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Eric Richards

En el corazón de un hijo de Dios

Psalm 106
Eric Richards June, 18 2014 Video & Audio
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Eric Richards
Eric Richards June, 18 2014

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Pastor Erick es pastor de la
iglesia soberana en San Diego, California. Y él está aquí con
nosotros en esta noche. Estamos contentos de tenerlo. Buenas tardes nuevamente. Pido
que abran sus Biblias conmigo al Salmo 106. Salmo 106. En esta noche nos toca y veremos en el corazón
de un hijo de Dios y veremos el clamor verdadero
de un verdadero creyente. David escribió cosas en los salmos
que la mayoría de nosotros no hablaría en voz alta, no hablaríamos. Solamente al Señor le diríamos. Por la gracia de Dios, él fue
un hombre honesto. Él confesó la corrupción profunda
de su corazón. Y él clamó a Dios pidiendo misericordia. Usted que es Hijo de Dios. Usted que cree. ¿Cuántas veces el Señor lo ha
librado de tus angustias? ¿Cuán a menudo
restaura tu alma? David era un hombre según el
corazón de Dios y él necesitó liberación continua por el pecado. ¿Qué a menudo nosotros pecamos
y nos olvidamos de la misericordia del Señor? ¿Qué descuidados somos de darle
alabanza a Él, de alabarlo y glorificarlo a Él? ¿Qué indignos somos de recibir
Su misericordia y Su gracia? Aún así, el Señor continúa librando
a su pueblo por su nombre. El título de mi mensaje esta
noche es, sin embargo. Quiero que veamos en versículo
uno. Alabada a Jehová. Gracias al Señor. Porque Él es
bueno, porque para siempre es Su misericordia. El Señor Jesucristo, Dios nuestro
Salvador, Él es digno de toda nuestra alabanza
y nuestra gratitud. Por Su bondad, por Su misericordia,
Su misericordia es para siempre. Sus compasiones nunca fallan,
aun cuando su pueblo continuamente peca y murmura contra él. Si la misericordia
del Señor no fuera más fuerte que nuestro pecado, Ninguno sería salvo. Si su gracia dependiera de nuestra
fe y de nuestra obediencia, entonces no habría esperanza. Pero la
misericordia de Dios es más alta que los cielos, y su gracia es
incondicional y libre, según su propósito eterno, para la
gloria de su gran nombre. Alabad a Jehová. Dale gracias por su misericordia
eterna. Verso 2 ¿Quién expresará las poderosas
obras de Jehová? ¿Quién contará todas sus alabanzas? ¿Quién puede acaso nombrar todos
los grandes hechos del Señor? Son demasiado grandiosos, son
demasiados en número. ¿Quién puede expresar toda Su
alabanza? La eternidad no basta. para que los pecadores que son
salvos alaben al Señor Jesucristo. ¿Qué tan completamente libera
a Él a su pueblo? Por la gracia libre. ¿Qué tan a menudo Él restaura
a los caídos? Libera a los que se descarrían.
Y consuela a aquellos los que están enlutados. ¿Quién puede
expresar las obras grandiosas de la eternidad? Y luego las
obras en la cruz. Y luego en el corazón de cada
uno de su pueblo. ¿Quién puede contar su fidelidad? No hay sombra de variación en
él. ¿Qué tan grande es su amor para los pecadores escogidos? ¿Qué incondicional? ¿Qué libre? ¿Qué infinito? ¿Qué condescendiente? ¿Cómo se humilla Él? ¿Puedes
tú contarlo? ¿Puedes tú mostrarlo? No. ¿Quién puede contar de su justicia
que salva a los culpables? Según la justicia estricta, según
la verdad. ¿Quién puede contar su sabiduría?
