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JC

El Nacido de Dios

1 John 5:1-5
Joel Coyoc November, 14 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc November, 14 2021
Estudio de las Cartas de Juan

Joel Coyoc, en su sermón "El Nacido de Dios," aborda el tema de la nueva vida en Cristo según 1 Juan 5:1-5. El predicador enfatiza que aquellos que creen que Jesús es el Cristo han sido "nacidos de Dios," y que este nuevo nacimiento está vinculado a una vida de amor y obediencia a los mandamientos de Dios, que no son gravosos (1 Juan 5:1-3). Coyoc expone que la verdadera fe produce victoria sobre el mundo; por lo tanto, el nacido de Dios no solo tiene fe, sino que ama al prójimo, confirmando su comunión con el amor divino (1 Juan 4:7-21). Además, se subraya la importancia del rol del Espíritu Santo en otorgar fe, amor y cumplimiento de la ley de Dios, argumentando que la salvación y la transformación son completamente obra de Dios desde el inicio hasta el fin. La doctrina del nuevo nacimiento es crucial en la teología reformada, destacando la soberanía de Dios en la salvación y la verdadera naturaleza del amor como reflejo de Su carácter.

Key Quotes

“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios.”

“El nacido de Dios vence al mundo, y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.”

“La vida cristiana no consiste de venir 45 minutos o una hora cada semana... es la vida de Cristo fluyendo a través de nosotros.”

“Los que han nacido de Dios han sido sellados con el Espíritu Santo.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la primera carta del apóstol Juan. Primera de Juan, en su
capítulo cinco. Dice la palabra de Dios así,
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios. Y todo aquel que ama al que engendró,
ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que
amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus
mandamientos. Pues este es el amor a Dios,
que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido
de Dios vence al mundo, y esta es la victoria que ha vencido
al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo,
sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es Jesucristo
que vive mediante agua y sangre. No mediante agua solamente, sino
mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio,
porque el Espíritu es la verdad. porque tres son los que dan testimonio
en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos
tres son uno. Y tres son los que dan testimonio
en la tierra, el Espíritu, el agua y la sangre, y estos tres
concuerdan. Si recibimos el testimonio de
los hombres, mayor es el testimonio de Dios, porque este es el testimonio
con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el
Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a
Dios le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio
que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio
que Dios nos ha dado vida eterna. Y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la
vida. El que no tiene al Hijo de Dios
no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros,
que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que
tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo
de Dios. Y esta es la confianza que tenemos
en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad,
Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye,
en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones
que le hayamos hecho. Si alguno viera a su hermano
cometer pecado que no sea de muerte, pedirá y Dios le dará
vida. Esto es para los que cometen
pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte por el cual
yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado, pero
hay pecado no de muerte. Sabemos que todo aquel que ha
nacido de Dios no practica el pecado, pues aquel que fue engendrado
por Dios le guarda y el maligno no le toca. Sabemos que somos
de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. Pero sabemos
que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para
conocer al que es verdadero, y estamos en el verdadero, en
su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la
vida eterna. Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén. Vamos a meditar los primeros
cinco versículos. de este capítulo cinco de primera
de Juan que dice todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es
nacido de Dios y todo aquel que ama al que engendró ama también
al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que amamos
a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios,
que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido
de Dios vence al mundo, y esa es la victoria que ha vencido
al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo,
sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Y nuestro tema
es el nacido de Dios, el nacido de Dios. Es un tema recurrente
en los cinco versículos. Empieza mencionando acerca del
que es nacido de Dios, que es el que cree que Jesús es el Cristo. Ese es el nacido de Dios. Y al
final Apóstolo Juan cierra esta sección de versículos diciendo,
porque todo el que es nacido de Dios vence al mundo y esa
es la victoria que ha vencido al mundo nuestra fe. ¿Quién es
el que vence al mundo sin el que cree que Jesús es el hijo
de Dios? ¿Quién es el que vence al mundo
sin el que cree que Jesús es el hijo de Dios? Y el que cree
que Jesús es el hijo de Dios, éste es nacido de Dios. Hermanos,
es un tema El apóstol Juan en esta carta ha estado girando
en círculos, que se van repitiendo los temas, pero cada vez van
profundizando. Y es interesante que el apóstol
Juan, pues él no escribió algo parecido a lo que escribió Pablo
y Pedro ambos escribieron cosas parecidas, como diciendo, a mí
no me es molesto escribiros las mismas cosas y para vosotros
es seguro. Y Pedro dijo que en tanto que estuviera en el cuerpo
quería estar recordándoles las cosas, las mismas cosas, sin
embargo Juan hace lo mismo. Y Juan no tiene muchas cosas
y nosotros tampoco. Y sólo hay un mensaje y es el
mismo mensaje que es que es ni nuevo ni viejo, sino es eterno,
y es el Evangelio eterno. Juan maneja muy pocos temas,
tanto en su Evangelio como en la Carta, y todo está centrado
en un asunto sumamente importante, que él escuchó del mismo Señor
Jesucristo, cuando hablando con Nicodemo, El Señor Jesucristo
le dijo a Nicodemo en respuesta a una pregunta que él decía,
¿cómo puedo heredar el reino de los cielos? Y el Señor Jesús
le dijo, te es necesario nacer de nuevo, el que es nacido de
Dios. Y en el Evangelio de Juan, Juan
va hablando acerca de este asunto del nacido de Dios y va relacionándolo
justamente con el objetivo por el cual él escribe el Evangelio
de Juan. Recuerde que el evangelio de Juan tiene como propósito,
dice, hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de
sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro,
pero estas se han escrito para que sepáis que Jesús es el Cristo,
el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre. Todo
aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios. Este
es un tema fundamental, es un tema recurrente, es un tema que
es de la mayor importancia. Es un tema que el apóstol Juan
va mencionando desde el primer capítulo del Evangelio de Juan,
pasando por el capítulo tres cuando Jesús habla con Nicodemo
y le habla de la necesidad, lo necesario que es nacer de nuevo. Y siguiendo con el Evangelio
de Juan, es un tema que se vuelve a tocar para dejar claro que
no toda persona que nace en este mundo es un hijo de Dios, En
Juan capítulo 8, el Señor Jesús le dice a los judíos que decían
que tenían un padre y su padre era Abraham y que ellos eran
hijos de Dios. El Señor les habla con mucha
claridad, les dice, ustedes no son hijos de Dios porque ustedes
no entienden mi lenguaje, porque ustedes no son hijos de Dios.
