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Cody Groover

Como ejemplo de la conversión

Acts 9:1-22
Cody Groover October, 9 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover October, 9 2016

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El texto se encuentra en Hechos. Pero mientras están buscando
ya en libro de Hechos, el apóstol Pablo escribiendo a Timoteo dice
en 1 Timoteo capítulo 1 dice, doy gracias al que me fortaleció. Doy gracias al que me fortaleció
a Cristo Jesús nuestro Señor porque me tuvo por fiel poniéndome
en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor
e injuriador. Cada hombre, cada mujer, antes
que el Señor se rebele a esa persona, antes que el Señor venga
y conquiste a esa persona, está descrita esa persona en estas
palabras que él dijo, un injuriador, un perseguidor, un persona blasfema,
blasfema. Mas dice el apóstol Pablo, yo
fui recibido a misericordia porque lo hice en ignorancia. Todos los hijos de Dios, aquellos
que fueron escogidos, somos pecadores por naturaleza cuando nacemos
en este mundo, en amistad en contra de Dios, ignoramos quién
es el Dios vivo y verdadero. Estamos muertos en delitos y
pecados, tenemos ignorancia de quién es Dios, tenemos la ignorancia
de la gloria de Dios en la paz de Cristo Jesús. No conocemos
a Dios, estamos en el mundo sin Dios, ajenos a los pactos de
las promesas, sin Cristo en el mundo, sin esperanza. Lo hacemos por ignorancia, porque
no conocemos al Dios vivo y verdadero. en incredulidad porque no creemos
a Dios. Pero la gracia de nuestro Señor,
dice el apóstol Pablo, donde abundó el pecado, sobreabundó
la gracia. Pero la gracia de nuestro Señor
fue más abundante. Yo era esa persona. Yo era esa
persona perseguidora. Yo era esa persona que odiaba
a Cristo y perseguía a todos los que confesaban a Cristo.
Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y
el amor que es en Cristo Jesús. Su amor me conquistó. La gracia de Dios conquista.
Palabra fiel, palabra fidedigna, digna de ser recibida por todos,
que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.
de los cuales yo soy el primero. Yo puedo testificar esto fielmente. Cristo Jesús vino a salvar a
pecadores. Eres un pecador. Tengo buenas
noticias de Dios para ti. Buenas noticias de Dios para
ti. Cristo vino al mundo. Dios envió
a su Hijo al mundo para salvar a pecadores. Son buenas noticias. Lo oyes como buenas noticias.
Son buenas noticias de Dios para pecadores. Por esto fui recibido a misericordia,
dice el apóstol Pablo en versículo 16. Por esto fui recibido a misericordia,
para que Jesucristo mostrase en mí, el primero, toda su clemencia. Cristo mostró en mí esta clemencia,
esta toda su clemencia. Mostró en mí gracia. Mostró en
mí su amor para ejemplo de los que habían
de creer en él para vida eterna. En otras palabras, Dios me usa a mí en mi vida. Yo que
era enemigo, yo que era blasfemo, yo que era enguriador, yo que
era perseguidor. Yo que no conocía a Cristo, no
conocía a Dios, era enemigo de Cristo. Pero Dios tuvo gracia,
tuvo misericordia de mí. Y esto es ejemplo. Desde que
me salvó a mí, desde que me salvó a mí, no pierdo esperanza que
el Señor salve a cualquiera. Porque Cristo ya me salvó a mí. Yo sé lo que puede hacer, ya
me salvó a mí. Él ya salvó a este pecador. Él
puede salvar al más vil pecador. El apóstol Pablo dijo, es un
ejemplo. Mi conversión es un ejemplo.
Y la conversión del apóstol Pablo es grabada en la palabra de Dios
en tres ocasiones. Hermano Joel leyó allá en Hechos
capítulo 9. Ahí está nuestro texto, Hechos
9, del 1 al 22, pero también se relata otra vez en Hechos
22 y en Hechos 26. Ahora, comúnmente las personas piensan
que la conversión de Saulo es algo fuera de serie, algo extraordinario. En su camino a Damasco, una cosa
excepcional pero en realidad la conversión las circunstancias
son únicas pero la conversión es la misma experiencia de cada
creyente las cosas físicas es decir que Saulo experimentó esa
luz que resplandeció en el día más brillante que el sol al mediodía
esa voz que vino del cielo Eso no es mi experiencia. Sin embargo,
la experiencia espiritual del apóstol Pablo, Saulo de Tarso,
en el camino a Damasco es lo mismo que experimenta cada creyente. Todos los verdaderos creyentes,
todo el pueblo de Dios, son convertidos por la misma gracia. Es la misma
salvación. La misma gracia. Y experimentan
esencialmente lo mismo que experimentó el apóstol Pablo. En realidad
la salvación no es una experiencia, y quiero que esto sea muy claro,
porque muchas personas están esperando tener algún sentimiento,
están esperando tener alguna gran emoción, o algún gran remordimiento,
o alguna gran visión, o alguna gran cosa como esa. Imagínate
lo que vio el apóstol Pablo, lo que vivió él. Está esperando
que tengan algo como eso. Pero la salvación no es una experiencia
aunque lo experimentamos. La salvación es una persona. La salvación es el Señor Jesucristo.
