Bootstrap
JC

Nuestro amor

1 John 4:19-21
Joel Coyoc November, 10 2021 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc November, 10 2021
Estudio de las Cartas de Juan

La predicación de Joel Coyoc en "Nuestro amor" se centra en el amor de Dios como la esencia del cristiano y su responsabilidad de amar a los demás. Coyoc argumenta que todo amor genuino hacia los demás debe ser un reflejo del amor de Dios, que nos precedió al enviar a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados (1 Juan 4:19). Utiliza referencias bíblicas como Romanos 5:6-8 para resaltar que el amor de Dios hacia nosotros no depende de nuestras acciones, sino que es un don inmerecido. La predicación sostiene que el amor a Dios debe ser el fundamento del amor al prójimo, subrayando que sin un amor correcto hacia Dios es imposible amar verdaderamente a los demás. Este principio tiene implicaciones prácticas en la vida de los creyentes, instándolos a ser iniciadores en el amor, reflejando el carácter de Cristo, y a reconocer que cada persona es una imagen de Dios digna de respeto y amor.

Key Quotes

“Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero.”

“El que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”

“La manera en que se va a hacer evidente nuestro amor es en el amor al prójimo.”

“La razón de nuestro amor es que Él nos amó primero. Porque somos co-pecadores, necesitados de la misma gracia.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Amén. Vamos a abrir nuestra Biblia
en la primera carta del apóstol Juan en su capítulo 4. Amados, no creáis a todo espíritu,
sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos
profetas han salido por el mundo. En esto conoced el espíritu de
Dios. Todo espíritu que confiesa que
Jesucristo ha venido en carne es de Dios. Y todo espíritu que
no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios. Este es el espíritu del Anticristo,
el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está
en el mundo. Hijitos, vosotros sois de Dios
y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros
que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, por eso
hablan del mundo y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios,
el que conoce a Dios nos oye, el que no es de Dios no nos oye.
En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.
Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo
aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama,
no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se mostró
el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo Unigénito
al mundo, para que vivamos por Él. En esto consiste el amor,
no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó
a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros
pecados. Amados, si Dios nos ha amado
así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha
visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios
permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros.
En esto conocemos que permanecemos en Él y Él en nosotros, en que
nos ha dado de Su Espíritu. Y nosotros hemos visto y testificamos
que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Todo aquel
que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece
en Él y Él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído
el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el
que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él. En esto
se ha perfeccionado el amor en nosotros para que tengamos confianza
en el día del juicio, pues como Él es, así somos nosotros en
este mundo. En el amor no hay temor, sino
que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva
en sí castigo, de donde el que teme no ha sido perfeccionado
en el amor. Nosotros le amamos a él, porque
él nos amó primero. Si alguno dice, yo amo a Dios
y aborrece a su hermano, es mentiroso, pues el que no ama a su hermano
a quien ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?
Y nosotros tenemos este mandamiento de Él, el que ama a Dios, ame
también a su hermano. Vamos a meditar los últimos versículos
del capítulo cuatro. del capítulo 4 en esta carta
de Juan y dice el versículo 19 y 20 nosotros le amamos a él
porque él nos amó primero si alguno dice yo amo a Dios y aborrece
a su hermano es mentiroso pues el que no ama a su hermano a
quien ha visto cómo puede amar a Dios a quien no ha visto En
otra traducción dice el versículo, nosotros amamos porque Dios nos
amó primero. Si alguno dice que ama a Dios
pero odia a su hermano, es un mentiroso, porque si no ama a
su hermano a quien puede ver, mucho menos va a amar a Dios
a quien no puede ver. Dios nos dio este mandamiento,
el que ama a Dios, ame también a su hermano. Nuestro tema es nuestro amor. Nuestro amor. Nosotros le amamos
a Él. Estaba revisando varias traducciones
de la escritura y varias muy parecidas a la traducción que
usamos, la 1960. hay otras que varían muy poquito como una que
dice nosotros lo amamos a él porque él nos amó primero y luego
hay varias traducciones que dicen como la que leí que dicen sólo
nosotros amamos porque dios nos amó primero nosotros amamos porque
dios nos amó primero damos gracias a dios porque podemos amar solamente
porque hemos sido amados nosotros podemos por gracia hablar de
amor hablar de que él nos ha dado vida con cristo y nos ha
dado su naturaleza y cuando pensamos en nuestro amor
nuestro amor es un amor que es el resultado de la obra del señor
en nuestras vidas y es un amor que está en perfeccionamiento,
Dios está obrando para perfeccionar ese amor, Dios nos está haciendo
crecer a la imagen del Señor Jesucristo cada día. Y cuando
pensamos, estaba yo mirando algunas cosas que nos muestra el pasaje
con respecto a nuestro amor, y es que nuestro amor tiene un
objeto, hay un objeto de nuestro amor que es la primera cosa que
expresa el versículo 19 nosotros le amamos a él o nosotros lo
amamos a él y las otras traducciones que no dicen con referencia a
Dios sino sólo dicen nosotros amamos porque Dios nos amó primero
y cuando pensamos en En esta expresión de la escritura, lo
primero que tenemos que pensar es que ambas traducciones son
correctas, y ambas traducciones abarcan la totalidad de... La sesenta que nosotros usamos
tiene algo específico. Nosotros le amamos a Él porque
Él nos amó primero. Y no olvidemos cuál es nuestra
situación cuando nosotros nacemos en este mundo. Nosotros nacemos
aborrecedores de Dios. El hombre aborrece a Dios y hay
muchas maneras en que manifestamos nuestro aborrecimiento de Dios.