Dice, vosotros de vuestro padre el diablo sois y el deseo de
vuestro padre queréis hacer, porque él ha sido homicida desde
el principio y padre de mentira. hermanos va dejando claro algo
no toda persona que nace en este mundo es hijo de dios hay mucha
gente que dice pues todos somos hijos de dios pues la palabra
de dios dice que no es así no importa cuán sinceramente creas
que todos son hijos de dios no es cierto esa no es la verdad
no todos son hijos de dios porque jesús mismo dijo vosotros de
vuestro padre el diablo sois y hermano ser hijo de dios no
es suficiente con saber de la escritura aquellos que les dijo
ustedes son de vuestro padre el diablo era gente que sabía
la escritura era gente que reclamaba ser hijos de abram un padre tenemos
y es abram era gente que admiraba a moisés y pretendía y creía
que seguía las enseñanzas de moisés era gente que iba a cultos
religiosos pero el señor jesús les dice vosotros de vuestro
padre el diablo sois y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Hermanos, es de la mayor importancia
el poder reflexionar acerca del nacido de Dios. ¿Quién es el
nacido de Dios? Y es un tema que Juan va tratando
desde el evangelio, pero aquí va a hacer énfasis en cosas que
él ya ha dicho anteriormente. Él ha hablado y nos está hablando
desde el principio de Uno de los puntos de mayor revelación
de quien es Dios es cuando dice, Dios es amor. El que no ama no
ha conocido a Dios porque Dios es amor. Hermanos, se está hablando,
y él va a hablar de un mandamiento que es el mandamiento antiguo,
pero es nuevo. Y es que antiguo era amarás al
Señor tu Dios con toda tu alma, con toda tu mente, con todas
tus fuerzas. Pero en el nuevo pacto es amarás al Señor tu Dios
con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas.
Cuídate de los ídolos. No hay lugar para los ídolos
si amas a Dios. y a tu prójimo como Cristo te
ha amado. No como a ti mismo, sino como
Cristo nos ha amado. Ese es el tema del Nuevo Testamento.
Y él está hablando de que para que pueda haber amor es necesario
para entrar en la perfecta comunión de amor. Dios es amor. Y la bendita Trinidad es una
comunión de amor del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y para
poder entrar en esa comunión de amor de la cual salimos por
causa del pecado, necesario oír el evangelio de la gracia de
dios dice él al principio de este evangelio que hemos visto
y oído esos anunciamos para que también vosotros tengáis comunión
con nosotros entrar en esa relación de comunión de unidad de amor
los unos por los otros dice y nuestra comunión verdaderamente es con
el padre y con su hijo jesucristo por causa de haber oído el Evangelio,
lo que hemos visto y oído, por causa de haber visto al amor
que se hizo carne, por causa de haber visto al Señor Jesucristo,
y va a ser el tema recurrente, y Él va a ir hablando acerca
de lo que significa estar en comunión con Dios, lo que significa
estar en la luz, lo que significa estar en justicia. El énfasis,
si usted mira en estos versículos, es que va a empezar a hacer círculos
repetitivos, porque la verdad es fundamental. Hermanos, no
es simplemente tener la cabeza llena de conceptos ortodoxos
correctos. La vida cristiana es vida. El
estar en Cristo es algo que tiene que ser evidente. El nacido de
Dios, en este pasaje, el apóstol Juan va a dejar cosas muy claras
acerca del nacido de Dios. En primer lugar, dice El nacido
de Dios es aquel que cree que Jesús es el Cristo. El nacido
de Dios es aquel que cree que Jesús es el Cristo. Pero hermanos,
no es simplemente un asentimiento intelectual. No es simplemente
aceptar intelectualmente que es verdad que Cristo cumplió
las profecías del Antiguo Testamento. No es simplemente que usted se
sepa algún libro de apologética y usted pueda decir, hay evidencias
que exigen un veredicto. Y usted puede sacar las estadísticas
y hablar y decir acerca de que Cristo es quien dijo ser por
la cantidad de profecías cumplidas. Eso es correcto, pero hay algo
más que simplemente eso. Hermanos, clamar al Señor para
que Él se nos rebele. Clamar al Señor, la caída es
tal que el hombre no es capaz de arrepentirse ni de creer.