¿Se acuerdan de ese hombre Simeón? En Lucas capítulo 2 nos dice
la palabra de Dios que cuando nació el Señor Jesucristo, al
octavo día como de costumbre se llevaba los varones a todos
los varones para ser circuncidados y había un hombre un varón piadoso
allá en Jerusalén al cual el Espíritu Santo le había dicho
que él no iba a morir hasta que él viera la consolación de Israel
que él viera al Cristo mismo en persona y cuando entraron
a María la madre de nuestro Señor Jesucristo y José el esposo de
María Entraron al templo, Simeón lo vio y él agarró Tomó al bebé, al Señor Jesucristo
Y él dijo, ahora Señor despides a tu siervo en paz Ahora sí me
voy Porque mis ojos han visto tu salvación ¿Qué es lo que él
estaba? ¿Quién estaba viendo? Él estaba
viendo al verbo hecho carne ¿Cómo sabía él esto? Le fue revelado,
le fue revelado. No debemos mirar a nuestra experiencia
como una base de nuestra fe. No debemos mirar el día de ayer
o el día de hoy a una experiencia que tenemos y porque tuvimos
esta gran experiencia y debo admitir Cuando tenemos ese tiempo
que sentimos que el Señor está con nosotros es algo precioso.
Cuando sentimos la presencia del Señor es algo precioso. Pero
no puedes basar tu fe en un sentimiento. Porque qué tal cuando no lo tienes. Sentimientos vienen y los sentimientos
van. piensas que eres hijo de Dios
y el otro día dices, ¿cómo puede ser que soy hijo de Dios? Sentimientos
vienen y sentimientos van. La base de nuestra fe es la palabra
de Dios. La base de nuestra fe es lo que
Dios ha dicho, no nuestra experiencia. Nosotros miramos Puestos los
ojos en Jesucristo, el autor y consumador de nuestra fe, esperamos
en Cristo únicamente. Así como comenzamos a confiar
en el Señor Jesucristo cuando primero Dios nos dio vida y el
resultado de esta vida es que nos dio fe. La fe es el don de
Dios. Cuando Él nos dio vida comenzamos
a creer, creerle a Dios y confiar únicamente en Cristo Jesús. Y
así vamos a terminar la carrera, confiando únicamente en Cristo
Jesús. Confiando en su sangre preciosa
para quitar todo nuestro pecado. No estamos tratando de pagar
algún pecado. La persona que trata de hacer
penitencias para tratar de pagar un pecado, esa persona no está
confiando en Cristo Jesús. Cristo Jesús lo hizo todo. Esa
persona no conoce el Evangelio. Confiando en su obediencia, su
rectitud, no estoy tratando de santificarme por algo que yo
hago. Mi santidad es el Señor Jesucristo. su rectitud, su vida perfecta
cuando él vivió aquí en este mundo. Esa es la justicia que
él me da. La justicia, él es Jehová, justicia
nuestra. Confiamos en su intercesión. Confiamos en el hecho de que
él está como hombre ahora sentado en el trono. Hay un hombre que
está sentado sobre el trono de Dios. ¿Qué significa eso para
ti y para mí? Pues si tú eres uno con Cristo,
¿dónde estás tú? Son buenas nuevas, ¿verdad? Si
Dios te hizo uno con Cristo Jesús, si Él está sentado sobre el trono,
entonces nosotros estamos sentados juntamente con Él en el cielo. Falta que lleguemos allá en persona,
¿verdad? Pero estamos en nuestra cabeza,
nuestro representante. Confiamos en su intercesión.
Él está allá, ya somos aceptados. Aceptos, dice la palabra de Dios
en el amado. Confiamos en el poder de su gracia
para sostenerlos todos los días de nuestra vida. La gracia del
Señor verdaderamente es suficiente para todas nuestras pruebas.
Bástate mi gracia, dijo el apóstol Pablo. Tienes pruebas y dificultades,
pero la gracia del Señor nos va a sostener. Confiamos en Él. Solamente Cristo, solamente en
Él, la salvación se encuentra en Él. Ese es el coro que cantamos.
