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Cody Groover

Mira y vive

Numbers 21:4-9
Cody Groover September, 14 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover September, 14 2016

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Bueno hermanos, en esta tarde
pido que abran sus Biblias conmigo el libro de Números. Números capítulo 21. Números capítulo 21. No hay en el Antiguo Testamento
mejor tipo o figura de Cristo nuestro Redentor nuestro salvador
y la manera que él salva a su pueblo pecadores son salvados
de sus pecados que la figura que tenemos en esta tarde delante
de nosotros el señor Jesucristo mismo refirió a este pasaje refirió
a este tiempo para predicar el evangelio a Nicodemo como leímos
allí en Juan capítulo 3. Número 21, versículo 4. Después partieron del monte de
Or, camino del mar rojo, para rodear la tierra de Don, y se
desanimó el pueblo por el camino. Y habló el pueblo contra Dios
y contra Moisés. ¿Por qué nos hiciste subir de
Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni
agua y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. Y Jehová
envió entre el pueblo serpientes ardientes que mordían al pueblo
y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino a Moisés
y dijo hemos pecado por haber hablado contra Jehová y contra
ti. Ruega Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y
Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés, Hazte
una serpiente ardiente y ponla sobre un asta. Y cualquiera que
fuera mordido y mirare a ella, vivirá. Moisés hizo una serpiente
de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguna serpiente
mordía a alguno, miraba la serpiente de bronce. y vivía. El título de esta noche es Mira
y vive. Mira y vive. El Señor Jesucristo
le dijo a Nicodemo, como Moisés levantó la serpiente en el desierto,
así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para
que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida
eterna. Si una persona quiere aprender
el camino de la misericordia, Si una persona quiere saber cómo
Dios salva a pecadores, si una persona quiere saber el camino
de la vida eterna, entonces debe prestar atención a este pasaje. Aquí está una descripción de
la fe. Aquí está esta descripción de
la fe. Prestar atención a este pasaje y pedirle al Señor que
él muestre a Cristo Jesús, nuestro Señor. Son tres puntos muy sencillos
en esta tarde. Lo primero que podemos observar,
lo primero que podemos notar allá en nuestro texto, en versículo
cuatro, noten que partieron del monte de Or camino del Mar Rojo
para rodear la tierra de Don y se desanimó el pueblo por el
camino. Se desanimó el pueblo por el
camino. El camino era duro. Ellos en vez de ir hacia la tierra
de Canaán, en vez de llegar más rápido a la tierra de Canaán,
porque habían salido de Egipto a la tierra prometida que Dios
les había jurado, Dios les había dado. Y ustedes se acordarán
en unos capítulos anteriores a esto, en el capítulo 13, llegaron
allá a Cadés, Cadés, Barnea, que es el mismo lugar. Y Moisés
envió espías a la tierra para que espiaran la tierra que Dios
les había dado. Y estuvieron allá los espías
espiando por toda la tierra y regresaron los dos espías, dos eran, uno
por cada tribu, y después de que regresaron diez de estos
espías dieron un reporte malo. Dijeron, hay gigantes en la tierra.
Es verdad, es tierra que fluye leche y miel, pero hay gigantes
y nos van a destruir. nos van a destrozar, nos van
a destruir a nosotros, no podemos entrar. Pero habían dos despías,
Caleb y Josué, y ellos al oír este reporte, ellos rompieron
sus vestiduras y dijeron, Dios nos ha dado esta tierra, debemos
entrar y tomarla. Bueno, el pueblo se rebeló, se
rebeló en contra de Moisés, se rebeló en contra de Dios, y ellos
decidieron ir por otro camino. y ahora están en el desierto
andando. Nos dice la palabra de Dios que
la razón por la que no entraron en Hebreos capítulo 3 versículo
19 nos dice que la razón por la que no entraron a la tierra
prometida era por causa de incredulidad. Ellos no creyeron lo que Dios
les dijo y se volvieron atrás y ustedes saben la historia.