El arrepentimiento es don de Dios. Dice la Biblia, hablando
del hombre que causa divisiones, dice, después de una y otra amonización,
desecha, lo dice, porque está perverdido y condenado por su
propio juicio. Y después dice que el siervo
del Señor no debe ser contencioso, sino amable para enseñar. Es
apto para enseñar, amable para con todos. Dice que con mansedumbre
corrija a los que se oponen. Y dice algo interesante, por
si quizá Dios les conceda que se arrepientan y escapen de los
lazos del diablo en que están cautivos a voluntad de Él. Todo
aquel que no es nacido de Dios, pues está cautivo en los lazos
del diablo. Y es Dios quien concede el verdadero arrepentimiento.
La caída del hombre en el pecado arruinó totalmente que el hombre
está muerto y no es capaz ni siquiera de arrepentirse a menos
que Dios le conceda que se arrepienta. El hombre ni siquiera puede creer
a menos que Dios le dé vida porque está muerto en sus delitos y
pecados. Y Dios le tiene que dar el don de la fe. Recuerda,
Efesios dice, Por gracia sois salvos por medio de la fe, y
esto no es de vosotros, pues es don de Dios. La fe es fruto
del Espíritu Santo. Si usted lee en Gálatas, ahí
está mencionada la fe como el fruto del Espíritu. Y es cuando
Dios da vida por su Espíritu que uno puede creer. Creemos
porque Él nos da vida. y el nacido de Dios lo es porque
Dios le ha dado fe. La obra de salvación de un pecador
es obra de Dios de principio a fin. Y es necesario poder clamar. No apelamos a la gente y no decimos,
la decisión más inteligente que puedes hacer es creer en Cristo,
porque no puedes creer. Clamamos y exponemos el Evangelio
de la verdad de Dios Y esperamos que Dios por esa palabra dé vida
a los que Él quiere, como dice la Escritura en el Evangelio
de Juan. Así como el Padre da vida a los
que quiere, el Hijo a los que quiere da vida, dice la Escritura.
Hermanos, asegurarnos de que hemos nacido de Dios. Es necesario
nacer de nuevo. No es opcional. Hermanos, es
la necesidad fundamental. Y en nuestro corazón debe haber
la misma preocupación. que había en el corazón de Nicodemo
y debemos escuchar las mismas palabras es necesario nacer de
nuevo y volver a escuchar no te maravilles de que te dije
es necesario nacer de nuevo dice la escritura a los suyo vino
y los suyos no le recibieron más a todos los que le recibieron
dice a los que creen en su nombre les dio potestad de ser hechos
hijos de dios y hermanos asegurar asegurémonos que nuestra fe es
auténtica que en verdad nos ha sido dado el don de la fe por
causa de que nos ha sido dado el espíritu santo y que en verdad
hemos nacido de dios dice después la escritura Respondió Jesús y le dijo, capítulo
3 de Juan, Dice, había un hombre de los
fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
Este vino a Jesús de noche y le dijo, Rabí, sabemos que has venido
de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas señales
que tú haces si no está Dios con él. Respondió Jesús y le
dijo, de cierto, de cierto te digo que el que no naciera de
nuevo no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo, ¿Cómo
puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por
segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Hermanos, no
hace falta de simplemente estar maravillado como estaba Nicodemo.
Él veía algo distinto en el Señor Jesucristo, pero era necesario
que Dios le revelara quién es el Señor Jesucristo y que Dios
le diera fe para creer. Y Jesús le dice, de cierto, de
cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver
el reino de Dios. Nicodemo le dijo, ¿cómo puede
un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda
vez en el vientre de su madre y nacer? Respondió Jesús, de
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del
Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido
de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, Espíritu
es. No te maravilles que te dije, os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere
y oye su sonido, mas ni sabes de dónde viene ni a dónde va.
Así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo
y le dijo, ¿cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo,
¿Eres tú maestro de Israel y no sabes esto? De cierto, de cierto
te digo, que lo que sabemos hablamos y lo que hemos visto testificamos,
y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales
y no creéis, ¿cómo creeréis si os digiere las celestiales? Nadie
subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre
que está en el cielo. Y como Moisés levantó la serpiente
en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga
vida eterna. Era un maestro del Antiguo Testamento,
pero le era necesario nacer de nuevo. Sabía del Antiguo Testamento,
tenía conocimiento de la Escritura, pero Jesús dice, es necesario
nacer de nuevo. Es una necesidad, hermano, asegurémonos,
asegurémonos. El apóstol Pablo dice, examinados
a vosotros mismos si estáis en la fe. el nacido de Dios es nacido
porque se le ha dado el don de la fe, el nacido de Dios ha nacido
porque Dios le ha dado vida por su espíritu. Ahora, la segunda
cosa que nos enseña, el nacido de Dios ama a los hijos de Dios. Dice nuestro el versículo uno,
en la segunda parte dice, y todo aquel que ama al que engendró,
ama también al que ha sido ama a los hijos de Dios. En Juan habla del Señor. El Señor Jesucristo es el Hijo
primogénito del Padre. Él no es creado, sino es engendrado
del Padre, eternamente engendrado del Padre. Pero la Biblia dice
más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, y después dice,
los cuales no son engendrados de voluntad de carne, ni de voluntad
de sangre, ni de voluntad de varón, sino de la voluntad de
Dios. El que ha nacido de Dios ha sido
engendrado por Dios. Y cuando habla aquí de que el
que ha nacido de Dios ama a los hijos de Dios, No se puede amar al Padre si
no se ama al Señor Jesucristo. Hay gente que pretende amar al
Padre sin amar al Señor Jesucristo. Pero hermanos, va más allá de
amar al Señor Jesucristo, va más allá y va amar a los hijos
de Dios, al Señor Jesucristo que es el Hijo Eterno Engendrado,
el Hijo Primogénito, pero va al punto de amar lo que ha estado
diciendo Juan en toda la carta, el que ha nacido de Dios, el
que ha creído en el Señor Jesucristo ha nacido de Dios y ama a los
hijos de Dios. Es una clara señal, dice y si
nosotros vamos mirando cuando ha dicho muchas veces a lo largo
tanto del evangelio como de la epístola por ejemplo en el capítulo
1 versículos 6 y 7 dice si decimos que tenemos comunión con él y
andamos en tinieblas mentimos y no practicamos la verdad pero
si andamos en luz y note que dice si decimos que tenemos comunión
y esa comunión implica el estar en una relación de amor porque
somos sus hijos Dios ama a sus hijos. Y ahí está implícito desde
ese versículo, dice, si decimos que tenemos comunión con Él y
andamos en nieblas, mentimos y no practicamos la verdad. Pero
si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos
con otros, amor entre hijos de un mismo Padre. Dice, y la sangre
de Jesucristo, Su Hijo, nos limpia de todo pecado. El que dice que
está en la luz y aborrece a su hermano está todavía en tinieblas.
