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Cody Groover

Que haremos

Acts 2:14-39
Cody Groover October, 23 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover October, 23 2016

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Hermanos, en esta tarde quiero
hablar acerca de este tema. ¿Qué haremos? O poniéndolo en
otras palabras, ¿qué puede hacer un pecador? Como leímos aquí en Hechos capítulo
2, después de que Pedro predicó a estas personas que estaban
allá en el día de Pentecostés, Después de que Pedro predicó,
el Espíritu Santo estaba hablando por medio de Pedro a algunas
personas en esa multitud. Nos dice la Palabra de Dios que
miles, tres miles, tres mil. Esto es lo que nosotros necesitamos.
siempre. Cuando venimos a adorar a Dios,
necesitamos la presencia del Señor Jesucristo. Necesitamos
la presencia de su Espíritu. Él ha enviado su Espíritu. Necesitamos
el poder del Espíritu Santo en la predicación de la palabra,
porque sin Él nada podemos hacer. Oramos por nuestras amistades,
por nuestros familiares. Queremos que sean salvos. Queremos
que crean. Pero estamos todos en las manos
de Dios. Estamos todos en las manos del
Señor Jesucristo. Cuando predicamos la palabra
de Dios a hombres y mujeres y les hablamos de su condición en la
que están por naturaleza. Esto es lo que enseña Dios en
su palabra. La condición del hombre natural
delante de Dios, caídos en Adán, muertos en delitos y pecados,
en tinieblas, muertos, ciegos, sin habilidad delante de Dios.
Y la palabra de Dios nos dice que Dios está airado contra los
impíos todos los días. Dios está airado contra los impíos
todos los días. y nos dice la palabra de Dios
que son nuestras iniquidades, son nuestros pecados han hecho
separación entre Dios y nosotros sabemos que ninguno que es pecador
estará en la presencia de Dios vean lo que dice Salmo capítulo 1 ninguno de los que son descritos aquí
en la palabra de Dios, ninguno estará en la presencia de Dios. Bienaventurado el varón que no
anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores,
ni en silla de escarnecedores se ha sentado, sino que en la
ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de
noche. Será como árbol plantado junto
a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo, y su hoja
no cae, y todo lo que hace prosperará. Esto está hablando del Señor
Jesucristo. Esto está hablando de Él, y escuchen, estas son
las buenas nuevas, todos los que están en Cristo Jesús, por
fe. Pero no así los malos, no así
los desobedientes, no así los que no creen, que son como el
tamo que arrebata el viento. Vimos esto hoy en la mañana.
Viene el Señor Jesucristo y va a arrebatar a todos aquellos
que no conocieron y va a sorprenderlos. Por tanto, no se levantarán los
malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos,
porque Jehová conoce el camino de los justos. ¿Saben por qué
conoce Dios tu camino? Porque Él es el camino. Porque
Él te puso en el camino. Él conoce el camino de los justos.
Él conoce el camino, mas la senda de los malos perecerá. Cuando hablamos de esta manera
a personas, a pecadores, y todos somos pecadores por naturaleza,
pero somos enviados a predicar la palabra de Dios. A predicar
lo que Dios nos ha mandado. Cuando hablamos, esta es la condición
del hombre por naturaleza. Y cuando predicamos que Dios
en amor envió a su hijo a esta tierra. Dios mismo vino aquí
a esta tierra. Nos dice la palabra de Dios,
el verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros. Vimos su gloria,
gloria como de lo unigénito del padre, lleno de gracia y de verdad. Dios mismo vino a este mundo.
El creador de todas las cosas vino a este mundo. como representante
de su pueblo escogido, como representante de aquellos que Dios el Padre
le dio, el substituto de su pueblo, el Redentor. Job dijo, yo sé
que mi Redentor vive. Yo sé que mi Redentor vive. Cuando
predicamos la misericordia de Dios en Cristo Jesús, la gracia
de Dios en Cristo, el amor de Dios, todo está en Cristo, las
bendiciones de Dios están en Cristo. Y luego viene el impacto
de estas palabras al corazón. De que él fue hecho carne para que
él vaya a la cruz y muera. Que él murió por pecadores, él
murió por su pueblo. Él no tuvo pecado, él no hizo
pecado. Pero él fue hecho pecado por
nosotros, por su pueblo. Al que no conoció pecado por
nosotros, Dios lo hizo pecado. Para que nosotros seamos hechos
la justicia de Dios en él. Él fue hasta la muerte y él satisfizo
las demandas de la justicia divina. Él satisfizo las demandas de
esa justicia que demanda la muerte de todo aquel que comete pecado. Él fue sepultado porque Él murió,
pero porque Él satisfizo todo lo que Dios requiere de su pueblo,
Él resucitó victorioso sobre todos los enemigos de su pueblo. Resucitó victorioso sobre la
muerte, sobre el pecado, sobre Satanás y sobre el mundo. Y predicamos también la realidad
de la muerte. Viene un día en que vamos a morir.
