Bootstrap
JC

(6''pte) Suplica de un corazón que se conoce

Psalm 51:19
Joel Coyoc July, 24 2024 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc July, 24 2024
Estudio de Salmos 51

El sermón de Joel Coyoc sobre Salmo 51:19 aborda la temática del arrepentimiento y la confesión de pecados desde una perspectiva reformed. El predicador argumenta que la verdadera confesión surge de un corazón quebrantado que ha sido tocado por la obra divina del Espíritu Santo. A través de referencias a pasajes como Salmo 51 y 1 Samuel 12, Coyoc resalta cómo Dios busca al pecador y la necesidad de reconocer la gravedad del pecado, que no debe ser minimizado ni justificado. La urgencia de la confesión se presenta como un medio por el cual los creyentes pueden experimentar la misericordia y la restauración de Dios. Esto tiene implicaciones significativas para la vida del cristiano, destacando que el arrepentimiento genuino lleva a la transformación y la paz interior en la relación con el Señor.

Key Quotes

“La confesión es el resultado de la obra del Espíritu Santo. Es el resultado de una obra sobrenatural.”

“El pecado es una afrenta a la santidad de Dios. El pecado es grave, gravísimo, al punto de que es el pecado la razón por la cual el Señor Jesucristo vino a morir en la cruz.”

“Cuando culpamos a nuestros hijos, estamos diciendo igual. Estamos diciendo es tu culpa porque me diste estos hijos que son tan desobedientes.”

“Que Dios nos ayude a no minimizar el pecado, que Dios nos ayude a mirar al Señor Jesucristo, a mirar la obra de la cruz.”

What does the Bible say about repentance?

The Bible emphasizes that true repentance involves recognizing one's sin and turning to God for mercy, as seen in Psalm 51.

Repentance, as outlined in Scripture, is not merely a surface acknowledgment of sin but a profound transformation of heart and mind. Psalm 51 illustrates this beautifully through David's appeal to God for mercy and forgiveness. This Psalm reveals that true repentance acknowledges the gravity of sin against God, as David declares, 'Against You, You only, have I sinned' (Psalm 51:4). It is a cry for cleansing and renewal, exemplifying the necessity of divine intervention for genuine confession and restoration. In Reformed theology, we understand that repentance is a gift from God, enabled by the Holy Spirit, who brings awareness of sin and leads the sinner to seek redemption in Christ.

Psalm 51

How do we know God's mercy is real?

God's mercy is evidenced through His unchanging willingness to forgive those who humbly confess their sins, as demonstrated in Psalm 51.

The reality of God's mercy is intricately woven into the fabric of Scripture, particularly exemplified in the narrative of David in Psalm 51. David's heartfelt plea for mercy reflects a profound understanding of his own sinfulness and the nature of God as gracious and forgiving. He seeks a 'clean heart' and a 'renewed spirit,' showing that his confidence in God's mercy is based on His character rather than on his own merit. In Reformed theology, we affirm that God’s mercy does not overlook sin but addresses it through the sacrificial work of Christ, who bore our sins and reconciled us to God (1 Peter 2:24). Thus, the certainty of God's mercy is grounded in the gospel and His covenant promises, assuring believers of His faithfulness to forgive and cleanse.

Psalm 51:1-9, 1 Peter 2:24

Why is confession important for Christians?

Confession is vital as it aligns believers with God's truth regarding sin and allows for restoration through His grace.

Confession holds a crucial place in the life of a Christian, functioning as an acknowledgment of sin and a path to reconciliation with God. Psalm 51 serves as an illustrative model of confession, wherein David openly admits his sinfulness and pleads for God's mercy. The importance of confession lies not in informing God of our sins—He knows them already—but in agreeing with God about our true state and recognizing our need for His grace. This act fosters humility and dependence on Christ, who is our advocate and propitiation (1 John 2:1-2). In Reformed theology, we understand that confession is a fruit of the Holy Spirit’s work, prompting believers to turn from sin and engage in a restored relationship with their Creator, thereby reflecting the transformative power of the gospel in their lives.