Una de las maneras es que la gente sale y dice que no hay
Dios. Y no obstante que sabe que hay
Dios, sale y dice que no hay Dios porque es cómodo, en cierta
manera, negar que Dios existe. Hubo gente que escribió que Dios
había muerto. ¿Cuál es la razón de decir esta
clase de cosas? Porque en realidad es tanto el
odio del corazón caído que desearía, en verdad, matar a Dios. y algunos
han procurado hacerlo escribiendo, y escribiendo cosas de ese tipo,
declarándose neciamente como ateos, negando la existencia
de Dios a quien la Biblia dice que habiendo conocido a Dios,
porque Dios puede ser conocido por medio de su creación, ahora,
¿nacemos así aborreciendo a Dios? ¿y se revela en un rechazo a
la autoridad? Los niños pequeños rechazan la
autoridad, tienden a ser insumisos, a no ser gobernados. Pero la
Biblia nos recuerda algo, que no hay ninguna autoridad que
no haya sido establecida por Dios. Y el que resiste a la autoridad,
resiste justamente a Dios. Es una manera de mostrar rebelión
contra Dios. Ahora, nuestro amor es el resultado. es el objeto de nuestro amor
deja claro aquí que es Dios y en la otra traducción pareciera
que queda abierto nosotros amamos porque él nos amó primero y en
ese sentido ambas traducciones abarcan una
realidad y la realidad es Nuestro amor primeramente para con Dios,
el amor de aquellos que aman primeramente es un amor a Dios. Si no se ama a Dios, no hay posibilidad
de amar al prójimo. Nunca va a ser posible amar al
prójimo si no comenzamos con un amor correcto por Dios. Así
que el objeto correcto de nuestro amor es amar a Dios. Y la traducción
dice, nosotros amamos porque Él nos amó primero. Nosotros
amamos y está implícito que empieza con el amor a Dios y concluye
con el amor al prójimo. Y esto es algo que Juan escribe
mucho tanto en el Evangelio como en la Carta. Él recurrentemente
en esta Carta ha estado hablando del amor y diciendo que no es
un mandamiento nuevo sino es el mandamiento antiguo que tenemos
desde el principio pero a la vez dice él es un mandamiento
nuevo y cuando nosotros vamos recorriendo por la Escritura
nos vamos a dar cuenta que en realidad no es un mandamiento
nuevo. Cuando Adán estaba en perfecta comunión con Dios pues
él disfrutaba del amor de Dios y él podía amar a su esposa. Y varios pasajes en el Nuevo
Testamento y en el Antiguo Testamento, evidentemente los del Nuevo Testamento
hacen referencia. El Señor Jesucristo citó muchas
veces al respecto y hacía referencia al Antiguo Testamento. Por ejemplo
en Mateo 5.44 Dice el Señor Jesús, justamente hablando, dice, Pero
yo os digo, amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen,
haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan
y os persiguen. Y eso es amor, amar a los enemigos. Porque así es como Dios nos amó.
Nosotros no éramos sus amigos. Nosotros estábamos con toda la
intención de rechazarlo. La actitud hacia Dios fue justamente
la actitud que se tomó hacia el Señor Jesucristo y que la
profecía decía, sin causa me aborrecieron. lo que hizo Jesús
todo el tiempo fue hacer el bien a la gente no había ni una causa
para aborrecerle y es la misma actitud con que nacemos aborrecer
a Dios y no hay ni una causa para aborrecerle porque la Biblia
dice que Él es bueno y por gracia de Dios hoy podemos razonar y
entender que en verdad el Señor es bueno el Señor nos da todas
las cosas en abundancia para que las disfrutemos no sólo a
su pueblo sin embargo la actitud natural es aborrecer a Dios Y
el Señor Jesús aquí está diciendo, en cuanto al amor al prójimo,
dice... Yo os digo, amad a vuestros enemigos,
bendecid a los que os maldicen, haced el bien a los que os aborrecen,
llorad por los que os ultrajan y os persiguen. Honra a tu padre y a tu madre
y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Después en Mateo 22.39
una persona viene y le pregunta al Señor Jesús cuál es el primer
y gran mandamiento y el Señor le dijo pues el primer y gran
mandamiento es amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con
toda tu mente, con todas tus fuerzas y en el versículo 39
Jesús le dice y el segundo es semejante amarás a tu prójimo
como a ti mismo. Si seguimos por ejemplo Marcos
12.29 al 31 que es la misma situación narrada
en Mateo. Jesús dice, le respondió, el
primer mandamiento de todos es, oye Israel, el Señor nuestro
Dios, el Señor uno es, y amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas
tus fuerzas. Este es el principal mandamiento,
y el segundo es semejante, amarás a tu prójimo como a ti mismo.
