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JC

La vida de los amados.

2 Peter 3:14
Joel Coyoc February, 25 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc February, 25 2024
Estudio de 2 Pedro

En su sermón "La vida de los amados", Joel Coyoc aborda el tema de la espera y la preparación de los creyentes para la segunda venida de Cristo, apoyándose en 2 Pedro 3:14. Coyoc resalta que el amor de Dios hacia su pueblo motiva a los creyentes a vivir en expectativa y a mantener su vida en santidad mientras aguardan el regreso del Señor. Él argumenta que, a pesar de los desafíos y burlas que enfrenta la iglesia, la paciencia de Dios es para la salvación, remarcando el llamado a llevar una vida de pureza y arrepentimiento antes del inminente juicio. Apoya sus puntos con múltiples referencias bíblicas, incluyendo Romanos y Apocalipsis, subrayando la importancia de ser hallados sin mancha, irreprensibles y en paz al ser confrontados por el Señor. En última instancia, el sermón enfatiza que la esperanza de los creyentes radica en la obra redentora de Jesucristo, quien purifica y justifica a los suyos.

Key Quotes

“El amor hace una gran diferencia en la vida de una persona. Y qué gran bendición es saber que las ovejas del Señor han sido amadas.”

“La vida de los amados es una vida de espera.”

“Los amados han alcanzado la bendición del Señor Jesucristo cuando dice, bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”

“Es solamente por Cristo y por su justicia que podemos ser hallados irreprensibles y es solamente por la fe en el Señor Jesucristo que podemos ser hallados en paz.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras biblias
en la segunda carta del apóstol Pedro capítulo tres dice la palabra del señor amados
esta es la segunda carta que os escribo y en ambas despierto
con exhortación vuestro limpio entendimiento para que tengáis
memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos
profetas y del mandamiento del Señor y salvador dado por vuestros
apóstoles. Sabiendo primero esto, que en
los posteriores días vendrán burladores, andando según sus
propias concupiscencias, y diciendo, ¿dónde está la promesa de su
advenimiento? Porque desde el día en que los
padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el
principio de la creación. Estos ignoran voluntariamente
que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios
los cielos y también la tierra, que proviene del agua y por el
agua subsiste. Por lo cual el mundo de entonces
pereció anegado en agua, pero los cielos y la tierra que existen
ahora están reservados por la misma palabra, guardados por
el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres
impíos. Mas, oh amados, no ignoréis esto,
que para con el Señor un día es como mil años, y mil años
como un día. El Señor no retarda su promesa,
según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con
nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan
al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá
como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grande
estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y
las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas
cosas han de ser desechas, ¿cómo no habéis vosotros andar en santa
y piadosa manera de vivir? Esperando y apresurándoos para
la venida del día de Dios, en el cual los cielos encendiéndose
serán desechos y los elementos siendo quemados se fundirán.
Pero nosotros esperamos según sus promesas cielos nuevos y
tierra nueva en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh
amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia
ser hallados por él sin mancha e irreprensibles en paz. Y tened
entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación,
como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que
le ha sido dada, os ha escrito casi en todas sus epístolas,
hablando en ellas de cosas entre las cuales hay algunas difíciles
de entender, las cuales los inductos e inconstantes tuercen como también
las otras escrituras, para su propia perdición. Así que vosotros,
oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados
por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia
y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. Vamos a meditar el versículo
catorce que dice, por lo cual, oh amados, están en espera de
estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha
