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Walter Groover

Los completos en el Señor Jesucristo

1 Corinthians 1:30
Walter Groover April, 30 2017 Video & Audio
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Walter Groover
Walter Groover April, 30 2017

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Buenas noches, hermanos. Hay mucho calor, ¿verdad? Estuve
pensando en el infierno. Hay mucho más calor. Y nunca
termina el calor del infierno. Gracias a Dios por la esperanza
que nos ha dado el Señor Jesucristo. En esta noche quiero hablarles
del tema, los completos en el Señor Jesucristo, los completos. Somos completos en Cristo Jesús. La única manera de ser completos
delante de Dios está en el Señor Jesucristo como nuestro representante. ¿Y cómo llega a ser miembros
del Cuerpo de Cristo. Es por la gracia de Dios. Dios
está llamando, llamando a pecadores. Ven a Cristo. Ven a Cristo sin
mover un músculo. Por fe, confiando en Él. En esta
noche, ¿quién es su Señor? ¿Quién es su Salvador? ¿Quién
es su Dios? Si puede decir de corazón El
Señor Jesucristo es mi única esperanza. Bienaventurado eres. Si nunca has sido bautizado,
debes confesar su fe en el bautismo. Pero Dios es el autor y el consumador
de la fe. De la fe. Completos, los completos en el
Señor Jesucristo. Completos en Él. Porque Él es
la plenitud. de la Deidad corporalmente y
somos completos en él. Por esa razón fue hecho hombre,
para establecer una justicia delante de Dios. El Señor Jesucristo
es nuestro Señor, justicia nuestra, Jehová, justicia nuestra. El
Señor Jesucristo es Jehová también, Jehová el Hijo, Jehová el Padre,
el Hijo del Espíritu Santo es un solo Dios. Yo no puedo explicar
esto. Pero el Señor Jesucristo es Jehová,
justicia nuestra. Gracias a Dios por la justicia
de Él que nos hace seguros, seguros en Él, completos en el Señor
Jesucristo. Como dice en 1 Corintios, capítulo
1, más por Él, por Cristo, estáis vosotros y Cristo, más por Dios,
puedo decir, pero Cristo es Dios. Pero Dios el Padre escogió, nos
escogió y nos dio a Cristo, entregó a Cristo. Más por Él, por Dios
el Padre. Vosotros, estáis vosotros los
creyentes en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios. Sabiduría, justificación, santificación
y redención. ¿Qué más necesitamos? Somos completos
en Cristo. para que como está escrito es
que se gloria, gloria en el Señor. Él es justicia nuestra. El Señor
Jesucristo es Jehová, Jehová el Hijo, Jehová justicia nuestra. Como dice en Colosensis 2, porque
en Él, en Cristo habita corporalmente en Cristo. Por esa razón fue
hecho hombre para representar el eterno verbo fue hecho carne
corporalmente porque en él corporalmente habita corporalmente toda la
plenitud de la Deidad. Toda la plenitud de la Deidad
fue hecho carne, fue hecho hombre para tomar nuestro lugar como
nuestro representante. Y vosotros estáis completos.
Completos en él. Completos en Cristo. No nos falta
nada. Que es la cabeza de todo principado
y postestado. ¿Por qué? Porque Dios le ha exalzado
al Padre y le ha dado un nombre sobre todo nombre. Para que en
el nombre de Cristo todo el ego confiese. Todos confiesen con
la lengua que Él es el Señor por la gloria de Dios el Padre.