No hay otro mandamiento mayor que estos. Y si nos vamos a la
enseñanza que Dios reveló al apóstol Pablo, en Romanos 13,
9 al 10 dice, porque no adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás
falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento
en esta sentencia se resume, amarás a tu prójimo como a ti
mismo. El amor no hace mal al prójimo,
así que el cumplimiento de la ley es el amor. Nosotros le amamos
a Él. Cuando le amamos a Él, es nuestra
única posibilidad de amar al prójimo. Siempre que estemos
amando a Dios, Dios va a gobernar nuestro corazón. Y cuando nosotros
amamos a Dios, va a ser un placer y un deleite hacer su mandamiento,
porque al final dice Pablo que todos los mandamientos se resumen
en una sentencia que es amar al prójimo. En Gálatas 5.14 dice
porque toda la ley en esa sola palabra se cumple. Amarás a tu
prójimo como a ti mismo. En Santiago 2, versículo 8, dice,
si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura, amarás
a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis. Pero no hay posibilidad
de amar al prójimo sin amar a Dios. Porque normalmente, cuando no
estamos amando a Dios, estamos amando algo más que a Dios. Y
ese algo más va a gobernar nuestro corazón. Y normalmente, cuando
alguien que no es Dios gobierna nuestro corazón, pues vamos a
resultar en impaciencia, en maltrato verbal, físico, y a veces ni
siquiera verbal. A veces tenemos un lenguaje corporal
que también comunica la falta de amor al prójimo. Ahora, el
objeto del amor es, aunque las traducciones dicen, algunas dicen
nosotros amamos y no dicen a Él, es evidente que está incluido
el amar a Dios para poder amar al prójimo. Y las traducciones
que dicen, como la nuestra, dice nosotros le amamos a Él, dan
por un hecho que si le amas a Él, el resultado es le vas a amar
a tu prójimo. Ahora, No sólo nos muestra el
pasaje, el objeto de nuestro amor, que es Dios y es el prójimo, sino la
razón de nuestro amor. Dice, ¿por qué le amamos? Porque
Él nos amó primero. Porque Él nos amó primero. Y
la verdad es que Dios es amor. La verdad es que nosotros sabemos
bien claro algo. Nosotros No le enseñamos a ni uno de nuestros
hijos a ser egoísta, como a nosotros tampoco nos enseñaron. Sin embargo,
batallamos. Los padres batallan para enseñar
a los niños que hay que compartir. No tienes que maltratar. Ni uno de nosotros tiene que
decirles, sabes que no le prestes tu juguete. Antes que digan mamá y papá aprenden
a decir no y mío. Y nosotros no tenemos que trabajar
tanto para enseñarles eso porque eso es natural. Porque nacemos
aborrecedores de Dios y como consecuencia de aborrecer a Dios
es interesante que si aborrecemos a Dios se va a traducir ahí algo Hay un lugar directo donde se
va a reflejar nuestro aborrecimiento de Dios y es nuestro trato al
prójimo porque el hombre es creado a la imagen de Dios. Es interesante
que en estos últimos tiempos, por ejemplo, la gente está siendo
tan... tan engañada y damos gracias a Dios y oremos para que nos
haga estar alertas y no caer en el engaño. La gente está siendo
tan engañada al punto de que alguna de las últimas cosas que
se ha dicho a la gente es que pues va a llegar el día en que
no haya trabajo y no porque esté escaso el trabajo porque si va
a estar escaso sino que no va a haber necesidad de trabajar
porque se le va a dar una renta mínima y mucha gente está feliz
porque el corazón aborrecedor de dios cree que el trabajo es
una maldición cuando el trabajo en realidad no es maldición Dios
dio a Adán trabajo antes del pecado. Lo que la maldición ha
hecho es endurecer el trabajo, hacerlo duro. Fue cuando después
que Adán iba a pecar, aunque se les dijo que pues con sudor
iba, y lo que ha hecho el pecado, la maldición es endurecer que
sea más pesado el trabajo pero en sí mismo el trabajo no es
una maldición y la gente aborrece el trabajo y la gente está pensando
que llegar a no trabajar va a ser bueno y que el hecho de que te
den una renta mínima también va a ser bueno y lo que no se
da cuenta la gente es como el gran mentiroso sigue con las
mismas mentiras del jardín del edén tratando de mostrar al hombre
que lo que Dios ha hecho no es verdaderamente bueno y al final
terminando en muerte del ser humano porque
Satanás odia al ser humano y lo odia porque es imagen de Dios. El hecho de que Dios nos haga
trabajar es porque es su carácter. Dios es un Dios trabajador. Es
un aspecto de la gloria de Dios. Cuando uno ve el Señor Jesucristo
cuando fue atacado, porque garantaba el día de reposo, Él dijo, mi
Padre hasta ahora trabaja. Y un creyente que trabaja refleja,
es un reflejo del carácter de Dios. Y es interesante que la
caída Algunos de nosotros, gracias a Dios, tuvimos la bendición
de que, sin conocer a Dios, tuvimos influencia de padres que nos
enseñaron a trabajar. Y es la gracia de Dios. Y por
eso algunos respondemos mejor ante el trabajo que otros. La
verdad es que el Evangelio también ha hecho su obra en nosotros,
en mostrarnos que el trabajo es algo bueno. Pero el trabajo,
dentro de lo bueno y que es adoración a Dios, también es terapéutico.