Cristo por sí mismo es el objeto de nuestra fe. Como dije, estamos
confiando únicamente en Cristo. Sin embargo, la salvación es
experimentada. Una persona, es decir, experimenta. Y nadie tiene la gracia o nadie
puede saber que tiene la gracia de Dios en su corazón que no
experimenta los movimientos de la gracia. Ahora voy a decir
que me refiero con los movimientos de la gracia. La salvación es
una obra de gracia. Una obra de gracia. Por gracia
soy salvos. Por gracias soy salvo. Es la
gracia de Dios que opera en tu salvación. La gracia de Dios,
soy salvos por medio de la fe del Señor Jesucristo, por fe
en el Señor Jesucristo, para ser salvos por la fe de Cristo
y no por las obras de la ley. Y esta fe no es de vosotros,
es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe. Y cuando
vemos entonces la conversión de Saulo, cuando vemos la conversión de
Saulo, vemos cosas que son comunes a todo el pueblo de Dios. Primeramente
podemos notar aquí que Saulo nos dice aquí la palabra de Dios
en versículo 15, que Saulo en Hechos capítulo 9, versículo
5, el Señor le dijo a Ananías, ve por qué instrumento escogido
me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles
y los reyes y los hijos de Israel. La razón por la que Saulo fue
convertido ese día y la razón por la que todo hijo de Dios
es convertido, es porque fue escogido de Dios. Esa es la primera
cosa. Somos escogidos de Dios. Él nos
escogió a nosotros en su amor eterno. Bienaventurado, dice,
bien bendito de Dios el que tú escogieres y atrajeres a ti. La razón de que una persona es
salva es porque Dios lo escogió para que habite, para que habite
en tus sacrios. seremos saciados del bien, tu
casa, de tu santo templo. En Segunda Tessalonicenses, mantengan
su lugar allá, pero en Segunda Tessalonicenses, el apóstol Pablo,
cuando pensamos en la elección de Dios, esta doctrina es doctrina
bienaventurada, bendita, por todos los creyentes en el Señor
Jesucristo, cosa odiada. Cosa odiada por el mundo y cosa
odiada por los religiosos y los que no aman la verdad de Cristo. Pero la elección es la causa
de que hay salvación. Si no fuera porque Dios escogió,
no habría nada que predicar. No habría evangelio si no hay
la elección de Dios. En 2 Tessalonicenses, 1 Tessalonicenses
2, 13 dice, por lo cual también nosotros Dije 2 Tessalonicenses,
estoy leyendo primero. Es 2 Tessalonicenses 2, 13. Pero
nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros,
hermanos amados por el Señor, que Dios os haya escogido desde
el principio para salvación. Mediante la santificación por
el Espíritu y la fe en la verdad. Dios te escogió desde el principio
para salvación. esa es la razón en hechos capítulo
13 no tiene que ver lo voy a decir lo que pasó el apóstol estaba
predicando y nos dice la palabra de dios en hechos 13 48 que creyeron
todos los que estaban ordenados todos los que estaban ordenados
para vida eso es la elección las operaciones de la gracia
de dios en Saulo de Tarso. Es decir, no comenzaron aquel
día. Dios no está salvando a ninguna
persona por accidente. Dios no está haciendo planes
de contingencia. Es lo que nosotros hacemos, ¿verdad?
Si algo te sale mal, tienes plan A, plan B, plan C. Y si eres
como yo, tienes que llegar a plan Z. Se te acaba el alfabeto. planes de contingencia, pero
Dios no es así. El propósito de Dios, el decreto
de Dios ha sido dado desde la eternidad y eso se está cumpliendo. No comenzó en ese día en el camino
de Damasco, pero mucho antes, antes de que el tiempo fuese. sólo fue escogido para salvación. Bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición
espiritual en lugares celestiales en Cristo, según nos escogió
en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuésemos
santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado
para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según
el puro afecto de su voluntad. Ahora, cuando Dios envió allá
a Ananías a predicar a Saulo de Tarso, Dios le va a revelar
algo a Saulo. Dios le envió a predicar a Ananías,
pero Saulo ya había oído el Evangelio. Somos nacidos a propósito porque
Dios escogió a su pueblo y en el tiempo él va a salvar a su
pueblo por la predicación. ¿Saben de quién oyó el evangelio,
Saulo? De un Esteban. Esteban. Esteban predicó el evangelio
y Saulo era uno de ellos que estaba recogiendo las ropas de
las personas que iban a pedrear a Esteban para que no les salpicara
la sangre. Y todos pusieron su ropa a los
pies de Saulo. Pero cuando Dios envió a Ananias
