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(5''pte) Suplica de un corazón que se conoce

Psalm 51:18-19
Joel Coyoc July, 17 2024 Video & Audio
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Joel Coyoc July, 17 2024
Estudio de Salmos 51

The sermon titled "Suplica de un corazón que se conoce" by Joel Coyoc addresses the theological doctrine of repentance and its communal implications, particularly reflected in Psalm 51:18-19. Coyoc argues that genuine repentance not only seeks personal forgiveness from God but also acknowledges the broader impact of one's sins on the community. He references Scripture, notably Psalm 51 and 1 Samuel 12, to illustrate King David's profound recognition of his failings and the resulting plea for God's benevolence towards Zion, indicating the seriousness of sin as not merely personal but as detrimental to others. The practical significance highlighted is that a contrite heart, which is essential for repentance, fosters a sense of responsibility toward others and highlights the necessity for communal healing and restoration. Coyoc emphasizes that true repentance leads to justice and righteousness in one's relationships, affecting both one's own spiritual condition and the wellbeing of the community.

Key Quotes

“El corazón contrito no solamente está suplicando por la limpieza... sino está pidiendo porque Dios continúe su obra sobrenatural en aquellos que son el pueblo del Señor.”

“El pecado no solo ofende a Dios, sino que afecta a quienes nos rodean; nuestro pecado es una fuente de tentación para otros.”

“Cuando nosotros en dependencia del Señor, en confianza de la obra del Señor Jesucristo... podemos tener una evidencia externa que va a agradar al Señor.”

“El sacrificio de Dios son el espíritu quebrantado. Nadie puede quebrantar un espíritu, sino solo Dios.”

What does the Bible say about repentance?

The Bible emphasizes that a contrite heart and genuine repentance are crucial for restoration and closeness to God.

In Psalm 51, we see King David’s deep contrition and acknowledgment of his sin against God. He pleads for mercy, recognizing that true repentance is not merely about external offerings but about having a broken spirit that God does not despise (Psalm 51:17). This emphasizes the necessity of a genuine heart condition when approaching God, illustrating that our repentance must come from an understanding of the weight of our transgressions and their impact on our relationship with Him.

Psalm 51:17, 2 Samuel 12:13

How do we know God's mercy is sufficient for us?

God's mercy is demonstrated through His willingness to forgive sins, especially when sought with a sincere heart.

The sufficiency of God’s mercy is vividly illustrated in David's prayer for forgiveness in Psalm 51. Despite his grievous sins, David appeals to God's mercy, reflecting his understanding that mercy is rooted in God's character (Psalm 51:1-2). This assurance of God's readiness to forgive reminds us that, no matter the depth of our failures, God extends His grace to us, especially when approached with a humbled and contrite heart as He desires genuine reconciliation.

Psalm 51:1-2, Ephesians 2:13

Why is a contrite heart important for Christians?

A contrite heart is vital as it aligns us with God's will and opens the door for His transformative work in us.

A contrite heart signifies recognition of our sinfulness and dependence on God's grace for salvation and restoration. Psalm 51 teaches that God does not desire mere ritual sacrifices; rather, He seeks a genuine relationship characterized by humility and repentance. This aligns with the idea that only through a heart willing to acknowledge its faults can we truly experience God's transformative power and be built up as living stones in His spiritual house (1 Peter 2:4-5). A contrite heart propels us towards deeper sanctification and strengthens our fellowship with God and others.