Solamente Él puede hacer algo limpio de lo que es sucio. Y quien puede hablar de todas
sus obras de providencia, Él hace que todas las cosas obren
para el bien de su pueblo, en una manera que magnifica su gracia
únicamente, de tal manera que Él recibe toda la gloria. Verso
tres, Dichosos los que guardan juicio
y hacen justicia en todo el tiempo. Esta es la razón por la cual
el pueblo de Dios son bendecidos y no pueden ser maldecidos. Porque en Cristo, ellos guardan
juicio y hacen justicia todo el tiempo. Jehová no ha hallado iniquidad
en Jacob. Aunque nuestros pecados se montan
hasta las nubes, la gracia de Dios en Cristo es más alta. Donde
abundó el pecado, la gracia sobreabundó. Porque en Cristo los escogidos
de Dios son justos todo el tiempo. Cuando ellos estaban perdidos
en el pecado antes que el Señor los llame, eran en Cristo justos. Después de que el Señor les da
vida, cuando caen en pecado, siguen siendo justos. En Cristo los escogidos guardan
juicio y hacen justicia todo el tiempo, porque su justicia
de ellos es la justicia del Señor Jesucristo. Versos 4 y 5 Acuérdate de mí, oh Jehová, según
tu benevolencia para con tu pueblo. Visítame con tu salvación, para
que yo vea el bien de tus escogidos, para que me goce en la alegría
de tu nación, y me gloríe con tu heredad. David oró para que
el Señor se acuerde de él. Con ese mismo favor que Dios
muestra para con sus pueblos escogidos. Él necesitaba que
el Señor lo visite a él. Con esa salvación libre y gratuita
con la que Dios ha salvado a su pueblo. Así como todos los santos
de Dios. David era un pecador débil y
corrupto, plagado con un corazón pecaminoso. pecaminoso. Él había experimentado
mucha gracia y había sido librado números sin fin, pero aún así
continuaba cayendo en pecado y continuaba rebelándose en contra
de Dios. Eso es lo que es el pecado, en
el nioyo. Es rebelión en contra de un Dios
bueno y santo. Lo que nosotros consideramos
pecado pequeño es rebelión. David dijo, contra ti solo he
pecado y he hecho esta maldad en tus ojos. David necesitaba
continuamente el favor gratuito de Dios, el favor que el Dios lleva para con su pueblo
y sus escogidos. Esa bondad infinita que Él gratuitamente
da a sus escogidos. Oh Jehová, oh Señor, acuérdate
de mí. Según tu benevolencia para con
tu pueblo. Salvame con tu salvación gratuita. Gracias. Para que yo vea el bien de Cristo
en tu pueblo, en tus escogidos. Para que yo me goce en la alegría
de tu nación. Este era el deseo. y la oración de David. Porque él era pobre, un pecador
culpable, viviendo con una naturaleza contaminada, corrupta. Él necesitaba
ser salvo. Yo necesito ser salvo. Necesitas
usted ser salvo. Yo necesito ser salvo. Y Él sabía que la salvación es
de Jehová, que Él solamente debe salvar y tiene que ser por gracia
gratuita, libre. Y aquí está la razón, vean versículo
6. Pecamos nosotros con nuestros
padres. Hicimos iniquidad. Hicimos impiedad. Aquí es donde
estamos. En el mismo lugar donde estuvieron
nuestros padres. Nosotros hemos pecado. Nosotros hemos cometido iniquidad.
Nosotros hicimos impiedad. Es ese tu caso? Eso soy yo. Oh la vergüenza que
tenemos nosotros por nuestro pecado. Aún con el conocimiento de nuestros
antepasados, nuestros padres antes de nosotros. No hay diferencia
en nosotros. Todos nosotros nos rebelamos
juntamente con ellos. No podemos culpar a Adán con
nuestro pecado. No podemos culpar a nuestro padre,
a nuestra madre. Nosotros hemos pecado. Nosotros
hemos cometido la perversión. Y nosotros hemos hecho impiedad
delante de un Dios Santo. Nuestros corazones son diariamente
llenos con la suciedad del pecado, que es compactado por la arrogancia del orgullo. merecemos la ira de Dios. David toma su lugar delante de
Dios en verdad, confesando lo que es delante
del juez de todo el universo. Y luego aquí hace su plegaria
para la misericordia. Versos 7 y 8. Nuestros padres en Egipto no
entendieron tus maravillas, nos acordaron de la muchedumbre
de tus misericordias, sino que se revelaron junto al mar, el
mar rojo. Pero Él, Allí está la palabra sin embargo,
pero Él, Él los salvó por amor de su nombre, para hacer notorio su poder. Los israelitas estaban sin entendimiento,
y ellos no se acordaron de la muchedumbre de sus misericordias,
y ellos provocaron al Señor. Y acaso no es eso lo que nosotros
hacemos diariamente por nuestro pecado? Cuando nosotros nos quejamos
por su providencia o dudamos de sus promesas fieles, no estamos
nosotros provocando al Señor a ira? Si, todo en nosotros por naturaleza
es pecaminoso y solo provocaría la ira de Dios. David entendió esto, pero su
petición era por la libre gracia de Dios. Él dijo, nuestros padres
te provocaron. Pero Él los salvó por amor de
su nombre. Esa es nuestra única esperanza. Aunque nosotros pecamos, nosotros
cometemos iniquidad y nosotros hacemos impiedades. para un hijo de Dios. La gracia de Dios es siempre,
sin embargo, es un pero. Él nos salva. No nos salva por
nosotros. Nosotros no somos dignos, merecemos
la salvación, no somos dignos de salvación. Sino por su amor,
amor de su nombre. Para ser notorio el poder de
su gracia. y para glorificar su nombre en
Cristo. Versículos nueve al doce. Él reprendió al mar rojo y lo
secó. Y les hizo ir por el abismo como
por un desierto. Los salvó de la mano del enemigo Y los rescató de mano del adversario. Cubrieron las aguas sus enemigos.