Viene un día que vamos a salir de este mundo. Está establecido
para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el
juicio. Entonces son cosas muy serias. Cosas muy serias. Y cada paso
que nosotros tomamos en este mundo es un paso más cercano
al sepulcro. Un paso más cercano un día más
cercano a la hora de nuestra muerte. Cada latido del corazón
es un latido menos en una cuenta regresiva hasta el día del juicio. Después de la muerte viene el
juicio. ¿Quién va a estar delante de Dios en ese juicio? Dios no
va a tener por ninguno, en ninguna manera va a tener por inocente
al malvado, nos dice Él. en Éxodo 34. Ningún modo va a
tener por inocente al malvado. Dios no va a ser burlado. Dios
va a juzgar en justicia. Todo va a ser revelado en ese
gran día del trono blanco. Todo. Luego del juicio viene
la alegría eterna para los que creen y la miseria y el dolor
eterno para los que no creen en el Señor Jesucristo. ¿Quién es suficiente para estas
cosas? Dijo el apóstol Pablo. Somos olor de vida para vida
a algunos y somos olor de muerte para muerte para otros. Estos
hombres oyeron lo que el apóstol Pedro predicó. ¿Quién es el Señor Jesucristo? ellos estaban pensando que los
creyentes los que estaban reunidos allá estaban ebrios porque estaban
hablando en diferentes lenguas vino el Espíritu Santo sobre
ellos y Pedro les dijo esto no es lo que ustedes piensan esto
es el cumplimiento de la profecía en Joel Dios ha derramado su
espíritu sobre su pueblo en galardón de la obediencia del Señor Jesucristo
hasta la muerte y la muerte de la cruz. Esto es lo que Joel
dijo que iba a hacer. ¿Por qué? Porque Dios está dando
evidencia que ese varón, el Señor Jesucristo, está sentado sobre
el trono. Dios está dando testimonio. Esto
que ustedes están viendo, Dios está dando testimonio. Lo dijo
hace años por medio de Joel. Y ustedes lo están viendo. Ustedes
lo están viendo. ¿Qué significa esto? ¿Quién es
el Señor Jesucristo? Ustedes lo tomaron y con manos
iniquas crucificaron al Señor. No tomó a sorpresa. Esto no tomó
a Dios por sorpresa. Dios lo envió a este mundo para
dar su vida. Es el propósito de Dios. Es lo
que dice, varones israelitas, oíd estas palabras, Jesús Nazareno,
varón aprobado por Dios entre vosotros, con las maravillas
y los prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por
medio de Él, como vosotros mismos sabéis. Ustedes saben lo que
el Señor Jesucristo, lo que Jesús hizo, Jesús de Nazaret. Ustedes
lo vieron. Ustedes estuvieron entre el público
que vieron cómo Él sanaba a los leprosos. cómo resucitaba a los
muertos, cómo daba oído a los sordos, vista a los ciegos. Dios estaba testificando las
obras que Él hacía, son obras que ningún hombre puede hacer.
Dios está testificando que Él es Dios. Ustedes, dice, entregaron por
determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios. Ustedes
dijeron fuera con él, no queremos que este reine sobre nosotros,
fuera con él. Pero Dios, ustedes lo crucificaron, pero
Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo mismo. Y una
vez él cumplió toda justicia y una vez él hizo la redención
por su pueblo, Dios lo liberó. La misma justicia de Dios que
demandó su muerte. La misma justicia de... No fueron los soldados los que
mataron al Señor Jesucristo. ¿Oyeron eso? No fueron los israelitas. No fue ni siquiera esa multitud. Fue Dios quien clavó la espada
de la justicia en su hijo. Fue Dios. Estos clavos no detuvieron
al Señor Jesucristo sobre la cruz. Él no murió como un indefenso. Él estaba dando el golpe mortal
a Satanás allá en la cruz del Calvario. Él estaba aplastando
la cabeza de la serpiente. allá en la Cruz del Calvario.