Dios juró y dijo ninguno de 20 años para arriba va a cruzar.
solamente Josué y Calé porque ellos creyeron. Ellos dieron
un buen reporte. Pero los demás, todos sus cadáveres
van a caer aquí en el desierto. Y por 40 años estuvieron andando
en el desierto hasta que toda esa generación de 20 para arriba
murió, incluyendo Moisés. Y luego Josué, que es representante de nuestro
Señor Jesucristo, Josué, representa a nuestro Señor Jesucristo. Moisés
representa la ley y no te puede llevar a la tierra prometida.
Pero Josué sí, el Señor Jesucristo. Él llevó al pueblo de Israel
y cruzaron allá a la tierra prometida. Pero no pudieron entrar a causa
de la incredulidad. Y debemos entender esto. Aquí está el primer punto. Nosotros,
la raza caída de Adán, estamos en la condición en la que nosotros
estamos por nuestra propia chura. El pecado es nuestro. Nosotros
somos los que nos revelamos en Adán, nuestro padre. Estamos
andando en este mundo, en el desierto, por nuestra propia
elección. Nuestro padre Adán cayó. Él desobedeció
a Dios. Él no creyó a Dios en Romanos
capítulo 5. Versículo 12 nos dice que en
Adán todos murieron, todos nosotros morimos, fuimos, estábamos todos
en las lonjas de Adán. Él es la cabeza federal de toda
la raza humana. Y en Adán todos nosotros caímos. Por tanto, dice versículo 12,
como el pecado entró en el mundo por un hombre. Antes de esto,
el pecado no estaba en el mundo. y por el pecado la muerte. Así la muerte pasó a todos los
hombres por cuantos todos en Adán pecaron. Todos nosotros
pecamos en nuestro padre Adán. Así es que la condición en la
que se encuentra el hombre, Dios creó al hombre sin pecado. Y
la condición en que se encuentra el hombre ahora es por su propia
hechura. Queríamos en Adán ser nuestro
propio Dios. Queríamos hacer lo nuestro. Creímos a Satanás, no creímos
a Dios. Satanás dijo, Dios sabe que cuando
comas de ese fruto, tus ojos van a ser abiertos, le dijo a
Eva. Y Eva tomó el fruto y comió. ¿Y saben qué pasó cuando Eva
comió? Nada. Nada. El mandamiento fue dado
a Dan. Adán era el representante de
toda la raza humana, no Eva. Eva comió ese fruto, pero fue
cuando ella dio el fruto a Adán. Adán lo hizo con los, por decir
así, con los ojos abiertos. Él sabía lo que estaba haciendo. Diciéndole a Dios, no, tú no
vas a decirme lo que yo hago. Con dinero o sin dinero, yo sigo
siendo el rey. El hombre quiere hacer lo que
él quiere. y así es porque estamos en esta condición, por eso estamos
como estamos, dice el dicho, por eso estamos como estamos
y tenemos la consecuencia, la muerte para toda la raza humana. Y no solamente eso, el pueblo
estaba allá por su propia causa pero Se quejaron contra Moisés,
se quejaron contra Jehová, murmuraron. Y el apóstol Pablo dice allá
en 1 Corintios capítulo 10 que eso que estaban hablando era
contra Cristo mismo. Cuando una persona se queja de
oír el evangelio, se está quejando contra Cristo mismo. Cristo es
el que dio esta orden de reunirnos. Esa es la manera que nosotros
adoramos. oyendo de Cristo Jesús. Es la única manera que podemos
ver a Cristo Jesús. Cristo Jesús está en la gloria.
No podemos ponerlo en un nicho. Cristo está en la gloria. La
única manera que podemos ver al Señor Jesucristo es si nos
da ojos de fe. Y cuando Cristo es predicado
en su palabra, que nosotros nos dé ojos de fe para ver al Señor
Jesucristo. Para ver al que es invisible.