Psalm 51:17, 1 Peter 2:4-5

Sermon Transcript

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Vamos al Salmo 51. Dice el Salmo 51, ten piedad
de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia, conforme a la multitud
de tus piedades, borra mis rebeliones, lávame más y más de mi maldad
y límpiame de mi pecado, porque yo reconozco mis rebeliones y
mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo
he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, para que
seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. He aquí en maldad he sido formado,
y en pecado me concibió mi madre. He aquí tu amas la verdad en
lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
Purifícame con hisopo y seré limpio. Lávame y seré más blanco
que la nieve. Hazme oír gozo y alegría y se
recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de
mis pecados y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios,
un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo espíritu.
Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores
tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. Líbrame
de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación. Cantará mi lengua
tu justicia. Señor, abre mis labios y publicará
mi boca tu alabanza. Porque no quieres sacrificio,
que yo lo daría. No quieres holocausto. Los sacrificios
de Dios son el espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado,
no despreciarás tú o Dios. Haz bien con tu benevolencia
a Sion. Edifica los muros de Jerusalén.
entonces te agradarán los sacrificios de justicia el holocausto u ofrenda
del todo quemada entonces ofrecerán becerros sobre tu altar hermanos hemos estado meditando
ya por algún tiempo este salmo y lo último que estábamos mirando
es las súplicas de un corazón arrepentido y llegando al versículo
dieciocho hay una súplica que dice, haz bien con tu benevolencia
a Sion, edifica los muros de Jerusalén, haz bien con tu benevolencia
a Sion, edifica los muros de Jerusalén. Recordemos que el
que está confesando pecado es el rey David, él era rey, también
pues sabemos que él era profeta, Y una de las cosas que tenemos
que pedir al Señor que nos haga ser conscientes es que nuestro
pecado, nuestro pecado no solamente nosotros pecamos contra Dios
y punto, sino nuestro pecado también es una fuente de tentación
para otros. Los que están a nuestro alrededor
son tentados por causa de nuestro pecado. cuando alguien peca cerca
de nosotros pues somos tentados de muchas maneras, no importa
si no somos reyes, los que no somos reyes somos padres, somos
esposos, las hermanas pues son madres y en diferentes contextos
siempre nuestro pecado tiene un impacto en las personas que
están cerca. Y el corazón arrepentido es consciente
de este impacto. Y es importante que nosotros
podamos reflexionar porque nosotros tenemos hoy día voces e imágenes
de consejo falso. La gente dice, con tu vida puedes
hacer lo que quieras, con tal que no afectes a nadie más. Y
se escucha bien, pero está muy mal porque siempre se afecta
a alguien más. se escucha bien para la carne,
se escucha bien para el hombre que nace en rebeldía contra Dios,
eso se escucha bien. Haz lo que quieras con tu vida
mientras no afectes a nadie. Pero no funciona así, es mentira.
Siempre se va a afectar a alguien. Y en este caso el Rey ha confesado
su pecado y él, el Espíritu Santo, lo ha hecho consciente desde
la posición que él tiene como el Rey de Israel, del impacto
que esto causa al pueblo. Recuerde que haz bien con tu
benevolencia a Sion. Sion es el monte donde estaba
asentada la ciudad de Jerusalén. Sion es un lugar que Dios había
escogido. El Salmo 78 dice, versículo sesenta y ocho del
salmo setenta y ocho está hablando de Dios del Señor y bueno pues
vamos a leer desde el sesenta y siete dice desechó la tienda
de José y no escogió la tribu de Efraín sino que escogió la
tribu de Judá el monte de Sion al cual amó escogió al monte
de Sion al cual amó Y nosotros sabemos por la escritura que
hubo otras ocasiones en que David pecó de otras maneras. En una
ocasión él mandó a hacer un censo y el asunto no era que estaba
