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JC

El dìa del Señor.

2 Peter 3:10-13
Joel Coyoc February, 21 2024 Video & Audio
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Joel Coyoc February, 21 2024
Estudio de 2 Pedro

El sermón de Joel Coyoc titulado "El día del Señor" se centra en la promesa y la certeza de la segunda venida de Cristo, abordando el tema desde la perspectiva de 2 Pedro 3:10-13. Coyoc argumenta que, contrariamente a la aparente tardanza del regreso de Cristo, este evento es seguro y será repentino, comparándolo con un ladrón en la noche, lo que llama a la vigilancia del creyente. Cita repetidamente la Escritura, incluyendo referencias a Mateo 24:43-44 y 1 Tesalonicenses 5:2, que subrayan la imprevisibilidad del retorno de Cristo y la urgencia de vivir en santidad en anticipación de este día. La significación práctica del sermón enfatiza la expectativa del creyente en la nueva creación prometida, un nuevo cielo y nueva tierra donde mora la justicia, lo cual motiva a vivir con un propósito eterno en mente, desafiando así la mentalidad de vivir solo por lo temporal.

Key Quotes

“El día del Señor vendrá como ladrón en la noche.”

“La tardanza aparente... es paciencia del Señor.”

“El creyente vive lleno de esperanza... esperando según su promesa cielos nuevos y tierra nueva.”