e irreprensibles en paz. El apóstol Pedro ha tenido palabras
duras para los falsos maestros y los falsos hermanos, para los
burladores, Sin embargo, qué consuelo es para la oveja del
Señor escuchar varias veces, oh, amados, amados. En ese versículo catorce uno
puede leer y a primera vista, pues en realidad hay un mandato,
pero yo creo que es más que un mandato. Estaba meditando otros
pasajes esta semana y el pasaje en primero de crónicas dieciséis
parece que está lleno de mandatos, no obstante que parecieran ser
mandatos, yo creo que para la oveja del Señor es más que mandatos,
es un deleite el alabar al Señor, el hablar de sus maravillas,
el cantarle salmos a lo que Dios está haciendo en
el corazón motiva a sus ovejas. Y es interesante como varias
veces en este capítulo tres el apóstol va usando la palabra
amados, amados. Y nuestro tema es la vida de
los amados. El amor hace una gran diferencia
en la vida de una persona. Y qué gran bendición es saber
que las ovejas del Señor han sido amadas. amor eterno dice
con amor eterno te he amado por tanto te prolongué mi misericordia
que más allá que obedecer mandatos es la motivación del amor de
Dios para con aquellos que hemos sido amados sabiendo por el testimonio
de las escrituras que no había ninguna razón para que seamos
amados en realidad no había nada amable en nosotros, nada digno
de ser amado. Lo único que había en nosotros
es hinchazón, podrida llaga, es corrupción, es pensamientos
que son de continuo solamente el mal. Y eso, desde nuestra
más tierna edad, nacimos con una actitud de rebelión hacia
el Señor, sin embargo, cuando éramos enemigos, Cristo murió
por nosotros, más Dios muestra su amor para con nosotros sin
que siendo un pecadores, Cristo murió por nosotros, y qué hermoso
es escuchar esa expresión amados, amados por el padre, amados por
el hijo, amados por el Espíritu Santo, amados por los apóstoles,
amados por los pastores que Dios ha enviado a su iglesia, amados
entre hermanos, por causa de la obra del Señor Jesucristo.
Y el apóstol está describiendo cómo es la vida de los amados.
En primer lugar, nos dice que la vida de los amados es una
vida de espera. Dice, por lo cual, oh amados,
estando en espera de estas cosas, aquellos que han sido objetos
del amor del Señor. Ese amor que se ha mostrado en
la obra del Señor Jesucristo, en esa obra redentora que el
Señor Jesucristo vino a efectuar en favor de su pueblo. Cuando
pensamos en el Señor Jesús, tenemos que pensar desde su nombre. Llamará
su nombre Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Y
la vida de este pueblo es una vida de espera. Es interesante
que cuando nosotros pensamos en lo que el apóstol está hablando
aquí, dice, estando en espera, por lo cual, oh amados, estando
en espera de estas cosas. ¿Cuáles son estas cosas? Y pues
estas cosas son lo que él ha dicho en los versículos anteriores,
el día del Señor. El día del Señor vendrá y su
pueblo, sus ovejas, sus amados viven con la expectativa de esperar
ese día. Es lo que les motiva cada día
a vivir, el saber que no estamos en un mundo donde todo es caos,
sino es un mundo donde a pesar de que parece que todo es caos
y desorden, Dios está gobernando. El saber que la historia de este
mundo apunta hacia un final y el final es muy distinto a lo que
se puede ver en este momento a simple vista, el final es glorioso,
el final es con Cristo. Constantemente los apóstoles
recordaron y llamaron a esperanza justamente apuntando a la segunda
venida. El apóstol Pablo escribe a las
ovejas del Señor y les dice, pues hay cosas que golpean nuestra
vida y la golpean con mucha fuerza. Por ejemplo, cuando el Señor
toma la vida de alguno de sus redimidos, pues los que quedamos
somos afectados sin duda. Y el apóstol Pablo no dice que
no estemos tristes, pero él apela justamente a que el que es amado
vive en espera. Y él dice, no os entristezcáis
como los otros que no tienen esperanza. No dice que no estemos
tristes, pero Nuestra tristeza no puede ser como la de aquellos
que no son amados. Nuestra tristeza es distinta,
porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también creemos
que él traerá consigo a todos los que durmieron en él. Él dice,
por lo cual, os decimos esto en palabra del Señor, y él va
animando y consolando justamente con lo que caracteriza la vida
de los amados, la vida de espera, la vida de espera de su gran
Dios y Salvador, el Señor Jesucristo. Es interesante que estamos pensando
