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JC

Carácter de un Pastor, Moralidad Sexual

Titus 1:6
Joel Coyoc May, 16 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 16 2021

El sermón "Carácter de un Pastor, Moralidad Sexual" predicado por Joel Coyoc centra su discusión en la relación intrínseca entre el carácter de los líderes eclesiales y la moralidad sexual, basándose en Tito 1:6. Coyoc argumenta que el propósito de la iglesia, como comunidad de adoración, se fundamenta en la correcta comprensión y conocimiento de Dios a través de Cristo, lo cual se refleja en una vida que adora a Dios en cada acción, incluyendo la moralidad sexual. La exploración del pasaje de Tito muestra que las calificaciones de un pastor no solo son requisitos funcionales, sino que están profundamente conectadas con la glorificación de Dios en la vida del creyente. El sermón enfatiza la necesidad de conocer a Dios para reflejar su carácter y vivir en santidad, resaltando la importancia de un liderazgo piadoso en la vida de la iglesia para cumplir con la Gran Comisión.

Key Quotes

“La adoración no es solo el acto de reunirse, sino que cada acción de nuestras vidas debe ser para la gloria de Dios.”

“No podemos adorar a quien no conocemos. Necesitamos conocer a Dios para poder glorificarle.”

“El evangelio no es algo que la Iglesia debe decidir si hace o no hace; es un mandato.”

“La salvación de un pecador es obra de Dios de principio a fin.”

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hermanos, estamos estudiando
acerca de la iglesia y estuvimos estudiando hace quince días el
propósito de la iglesia. Es importante poder tener claridad
bíblica de qué es la iglesia, cuál es el propósito de la iglesia,
porque tener claridad bíblica en cuál es el propósito de la
iglesia va a permitir que podamos tener un ministerio Y damos gracias a Dios porque
pues no hay nada que inventar, no hay nada que tengamos que
estar dejando dar vuelta a nuestra imaginación, porque Dios ha dejado
en la Escritura definido cuál es el propósito de la iglesia.
Y el propósito de la iglesia está definido por quién es el
hombre y de qué Dios, el Señor Jesucristo vino a rescatar al
hombre. Todo parte del Evangelio. Estábamos recordando la semana
pasada que el fin único del hombre es glorificar a Dios gozando
de él para siempre. Y entre más gozamos de Dios,
más le glorificamos. Entre más hallamos el gozo en
el Señor, el Señor recibe mayor gloria. Recuerde que el Señor
nos creó conforme a su imagen, conforme a su semejanza. Dice,
varón y hembra Barón y hembra los creó conforme
a la imagen de Dios los creó. Y recordemos que justamente cuando
el pecado entra al mundo, el problema es que el hombre fue
destituido de la gloria de Dios. Por cuanto todos pecaron, están
destituidos de la gloria de Dios. y Cristo vino justamente al mundo
a buscar y a salvar lo que se había perdido, al hombre perdido
de su pecado e incapaz de reflejar la gloria de Dios, al hombre
perdido en el paganismo, en la adoración de ídolos, buscando
en la criatura lo que sólo Dios le puede dar. Y frecuentemente
nos encontramos ahí tratando de buscar en la creación el gozo,
y el gozo no está allí. Dice el Señor Jesucristo, bueno,
el Salmo que dice, en tu presencia hay plenitud de gozo, delicias
a tu diestra para siempre, es un Salmo mesiánico, y el Señor
Jesucristo hallaba el gozo en su Padre. En la presencia de
Dios es que hay plenitud de gozo. Pero cuando entró el pecado,
Adán ya no se gozaba de la presencia de Dios. Antes él escuchaba la
voz de Dios y se gozaba de la comunión con Dios. Pero después
de pecar escuchó la voz de Dios y en lugar fue a esconderse. pero el Señor Jesucristo nos
ha abierto otra vez el camino. Es a través del Señor Jesucristo
quien es el camino, la verdad y es la vida, que nosotros podemos