Imagínense lo terrible que va a ser cuando la gente crea que
quedarse esperando que le den la renta mínima, entrar en cuadros
de depresión, y al final va a terminar cuando vaya el doctor, el doctor
no le va a poder decir ni aconsejarlo, sino simplemente, como se quiere
morir, la ley va a ser darle la eutanasia. Y todo va apuntando
hacia morir, hacia la muerte, porque el diablo es asesino,
es mentiroso, es padre de mentira y es homicida. Y tristemente,
al aborrecer a Dios, no vemos la bondad de Dios, no vemos el
amor de Dios. la manera más clara en que se
refleja la falta de amor a Dios o el hecho de que aborrecemos
a Dios es la actitud hacia hacia su imagen y la razón de nuestro
amor es no es que hemos buscado a Dios
nosotros no estábamos capacitados para buscarle nosotros nacemos
con la capacidad de aborrecer a Dios y aborrecer su imagen
en nuestro prójimo eso es lo que es pues mucho muy fácil de
hacer por nosotros convenientemente la gente pues en el mundo hace
cosas que parecen amor de las cuales el señor jesús por ejemplo
dijo algunas dijo él por ejemplo cuando hagas el banquete pues
pues no le des a los que también después te pueden devolver la
invitación dice porque pues eso lo hace cualquiera y uno pensaría
que eso es una expresión de amor pues es la manera en que vive
el mundo haciéndose favores y Y más que amor, a veces es convenientemente
utilizándose unos a otros. ¿Por qué? Porque no hay la capacidad
de amar. Ahora, el creyente puede amar
porque ha sido objeto del amor de Dios. Y siempre ha tenido
que ser así. Si el hombre está muerto, pues no puede amar. El
hombre no puede hacer absolutamente nada. Dios es el iniciador. Dicen, nosotros le amamos a Él.
¿Por qué? Porque Él nos amó primero. Y Romanos capítulo 5, versículo
6 al 8 dice, porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo
murió por los impíos. Cuando aún éramos débiles, a
su tiempo murió por los impíos. Dice, ciertamente apenas morirá
alguno por un justo, con todo pudiera hacer que alguno osara
morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para
con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Y el pecado, la esencia del pecado
es aborrecer a Dios, la esencia del pecado es rechazar a Dios,
la esencia del pecado es darle lo que se le debe dar a Dios
a cualquier otra cosa que no es Dios. Dios es digno del amor,
Dios es digno de la admiración, Dios es digno del respeto, Dios
es digno de temor. Sin embargo, nuestro corazón
engañoso y perverso quiere a Dios fuera. y se la pasa buscando
donde no está. Dice el profeta, hablando del
pueblo de Israel, dos males ha hecho mi pueblo, dice, dejaron
a Jehová fuente de agua viva y cavaron para sí cisternas rotas
que no retienen agua. Y es la calamidad Que a pesar
de que estamos en Cristo a veces, pues, se nos nubla la vista de
vez en cuando y nos encontramos así. Hay un himno que, esperemos
que un día lo podamos aprender, que dice, perdóname, dice, no
hay otro a quien culpar. Dice, y vuelvo a ti a dar mi
amor a Cristo. Dice, me humillo ante ti. Dice, yo lamento el
tiempo que he gastado, los deleites que he probado, sin incluirte
a ti. Dice, y aunque tu amor está conmigo,
tu amor no he preferido al pecado que hay en mí. Esto habla no precisamente necesariamente
de deleites que en sí mismos sabemos que están mal, pueden
ser deleites sanos, pero que estamos buscando que nos llenen
teniendo al Señor fuera y prefiriéndolo, y ese es en esencia el pecado. Pero Dios ha obrado en nuestro
corazón. Él, y eso es lo que nos ha llevado
a amar. Él es el iniciador. Nosotros le amamos a Él porque
Él nos amó primero. Nosotros le amamos a Él porque
Él nos amó primero. Nosotros respondemos a su amor.
