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(4''pte)¿Como ha de ser un pastor?

1 Timothy 3:2
Joel Coyoc July, 14 2024 Video & Audio
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Joel Coyoc July, 14 2024
Estudio de 1 Timoteo

El sermón "¿Cómo ha de ser un pastor?" predicado por Joel Coyoc se centra en la calificación de un pastor según 1 Timoteo 3:2, particularmente en la idea de ser "apto para enseñar". Coyoc argumenta que esta aptitud es un don del Espíritu Santo que va más allá de solo habilidades oratorias, enfatizando que el carácter del pastor debe reflejar el de Cristo. Cita pasajes de Pablo y Jesús que subrayan la importancia de vivir lo que se enseña y no caer en la hipocresía. La doctrina del carácter pastoral, en la tradición reformada, sostiene que un pastor debe ser irreprensible tanto dentro como fuera de la iglesia, y su enseñanza debe ser centrada en la gloria de Dios y la verdad de las Escrituras. El sermón tiene un impacto práctico al destacar la responsabilidad que los cristianos tienen de ser modelos de enseñanza en diferentes contextos, comenzando en el hogar.

Key Quotes

“Apto para enseñar es carácter, es todo lo demás que está diciendo Pablo, que sea marido de una sola mujer y que gobierne bien su casa.”

“Ser apto para enseñar no significa solo preparar un discurso, sino vivir de acuerdo con la verdad que se proclama.”

“El éxito de la iglesia no es numérico como las empresas. El éxito es la fidelidad al evangelio.”

“El carácter que hace a alguien apto para enseñar comienza con un corazón arrepentido, clamando constantemente por la gracia de Dios.”

What does the Bible say about pastors?

The Bible describes the qualities of a pastor in 1 Timothy 3:2, emphasizing characteristics such as being irreproachable and apt to teach.

In 1 Timothy 3:2, the Apostle Paul outlines the essential qualifications of a pastor, indicating that he must be irreproachable, the husband of one wife, sober, prudent, respectable, hospitable, and able to teach. These characteristics reflect not only the pastor's abilities but also his character, which must align with the character of Christ. A pastor’s call is serious, as they are held to a higher standard due to their roles in the church. Thus, the scriptural basis for pastoral ministry underscores the importance of integrity and ability to effectively communicate biblical truths to the congregation.

1 Timothy 3:2

How do we know a pastor is apt to teach?

A pastor is recognized as apt to teach based on the effective working of the Holy Spirit and their character, as illustrated by their ability to lead and instruct others in the faith.

Being 'apt to teach' is a critical qualification for pastors as noted in 1 Timothy 3:2. This capability transcends mere natural talent; it is considered a spiritual gift from the Holy Spirit. It involves not just the ability to speak well, but the character as modeled by Jesus Christ—living out the truths they teach. The essence of a pastor's teaching should stem from a heart transformed by grace and ongoing repentance. The apostle Paul highlights that only believers transformed by the Spirit can effectively instruct others in God’s truths. Such teaching is rooted in a life that exemplifies Christ, ensuring that the messages preached are more about glorifying God than gaining personal acclaim.

1 Timothy 3:2, 1 Timothy 4:6-11

Why is teaching important for pastors?

Teaching is vital for pastors as it is a major responsibility outlined in scripture to nourish and guide the church according to God's word.

Teaching is a fundamental aspect of a pastor's duties, as seen in multiple passages including 1 Timothy 4:6-11 and 2 Timothy 4:2, where preaching and teaching are highlighted as essential tasks. Beyond merely conveying knowledge, teaching serves to edify the body of Christ, empowering congregants to grow in their faith and apply biblical truths in their lives. A pastor equipped to impart God's word is foundational to the health of the church, as sound doctrine guards against errors and cultivates a robust, faith-filled community. The expectation is that through their teaching, pastors help believers understand God's will, thus steering them towards maturity in their faith and obedience to the Word.