en cómo es la vida de los amados y que la figura, la figura predilecta
del Señor para mostrar su relación con su pueblo es justamente una
relación de amor Y una de las figuras utilizadas en el Apocalipsis
es, estamos en espera, no solo de que se manifieste nuestro
gran Dios y Salvador Jesucristo, sino en espera de las bodas del
Cordero. Y esos amados que viven en espera,
en realidad son la novia que está en espera de que el novio
venga. Y hay tantas veces que esto se
repite como una figura en la Escritura. y la característica,
lo que mantiene la vida del creyente, a pesar de que pasan los años,
a pesar de que pasan las décadas, y seguimos viviendo en espera,
y esa espera ha mantenido a los creyentes, como el apóstol Pablo
escribió a Timoteo en su segunda carta que mencioné en la mañana,
cuando él dice, he peleado la buena batalla y guardado la fe,
por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual
me dará el señor juez justo en aquel día. en aquel día. Y hermanos, Pablo es una oveja
que está escribiendo a otra oveja. Pablo es uno de esos amados que
está escribiendo a Timoteo, que es otro de sus amados. Y al final
de cuentas, la carta es una bendición para todas las ovejas que están
en espera. Lo que mantenía Pablo es, dice,
la cual me dará el señor juez justo en aquel día, y no solamente
a mí, sino a todos los que aman su venida. hermanos el creyente
está viviendo la el amado está viviendo en espera de aquel día
el apóstol Juan también lo escribe y lo escribe con expectativa
cuando dice amados ahora somos hijos de Dios Y aún no se ha
manifestado lo que debemos de ser, pero sabemos que cuando
Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos tal como
Él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza
en Él se purifica a sí mismo, así como Él es puro. Una vida
de espera. El apóstol Pablo, el apóstol
Pedro, el apóstol Juan están escribiendo acerca de la doctrina
de las últimas cosas. la doctrina de la venida del
Señor Jesucristo, no simplemente por escribir y hablar de cosas
para nuestra cabeza, sino porque la vida de los amados es atraída
hacia una vida de santidad, hacia querer ser en una forma práctica
lo que Dios ya ha hecho por ellos en su interior, Y ellos viven
esperando las bodas del Cordero, Filipenses capítulo 3, versículo 20. Dice, más nuestra ciudadanía está en
los cielos, desde donde también esperamos al Salvador, al Señor
Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra
para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder
con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. Pablo, diciendo lo que Juan dice
en su carta, la espera de aquel tiempo en el cual Seamos como
él es, dejemos de tener este cuerpo de humillación porque
este no es un cuerpo adecuado para la nueva vida que nos ha
sido dada por la, al ser hechos nuevas criaturas. Tener un cuerpo
como el cuerpo de la gloria suya en el cual ya no será más una
fuente de tentación. Un cuerpo en el cual va a ser
adecuado para la vida espiritual que hemos sido, que hemos recibido.
Un cuerpo en el cual vamos a gozar eternamente de comunión con el
Señor Y lo más maravilloso, poder ir más allá de lo que perdió
Adán. Adán recuerde que podía pecar o no pecar. Cuando nosotros
nacimos, nacimos pudiendo hacer una sola cosa. Y la una sola
cosa que podíamos hacer es pecar. Pero redimidos en Cristo, estamos
yendo más allá, a la posibilidad de no poder pecar más. Dice Bueno, le estaba mencionando
acerca de las bodas del cordero y también el apóstol ha mencionado
en las cosas que estamos esperando un nuevo cielo y una nueva tierra
en los cuales mora la justicia, un nuevo cielo y nueva tierra
en los cuales mora la justicia. También el apóstol Pablo escribió
acerca de esto en Romanos capítulo ocho, cuando él habla acerca
de cómo esta creación ha sido sujeta a vanidad. Y la creación
está esperando la manifestación gloriosa de los hijos de Dios
y cuando la creación va a ser liberada de la vanidad en que
ha sido sujeta por causa de nuestro pecado. Ahora, la segunda cosa
que el apóstol dice, si bien a manera de mandato, pero más
a manera de una descripción, dice Procurad con diligencia ser hallados
por él sin mancha e irreprensibles en paz. Procurad con diligencia. Hermanos, la vida de los amados,
y justamente pensando en la figura de las bodas del Cordero, es
una vida de preparación diligente para el encuentro con su amado.
