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Jose Dzul

La potestad de Cristo

Matthew 28:18-20
Jose Dzul February, 5 2023 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul February, 5 2023

El sermón de Jose Dzul, titulado "La potestad de Cristo," se centra en la temática de la soberanía de Jesús, basándose en Mateo 28:18-20. Dzul argumenta que toda autoridad le ha sido otorgada a Cristo en el cielo y en la tierra, lo que implica su poder supremo para dar vida, salvar, llamar eficazmente a los elegidos y cumplir sus promesas. Se enfatiza que el ser humano, incapacitado debido al pecado, necesita la obra soberana de Cristo para ser renovado y salvado. Dzul resalta las verdades doctrinales de la eficacia divina de la llamada, la total suficiencia de la redención a través de la muerte de Cristo y la constante presencia de Dios con su pueblo como base de nuestra esperanza en la vida cristiana.

Key Quotes

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.”

“Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”

“Cristo es el único que puede romper las cadenas del pecado.”

“La sangre del Señor Jesucristo es el pago de nuestra redención.”

Sermon Transcript

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Hoy vamos a leer en el libro
de Mateo capítulo 28. En el libro de Mateo capítulo
28. En su versículo 18 hasta 20. Estas son las últimas palabras
del Señor Jesucristo después de su resurrección. Él dice aquí
a sus discípulos. Y Jesús se acercó y les habló,
diciendo, Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos
a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que
os he mandado, y aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta
el fin del mundo. Cuando Dios te llama y te comisiona
para su obra, Él no te va a dejar. Él no te va a abandonar. Dice,
he aquí yo estoy contigo todos los días hasta el fin del mundo. No te dejaré ni te desampararé,
dice Dios. Cuando llama y te comisiona para
alguna obra suya, el Señor va a estar contigo, te va a sostener,
te va a proveer. de todo lo que necesitas, de
lo que tú necesitas. Hoy en esta mañana quiero que
pensemos sobre la potestad de Cristo, la potestad del Señor
Jesucristo. Y quiero hablar de cuatro cosas.
Primero, la potestad de Cristo para dar vida. en segundo lugar
la potestad de cristo para salvar en tercer lugar la potestad de
cristo para llamar eficazmente el número cuatro la potestad
de cristo para cumplir sus promesas Ahora, nos está diciendo aquí
el evangelista Mateo, dice que el Señor Jesús se acercó a sus
discípulos y les dijo, toda potestad me es dada en el cielo y en la
tierra. El Hijo del Dios viviente, el
Señor Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, eternamente, Él
ha tenido toda potestad. Él eternamente ha tenido toda
potestad en el cielo y en la tierra. Todo lo que nosotros
vemos. Levantando nuestros ojos y ver
la tierra, todo fue hecho por Él. Sin Él, nada de lo que ha
sido hecho hubiera sido hecho. Él es el creador de todas las
cosas que vemos y no vemos. Él es eterno, es el verbo eterno. Él estaba con Dios y Él es Dios. Todo fue hecho por Él, por su
poder. Entonces el Señor Jesucristo,
después de su muerte y resurrección, entre los muertos, Él fue exaltado
hasta lo sumo. Fue exaltado hasta los sumos.
Hasta lo sumo, con toda potestad en el cielo
y en la tierra. el Señor Jesucristo es quien
está haciendo su voluntad en el cielo y en la tierra. En sus manos está el control
de este mundo. En sus manos está el control
de los demonios. Todo está bajo su control. Todo
está bajo sus manos. Sus enemigos los controla. Él tiene control sobre todos
sus enemigos y no hay quien le diga qué haces. Él hace su voluntad en el ejército
del cielo y en los habitantes de esta tierra y no hay quien