Es mentira cuando alguien dice, toda mi vida yo busqué a Dios.
No es cierto. Toda nuestra vida hemos aborrecido
a Dios hasta que Él nos buscó. Y muchas de las figuras que la
Biblia, que el Señor Jesucristo mismo narró personalmente, son
muy gráficas de la realidad. Dice de la mujer que se le pierde
una moneda y empieza a buscar la moneda y evidentemente la
moneda no puede buscar a la mujer, la mujer es quien tiene que buscar
a la moneda. La parábola de las cien ovejas
es la oveja que está perdida y la oveja está perdida, imposibilitada
de buscar al pastor y es el pastor que busca a la oveja. Nosotros
le amamos a Él porque Él nos amó primero. Y pues es un desafío
para los que somos esposos, orar para que Dios nos ayude a imitar
eso, porque pues el hombre Es llamado, somos llamados a
amar a nuestras esposas como Cristo ama la iglesia. Y la idea
es que Dios nos ayude también a ser iniciadores. Las mujeres
responden al amor, así como nosotros hemos respondido al amor del
Señor. Nosotros le amamos a Él. ¿Por
qué? Porque Él nos amó primero. Ahora, Termina en el versículo 20-21,
dice, Si alguno dice, yo amo a Dios y aborrece a su hermano,
es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano
a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?
Y nosotros tenemos este mandamiento de él, el que ama a Dios, ame
también a su hermano. El que ama a Dios, ame también
a su hermano. Si alguno dice, yo amo a Dios
y aborrece a su hermano. ¿Y cuál es la veracidad de nuestro
amor? La veracidad de nuestro amor,
para que sea amor, tiene que ser el amor que viene de Dios. Fuera de eso no es verdadero
amor. El verdadero amor Por la gracia de Dios lo podemos experimentar
y lo podemos saber aquellos a quienes Cristo ha querido manifestarse.
Dice la Biblia, en esto conocemos lo que es amor en que Jesucristo
entregó su vida por nosotros. En el capítulo cuatro, varias
veces hemos visto, por ejemplo, el versículo nueve y el versículo
diez dicen, eso se mostró el amor de Dios para con nosotros,
en que Dios envió a su Hijo Unigénito al mundo para que vivamos por
Él. En esto consiste el amor, no
en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó
a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros
pecados. La manera en que se va a hacer
evidente nuestro amor es en el amor al prójimo. Dice, si alguno
dice yo amo a Dios y aborrez a su hermano, es mentiroso. Pues
el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a
Dios a quien no ha visto? Y es interesante que la Biblia
prohíbe permanentemente hacer imágenes de Dios porque Dios
se hizo a sí mismo su propia imagen nos creó al hombre varón
y hembra nos creó a imagen de Dios nos creó por causa del pecado
y por causa de creer la mentira del diablo por causa de buscar
en la criatura lo que sólo Dios puede dar pues nos volvimos imágenes
de Dios distorsionadas El hombre caído sigue siendo imagen de
Dios. Distorsionada, pero no perdió
el hecho de ser imagen de Dios. Seguimos siendo imagen de Dios. Ya sea que una persona sea creyente
o que no sea creyente, es imagen de Dios. El hombre que no es
creyente es una imagen distorsionada de Dios, y el hombre que es creyente,
la mujer que es creyente, es una imagen de Dios que está en
restauración, está creciendo a la imagen del Señor Jesucristo.