Los amados o la amada novia del Cordero está siendo alentada
por el apóstol Pedro, para vivir con diligencia el tiempo que
nos separa de aquí al momento en que el Señor venga, de aquel
momento en que el Señor sea manifestado. Y los llama a prepararse en tres
sentidos, en los cuales ellos han de ser
hallados. Y el Apóstol hace énfasis en
ser hallados por Él. Y esto nos recuerda en primer
lugar un asunto importante, un asunto importante que nosotros
tendemos a olvidar porque somos dados a buscar la gloria donde
no está la gloria. Somos llamados, somos tentados
a buscar recibir gloria los unos de los otros. Y Él nos recuerda
algo. La vida es, en primer lugar,
delante de Él. Recuerde que es algo que está
a lo largo de toda la Escritura. En el Antiguo Testamento podemos
recordar pasajes donde el Señor dice, no mires a lo hermoso de
su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho.
Porque Dios no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira
lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón. El
Señor mira el corazón. Recuerde el salmista en el Salmo
139 dice, tú me has examinado y conocido, tú has conocido mi
sentarme y mi levantarme. En el evangelio de Juan, cuando
estuvimos estudiando, estuvimos mirando cómo Natanael, por ejemplo,
fue impresionado por el hecho de que el Señor es omnisciente
y que la vida es delante de sus ojos, que el Señor le conocía
en lo más profundo, más allá de las fachadas, el Señor conoce
a profundidad Recuerde que terminamos en el Apocalipsis y termina con
una descripción del Señor que tiene ojos como llama de fuego,
que está caminando en medio de los siete candeleros. Sus ojos
como llama de fuego hablan de una mirada penetrante y la vida
que realmente importa y los amados son conscientes de ello y los
amados saben quieren una sola cosa, ser hallados por él, ser
hallados por él, por aquel que mira a profundidad. Ellos están
asombrados como se asombró Natanael, ellos están admirados y asombrados
como se admiró aquella mujer que Natanael obviamente era un
amado, pero aquella mujer samaritana que también quedó admirada de
que el Señor tiene ojos como llama de fuego, porque Él le
dijo, trae a tu marido. Y ella sabía que la vida era
delante de él. Y ella dijo, pues no tengo marido. Y el Señor le dijo, bien has
dicho, no tengo marido. La vida es delante de él y los
amados quieren ser hallados por él y por nadie más. Lo que importa
a los amados no es lo que diga la demás gente o la impresión
que podamos causar a las personas. Lo que importa es saber el Señor
me conoce. El Señor sabe mi sentarme y mi
levantarme. El Señor conoce mi andar y mi
reposo. Él conoce mis pensamientos. Él
no está aún la palabra en mi boca y Él ya sabe todo lo que
yo voy a decir. Y es tan impresionante esto que
al amado que escribió el Salmo 139, le llevó a escribir el Salmo
139, y dijo, tal conocimiento es demasiado maravilloso para
mí, alto es, no lo puedo comprender. Y al final, él terminó diciendo,
examíname, oh Dios, y conoce mi corazón, pruébame y conoce
mis pensamientos, y ve si hay en mí camino de perversidad y
guíame en el camino eterno. La vida es, la vida es delante,
delante de los ojos del Señor. No olvidemos, el Señor aborrece
un cambio de conducta sin un cambio de corazón. Normalmente,
bueno, esa fue una de las razones por las que tuvo muchos enfrentamientos
con los fariseos, porque ellos estaban muy preocupados por una
apariencia externa, sin importar lo que era en el interior y el
Señor les llamó fuertemente, muchas veces, hipócritas. Ahora,
el creyente, el amado, está en una vida de preparación, y esa
vida de preparación para encontrarse con su amado empieza desde aquel
día en que él responde a ese llamado irresistible de amor,
y él viene al Señor Jesucristo. Porque el llamado y la preparación
es, en primer lugar, a ser hallado sin mancha. ¿Cómo puedo yo ser
hallado sin mancha? ¿Puedo yo acaso, dice el salmista,
puede el leopardo quitar las manchas? ¿O puede el hombre que
nace negro quitar su negrura? Y hermano, nacemos negros de
pecado. Nacemos en depravación total.
