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El llamamiento al ministerio pastoral 1

1 Corinthians 16:8-9
Joel Coyoc September, 8 2021 Video & Audio
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Joel Coyoc September, 8 2021
Proposito de la Iglesia

Joel Coyoc's sermon titled "El llamamiento al ministerio pastoral" centers around the doctrine of divine providence as it relates to the pastoral calling. Coyoc asserts that God's providence is fundamental in confirming one’s calling to the ministry, illustrating this through the experiences of the Apostle Paul and the struggles faced in ministry, particularly adversities that accompany God's openings. He draws on 1 Corinthians 16:8-9, highlighting how God proactively orchestrates circumstances to empower servant leaders and providentially equips them for their roles. Coyoc emphasizes that success in ministry is defined not by numerical outcomes but by faithfulness to God’s calling. This doctrinal understanding is pivotal for the Reformed perspective on ministry, where reliance on God's sovereign will is paramount for validation and endurance in challenging times.

Key Quotes

“No hay la buena suerte. Hay la buena providencia de Dios. Dios no hay nada que está al azar y ocurre por suerte.”

“El éxito en el ministerio es fidelidad, no números.”

“Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican.”

“Dios provee la competencia. Nuestra competencia... no es de nosotros, sino proviene de Dios.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias. Primera carta a los Corintios,
capítulo 16, versículo 8 al 9. Damos gracias a Dios por cómo
el Señor providencialmente guía todas las cosas. Es un hermoso himno, el himno
que cantamos. Cuando me compartió el hermano,
pensé que no lo sabía. Pero, bueno, sí lo conocía con
otra letra. Y, bueno, esta letra del himnario
es justo adecuado para lo que estamos estudiando. Y también,
pues, la letra que sabía es también hermosa, pero es un hermoso himno.
Y, pues, exaltar que todo lo que nosotros presentamos a su
servicio Pues el mismo Señor lo provee. Dice el versículo
8 y 9 de 1 Corintios 16. Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés,
porque se me ha abierto puerta grande y eficaz y muchos son
los adversarios. Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés
porque se me ha abierto puerta grande y eficaz y muchos son
los adversarios. Estamos estudiando acerca del
ministerio pastoral, el llamamiento al ministerio pastoral y la confirmación
del llamamiento. Y comentaba la semana pasada
que al final la confirmación siempre es de Dios, parte de
esa confirmación viene a través de la obra que Dios hace en su
pueblo y Dios manifiesta su voluntad guiando el corazón de la iglesia
para confirmar el llamamiento pero al final pues es Dios quien
confirma sea a través del pueblo y a través de lo demás que vamos
a estudiar hoy pero es Dios quien confirma por su providencia y
la providencia es la manera en que Dios gobierna su creación
Dios está providencialmente siempre involucrado y gobernando la creación
y guiando todos los eventos desde aquellos que son mundiales. Dice
la Biblia que Dios es el que quita reyes y pone reyes. Él es el que muda los tiempos.
nada de lo que está pasando ahora en el mundo parece un caos y
en verdad este mundo se está yendo a la basura nada está fuera
del control de dios el señor es el que quita y el pone reyes
a ese nivel dios está gobernando a nivel de su iglesia a nivel
de familias a nivel de naciones de pueblos dios está gobernando
cada detalle providencialmente Es interesante que podamos pensar
en la doctrina de la providencia de Dios. A veces los creyentes
dicen cosas como Tuve buena suerte. Los creyentes
no tenemos buena suerte. Hay la buena providencia de Dios. Dios no hay nada que está al
azar y ocurre por suerte. Los incrédulos cuando van a hacer
algún trato o algo dicen deseame suerte. los creyentes no necesitamos
suerte Dios tiene providencia y el pasaje que acabamos de leer
habla de providencia y de providencia de Dios guiando hacia la obra
del ministerio específicamente en el apóstol Pablo y habla de
una puerta abierta y esto nos va indicando Si pensamos en lo
que es la experiencia del apóstol Pablo y su llamado al ministerio,
pues evidentemente no es que Pablo un día se paró y dijo,
pues yo voy a ser el apóstol Pablo. Ni el apóstol se nombra
a sí mismo apóstol, ni el pastor se nombra a sí mismo el pastor
y se impone a donde él quiere estar. Recordemos, Pablo se levantó
justamente a perseguir a la iglesia del Señor y Dios había determinado
salvarlo. Y ese día que él iba con todo
el entusiasmo para destruir la iglesia del Señor, el Señor lo
salva. Y el Señor le dice que es un
instrumento escogido. No sólo habló del hecho de que
él fue elegido en Cristo para salvación, sino del hecho de
que él fue elegido para un ministerio. Y Dios proveyó primero para el
apóstol Pablo de salvación, y con la salvación le proveyó de dones
espirituales. Si bien él tenía una preparación
que Dios había querido providencialmente darle, él no era lo más importante
de esa preparación, El mismo apóstol Pablo después habla y
dice que su competencia no provenía de él. Él no estaba confiando
en sus estudios de teología que había hecho a los pies de Gamaliel.