Dada la incapacidad de Adán y toda su descendencia por causa del
pecado, de representarlo. Sólo Dios podía hacer una imagen
que le represente y Él la hizo. Y no le está permitido al hombre
hacer ninguna imagen. Y después el Señor Jesucristo
vino y Él es la imagen misma de su substancia. Él es el resplandor
de su gloria. Él hizo lo que nosotros fracasamos
en hacer. Dios nos hizo para que seamos
la criatura que por excelencia esté mostrando a la creación
la gloria de Dios. Cuando vemos el relato bíblico
en Génesis, Dios va creando y va haciendo todo según su especie,
según su especie. Y todo, dice la Biblia, lo hizo
para su gloria. Pero los que tenemos el mayor compromiso somos
el hombre y la mujer. Porque Él, dicen, nos creó varón
y hembra, los creó, a imagen de Dios los creó. Y la idea es,
nos dejó aquí, no sólo para que toda la creación nos mire, y
pueda estar asombrada los principados, las potestades y decir cómo es
Dios cuando ve al hombre, cómo Dios es amor, cómo Dios es un
Dios de paz, cómo Dios es un Dios lento para la ira, grande
en misericordia. Pero la verdad es que tenemos
que reconocer con vergüenza que frecuentemente fracasamos en
eso. Y esa es la razón por la que Cristo vino. Él es el que
vino y mostró siempre amor. A nosotros de pronto solo nos
medio miran mal y ya estamos chispeando y diciendo, ¿qué me
ves? Pero al Señor Jesucristo lo escupieron, lo insultaron,
lo maltrataron. Y algo salió siempre. Amor. Porque Dios es amor. Él oró por
sus enemigos. Él dijo, Padre, perdónalos, no
saben lo que hacen. Él pudo haber hecho lo que Jacobo
y Juan querían hacer. Señor, pedimos fuego para que
los consuman. Así que Pedro sacó su cuchillo
y cortó una oreja y el Señor le dijo, tú no crees que yo puedo
pedir doce legiones de ángeles. Pero el Señor vino por amor a
Su pueblo y Él estaba sufriendo voluntariamente por amor a Su
Padre y estaba mostrando el carácter perfecto de Su Padre. Aquello
para lo cual nos creó el Señor y nosotros hemos fracasado. Ahora,
la bendición es que Dios está restaurando. ¿Y cómo se hace
evidente que Él está restaurando? en el amor que tenemos para su
imagen. Un punto importante que no olvidemos
y que clamemos al Señor que nos recuerde es, cada prójimo nuestro
es imagen de Dios. No importa si sale corriendo
y se atraviesa y tienes que frenar, que Dios nos ayude a recordar
qué bonita imagen de Dios se acaba de atravesar en mi camino
porque al final es imagen de Dios y es digno porque no importa
qué es lo que está haciendo él es digno porque es una representación
de Dios distorsionada quizá ahora que Dios nos ayude con mucha
más razón en nuestros hermanos en Cristo porque Dios les ha
dado vida porque Cristo ha pagado por su fracaso de nuestro fracaso
de representarle y recordar aún Cody decía algo que recuerdo
que él por ejemplo alguna vez predicó acerca de
ver las evidencias de la gracia de Dios en nuestros hermanos
y él decía si nosotros queremos buscar las fallas en nuestros
hermanos seguro que las vamos a encontrar no hace falta hacer
mucho trabajo para encontrarlas porque seguro que tienen fallas
pero él decía cuando leemos las cartas del apóstol Pablo en todas
sus cartas él siempre dice doy gracias a Dios por la gracia
de Dios en ustedes y si uno va revisando cada carta de Pablo
siempre va dando gracias a Dios por los hermanos porque él veía
la imagen en restauración aún a la iglesia que después regaña
Cuando empieza en Corintios los regaña bastante fuerte porque
la verdad que estaban haciendo un desastre los hermanos en la
iglesia, jactándose de cosas que no se debería. Antes de la cena del Señor, ellos
hacían algo que se llamaba el banquete de amor. Y que pues
de amor ya no tenía nada. Porque dice Pablo, pues uno trae
su comida y come en su cara del otro que no tiene nada. Y otros
incluso salían hasta borrachos del banquete de amor. Y el Apóstol
Pablo los reprende duramente. aparte se estaban captando de
que uno estaba viviendo con su madrastra y no obstante cuando
el apóstol Pablo empieza la carta, él da gracias a Dios por la gracia
de Dios en ellos. Hermanos, recordar, clamemos
al Señor que nos haga ver al Señor Jesucristo, que nos haga
recordar el amor con que nos ha amado Nosotros no éramos dignos
de su amor. Nosotros éramos sus enemigos.
Pero nosotros hoy podemos amarle porque Él nos amó primero. Y
cuando recordemos la manera en que Él nos ha amado, clamemos
para que nos haga crecer. Si hay algo que le debemos a
Dios es amor. Clamemos para que Él mismo haga
crecer en nuestro corazón amor hacia Él y nos haga recordar
que nuestros hermanos en Cristo son imágenes que están siendo
restauradas. Y posiblemente en muchos momentos
nuestros hijos, nuestras esposas no merezcan nuestro amor, pero
no olvidemos algo, nosotros nunca merecíamos que Dios nos amara
y sin embargo Él nos amó. Cuando éramos débiles, cuando
éramos enemigos, Él nos amó. Y clamemos al Señor para que
nos haga recordar, las personas son representaciones de Dios.
Son su imagen. Están hechos para que yo vea
su gloria. Y dos cosas debe motivar. Uno, Soy incapaz en mí, totalmente,
pero Cristo es mi fortaleza. Soy incapaz en mí y fracaso,
pero puedo venir y clamar en arrepentimiento y fe y confiar
en que seré perdonado y confiar en que Él hizo provisión para
mi fracaso. Eso para conmigo y con el desafío de recordar. Por eso se nos llama a los creyentes
a que si comemos o bebemos o hagamos lo que hagamos, lo hagamos todo
para la gloria de Dios, Cuando pecamos, sucedió algo. Dice Pablo,
por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios. Algunas veces se ha usado mucho
ese pasaje para intentar hablar de separación. La verdad es que
no es un versículo apropiado para hablar de separación. Hay
otros versículos más adecuados en Isaías que dicen, vuestros
pecados han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios.