1 Timothy 4:6-11, 2 Timothy 4:2

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestra Biblia
en primera de Timoteo. Primera carta del apóstol Pablo
a Timoteo en su capítulo tres. Dice la Palabra de Dios, palabra
fiel, si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario
que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio,
prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar. No dado al
vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino
amable, apacible, no ábaro. Que gobierne bien su casa, que
tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad, pues el
que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia
de Dios? No un neófito, no sea que envaneciéndose
caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga
buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito
y en lazo del diablo. Los diáconos asimismo deben ser
honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de
ganancias deshonestas, que guarden el misterio de la fe con limpia
conciencia, y éstos también sean sometidos a prueba primero, y
entonces ejercen el diaconado si son irreprensibles, Las mujeres
asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.
Los diáconos sean maridos de una sola mujer y que gobiernen
bien sus hijos y sus casas, porque los que ejercen bien el diaconado
ganan para sí un grado honroso y mucha confianza en la fe que
es en Cristo Jesús. Esto te escribo, aunque tengo
la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo sepas cómo
debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios
viviente, columna y baluarte de la verdad. E indiscutiblemente
grande es el misterio de la piedad, Dios fue manifestado en carne,
justificado en el espíritu, visto de los ángeles, predicado a los
gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria. la última el último párrafo del
versículo dos dice apto para enseñar apto para enseñar vamos
a orar señor gracias porque tu palabra
es una lámpara que alumbra y señor por la iluminación del espíritu
santo podemos encontrar la verdad que tú has puesto en ella rogamos
tu ayuda y rogamos que sobre todas las cosas estudiando tu
palabra podamos mirar al Señor Jesucristo. Ruego, Señor, que
me bendigas con el poder del Espíritu Santo y queremos rogar,
Señor, que tú sigas salvando a toda clase de personas, que
sigas salvando a gente que está en posiciones de autoridad y
también queremos rogar que tú proveas de pastores para tu iglesia
conforme a tu corazón. Señor queremos orar, como dijo
el Señor Jesús, que la mies es mucha y los obreros pocos, y
te rogamos, envía obreros a tu mies. Oramos en nombre del Señor
Jesús. Amén. Bueno, hemos estado estudiando
ya por algún tiempo esta carta, y llevamos ya varias semanas
con el capítulo tres de la segunda carta del apóstol Pablo a Timoteo. Y lo estamos haciendo bajo la
pregunta, ¿cómo ha de ser un pastor? Me gusta pensar en cómo
ha de ser y no cómo debe ser, porque alguien dijo que de pronto
hablamos de mucho deber y debemos demasiado. ¿Cómo ha de ser un
pastor? Y hemos mirado que en la estructura
que nos da el capítulo es, ¿ha de ser irreprensible dentro de
la iglesia? ¿Ha de ser irreprensible fuera
de la iglesia? Hemos empezado a estudiar lo
que va desglosando el apóstol Pablo, guiado por el Espíritu
Santo, en lo que se refiere a ser irreprensible. Y hoy, ante la
pregunta cómo ha de ser un pastor, el tema de hoy es apto para enseñar,
apto para enseñar. Se dice que había un joven, un
joven que importunaba al pastor de la iglesia y constantemente
le estaba diciendo, pastor, yo quiero predicar. y cada vez que
veía al pastor, estaba detrás del pastor, yo quiero predicar,
yo debo predicar, porque yo he dado conferencias, y estaba detrás
y detrás y detrás del pastor, hasta que tristemente el pastor
cedió a la presión, y en cierto modo de manera irresponsable,
pues le dijo, el domingo tú vas a predicar, y el joven estaba
emocionado, llegó el domingo, subió al púlpito, Abrió la Biblia,
leyó el texto y se puso a llorar y se bajó, gracias
a Dios, porque otro pudiera haber seguido de frente. Y después
dijo al pastor, no es lo que yo había pensado. Y qué es apto
para enseñar. Recuerde que lo que estamos mirando
acá es el carácter del Señor Jesucristo. Él es el príncipe
de los pastores. Él es el maestro de los maestros.
Y la descripción que hay aquí es el carácter del Señor Jesucristo. Recuerde que esto se espera de
aquel que va a ser un pastor, pero recuerde que no hay diferentes
categorías. Todos los creyentes son llamados
a ser conformados a la imagen del Señor Jesucristo. Todo creyente
debe estar cada día creciendo a la imagen del Señor Jesucristo.
Es interesante que cuando nosotros miramos en cuestión de dones
y pudiéramos decir en un sentido habilidades prácticas para desarrollar
el ministerio pastoral, es la única habilidad práctica. pero
que no es una habilidad natural, sino es el don del Espíritu Santo.
Esa capacidad de enseñar es don del Espíritu Santo, como también
lo demás que está ahí es don del Espíritu Santo. Nadie puede
crecer en el carácter de Cristo si no es por don del Espíritu
Santo. Nadie puede crecer en el carácter de Cristo si no ha
sido renacido por la palabra de verdad que el Espíritu Santo