a predicar a Saulo, personas muchas veces, personas que no
tratan con honestidad la palabra de Dios. Tratan de decir, miran,
no les vengas con ese, como si vas a venirle con diferentes
ángulos. No les diga eso. Como que preséntales un evangelio
light, ¿sí? Preséntales un evangelio light
como para que no se ofendan. Y luego ya que estén y ya que
hayan, entonces luego le caes con lo duro. No, esto no es duro. La elección no es lo duro, es
lo precioso. Y no se reserva esto para creyentes
maduros. Cuando Dios envió a Ananías a
predicar a este salvo de Tarso, la primera predicación que oyó
después de Esteban, fue allá en Hechos capítulo 22, si ustedes
quieren ver allá, Hechos 22, versículo 13, dice allá Ananías,
Vino a mí y acercándose, me dijo, hermano Saulo, recibe la vista. Yo en aquella hora recobré la
vista y lo miré. Y él me dijo, el Dios de nuestros
padres te ha escogido. Lo primero que le dijo, Dios
te escogió. Dios te escogió. Esto no es doctrina
dura. Esto es doctrina bendita. Dios
de nuestros padres te escogió para que conozcas su voluntad
y veas al justo y oigas la voz de su boca. La fe en Cristo Jesús
no causa que Dios te escoga. Esa es la religión falsa presenta
de esta manera. Cree en el Señor Jesucristo y
serás salvo. Como si el creer es la causa
de la salvación. La salvación, la causa es que
Dios te escogió. El efecto es que vas a creer. El efecto es que vas a creer.
La causa, entonces, de la salvación es que Dios te escogió para salvación. El efecto es la fe en el Señor
Jesucristo. La fe no es la causa de la elección,
sino, otra manera de decirlo, la fe es el fruto. La fe es el
fruto de la salvación. El fruto del Espíritu Santo morando
en uno de los hijos de Dios. El fruto del Espíritu es amor,
gozo, paz, paciencia, fe, mansedumbre, templanza. Gálatas 5.22. Ahora, si no hubiera sido por
la elección no habría salvación. Ahora, la realidad es que nosotros por
naturaleza nunca, nunca escogeríamos a Dios. No podemos porque estamos
muertos en delitos y pecados. Nuestra voluntad perversa está
atada a nuestra naturaleza. La voluntad del hombre está atada a su naturaleza perversa. No sé cómo decirlo más claro.
Lo único que puede decidir el hombre es odiar al Señor Jesucristo. porque su mente es enemistad
en contra de Dios. Pero la elección divina ha señalado
los objetos de su gracia. Saulo de Tarso, ese es un objeto
de la gracia de Dios. Dios lo escogió. Antes de la
fundación del mundo, Dios escogió a Saulo de Tarso. ¿Tú crees en
el Señor Jesucristo? Antes de las estrellas, antes
del mundo, antes del tiempo Dios puso tu nombre es por eso que
tus padres te dieron el nombre que tienes a tus padres simplemente
se los ocurrió verdad y creo que creo que a mí me dieron nombre
Cody quiero saber de dónde viene y mi segundo nombre está más
raro que cualquiera digo de dónde de dónde Estaba yo, la primera
vez que me presenté allá, estaba yo en la naval. Mi nombre es
Wing, que significa ala, W-I-N-G, Wing. Wing es ala. Pero también han oído de la dinastía
Weng o la dinastía Wong o no sé qué de los chinos. La primera
vez que me presenté allá en la naval, todos mis compañeros en
el submarino tenían tenían hecho unas apuestas de que iba yo a
ser indio nativo, como Comanche, como iba yo a ser uno de esos,
porque tenía ese nombre, Wing. Y todos estaban, ¿quién será
este hombre Wing? ¿Es un chino? ¿O es un indio
navajo o algo así? Y cuando me presenté, me dijeron,
qué raro. Qué raro. ¿Saben por qué me nombraron
mis padres Wing? Porque Dios puso mi nombre antes
de la fundación del mundo. Y a ellos les movió para que
lo hagan. Movió todas las cosas. Y ellos
te pueden decir su propia historia de quién, de dónde salió y de
todo. Pero todo esto estaba ordenado por Dios para que te den tu nombre,
Josué. Para que te den tu nombre, Eduardo.
para que le den tu nombre, Rolando. Dios en su misericordia decretó
y dijo, Saulo va a ser salvo este día. Este es el día que
voy a cruzar su camino. Este es el día que yo lo voy
a restar de su carrera desfrenada al infierno. Él está yendo hacia
el infierno como si el infierno fuera, él creía que era el cielo.
estaba haciendo todo lo que hacía para llegar a la gloria pero
todo el tiempo estaba yendo al infierno y en una carrera desfrenada
yendo hacia el infierno y Dios dice en su misericordia hasta
acá de aquí no vas a pasar de aquí no vas a pasar y Dios predestinó todas las cosas
ordenó todas las cosas Nosotros pensamos que estamos haciendo
nuestra... todo el tiempo estamos haciendo la voluntad de Dios.
