
por nuestros pecados. Poder pensar constantemente en
nuestra salvación, poder pensar constantemente en lo que Cristo
ha hecho en la cruz del Calvario, y que eso nos sea el recordatorio
constante que nos motive a vivir habitualmente como el Señor Jesucristo
vivió. Cristo vivió habitualmente en
amor a su Padre y por tanto en amor a su pueblo escogido. su
amor, dice la Biblia, nos constriña, pensando que uno murió por todos
y por todos murió para que los que viven ya no vivan para sí,
sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Vivir para el Señor
Jesucristo es vivir amándonos unos a otros como el Padre nos
ha amado, y en conformidad con el, con la forma en que Dios
lo ha revelado. Vamos a orar.

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Joshua

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