venir a Dios, podemos venir para encontrar el gozo en Dios. Y
eso define lo que estamos estudiando, que eso hace a la iglesia ser
una comunidad de adoración. El propósito por el cual estamos
reunidos es para adorar a Dios, Pero no solo es adoración en
el tiempo que estamos juntos, sino toda la vida es adoración. Por eso la escritura dice, si
pues coméis o bebéis o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo
todo para la gloria de Dios. Adoramos a Dios cuando barremos
la casa. Adoramos a Dios cuando se pone
un letrero en algún lugar. Es adoración a Dios. Cuando se
pegan bloques en algún lugar. lo correcto de un creyente es
que es hecho para la gloria de Dios cuando se tienen que lavar
trastes en un fregadero es culto de adoración si pues coméis o
bebéis o hacéis cualquier otra cosa etcétera todo todo para
la gloria de Dios mostrando el carácter de Dios y podemos conocer
a Dios para reflejar su carácter por la obra de Cristo podemos
tener el poder para reflejar el carácter de Dios por la obra
de Cristo que nos ha dado el Espíritu Santo y Al final de cuentas, todo gira
en torno a conocer a Dios en la persona de Jesucristo. Y eso
es posible por el Evangelio. No podemos adorar a quien no
conocemos. Necesitamos conocer a Dios para
poder adorarle. Necesitamos conocer a Dios para
poder glorificarle. Dice la Escritura que es bienaventurado
el pueblo que sabe aclamarte. Y el pueblo que sabe aclamar
a Dios es el pueblo que está conociendo a Dios. Cuando pensamos en la iglesia,
la iglesia es una comunidad de adoración y adoramos a Dios porque
estamos conociendo a Dios en la persona de Jesucristo. Miramos
a Cristo y miramos quiénes somos y eso nos produce admiración
por quién es el Señor Jesucristo y por lo que Él hace y ha hecho
en favor de nosotros. Nos gozamos de poder saber que
una cosa merecemos nosotros de Dios y es su condenación. Pero
qué gozo es saber que mereciendo ser condenado, hoy estoy sentado
en los lugares celestiales con Cristo. Y que eso no tiene nada
que ver conmigo. Que eso tiene todo que ver con
Dios que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos
amó, nos dio vida juntamente con Cristo. El poder mirar a
Dios. Hermanos, Dios ha estado poniendo
una carga personal y mi deseo de transmitirla. Y es el deseo
de no contentarnos con algo que sea menos que conocer a Dios. Podemos mirar, cuando estamos
estudiando Juan, y mirar, por ejemplo, cómo el Señor Jesús
hace la pregunta, Pilato, lo que estás diciendo lo dices por
ti mismo, porque el Espíritu Santo lo ha puesto en tu corazón
o lo dices simplemente porque lo has escuchado. Y qué bueno
que estemos escuchando lo correcto. Gracias a Dios que estamos escuchando.
Pero que clamemos al Señor que se haga tal obra en nuestro corazón
que el Espíritu Santo lo ponga en nuestro corazón y sea una
convicción que sea el testimonio interno del Espíritu Santo que
nos está enseñando quién es el Señor Jesucristo. Y eso causa
admiración y podamos adorar al Señor en espíritu y en verdad.
El poder mirar la majestuosidad de quién es el Señor Jesucristo.
El poder mirar qué es lo que Él ha hecho. El poder mirar quién
es el Padre y lo majestuoso que es el Padre. El poder mirar cuando
pensamos en que Él es digno. Él es digno de toda nuestra confianza.
Cristo confió plenamente en Él. Y nosotros tenemos que reconocer
que no siempre confiamos en Cristo. Pero también nos gozamos de saber
que porque Cristo confió plenamente, nosotros somos salvos. Porque
Cristo confió plenamente, es que tenemos salvación. Podemos
recordar que no es nuestra fe, sino es la fe del Señor Jesucristo
la que nos salva. Es el hecho de que Él le creyó
totalmente a su Padre y confió en las promesas de su Padre.
Y aunque le burlaban y le decían, se encomendó a Dios, libre de
él. Y en realidad, en burla lo decían, pero era toda la verdad.