Predestinó todas las cosas para que Saúl viajara ese día a Damasco. Y en su providencia condujo todas
las cosas. Todas las cosas le ayudaron bien
a Saúl. Él no te podía explicar esto.
¿Cómo está eso? De que yo siendo injuriador,
blasfemo, perseguidor, todo esto es para bien. Lo dejo en las
manos de Dios. Él dice que todas las cosas ayudan
a bien. ¿Y ahora dónde está Él? Está
en la gloria. Todas las cosas le ayudaron a
bien. Y cuando Cristo se reveló, y
fijó el tiempo cuando Cristo iba a revelarse. Eso es lo que
es la salvación. Eso es común a todos los creyentes. Tú estás yendo en tu incredulidad,
pero Dios, si tú eres escogido de Dios, Dios va a decir hasta
aquí, de aquí no pasas. De aquí no pasas. Ahora, ¿qué
va a pasar cuando Él venga? Bueno, ¿qué es lo que pasa? Él
se revela. Esa es la manera que te frena. Y eso es común a todos. Porque
todos nosotros tenemos nuestras ideas, estamos felices, como
dicen, felices y campantes. Se dice así. Felices y campantes. Muertos en delitos y pecados
y no queremos. Estamos cómodos. Cómodos. ¿Has hablado con una persona
alguna vez de Cristo? Y te dice, mira, no me hables
de eso. ¿Te han dicho eso? Mira, no, no me hables de eso.
¿Qué te están diciendo? Estoy cómodo como estoy. Y si
Dios no lo frena, se va a ir así con esa comodidad al infierno. Si Dios no lo frena. Gracias
sean dadas a Dios que Él va a frenar esa locura. Él va a quitar esa
locura de los suyos. No va a permitir que ellos queden
en esa muerte. En Gálatas capítulo 1 versículo
15 dice, pero cuando agradó a Dios, ahí está el tiempo. cuando agradó
a Dios que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó
por su gracia revelar su hijo en mí. Esa es la salvación que
es común a todos. Cristo es revelado en ti. Cristo
en ti es la esperanza de gloria. No Cristo en un papel que diga
que tú ya cumpliste una cátedra, que ya cumpliste una un seminario,
no un papel que diga que fuiste bautizado o una membresía de
una iglesia. Más vale que tengas más que un
pedazo de papel. Cristo en ti es la esperanza
de gloria. Si alguno no tiene el espíritu
de Cristo, no es de él. Cristo es revelado en la persona. Cristo es revelado en mí. Cristo
es revelado en cada uno de su pueblo. Aunque Pablo había sido
escogido, la elección es para salvación, más no es la salvación
misma. Todos los que él escogió van
a ser salvos. Pero Dios es un Dios de medios.
Y él va a revelarse en el tiempo a su pueblo. Como dice allá otra
vez en Hechos 22, le dijo a Ananías, el Dios de nuestros padres te
escogió, Hechos 22, 14. El Dios de nuestros padres te
ha escogido para que conozcas su voluntad. Te ha revelado Dios su voluntad
en Cristo Jesús. Para que veas al justo. ¿Has
visto al justo? Dice, bueno yo no lo he visto
con ojos en la carne. Pero muchos, oigan, muchos lo
vieron con ojos en la carne y están ahora en el infierno. No es esa
vista con los ojos carnales de la que está hablando. Está hablando con esos ojos de
la fe que Dios da. Una vez el Señor Jesucristo habló
a sus discípulos y dijo, ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo
del Hombre? Y unos dijeron, bueno es Juan
el Bautista, es Germías, uno de los profetas. Y lo compararon con hombres, podríamos
decir que sería Yo estaría muy contento que alguien me compare
con Jeremías o Juan el Bautista. Pero no vayas a comparar al Señor
Jesucristo como un buen hombre nada más. Porque es solamente
un buen hombre, no te puede salvar. El Señor Jesucristo le dijo a
los discípulos, y ustedes quién dicen que soy? Y Pedro, mirando
a ese que otros dijeron, ah, ese es hijo de carpintero. No
es este Jesús, no está María, no están sus hermanos aquí, lo
conocemos. Pedro dijo tú eres el Cristo,
el Hijo del Dios viviente. Pedro está viendo un hombre pero
él dice tú eres Dios, manifestado en la carne. Esos son ojos espirituales. Esos son ojos que Dios, Él vino
para abrir los ojos de los ciegos para que puedan ver la gloria
de Dios en la faz de Cristo Jesús. La persona que puede ver y decir,
yo sé que Jesús, Él es el Cristo, Él es mi Señor, Él es mi Salvador. Esa persona Dios le ha dado ojos
para ver, para que veas al justo. Dios de nuestros padres ha escogido
para que conozcas su voluntad, veas el justo y oigas la voz
de su boca. Vemos al Señor Jesucristo y oímos
la voz de su boca. Bueno, ¿y cómo vamos a oír la
voz de su boca? Dice el Señor Jesucristo, viene
la hora y ahora es cuando los muertos oirán la voz del Hijo
de Dios y los que lo oyeran vivirán. Hay un momento en que la persona
oye la voz de Dios. la voz del Señor Jesucristo.