“El que vence es el que está en Cristo.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras Biblias
en la segunda carta del apóstol Pedro su capítulo tres dice la palabra de Dios amados
esta es la segunda la segunda carta que os escribo y en ambas
despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento para que
tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por
los santos profetas y del mandamiento del Señor y Salvador dado por
vuestros apóstoles. Sabiendo primero esto, que en
los posteriores días vendrán burladores, andando según sus
propias concupiscencias y diciendo, ¿dónde está la promesa de su
advenimiento? Porque desde el día en que los
padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el
principio de la creación. Estos ignoran voluntariamente
que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios
los cielos y también la tierra, que proviene del agua y por el
agua subsiste. Por lo cual el mundo de entonces
pereció anegado en agua. Pero los cielos y la tierra que
existen ahora están reservados por la misma palabra, guardados
para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres
impíos. Masó, amados, no ignoréis esto,
que para con el Señor un día es como mil años, y mil años
como un día. El Señor no retarda su promesa,
según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con
nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan
al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá
como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con gran
destruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y
las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas
cosas han de ser desechas, ¿cómo no debéis vosotros andar en santa
y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida
del día de Dios, en el cual los cielos encendiéndose serán desechos,
y los elementos siendo quemados se fundirán? Pero nosotros esperamos
según su promesa cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales
mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando
en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por
él sin mancha e irreprensibles en paz. y tener entendido que
la paciencia de nuestro Señor es para salvación, como también
nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha
sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando
en ellas de estas cosas entre las cuales hay algunas difíciles
de entender, las cuales los inductos e inconstantes tuercen, como
también las otras escrituras, para su propia perdición. Así
que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea
que arrastrados por el error de los iniquos, caigáis de vuestra
firmeza. Antes bien, creced en la gracia
y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta
el día de la eternidad. Amén. Vamos a meditar los versículos
10 hasta el versículo 13. Y nuestro tema es el día del
Señor, el día del Señor. Estuvimos meditando el versículo
nueve, que es un versículo muy conocido, sin embargo, muchas
veces muy mal entendido. De hecho, nuestro tema cuando
meditamos ahí fue entender bien, entender bien que el Señor no
retarda su promesa y la promesa es la promesa del día del Señor,
del día de su venida. El mismo Señor Jesucristo dijo
que iba a venir otra vez y tomar a su pueblo, a sí mismo, para
llevarlos, para que estén donde él está. Él dijo voy pues a preparar
lugar para vosotros, para que donde yo estoy vosotros también
estéis. Cuando el Señor Jesucristo fue
tomado al cielo en hechos dice que los ángeles dijeron varones
galileos que estáis mirando al cielo este mismo Jesús que ha
sido tomado así como ha sido tomado así le van a haber regresar
y el versículo diez empieza con un pero pero el día del señor
vendrá el día del señor y lo primero que este pasaje nos enseña
es que el día del señor vendrá es un hecho El apóstol ha refutado
la mentira de los falsos, aquellos que ignoran voluntariamente la
palabra del Señor, aquellos que, si bien hablan de una creación,
pero niegan el que el Señor intervenga en su creación, Y Él da por hecho
y da por sentado que el día del Señor vendrá. Es la esperanza
del creyente el hecho seguro y cierto de que el Señor vendrá,
porque Él lo ha prometido. Y la Escritura dice que Dios
no es hombre ni hijo de hombre para que mienta. Dios cumple
todas sus promesas. Ninguna de sus promesas que hizo
al pueblo de Israel en el antiguo pacto quedó sin cumplimiento. La primera, la promesa de su
primera venida también fue, fue cumplida. Era la expectativa
de personas como Simeón que esperaban el cumplimiento de la venida,
la primera venida del Señor Jesucristo. Y su segunda venida es un hecho
seguro, pero el día del Señor vendrá. Otra de las cosas que
es importante que el apóstol está recalcando es La tardanza aparente, mal entendida
como tardanza, es paciencia del Señor. Sin embargo, el apóstol
guiado por el Espíritu Santo nos hace recordar algo que es
importante, no sólo que su venida es segura, sino que su venida
será repentina. Dice, porque el día del Señor
vendrá como ladrón en la noche. Normalmente, los ladrones llegan de manera
repentina si nosotros supiéramos que el ladrón va a llegar pues