le diga qué haces o por qué lo haces. Él es soberano. Él hace lo que él quiere hacer
con este mundo. Es su mundo. es su mundo y él
tiene la potestad de cumplir su voluntad en el cielo como
en la tierra. El Señor Jesucristo tiene potestad
para abrir tus ojos en esta mañana. Los ojos de tu entendimiento
puede ser que esté cerrado, ciego espiritualmente. El Señor dice,
toda potestad me es dada. Abrir los ojos, abrir los oídos,
cambiar el corazón del pecador que odia a Dios. Hoy puede que
has venido aquí en este lugar con un corazón que odia a Dios,
que rechaza a Dios, que desprecia a Dios. Pero el Señor dice, yo
tengo todo poder autoridad para cambiar tu corazón, darte un
corazón nuevo para que tú en vez de que me odies, me ames. En vez de que vivas en desobediencia
a mí, me obedezcas. El Señor tiene todo este poder. Jesús dijo, el Padre ama al Hijo,
y todas las cosas ha entregado en las manos de su Hijo. ¡Qué precioso! ¡Qué precioso! El Señor Jesucristo nos está
diciendo que Él tiene toda potestad en el cielo y en la tierra. Él dice, yo abro y nadie encierra. Yo cierro y nadie abre. Está hablando de su poder supremo,
de su soberanía, de su onipotencia. Él es el Todopoderoso que está
sentado sobre su trono en la gloria. El Señor Jesucristo nos
está diciendo Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. El Señor Jesucristo es el único
que puede romper las cadenas del orgullo del ser humano. Cristo es el único que puede
romper las cadenas de la incredulidad. Él tiene todo el poder para romper
las cadenas de la ignorancia. la ignorancia espiritual. El
Señor tiene todo el poder para romper Las cadenas de las tinieblas
que aprisiona al ser humano, al pecador de este mundo, que
vive sin Cristo Jesús. El Señor Jesús, Él tiene todo
el poder para romper las cadenas del mundo. El mundo que tiene
encadenado espiritualmente al hombre, pecador de este mundo. Cristo es el único que tiene
potestad, toda potestad para romper las cadenas del diablo,
de satanás. El mundo está bajo la influencia
de satanás y muchos están bajo el reino de Satanás, pero Cristo,
Él tiene toda la potestad para romper las ligaduras del reino
de Satanás y sacar al hombre de ese reino de tinieblas y llevarlo
al reino de su amado Hijo, el Señor Jesucristo. Cristo es el
único que tiene todo poder, toda potestad para romper las cadenas
del pecado. el pecado que ata al hombre,
el pecado que tiene esclavizado al hombre, esclavizado su mente,
su corazón, todo su ser. Jesús dijo, si el Hijo os libertare,
serás verdaderamente libre. Tú no te puedes liberar por ti
mismo. ¿No tienes la capacidad? ¿No
tienes la fuerza? Pero el Señor Jesucristo nos
dice que Él tiene toda potestad para romper todas estas ligaduras,
todas estas cadenas, para hacernos libres, para servirle, para adorarle,
para creer en Él, amarlo de todo corazón. Bueno, en esta mañana
el Señor nos está diciendo Toda potestad me es dada en el cielo
y en la tierra. El Señor Jesucristo tiene toda
potestad, primero, para dar vida al pecador que está muerto espiritualmente. Cristo tiene toda potestad para
dar vida al pecador que está muerto espiritualmente. Muchos no creen esto. Muchos
piensan que el hombre solamente se está durmiendo. Hay que despertarlo
para que él pueda arrepentirse, creer, buscar a Dios. La palabra
de Dios, la palabra de Dios nos está diciendo que Dios es el
que Dios es quien da vida al hombre que está muerto espiritualmente. El hombre pecador de este mundo
sin Cristo está muerto espiritualmente. ¿Qué es lo que ocasionó esta
muerte espiritual? Cuando Adán cayó en el pecado,
desobedeciendo a Dios, Esto causó la muerte espiritual de todo
ser humano de este mundo. El pecado arruinó totalmente
la felicidad del hombre que fue creado según la imagen de Dios. Desde entonces, toda la humanidad,