Nacemos con pensamientos corruptos. No somos personas malvadas que
de vez en cuando hacemos cosas malas, sino somos la misma corrupción. Según la opinión del Señor, somos
hinchazón y podrida llaga. No hay nada en verdad bueno decía
Espurgio en una de sus predicaciones dice algunas personas que ustedes
ven en la iglesia y que consideran son buenas personas dice y entonces
los llaman para ser diáconos y él decía buenos y les voy a
decir buenos para qué dice buenos para nada y es que en verdad
somos buenos para nada el señor Jesús cuando vino el joven rico
y le dijo maestro bueno y el señor Jesús le dijo por qué me
llamas bueno me estás llamando bueno porque estás reconociendo
que soy Dios porque bueno solo hay uno y fuera de ese uno somos
buenos para pecar y nada más que para pecar manchados con
la mancha del pecado con la rebelión en contra de Dios nacemos desviados
apartados del Señor aborreciendo al Señor dice la Biblia que los
impíos se descarrían desde la desde la matriz y hermanos ¿Cómo
podemos presentarnos sin mancha? Pero qué gran bendición que todo
lo que Dios demanda, él lo provee. No hay manera en que un hombre
se pueda presentar sin mancha. Sin embargo, los amados han conocido
la manera. Los amados han alcanzado la bendición
del Señor Jesucristo cuando dice, bienaventurados los de limpio
corazón, porque ellos verán a Dios. En contraste, los que no son
de limpio corazón, cuando vean al Señor en su trono, al que
está sentado en el trono, Y van a decir a las rocas, caed sobre
nosotros y cubridnos del rostro de aquel que está sentado en
el trono. Pero los amados, la amada novia del cordero ha lavado
sus ropas. Recuerde cómo estaba predicando
él. Juan el Bautista y diciendo, he aquí el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Y habían ahí dos amadas ovejas
que escucharon decir del Señor Jesús, este es el Cordero de
Dios que quita el pecado del mundo y le siguieron y estuvieron
con él. Y ellos tuvieron la bienaventuranza
de un corazón limpio, sin mancha, solamente hay algo que puede
quitar la mancha de nuestro pecado. Aunque a montones lejía sobre
de ti, la mancha de tu pecado está sobre ti. Pero el Señor
dice, venid luego y estemos a cuenta. Si vuestros pecados fueran rojos
como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Dice el Señor,
la sangre de Jesucristo, su hijo, nos limpia de todo pecado. Dice
la escritura, sin derramamiento de sangre no hay remisión de
pecados, pero la escritura también dice que el Señor Jesucristo
con un solo sacrificio hizo perfectos para siempre a los santificados.
Hermanos, la manera, si eres una amada oveja, el Señor está
hoy diciéndote cómo puedes estar listo para ser hallado por él
sin mancha. Y la manera es ser lavado en
la sangre del cordero, en aquel justo que murió por los injustos,
en aquel que vino a salvar a su pueblo de sus pecados, en aquel
que vino a vivir la vida que nosotros no somos capaces de
vivir. Porque caídos en Adán, lo único que hemos hecho todo
el tiempo y todos los días de nuestra vida es nada más que
quebrantar la santa ley de Dios todos los días de nuestra vida.
Porque el que quebranta un mandamiento ha quebrantado todos los mandamientos. Y hermanos, solamente hay esperanza
viniendo al Señor Jesucristo, que es la provisión que Dios
mismo ha hecho para que pueda ser hallado sin mancha. En el
antiguo pacto se derramaron Muchos, no sé si millones de litros de
sangre, pero ninguno de ellos quitó un solo pecado. Eran sombras
de aquello que había de venir del Señor Jesucristo. Y de eso
la Escritura da testimonio en Hebreos capítulo 10. dice si usted lee desde el versículo
uno puede leerlo en casa va a describir todo lo que sucedió en el antiguo
pacto pero a partir del versículo catorce dice porque con una sola
ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados Y nos atestigua
lo mismo el Espíritu Santo, porque después de haber dicho, ese es
el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor,
pondré mis leyes en sus corazones y en sus mentes las escribiré,
añade, y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.