aplica eficazmente a su corazón. podrá hacer un teatro, podrá
tener una vida de apariencia, pero nunca será esa fe como dice
Pablo a Timoteo en el capítulo uno, cuando le dice en versículo
cinco pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido
de corazón limpio y de buena conciencia y de fe no fingida.
y solamente aquellos que han sido llamados eficazmente por
el Espíritu Santo, que han en verdad oído la voz del buen pastor,
solamente ellos están siendo conformados a la imagen del Señor
Jesucristo. Lo demás puede ser un buen teatro,
pero no se olvide, la vida es delante de los ojos de Dios,
y Dios no mira lo que mira el hombre. El hombre mira lo que
está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón, apto para
enseñar. Es interesante que la función
principal, dije el domingo pasado, es una tarea principal del pastor,
del anciano, es tener cuidado de sí mismo y cumplir su primer
ministerio, que es el ministerio con su familia. Y después sigue
la función de la predicación y la enseñanza. Y por eso aquí
dice que debe ser apto para enseñar. Y podemos mirar algunos pasajes
que nos hacen ver que es la función principal. Siempre en la misma
carta que estamos estudiando en el capítulo 4, versículos
6 al 11. Se nos muestra que es la tarea principal, es predicación
y enseñanza. Dice, si esto enseñas a los hermanos,
serás buen ministro de Jesucristo. Si esto enseñas, nutrido con
la palabra de la fe y de la buena doctrina que has seguido, desecha
las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad, porque
el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad
para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente
y de la venidera. Palabra fiel es esta y digna
de ser recibida por todos, que por esto mismo trabajamos y sufrimos
oprobios, porque esperamos en el Dios viviente que es el Salvador
de todos los hombres, mayormente de los que creen. Esto manda
y enseña. Si nosotros vamos a capítulo
cinco, versículo diecisiete, los ancianos que gobiernen bien
sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan
en predicar y enseñar. Y esto es lo que hace la distinción
entre los obispos ancianos pastores, que son lo mismo, y los diáconos. Cuando vamos a segunda de Timoteo,
capítulo dos, versículo uno y dos, dice tú pues hijo mío esfuérzate
en la gracia que es en Cristo Jesús lo que has oído de mí ante
muchos testigos esto encarga a hombres fieles y aquí otra
vez está no exactamente la misma palabra pero una palabra que
en cierto sentido es sinónimo de apto para enseñar que sean
idóneos para enseñar también a otros idóneos para enseñar
también a otros ahora apto para enseñar es un don del Espíritu Santo
pero va más allá y una de las cosas importantes hermanos los
creyentes tienen dones y somos responsables de la administración
de los dones que Dios ha dado y es verdad que todo creyente debe
ser capaz de enseñar pero no todo creyente tiene el don de
la enseñanza al final le cuentas todo creyente debe anunciar las
virtudes del que le llamó a luz admirable. Sin embargo, no todos
van a llegar a ser maestros de la iglesia. En cierto sentido,
pues cada hermano que es esposo, pues tiene la responsabilidad
de ser el maestro de su hogar, de su familia, el deber de pastorear
a su familia. Dios ha dotado hombres con dones.
Él constituyó a unos apóstoles, a otros evangelistas, a otros
pastores y maestros a fin de perfeccionar a los santos para
la obra del ministerio. Y es aquellos que tienen los
dones ayudando a aquellos que no tienen el don para ser perfeccionados
para la obra del ministerio. Ahora, apto para enseñar, ciertamente
es un don, y es un don ante el cual hay responsabilidad porque
está soportado por todos los otros dones que están antes.
El hecho de que alguien pueda pararse y enseñar no necesariamente
significa que es apto para enseñar. Y podemos ver al Señor Jesucristo,
al Señor Jesucristo que es el maestro de los maestros, mostrándonos
dos cosas. La primera cosa que Él nos muestra
es que quienes no son aptos para enseñar. Y vamos a ver en Mateo
capítulo 23, el Señor Jesús enseñando. ¿Qué maestro de maestros? El
gran maestro enseñando y enseñándonos lo que
no es alguien apto para enseñar. Dice Mateo veintitrés versículo
uno entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos diciendo
en la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos Así
que todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo,
mas no hagáis conforme a sus obras porque dicen y no hacen.
No hay carácter, solo palabras, solo vana palabrería. Y alguien
puede hablar lo que es correcto y que hay que hacer eso que está
diciendo, pero no es apto para enseñar porque habla pero no
hace. Y dice el Señor Jesús, Así que
todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo, mas no hagáis
conforme a sus palabras, porque dicen y no hacen, porque datan
cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los
hombros de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren
moverlas. Antes hacen todas sus obras para ser vistos por los
hombres, pues ensanchan sus filacterias y extienden los flecos de sus
mantos, y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras
sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y
que los hombres los llamen Rabí, Rabí. Ellos quieren que les digan
maestro. dice pero vosotros no querráis que os llamen rabí porque
uno es vuestro maestro el cristo y todos vosotros sois hermanos
y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra porque uno es vuestro
padre el que está en los cielos no seáis llamados maestros porque
uno es vuestro maestro el cristo y hermanos aquí está el maestro
de maestros aquel que es Apto, aptísimo, súper apto para enseñar. El mismo Señor Jesucristo mostrando
quién no es apto y hablando Él que es el que es apto. ¿Y qué
es lo que los hace no aptos? Pues en primer lugar eran personas
que no habían sido regeneradas. No había una obra eficaz del
Espíritu Santo y les podían hablar la palabra y de hecho hablaban
cosas correctas al punto que Jesús dijo lo que digan que hagan,
háganlo. Dice pero así que todo lo que
os digan que guardéis, guardadlo. más no hagáis conforme a sus
obras porque dicen y no hacen. Y al final estas personas lo
único que estaban haciendo era un espectáculo, ellos no tenían
fe no fingida, ellos eran fingidores. Es interesante que el apóstol
Pablo en la primera carta, recuerde que esta carta es una carta donde
Pablo está corrigiendo cosas que tristemente estaban sucediendo
en la iglesia de Éfeso. Y ya había ahí personas que estaban
en el liderazgo, como ancianos de la iglesia, que no eran aptos
para enseñar, que estaban enseñando cosas que no tenían que enseñar,
y por eso Pablo mandó a Timoteo que permaneciera allí, para que
les mandase que enseñasen doctrina extraña. Y es interesante que
estas personas, los fariseos, lo único que buscaban es que
la gente los admirara como maestros, y les gustaba que les digan,
como aquel que decía, dígame licenciado. ellos querían que
les digan maestro y recuerde que en esta primera carta el
apóstol Pablo ya habló de ese asunto en el capítulo uno está
apto para enseñar y un falso maestro que no es apto para enseñar
versículos seis versículos seis y siete del capítulo uno dice
Pablo de las cuales cosas desviándose algunos bueno cuáles son esas
cosas lo que acabo de decir una obra don de Dios, don del Espíritu
Santo en el corazón. Pues el propósito de este mandamiento
es el amor nacido de corazón limpio y de buena conciencia
y de fe no fingida. de las cuales cosas, desviándose algunos, se
apartaron a vana palabrería, hablaban y no hacían. Y dice,
queriendo ser doctores de la ley sin entender ni lo que hablan
ni lo que afirman. Gente que está vaporándose en
el púlpito en la iglesia de Éfeso y que estaba hablando para que
la gente se quedara embobada admirándolos, porque ellos estaban
hablando cosas espectaculares, fábulas, genealogías, queriendo
ser doctores. Hermanos, el propósito de alguien
apto para enseñar es que llama la atención no hacia sí mismo,
llama la atención hacia aquel que es la gloria de Dios revelada
en la escritura. Dice en el Salmo 119, abre mis
ojos y miraré las maravillas de tu ley. Y los fariseos creían
que ellos eran los maravillosos porque podían citar toda la ley.
los fariseos crucificaron aquel que es la maravilla de la ley
de Dios, porque sus ojos no fueron abiertos, porque no hubo una
obra sobrenatural de gracia. Apto para enseñar es carácter,
es todo lo demás que está diciendo Pablo, que sea marido de una
sola mujer y está diciendo decoroso, hospedador, todas estas cosas
forman el carácter. entonces eso respalda el que
una persona pueda predicar y el Señor Jesús está diciendo, y
cuidado con que ames la posición, si anhelas obispado, buena obra
deseas, pero cuidado con que estés amando la posición y no
el servicio. Apto para enseñar, dice el Señor
Jesús, es alguien que dice y hace. El apóstol Pablo le dice a Tito,
en Tito capítulo dos, Versículo 6 dice, exhorta a sí
mismo a los jóvenes a que sean prudentes, presentándote tú en
todo como ejemplo de buenas obras, en la enseñanza, mostrando integridad,
seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se
avergüence y no tenga nada malo que decir de vosotros. En la
enseñanza, mostrando integridad, y aquí está, carácter, apto para
enseñar es más que tener la habilidad de poder dar un buen discurso.
apto para enseñar es carácter es el carácter del Señor Jesucristo
y ver al maestro de los maestros aquel que es apto para enseñar
y lo podemos ver en los evangelios como era el Señor Jesucristo
Mateo capítulo 7 versículo 28 al 29 Dice y cuando terminó Jesús estas
palabras la gente se admiraba de su doctrina porque les enseñaba
como quien tiene autoridad y no como los escribas. ¿Por qué?
Porque había carácter, porque había consistencia, porque había
honestidad, porque él vivía para hacer la voluntad del padre,
porque él quería ganar al padre en todas las cosas. Lo de Jesús
no se trataba de un espectáculo para impresionar a la gente.
Lo de Jesús era auténtico. Su deleite era hacer siempre
la voluntad de su padre. Su pasión era la gloria del padre. Dice yo te he glorificado en
la tierra. Gloríficame tú con aquella gloria
que tuve al lado tuyo antes que el mundo fuese. Este es apto
para enseñar. Alguien que predica con autoridad. Y ese es el Señor Jesucristo.