Sí, una muerte agonizante. Sí, los dolores en su cuerpo
no pueden ser ni siquiera comparados con los dolores que sufrió en
su alma. Esa alma santa. Ese hombre que
no conoció pecado. Ese hombre que clamó, Dios mío,
Dios mío, por qué me has desamparado. Sufrió lo que el infierno es. separación de Dios ira tras ira
tras ira tras ira y el consumió toda la ira de Dios contra su
pueblo lo tragó ya no hay más ira son buenas nuevas esas ya
no hay más ira de Dios para su pueblo él lo consumió todo ustedes
lo crucificaron Y el hombre que no se ha sometido al Señor Jesucristo,
que no ha creído en el Señor Jesucristo, todavía está en rebelión. Si estoy hablando de alguna persona
que todavía no ha conocido al Señor Jesucristo, no ha creído
en Él, no se ha sometido, todavía sigue con el puño al aire diciendo,
no Dios. Tú dices que yo venga a Tu Hijo,
que yo crea en Tu Hijo, pero Tú no me vas a decir qué hacer,
yo voy a hacer lo que yo quiero. Lo mismo dijeron estos hombres.
No a Cristo. Fuera con él. Danos a Barrabás.
Danos a ese asesino. Pero fuera con este. Ahí ves
la maldad del hombre. Ahí ves la verdadera figura de
qué es el hombre. Cuando Dios por un momento entregó
su hijo a la voluntad del hombre. La voluntad perversa del hombre
perverso y pecaminoso. ¿Qué hizo la humanidad con el
eterno Hijo de Dios, el bien amado? Dijo, crucifícalo, fuera
con él. Ahí tenemos la verdadera representación
y figura de qué es el pecado. Todo va a ser revelado allá en
el trono blanco el día del juicio. Algunos van a ir a la separación
eterna y otros van a estar con Cristo Jesús. Todo esto dice
aquí el apóstol Pedro. Esto es lo que Dios dijo en el
Antiguo Testamento por David. David era un profeta. Y David
no estaba hablando de sí mismo. David sabía que el Mesías había
sido prometido que iba a venir por su linaje. Y dijo, hablando
de el Cristo, de su Salvador, de su Señor. David dice, veía
al Señor siempre delante de mí. Porque está mi diéstano, no seré
conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró
y se gozó mi lengua. Aún mi carne descansará en esperanza. ¿Quién está hablando esto? El
Señor Jesucristo. Porque no dejarás mi alma en
el Hades, ni permitirás que tu santo vea corrupción. Él no vio
corrupción. Me hiciste conocer los caminos
de la vida. Me llenarás de gozo con tu presencia. Está citando Salmo 16. Barones, hermanos, se puede decir
libremente que David no está hablando de sí mismo. El sepulcro
de David está aquí y nosotros sabemos dónde está el sepulcro
de David. David está hablando de su Señor.
David está hablando del Señor Jesucristo. Siendo profeta y
sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia
En cuanto a la carne levantaría el Cristo para que se sentase
en su trono. Viéndolo antes, habló de la resurrección
de Cristo. Y dijo, su alma no fue dejada
en el Hades, ni su carne vio corrupción. A este Jesús, a este
Jesús que ustedes tomaron y rechazaron y dijeron, no quiero nada con
él. Este no es, este no estamos hablando del Jesucito que se
habla en la religión. Este no es el Jesús que tienen
en su nicho. Este no es el Jesús que tienen
sobre una madera, un cruz. Este no es el Jesús del que está
hablando. Este es el Señor de gloria. Este es el Señor que
está sentado sobre el trono. Este no es un Jesús al que le
tenemos lástima. Él debe tener lástima de nosotros,
no nosotros de él. exaltado por la diestra de Dios
y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo
ha derramado esto que vosotros veis y oís porque David no subió
a los cielos pero él mismo dice dice el Señor a mi Señor siéntate
a mi diestra hasta que ponga tus enemigos por estrada tus
pies siéntate aquí en mi trono hasta que yo ponga tus enemigos
por estrada todos los hombres por naturaleza son enemigos Su
pueblo va a ser puesto a sus pies en esta tierra. ¿No es así? Su pueblo escogido, su pueblo
que él amó, va a ser puesto a los pies del Señor Jesucristo aquí
en este mundo. Los que no son su pueblo, los
que él no amó con amor eterno, también van a ser puestos a sus
pies. Toda lengua va a confesar. Toda rodilla se va a doblar y
va a confesar que Jesús es el Señor. para la gloria de Dios
el Padre. Sepa pues, sepa pues ciertísimamente
toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificaste,
este Jesús que hasta ahora has rechazado, este Jesús el que
eres enemigo de él, lo crucificaste, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
Él es el Señor. Y la pregunta no es, ¿qué vas
a hacer tú con Cristo? La pregunta es, ¿qué va a hacer
Cristo contigo? ¿Qué va a hacer Cristo conmigo?