Él confió total y plenamente. Y el Padre no le dejó en el sepulcro. Le levantó de los muertos y le
ha exaltado hasta los humos. Y eso es adoración. Pero les
dije la semana pasada que cuando pensamos en adoración, la adoración,
bueno, antes de entrar a lo que sigue, que es, la Iglesia es
una comunidad que testifica o que predica el Evangelio. Pero es
interesante que eso es adoración también. No es algo distinto
de adorar. Predicar el evangelio es adorar. El Nuevo Testamento nos va a
mostrar todo lo que realiza el creyente
de manera personal como en comunidad. Y quisiera que podamos pensar
en esto. La gloria de Dios es tan vasta
que en lo individual somos llamados. a mostrar la gloria de Dios,
a hacer todo para la gloria de Dios, pero como iglesia somos
llamados a lo mismo, porque se refleja mejor la gloria de Dios
en la comunidad de los creyentes que de manera individual. Por
eso es que la Escritura nos llama a vivir en comunidad, por eso
la Escritura nos llama a no dejar de congregarnos como algunos
tienen por costumbre, porque es mejor como mostramos la gloria
de Dios en comunidad. y la Biblia va hablando acerca
de las cosas que la iglesia hace como adoración, como ministerio. Los sacerdotes en el antiguo
pacto ministraban, pero en el nuevo pacto se nos traen varias
figuras en un sentido espiritual. La iglesia no tiene más ya un
sacerdote humano, pero tiene un gran sumo sacerdote, el Señor
Jesucristo, que con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre
a los santificados. Y sin embargo, lo que nosotros
venimos a hacer dice que demos sacrificio de alabanza, es decir,
fruto de labios que honren su nombre. Y es nuestra ofrenda
a Dios cuando venimos, pero también cuando estamos fuera, el poder
ofrendar a Dios todo lo que hacemos, el poder mirar que En el nuevo
pacto no hace falta un templo. Recuerde que estábamos estudiando
y este es el lugar donde se reúne la iglesia bautista de Manuel,
pero este no es el templo. Esta no es la casa de Dios, porque
Jesús dijo que el Señor no habita en templos hechos de manos. Y
es que el tercer templo, que mucha gente está expectante ahora
porque supuestamente están construyendo el tercer templo, pero el tercer
templo ha sido levantado. Al tercer día de la crucifixión,
Cristo fue levantado y es el tercer templo. No tenemos que tener tanta expectativa
respecto a que los judíos hagan un templo ahora ahí. Si lo hacen
es porque providencialmente Dios se los deja hacer. Pero el tercer
templo es el Señor Jesucristo. Y nosotros somos parte de ese
primer templo. Somos piedras vivas edificadas
en Cristo. O ignoráis que vuestro cuerpo
es el templo del Espíritu Santo el cual está en vosotros, el
cual tenéis de Dios y que no sois vuestros, porque habéis
sido comprados por precio. Glorificad pues a Dios en vuestro
cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. Somos
el templo, hermanos, y somos llamados a ser edificados como
piedras vivas. Pedro recibió el nombre de piedra, pero él
no se consideraba la única piedra. Él escribe a los hermanos en
sus epístolas y nos llama a ser edificados como piedras vivas. Cristo es la principal piedra
del ángulo. Entonces, en el nuevo pacto no
hace falta más un templo y unos rituales. En el nuevo pacto somos
el templo. Cristo es el templo y nosotros
somos parte de él. Él es nuestra cabeza. Somos un
cuerpo con Cristo. Y todo eso nos va llamando a
la cuestión de un cuerpo, de, en la colectividad de la iglesia,
la manera mejor de poder reflejar la gloria de Dios. Y podemos
pensar en cada cosa que la Biblia nos manda a hacer como ministerios.