Ni un hombre cumple esto al 100 por ciento. Pero aquel que tiene
una obra en su corazón del Espíritu Santo está creciendo cada vez
más y más a la imagen del Señor Jesucristo. No es nada más el
poder preparar un discurso y hablarlo aquí durante 45 minutos. Incluso
puede ser correcto todo lo que se diga y no obstante no ser
apto para enseñar. El Señor Jesús dijo que los fariseos
estaban diciendo cosas que estaban bien dichas y que había que hacerlas.
pero no eran aptos para enseñar. Su motivo no era la gloria de
Dios. Su motivo no era que todos miraran a Dios, sino era que
los miraran a ellos. Ellos se adornaban y se hinchaban
y hacían largas sus filacterias para que todos observaran y los
admiraran. Y hermanos, eso no es apto para
enseñar. Ahora Mateos 7, el mismo capítulo, Perdón, Juan 7. Versículo cuarenta y cinco al
cuarenta y ocho dice cuarenta y siete, los alguaciles vinieron
a los principales sacerdotes y a los fariseos y esos les dijeron,
¿por qué no le habéis traído? Los alguaciles respondieron,
jamás hombre alguno ha hablado como este hombre. Aquí está el
maestro de los maestros y vinieron para aprenderle. y no le prendieron. ¿Por qué? Porque aquí estaba
alguien que es apto para enseñar. El Señor Jesucristo es el maestro
de los maestros y no le pudieron prender. No podían decir muchas
cosas y calumnias acerca de Él, pero nunca le podían probar nada
porque había carácter. Había carácter. Él es el Señor
Jesucristo. Él es el maestro de los maestros.
el Señor ha dado poder a su pueblo, el Señor ha provisto a su pueblo
todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han
sido dadas por su divino poder para que por ellas participemos
de la naturaleza divina. Hermanos esto no es una cuestión
simplemente de las, quiere decir eso que un pastor tiene que ser
alguien como Charles Spurgeon o como Martin Doyon, no precisamente,
es cierto que hay hombres que Dios ha usado y que les ha dado
habilidades evidentemente claras de que Dios los dotó con dones
de buena oratoria. Sin embargo, Spurgeon estaba,
una de las pasiones de Spurgeon era la gloria de Dios. Además
de que una de sus pasiones era la gloria de Dios, él estaba
bien consciente de algo. Él estaba bien consciente de
que la manera en que Dios lo utilizó no era cuestión de él
y sus habilidades. era consciente de que era la
soberanía de Dios. En una ocasión Spurgeon dijo,
Dios ha querido bendecirme con la salvación de miles de personas. Él predicaba en cultos hasta
20 mil personas y él dijo, Pero eso no tiene nada que ver conmigo.
Dios lo ha querido hacer así. Si en algún otro lugar hay otro
ministro que está siendo fiel en predicar el evangelio, como
se ha revelado, y Dios no lo ha querido bendecir de la misma
manera, él debe estar gozoso. Porque una de las cosas que no
hemos de olvidar, hermanos, es el éxito de la iglesia no es
numérico como las empresas. El éxito de las iglesias, de
la iglesia, es fidelidad. Ser fiel al evangelio, no importa
si somos cinco ser fiel en predicar el evangelio como ha sido revelado.
Hablaba de Spurgeon, que evidentemente es hermoso escucharlo predicar,
y sabemos que ser apto para enseñar va más allá de la cuestión de
la habilidad, porque hubo otro hombre que Dios utilizó grandemente,
y él era un hombre que tenía que leer literalmente sus sermones
y hasta iba siguiéndolos con el dedo para no perderse. algunos
testimonios de la época dicen que pues si usted lo escuchaba
en contraste a escuchar Spurgeon pues era monótono, no había subidas
de tono, era una lectura muy monótona y sin embargo cuando
él predicaba los hombres, él no llamaba a nadie al altar,
sin embargo los hombres caían en el pasillo llorando en arrepentimiento
y fe clamando por salvación, es apto para enseñar es carácter
conforme al Señor Jesucristo. Carácter conforme al Señor Jesucristo. En Juan capítulo seis, versículos sesenta y nueve al
setenta, desde el versículo sesenta y
siete, dice, dijo entonces Jesús a los doce, ¿queréis acaso iros
también vosotros? Le respondió Simón Pedro, señor,
¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna,
y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el hijo
del Dios viviente. Le respondió Simón y dijo, ¿a
quién iremos? El maestro de los maestros, es
el que hace a siervos suyos, aptos para enseñar, y los está
cada día conformando. pero él sigue hablando a través
de siervos así y él provee para su iglesia. Nuestra oración es
que Dios provea para su iglesia pastores así que puedan ser por
él mismo, por la obra del Señor Jesucristo, por el evangelio,
sean hechos aptos para enseñar. Y ante esto, una pregunta, ¿nos
ha sucedido esto en nuestro corazón? ¿Es nuestro asistir a la iglesia
deber? asistimos porque debemos asistir. Yo sé que vivimos en una época
difícil y yo no estoy diciendo que todos tengan que venir todas
las veces que nos congregamos, porque Dios conoce la situación
particular de cada uno, pero si delante de Dios tú puedes
venir y no vienes, La pregunta es, dicen los discípulos,
¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
Si tienes la oportunidad de estar cada vez y no estás, debes examinar
tu corazón, porque aquellos que el Señor, el maestro de los maestros,
no el maestro que se para aquí humano, pero aquellos que el