Ahora, al oír esto, al oír esto, al oír lo que Pedro dijo en este
mensaje, ellos se confundieron de corazón. Se confundieron de
corazón. Hubo una obra de gracia en el
corazón de ellos. Estaban dolidos. entendieron
que ellos habían tomado al Señor Jesucristo
y lo habían crucificado habían odiado al Señor Jesucristo cuando
ven el arrepentimiento del Espíritu Santo dice Juan 16 cuando el
Señor Jesucristo envía a su Espíritu Santo y hay arrepentimiento hacia
Dios el arrepentimiento es en este respecto no han creído en
mí Es lo que dijo el Señor Jesucristo. Cuando venga el Espíritu Santo
comenzará de pecado, de juicio y de justicia. De pecado, por
cuanto no creen en mí. Ahí está el asunto. No han creído
en mí. Y fueron compungidos de corazón.
Hubo una obra de gracia en su corazón. Y ellos vinieron a los
apóstoles y dijeron, hermanos, varones, hermanos, ¿qué haremos? ¿Qué haremos? Cuando la palabra
de Dios es predicada y el Espíritu Santo convence, como dije, hablamos
de la condición del hombre por naturaleza, hablamos de quién
es Cristo Jesús, hablamos de quién es Él y qué es lo que Él
ha hecho, y el Espíritu Santo convence, viene entonces esta
pregunta, ¿qué haremos? ¿Qué puedo hacer o qué debo hacer? quiero que noten primeramente
que los apóstoles no dijeron nada no les dijeron nada no les
dijeron no puedes hacer algo no puedes hacer nada aunque es
verdad que el hombre no puede salvarse a sí mismo el hombre
no puede salvarse a sí mismo pero yo les digo esto que la
persona que ya tiene esto Dios ya comenzó la obra La persona
que tiene esta compunción de corazón, Dios ya comenzó la obra. El Espíritu Santo no está convenciendo
a personas de pecado y luego los deja a medias. Dios no deja
su obra a medias. Esas buenas nuevas. Hay un arrepentimiento
que es producido que viene siendo simplemente un remordimiento,
uno que pues no quiere sufrir el castigo nada más. Todos los
que están presos en la cárcel están arrepentidos, no saben
eso, se arrepienten porque fueron pescados, fueron agarrados, déjalos
salir y vuelven a lo mismo, eso no es arrepentimiento, Es un
arrepentimiento falso. Y el hombre está lleno de esto,
compunción y arrepentimiento, remordimiento. Pero si es solamente
eso, no hay salvación. Pero si ese es arrepentimiento
que el Espíritu Santo hace, entonces, ¿qué haremos? dice. ¿Qué haremos? No debe alarmarnos cuando personas
digan, ¿qué haremos? El problema con la religión de
este mundo es que empiezan a darle al hombre cosas que hacer. El
problema es que hombres hacen esta pregunta y estoy convencido
que no son los hijos de Dios. Pero cuando se hace esta pregunta,
¿qué haremos? Y tienen en la mente obras. Si tienen en la mente obras,
Ahí están, no hace falta hombres falsos que digan haz esto, haz
lo otro, ahí está el camino. Me estaba diciendo un hermano
hoy en la mañana que lo había alarmado porque le dije estás
preparado. Y me dijo ¿cómo? Y luego cuando
dije que la preparación es creer en el Señor Jesucristo. Digo
ah bueno, eso es lo que yo sé. No hay cosa nueva. Esto no nos debería alarmar. ¿Qué debo hacer? Al contrario,
debería alarmarnos cuando las personas pueden sentarse, oír
la verdad, y les entra una oreja y les sale la otra. Esto sí debería
ser alarmante. Que no haya un efecto. Cuando predicamos la palabra,
queremos que la gente se moleste o que se alegre, uno de los dos.
¿Verdad? Que se alegre o que se moleste,
pero que no sea indiferente. Debería alarmarnos cuando la
gente no pregunta. Parece que todos estarían preguntando
algo, ¿verdad? Parece que estarían preguntando,
sabiendo que viene la ira de Dios, viene el juicio de Dios,
estarían preguntando, ¿cómo puedo escapar la ira de Dios? Pero no creen, ni siquiera creen
que Dios va a vengarse por el pecado. Viene la muerte y ellos
dicen, bueno, parece que preguntarían, ¿cómo puedo escapar el juicio?