sencillamente no pues no estaríamos desprevenidos estaríamos esperando
el momento en que va a llegar y el apóstol nos deja claro es
un hecho seguro el señor Jesucristo va a venir otra vez Pero una
de las cosas importantes que recordar es, no olvide que un
día para el Señor es como mil años y mil años es como un día,
pero su venida será repentina. A lo largo del tiempo, otros
falsos han procurado hacer cálculos tomando ciertos pasajes de la
Escritura, pero la verdad es que la Escritura no nos fue dada
para eso, para hacer cálculos y tratar de determinar. La Biblia
es clara cuando dice que será de manera repentina, como ladrón
en la noche. Yo creo que a nadie que le han
robado, por muchas matemáticas que haga, ha llegado a calcular
la hora en que va a venir el ladrón. Y la figura está en otros
pasajes de la Escritura, Mateo capítulo 24, versículo 43, dice el mismo señor Jesucristo,
dice, pero sabete esto, si el padre de familia supiese a qué
hora el ladrón habría de venir, velaría y no dejaría minar su
casa. Versículo cuarenta y cuatro,
por tanto, también vosotros estad preparados, porque el hijo del
hombre vendrá a la hora que no pensáis. El hijo del hombre vendrá
a la hora que no pensáis. Lucas doce treinta y nueve, El
hecho de que varias veces se nos repita es que es importante
que nosotros estemos reflexionando en el hecho de la venida del
Señor Jesucristo. Versículo treinta y nueve dice,
pero sabete esto, que si supiese el padre de familia a la hora
que ladrón había de venir, velaría ciertamente y no dejaría minar
su casa. Vosotros, pues, también estad
preparados, porque a la hora que no pensáis, el hijo del hombre
vendrá. El apóstol Pablo también escribió
en la primera carta a los tesalonicenses. Capítulo cinco, versículo dos. Porque vosotros sabéis perfectamente
que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche. Tanto
palabras del Señor Jesús como palabras de los apóstoles que
nos recuerdan que la venida del señor será repentina, será en
el momento en que menos pensamos. Apocalipsis capítulo dieciséis,
versículo quince dice el señor Jesús, he aquí
yo vengo como ladrón, bienaventurado el que vela y guarda sus ropas
para que no ande desnudo y vean su vergüenza. He aquí yo vengo
como ladrón, bienaventurado el que vela y guarda sus ropas para que no
ande desnudo y vean su vergüenza. El mismo Señor Jesús dos veces
hablándonos de cómo va a ser su venida. No sólo va a ser algo
que es cierto y que es seguro, no sólo es que va a ser repentina,
sino va a venir con destrucción y quemando todas las obras, dice
nuestro texto, dice, Porque el día del Señor vendrá como ladrón
en la noche, en lo cual los cielos pasarán con grande estruendo,
y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras
que en ellas hay serán quemadas. Vendrá con destrucción. Y el
siguiente versículo nos habla del efecto de la venida del día
del Señor, de la certeza, el hecho de que hay certeza de la
venida del día del Señor, tiene un efecto en los creyentes, y
lo que hace en los creyentes es motiva la vida de los creyentes,
dice, puesto que todas estas cosas han de ser desechas, ¿cómo
no habéis vosotros de andar en santa y piadosa manera de vivir? El efecto que tiene el en el
creyente, el creyente toma como verdadera la palabra del Señor,
el creyente sabe que Jesús no miente porque él mismo es la
verdad y el creyente toma en serio estas palabras y hay un
motivo en su vida para vivir, no como la gente dice que hay
que vivir, la gente dice hay que vivir para aquí y para ahora,
la gente dice hay que disfrutar al máximo, hay que vivir para
el tiempo presente, pero el creyente vive ciertamente el tiempo presente
y lo vive para la gloria de Dios, pero no vive simplemente para
las cosas temporales, porque él sabe que invertir la vida
simplemente en lo temporal, pues es una necesidad, porque todo
será quemado, todo lo que estamos construyendo y haciendo Hemos
de hacerlo con la actitud de hacerlo para la gloria del Señor.
Hemos de hacerlo con la actitud, como dice, si comes o bebes o
haces cualquier otra cosa, hazlo todo para la gloria de Dios.
No simplemente motivados para aquí y ahora, porque todo lo
que hay es temporal. Todo lo que nosotros vemos por
impresionante que sea, sea arte, sean obras arquitectónicas, sea
lo que sea, va a ser quemado por el fuego. Las obras serán
quemadas por el fuego. Y eso motiva al creyente a no
vivir para aquí ahora, sino para vivir de acuerdo a lo que Cristo
ha hecho en él. Dice, ¿cómo no debéis andar en
santa y piadosa manera de vivir? El creyente sabe que viene juicio. El creyente sabe que el Señor
Jesucristo en su día va a venir otra vez y no viene otra vez
como un cordero para sufrir. Él va a venir como el león de
la tribu de Judá. Y él tiene un motivo. Recuerde
que a lo largo de la historia, el anhelo del pueblo del Señor
es ver al Señor Jesucristo. Hay muchos pasajes en la Biblia
que nos hablan de ello y algunos historiadores dicen que muchos
de los cristianos que murieron en el circo romano morían cantando
un pasaje de apocalipsis que dice al que nos amó y nos lavó
de nuestros pecados con su sangre. El apóstol Juan escribió y dijo,