maestro de los maestros habla su corazón, ellos quieren estar
allí, ellos quieren oír cada vez que puedan palabras de vida
eterna, palabras de vida eterna. Dos discípulos de Juan escucharon
que estaba Jesús, el Cordero que quita el pecado del mundo,
y dijeron, ¿dónde moras? fueron y vieron y se quedaron
con él todo aquel día. Hermanos, el tener el anhelo
de estar donde se está proclamando palabras de vida eterna, el de
escuchar y de escuchar clamar en el corazón para escuchar más
allá del del hablar y del proclamar de una persona, que Dios nos
conceda escuchar en verdad la voz del maestro de los maestros,
esa voz que tiene palabras, palabras de vida eterna, y Pensando en el Señor Jesús es
el modelo, Él es de quien habla este pasaje y de manera perfecta
pues nadie, ninguno de nosotros de este lado jamás será 100%
apto para enseñar. Pero el Señor está transformando
a los suyos, aquellos que en verdad han sido salvados, Él
los está transformando a la imagen del Señor Jesucristo. Y cuando
pensamos en lo que implica ser apto para enseñar hermanos, es
importante entender también lo que es la predicación. Cuando
estábamos hablando de la labor principal y ver varios pasajes
en que se habla de enseñar, hay un pasaje que tenemos que considerar
y es Hechos capítulo 20. Después del Señor Jesús, pues
otro maestro que dijo, sed imitadores de mí como yo de Cristo. Otro
maestro que tenía bien claro algo, mi competencia, mi aptitud
para enseñar no procede de mí mismo, sino procede del Señor. Un maestro que decía, tenemos
este tesoro en vasos de barro para que la excelencia del poder
sea de Dios y no de nosotros, el apóstol Pablo. Y en este pasaje,
en versículo 18 20 18 dice cuando vinieron a él les
dijo vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros
todo el tiempo desde el primer día que entré en Asia carácter
carácter que hace apto para enseñar cómo me he comportado no sólo
cómo les he hablado dice sirviendo al señor con toda humildad no
estaba buscando que lo tengan por doctor ni que lo tengan por
rabí, ni que lo admiraran porque estaba en los círculos de poder
de la iglesia. Dice, con toda humildad y con muchas lágrimas
y pruebas que me han venido por las acechanzas de los judíos,
apto para enseñar. Y como nada que fuese útil, he
rehuido anunciaros y enseñaros públicamente su ministerio desde
el púlpito, su ministerio de enseñanza en la visitación a
las personas para enseñar en sus casas, dice, y enseñaros
públicamente por las casas, testificando a judíos y a gentiles, no importa
si eran judíos o eran gentiles, ahí estaba el carácter del apóstol
Pablo, amante de extranjeros, dice, acerca del arrepentimiento para
con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. Ahora aquí
ligado yo en espíritu voy a Jerusalén sin saber lo que allá me ha de
acontecer salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades
me da testimonio diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.
Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para
mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio
que recibí del Señor Jesús, el ministerio que recibí, apto para
enseñar, es alguien que lo recibe del Señor, no es alguien, dice
Santiago, nos hagáis maestros muchos de vosotros, porque Efesios
dice, Él constituyó, Él constituye a los maestros, a los pastores,
nos hagáis, dice, y dice, el ministerio que recibí del Señor
para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios, y ahora
aquí yo sé que ninguno de vosotros, de todos vosotros, entre quienes
he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.
Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio
de la sangre de todos, porque no he ruido a anunciaros todo
el consejo de Dios. Asunto importante. no he rehuido
anunciaros todo el consejo de Dios, Él no predicaba solamente
sus temas favoritos, Él estaba predicando, bueno no había apocalipsis,
pero Él estaba predicando todo el Antiguo Testamento, o sea
toda la palabra de Dios apto para enseñar, que pueda
comprender que lo que hay que predicar es todo el consejo de
Dios. Eso es parte de la aptitud para
enseñar. Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño
en que el Espíritu Santo se ha puesto por obispos para apacentar
la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. y este es alguien que decía sete
imitadores de mí como yo del Señor Jesucristo apto para enseñar
y cuando pensamos en que la aptitud para enseñar es comprender que
hay que predicar todo el consejo de Dios vemos que el apóstol Pablo habla
de esta aptitud para enseñar en la segunda carta a Timoteo Y dice, capítulo 4, y note que
impresionante es, y la verdad doy gracias a Dios porque después
de algunos años predicando acá, por el estudio de la palabra
cada vez me da más temor predicar. Dice, te encarezco delante de
Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los
muertos en su manifestación y en su reino. que prediques la palabra,
que instes a tiempo y fuera de tiempo, redargúye, reprende,
exhorta con toda paciencia y doctrina, que prediques la palabra. En
Hechos dice que él predicó todo el consejo de Dios, y acá dice
que prediques la palabra, y esto implica que un pastor apto para