todo el mundo quedó arruinado espiritualmente. De tal modo,
no hay quien pueda buscar a Dios. El hombre está incapacitado totalmente
para buscar a Dios. El hombre está incapacitado totalmente
para hacer el bien que agrada a Dios. El hombre está incapacitado
totalmente para entender las cosas espirituales de Dios. Si Dios no obra en nosotros,
no vamos a entender lo que Dios nos está diciendo aquí en Su
Palabra. No lo vamos a entender. Dios
es quien nos da el entendimiento, iluminando nuestra mente con
su Santo Espíritu y Palabra para hacernos entender lo que Él nos
está diciendo. Entonces el hombre quedó arruinado
totalmente. con la incapacidad de buscar
a Dios, la incapacidad de entender las cosas de Dios, las cosas
espirituales de Dios, con la incapacidad de hacer algo que
agrade a Dios a su favor. De tal modo también el hombre,
el hombre también no puede lograr una justicia delante de Dios
porque está corrompido. de pieza a cabeza. Todo está
corrompido en el hombre. No hay nada bueno espiritualmente
en el hombre que pueda atraer la atención de Dios. Todo lo
que hay en nosotros por naturaleza es pecado. Todo lo que hacemos por naturaleza
está contaminado por el pecado. Todas nuestras justicias son
como trapo de inmundicia. Las mejores obras de un hombre
en este mundo es trapo de inmundicia. Y eso es horrible. Es la justicia del ser humano
de este mundo. Si hay hombres y mujeres en esta
mañana que están viviendo sin Cristo, deben saber ustedes que
están muertos espiritualmente. Aunque puedan andar, puedan viajar,
puedan divertirse, espiritualmente están muertos en sus delitos
y pecados. y sólo el Señor puede darles
vida. Él os dio vida a vosotros cuando
estabais muertos en vuestros delitos y pecados. De esta forma,
usted no puede oír. Tiene los oídos cerrados espiritualmente. De tal modo, tú no puedes ver
la gloria de Dios en la faz del Señor Jesucristo. Estás ciego
espiritualmente. Estás ciego. De tal forma, usted
no puede arrepentirse de sus pecados, ni tampoco creer a Dios
porque estás muerto, totalmente muerto, en vuestros delitos y
pecados. Pero Jesús nos dice en esta mañana,
Él nos dice, toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Escucha esta buena noticia. Jesús nos dice, tengo potestad,
toda potestad, para resucitarte, hombre y mujer, que estás muerto
en tus delitos y pecados. Jesús te dice que Él tiene ese
poder para levantarte de entre los muertos espiritualmente. Cristo no ha cambiado. Él es
el mismo ayer, hoy y siempre. Es el mismo. Una vez vino al
sepulcro de Lázaro. Lázaro estaba ya pudriéndose. Tenía cuatro días de muerto.
Se estaba pudriendo su cuerpo. Y el Señor se acercó a la tuma
de Lázaro y llamó a Lázaro diciendo, Lázaro, ven fuera. Aquel que
había sido muerto, salió vivo. Toda potestad me es dada, dice
el Señor. Él es el único que puede darte
la vida hoy en esta mañana. Y si el Señor te da vida, vas
a confiar en Él. Vas a arrepentirte. Vas a seguirlo,
vas a adorarlo, vas a amarlo, vas a obedecerlo allá en el bautismo
de agua y algún día vas a tomar la cena del Señor. Ruego que el Señor te dé vida
si estás muerto espiritualmente. En segundo lugar, Jesús nos dice,
toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Cristo
tiene toda potestad para salvar de la condenación del pecado. Por naturaleza, estamos condenados
por nuestros pecados. La ira de Dios está sobre nuestra
cabeza por causa de nuestros pecados, por causa de nuestras
rebeliones, nuestras maldades, nuestras blasfemias, insultos
a la santa justicia y ley de Dios. Merecemos la ira de Dios
condenándonos eternamente en el infierno. Lo merecemos porque
hemos ofendido a Dios con nuestros hechos, con nuestras palabras
y con nuestros pensamientos. Pero el Señor es el único que