Psalm 51:1-4, 1 John 2:1-2

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Vamos a al Salmo cincuenta y
uno. Dice el Salmo cincuenta y uno,
ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia, conforme a
la multitud de tus piedades, borra mis rebeliones, lávame
más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado, porque yo reconozco
mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra
ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de
tus ojos, para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido
por puro en tu juicio. He aquí en maldad he sido formado,
y en pecado me concibió mi madre. He aquí tu amas la verdad en
lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré
limpio. Lávame, y seré más blanco que
la nieve. Háceme oír gozo y alegría, y
se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de
mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios,
un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu.
Vuélveme el gozo de tu salvación, y Espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores
tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. Líbrame
de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación. Cantará mi lengua
tu justicia. Señor, abre mis labios y publicará
mi boca tu alabanza. Porque no quieres sacrificio,
que yo lo daría. No quieres holocausto. Los sacrificios
de Dios son el espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado,
no despreciarás tú, oh Dios. Haz bien con tu benevolencia
a Sion, edifica los muros de Jerusalén, entonces te agradarán
los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo
quemada, entonces ofrecerán becerros sobre tu altar. Bueno, hemos
estado estudiando este Salmo por algún tiempo y primero estuvimos
estudiando cómo es el lenguaje de un corazón arrepentido. Damos gracias a Dios porque nos
ha dado este Salmo y pues es una oración, es una oración privada
de una persona que Dios ha decidido hacer pública para nuestro bien
y es una bendición el que en esta oración nosotros podemos
mirar cómo se ve un corazón arrepentido. Estábamos mirando primero el
lenguaje del corazón arrepentido es un lenguaje que coincide con
el lenguaje de Dios. Él habla del pecado como Dios
habla del pecado. Nosotros en este tiempo pareciera
que la palabra pecado En términos generales, tristemente en muchas
iglesias no existe, no se habla de pecado. Nosotros podemos escuchar
noticieros y escuchar hablar de la maldad, pero nunca se va
a mencionar la palabra pecado. Y en la escritura, cuando comenzamos,
miramos las palabras rebelión, es una manera en que Dios habla
acerca del pecado. y rebelión porque Dios es soberano
y una característica de nosotros es que pues nacemos queriendo
hacer lo que nosotros nos viene en gana, nos molesta el hecho
de que Dios sea soberano. después estamos viendo la palabra
pecado que es errar el blanco o quedar cortos, transgresión
es ir más allá del límite establecido por Dios y después estuvimos
mirando las súplicas de un corazón arrepentido, como pues es alguien
que pues tiene una relación con Dios, David a pesar de estar
en su pecado por casi un año, pues él era un hijo de Dios,
él conocía a Dios, Dios se le había revelado a él, Dios había
mostrado gracia a él y cuando Dios le muestra su pecado
a él, pues él decide no simplemente decir que ha pecado, sino Dios
le muestra toda su necesidad y estuvimos bastante tiempo estudiando
sus súplicas. Y ahora quisiera que pudiéramos
terminar de meditar este salmo pensando en lo que es en sí misma
su confesión. En su confesión, la confesión, una de las cosas
que nosotros tenemos que mirar de la confesión es que la confesión
procede ciertamente de un corazón arrepentido y la confesión es
un fruto de la obra sobrenatural del Señor. Siempre Dios ha tomado
la iniciativa de buscar al pecador, el pecador peca y tristemente
el pecador después de pecar lo que hace no es precisamente venir
al Señor y si el pecador viene es porque Dios está obrando. En el caso de David, él quedó
así por casi un año. Una de las cosas que podemos
mirar es que evidentemente es Dios quien toma la iniciativa
de buscar a David y siempre ha sido así. Cuando Adán y Eva pecaron
es Dios quien sale al encuentro del hombre y es Dios que sale
al encuentro del hombre y sale al encuentro del hombre haciendo
preguntas. ¿Y por qué Dios hace preguntas? ¿Dios le hizo preguntas
a Adán? Bueno, Dios hace preguntas no
porque Él necesita información. Dios sabe todo lo que hemos hecho. Dios conoce los motivos que nos
