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JC

Un Llamado Consolador

John 20:11-18
Joel Coyoc June, 20 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 20 2021
Estudio del Evangelio de Juan

El sermón "Un Llamado Consolador" por Joel Coyoc se centra en la resurrección de Cristo y su poder consolador en medio del sufrimiento humano, utilizando el pasaje de Juan 20:11-18. El predicador enfatiza que, desde la entrada del pecado en el mundo, el sufrimiento ha sido una constante en la experiencia humana, pero el dolor de María Magdalena frente a la tumba vacía se convierte en la imagen de la esperanza que ofrece el Evangelio. Coyoc argumenta que la resurrección de Cristo no solo es un evento histórico, sino un llamado personal del Salvador a todos los creyentes, que se representan en María al escuchar su nombre. Se mencionan las preguntas de los ángeles y de Jesús como un recordatorio de la necesidad de reconocer nuestra angustia y buscar a Cristo; véase Juan 20:13-17. La importancia doctrinal reside en que a través de la voz de Cristo, los creyentes son llamados a encontrar consuelo, y se les recuerda que la libertad del pecado, ofrecida a través de la resurrección, es el verdadero consuelo que trasciende las aflicciones temporales.

Key Quotes

“El sufrimiento del Señor Jesucristo da sentido al sufrimiento de su pueblo.”

“El más grande problema es el problema de nuestro corazón, de ser aborrecedores de Dios.”

“El consuelo es el evangelio. No hay otro consuelo, no hay otro gozo.”

“Cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos tal como Él es.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en el Evangelio según San Juan, en su capítulo 20. Evangelio
de San Juan, capítulo 20. Dice la palabra de Dios, el primer
día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro,
al sepulcro y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces
corrió y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que
amaba Jesús. Y les dijo, se han llevado del
sepulcro al Señor y no sabemos dónde le han puesto. Y salieron
Pedro y el otro discípulo y fueron al sepulcro. Corrían los dos
juntos, pero el otro discípulo corrió más a prisa que Pedro,
y llegó primero al sepulcro. Y bajándose a mirar, vio los
lienzos puestos allí, pero no entró. Luego llegó Simón Pedro
tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí,
y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no
puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.
Entonces entró también el otro discípulo que había venido primero
al sepulcro y vio y creyó, porque aún no habían entendido la escritura
que era necesario que él resucitase de los muertos. Y volvieron los
discípulos a los suyos. Pero María estaba afuera llorando
junto al sepulcro, y mientras lloraba se inclinó para mirar
dentro del sepulcro. y vio a dos ángeles con vestiduras
blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera y el otro
a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le
dijeron, mujer, ¿por qué lloras? Les dijo, porque se han llevado
a mi Señor y no sé dónde le han puesto. Cuando había dicho esto,
se volvió y vio a Jesús que estaba allí, mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo, Mujer, ¿por qué
lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando
que era el hortelano, le dijo, Señor, si tú lo has llevado,
dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo, María. Volviéndose, ella le dijo, Rabón,
¿y qué quiere decir, maestro? Jesús le dijo, no me toques,
porque aún no he subido a mi Padre, mas ve a mis hermanos
y diles, subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro
Dios. Fue entonces María Magdalena
para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al
Señor y que Él le había dicho estas cosas. Cuando llegó la
noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando
las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban
reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús y puesto en medio
les dijo, paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto,
les mostró las manos y el costado, y los discípulos se regocijaron
viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra
vez, paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también
yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló
y les dijo, recibid el Espíritu Santo. A quienes remitierais
los pecados, les son remitidos, y a quienes se los retuvieres,
les son retenidos. Pero Tomás, uno de los doce,
llamado Didimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron
pues los otros discípulos, al Señor hemos visto. Él les dijo,
si no viera en sus manos la señal de los clavos, y metiera mi dedo
en el lugar de los clavos, y metiera mi mano en su costado, no creeré.
Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y con
ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas
cerradas, y se puso en medio y les dijo, paz a vosotros. Luego dijo a Tomás, pon aquí
tu dedo, y mira mis manos, y acerca tu mano y métela en mi costado,
y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le
dijo, Señor mío y Dios mío. Jesús le dijo, porque me has
visto Tomás, creíste. Bienaventurados los que no vieron
y creyeron. Hizo además Jesús muchas otras
señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas
en este libro. Pero éstas se han escrito para
que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Vamos a meditar los versículos
del once al dieciocho. Y nuestro tema es un llamado
consolador, un llamado consolador. En el huerto del Edén fue introducido
el sufrimiento a consecuencia del pecado del hombre. Fue a
una mujer que se le dieron las noticias más terribles acerca
de sufrimiento. Y desde ahí es constantemente
enfrentamos una vida de sufrimiento. El trabajo no es propiamente
una maldición. Dios había dado trabajo al hombre. pero la maldición fue que el
trabajo vino a ser mucho más pesado y mucho más duro. Aflicción
es la realidad de vivir en un mundo caído. Aún estando en el
Señor Jesucristo, el Señor antes de ir le dijo a sus discípulos,
en el mundo tendréis aflicciones, pero confiad, yo he vencido al
mundo. Y en verdad, la realidad de este
mundo caído es un mundo de aflicción, es un mundo de sufrimiento. En
estos últimos tiempos, pues el sufrimiento está muy cerca. Tenemos noticias de gente cercana
que de pronto está enfrentando sufrimiento, aflicción, dolor. Y en medio de todo eso, damos
gracias a Dios porque el pueblo de Dios sufre, igual que la gente
que no es creyente, pero el sufrimiento del Señor Jesucristo da sentido
al sufrimiento de su pueblo. Y aún más, en medio de la aflicción
y del sufrimiento, El pueblo del Señor escucha vez tras vez
un llamado que es un llamado consolador y es el llamado del
Evangelio, es el llamado del buen pastor, es el llamado del
Cristo resucitado. Cuando nosotros miramos este
pasaje nos vamos a dar cuenta que hay un tema que es recurrente
en este pasaje y es el hecho de que esta mujer, María Magdalena,
estaba en aflicción. Se hace vez tras vez énfasis
en el hecho de que estaba llorando, estaba en aflicción, su alma
estaba afligida. El apóstol Juan, guiado por el
Espíritu Santo, va repitiendo acerca de esta aflicción, de
esta angustia en su corazón, pero también los ángeles le hacen
pregunta, ¿por qué lloras? Y el Señor Jesús hace la misma
pregunta. Y hay un énfasis fuerte en el
hecho de que estaba desconsolada, estaba afligida. Cuando terminamos
el párrafo anterior, quisiera hacer un recordatorio. Ese día,
probablemente alrededor de las cuatro de la mañana, la Biblia
no nos dice exactamente la hora, Mateo dice que hubo un gran terremoto
porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió
la piedra y se sentó sobre ella. Dice, su aspecto era como un
relámpago y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de
él, los guardas temblaron y se quedaron como muertos. el ángel
respondiendo dijo a las mujeres no temáis vosotras porque yo
sé que buscáis a Jesús el que fue crucificado no está aquí
pues ha resucitado como dijo venid vete al lugar donde fue
puesto el señor e ir pronto y decir a sus discípulos que ha resucitado
de los muertos y aquí va adelante de vosotros a Galilea allí le
veréis y aquí os lo he dicho y el ángel María era de las mujeres
que despertaron temprano ese día y llegaron al sepulcro y al llegar al sepulcro María ya
había estado allí y ella se encontró con que el sepulcro estaba abierto
y un tema era lo que ocasionaba la aflicción en su corazón y
era el tema de que no sabía a dónde estaba el Señor. La frase que
ella dijo cuando fue a ver a Pedro y a Juan, se han llevado el cuerpo
del maestro y no sabemos dónde le han puesto. Y era el tema
repetitivo de su aflicción, el no saber dónde está mi señor.