Pero el pasaje de, este pasaje, por cuanto todos pecaron, están
destituidos de la gloria de Dios, lo que está hablando es, por
cuanto pecamos, somos imágenes chorreadas, distorsionadas. destrozadas,
quebradas, agrietadas de Dios. Que no hacemos justicia a quien
tenemos que representar. Debemos representar a un Dios
de amor y vivimos en un mundo lleno de pleitos. Entre naciones,
entre individuos, entre familias. Pleitos a la orden del día. Tenemos
un Dios lento para la ira y resulta que nosotros nos encendemos muy
rápido. Resulta que Dios es un Dios de
paz, es un Dios de amor, es un Dios de misericordia. Y la verdad
es que vivimos en un mundo donde esas cosas no se den. Y a veces,
como creyentes, aún batallamos, aún estamos batallando, porque,
pues, nuestros deseos combaten nosotros, nos inclinamos delante
de lo que no es Dios y fracasamos en reflejar a Dios. Ahora, cuando
pecamos, quedamos destituidos. Pero cuando Él nos amó, Él está
haciendo una obra de restaurarnos. Y nos está restaurando. Y no
olvidar, no olvidemos, hermanos, algunas veces cosas importantes
que recordar el hecho de que nos ha llamado nos debe recordar
una cosa uno le preguntaba a una persona hace pocos días usted
sabe cuál es el peor pecador de su iglesia y la persona se
quedó pensando y dijo pues eso solo Dios lo sabe y usted sabe
cuál es el peor pecador de su familia y dice pues Pues no lo sé. Y de pronto yo
le dije, ¿sabe qué? Yo he aprendido algo. Que la
persona más pecadora de mi familia no es mi esposa, no es ninguno
de mis dos hijos, soy yo. Y esa persona dijo, bueno, tenemos
errores. Yo le doy gracias a Dios porque
me hace pensar que no tengo errores, sino horrores, que son distintos
a errores. Pensar en errores, o de pronto
me dice, y nadie es perfecto. Pero como si eso fuera un consuelo,
porque como nadie es perfecto, ya somos un montón de imperfectos,
pero eso no nos debe consolar. Porque fuimos hechos perfectos,
pero caímos en Adán. Y el asunto es, hermanos, no
olvidar algo, que Dios, si Él nos ha amado así, siendo aún
pecadores, no olvidemos que ese amor es lo que lleva a Pablo
a decir, palabra fiel es esta, y digna de ser recibidos por
todos, que Cristo se unió al mundo a salvar a los pecadores,
y yo soy el primer pecador. Y eso va a ser fundamental para
crecer en gracia. Porque normalmente si nosotros
vemos al otro como el más pecador, pues normalmente no lo vamos
a poder amar. Y normalmente vamos a estar pensando
que la culpa de todas las cosas es su culpa y vamos a fallar
en ver nuestra parte y vamos a fallar en amar y la verdad
es que cuando alguien se acerca y se acerca imagínense alguien
que se acerca a nosotros con la actitud de aquel fariseo que
oraba y le decía Señor yo te doy gracias y se jactaba Yo creo
que nadie de nosotros quiere que alguien así nos diga algo.
Y que el Señor nos ayude a recordar. Nosotros le amamos y nosotros
amamos porque Él nos amó primero. Porque me amó aún cuando era
enemigo. Y la razón es justamente su amor. Cuando yo era indigno,
Él me amó. Y no olvidar, somos co-pecadores,
necesitados de la misma gracia. Cuando compartimos con alguien
algo que Dios nos ha estado enseñando y es aún con nuestros hijos.
Y no siempre lo decimos bien, pero le pedimos a Dios que nos
ayude. Porque a veces escuchamos a nuestros hijos o a alguna persona
y de pronto decimos, tú necesitas conocer a Dios. Hermanos, que
Dios nos ayude a decirle, ¿sabes qué? Aunque ella lo necesita,
no se me olvide que yo también lo necesito. Y la manera de decirlo,
y que va a usarlo mejor Dios, es, ¿sabes qué? Necesitamos conocer
a Dios. O sea, si bien ahora eres tú
quien estás en esto, y yo lo estoy viendo y quiero ayudarte,
yo me incluyo porque necesitamos conocer a Dios. Somos co-pecadores
necesitados de la misma gracia. No nos olvidemos, a veces tú
me agredes, pero a veces yo te agredo. No dejemos de recordar que Dios
nos recuerde siempre. A veces somos víctimas, a veces
somos victimarios. Y la verdad es que Dios nos ayude
a amar así como Él nos ha amado. Nosotros le amamos a Él. ¿Por
qué? Porque Él nos amó primero. Y en el caso de los que somos
esposos, pues tenemos una mayor responsabilidad. la responsabilidad
de amar como Él nos ha amado. Y la verdad es que me quedan
grandes los zapatos. Y oremos los unos por los otros.