llevaron a hacer lo que hemos hecho. Dios hace preguntas para
dar al pecador la oportunidad de reconocer su pecado. Podemos mirar cómo Dios hace
lo mismo también con Caín, con Adán, con Caín y cuando el apóstol
Pedro pecó, pues es el Señor Jesús que lo miró y él lloró
amargamente. Y en el caso de David, pues él
estaba por casi un año sin haber confesado su pecado. Y como resultado,
cuando Dios fue en busca de él, utilizando a Natán, pues tenemos
el Salmo 51, el Salmo 32 y el Salmo 38. Y Dios, hay toda la evidencia de que
hay una obra sobrenatural, como nosotros sabemos en el Nuevo
Testamento, dice que el siervo del Señor no debe ser contencioso,
sino amable, para con todos apto para enseñar sufrido y dice que
con mansedumbre corrija a los que se oponen por si quizás Dios
les conceda que se arrepientan y en verdad el arrepentimiento
es don de Dios dado que Dios había elegido a David para salvación
dado que David era una oveja del Señor él se mantuvo un tiempo
pero una oveja no puede quedarse así Dios mandó a Natán, Dios
usó a Natán para ir en busca de David y sin duda hay una obra
sobrenatural cuando nosotros miramos a David en el primer
encuentro con Natán, nos encontramos a un hombre en el cual no hay
misericordia, un hombre que se había endurecido, un hombre que
había tramado todo un pecado grande delante del Señor y cuando
Natán le narra la historia del hombre que tenía una sola corderita
y aquel hombre rico que tenía muchas ovejas, David responde
con dureza, responde con insensibilidad, responde desde la perspectiva
totalmente contraria a la que la escritura nos dice. Dice la
escritura, si alguno es sorprendido en una falta a vosotros que sois
espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerante
a ti mismo no sea que seas tentado. Y es cierto lo que David dijo,
el hombre que hizo eso merece morir y debe pagar cuatro tantos. Y eso es cierto. Sin embargo,
recordemos que el Señor Jesucristo cuando trajeron a aquella mujer
sorprendida en el acto de adulterio, pues los otros hombres que vinieron
estaban en la misma posición de David, es decir, Moisés dijo
que hay que apedrearla y es verdad, la ley dice eso, la ley no tiene
misericordia, pero como el Señor obró misericordiosamente con
David cuando Natán le dijo, ese hombre eres tú. inmediatamente
hubo una actitud distinta, he pecado, él reconoció su pecado
y como lo dice aquí en el versículo tres y cuatro, porque yo reconozco
mis rebeliones y mi pecado está siempre delante de mí, contra
ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo delante de
tus ojos. Hermanos, la confesión, la confesión
es Es el resultado de la obra del Espíritu Santo. Es el resultado
de una obra sobrenatural. Después vemos a un hombre que
está apelando siempre a la misericordia. Yo mencionaba el otro día que
una de las cosas que no falta en ninguno de los Salmos de David
es la misericordia. Siempre él está confiando en
la misericordia. pero el engaño del pecado nos
puede llevar a olvidar que nosotros hemos sido objetos de misericordia
y de comunicar misericordia. Y una de las cosas que podemos
notar es esa obra sobrenatural que lo hace a él reconocer su
pecado. En un momento quizá David pensó
como nosotros pensamos. Hay momentos en que nosotros
negamos la verdad de lo que nosotros creemos. David algún momento
habrá pensado que Dios estaba viendo para otro lado cuando
él pecó y nosotros hemos pensado a veces que una de las cosas
que nosotros tenemos que recordar es Dios no tiene prisa y a veces
pecamos y como no cayó un rayo nos fulminó pensamos que Dios
no lo ha visto pero se nos olvida que si estamos en Cristo no hemos
sido fulminados porque alguien ya fue fulminado en nuestro lugar Dios no tiene prisa y Dios es
misericordioso, es un acto de misericordia. Una de las cosas
que tenemos que recordar es si yo estoy pecando y me estoy saliendo
con mi pecado y pasan los años y se mantiene oculto mi pecado,
en verdad debería causarnos preocupación. ¿Por qué? Porque cuando un pecado
no sale a la luz es que Dios ya nos entregó a juicio. Pero
es un acto de misericordia el que Dios saque a luz el pecado. Y Dios sacó a luz el pecado de
David. Él se esforzó demasiado por tenerlo
oculto. Él pues mandó a traer a Urias. y después lo mandó a que durmiera
con su esposa con tal de ocultar su pecado. Pero Urias no fue
a su casa. Después Urias, David, ante la
insistencia, pues decidió emborracharlo y mandarlo borracho a su casa.