Y esa era una angustia terrible en su corazón, el no saber a
dónde está el señor. Cuando termina esta sección anterior,
el apóstol Juan deja claro y es que el versículo 9 dice, porque
aún no habían entendido la escritura que era necesario que él resucitase
de los muertos. Pedro y Juan vienen, entran ante
la evidencia de que no había manera de que de una forma humana
el cuerpo de Jesús hubiera dejado esa envoltura y salir sin desbaratarlo. Ellos creen que Jesús ha resucitado. ellos han creído, no han entendido
toda la dimensión del significado de que Cristo ha resucitado,
pero ellos han creído que Cristo ha resucitado. Y ellos se regresan
y en algún momento María vuelve otra vez y sigue agobiada y angustiada. Lo primero que nos muestra el
pasaje es que María está afligida por el dolor por el dolor de
no saber dónde está el cuerpo del Señor, por no entender que
la tumba vacía es el testimonio de que Cristo vive. Probablemente
no se percató tanto de los lienzos que estaban puestos en su lugar
a causa de que estaban unos ángeles, pero ella estaba ahí afuera llorando
junto a la tumba. Y mientras lloraba, dice la Biblia,
que se inclinó para mirar, ¿Y qué es lo que ella miró dentro
del sepulcro? Dice la Biblia que al mirar dentro
del sepulcro, ella vio dos ángeles que estaban sentados, uno donde
había estado la cabeza del Señor y otro a los pies. Y qué hermosa
figura del propiciatorio. En el propiciatorio estaban los
querubines en los extremos. Y una figura de que Cristo es
el propiciatorio. Y ella mira a los ángeles Y es
interesante que el ángel había causado temor a hombres valientes,
a hombres que eran gladiadores, que estaban temblando delante
del ángel. Pero para aquellos que son el pueblo de Dios, son
espíritus ministradores. No le infundió temor. La Biblia dice Evidentemente,
la agonía que dominaba su alma era el anhelo de saber dónde
estaba el Señor. Y qué hermoso que eso pueda ser
algo que cuando perdamos nosotros de vista, ella llama, ella llama
y habla del Señor Jesucristo como mi Señor. Si miramos ahí
los versículos, dice, versículo 13 dice, Y le dijeron,
mujer, ¿por qué lloras? Les dijo, porque se han llevado
a mi Señor. Y ella se refiere al Señor Jesucristo
como su Señor. Hermanos, que puede ser una causa
de angustia si en algún momento perdemos de vista. Podemos ser
creyentes y perder de vista. La angustia del alma puede hacernos
perder de vista al Señor. pero que en verdad Dios nos haga
ser tales que pueda ser angustioso cuando perdemos de vista al Señor.
Que no estemos como anestesiados y haya otras cosas que sean más
superficiales, que agobien nuestra alma, sino en verdad el perder
de vista, el no saber del Señor. Y ella estaba en aflicción y
bueno, ella no había entendido, aún había incredulidad en su
corazón y no había entendido el hecho de que era necesario
que el Señor Jesucristo resucitase. y ella estaba en esa aflicción,
no hubo temor, tampoco hubo un entusiasmo con ver un ángel.
Hoy día hay mucha gente entusiasmada y metida en cosas de adoración
a ángeles. Dice la Biblia que pues Dios
tenía un propósito en lo que estaba ocurriendo en ese momento
y dice la Biblia que pues no es extraordinario el hecho de
que los soldados tuvieron miedo y ella los pasara inadvertidos.