¿Cómo puedo alcanzar interés salvador en Cristo Jesús? ¿Qué
puedo hacer? Ahora, como he dicho, nosotros
no podemos salvarnos. No podemos salvar a otra persona
y no podemos salvarnos a nosotros mismos. Así es que debo señalar
esto, que un pecador primero lo que no puede hacer. Primero
lo que no puede hacer un pecador. ¿Qué haremos? Lo que un pecador
no puede hacer y luego vamos a considerar lo que un pecador
debe hacer. Hay cosas que un pecador no puede
hacer. Primero, un pecador no puede obligar a Dios. Un pecador
no puede obligar a Dios a salvarlo. Y eso es lo que la religión falsa
enseña. No lo dicen de esa manera, pero
dicen hace este paso, este paso y este paso. Y cuando hagas estos
pasos en Dios, Dios te va como que estuviera obligado por contrato
a hacer eso. No puedes uno obligar a Dios. Dios no es deudor de nadie. Dios, la misericordia no es cosa
que Dios debe. Dios no debe la misericordia.
La gracia es favor no merecido. Dios no debe su gracia y Dios
no debe el perdón. Dios no es deudor. Lo único que
Dios debe, podríamos decir, si Dios me debe algo a mí, ¿qué
es lo único que yo he ganado? ¿Cuál es la paga del pecado? muerte. Esa es la paga por el
pecado. Si Dios me debe algo a mí, si
Dios te debe algo a ti, te debe muerte, muerte eterna. Hemos
pecado contra Dios, hemos violado su santa ley, hemos quebrantado
sus estatutos, hemos pisoteado su soberanía, hemos rehusado
a su hijo amado, tratamos de echarlo como estos hombres, Fuera
con él, no queremos que él reine sobre nosotros. Si hubiéramos
estado allá, estaríamos clavando con el mismo martillo. Lo único que Dios nos debe es
la muerte y el infierno. Dios no nos debe la misericordia. El momento que una persona piensa
que Dios le debe algo está en un lugar muy peligroso. Dios
no es deudor. Antes del quebrantamiento, dice
Proverbios 16, antes del quebrantamiento es la soberbia, antes del quebrantamiento
la soberbia y antes de la caída la altivez de espíritu. Si vamos a ser salvos, vamos
a ser salvos por gracia, por su misericordia y no porque nos
debe algo. una vez Nuestro Señor Jesucristo
entró allá al lugar donde había sido criado y entró allá a la
a la sinagoga y le dieron el libro de Isaías y él leyó allá
en el libro de Isaías y le dijo a ellos les cerró el libro y
les se lo entregó y miró a todos y les dijo hoy se ha cumplido
esto en vuestros oídos y ellos estaban dando gantes daban testimonio
de la gracia, pero ellos estaban pensando, aquí tenemos a uno
que nosotros lo vimos crecer, tenemos como diríamos aquí palanca
con él, los hombres piensan que tienen palanca Si su padre es
creyente, o su madre es creyente, o si alguno está en la iglesia,
creen que eso como si fuera palanca con Dios. No. De ninguna manera. Dios no está obligado a mostrar
misericordia a nadie. Él, su misericordia es soberana.