porque donde hay remisión de estos no hay más ofrenda por
el pecado. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar
en el lugar santísimo por la sangre de Jesucristo, por el
camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto
es, de su carne, y teniendo un gran sumo sacerdote sobre la
casa de Dios, acerquémonos con corazones sinceros en plena certidumbre
de fe, purificados los corazones, sin mancha, por la sangre del
Señor Jesucristo. Dice, purificados los corazones
de mala conciencia y lavados los cuerpos con agua pura, mantengamos
firme sin fluctuar la profesión de nuestra esperanza, porque
fiel es el que prometió. Y consideremos unos a otros para
estimularnos al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos
como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos, y tanto más
cuando veis que aquel día se acerca. Y nuevamente el escritor
de los hebreos está describiendo exactamente lo mismo que el apóstol
Pedro, la vida de espera de los amados del Señor, sin mancha,
sin mancha, solamente la sangre del Señor Jesucristo. Por eso
cantamos el himno que dice, has hallado en Cristo plena salvación
por la sangre que Cristo vertió, es tu corazón más blanco que
la nieve. bienaventurados, los del limpio corazón, porque ellos
verán a Dios y solamente la sangre de Jesucristo. Como dice el mismo
apóstol Pedro en su primera carta, sabiendo que fuimos rescatados
de nuestra vana manera de vivir, la cual recibimos de nuestros
padres, no con cosas corruptibles como oro y plata, sino con la
sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin
contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo,
pero manifestado en los postreros tiempos por los amados, por amor
de vosotros, por amor de vosotros. Ser hallados sin mancha. Y hermanos,
el creyente está en un mundo sucio de pecado. Y el creyente
viene al Señor Jesucristo no una vez, sino viene constantemente
al Señor Jesucristo. El Espíritu Santo está obrando
y nos redargulle de pecado. Y venimos a Cristo vez tras vez. La prueba de que una vez veniste
al Señor Jesucristo es que sigues viniendo al Señor Jesucristo.
El apóstol, el creyente, el amado, no se la pasa fanfarroneando
y presumiendo de que en él no hay pecado. El creyente está
confiado en el Evangelio, en la obra del Señor Jesucristo.
El apóstol Pablo no tiene vergüenza de decir, palabra fiel este es
y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo
a salvar a los pecadores. y lejos de apuntar a los demás,
él dice, de los cuales yo soy el primero. El apóstol Pablo
dice, miserable de mí, ¿quién me va a librar de este cuerpo
de muerte? Gracias sean dadas a Dios por
Jesucristo, porque él sigue viniendo al Señor Jesucristo, es el único
lugar donde puede haber limpieza. Por eso el apóstol Juan escribe
también y dice, estas cosas os escribo para que no peguéis,
pero si alguno hubiera pecado, abogado tenemos para con el Padre
a Jesucristo el justo, y él es la propiciación por nuestros
pecados, y no solo por los nuestros, sino por los de todo el mundo.
Dice, la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si confesamos nuestros pecados,
él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos
de toda, de toda maldad. sin mancha, irreprensibles, irreprensibles
sin culpa, sin falta, sin tacha, impecable, inocente e irreprochable. Hermanos, miserable de mí, ¿quién me va
a librar de este cuerpo de muerte? Nadie de nosotros puede presentarse
y decir por sí mismo ¿Qué es lo que nos lleva a esto? Pues
nos lleva a orar la oración del Salmo ciento treinta y nueve.
Empezar la vida es delante de ti. No importa si yo puedo impresionar
a ti, jamás te podré impresionar, porque tú conoces lo más íntimo
de mis pensamientos. Y debo regocijarme de decir,
señor, no hay nada de mí que esté oculto a tus ojos. Tú conoces
absolutamente todo, mi sentarme, mi levantarme, mi andar, y mi
reposo. Y terminar diciéndole Señor yo no me conozco, examíname
tú, pero qué bendición que nuevamente está todo en el Señor Jesucristo
y el Salmo treinta y dos nos habla de alguien irreprensible
y la manera es por el Señor Jesucristo también. Bienaventurado aquel
cuya transgresión ha sido perdonada y cubierto su pecado. Bienaventurar
el hombre a quien Jehová no inculpa de iniquidad y en quien espíritu
no hay engaño. Mientras callé, se envejecieron
mis huesos en mi gemir todo el día, porque de día y de noche
se agravó sobre mí tu mano, se volvió mi verdor en sequedales
de verano. Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad. Señor,
qué bendición del Señor para los amados. Los amados no tenemos
que tratar de vivir aparentando. el Señor todo lo sabe, el Señor
todo lo ve, no tenemos que tratar de hacer hojas de higuera, no