Dice la Biblia en hebreos que algunos, que practiquemos la
hospitalidad porque algunos sin saberlo hospedaron ángeles. No
siempre los ángeles se presentan en una forma que pueda causarnos
necesariamente sorpresa. Sin embargo, ellos hacen la pregunta,
¿por qué lloras? Y la mujer estaba angustiada. Y reflexionar en nuestro corazón,
¿qué es lo que probablemente en este tiempo puede estar causando
aflicción y dolor a tu corazón? Y si es con relación a no saber
de tu comunión o de tu señor, es apropiado. Es correcto el
sentir aflicción por eso. Y si es otro tipo de aflicción,
no importa cuál sea la aflicción, el Señor prometió un consolador,
el Señor prometió un consuelo, el más grande consuelo para su
pueblo, y es el consuelo del Evangelio. El consuelo que viene
de que el Señor Jesucristo es la provisión para resolver el
problema más grave del hombre, y es que el problema más grande
y más grave del hombre no es el que nuestros familiares mueren
y les dejamos de ver, no es el que enfrentamos enfermedades
terribles, no es el hecho de que pues hay problemas políticos
y opresión social y tantas otras cosas. El más grande problema
es el problema de nuestro corazón, el más grande problema es el
problema interno de nuestro corazón de ser aborrecedores de Dios,
de nacer en esclavitud no de una nación extranjera, sino nacer
en esclavitud del pecado. El Señor Jesucristo antes de
ir a la cruz había dicho a los judíos que creían que su más
grande problema era opresión política y Él les dijo Todo aquel
que practica pecado es esclavo de su pecado. Si elijoos libertades,
seréis verdaderamente libres y conoceréis la verdad, y la
verdad os hará libres. Y no importa qué aflicción sea,
la más grande aflicción que debe tener tu corazón es ser un esclavo
del pecado, estar esclavizado del pecado. Todo aquel que practica
pecado es esclavo de su pecado. y eso es causa de aflicción,
es en verdad razón por la cual estar verdaderamente afligido.
Es interesante que nos pueda afligir el mirar un mundo como
el que estamos enfrentando, un mundo en verdad que no pinta
nada halagueño, que no se le ve futuro a este mundo. No obstante,
eso no es lo más grave que nos puede ocurrir. Es interesante
que nos pueda afligir enfermedad o cualquier otra cosa que pueda
venir a nuestra vida, pero lo que más debería quitarnos el
sueño es morir en nuestros pecados. Es lo que más debería agobiar
y afligir nuestra alma, el no entender acerca de la necesidad
de un Cristo que muere por los pecados, pero un Cristo que no
queda en la tumba, sino un Cristo que resucita y vive para interceder
para siempre por los suyos, y María no había entendido. Sin embargo, el Señor estaba ahí cerca. Y
el Señor no es que le estaba jugando una broma. El Señor quería
vencer su incredulidad. Y en algún momento, ella ahí,
llorando, dice la Biblia que se versículo 14 dice y no sé
dónde le han puesto y cuando hubo dicho esto se volvió y vio
a Jesús que estaba allí más no sabía que era Jesús y de pronto
él ella se volvió no sabemos por qué se volvió pero lo importante
es que ella se volvió y miró a Jesús y miró a Jesús y no no
le reconoció pudiera ser que tenía los ojos muy empañados
de lágrimas Y puede ser que en nuestra aflicción se nos nuble
la visión espiritual y estamos tan en nuestra angustia y nuestro
dolor concentrados en eso que nos privan de mirar y de reconocer
al Señor Jesucristo. y ella no le miró. También es
probable que el señor, de alguna manera, se presentaba de una
manera velada, porque no fue la única vez que alguien le vio
resucitado y no le reconoció. En el camino de Maús, ellos iban
hablando con el señor, y mientras el señor hablaba, sus corazones
ardían, pero no le reconocieron que era el señor hasta que partió
el pan. En otra ocasión, el señor se presentó junto al Mar de Galilea
y no le reconocieron inmediatamente hasta que el discípulo amado
dijo es el señor Y ya después nadie le preguntó si era el señor.