El que ama a su hermano permanece en la luz y en él no hay tropiezo.
Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas y anda en tinieblas
y no sabe a dónde va porque las tinieblas le han cegado los ojos.
Si Juan está repitiendo constantemente, constantemente, hemos de prestar
atención, suma atención. Esto es sumamente importante.
Hermanos, la vida cristiana no consiste de venir 45 minutos
o una hora cada semana y sentarnos y tener actividades religiosas
en un tiempo. La vida de Cristo. Cristo, Dios es amor. En esto
conocemos lo que es amor, en que Cristo puso su vida por nosotros.
Y se tiene que estar haciendo evidente en aquellos que están
en la vid verdadera, ese amor que está fluyendo para con los
demás hijos de Dios. Dice, Primera de Juan, capítulo
3, versículo 10 al 12, dice, en esto se manifestan los hijos
de Dios y los hijos del diablo. Todo aquel que no hace justicia
y que no ama a su hermano no es de Dios. Porque ese es el
mensaje que habéis oído desde el principio, que nos amemos
unos a otros, no como Caín que era del maligno y mató a su hermano.
¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas y
las de su hermano justas. Nosotros sabemos que hemos pasado
de muerte a vida en que amamos a los hermanos. El que no ama
a su hermano permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su
hermano es homicida. Y sabéis que ningún homicida
tiene vida eterna permanente en él. Hermanos, es insistente,
y es insistente el asunto. El amor es importante. Si no amas, no has conocido a
Dios. Y si no has conocido a Dios,
es porque no has creído en el Señor Jesucristo. Esa es la vida
eterna que te conozca a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo
a quien has enviado. Cristo ha venido y aquellos que
han visto al Señor Jesucristo están siendo transformados a
la imagen del Señor Jesucristo y su vida no está estática. Ellos
están creciendo, está siendo perfeccionado el amor verdadero
en ellos. Después dice una tercera cosa
este pasaje y es el nacido de Dios conoce que ama a los hijos
de Dios. Hermanos, no son conceptos abstractos. No es simplemente es fácil decir
amo a Dios. Pues Dios no deja los zapatos
fuera de su lugar. Dios no deja desordenada la ropa
y cosas que nosotros hacemos. Pero la Biblia es sumamente práctica. Y dice, el nacido de Dios conoce
que ama a los hijos de Dios. Versículo 2 dice, en esto conocemos
que amamos a los hijos de Dios. Aquí está hablando de algo práctico
y tangible. No es simplemente decir, yo amo
a Dios. Pues, en el capítulo anterior ha dicho, pues, el que
no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios
a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento
de él, el que ama a Dios, ame también a su hermano. Y dice,
en esto conocemos que amamos a los hijos de Dios. Se puede
conocer, hermanos, se puede conocer que amamos a los hijos de Dios.
Y la Biblia nos dice dos cosas que en realidad son una misma.
¿Cómo lo podemos conocer? Y dice, cuando amamos a Dios.
Y nosotros podemos decir otra vez, bueno, pues yo amo a Dios.
Y dice, La segunda cosa, que en sí es una sola, dice, cuando
amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Cuando amamos a
Dios y guardamos sus mandamientos. Si usted mira los 10 mandamientos,
los 10 mandamientos son una expresión del carácter de Dios. La mitad
de la ley, muchos creen que una de las tablas era con relación
todo a Dios y que es lo que se resume en el gran mandamiento
que es, amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con toda tu
mente, con todas tus fuerzas. Y el segundo es semejante, a tu prójimo como a ti mismo.