Así que cuando agradó a Dios revelar a su Hijo en Saulo de
Tarso, de repente le brilló la luz. Dios que mandó que de las
tinieblas resplandezca la luz es el que resplandeció en nuestros
corazones para darnos el conocimiento de la gloria de Dios en la faz
de Jesucristo. Vemos entonces cómo Vemos como
Dios puede ser justo y justificar al pecador. Moisés había visto la gloria
de Dios. Moisés había visto los hechos
de Dios. Dios había obrado estos milagros.
por Moisés y Moisés había visto todos estos milagros y una persona
puede salir ahora mismo y ver las estrellas y ver la creación
mirarse en el espejo somos creados un milagro somos obras milagrosas
de Dios y cada día se va aprendiendo más y más Esa es la sabiduría de Dios.
Pero eso no muestra la gloria principal o la gloria esencial
de Dios. La gloria esencial de Dios está
en Cristo Jesús. De cómo Dios, que es justo, que
es santo, cómo puede Él recibirte a ti en su presencia sin que
tú seas quemado y sin que Él sea manchado porque Él es santo
y tú eres pecador. Yo soy pecador. ¿Cómo puedo estar
en su presencia sin que él deje de ser santo y sin que yo sea
quemado? ¿Cómo puede en otras palabras
ser justo y justificar al pecador? Esa es la gloria de Dios. Esa
es la gloria de Dios. Moisés le preguntó, muestrame
tu gloria. Y Dios dijo, voy a mostrarte
mi gloria. Te voy a poner aquí en la roca.
Voy a cubrirte porque nadie va a ver mi rostro y vivir. Vas
a ver mis espaldas. Eso era en el Antiguo Testamento.
Pero ahora nosotros vemos la cara de Dios en la faz de Jesucristo. Y Jehová descendió en la nube
y estuvo ahí con él proclamando el nombre de Jehová. Y pasando
Jehová por delante de él, proclamó, Jehová, Jehová fuerte, misericordioso
y piadoso. Tardo para la ira y grande en
misericordia y verdad. Que guarda misericordia a millares.
Que perdona la iniquidad. la rebelión y el pecado y que
de ningún modo tendrá por inocente al malvado. Dios es justo y Dios
es salvador. Esa es su gloria. Moisés le dijo,
muéstrame tu gloria. Aquí está mi gloria. Yo soy Dios
justo. Yo soy Dios salvador. ¿Dónde
vemos esto? En la faz de Cristo Jesús. Pablo
vio aquel justo del cual había oído. por boca de Esteban. Eso está en Hechos 7, 52. ¿A cuál de los profetas no persiguieron
vuestros padres y mataron a los que anunciaron de antemano la
venida del justo? ¿Mataron a los profetas y los
padres que anunciaron la venida del justo? De quien vosotros
ahora habéis sido entregadores y matadores. Ellos entendieron
lo que estaba diciendo Esteban. pero no se alegraron ustedes
mataron al justo del que estaba hablando Moisés del que estaba
hablando en las escrituras al justo que iba a venir ustedes
lo mataron ellos sabían de quien estaba hablando de Jesús de Nazaret
si leen el capítulo 7 pueden ver allá que está hablando del
Señor Jesucristo y ellos tomaron piedras y lo mataron pero esa
voz no se callaba esa voz siguió retumbando en su oreja, no solamente
en su oreja, en su alma. He matado al justo. Cuando Dios
convence de pecado y convence de pecado en este respeto, no
han creído en mí, no han creído en mí. Pablo pudo ver por revelación
divina la gloria de Dios en su soberanía absoluta, en infinita
gracia y su misericordia en su justicia inflexible. Él vio.
Yo veo. Ahora veo. Antes no lo veía. Ahora yo veo cómo Dios puede
ser justo y recibirme a mí. ¿Cómo? Solamente por la muerte
del Señor Jesucristo. Por su vida y por su muerte.