Es posible que Jesús se hubiera presentado de una manera velada
o es posible que sus ojos llenos de lágrimas no le permitieran
ver al señor. Pero es importante poder mirar
algo. El señor dice, mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano,
le dijo, señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto
y yo lo llevaré. y evidentemente había una actitud
de amor hacia el Señor, en realidad la mujer no estaba, pues no estaba pensando muy bien
sus respuestas, o tal vez María era demasiado fuerte, o tal vez
no estaba calculando bien lo que estaba diciendo, porque si
tú me dices dónde está, yo lo voy a llevar, y sólo de lo que
se le puso al cuerpo habían 34 kilos, más el peso del cuerpo,
y luego tener que explicar a alguien qué estás haciendo con un cuerpo
cargado en la calle. Pero era un corazón donde había
amor hacia el Señor a pesar de que no había claridad, a pesar
de que su fe era tan parecida a la nuestra. La fe es un don
de Dios, y por causa de que es un don de Dios, es preciosa,
pero por causa de que es nuestra fe, pues está llena de agujeros
de incredulidad. Y ella ahí batallando, sin embargo,
se confirma algo, que el Señor Jesucristo había dicho, yo creo
que ella estaba tan acostumbrada a que muchas veces al día dijeran
María, por muchos años. Pero dice el Señor, mis ovejas
oyen mi voz. y ella no le pudo reconocer por
la mirada pero qué maravilla que dice la biblia la fe es por
el oír y por oír la palabra de dios y el señor le habla y el
señor le habla por su nombre y el señor habla así a sus ovejas
por su nombre y me recuerda cuando una vez estaba predicando El
pastor Cody dio una ilustración de un niño que de pronto estaba
en la iglesia y ponía su mano en su oreja y de pronto su papá
le preguntó qué estaba haciendo. Y él dijo, el pastor dijo que
el señor va a llamarme por mi nombre y estoy afinando para
poder escuchar cuando él diga mi nombre. y en verdad el señor
llama a los suyos por su nombre y qué maravilloso es que cristo
es el príncipe de los pastores y en una sola palabra puede predicar
el sermón más poderoso y el evangelio en una simple palabra y llamar
a su oveja por su nombre y el señor dice maría e inmediatamente
fue la voz del pastor inmediatamente cesó todo llanto Toda angustia. La voz del pastor. reconoció
la voz de su pastor. La fe viene por el oír y por
oír la palabra de Dios. Y era la palabra de Dios mismo,
de Dios hecho hombre, de Dios que había sido sacrificado, pero
que había resucitado. Era la voz del Cristo resucitado
llamando a sus ovejas. Era la voz del buen pastor, aquel
buen pastor que su vida da por las ovejas. Aquel pastor que
pone voluntariamente su vida. estaba llamándole y ella respondió
inmediatamente dijo Raboni que quiere decir maestro y ella le
identificó esa es la voz de mi señor e inmediatamente toda aflicción
todo dolor, toda angustia, toda incredulidad fue quitada. El
Señor le concedió el don de la fe y ella creyó al Señor Jesucristo
y fue consolada. Que el Señor quiera también hablar
y decir nuestro nombre. Clamemos al Señor en medio de
nuestra aflicción. Hermanos, en medio de voces e
imágenes de consejo falso que afliquen nuestro corazón, que
el Señor nos guarde de ser engañados. Y si estamos en aflicción que
no nos permite ver, clamemos al Señor, háblame. Permíteme
escuchar que tu voz pronuncie mi nombre. Llama a mi corazón. Concédeme escuchar el consuelo
del evangelio. Concédeme escuchar y entender
que es necesario que resucites y que eres el Cristo resucitado.