enseñar, alguien que es un pastor ha de ser apto para enseñar,
Y alguien que ha de ser apto para enseñar tiene que tener
la convicción de predicar desde Génesis 1, versículo 1, hasta
el último capítulo y versículo del Apocalipsis, porque es predica
la palabra, predica la palabra, apto para enseñar es predica
la palabra. Y hermanos, yo doy gracias a
Dios porque hace Algo que quiero empatizar es
quien es apto para enseñar es el Señor Jesucristo. Él es el
maestro de los maestros, el apóstol Pablo. El apóstol Pablo debe
causarnos admiración, no a Pablo. El apóstol Pablo era un imitador
del Señor Jesucristo. Y cuando miramos a Pablo y lo
que está descrito en Hechos capítulo 20, nuestra admiración debe crecer
hacia el Señor Jesucristo porque es Cristo quien hizo en Pablo
lo que Pablo llegó a hacer. Es Cristo quien hizo a Pablo
apto para enseñar. Basta ya de estar con frases
como el gran apóstol Pablo. Si el apóstol Pablo estuviera
aquí no nos permitiría hablar de esa manera. Yo soy el más
pequeño, decía él, pero a nosotros nos encanta admirar hombres.
Admiremos a quien hay que admirar. No somos llamados a admirar a
Spurgeon, ni a Martin Lowe Jones, ni a John Piper, ni a Pablo,
a ningún hombre. Somos llamados a admirar a aquel
que es admirable consejero, aquel que es Dios fuerte, que es padre
eterno, que es príncipe de paz. Somos llamados a admirar a aquel
buen pastor que su vida da por las ovejas. Somos llamados a
admirar a Cristo y solamente al Señor Jesucristo y estar enamorados
cada vez más del Señor Jesucristo, si es que hemos probado que el
Señor es bueno, si es que en verdad nos ha sucedido que hemos
experimentado que Él tiene palabras de vida eterna. Si no, lo único
que estamos haciendo es admirar hombres y sentir que nunca llegaremos
a ser como ellos. hermano la admiración debe ser
hacia el señor jesucristo aquel que murió y resucitó murió por
nuestros pecados pero que vive y vive para dar poder a su pueblo
aquel que envió a su espíritu santo y que puede transformar
tu vida aquel que te ha dado por su obra en la cruz todas
las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad para que puedas
participar de su naturaleza divina Y si él era apto para enseñar
y tú participas de su naturaleza divina, él te puede hacer apto
para enseñar si así le place. Nuestra admiración al Señor Jesucristo. que Dios nos guarde de ser gentes
que estamos admirando personalidades. Hay gente que es capaz de, no
es malo si usted tiene la oportunidad de viajar a la Ciudad de México,
a otra ciudad, para oír a alguien como John Piper, pero si usted
se desvive por eso, es triste. Porque lo mismo que predica el
hermano que nadie escuchó en ningún lado su apellido, pero
que es fiel a la palabra, es lo mismo que va a predicar John
Piper ahí. Y que Dios nos guarde, apto para enseñar, es el Señor
Jesucristo. apóstol Pablo por el Señor Jesucristo,
los pastores que él provee a su iglesia por la obra del Señor
Jesucristo, aquellos que él está haciendo crecer en la gracia
porque le están admirando, porque van a la escritura cada día con
un solo anhelo y con una sola oración, quiero ir a la escritura
para ver al Señor Jesucristo, no ir a la escritura para ver
lo que no tengo que ver, Hay muchas cosas interesantes en
la escritura y que Dios nos guarde de ver todo lo interesante, pero
no ver la maravilla de la palabra de Dios que es el Señor Jesucristo,
el maestro de los maestros, aquel que es apto, apto para enseñar. Y cuando pensamos en la aptitud
para enseñar, tenemos que ir al Salmo 51. Salmo 51, versículo 13 dice,
Entonces enseñaré a los transgresores tu camino y los pecadores se
convertirán a ti. Entonces enseñaré a los transgresores
tu camino y los pecadores se convertirán a ti. Y aquí está
algo esencial para ser apto para enseñar. Un corazón arrepentido. Y un
corazón arrepentido es un corazón que continuamente se está arrepintiendo. La prueba que te has arrepentido
una vez es que vas a pasar el resto de tu vida arrepintiéndote.
La prueba de que un día viniste al Señor Jesucristo es que cada
día continuarás viniendo al Señor Jesucristo. David había caído
en pecado y sabía que su actitud para enseñar no funcionaba. El carácter que él mostró Pues
no tenía nada que ver con el carácter de Cristo. Sin embargo,
está constantemente clamando por una obra sobrenatural. Crea
en mí, oh Dios, un corazón limpio. Renueva un espíritu recto. Lávame
de mi maldad. entonces llega al punto en que
dice entonces enseñaré a los transgresores tu camino dice
versículo once no me eches de delante de ti no quites de mí
tu santo espíritu vuélveme el gozo de tu salvación espíritu
noble me sustente alguien apto para enseñar hermano viene a
celebrar al culto gozoso porque vamos a celebrar la resurrección
gloriosa del señor Jesucristo alguien apto para enseñar viene
gozoso de que no hay más condenación para los que están en Cristo
Jesús Alguien que es apto para enseñar puede estar afligido,
pero se puede regocijar. El apóstol Pablo en la prisión
podía decir, regocijaos en el Señor. Otra vez les digo, regocijaos.
Dad gracias en todo. Un corazón arrepentido. Te has
arrepentido. Si no te has arrepentido, clama
al Señor que te conceda el arrepentimiento para vida, porque jamás podrás