tiene todo poder para salvar al más vil pecador de este mundo. El ángel del Señor se presentó
a José y le dijo, no temas, tomar a María como tu esposa. Porque
el santo ser que nacerá en ella no es de un ser humano, sino
que es la obra del Espíritu Santo. El niño que nacerá le pondrás
el nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Cristo no vino para probar si
podía salvar a su pueblo. Él vino para salvar a su pueblo. Él vino para asegurar la salvación
de su pueblo. Él vino para asegurar la salvación
de todos aquellos que están confiando en Él. Si puedes confiar en el
Señor, es que el Señor te vino a salvar. El Señor te vino a salvar. Ahora,
¿cómo nos salvó el Señor de nuestros pecados, de la condenación de
nuestros pecados, por su obra sustitutiva? Por su obra sustitutiva
en la cruz del Calvario, Él nos salvó de la condenación de nuestros
pecados. Él nos salvó del poder de nuestros
pecados. Él nos va a salvar de la presencia
de nuestros pecados. Cuando Cristo venga en su gloria
para llevarnos con Él, es cuando seremos librados totalmente de
las cadenas de la presencia del pecado. El Señor nos salvó tomando
nuestro lugar y sufriendo por nuestros pecados. Las Escrituras
nos dicen que Jesús no conoció pecado. No hay pecado en Él y nunca tuvo pecado. Pero Él tomó. Él tomó sobre sus
espaldas nuestros pecados, y Él fue hecho pecado por Dios su
Padre. por la justicia santa de Dios,
por la santa ley de Dios, para que nosotros, los miserables
pecadores, para que nosotros, los arruinados pecadores de este
mundo, fuésemos hechos en el Señor Jesucristo, la justicia
de Dios. La justicia de Dios. El Señor
nos salvó de la maldición de la ley. La maldición de la santa
ley cayó sobre el Hijo de Dios por causa de nuestros pecados.
Él tomó nuestro lugar para liberarnos de esa muerte eterna. La sangre
del Señor Jesucristo es el pago de nuestra redención. Es el pago
de nuestra liberación, de la muerte eterna. Lo que Cristo
pagó en la cruz del Calvario fue un pago completo. Tú no debes
nada a Dios. Usted no debe nada a Dios. Ustedes que creen en el Señor
Jesucristo no deben nada a Dios. Yo no debo nada a Dios. Cristo
pagó por mí. Cristo pagó por ti. Su sangre
fue el precio de nuestra redención y el pago que hizo está completo. No falta nada. No hacemos nada
para completar el precio de nuestra redención. Jesús dijo, consumado
es. Todo está pagado. Mi pueblo ya
está librado. Mi pueblo ya está salvado. La
santa justicia de Dios ya está satisfecha. Cuando Cristo dijo,
consumado es, todo está pagado. Todo está pagado. ¿Por qué lo
hizo? Por amor a nosotros. ¿Por qué
lo hizo? Porque Él tiene misericordia
a nosotros. Él no quiere que vayamos al infierno. Si tú confías en el Señor Jesucristo,
el Señor no quiere que vayas al infierno. Si tú sigues en
tu rebeldía en contra de Dios, tú es quien quieres ir al infierno. Dios no te está enviando al infierno. Tú mismo lo estás escogiendo. Y el infierno no está lejos de
cada persona. Está cerca. Está cerca. El apóstol Pablo, él hace estas
preguntas. ¿Quién va a acusar a los escogidos
de Dios? Dios es quien ya los justificó. Ya estás justificado. No hay
ningún enemigo que te pueda acusar. No existe enemigo en el cielo
que te acuse. No existe enemigo en la tierra
que te acuse. No existe enemigo en el infierno
que te acuse. Dios es quien ya lo justificó. Satanás es el acusador de los
hermanos. Su acusación no vale ahora. No
vale ahora. ya somos justificados en la justicia
del Señor Jesucristo, no en nuestras obras, no en nuestra propia justicia,
sino en la justicia del Señor Jesucristo. Él pregunta otra vez, ¿Quién
condenará? ¿El mundo? ¿Satanás? ¿Quién condenará? Cristo es el que murió. Su muerte
fue el precio de tu redención. Si estás en Cristo, ya estás
redimido. Ya estás salvado de toda condenación. Ahora pues, ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús. Para los que están en