El Nuevo Testamento abunda en decirnos que la ley se resume
en amar al prójimo, porque no robarás, no adulterarás, no levantarás
falso testimonio, todo eso es amar al prójimo. Hermano, podemos
saber que amamos a Dios, y la prueba de que amamos a Dios es
cómo estamos amando a los que están cerca, en especial a los
que están más cerca. en especial a los que son hijos
de Dios. Noten que, por ejemplo, el apóstol Pablo, hablando a
los que están casados con una persona que no es creyente, dice
que el que es creyente, si el que no es creyente consiente
en vivir, pues que vivan. Bueno, si hay que amar a la esposa
que no es creyente o al esposo que no es creyente, con mucha
más razón si nuestro esposo y nuestra esposa es creyente, tenemos una
mayor responsabilidad y nosotros podemos saber. Puedes conocer. Dios ha dado pautas a través
de las cuales evaluar tu vida. Hermanos, no nos vayamos como
le pasó al pueblo de Israel, que ellos pensaban que, bueno,
ellos traían, si usted le de Isaías, ellos aparentemente estaban
obedeciendo a Dios. Ellos traían su ofrenda y el
Señor después les dice, ¿a quién le manda todo esto de sus manos?
No me traigan más vana ofrenda. Y uno podría decir, pues Señor,
Tú nos lo dijiste. Pues no dicen en Éxodo que tenemos
que traer levíticos todo lo que tenemos que hacer. Pues eso es
lo que estamos haciendo. Y el Señor les dice, Estoy harto
de eso que ustedes están trayendo. Porque ustedes no están entendiendo
qué es el amor a mi persona. Ustedes no están comprendiendo
y entendiendo que la vida completa es adoración. Y que si el resto
de tu vida no es adoración, lo que vienes a hacer cuando traes
tu ofrenda es inútil, es inservible. Estoy harto, estoy cansado de
soportar eso. Dice, Aquí el Señor dice, ¿cómo
puedes conocer? Y en los profetas dice, me ha
mostrado el Señor lo que es bueno y lo que pide Él de ti. Dice,
hacer justicia, misericordia y ser humilde ante Él. ¿Cómo
podemos saber? Dice, cuando amamos a Dios. Cuando
amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Y hermanos, un
mandamiento nuevo les doy. y es el mismo mandamiento que
tenemos desde el principio y es el mandamiento que dice ama a
tu prójimo y para los creyentes podemos ir a Efesios que dice
padres no provoquéis a ir a vuestros hijos no criatros en disciplina
y amonestación del Señor hijos obedeced a vuestros padres en
el Señor porque esto es justo honra a tu padre y a tu madre
que es el primer mandamiento con promesa para que te vaya
bien y seas de larga vida sobre la tierra amos traten a sus siervos
con amor, siervos, sujétense a sus amos, no como los que quieren
agradar al ojo, sino como sirviendo al Señor, maridos, amad a vuestras
mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí
mismo por ella. Esos son sus mandamientos. ¿Y cómo podemos
saber que amamos a Dios? Cuando amamos a Dios se sabe
porque estamos guardando sus mandamientos. Esa es la manera
de saber. Hermanos, no es abstracto. No
es simplemente cumplir una vida de ceremonias y rituales. Cumplir
una vida de ceremonias y rituales, eso es relativamente sencillo. Pero hermanos, es toda la vida. Es la vida de Cristo fluyendo
a través de nosotros. Y dice después, versículo 3, pues este es el amor a Dios que
guardemos sus mandamientos y el apóstol Pablo lo dice cuando
dice de una manera en un sentido después le da la vuelta y lo
dice de otra forma y lo que él está haciendo es amontonar evidencia
de lo importante que es te lo estoy diciendo te estoy diciendo
como dice en esto conocemos que amamos a los hijos de Dios cuando
amamos a Dios y guardamos sus mandamientos y lo vuelve a repetir
y enfatizar para que veamos lo importante que es pues este es
el amor a Dios que guardemos sus mandamientos Hermanos, no
hay amor a Dios si no amamos al prójimo. Si tus hijos no están
viendo en casa, si tus hijos son provocados, son exasperados
y no están siendo amonestados en disciplina y amonestación
del Señor, si lo que hay son palabras hirientes de desprecio,
si lo que hay no refleja el carácter de Cristo, hermano, no amas a
Dios. Algo más está controlando tu corazón, pero no Dios. Cuando
amas al Señor, es un deleite. Cristo amaba a su Padre. Y era
un deleite. Él vino. ¿Y qué vino a hacer?
A cumplir la ley. Y cumplir la ley era hacer la
voluntad de su Padre. Dice la Escritura en el Salmo
48 que es mesiánico. Dice así, el hacer tu voluntad,
Dios mío, me ha agradado y tu ley está en medio de mi corazón.
Hermano, Dios, si has nacido de nuevo, pone su ley en tu corazón
y es un deleite y es un placer vivir haciendo la voluntad del
Padre. Como ovejas tontas nos descarriamos, pero el Señor Jesucristo,
el Espíritu Santo, nos redargulle de pecado y volvemos en arrepentimiento
y fe, reconociendo que hemos pecado y lo reconocemos entre
Dios. El sábado que leyó el hermano
dice, el pecado que es grande, mi pecado es grande. y ver el
pecado como grande pero no sólo confesamos a Dios sino vamos
a la esposa y decimos perdóname he pecado y he pecado contra
ti porque he pecado primero contra Dios y poder ir al hijo y decirle
hijo perdóname he pecado contra ti porque este es el amor a Dios
que guardemos sus mandamientos dice Hebreos 8 8 al 12 Note que este pasaje está hablando
de algo que Juan ha hablado bastante. Dice, hablando de la esperanza,
dice, para que en su venida no nos alejemos del avergonzado.