mal que contara, sino que él estaba comenzando a poner su
confianza en la fuerza de su ejército. Y a pesar de personas
que le aconsejaron que desistiera, él se empeñó en hacer ese censo. y el ángel del Señor empezó a
herir al pueblo. En el caso del pecado con Betsabé,
pues no tenemos evidencia escritural de que haya sucedido algo así.
Sin embargo, yo creo que el Espíritu Santo cada vez hacía más consciente
a David de que su pecado, sin duda, tendría un impacto en el
pueblo. Dice en el primero de Samuel,
capítulo doce, Segundo de Samuel, capítulo 12.
Dice 11. Así ha dicho Jehová, y aquí yo
haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus
mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual
yacerá con tus mujeres a la vista del sol, porque tú lo hiciste
en secreto, mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno
sol. Entonces dijo David a Natán,
pequé contra Jehová, y Natán dijo a David, también Jehová
ha remitido tu pecado, no morirás. Mas por cuanto en este asunto
hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el Hijo que te ha
nacido ciertamente morirá. Y Natán se volvió a su casa y
Jehová hirió al niño que la mujer de Urias había dado a David y
enfermó gravemente. Dice, con esto que hiciste, hiciste
blasfemar grandemente a los enemigos de Jehová. Y haz bien con tu
benevolenciación. Él El corazón contrito no solamente
está suplicando por la limpieza, por la obra sobrenatural del
Señor en él, sino está pidiendo porque Dios continúe su obra
sobrenatural en aquellos que son el pueblo del Señor. Sión,
Jerusalén es una referencia al pueblo del Señor y el pecado
de David es es interesante cuando nosotros miramos pasajes de confesión,
por ejemplo, del profeta Daniel, de estras y de enemías, ellos
no dicen han pecado, sino ellos dicen, hemos pecado, hemos pecado,
hemos hecho impiamente. Y hermanos, el David al comprender
esto y al comprender el impacto que tiene su pecado sobre el
pueblo clama al Señor pidiendo por su pueblo y pidiendo haz
bien con tu benevolencia a Sion y en este clamor nos está recordando
prefecciones acerca del Señor El clama para que el Señor haga
bien. Leímos al iniciar el Salmo 73,
donde dice, en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien. Y qué importante que es el hecho
de entender que el bien en sí mismo no es algo que el Señor
nos da, sino es el mismo Señor, es el mismo estar cerca del Señor. Haz bien con tu benevolencia.
Nos recuerda acerca de la bondad de Dios. le está pidiendo al
Señor que le haga el mayor bien que se le puede hacer a alguien
y es estar cerca del Señor. Recuerde, nuestros pecados han
hecho división entre nosotros y Dios, hay separación por causa
de nuestros pecados, pero Dios manifestó el bien más grande
que es en el Señor Jesucristo. Dice, estábamos lejos, dicen
Efesios, pero Efesios capítulo tres damos gracias a Dios porque nosotros
podemos entender de este lado de la cruz el bien que se pide
para el pueblo del Señor y ese bien es el mismo Señor
Jesucristo dice capítulo tres versículo seis perdón capítulo dos capítulo
dos Desde el versículo 14 dice, versículo 13, pero ahora en Cristo
Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, antes estábamos
sin bien, estábamos sin esperanza y sin Dios en el mundo, estábamos
lejos. El salmista en el Salmo 73 dice,
en cuanto a mí el acercarme a Dios es el bien. Y ahora nos dice,
pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos,
habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo, porque él
es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando
la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades,
la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en
sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz mediante
la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo matando
en ella las enemistades y hermanos es el corazón contrito que no
sólo ora y pide perdón a Dios sino si somos padres después
de pecar pedimos Señor haz bien a mis hijos porque lo que yo
acabo de hacer es mal para con ellos lo que yo acabo de hacer
es Una de las cosas que tenemos que recordar, aún nuestros momentos