Y cuando una persona se queja y dice, No me gusta ese camino. Contra Dios está hablando. Contra
Dios está hablando. Dice allá en 1 Corintios 10 lo
que les dije, dicen, ni tentemos al Señor como también algunos
de ellos le tentaron y perecieron por las serpientes. Murmuraron
contra Moisés, el líder y el profeta de Dios. Es decir, nada
de lo que había hecho Dios y nada de lo que Dios había hecho por
Moisés les complacía. Quejosos. Quejosos. Y nos dice aquí en el texto que
se desanimó por el camino. Se desanimó por el camino. Les pareció difícil ese camino,
duro ese camino. las cosas no son diferentes hoy
día la gente se queja en lugar de reconocer en lugar de reconocer
que estamos como estamos por nuestra propia causa en vez de
justificar a Dios es decir darle la razón a Dios es verdad Dios
lo que tú dices en vez de justificar a Dios nos empezamos a quejar
Nos quejamos contra sus juicios. Cualquier cosa que Dios te de
a ti y a mí, estoy hablando a todas las personas. Cualquier cosa
que Dios da a un hombre aquí en la tierra, que no sea el infierno
mismo, es misericordia. Porque eso es lo que merecemos,
el infierno mismo. Lo que nosotros nos hemos ganado,
lo que nosotros merecemos por nuestra rebelión, nuestra ingratitud
hacia Dios, Es el eterno fuego del infierno. Cualquier bendición
que Dios da al hombre, la vida que Dios le presta a un hombre,
todo el tiempo se está quejando. Pero la vida que presta Dios
a un hombre es bendición de Dios. Es bendición de Dios. Pero ahí
se está quejando. En vez de justificar a Dios y
decir, oh Dios, tú tienes razón. Yo soy el pecador. ¿Qué puedo
hacer para ser salvo? No, ahí se está quejando el hombre.
Es la ambición de nuestro propio camino. Pero nos dice la palabra
de Dios en Isaías 53, que cada uno nos apartamos por nuestro
propio camino. Hay un dicho que dice, cada cabeza
es un mundo. ¿Han oído eso? Cada cabeza es
un mundo. Cada cabeza es una fábrica de dioses falsos. Dice
el hombre, yo pienso que Dios es así. Eso es idolatría. No tenemos derecho de decir algo
de Dios que Dios no ha dicho de sí mismo primero. Lo dije
bien. No tenemos derecho de decir nada
de Dios o atribuirle nada a Dios que Dios no diga en su palabra.
Dios es espíritu. ¿Cómo vas a conocer a Dios? A
Dios nadie le vio jamás. La única manera que nosotros
podemos conocer a Dios es lo que Dios nos ha dado en su palabra.
Pero el hombre ahí se va tras sus inventos, tras sus ideas.
Y nunca hace a Dios más alto que él. Por fin tiene a su Dios
una mosca. Por fin tiene a su Dios una vaca,
una serpiente. ¿Ven la amistad? De alguna manera,
quiero a mi Dios donde yo lo pueda manejar. donde Dios sea
el que controla. Yo le digo que haga y Él lo hace.
Pero en Isaías 53 dice, todos nosotros nos descarriamos como
ovejas, todo el pueblo de Dios, los escogidos de Dios, que Dios
le dio a su Hijo antes de la fundación. Nosotros caímos en
Adán. Y todos nosotros nos descarriamos
como ovejas, cada cual se apartó por su camino, su propio camino. Su propia idea. Gracias sean
dadas a Dios que no nos dejan ese camino. Hay un camino que
le parece bien al hombre. ¿Y cuál es el fin de ese camino?
Perdición. Muerte. Muerte. Pero nos quejamos del camino.