Por ejemplo, el ministerio de la oración, ya sea que usted
ore en casa o cuando oramos colectivamente como iglesia. El ministerio de
una vida santa, como dice en Romanos capítulo 12, versículo
1 y 2, dice, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis
vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios,
que es vuestro culto racional. Ese es nuestro culto. Es un culto
espiritual. Es lo que Jesús decía, los verdaderos
adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque
tales adoradores el Padre busca que le adoren. Y todo gira en
torno al Evangelio. No hay verdadera adoración si
no hay Evangelio. No hay verdadera adoración si
Cristo no se te ha revelado. Podemos hacer algo aquí que se
vea quizá espectacular, que puede impresionar y emocionar a las
personas, pero si no es porque estamos conociendo a Cristo,
sino es el que Dios nos está mostrando el supremo valor de
Cristo y estamos aprendiendo y por el poder del Espíritu Santo
a vivir vidas que sean coherentes en mostrar que lo de supremo
valor en todo el universo es el Señor Jesucristo, entonces
lo que hagamos no es adoración. Tal vez será un show, tal vez
será un espectáculo religioso, pero no adoración. Ahora, cuando
pensamos en la cuestión del Evangelio, la iglesia es una comunidad que
testifica, es una comunidad que da testimonio. cuando pensamos
en ellos hermanos, sigue siendo adoración. Los cuatro evangelios hablan
acerca de un asunto que es conocido como la gran comisión. en cada
uno de los evangelios, Mateo 28, 18 al 20, si usted lee el
Señor Jesucristo resucitado, dice, y el Señor les habló diciendo,
dice, toda potestad me es dada en la tierra, por tanto, id y
haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y enseñándoles
que guarden todas las cosas que yo os he mandado, y he aquí estoy
con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Y esa es la
gran comisión dada a la iglesia de predicar el Evangelio a todas
las naciones. No a algunas naciones en particular,
sino a todas las naciones. Y esto es un tema recurrente
en toda la Escritura, desde que el Señor llama a Abraham, le
dice, en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.
Y la simiente sabemos por el Nuevo Testamento, esa simiente
es el Señor Jesucristo. fuera del señor jesucristo no
hay bendición y el plan de dios siempre fue un pueblo de todo
linaje de toda lengua de todo pueblo y nación como vemos que
concluye el apocalipsis este es un tema que recorre toda la
escritura el hecho de que dios había escogido un pueblo en Cristo,
que no necesariamente son hijos biológicos de Abraham, sino son
los que son de la fe de Abraham. El verdadero israelita, el verdadero
judío, no es el que lo es exteriormente, dice la escritura, sino es el
que lo es interiormente, no es el que ha sido porque cumplió
un ritual hecho de manos, externo, sino el que ha sido circuncidado
en su corazón por la obra del Espíritu Santo. Ese es el verdadero
Israel. Y damos gracias a Dios porque
nos regocija y trae paz, el poder, la bendición que nos ha dado
de por el Evangelio ir comprendiendo la gran historia de la redención.
Hoy hay muchas personas inquietas con lo que ocurre en Medio Oriente.
Yo espero que como Iglesia de Emanuel tenemos paz de Dios,
de que por la Escritura nosotros estamos recibiendo interpretación
del Antiguo Testamento a la luz del Nuevo Testamento. Y no nos
estamos guiando por lo que dicen rabinos, que la Escritura dice
que tienen un velo. y no pueden entender porque ellos
siguen esperando un mesías y cristo es la llave para entender la
escritura sin cristo no tenemos nada que escuchar de alguien
que interprete la escritura sin la llave nosotros tenemos la
llave y sabemos que dios no ha desechado a su pueblo la iglesia
es el verdadero israel y el plan de dios siempre ha sido a todo
linaje, lengua, pueblo y nación. Citaba yo a Mateo, pero usted
puede ir a Marcos, capítulo 16, y dice, y predicar el evangelio
a toda criatura. Y el que creyera y fuera bautizado
será salvo, pero el que no creyera será condenado. Y otra vez, también
Marcos, y si vamos a Lucas, también hay mención de la gran comisión
en Lucas. Y si vamos al evangelio de Juan,
también dice, yo los he enviado al mundo, capítulo 17. como el
Padre me envió, yo también los he enviado. Y si vamos a Hechos
de los Apóstoles, nos vamos a encontrar no solo otra vez la confirmación,
sino también la obediencia de la Iglesia. En Hechos dice el
Señor Jesucristo, pero recibiréis poder cuando haya venido sobre
vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén,
en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. ¿Y qué
es lo que nosotros miramos aquí? Jesús no sólo en el hecho de
los apóstoles se confirma el hecho de la gran comisión. el
hecho de predicar el evangelio a todas las naciones, sino también
se nos da cuál es el plan del Señor. Y el plan es, dice, van
a recibir poder cuando haya venido sobre ustedes el Espíritu Santo
y me van a hacer testigos en Jerusalén. El pasaje que leía
el hermano, el capítulo 2 de Hechos, si usted lo lee en su
casa, usted se va a dar cuenta, no leímos todo el capítulo porque
es muy largo, pero de cómo ellos estaban dando testimonio a los
cercanos. ahí vino el Espíritu Santo y
había gente de todos los países que vivían en el expatriados
y algunos de ellos no pues no no hablaban precisamente griego
y había una necesidad de que se hablara en sus idiomas y a
los que estaban ahí cerca se les empezó a predicar y ellos
entendían el evangelio en el idioma donde ellos habían nacido
Y la iglesia del primer tiempo estaba hablando, de uno a uno,
hablando y compartiendo el Evangelio. Ahora, ¿qué es eso que los hacía
predicar? Lo que les hacía predicar es que habían visto la gloria
de Dios en el Señor Jesucristo. Es que eran un pueblo bienaventurado,
como dice el Salmo, bienaventurado, el pueblo que sabe aclamarte.