Hermano Eduardo, ora por mí, porque necesitamos, necesitamos,
tenemos esa responsabilidad de amar a nuestras esposas, de ser
iniciadores, de recordar constantemente, pues, cómo es que Dios nos amó
a nosotros. y que Dios nos haga recordar
siempre, siempre nuestra necesidad, siempre el hecho de que no tiene
que haber temor que nosotros podamos reconocer soy el primer
pecador. ¿Por qué? Porque Él me ha amado y me ha
amado a pesar de que Él sabe cuán pecador soy. a pesar de
que él conoce todo desde el principio hasta el final de mí él me ama
y era dicho con amor eterno te he amado por tanto te prolongue
mi misericordia y que Dios obre de tal forma que nosotros podamos
reflejar eso en la iglesia con nuestros hijos con nuestras esposas
entonces el el objeto de nuestro amor es Dios y el prójimo Y hay
una fuerte relación entre Dios y el prójimo porque nuestros
prójimos son las maneras que Dios ha escogido para representarse.
Si no son creyentes, eso no quita que sean siempre imagen de Dios.
Si nos persiguen, pues dice Jesús, sigue siendo imagen de Dios,
ora por él, bendícelo. Por supuesto que eso es más difícil.
Pero, y si es creyente, pues con mucha más razón hay algo
que está sucediendo en él como en mí y es Dios está restaurando
esa imagen que se quebró y está haciendo una obra y es nuestra
esperanza. Estamos esperando ver a Cristo
para que seamos hechos como Él es. Entonces, el objeto de nuestro
amor es Dios. La razón del amor es que Él nos
ha amado primero. Es que Él es el iniciador. Al
final, toda la gloria es para Él. Lo amamos porque Él nos amó. Nos sorprende el que nos haya
amado. Hay una canción que dice, ¿Por qué me elegiste a mí entre
millones? Dice, sabiendo el mal que hice yo. ¿Y cómo pudiste
perdonar toda mi maldad y darme en Jesús salvación? Que ese amor
nos sorprenda y clamemos a Dios que nos siga sorprendiendo. El
hecho de que siendo tan indignos, que el Señor nos haga seguir
viendo al Señor Jesucristo para ver que no tenemos errores, sino
que somos horribles cuando vemos a Cristo. Somos horribles, pero
a la vez agradecidos porque él ha hecho propiciación para cubrir
lo horrible que somos. Eso horrible que somos es causa
de su ira y él descargó su ira en el Señor Jesucristo. Y él
nos ha cubierto de su santidad, de su perfección y qué bendición. Qué bendición que podemos saber
que somos horribles pero no hay necesidad de decir son errorcitos
o pecaditos o equivocaciones. No, no, es pecado. Pero Cristo
ha pagado por mi pecado. Él es la propiciación por nuestros
pecados. Él cubre nuestros pecados. Él
llevó nuestro castigo. Y ese es el motor, el motivo
de nuestro amor. Y Él es iniciador. Que Dios siga
obrando para que nosotros respondamos. Y que Dios nos ayude a que se
vea no de manera sin tacha, pero en un crecimiento constante,
que Dios está perfeccionando, perfeccionando, perfeccionando.
Y clamar a Dios que nos dé sensibilidad, clamar a Dios que constantemente
nos haga verlo, amarlo y adorarlo a Él. Porque Algo que no tenemos
que olvidar es que la adoración nos cambia. Eso es algo que debemos
recordar siempre. La adoración nos transforma,
ya sea en el sentido correcto como en el sentido incorrecto.
Si adoramos a Dios, demos a Dios, nos regocijamos en Dios, crecemos
a la imagen del Señor Jesucristo. Si seguimos a nuestros ídolos,
dice la Biblia, Nuestro Dios está en los cielos, todo lo que
quiso ha hecho. Los ídolos de las naciones, dicen, tienen ojos,
no ven. Tienen oídos, no oyen. Tienen
boca, no hablan. Tienen manos, no palpan. Dice,
semejantes a ellos son los que las hacen, cualquiera que en
ellos confíen. Hermanos, que Dios nos ayude a que no cada
día nos parezcamos más a Cristo. Y ese parecerse más a Cristo
es que cada día Dios nos concede ver a nuestro prójimo y su necesidad
y ser sensible. Escuchar a nuestro prójimo y
su necesidad y ser sensible. Que Dios nos conceda es poder
hablar palabras de ánimo, de bendición a nuestro prójimo porque
estamos siendo sensibles. Y no nos estamos haciendo cada
vez más como un ídolo, sordo, mudo, ciego, incapaz de hacer
nada. Si no estamos siendo cada vez
como Cristo que era compasivo, que miraba a las multitudes y
tenía compasión de ellos porque eran como ovejas sin pastor.
Vamos a orar, hermanos.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.