Dios ha puesto el camino. Cristo Jesús es el camino a la
verdad y la vida. Y el hombre no quiere. Todavía
dice hoy, como dijo entonces, no queremos que este reine sobre
nosotros. Otro camino. Dios dice claramente en su palabra,
mis caminos no son vuestros caminos. Como el cielo es más alto que
la tierra, así es Isaías 55. Dice, como son más altos los
cielos, versículo 9, que la tierra, así son mis caminos más altos
que vuestros caminos. y mis pensamientos más que vuestros
pensamientos. Y no solamente eso, el pueblo,
como leímos allá en nuestro texto, halló falta con toda la provisión
de Dios, inclusive el pan, y dijo, nuestras almas están hastiadas
de este pan tan liviano. ¿Saben quién es ese pan que descendió
del cielo? Figura de nuestro Señor Jesucristo.
El apóstol Pablo dijo que la roca que le seguía era Cristo.
En uno de los capítulos 21 ellos dijeron nuestra alma tiene fastidio
de este pan. Era el único sustento que tenían
allá en el desierto. Y están diciendo tengo fastidio
de este pan. Si no fuera por ese pan se muere. Vemos entonces la condición del
hombre. Qué horrible declaración, de
su propia boca salió su condenación. Dijo el Señor Jesucristo a Estila,
la condenación es ésta, la luz viene al mundo y los hombres
amaron más las tinieblas que la luz. Tienen su propio. Aborrecieron. No quieren venir a Cristo Jesús.
Así como Israel en la antigüedad y los judíos en los días de los
apóstoles, Decimos, el hombre natural dice no queremos que
este reine sobre nosotros. Bueno, la segunda cosa que podemos
ver aquí en versículos 6 y 7 es que Dios envió, Jehová envió
entre el pueblo serpientes venenosas ardientes que mordían al pueblo
y murió mucho pueblo de Israel. Dios juzgó a este pueblo y envió
estas serpientes venenosas entre ellos para morder al pueblo. Esto nos habla del pecado, ¿verdad?
El pecado trae la muerte. Por el pecado, la muerte. Son nuestros pecados, nos dice
Isaías 59.2, que nos han separado entre nosotros. Han hecho la
separación entre nosotros y Dios. Nuestros pecados. Y la serpiente
del pecado, Es decir, Satanás. Satanás ha dejado su veneno en
cada hijo de Adán. Tenemos el veneno del pecado
corriendo en nuestras venas. Un niño cuando nace le decimos,
ah mira que tan inocente se ve. Que dulce. No hay nada más dulce
que ahora soy abuelo. No hay nada más dulce. la niña
más bonita está viendo por ojos de una abuela pero es una niña
dulce y decimos mira que inocente hay veneno de satanás en esas
venas hay veneno de la serpiente en
esas venas dale tiempo dale tiempo la cascabel la serpiente tiene
veneno aunque es bebé tiene veneno Y muchas veces cuando los bebés
lloran, ¿sabes por qué lloran? Porque están mintiendo. No saben
cómo mentir. De otras maneras es que mienten
llorando. No les falta nada. Ya se les cambió el pañal, ya
se les bañó, están frescos, ya están llorando. ¿Por qué? Porque
quieren de lo suyo. No sé. Muchas veces los niños
están mintiendo. No lo sabes porque todavía no
ha abierto su boca para hablar. Pero nuestros pecados y el veneno
está corriendo en nuestras venas. Y la paga por el pecado es muerte. Como estaban muriendo las personas
allá en el desierto. Se quejaron contra Dios y el
camino. El camino de Dios y Dios envió
a estas serpientes justo juicio. En Adán dice la palabra de Dios,
todos mueren. todos mueren. Y no había en ese entonces, y
no hay ahora para el veneno que corre en nuestras venas, no había
cura para estas mordidas de serpientes. No había cura. Era mortal. Cuando mordía uno, esa persona
moría. Era mortal. Y así también no
hay ninguna cura. humana para este veneno que corre
en nuestras venas. La condenación está sobre nosotros.