ahora somos hijos de Dios, no se ha manifestado lo que hemos
de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes
a Él, ¿por qué? Porque le veremos tal como Él
es. El creyente tiene esa motivación, el creyente tiene admiración
por el Señor Jesucristo y quiere andar como Él anduvo, en santa
y piadosa manera de vivir. porque ya es santo en Cristo.
Él quiere vivir de acuerdo a lo que Cristo ha hecho en su interior,
en su corazón. Él sabe que no está viviendo
para los temporales, sino para la gloria del Señor. El creyente
sabe que vive con un propósito y que por el Espíritu Santo tiene
el poder para vivir si come, si bebe, o hace cualquier otra
cosa, haciéndolo para la gloria del Señor. El día del Señor da
esperanza. El creyente espera la venida
del día del Señor. Versículo dos, esperando y apresurándoos
para la venida del día de Dios, en el cual los elementos encendiéndose
serán desechos y los elementos siendo quemados se fundirán.
Y uno pudiera pensar que esto es pesimista que esto es terrible
pero en realidad el creyente tiene promesa versículo 13 pero
nosotros esperamos según su promesa cielos nuevos y tierra nueva
en los cuales mora la justicia cielos nuevos y tierras tierra
nueva en los cuales mora la justicia Esta es una promesa del Señor,
no solo presentada en el Nuevo Testamento, sino también en el
Antiguo Testamento, Isaías sesenta y cinco. Versículo diecisiete. Dice el Señor, porque aquí yo
crearé nuevos cielos y nueva tierra, y de los primeros no
habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Palabra del Señor
que llena de esperanza a su pueblo, a sus ovejas, que aquí yo crearé
nuevos cielos y nueva tierra. Recuerde que el creyente es una
nueva criatura en el Señor Jesucristo. estamos esperando aquel tiempo
cuando dice el Señor, eh aquí yo hago nuevas todas las cosas,
ahora vivimos en un cuerpo que no es adecuado para esa vida
espiritual, para esa nueva criatura, pero un día tendremos cuerpos
glorificados semejantes al cuerpo de la gloria del Señor Jesucristo,
y esa es esperanza del creyente, dice capítulo sesenta y seis
de Isaías, versículo veintidós, dice porque como los cielos nuevos
y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí dice
Jehová así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre
porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago
permanecerán delante de mí y el creyente está viviendo para aquello
que es eterno el creyente vive lleno de esperanza apocalipsis Dice, vi un cielo nuevo y una
tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron,
y el mar ya no existía más. Y yo, Juan, vi la santa ciudad,
la nueva Jerusalén, descender del cielo de Dios, dispuesta
como una esposa ataviada para su marido, y una gran voz del
cielo que decía, he aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él
morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará
con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de
los ojos de ellos, y no habrá muerte, ni habrá más llanto,
ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. El que
estaba sentado en el trono dijo, He aquí, yo hago nuevas todas
las cosas. Y me dijo, Escribe, porque estas
palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo, hecho está, yo soy
el alfa y la omega, el principio y el fin, el que tuviera sed
yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida, el
que venciera heredará todas las cosas y yo seré su Dios y él
será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos,
los abominables y homicidas, los fornicarios y los hechiceros,
los idólatras y todos Los mentirosos tendrán su parte en el lago que
arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Nuevo cielo
y tierra nueva en los cuales mora la justicia. Nada que sea
injusto va a estar allí. Y para el creyente es el día
del Señor es expectante. El día del Señor es su esperanza.
Porque allí va a morar la justicia. ¿Por qué? Porque el Señor Jesucristo
dice no va a haber templo, porque el mismo Señor Jesucristo va
a estar allí y no debemos olvidar que Cristo es el justo. El justo que aparece en todas
las figuras del Antiguo Testamento, como en el Salmo 1, es el Señor
Jesucristo. Y estará su pueblo que habrá
sido lavado de sus pecados con su sangre. Ese pueblo que merecía
condenación pero por misericordia. Dios hizo propiciación en el
señor Jesucristo para lavar sus pecados hizo propiciación de
justicia en el señor Jesucristo el pueblo del señor está vestido
de la justicia del señor Jesucristo y ese nuevo y cielo tierra nueva
y cielo nuevo y tierra nueva es un lugar donde está la justicia
porque nosotros por fin Habremos llegado a lo que es nuestra esperanza. Ahora batallamos con el pecado. Somos tentados, somos afligidos,
pecamos, tenemos consecuencia de nuestros pecados, tenemos
aflicción sin embargo el señor dice hecho está yo hago nuevas
todas las cosas nos ha hecho ya nuevas criaturas pero un día
nos dará un cuerpo nuevo un día estaremos con él ya no habrá
más llanto no habrá más lágrima no habrá más clamor ni más dolor
el que venciere y los que vencen son los que están en el Señor
Jesucristo porque él es victorioso. Él es un victorioso salvador