Y ellos estaban aclamando a Dios no solo en la reunión de la iglesia,
sino estaban aclamando a Dios en todo lugar. Estaban emocionados
y contando. Yo le doy gracias a Dios porque
estudiando a Juan, Me emociona poder pensar, si usted lee cómo
escribía el apóstol Juan y las cosas que le sorprendían cuando
ellos veían la gloria de Dios en el Señor Jesucristo. Cuando
Natanael mira la gloria de Dios, su gloriosa omnisciencia y omnipresencia,
cuando le dice antes que Felipe te llamara cuando estabas debajo
de la higuera, te vi, y él responde en exclamación y dice, Rabí,
tú eres el hijo de Dios, tú eres el rey de Israel y evidentemente
había emoción en esas palabras y Jesús le dice, por eso que
te dije crees, cosas mayores que estas verás. Y hermanos,
Juan va escribiendo el evangelio y al final cuando él empieza
la primera epístola que él escribió en su capítulo uno, los primeros
versículos, dice él a los hermanos, lo que hemos visto y oído, lo
que palparon nuestras manos tocante al verbo de vida, eso os anunciamos
para que también vosotros tengáis comunión con nosotros y nuestra
comunión verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Yo miro emoción en ese pasaje.
El apóstol Juan estaba emocionado y tenía un deseo en su corazón
y ese deseo era compartir lo que él había visto y lo que él
había oído. lo que hemos visto y oído. ¿Y
qué es lo que está diciendo Juan aquí? Lo que está diciendo Juan
aquí es evangelismo. Alguien ha dicho que evangelismo
es entrar y ver a Cristo y luego salir y contarle a otros lo que
viste. Y es lo mismo que escribe el
apóstol Pedro. Yo me imaginaba cuando estos,
muchas de las cosas que ellos escribieron, yo creo que también
ellos las predicaron cuando tuvieron ocasión de predicar. Y yo me
imagino no solo leyendo a Pedro, sino imagínense usted en alguna
congregación de aquel tiempo a Pedro parado predicando a la
iglesia y diciéndoles, vosotros sois real sacerdocio, nación
santa, pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las virtudes
de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Qué maravilloso poder imaginarse a Pedro diciéndole esto a la
iglesia a viva voz y llamándolos con emoción a ver la realidad
de quienes somos. Si estás en Cristo, hermano,
eres real sacerdocio, eres nación santa, eres pueblo adquirido
por Dios, eres el verdadero Israel, y mereciendo condenación, habiendo
estado antes lejos de Israel y de la ciudadanía de Dios, hoy
eres conciudadano de los santos, que nos causa emoción el poder
pensar, Cristo es nuestra paz que de ambos pueblos hizo uno,
y derribó la pared intermedia de separación, y Cristo trajo
paz para con Dios, dice la Biblia, porque justificados, pues, por
la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Hermanos, el Evangelio es nuestra necesidad. El Evangelio es nuestra
necesidad, pero el Evangelio es una expresión de adoración.