El Cristo que ha dado satisfacción a la justicia del Padre por causa
de mis pecados. Aquel Cristo que ha consumado
la obra de salvación. Concédeme escuchar y hallar el
gozo de poder escuchar mi nombre pronunciado por ti, mis ovejas
oyen mi voz, yo las conozco y me siguen y yo les doy vida eterna
y no perecerán jamás y qué gran consuelo, no importa si vienen
situaciones difíciles económicamente, no importa si vienen situaciones
de salud económica, difíciles, complejas, no importa si viene
la muerte, Cristo ha resucitado y Cristo llama a sus ovejas por
su nombre y les da vida eterna y no importa si me alcanza la
muerte primera, la muerte de este cuerpo me va a llevar a
estar presente con el Señor. Si escuchas esa voz, podrás decir
en consuelo de tu corazón, para mí el vivir es Cristo y el morir
es ganancia. Estoy puesto en estrecho, quisiera
quedar y estar porque es bueno por causa del Evangelio, pero
quisiera partir para estar con Cristo, lo cual es muchísimo
mejor. Y hermanos, qué gran consuelo de saber que si llega una enfermedad
y acaba con nuestra vida, nos manda, si estamos en Cristo,
inmediatamente a la presencia gloriosa del Señor, a disfrutar
de estar en su presencia, a disfrutar de estar en aquel lugar donde
no habrá más llanto, ni más tribulación, ni dolor, porque las primeras
cosas pasaron. En verdad, es un mundo que no
parece tener futuro. pero el señor ha vencido a este
mundo y la victoria que vence al mundo es nuestra fe y el consuelo
es el consuelo del evangelio el único consuelo seguro es el
consuelo del evangelio de nada sirve que alguien te garantice
no te vas a enfermar no te va a faltar nada económicamente
tu país va a ser pujante y poderoso y nadie lo va a oprimir y después
un día tu vida va a terminar y el gran problema es el pecado
en tu corazón, el tener que presentarte delante del rey de reyes, el
señor de señores, delante del Dios santo ante el cual no puede
estar nada que habla mentira o que hace pecado, ante aquel
gran Dios que no dará por inocente al culpable. Y en verdad, no
tener certeza de estar listo para encontrarse con él debe
ser angustioso, verdaderamente angustioso. Hermanos, que sea
dolor en nuestro corazón el perder nuestra comunión. Dice una persona
que escribió una canción y dice, días hay en que triste estoy
porque no hay provisión. Dice, tratando de ganar con mi
saber, vencido estoy. Mas en Cristo, por su gran poder,
victoria tengo aquí. Y el coro de esa canción dice,
más yo quiero conocerte más. hermanos nuestra necesidad es
conocer a dios en cristo jesús la vida eterna dice jesús y esta
es la vida eterna que te conozcan a ti el único dios verdadero
y a jesucristo a quien has enviado hermano que dios nos conceda
conocer al cristo resucitado entender quién es el cristo resucitado
y hallar consuelo ante toda circunstancia que pueda venir a nuestra vida
el presente puede ser difícil el presente puede ser penoso
El presente puede ser incierto y angustioso, pero este no es
el final, hermanos. El final es glorioso si has escuchado
la voz del buen pastor. Esa voz y ese evangelio que trae
el consuelo verdadero. El consuelo verdadero, no un
consuelo falso. No una falsa esperanza, sino
una esperanza segura. Un consuelo seguro, una ciudad
que tiene fundamento, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Una esperanza
segura de estar con nuestro Salvador y de verle cara a cara. Él vive,
Él es el Cristo resucitado. lloremos para ver y oír al Señor
Jesucristo, clamemos que Él nos conceda constantemente el poder
oír su voz, pero que al oír su voz nuestros ojos se aclaren,
que su voz pueda quitar toda todo nublado de incredulidad
de nuestros ojos y nos conceda poder mirar al glorioso Cristo
resucitado que viene otra vez. Cantamos algunos himnos con respecto
a la segunda venida porque Cristo resucitó y Cristo resucitó, la
base de que Él va a volver es porque Él resucitó, porque Él
resucitó y Él fue a su Padre. él le dijo a la mujer después