¿Lo puedes ver? ¿Crees a Dios? ¿Crees en la obra
del Señor Jesucristo? Si lo crees, has visto al justo. Si lo estás confiando, has visto
al justo. La salvación viene cuando es
esta revelación y no es... Va a haber emoción, escuchen,
va a haber sentimiento, pero no es por eso que somos salvos,
por la revelación del Señor Jesucristo. Es un llamamiento divino. Aquí
hay otra cosa que es en común a todos los que son los hijos
de Dios. Es un llamamiento. Es un llamamiento
de Dios. Es un llamamiento de Dios personal
a cada uno de los hijos de Dios. Él conoce los nombres de sus
ovejas y Él viene. Había un niño que estaba una
vez escuchando a un pastor. Ustedes oyeron esto que dije.
Pero él estaba sentado al frente. Ahí estaban todos. Y el niño
estaba sentado. Le habían enseñado bien sus padres
a que esté sentado quieto oyendo la palabra. Pero él estaba oyendo
al pastor y Y yo debo predicar de una manera
que los niños puedan entender lo que está diciendo. Yo debo
predicar de esa manera, sencillo, simple, que un niño lo pueda
entender. Pero este niño estaba allá enfrente
y estaba poniendo sus manos aquí sobre sus orejas. Y el padre,
pues, de repente se dio cuenta que lo que estaba haciendo el
niño. Y le bajaba las manos. Y otra vez el niño ponía sus
manos en sus orejas. Y el padre le bajaba las manos. Por fin, el padre le preguntó
después del servicio, ¿qué estabas haciendo? ¿Por qué estabas haciendo
eso? Es una distracción. Y el niño
dijo, no, es que yo oí que el pastor diga que el Señor habla
a sus ovejas por su nombre. Yo estaba escuchando. Yo quería oírme. Qué precioso
es eso, ¿verdad? Cuando personas se sientan hoy
y están interesados, quieren, yo quiero oír mi nombre. Yo quiero
oír que me llame a él. ¿Saben qué? Si tú quieres, Dios
se está obrando. Es el que pone en ti el querer
como el hacer por su buena voluntad. Ese niño estaba queriendo oír.
Pero hay un llamamiento general. Cada vez que se predica la palabra,
Y ahora mismo que estoy predicando, estoy llamando a Cristo. Digo,
creen en el Señor Jesucristo. Eso no es una invitación. Es
un llamado. Es un mandamiento de Dios. Pero
las personas oyen esto y lo oyen y entra una oreja y le sale la
otra. Salen de aquí, se van y olvidan todo lo que oyeron. Es un llamamiento
general. Sale. indiscriminadamente a todos
los que escuchan la voz, la palabra del Evangelio. Pero gracias sean
dadas a Dios, hay un llamamiento eficaz, un llamamiento eficaz. Y en este llamamiento, es el
llamamiento cuando Dios opera y da una, levanta a los muertos,
levanta a los muertos. Así como Lázaro, Él llamó a Lázaro
de los sepulcros, Lázaro, ven fuera. Y Lázaro salió. Lázaro no tenía otra. Tenía que
salir. Porque juntamente con el mandato
del Señor Jesucristo de Lázaro, ven fuera. Juntamente con ese
mandato, Dios le dio vida a Lázaro. Dios le dio vida a Lázaro. Que lo habilitó para poder salir.
De otra manera no puede salir. Está muerto. Pero es un llamamiento
distintivo también. Es un llamamiento particular.
No dijo muertos salgan fuera. hubieran salido todos. Porque
viene un día cuando todos van a oír la voz del Señor Jesucristo
y todos van a salir del sepulcro. Pero Él dijo, Lázaro, así también
Él te llama, Él conoce sus ovejas y las llama por nombre. Y cuando Él dice, yo conozco
mis ovejas y las mías me conocen, me siguen, oyen mi voz y me siguen,
dice el Señor Jesucristo. Varias ilustraciones tenemos
en la Palabra de Dios acerca de esto. Pablo, Pablo de Tarso,
era una de las ovejas del Señor Jesucristo. Y había llegado el
momento, y es por esto que él oyó la voz. Cuando el Señor Jesucristo
habla, sus ovejas oyen su voz y le siguen. Es eficaz. El llamamiento del Espíritu Santo
es eficaz. Eso significa que siempre logra
su objetivo. Es decir, no está frustrado. Dios no está frustrado. Dios
tiene poder. Dios es todo poderoso. Y no va
a ser... Es por eso que viene en voz de
mandato, no de invitación. Porque la invitación, el hombre
lo rechaza. El hombre lo rechaza. Y cuando
dice que hace su voluntad, no es Dios que lo está hablando.