Y dice, amados, ahora somos hijos de Dios y no se ha manifestado
lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando se manifieste seremos
semejantes a Él porque le veremos tal como Él es. Y está hablando
de nuestra esperanza bienaventurada. Pero en Hebreos 8, 8 al 2 está
hablando de la consumación del nuevo pacto y está hablando de
la eternidad futura. Y note qué es lo que va a caracterizar
la eternidad futura. Porque reprendiéndolos dice,
aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa
de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto. No como el pacto
que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para
sacarlos de la tierra de Egipto, porque ellos no permanecieron
en mi pacto y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por
lo cual ese es el pacto que haré con la casa de Israel después
de aquellos días, dice el Señor. Pondré mis leyes en la mente
de ellos. Y hermanos, ya no... Ya no es
algo externo que cumplir. Es como ocurrió con el Señor
Jesucristo. Porque si estamos en Cristo,
estamos siendo transformados en su imagen. Dice, hablando
de Cristo, el Salmo 48, dice, el hacer tu voluntad, Dios mío,
me ha agradado y tu ley está en medio de mi corazón. Y dice
el Señor que en el nuevo pacto lo que va a hacer con los que
han nacido de él, dice, pondré mis leyes en la mente de ellos
y sobre sus corazones la escribiré y será a ellos por Dios, ya no
escrito en tablas de piedra sino en el corazón. Dice, Y sobre su corazón las escribiré,
y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo. Y ninguno
enseñará a su prójimo, ninguno a su hermano, diciendo, Conoce
al Señor. Porque todos me conocerán, desde
el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias,
y nunca más me acordaré de sus pecados y sus iniquidades. Y
hermanos, en la eternidad futura, Vamos a ver a Cristo tal y como
Él es, y vamos a ser como Él es. Y no va a haber necesidad
de que nadie enseñe a su hermano, porque dice la Escritura, y qué
bendita esperanza, a mí me emociona pensar en la eternidad futura,
cuando dice, será llena la tierra de su gloria, y cubrirá como
las aguas cubren la mar, la gloria del Señor en la faz del Señor
Jesucristo. Y no va a haber necesidad de
que nadie le diga a otro, conoce a Dios. Y vamos a tener, y los
que estamos en Cristo, hermanos, ya Él ha hecho, es el nuevo pacto,
no está consumado, pero ya ha grabado su ley en nuestro corazón.
Y el clamor es que sea nuestro deleite, la ley en el corazón. Y la ley es amar al prójimo,
porque Dios es amor y la ley es el carácter de Dios. Cuando
estamos en Cristo, Dios, la vida de Cristo fluye a través de nosotros.
Dice Hebreos 10, 16, 17, vuelvo a repetir, y dice, es el pacto
que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor,
pondré mis leyes en sus corazones y en sus mentes las escribiré,
añade, y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.
Hermanos, era algo que esperaban los profetas del Antiguo Testamento,
lo menciona Isaías, lo menciona Jeremías, y Abacú también. Isaías 11, 9 dice, no hará mal
ni dañará en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del
conocimiento de que va como las aguas cubren el mar. Hermanos,
Isaías describe la eternidad y dice que morará el lobo con
el cordero, el tigre con el cabrito se acostarán, el becerro, el
león y la bestia doméstica andarán juntos y un niño los pastorerá.
O sea, no nos vamos a hacer la guerra, ni el tigre va a comer
al cordero, pero nosotros no vamos a maltratar a nuestros
hijos, ni a nuestras esposas, ni a nadie, porque el que conoce
a Dios ama y el que no ama no conoce a Dios y en ese tiempo
será llena la tierra de su gloria y nadie va a tener necesidad
de decir a otro conoce a Dios Hermanos, Él es una comunión
de amor. Dios es amor. El que permanece
en Dios, Dios permanece en Él. El que no ama, no ha conocido
a Dios porque Dios es amor. El que no ama, no ha nacido de
nuevo. El que no ama, no ha tenido un
nuevo corazón. No se han grabado las leyes del
Señor en su corazón. Dice, Después dice algo interesante,
el versículo 3, que empezamos, enseña otra cosa acerca de los
nacidos de Dios. Dice, la última parte, después
de decir, pues ese es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos,
y dice, y sus mandamientos no son gravosos. Hermano, si no
estamos en Cristo, ni lo sueñes, es imposible cumplir los mandamientos
de Dios. Su mandamiento, si no estás en
Cristo, es sumamente gravoso. Porque me llama a amar a mi esposa
como Cristo amó a la iglesia. Me llama a amarnos unos a otros
como Cristo nos amó. ¿Y cómo nos amó? No hasta dar
un poquito de lo que nos sobra, hasta dar nuestra propia vida.