la envió y le dijo anda y dile a mis hermanos y por primera
vez el señor se refiere a sus discípulos como sus hermanos
y dice que le dijo a la mujer no me toques nuestra traducción
1960 dice no me toques porque aún no he subido dice Versículo
17, le dijo, no me toques porque aún no he subido a mi padre,
mas ve a mis hermanos y diles, subo a mi padre y a vuestro padre,
a mi Dios y a vuestro Dios. No me toques porque aún no he
subido a mi padre. Y Jesús no le estaba prohibiendo
la, varias otras traducciones traducen como suéltame. Y es
que hubo un gozo seguramente, una
euforia. Toda tristeza, toda angustia
huyó ante la presencia de la voz consoladora, ante entender
el Evangelio. Hubo por fin una claridad del
Evangelio. Ella le decía, mi señor, pero
algo aclaró todo. Ella pudo entender qué significaba
que Cristo estuviera vivo. Ella pudo entender que Él es
la resurrección y la vida. Ella, todo tuvo sentido, lo que
ella había visto y había oído en todos esos años. Pero aparte,
ella pudo palpar al Señor. Y por eso, Juan dice, lo que
hemos visto y oído, esos anunciamos. No le estaba diciendo, me puedes
contaminar, sino le estaba diciendo, suéltame porque me vas a seguir
viendo. yo voy a ir delante de vosotros a galilea allí me veréis
y él se iba a seguir presentando ante el señor y le dice y aún
voy a mi padre dice a mi padre anda y dile a mis hermanos subo
a mi padre y a vuestro padre qué hermoso que cristo después
de haber sido sacrificado y después de haber resucitado y de haberse
identificado totalmente con nuestra naturaleza plena y totalmente,
experimentando aún la misma muerte, ahora él dice, nos llama hermanos. Y él no se avergüenza de llamarnos
hermanos. Y después dice, subo a mi padre
y a vuestro padre. Y aquí el señor está haciendo
énfasis en algo. Hay una distinción entre la manera
en que el padre es su padre y la manera en que el padre es nuestro
padre. No es igual. Él es Subo a mi
Padre, y Él es su Padre en un sentido distinto, porque Él es
el Hijo unigénito, el único engendrado del Padre. Y nosotros le llamamos
Padre por la riqueza de su gracia y de su misericordia. A mi Dios
y a vuestro Dios. Y qué maravilloso que por la
obra de Cristo, y nada más, por la obra de Cristo, podemos llamar
al Padre, Padre. Le podemos decir, Padre nuestro
que estás en los cielos, mirad cuál amor nos ha dado el Padre,
que seamos llamados hijos de Dios. A lo suyo vino y los suyos
no la recibieron, más a todos los que le recibieron, a los
que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos
de Dios. crea en el Señor Jesucristo,
clama y clamemos al Señor Jesucristo que disipe toda sombra de duda,
que nos conceda constantemente escuchar su voz y mientras escuchamos
su voz se disiple toda lágrima, toda niebla que nos impida ver
con claridad al Señor Jesucristo y podamos seguir creciendo en
conocerle. Hermanos, el consuelo es el evangelio. No hay otro consuelo, no hay
otro gozo. a pesar de que las cosas sean
terribles. El pueblo del Señor puede decir,
aunque la higuera no florezca, ni en las vidas haya fruto, aunque
las vacas sean quitadas de los corrales y las ovejas de la majara,
con todo yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi
salvación. y el Dios de mi salvación es
Cristo resucitado. En tu presencia hay plenitud
de gozo, delicias a tu diestra para siempre, y por Cristo resucitado
nos ha abierto el camino nuevo y vivo a través del cual podemos
entrar a esa presencia, al propiciatorio, a ese lugar santísimo, acercarnos
confiadamente al trono de la gracia para hallar el oportuno
socorro. ven al señor Jesucristo, clamemos
que nos conceda escuchar constantemente su voz y poder hallar consuelo
para las más terribles aflicciones que podamos enfrentar. El futuro
es glorioso, el futuro es con Cristo. Amados, ahora somos hijos
de Dios, aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque
le veremos tal como Él es.

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Joshua

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