No quedó ninguno de ellos. Entonces creyeron sus palabras
y cantaron su alabanza. Moisés y el pueblo estaban en
el mar rojo, y Faraón estaba persiguiéndolos. El pueblo se había olvidado pronto
de lo que Dios había hecho esa noche de la Pascua. Ellos se
habían olvidado de sus maravillas y de sus misericordias. Así es que tenían miedo. Y culparon
a Moisés. Y murmuraron en contra de Dios.
Pero Moisés les dijo, No temáis. Estad quietos. y ve la salvación de Jehová,
que Él les mostrará hoy. Porque los egipcios que ahora
veis, no los veréis más para siempre. El Jehová peleará por vosotros,
y ustedes quedarán quietos. Y el Señor abrió a Jehová los
del mar rojo, y los guió y los libró de sus enemigos. Algó a
Faraón y sus carrozas, Entonces creyeron sus palabras
y cantaron sus alabanzas. ¿El Señor ha librado a usted
de la mano del enemigo? ¿Cuán a menudo has sido librado
de la mano del enemigo por el poder de su gracia? ¿Cuán a menudo te ha mandado
que te quedes quieto? y que veas la salvación de Jehová,
que Él continuamente revela en el Evangelio. causando que tú creas. Y para alabanza suya. Pero entonces,
en versículos 13 al 15, bien pronto olvidaron sus obras. No
esperaron su consejo. Se entregaron a un deseo desordenado
en el desierto, y tentaron a Dios en la soledad. Y Él dio lo que
pidieron, mas envió mortandad sobre ellos. ¿Qué tan pronto? Tal vez en esta noche cuando
salgamos de las puertas, que tan pronto puede olvidar la misericordia
del Señor, la multitud de sus misericordias, y tiente a Dios
en codiciar las cosas de este mundo. Y confiamos en nuestros propios
pensamientos, en vez de esperar en el Señor, en vez de buscar
el consejo de su palabra. Y luego el Señor envía flaqueza
en nuestra alma. porque hemos deseado o codiciado
cosas malas y hemos olvidado a nuestro Señor. ¿Qué son las cosas malas? Este
es un mundo malvado, cualquier cosa en el mundo. El Señor reprende y corrige a
Sus escogidos para traernos otra vez a Sí mismo, o de otra manera
nosotros nos descarrearíamos y pereceríamos. Versos 16-23 Tuvieron envidia a Moisés en
el campamento, y contraron al santo de Jehová. Entonces se
abrió la tierra y tragó a Datán, y cubrió la compañía de Abiram.
Y se encendió fuego en su junta. La llama quemó a los impíos.
Hicieron becerro en Horeb. Se postraron ante una imagen
de fundición. Así cambiaron su gloria por la
imagen de un buey que come hierba. Olvidaron a Dios su salvación. que había hecho grandezas en
Egipto, maravillas en la tierra de Cam, cosas formidables sobre
el Mar Rojo. Y trató de destruirlos, de no
haberse interpuesto Moisés, su escogido delante de él, a fin
de apartar su indignación, para que no los destruyese. La única
razón que los escogidos de Dios no
son destruidos por Dios, por nuestro pecado, es el Señor Jesucristo
nuestro mediador, que está allí interpuesto para desviar la ira
de Dios todo el tiempo. Nosotros hemos visto el terror
de Jehová contra aquellos que se rebelan. Hemos visto aquellos
como Datán y Abiram fueron destruidos de repente y sin remedio. Y aún así nosotros también hemos
provocado al Señor. La única diferencia entre los
impíos que perecen y nosotros que somos salvos es nuestro gran
Mediador, el Señor Jesucristo. Él estuvo allá interpuesto y
él está interpuesto y él desvía la ira de Dios. Por sufrir en nuestro lugar.