Y Él les dijo esto a ellos. Ustedes me van a decir este refrán. Médico, cúrate a ti mismo. Es
decir, lo que hemos oído que tú haces allá, hazlo acá. Y les
dijo el Señor Jesucristo, habían muchas viudas. Habían muchas
viudas en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue
cerrado por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en
toda la tierra, pero ninguna de ellas fue enviado Elías, sino
la mujer viuda de Sarebta de Sidón. Y muchos leprosos había
en Israel en el tiempo del profeta Eliseo. Pero ninguno de ellos
fue limpiado sino Naman el Sirio. ¿Saben qué les estaba diciendo
el Señor Jesucristo? Yo tengo misericordia de quien
tengo misericordia. Yo soy soberano en la misericordia. Él es soberano. Dios le dijo
a Moisés, tendré misericordia de quien tenga misericordia y
me compadeceré de quien yo me compadezca. Entonces, esta es
la primera lección que debemos aprender. Dios no nos debe la
misericordia. Dios no nos debe la gracia. La gracia es el favor no merecido. Favor no merecido. La segunda
cosa que un pecador no puede hacer es, un pecador no puede
agradar a Dios en la carne. Un pecador no puede agradar a
Dios en la carne. Ninguna cosa que nosotros hagamos
puede ser meritoria o puede merecer. El apóstol Pablo dijo esto de
sí mismo y todo creyente reconoce esto en sí mismo. Yo sé que en
mí, esto es en mi carne, no mora el bien. Eisaías dice de esta
manera, todas nuestras justicias son trapo de inmundicia. no mora
el bien en esta carne y las obras de justicia delante de Dios son
trapo de inmundicia. Es decir, la única manera que
nosotros podemos venir delante de presencia de Dios y ser aceptos,
aceptados por Dios, es estar en la justicia del Señor Jesucristo
mismo. Lo que él obró cuando estaba
aquí en la tierra, lo que él, su obediencia, Lea la vida del
Señor Jesucristo, Mateo, Marcos, Lucas, Juan. Esta es la obediencia,
la única justicia que hay. Él sí agradó a Dios. Él sí obedeció
a Dios en toda jota y tilde de la ley. Sabemos que son las jotas
y tildes. Son acentos o marcas sobre palabras. Y si tienes una marca sobre la
letra, en una palabra y en otra, la misma palabra sin ese acento,
cambia el significado, ¿verdad? Cambia el significado. El Señor
Jesucristo obedeció la ley, no solamente en lo externo, sino
en lo interior. En todo pensamiento, acción,
el Señor Jesucristo, Él obró. Debiéramos nosotros ser morales. Debemos ser morales. El creyente
debe vivir una vida moral. Pero no hay nosotros justicia
delante de Dios con esa moralidad. Debemos, nadie debe mentir. No debes mentir. Aprende a no
decir esto. Te voy a decir la verdad. ¿Oyeron eso? No te miento. Aprende a no decir eso. Aprende
a decir que tú sí seas sí y que tú no seas no. Pero el momento
que digas no te voy a mentir o te voy a decir la verdad. Eso
significa que lo que dijiste antes y lo que vas a decir después
no era verdad y ahora sí me vas a decir la verdad. Aprende a
no hablar de esa manera. Aprendamos. Yo quiero no hablar
de esa manera. No debemos mentir. No debemos
robar. No debemos, debemos nosotros
ser amorosos, caritativos, pero sin la obra del Señor Jesucristo,
sin su obediencia perfecta, nadie va a estar delante de Dios. Sin
su sangre preciosa que quita nuestro pecado y sin su obediencia
que nos viste de obediencia, podríamos decir, positiva. Es
decir, Cristo no solamente quitó el pecado, sino nos dio obediencia. Tienen que ser reconocidos. Tienen
que tocar la trompeta antes de que den el dinero. Pero puedes
hacer todas estas cosas. Pero todas estas cosas, dice
Dios, son obras de maldad. Obras de maldad. Es lo que dijo
el Señor Jesucristo en Mateo capítulo 7, que en aquel día
me dirán, Señor, Señor, en Mateo siete en aquel día me van a decir
señor señor no hicimos esto y lo otro en tu nombre no todo el
que me dice versículo veintiuno no todo el que me dice señor
señor entrará en el reino de los cielos sino el que hace la
voluntad de mi padre que está en los cielos muchos me dirán
en aquel día señor señor no profetizamos en tu nombre no predicamos eh
dimos folletos hicimos todas estas cosas no predicamos en
tu nombre echamos fuera demonios y en tu nombre hicimos milagros
entonces les declararé nunca os conocí apartados de mí hacedores
de maldad hacedores de maldad la única manera que una persona
hace bien es creyendo en el señor Jesucristo y la tercera cosa la primera
el pecador Debemos entender eso. Dios solo está agradado con su
hijo. Dios solamente dice está agradado
con su y los que están en su hijo. Entonces el pecador no
puede obligar a Dios. El pecador no puede agradar a
Dios en la carne y tercero, el pecador no puede entender las
cosas de Dios con su sabiduría natural. en Job capítulo 11 dice,
descubrirás los secretos de Dios, llegarás tú a la perfección del
Todopoderoso. Job 11, 7 y 8. Es más alta que
los cielos. ¿Qué harás? Es más profunda que
el sol. ¿Cómo la conocerás? ¿Cómo puedes
descubrir a Dios? Es mucho más grande que lo que
nuestra mente de cacahuate puede recibir. hay una falsa percepción hay una falsa percepción de que si
una persona meramente está sentado escuchando el evangelio y escuchen
yo estoy predicando el evangelio pero meramente escuchar el evangelio
no es entender espiritualmente no es entender espiritualmente
la sabiduría espiritual viene por revelación de Dios solamente
Dios puede dar revelación, la revelación de su hijo. El hombre natural no percibe
las cosas que son del espíritu de Dios porque se han de entender
o ver o percibir espiritualmente. Tiene que haber un nuevo nacimiento. Ahora, estas tres cosas que hablé,
estoy apurando, pero estas tres cosas que hablé no puede hacer
un pecador. No puede hacer. No puede obligar
a Dios. No puede agradar a Dios en la
carne. Y no puede entender las cosas
que son de Dios en su razonamiento carnal. Está muerto. No puede. Ahora, ¿qué puede hacer entonces?