que triunfó sobre el pecado, sobre la muerte. Él ganó justicia
para su pueblo. Él ha vestido a su pueblo con
su propia justicia. Estos son pasajes maravillosos
que nos tienen que hacer reflexionar en la obra del Señor Jesucristo.
ya pues en ese tiempo nadie más va a decir no va a ser más necesario
predicación ni enseñar a la gente decirle conoce a Dios porque
todos conoceremos a Dios ya no desde ahora Dios está haciendo
una obra en su pueblo y la obra es tal que él está escribiendo
la ley ya no en tablas de piedra sino en las tablas de nuestro
corazón ahora el creyente tiene deleite en hacer la voluntad
de Dios porque está siendo conformado a la imagen del Señor Jesucristo,
pero en ese día. será el día maravilloso cuando
dice la biblia será llena la tierra de su gloria como las
aguas cubren la mar y todo es por el señor Jesucristo todo
es porque fue el justo por los injustos todo es porque él llevó
nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero porque el castigo
de nuestra paz fue sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados
y el creyente dice versículo Regresamos a segunda de Pedro,
capítulo 3. versículo catorce dice por lo
cual oh amados estando en espera de estas cosas procurad con diligencia
ser hallados por él sin mancha e irreprensibles en paz por lo
cual oh amados estando en espera de estas cosas versículo doce
esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios esperando
y apresurándoos y una de las cosas que ha caracterizado al
pueblo de Dios es que vive en espera. Quiera el Señor que a
pesar de que nosotros no padecemos persecución, oremos por la venida
del Señor Jesucristo. Es algo que es frecuente en los
lugares donde la iglesia es perseguida, es orar porque Cristo venga pronto. Hermanos, esperar la venida del
Señor y apresurarnos para su venida, clamando por la pronta
venida del Señor Jesucristo, clamando por nuestros hermanos
que son afligidos por causa de su fe, predicando el evangelio,
apresurandos, nosotros vamos a apresurarnos, nosotros no podemos
apresurar la venida porque el Señor tiene un plan y por más
que nosotros hagamos, no vamos a hacer que se adelante un día
su venida. El Señor Jesucristo va a venir el día que el Padre
ha planeado venir, pero el gozo del creyente es el mismo. Es el mismo gozo que está en
expectativa de poder llegar al momento en que nuestra vida ya
no va a ser más por fe, ahora andamos por fe, pero un día vamos
a andar por vista, un día vamos a ver al Señor Jesucristo cara
a cara, un día el gozo será pleno con todas las cosas nuevas, ya
no más con ninguna clase de dolor, ya no más con ninguna clase de
aflicción, sino estando en presencia del Señor con un gozo. El pasaje
que leímos al principio dice que se gocen en el Señor los
que esperan en el Señor, gloriarnos en su nombre y gozarnos en el
Señor. Y un día no vamos a tener más impedimento para gloriarnos
y gozarnos en el Señor. Y el creyente desea que otros
puedan tener ese gozo. Y una manera de apresurarnos
para ese día es vivir para lo que el apóstol escribió también
que es somos real sacerdocios, somos nación santa, somos pueblo
adquirido por Dios para anunciar las virtudes del que nos llamó
de las tinieblas a su luz admirable. No intentamos razonar ni argumentar
con personas, ni convencerles. Simplemente queremos proclamar
el Evangelio del Señor Jesucristo, que va a haber un nuevo cielo
y una nueva tierra en las cuales mora la justicia, porque Cristo
es la justicia misma. Un lugar donde va a morar su
pueblo que está vestido de su justicia. contamos lo que vemos,
lo que hemos visto y oído, dice el apóstol Juan, esos anunciamos
para que también vosotros tengáis comunión con nosotros y nuestra
comunión verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Oremos, hermanos, por la venida
del Señor, proclamemos el evangelio, oremos por nuestros hermanos
que viven persecución en muchos otros países, pero aún dentro
de nuestra congregación hay personas que son afligidas en su familia
por causa de su fe en el Señor Jesucristo y que los tengamos
en oración. Y quisiera terminar leyendo un
versículo de Apocalipsis 21, el último, dice, pero los cobardes
e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios
y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos, tendrán su parte
en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Y damos gracias a Dios porque
los que están en Cristo, aunque pudieron ser de esa lista, dice
el apóstol Juan el apóstol Pablo a los Corintios dice y esto erais
algunos de vosotros pero ya habéis sido lavados y habéis sido santificados
por la sangre del Señor Jesucristo y el que vence es el que está
en Cristo, el que puede estar donde mora la justicia es el
que por la fe en la obra y la persona del Señor Jesucristo
ha sido justificado, justificados pues por la fe tenemos paz para
con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo y sólo teniendo
paz con Él podremos estar en ese cielo y esa nueva tierra
y Él va a habitar con nosotros por causa de estar en Cristo,
porque fuera del Señor Jesucristo, Dios es fuego consumidor. Vamos
a orar.

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