Y Dios, Dios no dejó a David salir con la suya. Dios, en su
amor, hizo que el plan de David siempre fuera frustrado. aparentemente
aunque salió con la suya, pues escribió la sentencia de muerte
de Urias y qué maldad, y somos así de malos, de depravados,
de darle a este hombre que había mostrado una fidelidad, darle
su sentencia de muerte para que la llevara en su propia mano
y después cuando se le da la noticia de que ya estaba muerto,
pues David responde con cierto cinismo, decir no te preocupes,
eso pasa en la guerra, pues mueren unos, mueren otros y él se mantuvo
de esa manera con insensibilidad hasta que el Señor fue en su
búsqueda. Y el Señor obró en su corazón.
Cuando leemos este Salmo, es evidente que ha habido una obra
del Señor. Ya no es ese que dice el que
hizo eso, debe morir y es verdad, debe morir. Y el Señor le dijo,
no vas a morir porque ha sido remitido tu pecado. no vamos
a morir si estamos en Cristo, porque Cristo ya murió por nuestro
pecado, pero un asunto claro es en el primero de Samuel capítulo
doce, donde se narra el encuentro con Natán, cuando David se le
confronta y se le dice ese hombre eres tú, él dice con toda claridad
he pecado y lo amplía en el Salmo cincuenta y uno cuando dice contra
ti, contra ti solo he pecado. Hermanos, hacerlo así como David
lo hizo es la obra de la gracia del Señor. Y ha de ser nuestro
clamor que el Señor obre en su gracia, porque normalmente el
pecador hace algo distinto. Adán y Eva pecaron y Dios dice,
has comido del árbol que te mandé, no comiences. y Adán dice la
mujer que me diste o sea en lugar de reconocer el pecado es echar
la culpa a la mujer, la mujer echa la culpa a la serpiente
y hermanos que Dios nos guarde de buscar justificación si estamos
en Cristo cuesta a un corazón pecador reconocer su pecado pero
una de las cosas que hemos de recordar y que nos tenemos que
predicar siempre es el evangelio y el evangelio dice que Cristo
vino a salvar pecadores y si Cristo vino a salvar pecadores
entonces yo debo recordar no sólo que Cristo vino a salvar
pecadores sino debo recordar aquello que impactó a las personas
cuando el Señor Jesucristo anduvo en esta tierra. A Natanael le
impactó que Jesús le dijo cuando estabas debajo de la higuera,
te vi. ¿Qué es lo que a él impactó la omnisciencia del Señor? Dios todo lo sabe. A la mujer
samaritana le impactó cuando le dice trae a tu marido y dice
pues no tengo marido y Jesús dijo pues verdad has dicho porque
cinco maridos has tenido del que ahora tienes no es tu marido
y ella dice Señor me parece que eres profeta Hermanos, la omnisciencia,
al salmista Asaf, que escribió el Salmos 139, le impactó tremendamente
la omnisciencia del Señor. Dice, Señor, Tú me has examinado
y conocido. Tú has conocido mi sentarme y
mi levantarme. Has conocido mi andar y mi reposo.
Ni siquiera está la palabra. Yo no sé si alguno de ustedes
ha pensado qué va a decir a las 10 de la noche. Pero lo más seguro
es que ninguno de nosotros tenemos idea de qué vamos a estar diciendo
a las 10 de la noche. Pero el Señor ya sabe qué vamos
a decir a las 10 de la noche. El Señor ya sabía cómo iba a
responder David a Natán diciendo que el que hizo eso es digno
de muerte. Dice, no está aún la palabra en mi boca y tú ya
la sabes, detrás y delante me rodeaste. Dice, tal conocimiento
es demasiado maravilloso para mí, alto es, no lo puedo comprender. ¿A dónde podemos huir de su presencia?
Y hermanos, cuando pecamos, pecamos en la presencia del Señor. Pecamos
en la presencia, en el rostro del Señor. las cosas todas están
desnudas ante sus ojos y si todas las cosas están desnudas ante
sus ojos recordemos el evangelio está desde el mismo momento que
el hombre pecos hizo la primera proclamación del evangelio cuando
dios prometió que la simiente de la mujer iba a herir a la
simiente de la serpiente en la cabeza pero antes de decirlo
en palabras el señor no estaba satisfecho que ellos estuvieran
tapándose con hojas de higuera y el Señor mató un cordero para
hacerles ropas con cual cubrirse y esa es una figura del Evangelio.
Si el Señor todo lo ha visto y no es aceptable taparme y podemos
pensar en las hojas de higuera cuando decimos es que estaba
cansado o cuando decimos es que tú me haces enojar, cuando decimos
Es cosas como, en lugar de reconocer que tenemos debilidad con la
comida, decirle a la esposa, pues no estaría tan gordo si
no cocinaras tan rico. En lugar de eso es venir y decir,