La muerte espiritual está en el hombre. Nace en este mundo
muerto espiritualmente, muerto a Dios. No conoce a Dios, no
quiere venir a Dios. Tiene un Dios falso de su imaginación,
pero está muerto en delitos y pecados. Así es como nace. Así es que
la muerte espiritual está en nosotros. La muerte física viene
a nosotros. Es decir, está sobre nosotros. Solo falta que nos alcance. La muerte física y la muerte
eterna nos espera. La muerte espiritual ya está
en el hombre. La muerte física está detrás
de él y la muerte eterna lo espera. Cuando el pecado, cuando ha sido
consumado, que dice la palabra, trae la muerte, produce la muerte. Bueno, el pueblo de Dios pidió
a Moisés, como dice allá. Vino a Moisés el pueblo y dijo,
hemos pecado por haber hablado contra Jehová. Dijeron, intercede
por nosotros, Moisés, intercede por nosotros delante de Dios.
Sólo la gran misericordia de Dios podía librarlos a ellos
y sólo la gran misericordia de Dios puede librarnos a nosotros
hoy día. ¿Saben la gracia de Dios y la
misericordia de Dios se diferencian de esta manera? ¿Saben cuál es
la diferencia entre la gracia de Dios y la misericordia de
Dios? La gracia de Dios Es todo aquello
que Dios te da. Todo que Dios te da que no mereces,
eso es gracia. Y la misericordia de Dios es
que Dios no te de lo que mereces. ¿Ven la diferencia? La gracia
que Dios nos de lo que no merecemos, salvación, vida eterna, gracia. Su Hijo por gracia. que nos de
la misericordia que no nos de lo que merecemos lo que nosotros
merecemos es la muerte eterna pero Dios en su misericordia
Dios en su gracia dio a su hijo de tal manera amó Dios al mundo
a su pueblo escogido que ha dado a su hijo unigeno que podía motivar
a Dios que él diera a su pueblo para salvar, que él diera a su
hijo para que venga a este mundo que sea tan odiado y ahí vemos
el pecado del hombre, ahí vemos la naturaleza del hombre verdadero
este hombre que el santo ser el que fue haciendo bien no hizo
ningún mal cuando Dios por fin lo entregó a las manos a la voluntad
de los hombres que dijimos nosotros fuera con este crucifícalo, crucifícalo
Ahí está verdaderamente lo que somos delante de Dios, asesinos,
malvados. Dios en su gracia nos dio a Cristo
Jesús y en su misericordia no nos da el eterno fuego del infierno. Dios proveó a este pueblo en
el Antiguo Testamento y ha proveído para su pueblo en todas las edades
el remedio. El remedio de esta, de este veneno
que corre en nuestras venas. El veneno del pecado. Y lo dio aquí en Números y es
figura de Cristo nuestro Redentor. Dios le dijo a Moisés, hazte
una serpiente. Ponla sobre un asta, un palo. Y levanta ese asta y manda. por es mandato de Dios. Manda,
dile al pueblo que todo aquel que es mordido, que mira, vive. Que mira, vive. Hay tanto que decir aquí. Nuestro
Señor Jesucristo, esa serpiente que Moisés hizo era la semejanza
de esas serpientes ardientes. Pero en esa serpiente de bronce
que Moisés hizo, no había veneno. Era la semejanza de esas serpientes,
pero no había veneno. De la misma manera, nuestro Señor
Jesucristo fue hecho hombre verdadero, pero en él no hubo pecado. Él no hizo pecado, no pensó pecado. Es el santo ser. Él fue hecho
de una mujer, carne de nuestra carne y hueso de nuestro hueso.
Y Él, cuando Él fue a la cruz del Calvario, Él fue nombrado
con los transgresores, nos dice la Palabra de Dios. Al que no
conoció pecado por nosotros, Dios lo hizo pecado. Y Dios colgó
a su Hijo entre el cielo y la tierra. Dicen, no, fueron los
hombres que lo hicieron. Ah, sí, fueron los soldados,
fueron los judíos que lo pidieron, los soldados que lo hicieron.