ser apto para enseñar si no hay arrepentimiento. el arrepentimiento
es don de Dios entonces enseñaré a los transgresores tus caminos
y los pecadores se convertirán a ti si no hay eso hermano va
a ser un circo como el de los fariseos que se sientan en la
cátedra de Moisés y dicen pero no hacen es el carácter del Señor
Jesucristo es don de Dios hace Yo quisiera animar a los hermanos
varones a dos cosas. Bueno, a toda la iglesia. Hermanos,
en Primero de Timoteo hemos estado aprendiendo a orar por toda clase
de hombres. Quiera el Señor que en sus casas
estamos orando por toda clase de hombres. Quiera el Señor que
estamos orando diario por el Presidente de la República, por
el Gobernador del Estado. Quiere el Señor que estamos dando
gracias por las personas que nos gobiernan. Hay gente que
está aterrorizada por la gente que ganó las elecciones últimas.
Los creyentes debemos estar agradecidos. Sea como sea que hayan llegado
al final de cuentas, el creyente da gracias. Y Pablo nos mandó
a hacer rogativas oraciones, peticiones y acciones de gracias.
¿Por qué? Porque esos son los mejores que
Dios quiere que tengamos. No puede haber otro mejor si
Dios no lo hubiera dejado llegar. ¿Para qué? No para lo que nosotros
queremos, nosotros queremos comodidad. Dios quiere conformarnos a la
imagen de Cristo y tal vez Tal vez eso implique que no sean
simpáticos con el Evangelio y que empiece a haber una persecución,
pero si alguno quiere vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerá persecución.
Hermanos, el llamado es no a murmurar de nuestras autoridades, a orar
por las autoridades y por la salvación de toda clase de hombres,
de gente de los pueblos, de las ciudades, de otros países, de
todo tipo de personas. Ahora que estamos estudiando,
quiera el Señor que estamos orando para que Dios envíe obreros a
su mies, que Dios dé a su iglesia, a esta y a otras iglesias, pastores
conforme a su corazón. Y una cosa que quisiera animar
a los varones, hermanos, no todos tienen el don de la enseñanza,
sin embargo, todos tienen la responsabilidad de enseñar. Y
yo quiero animar a los hermanos varones, ora al Señor que te
ayude a enseñar a tu familia, por lo menos a comenzar por leerles
la escritura cada día. Yo quiero agradecer a Dios porque
hace algunos meses pedí a un hermano si podría predicar porque
necesitaba estar fuera de la ciudad y el hermano me dijo que
no. Y yo le doy gracias a Dios por
eso. Eso es bueno. Eso es muy bueno. Y es posible que quizá ese hermano
en un futuro Dios lo tenga por apto para enseñar. Me da miedo
a alguien que le preguntes y antes que le preguntes te diga que
él sí quiere predicar. Alguien que está detrás del púlpito
me da miedo. Porque apto para enseñar es don de Dios. Porque la responsabilidad
de predicar es grande, porque nos paramos aquí no a predicarnos
a nosotros mismos, sino a predicar al Señor Jesucristo. Nos paramos
acá no para que ustedes nos admiren a nosotros, para que admiren
al Señor Jesucristo y su grandeza. Nos paramos acá para decir no
nuestros pensamientos, nuestras ideas y nuestras palabras, sino
las palabras del Señor. Y el gran peligro que hay de
decir palabras que no son la palabra del Señor. Y si Dios
quiere, en la tarde vamos a entrar en detalle acerca de apto para
enseñar y qué significa entender, predica la palabra, predica la
palabra. Pero yo quisiera animar a los
hermanos, empieza a enseñar en tu casa. Y un día puedes invitarme
y escucharte participar y que me enseñes en tu casa. Y pues
es una manera de ir conociendo a los hermanos. Al final tiene
que haber más personas que predican en esta iglesia. pero no impongas
con ligereza las manos, oremos por los hermanos varones y hermanos
que Dios nos ayude a cumplir ya si tienes ganas de predicar,
yo espero que estás predicando, yo espero que en tu casa predicas
todos los días a tu familia, si tienes ganas de predicar pues
en la calle puedes predicar e invítame para escucharte predicar en la
calle, pero hay mucha responsabilidad
en quien predica en este púlpito y en púlpitos de iglesias. Así
que oremos y que admiremos al Señor Jesucristo. Él es, mi propósito
es llamar toda nuestra atención hacia el Señor Jesucristo. A
Él tienes que admirar y si es su voluntad, Él te puede hacer
apto para enseñar. Una cosa es segura, a través
de los que tienen dones te va a perfeccionar para que puedas
llegar a hacerlo donde lo tienes que hacer. Si Él quiere que lo
hagas un día en un púlpito, ten por seguro algo. El Señor lo
va a hacer. Si eso es lo que Dios quiere
para ti, lo va a hacer y nadie va a evitar que lo haga. Pero
no te apures, ni te hagas tú mismo, ni corras. esperan el
Señor, esperan el Señor, que Dios nos ayude a entender la
parte de la tarde es importante, que ha de ser un pastor que significa
predica la palabra, un pastor apto para enseñar es alguien
que entiende lo que significa predica la palabra. Vamos a orar
y quisiera que terminamos en oración pensando en lo que David
está diciendo al Señor y cómo la aptitud para enseñar empieza
con un corazón arrepentido.

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Joshua

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