señor, he pecado contra ti, he pecado contra ti, contra ti solo
he pecado. Que Dios con el Evangelio, obrando
en nuestro corazón nos haga ver que no hay ningún lugar para
una justificación, que por el contrario la palabra es fiel
y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo
a salvar pecadores y recordar algo, una de las cosas importantes
que hemos de recordar es lo que Pablo dijo, yo soy el primer
pecador, David lo tenía claro, yo soy el primer pecador, muchas cosas van a ser distintas
cuando Dios nos haga mirar, yo soy el primer y el más grande
pecador en mi familia, porque a veces solemos pensar que el
más grande pecador de mi familia es mi esposa o son mis hijos,
pero yo soy el más grande pecador y qué bendición que Dios me lo
muestre así porque él vino a salvar a pecadores, él vino a salvar
a pecadores de los cuales yo soy el primero, entonces hermanos
que Dios nos ayude una de las una de las cosas importantes
a recordar el evangelio, a recordar su omnisciencia, no confesamos
porque Dios no lo sabe, confesamos para ponernos de acuerdo con
Dios, para eso confesamos, para aceptar lo que Dios dice acerca
de nuestro pecado, para reconocer de qué maneras nosotros cambiamos
nuestro amor hacia el Señor por amor a algún ídolo para confesar
al Señor de qué manera nosotros en lugar de confiar en el Señor
confiamos en alguien o algo más que en Dios. Para eso es que
confesamos nuestro pecado, para ponernos de acuerdo con Dios.
No es porque Él necesita saberlo, Él lo sabe, lo sabe todo. La otra cosa importante es recordar
Él, si estás en Cristo, Él ha hecho propiciación por nuestros
pecados. Cristo es la propiciación por
nuestros pecados. Dice, estas cosas les escribo
para que no pequeéis, pero si alguno hubiere pecado, abogado
tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo. y Él es la propiciación
por nuestros pecados. La sangre de Jesucristo, Su Hijo,
nos limpia de todo pecado. He aquí el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Entonces, no hay necesidad de
intentar escondernos cuando escuchemos la voz del Señor. No hay necesidad
de intentar taparnos. Cristo es el Cordero. el verdadero
cordero que no sólo ha provisto sangre para limpiarnos, sino
ha provisto también una ropa adecuada. No es mi justicia,
Pablo decía, no quiero ser hallado en mi propia justicia. y que
Dios nos ayude a que seamos como Pablo, es que no hay otra justicia
sino sólo la de Cristo. Lo demás son ilusiones que nos
hacemos. Que Dios nos haga dejar de ser
ilusos. Sólo hay una justicia, es la
justicia del Señor Jesucristo. La confesión, otra de las cosas
importantes, hermanos, es la confesión es el resultado de
entender la gravedad del pecado. La gente suele hablar ahora de
errores, es que me me me deslice un desliz, un error, pero hermanos,
el el pecado es una afrenta a la santidad de Dios. El pecado es
grave, gravísimo, al punto de que Es el pecado la razón por
la cual el Señor Jesucristo vino a morir en la cruz. Es la razón
por la cual el Padre dio a su Hijo. Esa es la razón. El pecado no es cosa ligera.
El pecado es infinitamente grande. He dicho
otras veces que dependiendo del grado de del rango de una persona es la
ofensa. Si nosotros agarramos huevos
podridos y los fuéramos a tirar en la casa del presidente municipal,
pues seguramente va a ser un escándalo, distinto a que si
lo tiramos en la casa de cualquier vecino. pero si los tiras en
la casa del gobernador va a ser más escándalo, a lo mejor se
entera la península de Yucatán, pero si las tiras en la casa
del presidente de la república el escándalo es más grande y
si la tiras en la casa de algún presidente de las naciones más
poderosas del mundo pues va a ser más escándalo. Bueno, cuando
nosotros pecamos, no pecamos contra el presidente de una nación
poderosa, pecamos contra el señor de la gloria, contra el rey de
reyes y señor de señores, contra aquel que es santo, santo, santo,
contra aquel que de ningún modo tendrá por inocente al culpable. Y hermanos, no hay manera de
que el hombre pueda pagar. La condenación del infierno es
eterna porque la ofensa es infinita. Y lo único que podía pagar es
que Dios se hiciera hombre. y él fue el único que pudo pagar
por nuestro pecado primera de Pedro capítulo dos versículo veinticuatro veinticinco
dice hablando del Señor Jesucristo
y este pasaje está en Isaías también dice quien llevó el mismo
nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero para que nosotros
estando muertos a los pecados vivamos a la justicia y por cuya