Para que Dios no nos destruya a nosotros. ¡Oh, qué amor! ¡Qué gracia! No lo merecemos. Verso 24 al 31. Pero aborrecieron la tierra deseable. No creyeron en su palabra. Antes
murmuraron en sus tiendas. Y no oyeron la voz de Jehová. Por tanto, alzó su mano contra
ellos, para batirlos en el desierto, y humillar a su pueblo entre
las naciones, y esparcirlos por las tierras. Se unieron a sí
mismos a Belpeor, y comieron los sacrificios de los muertos.
Provocaron la ira de Dios con sus obras, Y se desarrolló la mortandad
entre ellos. Entonces se levantó Fines y hizo
juicio. Y se detuvo la plaga. Y le fue contado por justicia.
De generación en generación para siempre. El pueblo comenzó a cometer fornicación. Tomaron por esposas las hijas
de Moab y adoraron sus dioses. Si no hubiese sido Porfinez quien
hizo juicio, la plaga hubiera destruido todo el campamento
de Israel. Pero la plaga se detuvo por la
justicia de Fines. Él actuó como un claro tipo de
Nuestro Señor Jesucristo. Mantenga su lugar y vean allá
en Números capítulo 25. Todos nosotros somos culpables de adulterio espiritual. Todos
nosotros merecemos morir. Pero Cristo ejecutó juicio para
su esposa allá en la cruz. En Hosea, Él dice, Yo los rescataré
del poder de la muerte. Voy a redimirlos de la muerte. O muerte, yo voy a ser tu plaga. O sepulcro, yo voy a ser tu destrucción. Y cuando Cristo ejecutó juicio,
fue contado a Él por justicia, para justicia por toda generación,
como nuestro Él introdujo justicia eterna
por su fiel obediencia hasta la muerte. Finés usó una jabalina
para ejecutar juicio. Y él dice que hizo eso contra
el varón de Israel, y la mujer de Moab que él había
tomado por esposa. Vean lo que dice en versículo
ocho, números veinticinco ocho. Y fue tras el varón de Israel
a la tienda, Y los alanció a ambos, al varón
de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad
de los hijos de Israel. Cristo tomó una esposa adúltera. Cuando él entró en el pacto de
tomar su iglesia, Y Él tomó voluntariosamente la
lanza en su costado para ejecutar juicio. Notan aquí que la lanza
lanzó a ambos, al varón de Israel y a la mujer por su vientre. Cuando Cristo murió, nosotros
morimos con Él. Él es el Varón de Israel. Y la
mujer, esa mujer que es una prostituta por naturaleza, ella fue alanzada
en Él. La única razón por la cual los
escogidos de Dios son librados es por la unión de matrimonio
que Dios hizo por su gracia entre el Hijo de Dios y sus pecadores
escogidos. Y David continúa describiendo
la iniquidad de los padres como un argumento para la gracia de
Dios. Él pinta un cuadro muy oscuro
de lo que nosotros somos. Es un retrato verdadero de la
maldad que está en nuestro corazón. Usted lo sabe. Dios lo sabe. Puedes esconderlo de los hombres,
pero nosotros somos Malos. Cuando veamos 32 al 43. También
le irritaron las aguas de Meriva. Y le fue mal a Moisés por causa de ellos. Porque hicieron
revelar a su espíritu. Y habló precipitadamente con sus labios. No destruyeron
a los pueblos. Concerniendo a quien el Señor les comandó. Antes se mezclaron con las naciones
y aprendieron sus obras, y sirvieron a sus ídolos, los cuales fueron
causa de su ruina. Sacrificaron a sus hijos y a
sus hijas a los demonios. y derramaron la sangre inocente,
la sangre de sus hijos y de sus hijas, que ofrecieron en sacrificio
a los ídolos de Canaan. Y la tierra fue contaminada con
sangre. Vamos a hacer una pausa aquí. Cuando una persona no lleva a
sus hijos a oír el Evangelio. Cuando permite que sus hijos
vayan a iglesia con sus amigos, donde predican anticristo, estás
sacrificando a tus propios hijos. Versículo 39. Se contaminaron
así con sus obras. Se prostituyeron con sus hechos. Por tanto, el furor de Jehová
se encendió sobre su pueblo, y abominó su heredad. Y los entregó
en poder de las naciones, y los que los enseñaron los que los
aborrecían. Sus enemigos los oprimieron, y fueron quebrantados
bajo su mano. Muchas veces los libró, pero
ellos se rebelaron contra su consejo y fueron humillados por
su maldad. ¿Cuántas veces el Señor nos ha
librado? ¿Cuánto le debemos al Señor? la gracia de nuestro Señor Salvador.