Aun los demonios del infierno van a confesar de esto, pero
no son salvos. Ellos creen en Dios, pero no
creen que Jesús es Dios. Ellos no creen que Jesús es Dios
el Eterno. Yo soy lo que soy, dijo Dios. Yo soy lo que soy. Él es el Eterno
Dios. Dios no nos manda a la ley para la
salvación. La ley es buena, no hay nada
malo con la ley. ¿Cuál es el problema? El malo
está con nosotros. La ley no fue dada para salvar
al pueblo del Antiguo Testamento. La ley nunca fue dada para salvarles
por medio de guardar la ley. Porque la ley fue dada para condenar
los pecados a ellos, para que busquen la salvación en el Prometido,
la cual es el Señor Jesucristo. Ellos hicieron sacrificios de
animales rudimentales que no tuvieron ningún poder de quitarle
el pecado, pero con fe en el venidero, el Cordero de Dios
que vino años después. El Cordero de Dios que quitó
el pecado del mundo. de los escogidos de Dios, que
Dios el Padre le había dado. Dios no nos manda a la ley para
la salvación. No hay nada malo con la ley,
pero el mal está con ella. Sino a Jesucristo, porque Él
es la plenitud. Jesucristo es la plenitud de
la Deidad y vosotros estáis, los creyentes, estáis completos,
completos en Él. No podemos ser más santos que
los 1000 años santos allá. Y cuerpos de pecadores. Pero un día nos
dará un cuerpo glorificado. Hay de mí, dijo el apóstol Pablo,
¿quién me liberará de este cuerpo de muerte y de pecado? Gracias
a Dios. En el nombre del Señor Jesucristo
tenemos esa libertad. Efesios 1,4 dice, Según nos escogió
en él, nos escogió en Cristo, antes de la fundación del mundo,
para que fuésemos santos y sin mancha delante de él. Dios el
Padre nos escogió en Cristo, en su Hijo, el eterno Verbo que
fue en su carne. En amor habiéndonos predestinado
para ser adoptados hijos, no es suerte, no es predestinado,
predestinado. En amor habiéndonos predestinado
para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo según
el puro afecto de su voluntad. Adoptados según la ley. Sabe si tenía, he dado ese ejemplo
varias veces, pero voy a darle otra vez. No sé si es verdad
aquí en México, pero si la familia hace la, tiene varios hijos en
la familia como cualquiera de nosotros que tenemos. Si adaptamos
a alguien de afuera, adoptados, en nuestra familia lo adaptamos.
adoptado legalmente, según la ley. Entonces, sus hijos naturales
pueden ser quitados de la herencia. No vas a recibir nada de herencia. Que hizo esto y esto y esto.
Pero llegando al hijo adoptado o hija adoptada, Según la ley,
no puede ser quitada la herencia. Esa es la ley de los Estados
Unidos. No sé si es la misma ley aquí en México. Pero adoptar
a los hijos suyos en Cristo Jesús, según el puro afecto de su voluntad. ¿Qué poderoso es el afecto de
la voluntad de Dios en su propósito eterno de Cristo Jesús? para
alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos
en el Amado, aceptos en Cristo. ¿Cree que Cristo está aceptado? El Espíritu Santo vino para dar
testimonio de esto. Él está sobre el trono, este
hombre, el Dios sobre Jesucristo. está sobre el trono a la dieza
del Padre. Dios el Padre nos santifica en
Cristo. Hebreo 10, 10 dice, en esa voluntad
somos santificados mediante la ofrenda del Cuerpo de Jesucristo
hecha una vez para siempre. No hay repetición con un solo
sacrificio. En el Antiguo Testamento miles
de sacrificios fueron hechos. Miles, miles. Corrió sangre de
los animales y bueyes, correros, que no pudieron quitar ningún
pecado. Pero era testimonio, una cosa
rudimental, una sombra del verdadero. Pero con Cristo, con una sola
ofrenda, sacrificio, Él quitó para siempre, justificó y santificó
mediante la ofrenda del Cuerpo de Jesucristo hecha una vez para
siempre, para siempre, para toda la eternidad. En Judas 1.1, Judas
sirvió, servo de Jesucristo y hermano de Jacobo a los llamados y santificados
en Dios Padre y guardados en Jesucristo. Qué fuerza, ¿verdad? ¿Quién va a quitar la veda de
Cristo de la mano del que está sobre el trono? El Señor Jesucristo. Santificados y amados y santificados
en Dios Padre y guardados en Jesucristo. Tan seguridad, tanta
seguridad tenemos en Cristo. Ninguna cosa de él o la tierra,
debajo de la tierra, puede quitarnos de la mano de Dios, de la mano
del Señor Jesucristo. Dios, el Padre, nos justifica
en Cristo, como dice en Gálatas 2. Con Cristo estoy justificado. Justificado. Cristo murió por nuestros pecados
y pagó la deuda. Ya que no vivo yo, mas Cristo
vive en mí, y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe
del Hijo de Dios. Qué precioso es vivir con fe
en el Señor Jesucristo, con seguridad en Cristo Jesús. Es lo que dice
el apóstol. Ahora vivo en la carne, lo que
vivo ahora lo vivo en la fe del Hijo de Dios, la fe de Él. La
fuerza de fe en Él es don de Dios también. Pero la base de
nuestra salvación es la fe de Jesucristo. vive en la fe del
Hijo de Dios. Por esa razón fue hecho hombre,
para establecer una fe como hombre, el Dios hombre Jesucristo, el
cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Hermanos, no me
canso de decirles las mismas cosas. Yo no tengo novedades
para decirles. Yo estoy hablando de cosas eternas
y no quiero ir a otra cosa. No quiero ser divertido. Yo no estoy aquí para divertir
personas en el camino, en su camino al infierno. Estoy aquí
para predicar el Evangelio y despertar a los que están todavía bajo
la condenación del pecado que no han creído en el Señor Jesucristo. Su fin es la muerte. Está muerto. en sus pecados y delitos. Pero
nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros hermanos,
dice el apóstol, amados por el Señor, de que Dios os haya escogido
desde el principio, desde el principio, en la eternidad. desde el principio para salvación
mediante la santificación por el espíritu y la fe en la verdad. Fe en la verdad de que estamos
tratando de proclamar. Aunque está oyendo los labios
de un hombre, pero es la palabra de Dios. Es mi salvación, mi salvador,
mi esperanza. Yo tengo que dar cuenta antes
de Dios por lo que digo aquí en el nombre de Dios. El propósito
de Dios en los escogidos de Dios en Cristo Jesús es otro punto.