Eso fue útil y fue bueno, el hecho de que él supiera griego
y él supiera hebreo y todas esas cosas fueron útiles, pero no
era lo más importante. Lo más importante era el hecho
de que Dios le diera vida y los dones del Espíritu junto con
la vida, con el Espíritu Santo. Y aquí está hablando de una situación
específica donde Dios providencialmente también da, después de haberlo
providencialmente salvado, después de providencialmente haberle
dado una posibilidad de preparación, haberle dado los dones del Espíritu,
Dios aquí en este pasaje está hablando de Dios da un lugar
donde Dios es el que abre una puerta en un lugar para que él
estuviera ocupado en el ministerio en ese lugar entonces siempre
es Dios que está confirmando providencialmente es Dios el
que pone el deseo es Dios el que pone el deseo cuando dice
si alguno anhela obispado buena obra desea y uno tiene que orar
y buscar la guía de Dios y que Dios confirme si en verdad el
deseo es un deseo verdaderamente puesto por el Señor en el corazón
que anhela no la posición sino como dice la palabra buena obra
desea no es la posición sino la obra que implica esa posición
dice también podemos ver de la escritura que providencialmente
Dios pone el deseo providencialmente Dios da la competencia Si Dios
te llama a algo, Él te va a capacitar para hacer ese algo. O sea, Dios
no te va a llamar a algo para después decirte, pues, pues siempre
no puedes. Dios provee todo lo que se requiere.
Dios provee la competencia. Nuestra competencia, dice Pablo,
no es de nosotros, sino proviene de Dios. Dios es el que proporciona
los dones necesarios para desempeñar las funciones del ministerio.
En este pasaje vemos que Dios también es el que provee el lugar
para ministrar. Dios instrumenta las circunstancias
para proveer un lugar para ministrar. Además, nuestro pasaje termina
haciendo un equilibrio importante. No sólo habla del lugar, de la
provisión providencial de Dios de un lugar, sino hace un equilibrio
con algo que no debemos perder de vista. Y es la última frase
del versículo, dice, y muchos, dice el versículo, Pero estaré
en Éfeso hasta Pentecostés porque me ha sido abierta puerta grande
y eficaz y dice y muchos son que los adversarios y muchos
son los adversarios y qué maravilloso es que Dios el Espíritu Santo guiando aquí
a Pablo perdón a Lucas porque es perdón Pablo deja claro el
asunto de no sólo la puerta providencial sino de la adversidad en el ministerio
un equilibrio entre los obstáculos y en verdad hermanos el ministerio
es es duro y lo podemos ver en vidas de muchos hombres que Dios
llamó al ministerio por eso tiene que haber la convicción y la
confirmación porque si no hay la confirmación de que Dios te
ha llamado difícilmente vas a perseverar en el ministerio. Dice, estos
adversarios son elementos constantes en el ministerio. Algunas veces
causan frustración y resultados limitados. Sin embargo, los resultados
no son el indicador decisivo de la bendición de Dios. Es triste. Es triste que hoy
día mucha gente en iglesias y en organizaciones Miden el éxito
en el ministerio por resultados, como si la iglesia fuera una
empresa. Hay organizaciones que de pronto ofrendan para misioneros. Y recuerdo un joven que fue llamado
o invitado, no sé cómo decir, a trabajar en Fundación de Iglesias
en Ciudad de México y pues esta organización le rentó un departamento
y aparte le daba una cierta cantidad económica mensual, pero él tenía
que mandar reportes cada mes de cuántas personas había predicado
y cuántas personas, bueno, habían tomado su decisión y tenía que
cumplir una cuota y en seis meses ya no había más dinero para él
porque no estaba siendo exitoso, porque pues los números nada
más él predicaba y pues no había números. ¿Y qué lamentable y
triste es cuando se empieza a medir el éxito en el ministerio como
si fuera una empresa? En el siglo XIX Dios usó grandemente
por casi que hizo a Spurgeon. Y él tenía una convicción, él
sabía que lo que Dios estaba haciendo no era cuestión de él,
que no era por su capacidad. Él decía, Dios ha querido bendecirme
a mí con la salvación de muchas almas. Él predicaba los domingos
a veces hasta 20 mil personas. Y suele suceder que de pronto
cuando Dios usa a alguien así, pues tristemente muchas personas
creen que Dios tiene que hacer lo mismo en cada ciudad. Pero
Spurgeon tenía algo claro y él dijo, Dios ha querido hacerlo
así conmigo. Sin embargo, él decía, si en
algún otro lugar, en algún pueblo, en alguna otra ciudad, hay algún
siervo de Dios que Dios lo ha llamado, y él tiene la convicción
de que Dios lo ha llamado, y él está siendo fiel en predicar
el Evangelio como Dios lo ha revelado, y Dios no ha querido
bendecirlo de la misma manera, él debe estar contento, como
dice el himno, alegre en el servicio del Señor, contento, porque El éxito en el ministerio
es fidelidad, no números. La Biblia dice claramente, yo
sembré, Apolos regó, pero el resultado lo da el Señor. El
Señor es el que produce el querer como el hacer por su buena voluntad.