de debilidad, este momento de pecado, de descuido de David,
no está fuera de la soberanía de Dios, aún este momento duro
es un momento de oportunidad y es un momento de oportunidad
en que se hace evidente qué es lo que tenemos en nuestro corazón
y ante el pecado de otros que Dios nos ayude a mirar nuestro
corazón y cuando Dios nos haga reconocer nuestro pecado, que
clamemos al Señor y pidamos bien a los que afecte con mi pecado.
Mi pecado afecta no solo a los que me ven pecar, Afecta también
a los que no me ven pecar. El pecado tiene un impacto. No
es verdad que puedes hacer lo que quieras con tu vida siempre
que no afectes a nadie. Siempre que hagas lo que quieres
con tu vida vas a afectar a alguien más que a ti mismo, porque hacer
lo que quieres con tu vida es pecado. Todo aquello que no se
conforma a lo que Dios quiere es pecado. Y David está pidiéndole
al Señor, haz bien con tu benevolencia a Sion. Y mirando qué es el bien,
pues después de pecar recordemos, hay gente que en el caso de un
rey, en el caso de un pastor, en el caso de un anciano, de
alguien que está en dirección de la iglesia, pues eso produce
muchas batallas en el corazón del pueblo. Y es importante orar,
Señor, haz bien a tu pueblo, que mi pecado no les haga alejarse. Y una de las cosas que nosotros
tenemos que recordar, hermanos, las personas que Dios pone en
dirección de la iglesia, sean pastores, sean, bueno, ancianos
y pastores, es lo mismo. Ellos mismos tienen que recordar
que son ovejas y la iglesia tiene que saber que siguen siendo ovejas. Por un lado, asumir la misma
actitud de David, de pedirle al Señor, he pecado, hazle bien
a tu pueblo, haz bien con tu benevolencia a Sion. Aquí está
hablándonos del bien, y el bien es estar cerca del Señor, y el
bien es el Señor Jesucristo, por el Señor Jesucristo podemos
estar cerca. con tu benevolencia. Recordar,
él ha experimentado la bondad del Señor. Él está confesando
su pecado porque la confesión del pecado de David es un recordatorio
para él de que Dios es bueno. Nueve meses estuvo con un corazón
endurecido, pero el Señor es bueno para con su pueblo. El
Señor no dejó a David en esa situación y él quiere que esa
benevolencia que Dios ha tenido con él, Dios quiere que por esa
benevolencia haga bien al pueblo, al pueblo que ha sido afectado
por su pecado. Después dice edifica los muros
de Jerusalén. Y hermanos, el pecado es destructivo,
el pecado es destructivo y el pecado impacta de una manera
destructiva a aquellos que están a nuestro alrededor y que el
Señor obre en nosotros para que no simplemente confesemos nuestro
pecado al Señor y oremos por aquellos que afectamos, sino
también poder acercarnos a aquellos que afectamos y con humildad
también decirles He pecado contra el Señor, pero también he pecado
contra ti. He fallado en amar al Señor,
también he fallado en amarte a ti. No tengamos temor, los
que somos padres, de ir a nuestros hijos y decirles, he pecado. Algunos padres creen que eso
les va a hacer perder autoridad, pero eso también es una mentira
del diablo. Es muy duro cuando los hijos
crecen viendo padres que creen que son impecables y de pronto
se caen y se desbaratan. Pero es mejor venir y mostrar
a nuestros hijos, yo soy un hombre con la misma necesidad que tú
tienes. Yo soy un hombre también que me desvío, que busco el bien
donde no está. El bien es estar cerca del Señor
y poder pedir perdón a nuestros hijos y que nuestros hijos lugar
de alejarse de nosotros, van a ser más cercanos. Si nosotros
pensamos que el hecho de mostrarnos impecables va a hacer que la
gente se acerque, es mentira. Cuando la gente cree que nosotros
somos de otra clase, la gente se va a alejar. Pero cuando la
gente sabe, nuestros hijos saben, yo soy una persona que peco,
soy una persona que también me desvío y soy una persona que
confío en el bien del Señor y el bien del Señor es el Señor Jesucristo. Yo confío en que Él es nuestra
paz, en que Él ha derribado la pared de separación, en que por
su sangre yo puedo ahora acercarme al Señor edifica los muros de
Jerusalén y hermanos en primera de Pedro capítulo dos versículo cuatro dice Bueno, empecemos desde el versículo