Es el llamado para los creyentes, para los que han nacido de Dios,
haya pues en vosotros el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús,
el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios
como cosa que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, haciéndose
obedientes a la muerte y muerte de cruz. Soy llamado a amar a
mis hijos, no hasta que me canse, hasta la muerte. Soy llamado
a amar a mi esposa, no hasta que me canse, hasta morir por
causa de mi esposa. Ese es el llamado. Y hermanos,
Eso es imposible sin el Espíritu Santo. Pero aquí habla de algo,
los nacidos de Dios. Los nacidos de Dios, hay algo
que sucede con ellos. Los nacidos de Dios, los mandamientos
no son gravosos. Dice, pues este es el amor a
Dios que guardemos sus mandamientos y sus mandamientos no son gravosos. ¿Por qué no son gravosos? Porque
los que han nacido de Dios han sido sellados con el Espíritu
Santo de la promesa. Se les ha dado un espíritu que
no es de cobardía, sino es un espíritu de poder, de amor y
de dominio propio. si está siendo sumamente dificultoso
es que o no estamos obedeciendo y vivir en la llenura del Espíritu
Santo o sencillamente no te ha dado de su espíritu. Pero la
Biblia dice claramente porque este es el amor a Dios que guardemos
sus mandamientos y sus mandamientos no son gravosos. Y Juan ha dicho
esto en otros lugares, dice, pero la unción, capítulo 2, versículo
27, pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en
vosotros y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe así como
la unción misma os enseña todas las cosas y es verdadera y no
es mentira. Y aquí no está hablando simplemente de enseñarnos conceptos
teológicos correctos, por supuesto que el Espíritu Santo hace eso,
pero está hablando de enseñarnos a vivir como Cristo vivió. Si alguno dice que tiene comunión
con Él, debe andar como Él anduvo. Si alguno dice que tiene comunión
con Él y está en tinieblas, pues es un mentiroso. Pero el Espíritu
Santo nos enseña a no ser mentirosos, sino a andar en luz como Él está
en luz. El Espíritu Santo capacita a
su pueblo para ser justo como Él es justo. El Espíritu Santo
capacita a su pueblo para amar a su hermano y no aborrecer a
su hermano, porque el que aborrece a su hermano no tiene vida eterna
permanente en él. Dice después, Bueno, primera,
segunda de Timoteo 1.7 dice, porque no nos ha dado Dios espíritu
de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Y el
Señor le dijo a los discípulos que permanecieran en Jerusalén,
y estuvieran allí, y les dijo, pero recibiréis poder cuando
haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y entonces me
seréis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta
lo último de la tierra. Hermanos, el poder, el himno
que cantamos, que dice, quiere ser salvo de toda maldad, Tan
sólo hay poder, poder en Jesús. Hay poder sin igual poder. ¿Quieres
ser libre de orgullo y pasión? Tan sólo hay poder, hay poder
en Jesús. Y hermano, examinar nuestra vida.
Son gravosos los mandamientos. Si son gravosos los mandamientos,
hermano, ven al Señor Jesucristo. Clama al Señor Jesucristo que
te conceda arrepentimiento y fe. Esto no es simplemente de poder
teorizar y de poder hablar y decir cosas correctas y citar los siete
puntos calvinistas y citar todas las cosas. No es conocimiento. Hermano, esto es vida. Es la
vida del Señor Jesucristo fluyendo en nosotros. El apóstol Juan
Sierra, el que es nacido de Dios, vence al mundo. el que es nacido
de Dios vence al mundo. Hermanos, esa es la victoria
que vence al mundo, nuestra fe. El Señor Jesucristo es victorioso,
y los que están en Cristo están en victoria. Dice la Biblia que
hemos triunfado ya. Nuestra redención ha sido realizada
ya. Si bien estamos aquí sentados
luchando y combatiendo contra el pecado, pero estamos ya sentados
en los lugares celestiales con Cristo. Dice Porque todo el que
es nacido de Dios vence al mundo y esa es la victoria que ha vencido
al mundo nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo
sino el que cree que Jesús es el hijo de Dios? Y hermano, ¿qué
es lo que está controlando nuestro corazón? Estamos cerca de la
conclusión que es hijitos guardados de los ídolos. Y la victoria
que vence al mundo es nuestra fe. Y el amor a Dios es que guardemos
sus mandamientos y sus mandamientos no son gravosos. Y el amor al
mundo Se caracteriza por algunas cosas. Dice el deseo de la carne,
los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. ¿Qué es lo que está
controlando nuestra vida? Todo eso está alrededor de ídolos
que muchas veces atraen, de los cuales debemos guardarnos, los
deseos de los ojos. El poder mirar y estar guiado
por aquello que miramos. Los deseos de la carne, aquello
que anhelamos tener. Y el reconocimiento. ¿Cuántas
veces estamos atrás? Buscar reconocimiento. Y todas
esas cosas, simple y sencillamente, son las que nos hacen fracasar
en poder obedecer los mandamientos de Dios. Un padre que de pronto
está tan preocupado en su reputación, no va a poder amar a su hijo.
Está más preocupado en que el hijo tenga un buen comportamiento,
no por la gloria de Dios, sino por causa de su reputación. Ese
padre va a hacer un escándalo y a lo mejor ahorca a su hijo
si viene un reporte de la escuela. Y palabras que van a salir de
su boca van a desnudar que él no está amando a Dios y por lo
tanto está fracasando en amar a su hijo. Cuando el hijo viene
con el reporte porque insultó al director y papá lo primero
que dice, me mato trabajando para que vayas a hacer eso a
la escuela. ¿Qué van a pensar los maestros de mí? ¿Qué clase
de padre soy? ¿Sabe ese padre no está adorando
a Dios? Ese padre tiene un ídolo, reconocimiento,
es muy importante su reputación. no importa la gloria de Dios,
Dios misericordiosamente dado que no puedes ver el corazón
de tu hijo lo ha traído para que lo puedas ministrar y lo
único que logras ver es tu ídolo no te está importando la fama
y el honor de Dios y es la oportunidad de traer a tu hijo y en amor
poder abrazarlo y traerlo a la escritura y mostrarle que el
problema y lo grave no es mi reputación sino es la gloria
de Dios hermanos Y con cada cosa. Los ídolos no necesariamente
es un muñeco de madera o de barro o un cuadro con una fotografía.