Si hoy somos los que somos aquí en este lugar, y más del 50%
de los lugares están vacíos, es porque eso es lo que Dios
quiere. Eso no depende de nosotros. Dice, yo sembré a polos regó
por el resultado, el crecimiento lo da el Señor. Eso es obra soberana
de Dios. Lo que yo soy llamado a hacer
es a ser fiel en proclamar el Evangelio como ha sido revelado. Y el resultado Dios hará. Y cuando
pensamos en los adversarios en el ministerio, De manos la importancia
de la confirmación, que en verdad Dios confirme, porque las luchas
y las batallas en el ministerio son sumamente fuertes y duras. Y podemos pensar, por ejemplo,
en, por ejemplo, bueno, Noé construyó el arca, pero Noé no solo fue
un constructor de un arca, él estuvo, él construía y predicaba. Y después de cuando llegó el
diluvio, pues prácticamente el resultado de todos esos años
de predicación fueron ocho personas. Y bueno, si esa organización
lo sustentara, pues en los primeros seis meses le hubieran quitado
el sustento. Pero él se mantuvo fiel al Señor. Podemos pensar en Jeremías, que
si usted lee en capítulo 1, versículo 2, 3, Y va siguiendo, bueno, el versículo,
lo que nos dice el versículo es el tiempo de ministerio que
abarcó Queremías. Dice, palabra de Jehová que vino
en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, en el año
décimo tercero de su reinado. Le vino también en días de Joacín,
hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo
de Sedequías, hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad
de Jerusalén en el mes quinto. Y lo que nos está diciendo este
pasaje es el tiempo del ministerio de Jeremías. Todo este tiempo
abarca más o menos un tiempo de 40 años. Y si fuéramos a evaluar
el ministerio por números, pues no tuvo buenos números Jeremías.
La gente se volvía más reacia e indiferente al mensaje de Dios.
Podemos pensar en hombres más recientes como un misionero que
se llamó Adoniran Kutsum, que estuvo en Birmania. Imagínense,
siete años predicando y hasta los siete años logró ver que
Dios salvara a una persona. Pero Dios había puesto providencialmente
la confirmación de su llamado. Él tenía la convicción de que
Dios lo había llamado. Y hermanos, si no es así, no
hay nada que te sostenga. Imagínate estar predicando siete
años. damos gracias a Dios porque yo
no sé si él batalló con el hecho de gente que lo apoyara o no
pero en tiempos recientes de pronto las cuestiones para muchas
personas que pretenden fundar iglesias depende de los números
que la persona entregue y eso es triste y es lamentable y es
un desconocimiento total de lo que es bíblicamente el llamado
al ministerio sea de pastor o sea de evangelista El ministerio no es fácil, ni
sus resultados siempre positivos, pero siempre debe estar presente
un sentido de la confirmación de Dios en la obra. Y cuando
pensamos, por ejemplo, en gente como Spurgeon, que predicaba
hasta 20 mil personas, Eso no quiere decir que el ministerio
de Spurgeon fue sencillo. Él enfrentaba demasiada oposición.
Era atacado por los periódicos en Londres. Era atacado por teólogos
liberales. Había una presión muy fuerte,
había enemigos y adversarios que sólo la convicción de que
Dios lo había llamado fue lo que lo mantuvo fiel en la lucha
de a veces quedarse totalmente solo enfrentando la introducción
de un falso evangelio a la iglesia. maldades tan terribles que después
él sufría cuando se subía a predicar. En una ocasión, estando predicando
ante tanta gente, alguien gritó fuego en el auditorio y se armó
una estampida y murió gente. Y eso fue algo que fue terrible
para este hermano. ¿Y qué es lo que lo sostuvo?