uno. Dice, desechando pues toda malicia, todo engaño, hipocresía,
envidias y todas las detracciones. Desead como niños recién nacidos
la leche espiritual no adulterada para que por ella crezcáis para
salvación. Y aquí está lo que David está pidiendo, que el Señor
haga bien a Sion por su le dice por su benevolencia y aquí Pablo
Pedro lo menciona como si habéis gustado la benignidad del Señor
y después dice acercándose a él piedra viva desechada ciertamente
por los hombres más para Dios escogida y preciosa Vosotros
también como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual
y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables
a Dios por medio de Jesucristo, por lo cual también contiene
la escritura, y aquí pongo en Sion la principal piedra del
ángulo, escogida preciosa. Y nosotros recordamos pues David
era un profeta. y no sabemos qué tanta claridad
tenía de todo lo que él estaba diciendo, pero él está, aquí
está el cumplimiento y está Pedro explicando, dice, aquí pongo
en Sion la principal piedra del ángulo y está, esta es una figura
de acerca de la iglesia, en Sion la piedra del ángulo es el Señor
Jesucristo y se nos está llamando a acercarnos para ser edificados
y David está orando para que la afectación que pudo haber
por su pecado sea restaurada por el Señor. Ser conscientes
siempre, hermanos, de que no pecamos por muy escondidos que
pequemos, nuestro pecado siempre va a impactar en alguien más.
Siempre va puede causar desánimo, puede
causar pues el hecho de que la gente cuestione Sin embargo,
lo más importante es que nosotros seamos consistentes en vivir
el Evangelio, vivir creyendo el Evangelio, ser consistentes
en vivir creyendo el Evangelio. Cuando yo vivo creyendo el Evangelio,
Yo voy a presentarme siempre como una persona, cuando yo estoy
predicando, estoy predicando a mí también. Mi necesidad es
la necesidad del pueblo del Señor, no soy de otra categoría, soy
un pecador y Eso va a ayudar a que no solo me mueva a orar
después de haber pecado confesando, sino orando para que el Señor
haga bien a los que están alrededor, sea esposa, sean hijos, sean
los que sean que estén alrededor nuestro y me va a permitir poder
acercarme y pedir perdón a mis hermanos. Y de esas maneras Dios
nos utiliza también para hacer la respuesta a esa oración de
haz bien con tu benevolenciación. Es un acto de la benevolencia
del Señor el que un pecador pida perdón al Señor y que un pecador
pida perdón a su prójimo. Yo creo que nosotros sabemos
cuán difícil es pedir perdón. Pero qué benevolencia del Señor
es que podamos bajo la confianza de la obra del Señor Jesucristo,
si pretender ser más de lo que somos, poder salir y decir, yo
pequé, yo he hecho lo malo, yo te ofendí, dije esto, hice esto
y esto, no agradó al Señor, y no te pude amar porque no estaba
amando al Señor, estaba amando cualquier otra cosa menos al
Señor. Hermanos, eso es un acto de la benevolencia del Señor,
por nosotros mismos tratamos de cubrir, tratamos de evadir
de echar culpa, pero es un acto de benevolencia del Señor el
poder decir yo he pecado y he hecho lo malo delante de ti y
he hecho lo malo delante, sea hijo, hermano, quien sea. Dice,
he aquí pongo en sí una principal piedra del ángulo escogida y
preciosa, el que creyera en él no será avergonzado. Hermanos,
no es una vergüenza reconocer pecado. es lamentable y estamos
negando el evangelio cuando no reconocemos pecado. Cuando empieza
esta sección, Pedro dice que desechemos la hipocresía y batallamos con la hipocresía
pero es un acto de la bondad del Señor el que nos haga transparentes
el poder hablar a nuestros hermanos a nuestros hijos y decir he pecado
y lo puedo decir porque ya no estoy confiando en mí porque
lo puedo decir que he pecado porque Dios me ha hecho bien
y el mayor bien que se me puede hacer es que Yo puedo presentarme
tal cual soy porque yo no confío en mí, porque yo no confío en
mi justicia, porque yo confío en la justicia del Señor Jesucristo,
porque yo confío en que la sangre del Señor Jesucristo me limpia
de todo pecado. Y hermanos, que el Señor nos