Los ídolos de nuestro corazón pueden ser cosas correctas. Un
pastor que desea que toda la congregación llegue siempre temprano
al culto y se molesta cuando llegan tarde. Es malo que deseemos
que sean puntuales. no es malo pero si yo lo deseo
más que a Dios y a su gloria yo no estoy teniendo victorias
sobre el mundo a veces pensamos que el mundo es la cantina, la
discoteca uno puede estar parado en este lugar y estar amando
el mundo cuando uno mira que lo más importante es tener una
gran congregación de gente que esté trayendo gente y deseamos
tanto eso eso es un ídolo del corazón y sabe uno puede estar
perdido en el mundo y puede estar perdido porque tiene una falsa
religión en su corazón y estar postrado en adoración ante lo
que no es Dios. Hermanos, que Dios nos ayude
a poder mirar en cada aspecto de nuestra vida que en verdad
hemos nacido de Dios. Hermanos, no podemos amar como
Cristo amado, pero está la gracia de Dios, está el poder del evangelio. En mí mismo no lo puedo hacer.
Pero si estamos en Cristo, el Espíritu Santo cuando fracasemos
nos va a confrontar y vamos a venir corriendo vez tras vez al Señor
Jesucristo en arrepentimiento y fe. Pero si podemos pasar por
la vida y herir a las personas, el no conocer la necesidad de
las personas que nos rodean, no hace falta mucho de mirar
que no estamos adorando a Dios. Hermano, que Dios nos guarde
a los que somos esposos, de que estemos viviendo sin conocer
a nuestras esposas, porque no estamos amando al Dios del cielo.
Entonces tenemos ojos y no vemos la necesidad de nuestra esposa.
Hermanos, que Dios nos guarde de estar creciendo en ser personas
que somos sordos a las necesidades de nuestros hijos y de nuestras
esposas, porque no tenemos oídos para oír su necesidad, porque
la adoración que hacemos nos está transformando, nos está
haciendo como nuestros ídolos que tienen ojos y no ven, tienen
boca y no hablan, tienen manos y no palpan. Hermanos, que no
maltratemos a personas y seamos insensibles y caminemos sin darnos
cuenta ni siquiera de lo que hicimos. Pero si estamos adorando
al Dios del Cielo, es posible que lo hagamos, pero el Espíritu
Santo, dado que estás vivo y no eres un idólatra, el Espíritu
Santo te va a reidarguir y te va a mostrar que te has equivocado,
que te has desviado, que has pecado grandemente contra Dios
y vas a venir corriendo porque la sangre de Jesucristo, su Hijo,
te limpia de todo pecado. y venir en confesión al Señor. Pero después ir al prójimo también.
El círculo de la ofensa debe ser tan grande como el círculo
del perdón. No es simplemente le pedir perdón a Dios. Es pedir
perdón a Dios primero. Siempre pecamos primero contra
Dios. David, después de haber asesinado a Urias, él dijo, contra
ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo delante de
tus ojos. Y después ir al prójimo y decirle, ¿sabes qué? Perdóname.
Perdóname por haber sido un mal ejemplo. No te he podido amar
porque soy un idólatra. Estaba adorando a mis ídolos
y he pecado contra ti. Te he dicho tal y tal y te ha
herido. No he tenido tiempo ni interés
en escuchar tus necesidades. Perdóname. Eso no es lo que Dios
me llama a hacer. No te estoy amando como Cristo
amó a la iglesia. Ir a un hijo y pedirle perdón.
Perdóname, hijo, porque estaba más preocupado en mi reputación
y te he ofendido, te he lastimado. ¿Y sabes qué? Soy igual que tú. Hice lo que hago porque no adoramos
a Dios. y traer al Hijo, llamarlo, presentar
el Evangelio, predicar el Evangelio y mostrar nuestra necesidad del
Señor Jesucristo. Hermanos, el que es nacido de
Dios, el que es nacido de Dios lo es porque Dios le ha dado
fe para creer quién es, que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios,
que Él es el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento,
que es el que vino a salvar a su pueblo de sus pecados. El que
es nacido de Dios ama a los hijos de Dios. y sabemos que amamos a Dios porque
guardamos sus mandamientos. El amor a Dios es guardar sus
mandamientos. El que es nacido de Dios tiene el poder del Espíritu
Santo. Hermanos, nosotros, si usted
tuviera un Volkswagen muy viejo y usted tuviera que viajar lejos,
pero usted tuviera un Ferrari, usted no iría en un Volkswagen.
Hermanos, se nos ha dado el poder del Espíritu Santo y es para
que dependamos de él. No menospreciemos al Espíritu
Santo. Busquemos la llenura del Espíritu. Sus mandamientos no
son gravosos. No hagas como estar yendo en
bicicleta cuando puedes ir en un Ferrari. Se te ha dado el
Espíritu Santo. Separado de él nada puedes hacer.
El poder y la victoria que vence al mundo es para los que han
nacido de Dios. Estamos teniendo victorias sobre
el mundo. Estamos amando a Dios con toda el alma, la mente y
las fuerzas. Hermanos, es totalmente práctico y el Evangelio es eminentemente
práctico. El Evangelio permea toda nuestra
vida. Toda la vida es adoración. Toda
la vida ocurre delante de Dios. Vamos a orar.

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Joshua

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