La convicción de que Dios lo había llamado al ministerio.
Y bueno, sus diáconos, cuando él predicaba, los diáconos estaban
siempre sosteniéndolo en oración. qué importante que es el asunto
de la confirmación, la confirmación. Y si uno estudia cómo Spurgeon
llegó al ministerio, pues tampoco fue porque él se sintió capaz,
tampoco fue porque él decidió, bueno, yo me pongo en esta iglesia
y en esta iglesia yo voy a ser el pastor, sino fue Dios que
confirmó el ministerio. Ahora, Aparte de preguntarse
a una confirmación de Dios, el hombre que busca conocer si tiene
el llamado debe hacerse algunas preguntas prácticas. Por ejemplo,
y estas preguntas son preguntas que están guiadas por la enseñanza
de la Escritura, pero también por lo que Dios ha hecho a lo
largo del tiempo en la historia de la Iglesia a través de hombres
que Dios ha usado como Spurgeon, como Martín Loyón y otros hombres
que Dios ha usado en el Ministerio Pastoral. Y una de las preguntas
es, ¿Reconocen otros mis dones y
habilidades de liderazgo? ¿Me piden que sirva en el área
de liderazgo? ¿Me piden que comunique las verdades
de Dios por medio de la enseñanza o la predicación? ¿Existen quienes
hayan sugerido que debería considerar el ministerio? Y la verdad es
que Dios usa al pueblo y en el pueblo de Dios, entre los hombres
de Dios, hay quien te puede hacer sugerencia. Algo que le damos
gracias a Dios es porque ellos te pueden sugerir, pero ninguno
de los hombres de Dios te va a decir, yo te nombro, porque
eso solo Dios lo puede hacer. Pero Dios los usa con el consejo
y uno va siendo guiado por Dios providencialmente. Dice, ¿cómo
se responden a estas preguntas? Bueno, una de las maneras de
tener respuestas a esas preguntas es justo lo que dice el himno. Cada persona salvada debe estar
involucrada en el servicio de Dios porque ya no es más un inútil
y está alegre, muy alegre en el servicio de Dios porque Dios
le ha dado dones, porque Dios le ha dado vida y porque es su
privilegio servir al Señor. A través de participación activa
en el ministerio de la iglesia local, recibiendo confirmación,
requerir Para poder tener confirmación pública se requiere servicio
público. El ministerio incluye el uso
de dones y habilidades que otros puedan identificar, desarrollar
y alentar. Sin estas habilidades faltará
la confirmación, ya que las habilidades son una parte integral en el
proceso de determinar el llamado. Las habilidades Dios la da, como
decía al principio, y providencialmente Dios confirma el llamado a través
de haber capacitado al hombre por los dones del Espíritu Santo. Y pensando en las habilidades,
pues una pregunta importante es, ¿existen las habilidades?
Efesios capítulo 4, versículo 11, que ya hemos leído anteriormente,
está hablando del Señor Jesucristo como cabeza de la iglesia y lo
que Él hace en la iglesia. Y nuevamente remarcando que es
Él el Señor Jesucristo, el que compró la iglesia con su propia
sangre, el que es el príncipe de los pastores, él es el que
constituye a los líderes de la iglesia. Dice, y él mismo constituyó
a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros
pastores y maestros. Pastores y maestros son los dones
que Dios designa para su iglesia. Pastores y maestros son un regalo
de Dios para su iglesia, son el don de Dios para su iglesia.