Muchas veces, muchas veces el Señor me ha librado a mí de mi
propia maldad deliberada. Muchas veces he estado en el
hoyo cenagoso sin escape, pero el Señor ha extendido su mano
misericordia para librarme. Pero que tan a menudo nosotros
lo provocamos con nuestro consejo, con nuestro propio propósito, inventando, teniendo inventos
en nuestro corazón en vez de confiar en el Señor. Que es esto? Cualquier cosa que tu pienses. Luego nosotros nos inclinamos
hacia nuestro propio entendimiento y nos aferramos a nuestros propios
caminos, rebelándonos en contra de la voluntad revelada del Señor. Y nosotros nos descarrearíamos
para siempre y pereceríamos si el Señor no nos humilla. pereceríamos con los impíos si
el Señor nos dejara a nuestra propia cuenta. Pero Él dijo,
nunca te dejaré, nunca te abandonaré. Aunque pecamos continuamente
y lo provocamos con nuestros pensamientos malos y nuestros
caminos malos. Versículo 44 Con todo, sin embargo,
Él miraba cuando estaba en angustia y oía su clamor. Su gracia es,
sin embargo, hacia su pueblo escogido. Él nos humilla por nuestra iniquidad,
pero Él oye nuestra angustia cuando oye nuestro clamor. Él
nos trae a este punto de clamar. Y luego él nos
oye cuando clamamos. David está orando por este tipo
de favor. Porque él se ve así tan malo como los
israelitas en el desierto. ¿Quién podría ser más malo y
digno del infierno? Que aquellos que han experimentado
tanta bondad y aún así continúan pecando. Los impíos se les deja para que
perezcan en sus pecados. Pero nosotros hemos sido librados
por Cristo y aún así pecamos. Pero con todo, Él mira cuando
estamos en angustia. Y Él oye nuestro clamor. Y es nuestro pecado. Es nuestra
culpa. Cada hoyo que nosotros descarbamos
es nuestro propio hacer. Con todo esto, Él mira cuando
estamos en angustia. ¿Por qué? ¿Por qué Señor? Versículo 45. Se acordaba de su pacto con ellos
y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordios.
La gracia y la piedad del Señor es con todo, porque su gracia es
para su nombre, por amor a su nombre, por Cristo, por la multitud
de sus misericordias, por el pacto que Él hizo con nosotros
en Cristo. San Judas lo dijo así, aquellos que son santificados
por Dios el Padre. Eso significa separados, separados
por la elección divina, y guardados en Jesucristo, y llamados. Misericordia, paz, amor, o sean
multiplicados, continuamente, perpetuamente, Muchas veces Él nos libera, aunque nosotros olvidamos de
sus misericordios y las maravillas de Su gracia. Pero Él nunca olvida
el pacto que Él hizo por nosotros. Él nunca olvida la agonía y la
sangre de nuestro Redentor. Él nunca olvida la fidelidad de
nuestro aval. Aunque nosotros somos criaturas
viles, su gracia es con todo esto. Porque su gracia es infinitamente incondicional. y libre por el amor a Cristo. La eficacia de Su sangre excede
nuestro pecado. Su amor excede nuestra enemistad. Su misericordia va más allá de
nuestra culpa. Su fidelidad de Él no puede ser
frustrado por nuestro desarrío. Su propósito de Él no puede ser
Quitado por nuestra maldad. Todas las cosas ayudan a bien. Aquellos para los que son llamados
por Dios. Aún las caídas y el pecado de
sus santos débiles, obran para su bien. Juan 13. Juan 13, vamos a tratar de concluir. Antes que nuestro Señor fuera
a la cruz, Simón Pedro le dijo a él en versículo 36, Lord, whither goest thou? Le
dijo Simón, Pedro, Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió, Whither I
go thou canst not follow me now, Adonde yo voy no me puedes seguir
ahora, But thou shalt follow me afterwards, Mas me seguirás
después. Peter said unto him, Lord, why
cannot I follow thee? Le dijo Pedro, Señor, ¿por qué
no te puedo seguir ahora? I will lay down my life for thy
sake. Mi vida pondré por ti. Jesús le respondió, ¿Tu vida
pondrás por mí? De cierto, de cierto, te digo,
no cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces. No se aturre
vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también
en mí. En la casa de mi padre, muchas
moradas hay. Si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho. Voy, pues, a preparar lugar para
vosotros. Y si me fuera y os preparara
el lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde
yo estoy, vosotros también estéis. El Señor le dijo a Pedro que
él lo negaría tres veces, Porque Pedro era un pecador débil,
vil. Pedro no podía guardarse a sí
mismo y no pecar. Aún cuando el Señor le dijo lo
que él iba a hacer. Pero Pedro era uno de los escogidos,
uno de sus amados. Así es que el Señor lo consolaría
y le mandaría, no se turbe tu corazón. Confía en mí. Descansa y regócijate con el
Señor, Hijo de Dios. Su gracia es con todo esto. Usted que confía en el Señor,
el Salvador, aunque nuestros pecados son una plaga para nosotros,
y nuestro corazón Muy a menudo cae en maldad. El
Señor sabe cómo somos. Él se acuerda que somos polvo.