El Evangelio no es algo que la Iglesia debe decidir si hace
o no hace. es un mandato y damos gracias
a Dios porque hay maneras en las que Dios está utilizando
a esta iglesia para proclamar el Evangelio. Yo sé que estamos
en lugares y oremos para que Dios produzca esa misma emoción
de los creyentes del primer tiempo, de creyentes que... ¿Cuál fue la manera que Dios
usó para que se extendiera el Evangelio? pues los líderes religiosos
pensaban que los iban a callar persiguiéndolos y amenazándolos,
y lograron exactamente todo lo contrario. Hechos de los Apóstoles
dice que los que eran perseguidos se iban a otro lugar, y cuando
se iban a otro lugar, pues no iban precisamente a esconderse,
sí iban buscando mejores condiciones de paz, pero Ahí hacían algo,
y lo que hacían es justo lo que Pedro y Juan dicen. Se ponían
a decir lo que habían visto y oído. Se ponían a proclamar las virtudes
del que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Y de pronto
ya había iglesia aquí. Y venían otra vez los líderes
y los perseguían y se iban al otro pueblo. Y cuando se iban
al otro pueblo, pues, ¿qué es lo que hacían? Pues había una
emoción de la vida de Cristo. Cristo estaba obrando en ellos.
Ellos no estaban contentos con simplemente tener un conocimiento
escuchado, sino estaban conociendo al Señor Jesucristo. Cristo estaba
cumpliendo la promesa que le dijo a Natanael. ¿Por qué te
dijo esto crees? Pues cosas mayores que estas.
Y hermanos, si hemos venido a Cristo, la promesa de Cristo es que nos
va a seguir mostrando cosas mayores. Crecer en el conocimiento, en
la gracia y el conocimiento de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo. Crecer en la gracia. Hermanos,
no nos contentemos de haber venido una vez a Cristo. Si has venido
a Cristo, sigue viniendo a Cristo. Cuando pensamos, entonces el
evangelio no es que vamos a escoger si se hace o no se hace. La otra
cosa que la Biblia nos enseña es, no se trata de dones. Por supuesto que la Biblia habla
del don de evangelista, pero la Biblia muestra que no es una
cuestión de los dones. Por supuesto, si hay alguien
que tiene el don de evangelista, él evangeliza, pero también capacita
a sus hermanos en cristo para evangelizar y desde la proclamación
que hacemos desde el pulpitamos predicando y repitiendo el evangelio
porque no hay otra cosa no hay cosas nuevas que decir y si es
nuevo lo más seguro es que es que es mentira el evangelio no
es nuevo ni es viejo el evangelio es eterno el eterno evangelio
de salvación Y ese es el evangelio que estamos repitiendo para que
hallemos nuestro gozo. Me emociona cuando pienso en
todo lo que implica el evangelio y lo que Cristo ha hecho a favor
de un pecador como yo. Y mi deseo es que nos emocione
a cada uno. Y mi oración y mi deseo es que
cada uno de nosotros pueda hallar la paz con Dios por medio del
Señor Jesucristo. Que cada uno pueda conocer las
virtudes del que lo llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Y algo que va a ocurrir es que vamos a dejar de ver si es un
mandamiento, si no es una opción, si no es algo que es solo para
los que tienen dones o para los que son líderes. Pero vamos a
ir aprendiendo algo, que más que un mandamiento, para el verdadero
creyente el evangelio es una pasión. algo que no se puede dejar de
hacer. Es algo que Dios te ha mostrado, que tú deseas que otros
puedan conocer lo que Dios te ha dado en Cristo. Hermanos,
somos bienaventurados, como Jesús le dijo a Pedro, si Dios nos
ha revelado quién es el Señor Jesucristo. Y no hay otra bienaventurancia
que se pueda comparar a ella. Es bienaventurado aquel que confía
en el Señor Jesucristo. Dice el Salmo, honrad al hijo
para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues inflama de
pronto su ira, pero dice, bienaventurados los que en él confían. Dice el
Señor a Pedro, bienaventurado eres, porque esto que estás diciendo
de que yo soy el Cristo, el Hijo de Dios, no te lo reveló carne
ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Hermanos,
si Cristo nos revela eso, vamos a desear que los más cercanos
a nosotros puedan ver quién es Cristo, quién es Dios y quiénes
son. Y puedan ver qué peligroso es
ser quien soy si no vengo al Señor Jesucristo. Qué peligroso
es seguir siendo quien soy si soy siempre alguien que es arrogante,
que confía en sí mismo, que se cree buena persona. Necesitamos
ver a Cristo para poder ver que en verdad no somos buenas personas. Necesitamos ver a Cristo para
poder ver que somos seres en depravación total, que lo único
que merecemos de Dios es su justa ira, su condenación. Necesitamos
ver a Cristo el único inocente que carga con los pecados de
su pueblo, que el Señor quiso quebrantarlo. Que no es lo más
terrible lo que le hicieron los romanos, aunque refleja la condición
del hombre caído, que es aborrecedor de Dios, pero lo más terrible
es lo que el padre le hizo por causa de haber cargado mis pecados.