Y Dios ha dado este regalo con
un propósito, el versículo 12 dice cuál es el propósito, a
fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,
para la edificación del cuerpo de Cristo. hay una tarea específica
y la tarea específica no es ejercer dominio sobre la gente, no es
manipular a la gente, no es hacer a la gente que sea más parecida
a mí, porque hay gente que tristemente pues o Dios no los ha salvado
o no son iglesias a donde están, que están queriendo enseñorearse,
pero la escritura manda a los pastores a no enseñorearse, sino
a perfeccionar a los santos para la obra del ministerio y ese
personal los santos es presentarles al señor jesucristo y llamarlos
por el evangelio por el poder del espíritu santo a creer en
el señor jesucristo para ser salvados de la vida venidera
pero llamarlos constantemente a ver y venir al señor jesucristo
para crecer a la imagen del señor jesucristo y ese es el propósito
del ministerio pastoral perfeccionar a los santos para la obra del
ministerio bueno esa es una responsabilidad
que involucra el equipamiento de hombres Cuando pensamos en la cuestión
de las habilidades, hermanos, hay lugares donde tristemente
la gente, y por eso la insistencia en que entendamos qué es la iglesia,
cuál es el propósito de Dios al tener su iglesia. Ya estudiamos
acerca del carácter pastoral y ahora estamos estudiando acerca
del llamamiento del carácter pastoral y del ministerio pastoral,
pero también de cualquier otro ministerio dentro del liderazgo
de la iglesia. Porque hay iglesias donde de
pronto se elige a alguien porque es el único dentro de los miembros
de la iglesia que tiene un título universitario, como si eso fuera
Hay gente que dice, es que el hermano es doctor, entonces de
pronto se lo tienen como el anciano o el diácono de la iglesia porque
es porque él sabe hablar o porque él tiene un doctorado o él tiene
una maestría. Hermanos, no es esa clase de
habilidades, son los dones del Espíritu Santo. No es la cuestión
que se puede obtener de educación formal. Un seminario, una institución
puede ser bueno, en algunos casos son terriblemente malos, pero
Hay gente que de pronto cree que lo primero que hay que hacer
es ir y buscar una preparación formal si no hay los dones del
espíritu. No importa cuánta preparación.
El apóstol Pablo no estaba descansando en su preparación. Fue bueno,
fue útil, Dios lo utilizó. Dios quiso utilizarlo así providencialmente. Pero él tenía bien claro que
el asunto era la obra de Dios en él, la gracia de Dios en él,
los dones del Espíritu Santo que son la gracia de Dios. No
es la formación, no es la cuestión formal o la educación formal. Hombres, damos gracias a Dios,
por ejemplo, porque está la Escuela de Pastores y eso puede ayudar
y es bueno que los hombres puedan participar en la Escuela de Pastores,
pero lo fundamental es los dones. La Escuela de Pastores puede
ayudar al desarrollo de los dones. pero es bien importante y partimos
siempre de lo mismo, hermanos, la seguridad de haber sido primeramente
llamados a la salvación, de haber creído en el Señor Jesucristo.
Si eso no existe, hermanos, no vamos a entender que nuestra
competencia proviene de Dios. No vamos a entender, como Pablo
decía, pues yo he hecho más que ellos, pero no soy yo, sino la
gracia de Dios conmigo. Y al final va a resultar como
dice la escritura, un inducto inconstante que tuerce la escritura
para su propia perdición. Y Spurgeon llamaba mucho en discurso
a sus estudiantes, a sus alumnos, a reflexionar, y es lo mismo
que tenemos todos constantemente que hacer, de examinarnos a nosotros
mismos. y cuidarnos de no estar confiando
en nadie más que en el Señor Jesucristo y no confiar en ninguna
otra obra y que Dios descubra nuestro corazón y nos guarde
de confiar en nada que no sea la obra y la persona del Señor
Jesucristo porque sutilmente podemos ser engañados deslizarnos
de empezar a confiar en otra cosa pero estamos seguros que
aquel que cristo ha salvado no le va a ocurrir eso porque cristo
lo va a traer otra vez porque el señor el señor ha prometido
llevar a buen fin la obra que ha empezado y hermanos lo fundamental es
la cuestión de insistir en la Providencialmente Dios confirma
a través de las habilidades que Él mismo da. Dios tiene que equipar
al hombre, porque si no terminamos, como dice el Salmo 127, versículo
1, si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican. Si el hombre pretende venir y
edificar la iglesia del Señor, y Dios no ha confirmado el llamado
porque no lo ha capacitado con sus dones para esa obra, pues
está trabajando en vano. Bueno, además de los dones de
la predicación y la enseñanza, que usualmente consideramos como
esenciales para el ministerio. Y aquí quiero leer una cita de
Spurgeon que dice, también sugiere numerosas cualidades, y dice,
dejaría inconcluso este punto si no añadiere que la mera habilidad
de edificar y la aptitud para enseñar no son suficientes. Tiene
que haber otros talentos para completar el carácter pastoral.