Fuimos nosotros los gentiles que juntamente con los judíos
estamos en el alboroto. Pero todo lo que se hizo aquel
día fue hecho por el anticipado conocimiento de Dios, haciendo
la voluntad de Dios. En esa voluntad somos santificados,
justificados. por la ofrenda del Señor Jesucristo.
Él fue nombrado entre los transgresores. No tenía veneno. No tenía pecado. Él no conoció
pecado. Fue levantado sobre un asta.
Así también Cristo Jesús fue levantado sobre la cruz allá
en el Monte Calvario. Él llevó nuestros pecados en
su propio cuerpo y pagó la deuda que su pueblo debía. a la santa
ley de Dios, esa ley quebrantada, esa ley que nosotros quebramos. Solo había un remedio en esta
ocasión y el remedio era mirar a la serpiente. ¿Saben? Es tan preciosa esta figura. ¿No te parece locura? Hablando así, la mente natural,
verdad. Así también al hombre natural
le parece locura el evangelio. Es lo que dice la palabra de
Dios. El hombre natural le parece locura el evangelio. Pero Dios ha mandado, ya que
en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la
sabiduría. Agradó a Dios salvar a los creyentes
por la locura de la predicación. Pero si alguien, si una serpiente,
una cascabel te muerde, si una cascabel te muerde, sales aquí
al campo, al monte y una cascabel te muerde, alguien te dice, mira
aquí tengo una figura de una cascabel, lo saqué en el, no
sé, Wikipedia o no sé, ahí está la figura, mira esta cascabel,
ve esta cascabel y vas a ser sano. Lo mandas a volar a esa
persona y dice, estás loco, ¿no es así? ¿Cómo me va a sanar eso? Que yo simplemente vea esa serpiente,
¿me va a sanar? Va en contra de la razón del
hombre natural, no puede ser. En cambio, el hombre natural
tiene sus remedios, remedios caseros. Y en la religión no
le faltan remedios caseros para este problema del veneno que
corre en nuestras venas. Tiene toda clase, me imagino
allá la gente que se está muriendo y la gente se está tratando de
poner pomadas. Hay pomadas hasta hoy día. Hay
pomadas, diferentes remedios. Y dice, viene una persona y dice,
ah oigo este, oigo fulano que te mordió una serpiente y se
está revolcando allá, se está muriendo. Dice, mira ponte aquí
esta pomada, la saqué ahí estaba ya vamos a llamarle a esta pomada
buenas obras eso es una de las pomadas que
la religión trata de poner a este problema de pecado ponte buenas
obras te vas a sentir bien y se siente bien la persona muere
muere y se va al infierno porque por las obras nadie será justificado
delante de dios a otra pomada. Únete a la iglesia. Empieza a
leer, empieza toda clase de pomadas que trata de hacer el hombre
para tratar de remediar este pecado que corre en sus venas
y no hay ningún remedio. No hay ningún remedio casero,
no hay ningún remedio que el hombre puede proveer. Toda cosa
que el hombre haga para tratar de justificarse delante de Dios
lo va a enviar más al fondo del infierno. Dios ha proveído el remedio,
que para la mente natural parece locura, pero que dice Dios, pone
esa aste, serpiente sobre el aste y levántala allá en el campamento,
para que todo aquel que mire, va a vivir. Y toda persona que miraba, no
importaba si creía mucho o creía poco. ¿Saben por qué? cuando él miraba, estaba obedeciendo
el mandato de Dios Dios dijo mira la serpiente Dios es el
que lo sanó no era su mirada el que lo sanó Dios es el que
lo sanó Dios es el que salva nuestra fe no nos salva pero
Dios ha mandado Dios ha levantado su hijo sobre la cruz del calvario