tenemos que culpar a otros, tenemos que venir y como oró Daniel en
el capítulo que leyó el hermano, él no dijo han pecado, dijo hemos
pecado, hemos hecho impiamente, hermano entre más conocemos al
Señor, más nos vamos a dar cuenta que hay tanta impureza, hay tanto
pecado aún en nuestras mejores obras. Y que la única razón por
la que podemos acercarnos y venir y adorar al Señor es por su misericordia
manifestada en el sacrificio del Señor Jesucristo. Porque
si no fuera por eso, no podríamos. Y dice, mi pecado te declaré
y no encubrí mi iniquidad. Están todas las cosas desnudas
a sus ojos. Y tú perdonaste la maldad de
mi pecado. ¿Y por qué? Por el bienaventurado,
que es el Señor Jesucristo. Y somos bienaventurados por causa
del Señor Jesucristo. ya no se nos inculpa de pecado
por causa de la justicia del Señor Jesucristo. Nuestro pecado
fue cargado sobre él. Él recibió el castigo de nuestros
pecados y nosotros fuimos vestidos de su justicia. Dice, mi pecado
te declaré y no encubrí mi iniquidad. Dije, confesaré mis transgresiones
a Jehová. Tú perdonaste la maldad de mi
pecado. Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puede
ser hallado. Ciertamente, en la inundación
de muchas aguas, no llegarán estas a él. Tú eres mi refugio,
me guardarás de la angustia, con cánticos de liberación me
rodearás. Te haré entender y te enseñaré
el camino que debes andar, sobre ti fijaré mis ojos. No seáis
como el caballo, como el mulo, sin entendimiento, que han de
ser sujetos con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan
a ti. Muchos dolores habrá para el
impío, mas para el que espera en Jehová, le rodea la misericordia. Hermanos, el que espera en Jehová
les rodea la misericordia. Alegraos en Jehová y gozaos justos
y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón. Y hermanos,
lo único que nos puede hacer elevar un canto verdadero es
saber que soy sin mancha por la sangre de Cristo. Soy irreprensible
porque he sido vestido de la justicia del Señor Jesucristo
porque no se me inculpa más de pecado. Porque puedo venir y
decir, Señor, he pecado, he hecho lo malo delante de tus ojos.
En verdad, contra ti, contra ti solo he pecado. Y poder experimentar
el perdón del Señor. Y después dice, en paz, en paz. Y nuevamente es en el Señor Jesucristo,
dice Romanos capítulo cinco, versículo uno y dos, justificados
pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo, justificados pues por la fe, tenemos paz,
y el creyente está en paz. El creyente recibe la bienaventuranza
del Señor Jesús, bienaventurado los pacificadores, porque ellos
serán llamados hijos de Dios. por causa de la obra del Señor
Jesucristo. Justificados pues por la fe tenemos
paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por
la fe en la obra del Señor Jesucristo hemos depuesto las armas. Él
ha rendido nuestro corazón. Hemos sido humillados hemos mirado
por su gracia que lo único que tenemos que venir es hacer venir
con las manos vacías a recibir rendidos y hermanos experimentando
atraídos por lazos de amor y venimos sabiendo que él es un rey digno
de que nos sometamos a él, que él es el mejor amo, que él es
el rey de paz, que él es rico en misericordia. Efesios capítulo
dos, versículo catorce. Hablando del Señor Jesucristo,
desde el versículo trece dice, pero ahora en Cristo Jesús Vosotros
que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por
la sangre de Cristo, porque Él es nuestra paz, que en ambos
pueblos hizo uno derribando la pared intermedia de separación,
aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados
en ordenanzas. para crear en sí mismo de los
dos un solo y nuevo hombre haciendo la paz y mediante la cruz reconciliar
con Dios a ambos en un solo cuerpo matando en ella las enemistades.
Y hermanos, qué bendición en paz con Dios y en paz entre hermanos
judíos y gentiles y no importa de qué linaje, lengua, pueblo,
nación, no importa si nuestros pueblos terrenales son enemigos,
el pueblo del señor no sólo son amados del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo, sino son amados unos a los otros, porque
Cristo es nuestra paz. Y qué bendición de saber que
Podemos decir, no importa lo que pase, que hay paz con Dios. En verdad, ir y poder acostarte
y dormir. Qué triste es que a veces hay
cosas que nos quitan el sueño. Pero hay una sola cosa que en
verdad debería quitarnos el sueño. Estás en paz con Dios. En verdad, tú puedes salir de
este mundo o Cristo venir en este momento y tú estás en paz
con Dios y tú vas a estar gozoso de ver al Señor Jesucristo o
tú vas a decir, cae sobre nosotros y cubrirnos del rostro del que
está sentado en el trono. Pero qué bendición para los amados.