Ya estudiamos el carácter de un pastor. O sea, no es simplemente
que se pueda enseñar o predicar. Dice, un juicio equilibrado y
experiencia sólida deben completar el carácter... Un juicio equilibrado
y experiencia sólida deben instruir... deben instruirte, modales amables
y afecto amoroso deben gobernarte, la firmeza y el valor deben manifestarse
y la amabilidad y la simpatía no deben faltar, los dones administrativos
para gobernar bien serán tan requeridos como los dones instructivos
para enseñar bien. Y en esta cita de Spurgeon podemos
ver pues que por lo menos debe haber capacidades instructivas
que no son suficientes porque eso es simplemente la parte de
predicar y enseñar habilidades pastorales y habilidades administrativas. Y volvemos al pasaje de Efesios
4, 11 y 12 que ya leímos donde ahí está el énfasis en las habilidades
instructivas. que dice, y él mismo consiguió
a unos apóstoles, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros,
a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,
para la edificación del cuerpo de Cristo. Y allá hay una palabra
en lo que es la cuestión de las habilidades instructivas. El
propósito de los pastores y maestros es bueno, de todo lo que se menciona,
pero estamos ahorita enfatizando en cuanto a pastores y maestros,
y es perfeccionar a los santos. Y esa palabra perfeccionar es
una palabra que se usa en otros lugares en la Escritura. Aparece, por ejemplo, en I Tessalonicenses
3.10 que dice Orando de noche y de
día con gran insistencia para que veamos vuestro rostro y completemos
lo que falta a vuestra fe. Y ahí la palabra está traducida
en la forma completemos, pero en el escrito original es la
misma palabra que se traduce como perfeccionar y aquí aparece
como completar. Y el propósito de las habilidades
instructivas es perfeccionar, es completar. Y para entender
esa palabra, esa palabra también se usa en Mateo 4.21. narra ahí cuando Dios llama,
dice, pasando de allí, vio a otros dos hombres, Jacobo, hijo de
Zebedeo, y Juan, su hermano, en la barca de Zebedeo, su padre,
que remendaban sus redes y los llamó. Y ahí está la palabra,
la misma, como remendar. Perfeccionar a los santos. Perfeccionar
es restaurar, es Completar, una red rota no está
completa, entonces no puede servir para pescar. Una red rota pues
no está perfecta, necesita ser perfeccionada. Dice completar
lo que falta, como dicen tesalonicenses. Y el propósito del trabajo instructivo,
a través de la exposición de la palabra, ya sea en forma de
predicación o de enseñanza, es restaurar. Y es lo mismo que
hemos estado viendo a lo largo del estudio de la palabra, es
ser transformados a la imagen de Jesucristo. Cristo es el varón
perfecto y nosotros miramos ahora como a través de un espejo. Pero
va a llegar el día cuando vamos a mirar cara a cara y vamos a
conocer cómo fuimos conocidos. Es lo mismo que es la esperanza
del creyente cuando dice, amados, ahora somos hijos de Dios. Aún
no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando
Él se manifieste seremos semejantes a Él. ¿Por qué? porque le veremos
tal como él es. Y la Biblia, las figuras que
hablan de la Escritura, hablan de qué es lo que hay que hacer
cuando se enseña. Cuando se enseña la palabra,
cuando se predica la palabra, no es el propósito de que el
que está enseñando pues deje impresionada a la gente con lo
mucho que sabe. No tiene caso de empezar a citar
todas las palabras en griego y dejar a la gente así como como
hipnotizada, impactada. El propósito aquí es que Cristo
brille, porque que ustedes sepan cuántas palabras sé en griego,
pues no sé muchas. Pero si supiera muchas, tampoco
les va a hacer ningún bien. Lo que nos va a hacer bien es
que Cristo sea presentado. Cuando Cristo es presentado,
yo puedo mirar, es como ver en un espejo, y puedo mirar cuánto
todas las imperfecciones. Pero Cristo no sólo se presenta
para mostrar tus imperfecciones, sino Cristo se presenta para
proveerte para que seas restaurado, para que seas perfeccionado,
para que seas completado. Y en Cristo ya estamos completos. Y la idea es constantemente venir
y predicar y mostrar a Cristo. Y por eso, hermanos, he insistido
que nuestra oración cuando estamos aquí, cuando estás en casa con
la Escritura, sea, Señor, muéstrame tu rostro. en esta escritura.
¿Qué aspecto de tu carácter es relevante en esta escritura?
¿Qué emoción de tu corazón se manifiesta en esta escritura?