y dijo mira ¿Qué está diciendo? Cree en el Señor Jesucristo y
serás salvo. Cree. ¿Te imaginas? Más de 2
millones de personas en ese, en el pueblo de Israel. Más de
2 millones de personas. Y no importa qué tan alta sea
el asta. Si tú juntas a 2 millones de
personas y las achocas como sardinas, pones el asta allá en el centro,
cuando llega allá al final, no pueden ver esa hasta uno diría
yo quiero estar allá al frente para de veras verlo no era eso
no es que tú tengas que ver con estos ojos físicos al señor Jesucristo
levantado en la cruz muchas personas que vieron al señor Jesucristo
levantado están ahora en el infierno lo vieron con sus ojos físicos
más en cambio tú a quien te ha sido dado la fe para creer Tú
puedes verlo. Estás a más de dos mil años de
lejos y puedes ver al Señor Jesucristo levantado allá, al que no conoció
pecado por nosotros. Él fue levantado. Él fue hecho
pecado. Él sufrió el juicio. Él sufrió
la muerte por nosotros. Y cuando una persona mira, esa
persona vive. El que cree en el Señor Jesucristo
tiene vida eterna. La razón por la que crees es
porque tiene vida. Dios ya le dio vida. ¿Pero saben
cómo viene esta vida? Dios habla. Dios habla. Viene la hora y ahora
es cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios y los que
lo oyeron vivirán. Dios habla en su Evangelio y
manda. Manda a todo su pueblo que se
arrepienta. Y Dios obra esta obra milagrosa,
misteriosa en el corazón de su pueblo para que ellos crean,
da vida. Y el resultado de esa vida es
que creen. Dios les da la fe y lo que la
fe hace es creer. Y miren. Y cuando miran, les
es confirmado. No puedes saber hasta que mires. no puedes saber hasta que mires. Dios en su gracia dio a su Hijo,
el Salvador de pecadores. Dios muestra su amor para con
nosotros en siendo aún pecadores. Cristo murió por nosotros. La misericordia de Dios es para
los miserables. La misericordia de Dios es para
aquellas personas que no pueden ayudarse a sí mismas, no pueden
ayudarse a sí mismos. El evangelio es para pecadores
de hueso colorado, pecadores hecho y derecho, los que no tienen
nada bueno. saben en el antiguo testamento
cuando en la ley de los leprosos cuando uno un leproso venía al
sacerdote para que lo examinara el sacerdote miraba la piel del
leproso y si el leproso estaba completamente
cubierto de lepra de la cabeza al pie el sacerdote lo pronunciaba
limpio estás limpio ya puedes regresar a tu casa Pero si esa
persona que venía le presentaba su piel al leproso, le puede
decir, mira, sacerdote, sé que tú estás viendo lepra. Pero mira,
aquí adentro tengo un pedacito de bueno. Este pedacito de cara
está bueno todavía. ¿Saben qué decía el sacerdote?
Inmundo. Fuera de acá. Fuera de acá. No podemos tratar de venir delante
de Dios pretendiendo ser algo bueno. Fuera de acá. Pero cuando
una persona conoce por la gracia de Dios lo que soy, soy pecador. La gracia de Dios es para, créeme
que buenas nuevas son estas. Palabra fiel y digna de ser recibida
por todo que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a pecadores. ¿Qué dijo el apóstol Paul, de
los cuales yo soy el primero? ¿Qué figura tan preciosa, verdad,
del Evangelio y cómo Dios salva a pecadores? ¿Saben? Algo muy interesante acerca de
la naturaleza humana. Cuando después de esto partieron,
nos dice que fueron hijos de Israel, se acamparon en Obot,
se fueron de allá. Pero se llevaron esa serpiente.
Se llevaron esa serpiente. En Segunda de Reyes vemos esto.