Juan 15 16 dice no me elegiste vosotros a mí. Es lo que dice
Cristo no me elegiste vosotros a mí sino yo os elegí a vosotros. y os he puesto para que vayáis
y lleváis fruto y vuestro fruto permanezca para que todo lo que
pidieras al Padre en mi nombre, Él os lo dé. Podemos pedir en el nombre de
Cristo. La santificación del creyente
delante de Dios está en Jesucristo y no por obras personales del
creyente. El creyente no confía en sus
obras personales para ser salvo delante de, o santo delante de
Dios, sino confía solamente en Jesucristo. Él es justicia nuestra. Él va a justicia, el Señor Jesucristo
se va a justicia nuestra. Sin Cristo en nosotros todas
nuestras obras de justicia o lo que los hombres quieren llamar
obras de justicia, pero sin Cristo no hay justicia delante de Dios
y no hay obras de justicia delante de Dios. Sin Cristo todas nuestras
obras de justicia son trapos de inmunidad, trapos que solo
sirven de quemar. Nuestra única esperanza es Cristo
en nosotros, la esperanza de gloria. Puedes testificar de
Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, mi única esperanza.
Me gusta dar este testimonio a los falsos testigos de Jehová
cuando vienen a mi casa. Ellos no vienen ahora porque
ya han oído este testimonio tantas veces. Se molestan. Se molestan. Porque les pregunto, ¿puedes
decir lo mismo de Cristo? Bueno, Él es mi Salvador, pero
Él no es Dios. Es lo que dicen. He oído esto
varias veces. Él no es Dios. Cristo dijo, yo
y el Padre, uno somos. Uno de los apóstoles dijo, muéstranos
al Padre y nos basta. Y Cristo dijo, tanto tiempo he
estado con vosotros, no me has conocido quien Felipe, Felipe,
era Felipe. Si ha visto a mí, ha visto al
Padre. Yo el Padre, uno somos. Cristo
es nuestra santificación y justificación y redención. Como dice en Romanos
8. Y si el espíritu de aquel que
levantó de los muertos a Jesús, muere en vosotros. El que no
tiene el espíritu de Cristo, no es de él. Si no tiene el espíritu
de Cristo en sí, ahora mismo, no eres de él. No estoy diciendo
que Si en esta condición no eres
de él, pero Dios es de él que nos llama y pone su Espíritu,
el Espíritu Cristo en nosotros. Esa es la regeneración, el nuevo
nacimiento. ¿Y cómo lo hace? Lo hace por
el oír y por el oír por la palabra del Evangelio predicada. Y esta
palabra es palabra de Dios, el Espíritu Santo, obrana en los
corazones, produce fe en el alma de uno de sus escogidos. Y ellos
creen y creen y quieren confesar la fe y la única esperanza que
tienen. Y si el espíritu de aquel que
levantó de los muertos a Jesús muere en nosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo, Jesús vivificará también vuestros
cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. No entristezcáis el Espíritu
Santo que mora en vosotros. No queremos hacer esta verdad,
pero lo hacemos. Lo hacemos con nuestros, a veces,
acciones o palabras. El creyente crece en conocimiento
y madurez en Cristo, pero no crece en santidad delante de
Dios. ¿Por qué? Porque somos uno con
Cristo. Él es santo, santo, santo. Nosotros