Y cuando pienso en eso y miro, yo no soy inocente. Aunque a
veces nos gusta pintarnos de inocentes cuando algo sucede,
la verdad es que no soy inocente. Y la verdad es que el único inocente
es Cristo, quien murió por mí. Y Él me viste de su inocencia. Él me viste de su justicia. Él
es mi abogado para con el Padre. Ese es el Evangelio, hermanos.
Y clamemos al Señor que, en verdad, esa luz resplandezca en nuestro
corazón. Y que, en verdad, podamos experimentar
como el apóstol Pablo. El apóstol Pablo no veía predicar
el Evangelio como un mandato, no lo veía solo como un deber.
El apóstol Pablo veía predicar el Evangelio y dice, ¡ay de mí
si no predicar el Evangelio y me es impuesta necesidad! Imagínese,
la iglesia iba corriendo de un lugar a otro y no andaban obedeciendo
como un deber. Hay unas personas que hoy día,
bueno, últimamente no, pero hasta antes de que se nos hiciera encerrarnos,
andaban de casa en casa. Y ellos andaban de casa en casa
porque ellos creen que ese es un deber para alcanzar su salvación. Totalmente contrario a quienes
Dios nos ha salvado. Hacemos eso porque es un placer
contar lo que Cristo ha hecho con nosotros y que nos ha dado
ya la salvación. No le contamos a otros para tener
la salvación. Le contamos a otros porque estamos
emocionados de saber que mereciendo condenación hoy tenemos vida
eterna. Porque estamos emocionados de
que a pesar de que las cosas no salen como pensamos, Estamos
mejor que como debiéramos estar. Deberíamos estar siendo objeto
nada más de la ira del Señor. El Señor debió habernos fulminado
en el momento que fuimos concebidos. Porque he aquí en maldad he sido
formado y en pecado me concibió mi madre. Pero misericordiosamente
Dios nos ha dado vida y en su rica misericordia muchos nos
ha dado salvación en cristo y entonces estamos emocionados y queremos
contar no es que estamos a pesar su mandamiento entonces hay que
hacerlo hermanos que dios nos lleve a poder mirar y probar
que dios es bueno Todo lo que Dios manda puede ser un deleite
y un deseo de nuestro corazón. No precisamente una carga de
algo que hacer sino la emoción de proclamar las virtudes de
aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Dice el himno, has hallado en
Cristo plena salvación por la sangre que Cristo vertió. Eres
limpio en la sangre. Eres limpio en la sangre eficaz.
Hermano, venimos a proclamar, a adorar a Dios, a gozarnos por
lo que Cristo ha hecho. No venimos a contribuir o a buscar
hacer algo para que Dios nos salve. Si tú vienes y vienes
a sentarte aquí una hora pensando que a través de eso estás contribuyendo
a tu salvación o Dios te va a dar salvación, déjame decirte, estás
equivocado. La salvación no es algo que podemos
contribuir. La salvación es el don de Dios
por la fe en el Señor Jesucristo. La salvación de un pecador es
obra de Dios de principio a fin. Y el clamor de nuestro corazón
debe ser, Señor, sálvame. Señor, muéstrame quién es el
Señor Jesucristo. Señor, muéstrame cuán necesitado
estoy de la obra de Cristo. Señor, dame fe para creer en
Cristo tal como ha sido revelado y en ti como ha sido revelado.