herida fuisteis sanados porque vosotros erais como ovejas descarriadas
pero ahora habéis vuelto al pastor y obispo de vuestras almas el Señor Jesucristo murió en
la cruz por causa de mis pecados y recordemos no no hay pecado
grande ni pecado chico todo pecado es infinitamente grande porque
es contra el Señor de la gloria hermanos recordar la confesión
se da cuando Dios busca al pecador y que Dios, que nuestra oración
sea, Señor, búscame constantemente. Señor, obra en mi corazón de
tal forma que yo sea consciente que en mí no hay justicia. Señor,
obra en mi corazón de tal forma que pueda mirar que, aun cuando
oro, peco. Aun en nuestras mejores obras
hay pecado. Las buenas obras del creyente
son buenas porque Dios las ha ordenado para que anduviésemos
en ellas, pero en cuanto que pertenecen a nosotros están contaminadas
y nuestra única esperanza es la esperanza de David después
de que Dios lo reconcilió consigo mismo, la misericordia de Dios,
la misericordia de Dios. Hermanos, no que Dios nos guarde
de hacer ropas de hojas de higuera. Una
es justificándonos, a veces nos justificamos porque es que tenía
hambre, es que no dormí bien, es que estaba cansado o la otra
es echar culpas, echar culpa a las personas, decir cosas como
es que tú me haces enojar. Hermanos, la gravedad de esto
es que al final El dedo acusador no acusa exactamente a la persona
que está enfrente, sino al final acusamos a Dios mismo. Adán dijo,
la mujer que me diste, indirectamente estaba diciendo Si me hubieras
dado otra mujer, yo no hubiera hecho. Es tu culpa porque tú
me diste esa mujer. Cuando echamos culpa a nuestros
hijos, estamos diciendo igual. Estamos diciendo es tu culpa
porque me diste estos hijos que son tan desobedientes. Si me
hubieras dado unos hijos mejores, yo no hubiera hecho lo que hice.
Cuando culpamos el clima, cuando culpamos situaciones, siempre
detrás de todo estamos culpando a Dios y recordemos Y sabemos
que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.
Es importante recordar la soberanía del Señor. Todo está obrando
para nuestro bien. Nuestros hijos, nuestra esposa,
es verdad, ellos pecan. Y sin embargo, lo único que hacen
los pecados de ellos es tentarnos. Y no es justificación su pecado. Porque Dios nos ha dado
la mejor familia, vivimos en la mejor familia, asistimos a
la mejor iglesia, tenemos el mejor trabajo, no para lo que
nosotros queremos, usted y yo queremos algo, que yo sé bien
que queremos, nosotros queremos nuestra comodidad, pasarla bien,
así como en un colchón de rosas, Pero el Señor quiere hacernos
conforme a la imagen de su Hijo. Y por eso Él, pues de pronto
tenemos mucho calor, de pronto tenemos mucha lluvia, de pronto
tantas cosas. Pero en todo eso recordar, Él
está obrando para nuestro bien y recordar, no nos ha sobrevenido
ninguna tentación que no sea humana. Toda tentación es humana. Y recordar, fiel es Dios que
no nos va a dejar ser tentados más de lo que podemos resistir,
sino que juntamente con la tentación dará la salida para que podamos
soportar. Y qué bendición del Señor que podemos orar en el
Padre nuestro, líbranos del mal. Pero qué bendición del Señor
que también hizo provisión para cuando nosotros en nuestra debilidad
nos desviamos y su provisión es, esto les escribo para que
no pequen, pero sean pecado abogado tenemos para con el Padre Jesucristo
el justo y si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Hermanos, que
Dios nos ayude. a pesar de que estamos viviendo
en una cultura que minimiza el pecado, que Dios nos ayude a
no hacerlo, que Dios nos ayude a mirar al Señor Jesucristo,
a mirar la obra de la cruz. Cristo en la cruz fue a la cruz
por causa de mis pecados, de esas cosas que la gente dice
que son errores, no son errores, es rebelión de nuestro corazón,
es que somos obstinados en querer hacer, Dios dice de una manera
y nosotros decimos no de esa manera. Y hermanos, mirando el
Evangelio y viniendo al Señor Jesucristo, Dios va a hacer tal
obra en nuestro corazón que nosotros podamos mirar que al final no
hay nada mejor que el Señor no existe bien para mí que esté
fuera de ti y eso nos va a llevar también a ser agradecidos agradecidos
porque Dios está obrando en todo lo que trae a nuestra vida y
agradecidos porque Dios ha hecho provisión para nuestros fracasos
cuando fracasamos venimos y el Señor es bueno y perdonador y
grande en misericordia vamos a orar

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.