¿Qué haremos? ¿Qué haremos? Varones, ¿qué haremos? Bueno,
la primera cosa que hace una persona es reconocer que Dios
es veraz. Reconoce que Dios es veraz. Sí,
sí. Esto es don de Dios también.
Ya dije que no puede un hombre entender las cosas espirituales,
pero cuando Dios hace esta obra, Dije que estos hombres cuando
vinieron y preguntaron, ¿qué haremos? Dios ya había obrado
en ellos la compunción. Dios ya había obrado en ellos.
Así es que cuando una persona digo que no puede, no puede el
hombre natural, pero cuando Dios opera en la predicación de la
palabra de Dios, el hombre va a hacer esto. ¿Qué va a hacer? Va a reconocer lo que Dios dice. lo que Dios dice acerca de mí,
que yo soy pecador. Dios ha mostrado su amor para
conmigo en que siendo aún pecador, Cristo murió por nosotros. Cristo murió por pecadores. De
tal manera amó Dios al mundo que él dio a su hijo unigénito
para que todo aquel que en él crea no se pierda, mas tenga
vida eterna. El Señor Jesucristo tuvo palabras
duras para los religiosos, pero para pecadores dijo, venid a
mí, venid a mí. Los pecadores, los publicanos,
ellos se sentían recibidos en la presencia del Señor Jesucristo,
porque Él vino a salvar a pecadores. Esta es palabra fiel y digna
de ser recibida. ¿Puedes reconocer tu condición
delante de Dios? Si Dios ha obrado en ti, eso
es lo que vas a hacer. Vas a tomar tu lugar delante
de Dios como pecador. Palabra fiel y digna de ser recibida
por todos que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a pecadores. ¿Y qué es un pecador? Un pecador es una persona que
lo único que hace, todo lo que hace, es pecar. es pecar. Si solamente pecas 50% del tiempo
todavía no has alcanzado la categoría de pecador. ¿Entiendes lo que estoy diciendo?
Un pecador es una persona que todo el tiempo lo único que hace
es pecador, es pecar. Es decir, la persona no peca,
leí esto en un artículo en el periódico, que peca y luego se
vuelve pecador. No. Eso está al revés. La persona
peca porque es pecador. Lo que somos. La mujer samaritana,
ella reconoció su condición. El saqueo, él reconoció su condición
de pecador. El malhechor en la cruz, él reconoció. Él dijo, Señor, acuérdate de
mí cuando vengas en tu reino. Lo que Dios tiene que hacer con
nosotros es hacer lo que hizo Gonzalo de Tarso. Bajarnos de
nuestro caballo, de nuestro orgullo y ponernos en el polvo. Señor,
¿qué quieres que yo haga? Puedes tomar tu lugar con esa
mujer sirofenicia que vino el Señor Jesucristo y el Señor Jesucristo
primero no le contestó palabra, pero ella tenía necesidad. Ella
siguió suplicando, rogando. Luego el Señor Jesucristo le
dijo, no está bien que yo tome el pan de los hijos. No he sido
enviado sino a la casa perdida de Israel. Y no está bien que
yo tome el pan de los hijos y se lo he hecho a perros. Muchas
personas se ofenderían si les dicen perros. Pero si Dios te
llama perro, reconócelo. Esta mujer dijo, Señor, es verdad
lo que dices. Pero noten aquí como lucha. y
dice es verdad lo que dices pero los perros comen de las migajas
que caen de la mesa del amo esto es lo que yo estoy luchando yo
quiero migajas de misericordia migajas de misericordia sería
riquezas verdad Dios es rico en misericordia si pudiéramos
hablar de migajas es más más que no podemos expresar pecador tiene que reconocer lo
que es segundo Un pecador puede buscar, puede buscar al Señor
y busca al Señor. Cuando Dios comienza esta obra,
el pecador va a buscar al Señor. Algunos dicen, un pecador no
puede buscar a Dios, pero no es lo que Dios dice. Buscad a
Jehová mientras pueda ser hallado, es lo que dice la palabra de
Dios. El pecador ha de buscar al Señor
la habilidad. El problema es que el hombre
no quiere. Su falta de habilidad reside en su falta de voluntad. El hombre no quiere. Pero saqueo. Él tenía deseo. Él tenía esta necesidad. Y él
corrió y buscó cómo podía ver al Señor Jesucristo. La mujer
que tenía ese flujo de sangre, no era ilícito estar en público,
pero ella pasó por en medio de todos porque tenía necesidad.