En Segunda de Reyes, capítulo 18. Años después, se llevaron esa serpiente. Saben, personas hoy día, el hombre
por naturaleza es tan idólatra. Todos quieren tener el manto
de Turín, si pudiera yo tocar el manto de Turín. ¿Qué tal si
tuvieras la cruz misma? donde el Señor Jesucristo fuese
crucificado. ¿Te podrías salvar? Lo mejor
que podrías hacer es cortarlo y hacer un campamento, una fogata. Si lo pudieras tener, hazte una
fogata. Quémalo. No tiene nada de sagrado. Segunda
Reyes, capítulo 18, versículo 1. El tercer año de Oseas, hijo
de Elá, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequiel, hijo de Acash,
rey de Judá. Y cuando comenzó a reinar, era
de 25 años, y reinó en Jerusalén 29 años. El nombre de su madre
fue Aví, hija de Zacarías. Hizo lo recto ante los ojos de
Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su
padre. Y quitó los lugares altos y quebró las imágenes, y cortó
los símbolos de acera, e hizo pedazos, noten esto, hizo pedazos
la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces
le quemaban incienso los hijos de Israel y lo llamó Nehustam. Si ustedes buscan qué significa,
es una nada, es un pedazo de bronce esto. Es un pedazo de
bronce. Lo despedazó, lo despedazó. Pero hasta entonces ellos le
quemaban incienso. Qué idólatras, qué idólatras
somos los hombres. Esto era la figura de Cristo.
Si pudieras tener la cruz misma, quémala. Porque es cosa de idolatría. Cosa de idolatría. La cruz no
te salva. Cristo Jesús que murió en la cruz es el que salva. Pero gente hoy día adora. Se
va allá a la tierra. de Israel. Traten de caminar
los mismos. A mí me gusta la historia. Debo
ser honesto, me gustaría ir a visitar los lugares, pero ¿no es una
tierra santa? ¿No es una tierra santa? ¿Allí donde vivió nuestro Señor
Jesucristo lo llaman la tierra santa? ¿No? ¿Adoran el lugar? donde él murió,
donde fue sepultado. Ahí están allá adorando esto. ¿Dónde está Cristo ahora? Cristo
no está en ese lugar. A Cristo no lo puedes poner en
un nicho. Cristo está en la gloria. Los que le adoran en espíritu
y en verdad es necesario que le adoren. Es decir, de un alma,
de un espíritu que Dios ha dado vida. Una persona es el hombre
espiritual que adora a Dios. Lo que es nacido de la carne,
dijo el Señor Jesucristo, carne, sigue siendo carne. ¿Y qué nació
de la carne? ¿Qué nació de la carne? Tus padres,
mis padres se juntaron y ahí estoy yo. Pero cuando Dios me hizo nacer,
eso es otra cosa. Eso es espiritual. Lo que es
nacido del espíritu, el espíritu es Y es el hombre espiritual
que crea a Dios. Es el hombre espiritual que crea
a Dios. Es el hombre espiritual que se
arrepiente, aunque el hombre espiritual nunca ha pecado. Ese
es un gran misterio. El hombre espiritual, ese que
Dios le ha dado vida, reconoce. No hay cosa buena en mí. Yo sé
que en mí, esto es mi carne. No mora el bien, dijo el apóstol
Pablo. Y es el hombre espiritual que se arrepiente y es el hombre
espiritual que cree. Y es el hombre espiritual donde
Dios pone su espíritu. Dios no pone su espíritu en el
chiquero de nuestro corazón podrido. Dios pone su espíritu donde Él
ha puesto un espíritu nuevo. Un espíritu nuevo. Qué idolatría, ¿verdad? No es
la cruz. No son estas cosas. No son los
ritos y las ceremonias. Los ritos y las ceremonias no
tienen ningún valor salvífico, solamente Cristo Jesús. ¿Qué
dijo Dios? Mira a esa serpiente y todos
los que miran a esa serpiente van a vivir del veneno que corre
en sus venas. Y así también Dios levantó a
su Hijo, al Señor Jesucristo, y Él ha mandado Él ha mandado
a todos los hombres que se arrepientan, cree en el Señor Jesucristo,
míralo. La fe es la que mira al Señor
Jesucristo. Cuando una persona a Dios le
da esa fe, esa persona cree, esa persona mira al Señor Jesucristo
y sus pecados son quitados. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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