Pero dice aquí la palabra de Dios, tu pueblo se te ofrecerá
voluntariamente en el día de tu poder. Es un llamamiento personal
a Saulo. Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar cosas contra
la guiñola. Saulo, tú estás rebelándote contra
mí, estás dando cosas, te estás, estás yendo contra ti mismo.
Él dijo, ¿Quién eres, Señor? Yo soy Jesús a quien tú persigues. Señor, ¿qué quieres que yo haga?
¿Qué quieres que yo haga? Muchos estaban allá presentes,
alrededor, y sabían que algo estaba pasando, pero no les estaba
hablando a ellos. No les estaba hablando a ellos.
Dice una persona, bueno, yo no soy pecador. Qué triste, porque
Dios no te está hablando a ti, ¿verdad? Pero si Dios te muestra
que eres pecador, es bueno. Estás en buena posición. Porque
Dios va a tener misericordia de pecadores. Saulo cayó en tierra. Porque siempre que el evangelio
viene revelado a su pueblo, su pueblo tiene que humillarse,
tiene que descender, tiene que humillarse. Va a ser humillado. Él cayó en tierra. Señor, Señor, hay arrepentimiento, arrepentimiento
hacia Dios, arrepentimiento. Yo pensaba antes de Dios cosas
que ahora me arrepiento, me arrepiento. Mis pensamientos eran pensamientos
acerca de Dios, pensamientos acerca de Cristo, pensamientos
acerca de mí mismo. Yo no soy tan malo como otros
o cuando menos soy igual a otros. Pero Dios me ha mostrado que
soy peor que todos. Él cayó en tierra. Es un llamamiento
que humilla. Oyeron la voz y tuvieron temor.
Pero no sabía. ¿Saben quién hace esa distinción?
Dios. Dios es el que te distingue.
Dios es el que hace la distinción. Y es una iluminación, iluminación
divina. Dios envió a Saulo a predicar. Dios envió, perdón, Dios le envió
a Saulo a un predicador para que le predique toda la verdad.
Dios le vio a un predicador. Es decir, Dios da el conocimiento,
es iluminación por medio de la predicación de la palabra. No
ocurre esto aparte de la predicación de la palabra. Alguien tiene
que oír la verdad de quien es Dios. De otra manera, cómo vas
a creer en aquel de quien no has oído. No vas a poder creer
y confiar en el Señor Jesucristo de quien no has oído. Así es
que Dios envía a un predicador con su palabra. Dice Romanos
10, 13, todo aquel que invoque el nombre
del Señor será salvo. ¿Pero cómo van a invocar en aquel
de quien no han creído? ¿Y cómo van a creer en aquel
de quien no han oído? ¿Y cómo van a oír sin haber quien
les predique? ¿Y cómo van a predicar si no
son enviados? Hay una cadena ya. Dios tiene
que enviar a un hombre. Dios tiene que darle la palabra. Esa persona tiene que oír la
palabra y el Espíritu Santo va a dar vida por esa palabra. Y
cuando el Espíritu Santo da vida por esa palabra, esa persona
va a aclamar y va a experimentar la salvación. Es una conversión. Hubo un cambio en la vida de
Saulo. Y eso es otra cosa. Eso es común
a todos. Una salvación que no cambia.
No es salvación para nada. Hay nuevos motivos, nuevas motivaciones,
nuevo Señor. Todo cambia. Saul ahora era siervo
del Señor Jesucristo. Todo lo que antes consideraba
ganancia, ahora lo considera basura. Basura para ganar a Cristo. Sus obras de justicia, sus obras
religiosas, Él las consideró basura. Cristo es todo. Una conversión. Una conversión. No solamente
una forma de piedad, sino que Él sirvió en corazón, en espíritu. E inmediatamente confesó al Señor
Jesucristo. Todos los que creen en el Señor
Jesucristo van a confesar al Señor Jesucristo. Saulo de Tarso
comenzó a vivir ahora no para sí mismo, sino para Cristo. Para
Cristo. Ahora, esta es experiencia que
el apóstol Pablo, ya se acabó mi tiempo, el apóstol Pablo dice
que es común, ese es el ejemplo que Dios puso al apóstol Pablo,
que es común a todos los creyentes. Dios escogió, Dios revela, Dios
ilumina. Hay una conversión. Hay una conversión. Que el Señor haga esta obra entre
nosotros. Oramos por aquellas personas
que asisten y no han creído. No han creído. Queremos que crean. y nosotros rogamos creer en el
Señor Jesucristo. No salgas, no pases ningún momento
más sin venir al Señor Jesucristo. Cree y será salvo. Pedimos que
el Señor haga su voluntad, que él llame a su vida. Él no ruega
a nadie, yo sé eso. Él manda, y cuando Él manda,
su pueblo obedece. Pero pedimos que el Señor haga
su voluntad.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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