ayude a mirar de esa manera el pecado y a mirar. Una de las
cosas que dije cuando empezamos a estudiar este salmo, hay cosas
que nosotros hacemos de manera continua. Y hay cosas que no
hacemos de manera continua. Por ejemplo, pues nosotros tenemos
cultos tres veces a la semana, pero no tenemos culto de manera
continua. Nosotros, pues como iglesia,
Dios nos ha guiado a tener la cena del Señor una vez al mes.
Pero hay algo que que sea nuestra oración, que el Señor nos ayude
a mirar la gravedad del pecado. Y algo que Dios obre por su espíritu
para que nosotros podamos hacer confesión de manera continua.
Y la razón por la que necesitamos hacer confesión de manera continua
es que nosotros pecamos de manera continua. Y al punto de que en
uno de los salmos David le dice al Señor, ¿Quién puede reconocer
sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. O sea, hay tantas veces en que
nosotros pecamos y ni siquiera nos damos cuenta que hemos pecado.
Y damos gracias a Dios porque el Señor hace bien con su benevolencia
a Sion. Que el Señor nos ayude a mirar
pecado. aquellos que nosotros no a orar
aún por aquellos que no somos conscientes y pedirle señor perdóname
poder tener siempre tiempos de confesión y pedirle al señor
que el espíritu obre de tal forma que cada vez nos haga conscientes
de pecado y no temamos que el espíritu nos haga conscientes
porque hay una provisión para todos nuestros pecados. La sangre
de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado. Así que no temamos
de pedirle al Señor que su Espíritu Santo nos haga cada vez más conscientes
y que eso nos lleve, nos lleve a no solamente confesar, sino
que en nuestra confesión siempre oremos por el pueblo del Señor. por nuestras familias, por los
que están alrededor, orar para que el Señor les haga bien. Decía
yo que este pecado de David estaba en la soberanía del Señor y el efecto de lo que Dios quería
hacer cuando Dios en su plan tenía esto que David iba a hacer,
pues tenemos la bendición de tener una confesión privada de
alguien para aprender cómo confesar nuestros pecados. Dios nos ha
dado la bendición de mirar cómo un corazón arrepentido suplica,
nos ha dado la bendición de ver cómo un corazón arrepentido habla
acerca del pecado. El lenguaje de David en este
salmo no es como a veces solemos pensar más en este tiempo de
que son errores, no son errores, es pecado, es rebelión, es iniquidad,
es Dios dice algo y nosotros, rebelión es, pues hacemos lo
contrario a lo que Dios dice, es querer vivir para nosotros
mismos, es buscar fuera del Señor lo que solamente está en el Señor
y recordar el impacto, Orar por los otros, porque mi pecado impacta,
impacta, puede causar desánimo, algo sí, y tampoco lo hemos de
tomar como un pretexto, pero ninguna de las ovejas del Señor
se va a perder. No obstante, eso no quiere decir
que no seamos sensibles hacia el Pueblo del Señor, orar por
el Pueblo del Señor y orar que en esa oración tomemos la actitud
de ser también parte de la respuesta. El venir y con humildad confesar
el pecado es parte de esa respuesta de edificar. Dice, haz bien con
tu benevolencia y acción, redifica los muros. El pecado es destructivo
y el Señor está edificando. Y recordemos, cada creyente es
una piedra viva. Y clamemos para que Dios siga
edificando. Y Dios lo va, esa oración es
conforme a su voluntad. Dios en su pueblo ha empezado
una buena obra. y el que comenzó la buena obra
la va a perfeccionar hasta el día del Señor Jesucristo. Y al
final, en el último versículo, David termina diciendo, entonces,
entonces te agradarán los sacrificios
de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada, entonces ofrecerán
becerros sobre tu altar. En el tiempo que que David pidió,
pues estaba vigente el antiguo pacto. Hoy día no hace falta
que nosotros hagamos ofrendas de animales, pero sí el Nuevo
Testamento nos llama sacrificio de alabanza, fruto de labios
que confiese su nombre. Hermanos, cuando hay una confesión
y un ruego y un pedirle al Señor que nos use, que nos use para
la edificación de su pueblo, aún cuando nosotros hemos pecado
y cuando nosotros tenemos un corazón. Una de las cosas que