también somos santos. Estoy mirando santos allá. Santos. Santos en Cristo Jesús. Pero
tú eres pecador, Pepe. Tú eres pecador. En Cristo tú
eres santo. Vemos un santo allá. Todos los
creyentes son santos en Cristo Jesús. Los apóstoles en sus cartas escribieron,
saluda a los santos allá, en varios lugares, los santos. El
creyente crece en el conocimiento y maravilla de Cristo, pero no
crece en la santidad delante de Dios. Ya somos completos,
completamente santos, santificados. Como dice Juan 17, santifícalos
en tu verdad, tu palabra es verdad. Es la oración de Cristo, santifícalos
en tu verdad, tu palabra. Porque la gracia de Dios se ha
manifestado para salvación a todos los hombres, judíos o gentiles. Dios tiene sus escogidos en todo
el mundo, por esa razón ha mandado que se ha predicado el Evangelio
en todo el mundo. Él tiene su pueblo en todo el
mundo. Cuando todos son traídos, vendrá Cristo otra vez. Vendrá
Cristo otra vez. Para salvación a todos los hombres,
enseñándonos que renunciando a la impiedad y los deseos mundanos, la impiedad. Muchos pensamientos
que son impiedad, son pensamientos acerca de Dios mismo. ¿Quién
Él es? Vivamos en los deseos mundanos,
vivamos en este siglo, debemos vivir en este siglo sobria y
justa y piadosamente. ¿Cómo? Por fe en Cristo. andando viviendo por fe. Por
fe andamos. Aguardando la esperanza bienaventurada,
la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos
de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celos,
de buenas obras, celos, no para ser hijos de Dios, sino porque
ya son hijos de Dios. Gracias a Dios por los hermanos
que trabajan aquí para mantener ese lugar, hombres que ya están
listos para dedicarse, para cuando trabajan el día, vienen a la
casa, pero si hay una necesidad, vienen regando pintando, recomponiendo, gracias
para vosotros. Quien se dio a sí mismo por nosotros
para redimir de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo
propio, celos de buenas obras, buenas obras que nunca serán
olvidadas. No para ser hijos de Dios, porque
somos santos y redimidos en Cristo Jesús. Somos hechos hijos de
Dios por la redención, por el sacrificio de Cristo. Los que
son nacidos por Dios, el Espíritu Santo, no se jacten en sí mismos,
sino confíen completamente en Cristo. El Señor Jesucristo es
Jehová, justicia nuestra. Gloriamos en él. Ejemplos de
Hobbes. Ejemplos de Hobbes, el publicano
Isaias. Tengo tres aquí. Toda la gloria
de Hobbes en sí mismo. Hobbes estaba gloriando en sí
mismo. Era un hombre grande. No hoy.
Pero toda la gloria de Hobbes en sí mismo se volvió en corrupción. ¿Cuándo? Cuando él vio la gloria
de Dios. De oído dice, de oídas te había
oído, mas ahora mis ojos te ven, por tanto ojos de fe, ojos de
fe, por tanto me aborrezco. y me arrepiento el polvo y cenizas. No podemos jactar o gloriarnos
en nosotros mismos por eso. Solo podemos alabar a Dios. Gracias
a Dios. Gracias a Dios. El publicano
reconoció su condición. Es otro punto que quiero expresar. El publicano era un hombre ladrón. criminal, condenado por toda la sociedad.