Que podamos ver y creer en el Dios de la Escritura. Y el Dios
de la Escritura es un Dios que es tres veces santo. Es un Dios
que no lo podemos manipular. Y es un Dios que demanda perfección. Es un Dios que no dice, haz tu
mejor esfuerzo. Es un Dios que dice, Jesús dijo, sed pues vosotros
perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
has visto a gente muy religiosa que impresiona por lo recto que
es Jesús dice dice el señor Jesús si no tienes una justicia mayor
que la de ellos no tienes esperanza pero la de gran noticia es hermanos
hay una justicia mayor que la del más religioso y esa justicia
es la de cristo y por fe puede ser tuya esa justicia. Justificados
pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. No hay manera de que Dios perdone
pecadores como nosotros, así nada más porque así. el Señor
no nada más escondió nuestros pecados, el Señor castigó los
pecados de su pueblo, porque él no podía ser justo si justificaba
al culpable, y somos culpables, y él lo hizo cargando la culpa
de los culpables sobre su único hijo que era inocente. Ese es
el evangelio, hermano, clama al Señor que te dé fe para creer
ese evangelio y poder tener la seguridad de vida y poder salir
después, no porque lo decimos acá y porque decimos que es un
mandamiento, sino porque estás como Jeremías, que le decía al
Señor, me sedujiste, oh Dios, y fui seducido. Pusiste un fuego
dentro de mí que no pude soportar. Y poder hacer como Juan, lo que
hemos visto y oído, esos anunciamos para que también vosotros tengáis
comunión con nosotros. Poder hacer como decía Pedro,
Soy real sacerdocio, soy nación santa, soy pueblo adquirido por
Dios. En medio de una generación maligna y perversa, soy totalmente
distinto y estoy sentado en los lugares celestiales. Y entonces
empezar a anunciar las virtudes, las virtudes, en mí no hay virtud,
pero las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a
su luz admirable. Como Pablo, hay de mí sino predicar el evangelio
porque me es impuesta necesidad. vengamos al Señor Jesucristo,
sigamos viniendo al Señor Jesucristo, sigamos orando a Dios, pidiendo
que nos revele cada vez más su rostro en el Señor Jesucristo.
Vamos a orar. Padre, te agradecemos por el
evangelio y rogamos, Señor, que por ese bendito evangelio sigas
haciendo tu obra en nuestro corazón. Te rogamos, Señor, que la luz
de Cristo siga brillando y te rogamos, Padre, que podamos venir
sin temor, reconociendo nuestra falta de inocencia, pero confiándole
en el único inocente. Señor, yo te ruego que nos hagas
mirar verdaderamente nuestra condición para poder mirar las
profundidades de donde tú nos has sacado, poder hallar esa
salvación en Cristo Jesús, esa limpieza, y poder regocijarnos,
Señor, en la obra perfecta y completa del Señor Jesucristo. Y, Señor,
si ya lo has revelado, anima nuestros corazones, Señor, y
haznos seguir creciendo en la gracia y el conocimiento del
Señor Jesucristo. Y concede, Dios, que podamos
experimentar lo que experimentó Tu Iglesia del primer siglo,
el poder salir y poder estar anunciando lo que Tú has hecho
en nosotros, que podamos también venir y poder adorarte Señor
emocionados por lo que Tú has hecho con nosotros y que podamos
estar en nuestras casas y también emocionados con lo que Tú has
hecho con nosotros, que las dificultades de la vida Señor no nos roben
el gozo porque el gozo está en Tu presencia. Señor rogamos que
Tú sigas haciendo esta obra y que cada uno de quienes estamos aquí
podamos experimentar esa bendita salvación, que nos conceda Señor
el poder entender quién eres tú, el poder conocerte a ti y
poder recordar que eres tú quien nos conoces y que tú nos muestres
cuán desesperadamente necesitamos del Señor Jesucristo. Te rogamos
Señor esta obra en nuestros corazones, en el nombre del Señor Jesús
oramos, amén.

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Joshua

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