¿Y cómo se aplica a lo que yo estoy atravesando de situación
en este día? Ver a Cristo para ser conformado
a la imagen de Cristo. Y el propósito es estar a través
de la predicación cumpliendo esta palabra que se traduce de
diferentes formas en diferentes pasajes que hemos leído. En Efesios
es perfeccionar. Tesalonicenses es completar y
pues es la palabra que está usada ahí de lo que estaban haciendo
estos señores al remendar sus redes. Recuerde que en Adán caímos
y somos imágenes distorsionadas. ¿Sigue el hombre caído siendo
imagen de Dios? Sí, es una imagen distorsionada,
está destituido de la gloria de Dios. En Cristo somos restaurados,
pero no solo somos restaurados, no es que vamos a recuperar lo
que Adán perdió. Esto me gusta enfatizar porque
a mí me emociona y espero que a ustedes igual. Hermanos, Cristo
conquistó algo mucho más grande que lo que Adán perdió. Adán
podía pecar o no pecar, pero Cristo nos ha salvado para llevarnos
a la posibilidad de no poder pecar. Habiendo caído en Adán,
sólo hay una cosa que podemos hacer, y esa una sola cosa es
tecar. Aún las buenas obras que la gente
hace, buenas entre comillas, que la gente hace allá afuera,
no son buenas. Para Dios son como trapo de inmundicia,
son pecado. Todo lo que no se hace para la
gloria de Dios y con el poder del Espíritu Santo, no importa
cuán bueno le parezca al mundo, para Dios eso es trapo de inmundicia,
eso es pecado. Y el hombre sin Cristo una sola
cosa hace, no importa cuán decente y cuán bueno se vea lo que hace.
pecar, es todo lo que se hace sin Cristo. Pero en Cristo nuestra
esperanza es vamos a llegar más allá de lo que Adán perdió, a
no poder pecar. Ahora, ¿cómo tiene lugar este trabajo
instructivo? ¿Cómo se hace ese trabajo instructivo?
Bueno, ese trabajo instructivo se hace, dice la Biblia, de dos
formas. Primera de Timoteo 5, 17. Dice, los ancianos que gobiernen
bien sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los
que trabajan en predicar y enseñar. Y esta instrucción, que tiene
como propósito restaurar, perfeccionar, completar, hacernos crecer a
la imagen de Cristo, pues se lleva a cabo a través de la predicación
del Evangelio y a través de la enseñanza. Y aquí hay dos aspectos
que puede ser, bueno, la predicación es pública y la enseñanza puede
ser pública y a veces puede ser privada. Dice, por ejemplo, Hechos
20-20, Dice, y como nada que fuese útil,
Pablo hablando a los hermanos de Éfeso, y como nada que fuese
útil, he rehuido denunciaros y enseñaros públicamente y por
las casas. Normalmente la predicación es
pública, normalmente no vamos a una visita a las casas de los
hermanos y les predicamos un sermón, pero enseñanza. y es a través de la predicación
y a través de la enseñanza. Hermanos, la predicación la predicación
tiene que ser siempre, tiene que ser siempre evangelística,
siempre. Hay algunos libros que dicen
que hay predicaciones de exhortación, predicaciones de... y dan una
lista de muchas cosas, y yo creo que es verdad, pero ponen aparte
que hay predicaciones evangelísticas. Yo creo que la predicación tiene
que ser siempre evangelística. ¿Por qué razón? Porque si te
exhorto sin el evangelio, pues te estoy llamando a vivir algo
simplemente moral. Y algo simplemente moral no es
lo que Dios nos llama. No somos llamados simplemente
a ser más morales. No somos llamados a ser valientes
como David. No, somos llamados a crecer a la imagen del Señor
Jesucristo y eso es únicamente posible por el Evangelio. Predicar es mostrar a Cristo
y exponer la gloria de Dios en Cristo y tiene que estar el Evangelio. Porque si tú eres expuesto a
la gloria de Dios te quedas temblando nada más. Pero cuando se expone
la gloria de Dios, se expone el Evangelio. Es adecuado que
tiembles, pero es adecuado que se te presente cómo se puede
terminar este temblor, viniendo al Señor Jesucristo, viniendo
al Señor Jesucristo y siendo justificado por la fe. únicamente
por la fe, justificados pues por la fe tenemos paz para con
Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo porque si yo me pongo
sólo a hablarte de que seas mejor tú te vas a ir sin temblar y
te vas a sentir muy bien y vas a estar bien pero bien engañado
igual que yo que te voy a estar diciendo que tú puedes y la verdad
es que en sí el propósito del evangelio La ley tiene el propósito
de hacernos ver nuestra incapacidad. Y la única posibilidad es...
Bueno, Cristo es el que cumplió la ley. Nadie aparte de Cristo
puede. Y por eso necesitamos venir a Cristo. Por eso Cristo
es necesario. Por eso es Cristo indispensable.