Él sabía cómo era Pedro. Y Él le dijo, no se turbe tu
corazón. ¿Por qué, Señor? Porque Yo voy
a preparar lugar para ti. Y Él fue a la cruz. Y Él sufrió todo el infierno
que nosotros merecemos. Ahora, si Él fue y preparó lugar
para nosotros, Él volverá otra vez para recibirnos. Cristo recibe a pecadores. Cree
en Él. Versos 46-48. Hizo así mismo
que tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos. Sálvanos, Señor nuestro Dios. Recógenos
de entre las naciones, para que alabemos tu santo nombre, para
que nos gloriemos en tus alabanzas. Bendito Jehová, Dios de Israel,
desde la eternidad hasta la eternidad. Y diga a todo el pueblo, Amén. Aleluya. Diga a todo el pueblo
de Dios, Amén. Amén. bendito sea su nombre para siempre. Si usted no conoce a mi salvador
y el perdón de su pecado, ore como así como oró David en el
versículo cuatro. Acuérdate de mí, oh Señor Jehová,
con el favor que tú mostraste para con tu pueblo. Visítame
a mí con tu salvación. Es su salvación. Para dar a quien
el quiera. El tiene el cetro. Y Él tiene que darte a ti la
fe para poder creer en Él. Y Él hace esto por medio del
oír el Evangelio. Y si el Señor te salva a ti,
Él lo va a hacer por amor a su nombre. Y no porque haya algo en ti que
sea digno de salvar. Esto nos debe animar conforme
es nuestro trabajo. Cristo salva a pecadores enteramente
por amor a su nombre. Para su propia gloria. Y no hay
pecado tan grande. No hay nada más grande que su
gloria. Su razón de salvar es más grande
que nuestro pecado. Así es que venga a Cristo. Así como está. Venga a Él en oración. Venga
a Él en su palabra para oír el Evangelio. Venga con palabras y pida su
misericordia. Porque si usted se queda lejos,
va a morir. Y si espera que sea mejor persona,
entonces nunca va a venir. ¿Necesita salvación? Yo necesito
salvación. ¿Sabe usted, conoce usted su
necesidad? Entonces no demore. Clame al Señor. Y siga pidiendo. Y esperen al Señor. Y Él va a
mostrar misericordia. Él se deleita en mostrar misericordia. Y Él habla en misericordia al
corazón de pecadores por medio del Evangelio en que predica
a su siervo. Y si el Señor habla a su corazón,
usted lo va a saber. ¿Sabe cómo? va a creer su palabra
y se va a regocijar en él únicamente. Vamos a ser despedidos con una
oración. Voy a pedir al hermano Walter
que nos despide con esta oración. Recuerden el servicio domingo.
Oren por él y su esposa. Ellos están allá en San Diego. Él va a salir sábado en la mañana
para ya estar otra vez allá en San Diego. Oren por ellos. Ellos
están orando también por nosotros. Mis dos hermanas están aquí. Ellos
son miembros de una congregación en New Caney, Texas. y ellos están buscando un pastor.
Oren por ellos también. Mi hermana Gina, la menor, ella
es miembro de la iglesia donde mi suegro, el papá de mi esposa
Wina. ¿Cuántos otros suegros tengo?
Para los que no saben qué significa suegro. Ella asiste ya a la iglesia
del Pastor David. Hermano Walter, por favor despídenos
con esta oración.

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Joshua

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