El publicano reconoció su condición y se golpeó su pecho porque sabía
que el pecado estaba en él, en su corazón. Golpeando su pecho. Él oraba,
más el publicano, estando lejos Entonces se atrevió a entrar
allá en el templo. Estando lejos, no quería ni aun
alzar los ojos al cielo. Ya estaba con convicción en su
alma de su condición. Ni alzó sus ojos al cielo, sino
se golpeaba su pecho diciendo Dios se propició a mi pecador. ¿Qué dijo Cristo de él? Él descendió a su casa justificado
antes que el otro. El otro era fariseo, gracias
a Dios, que no soy como los demás hombres. Yo ayuno, yo doy mis
yespos de todo lo que gano, hasta las semillas que siembro. Yo
doy yespos, yo soy dedicado en mi vestido y todo. Lavo, me lavo
el cuerpo muchas veces al día. Hago oraciones muy largas en
la plaza para que todos sean vistos de todos, para que sean
alabados de todos. Esos publicanos eran muy religiosos,
muy religiosos, pero muy, muy pecadores, muy pecadores. Pero el publicano, Golpeó su pecho diciéndolo. Yo
sé que soy pecador. Publicanos leían los cobradores
de impuestos. Pecadores, ladrones. Mas el publicano estando lejos
no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba
el pecho diciendo Dios se propició a mi pecador. Él descendió a su casa justificado. Él estaba mirando a sí mismo
y pidiendo la misericordia en Dios. Es ahí es cuando el profeta
vio la visión de Dios y la santidad de Dios. Estamos hablando de
Isaias, profeta grande, ¿verdad? Había visto muchos milagros,
muchas cosas fueron hechas por Isaias. Y cuando el profeta vio
la visión de Dios y la santidad de Dios, toda la gloria propia
del profeta se volvió en corrupción. ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! Solo lo veo ahora por fe y digo,
¡ay de mí! ¡Ay de mí! Pero tengo la esperanza. según la palabra de Dios, que
Dios nos ha hecho en Cristo la justicia de él mismo. Ahora, unas cosas más. Entonces
dijo, ay de mí soy muerto porque sabiendo, siendo hombre inmundo
de labios y habitando en medio del pueblo que tiene que tiene
labios inmundos, han visto mis ojos a Rey, Jehová, de los ejércitos. Esa era la confesión después
de ver la gloria de Dios. El Señor Jesucristo es Jehová,
justicia nuestra. Sin la santidad nadie verá a
Dios. Jesucristo es nuestra sabiduría,
justificación, sabiduría para conocer a Dios, justificación
delante de Dios. y santificación para andar en
la vida del creyente delante de Dios. La salvación cumplida
en Cristo en su muerte y su resurrección es la redención, la justificación
y la glorificación de su iglesia. Todo está en Cristo. La redención, la justificación
y la glorificación de su iglesia está únicamente en Cristo. En esa voluntad, como dicen los
hebreos, en esa voluntad, los hebreos dicen, en esa voluntad
somos santificados mediante la ofrenda del Cuerpo de Jesucristo
hecha una vez para siempre. porque con un solo ofrenda hizo
perfectos para siempre los santificados con un solo ofrenda. Es una abominación de enseñar
que Cristo está muriendo, cara de santo. Es una abominación
en contra de lo que Cristo cumplió con una sola vez. Porque una sola ofrenda hizo
perfectos para siempre los santificados. Si tiene que morir otra vez,
es que no tenía valor la otra vez. Eso es malo, muy malo. Es diabólico. Somos completos
en el Señor Jesucristo. Colossenses dice en el capítulo
2, vosotros estáis completos en él, en Cristo. que es la cabeza
de todo principado y potestad. Él es la cabeza. Todo potestad
le ha sido dado en el cielo y en la tierra. Elegidos según la
presencia de Dios Padre. Elegidos en Cristo. La presencia de Dios Padre. En santificación del Espíritu.
Espíritu Santo. para obedecer y ser rociados
con la sangre de Jesucristo, gracia y paz o sed multiplicadas. El fruto del Espíritu Santo es
Cristo en nosotros la esperanza de gloria. Cristo en el creyente
es la manifestación de la vida eterna que tenemos en él. Él es nuestra santificación. Cristo en el creyente produce
buenas obras delante de Dios. Una cosa tan pequeña como dar
un vaso de agua al que tiene sed no será olvidado. Como dice Marcos 9, cualquiera
que os diera un vaso de agua en mi nombre, porque sois de
Cristo, De cierto os digo que no perderá su recompensa. Todas las obras de fe en Cristo
Jesús son aceptas en Cristo. Todas las obras de
fe en Cristo son aceptas en Cristo, en Él, por causa de Él, por causa
de Su amor a nosotros, y son evidencias de la santificación
que Él ha hecho por nosotros. y en nosotros. Las buenas obras
de los creyentes son hechas. Las buenas obras de los creyentes
no son hechas. No son hechas para ser hijos
de Dios. No puede hacer ninguna obra para
ser hijos de Dios. Entonces, confiar en sus obras
es malo. Olvídala. Es malo. Es pecado. Las buenas obras de los creyentes
no son hechas para ser hijos, sino porque somos hijos de Dios. Somos santos en Cristo Jesús,
hechos por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Gracias a Dios que Jesucristo
es mi santificación. Gracias a Dios que soy completo
de él. ¿Puede usted decir la misma cosa? En su corazón, gracias a Dios que Jesucristo
es mi santificación y soy completo en él. Que Dios les bendiga,
hermanos.

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