notamos en todos estos versículos es que lo que Dios acepta es
lo que él mismo provee. Dice el sacrificio de Dios son
el espíritu quebrantado. Nadie puede quebrantar un espíritu,
sino solo Dios. Y cuando Dios quebranta nuestro
espíritu, esa es la ofrenda que el Señor quiere. Y al final,
Las cosas que hacemos externas tienen su lugar y son agradables
delante de Dios cuando Dios ha provisto en lo interno. Pero
si nosotros nos ponemos a hacer solo las cosas externas, sin
clamar al Señor por una obra interna, es aquello que el Señor
dice estoy hastiado de estas cosas. El Señor quiere, la religión
que agrada al Señor es una religión del corazón, no es una religión
de hacer cosas externamente, solamente cuando nosotros en
dependencia del Señor, en confianza de la obra del Señor Jesucristo,
es que podemos tener una evidencia externa que va a agradar al Señor,
de lo contrario, pues el Señor dice lo que dice el Salmo 50, Dice el Salmo 50 en el versículo
7 dice, Oye pueblo mío, hablaré, escucha Israel y testificaré
contra ti. Yo soy Dios, el Dios tuyo. No
te reprenderé por tus sacrificios ni por tus holocaustos que están
continuamente delante de mí. No tomaré de tu casa becerros
ni machos cabrillos de tu aprisco, porque mía es toda bestia del
bosque y millares de animales en los collados. Conozco a todas
las aves de los montes y todo lo que se mueve en los campos
me pertenece. Si yo tuviese hambre, no te lo
diría a ti, porque mío es el mundo y su plenitud. Hermanos,
el Señor no está buscando de nosotros nada, no está buscando
nuestro dinero, no está buscando porque nosotros cantamos espléndidamente
el Señor lo que busca del hombre es su corazón y el Señor hace
una obra en el corazón y que nuestro clamor sea Señor haz
una obra en mi corazón, dame un corazón contrito, si el corazón
no es contrito y humillado todo lo demás es inútil y un corazón
contrito y humillado no lo puede hacer Uno para uno mismo. El Señor tiene que hacerlo. El
Señor tiene que abrir nuestros ojos y mostrarnos la perfección,
la santidad del Señor Jesucristo y hacernos mirar quiénes somos
tan indignos, tan incapaces, tan incompetentes, tan egoístas. Y entonces Él nos hace clamar
al Señor y decir, ay de mí que soy muerto. ten misericordia
de mí, concédeme el arrepentimiento para vida, clamar al señor por
salvación, clamar al señor para que él quebrante nuestro espíritu,
no no temamos de que el señor quebrante nuestro espíritu, bueno
me es haber sido humillado, antes que fuera humillado, descarriado,
andaba. Las cosas como el ofrendar, como el asistir,
como el cantar, tienen su lugar. Sin embargo, lo esencial es la
obra dentro de nuestro corazón, la confianza en el Señor Jesucristo,
el clamar al Señor para que nos conceda mirar el pecado como
es. Hermanos, que Dios nos guarde de pensar
que el pecado es cualquier cosa. Si fuera cualquier cosa, Cristo
no habría venido. El precio por nuestros pecados,
y que Dios nos guarde también de tener categorías de pecados.
No es que hay pecados que necesitaron de un cierto porcentaje, no,
necesitamos toda la obra de Cristo, porque todo pecado es una grave
afrenta. contra el Señor y recordar que
él fue molido por nuestros pecados, herido por nuestras rebeliones,
el castigo de nuestra paz fue sobre él, por su llaga fuimos
nosotros curados y que eso nos lleve a no tomar el pecado a
la ligera, no son errores, son graves ofensas contra el Señor
de la gloria, fue la causa de que el Señor Jesucristo muriera
en nuestro lugar, fue la causa de todo el sufrimiento y no del
sufrimiento visible que vemos en algunas representaciones,
porque lo más terrible que el Señor Jesucristo sufrió fue la
ira del Padre, no lo que los hombres le hicieron, lo que le
hicieron por supuesto que fue terrible lo que le hicimos, porque
nosotros lo hicimos, pero lo que el Padre le hizo por causa
nuestra, eso es indescriptible. y que eso nos lleve a recordar
el pecado es destructivo, el pecado ofende al Señor y clamar
al Señor para que siga haciendo bien a su pueblo. Vamos a orar.

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Joshua

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