Ella buscó al Señor. Búscalo, busca a Jehová. Búscalo
en su palabra, lee la Biblia. Pide al Señor que se te manifieste,
que te dé entendimiento. Ven al servicio, ven a donde
Dios está, donde dos o tres están congregados, donde su palabra
es predicada, donde Cristo es levantado, honrado, donde la
verdad de Dios es predicada. Ven, porque ahí está Él. Puedes buscarlo en el mensaje
y buscarlo entre su pueblo. Buscarlo. Busca a Jehová. Necesidad, búscalo. Personas
vienen y piensan, tengo necesidad, pero solo vienen una vez a la
semana. Una vez a la semana, pero digo,
bueno, no tienen necesidad. Una persona que tiene necesidad
de pan va a seguir golpeando la puerta hasta que reciba el
pan, ¿verdad? Yo tengo necesidad, voy a seguir golpeando, voy a
seguir golpeando. voy a seguir golpeando hasta
que yo reciba eso que necesito pero si golpea y cuando antes
que yo salga ya se fue me parece que no tuvo necesidad no es así y la otra cosa que debe hacer
y va a ser el pecador es va a pedir va a pedir misericordia el pecador
Entonces va a buscar a Dios y el pecador va a pedir misericordia. Alguien dirá, bueno, pues yo
no he sido salvo. Dios no ha tenido misericordia
de mí. Y yo pregunto, bueno, ¿le has
pedido? ¿Le has pedido? Vas a tener que
luchar con él. Yo no puedo hacerlo. Aquí alguien
alguna vez dijo, no das, oigan la manera que hablan, no das
chance que la gente se salve. Pues esto no es un chance. No
es chance. Pero no llamamos a la gente que
levante las manos y repita de mí estas palabras. Eso no vale. Venir aquí al frente, llorar
un río de lágrimas, eso no vale. Vas a tener que luchar con Dios.
Es cosa del corazón. Vas a tener que pedirle a Él.
Pedirle a Él. El pecador ha de buscar al Señor.
Ha de pedir, Señor, ten misericordia de mí. Nos dice la palabra de
Dios esto. Todo aquel que invocare el nombre
del Señor. Es lo que dice nuestro texto.
Todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo. ¿Saben
por qué invocas? Si de veras estás invocando de
corazón, ¿sabes por qué? Es el llorar de un hijo. Es el
llorar de un hijo. El invocar a Dios es el llorar
de un hijo. ¿Y qué hijo tuyo cuando llora
no le respondes? Si Dios ha obrado en tu corazón,
te ha dado el conocimiento, de que eres por naturaleza, conoces
que Cristo Jesús es tu única esperanza, ha obrado esta obra
de gracia, ha comenzado esa obra, entonces vas a pedirle, pero
no vas a saber que eres salvo hasta que le pidas, y él va a
confirmar su amor para ti. Anda en la luz que Dios te da,
anda en la luz que Dios, Dios dice, dice allá en nuestro texto,
Él dijo, ¿Qué haremos? Y dice aquí, arrepentidos, arrepiéntete. Deja de hacer lo que antes hacías. Vuelve a Cristo Jesús. Muestra
frutos de arrepentimiento. Confiesa al Señor Jesucristo
en bautismo. Si Él la hizo, no vayas a confesar
lo que no es cierto. Pero si Él ya hizo una obra de
gracia en tu corazón, Él ya se te manifestó. Si Él te ha dado
arrepentimiento, entonces también te ha dado fe. No te da la una
sin la otra. Y si Él te ha dado arrepentimiento
y estás confiando únicamente en el Señor Jesucristo, entonces
confiesa en el bautismo. Eso es andar en la luz. Dios
te dice, confiésame, bautízate. Y la persona que no lo hace,
pues no está dando la luz que Dios le da. ¿Por qué habría de
esperar más luz? Todavía no está usando la luz
que Dios le dio. ¿Quieres conocer más? ¿Quieres
crecer más? ¿Tener más consuelo? Ven al Señor Jesucristo. Confiéselo. ¿Qué haremos? Que el Señor bendiga
su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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