Porque fuera del Señor Jesucristo toda la humanidad es un fracaso.
nadie es capaz de cumplir la ley. Cristo la cumplió, Cristo
recibió el castigo de su pueblo por no cumplir la ley, pero Cristo
ganó justicia para su pueblo. Él hizo siempre la voluntad de
su Padre y cuando creemos en Él y creemos que Él es Dios que
tomó forma humana, cuando creemos que Él es el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo y confiamos en Él, somos vestidos
de su justicia. Por eso el Padre dijo, este es
mi hijo amado en quien tengo complacencia. Si hay alguien
que complace al Padre, es Cristo. Y lo mejor que nos puede pasar
es ser hallados en Cristo. Porque fuera de Cristo, nunca
vamos a complacer al Padre. Cuando Dios nos ve a través de
Cristo, Él queda complacido. pero no nos atrevamos a venir
a parte de cristo porque fuera del señor jesucristo dios es
fuego consumidor sólo en cristo podemos venir ante dios y saber
que somos aceptos delante de él, él es nuestro abogado, él
es nuestro cordero, él es nuestro sacerdote él es nuestra paz primera de timoteo 3.2 Estamos hablando de que no es
todo. Ya estudiamos lo del carácter
del pastor. Sí es importante que el pastor sea apto para enseñar.
De hecho, así termina el versículo. Pero es necesario que lo visto
sea irreprensible, marido no sola mujer, prudente, decoroso,
hospedador, apto para enseñar. apto para enseñar, no porque
fue a la Universidad Pedagógica Nacional y obtuvo una licenciatura
en pedagogía, sino porque Dios le ha dado el don del Espíritu
Santo y porque Dios lo ha dotado de don que lo hace apto para
enseñar, que le ha dado habilidades pastorales de instrucción en
la enseñanza y pastorales que es lo que si Dios permite vamos
a estudiar la próxima semana. simplemente el trabajo pastoral
no termina en poder predicar y en poder enseñar. No necesariamente
el tener esa habilidad significa que ya uno con eso ya es pastor. Recuerde que dice apóstoles,
que en el sentido absoluto hoy ya no hay más apóstoles, el fundamento
se pone una vez, usted no pone los cimientos de una casa cada
año, cada seis meses. Y en el proceso constructivo
usted pone el cimiento una vez y ese cimiento se puso, los apóstoles. Y en ese sentido absoluto había
un requisito ser testigo presencial de Cristo resucitado. Y muchos de esos que hoy se autoproclaman
apóstoles pues son simplemente unos mentirosos porque ninguno
de ellos ha visto a Cristo resucitado, ha sido testigo presencial, testigo
ocular. todos nosotros somos testigos
de Cristo resucitado porque nos ha dado vida pero ninguno de
nosotros aún al día de hoy lo que podemos decir sabes que yo
lo vi con mis ojos y él me llamó pero pastores y maestros son
dones vigentes para la iglesia y pues hermanos no olvidar Esta
obra es de Dios. Cristo compró la iglesia con
su propia sangre. Cristo provee para su iglesia.
Y no tenemos que andar en desesperación, pero sí buscando la dirección
de Dios, entendiendo bíblicamente qué es la iglesia, para qué está
la iglesia, qué dice la Biblia acerca del carácter de un pastor,
en qué consiste el llamamiento al Ministerio Pastoral, y mirar
cómo Dios confirma ese llamamiento. aún la parte que estudiamos que
es a través de la iglesia es Dios obrando en su iglesia y
providencialmente Dios proveyendo el lugar de acuerdo a las circunstancias,
proveyendo Dios la capacitación por los dones del Espíritu Santo.
Tiene que haber habilidades, pero hermanos no nos equivoquemos,
no son habilidades que las traen gentes que vienen de la universidad.
Hay lugares lamentables donde pues personas que que han hecho
estudios en educación han sido puestos en la iglesia y de pronto
pues se encuentran enseñando muchas cosas que no tienen nada
que ver absolutamente con el evangelio sino trayendo filosofías
del mundo a la iglesia y buscando algunos versículos con que adornarlo
la escritura es suficiente hermanos y eso es otra cosa que no debemos
cansarnos de escuchar la escritura es suficiente es solo la escritura
es solo cristo Cristo y no hay nada más que nosotros tengamos
que poner o que traer, ni nos atrevamos. Es sumamente ofensivo
tratar de añadir algo a lo que ya está perfecto, totalmente
completo y a lo único que satisface al Padre, que es sólo Cristo. Vamos a orar.

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Joshua

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