Ellos anhelan, anhelan ver al novio y quisiera que pudiéramos
reflexionar en algunos Pasajes, Efesios 5, 27 al 28 Hermanos, el creyente, esto inicia
cuando el creyente es atraído al Señor, cuando el Señor le
salva. Pero eso es algo que se mantiene
en toda la vida. El creyente no se vuelve aquel
pesado y arrogante que cree que vive por encima de otros. El
creyente es bien consciente de su pecado, de lo peligroso que
él es, de la necesidad de venir constantemente a seguir buscando
la limpieza en la sangre del Señor Jesucristo. Y el creyente
anhela algo, el creyente anhela que lo que ya ha sido hecho en
su interior pueda verse exteriormente para la gloria de Dios. Efesios
capítulo cinco, versículo veintisiete. La figura es las bodas del cordero,
dice el apóstol Pablo desde el versículo veinticinco dice maridos
amad a vuestras mujeres así como Cristo amó a la iglesia y se
entregó a sí mismo por ella para santificarla habiéndola purificada
en el lavamiento del agua por la palabra a fin de presentársela
a sí mismo una iglesia gloriosa que no tuviese mancha ni arruga
ni cosa semejante sino que fuese Versículo once hasta el versículo
quince dice, porque la gracia de Dios se ha manifestado para
salvación a todos los hombres, enseñándonos a que renunciando
a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo
sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada
y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo. quien se dio a sí mismo por nosotros
para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo
propio, celoso de buenas obras. Esto hable y exhorta y reprende
con toda autoridad. Nadie te menosprecie. Apocalipsis
veintidós, versículo once al veintiuno dice Antes de Apocalipsis 22 vamos
a mirar unos versículos en el Apocalipsis 21. Apocalipsis 19 dice Versículo 4, dice, los veinticuatro
ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron
a Dios que estaba sentado en el trono y decían, amén, aleluya. Y salió del trono una voz que
decía, alabat a nuestro Dios, todos sus siervos y los que le
teméis, así pequeños como grandes. Y oí la voz de una gran multitud,
como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos
que decían, Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso
reina. Gocémonos y alegrémonos, y démosle
gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa
se ha preparado. una vida de diligente preparación
dice y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino limpio
y resplandeciente porque el lino fino es las acciones justas de
los santos y apocalipsis veintidós a partir
del versículo once dice el que es injusto sea injusto todavía
y el que es inmundo sea inmundo todavía y el que es justo practique
la justicia todavía y el que es santo santifíquese todavía
y aquí yo vengo pronto y mi galardón conmigo para recompensar a cada
uno según sea su obra Yo soy el alfa y la omega, el principio
y el fin, el primero y el último, bienaventurados los que lavan
sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y para entrar
por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán afuera,
y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras,
y todo aquel que ama y hace mentira. Yo, Jesús, he enviado a mi ángel
para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy
la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de
la mañana. Y el espíritu y la esposa dicen,
ven. Y el que oye, diga, ven. Y el
que tiene sed, venga. Y el que quiere, tome del agua
de la vida gratuitamente. Yo testifico a todo aquel que
oye las palabras de la profecía de este libro. Si alguno añadiere
a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas
en este libro. Y si alguno quitara de las palabras
del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de
la vida y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas
en este libro. el que da testimonio de estas
cosas dice, ciertamente vengo en breve, amén, sí ven señor
Jesús, la gracia de nuestro señor Jesucristo sea con todos vosotros,
amén. Y hermanos, quiera el señor que hemos hallado
en Cristo. La preparación es en Cristo,
es solo en Cristo y por Cristo que podemos ser hallados sin
mancha, es solamente por Cristo y por su justicia que podemos
ser hallados irreprensibles y es solamente por la fe en el Señor
Jesucristo que podemos ser hallados en paz, en paz con Dios y en
paz con el pueblo de Dios. Vamos a orar.

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Joshua

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