la religión, mirando la religión, están bajo la condenación. Para
los que creen en María y siguen a María, están bajo la condenación. Para aquellas personas que creen
y siguen a Buda, están bajo la condenación. Todo hombre y mujer
que está sin Cristo Jesús hoy en día está bajo la ira de Dios,
está bajo la condenación de Dios. Con este pago que el Señor Jesús
hizo, un pago completo, somos justificados. Somos santificados,
somos limpiados, somos perdonados y somos aceptados en la redención
del Señor Jesucristo. Ahora, en tercer lugar, Cristo
tiene toda potestad para llamar eficazmente a aquellos que Él
amó por Su gracia. Cristo está diciendo, toda potestad
me es dada en el cielo y en la tierra. El Señor es el único
que tiene todo poder, toda autoridad, toda potestad, para llamar eficazmente
aquellos que Él amó por su gracia. Vamos a leer ese texto. Capítulo 8, en Romanos, versículo
29 y 30. Leo también el versículo 28 porque
es muy precioso. Y sabemos que a los que aman
a Dios todas las cosas les ayuda a bien. Esto es a los que conforme
a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció,
los que antes amó, con amor eterno, también los predestinó para que
fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él
sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó,
a estos también llamó. A los que llamó, a estos también
justificó. A los que justificó, a estos
también glorificó. Ese es el decreto de Dios. Es
el decreto eterno de Dios que Él hizo en la eternidad. El Señor, el Señor Dios de las
Escrituras, Él y ama. Él y ama por su palabra y su
espíritu. Su palabra y su espíritu es vida. Es vida. Cuando Cristo vino a
la tumba de Lázaro, él solamente dijo, Lázaro, ven fuera. Él no hizo otra cosa, sino llamar
a Lázaro. Llamar a Lázaro, su voz, su palabra
es espíritu y vida. Aquel que había muerto salió
vivo. Salió vivo. La palabra de Dios
es viva y eficaz. Es el que da vida espiritual
al hombre que está muerto en sus delitos y pecados. El Señor Jesucristo llama a su
pueblo de las tinieblas del pecado a su luz maravillosa. Por naturaleza, nosotros nacimos
en este mundo, vivimos en este mundo sin Cristo, pero estamos
en tinieblas espiritualmente. El Señor Cuando viene a nosotros
y nos llama, nos llama y nos saca de las tinieblas en que
nosotros estamos viviendo. Y nos lleva a su luz admirable. a su luz admirable. El Señor
llama a su pueblo, el Señor llama a pecadores de este mundo, no
porque tengan algún mérito humano. Algunas personas piensan, Dios
llama a alguien porque Dios ve algo en esa persona, ve algo
bueno en esa persona, ve que tiene mérito para que sea llamado. No, Dios no obra así. ¿Qué mérito podemos tener nosotros
para atraer la atención de Dios? ¿Qué mérito? Ninguno. No tenemos
ningún mérito bueno para que podamos atraer la atención de
Dios, para que Él nos llame, para que Él nos salve. No tenemos
nada bueno en nosotros por naturaleza. Todo está mal en nosotros por
naturaleza. El Señor llama. Dice, Él nos
salvó y llamó. no conforme a nuestras obras,
sino según su gracia y su propósito eterno. Él llama a pecadores de este
mundo según su gracia, según su amor, según su misericordia. Él llama porque Él es bueno. Porque Él es bueno. Dios es bueno. Su naturaleza es buena. Nunca
dejará de ser bueno. Nunca. Él siempre es bueno para
con su pueblo. Para con su pueblo. Todas las
cosas que Dios nos manda en nuestra vida es porque Él es bueno. Es bueno. Es bueno. Cuando Cristo llama eficazmente
aquellos que son de Él, esas personas no van a resistir
a ese llamado o llamamiento del Espíritu Santo porque es eficaz. Cuando Dios llamó a Saulo de
Tarso, que él estaba muy enojado, enfurecido, en contra de los
hermanos, En aquel tiempo, el Señor lo llamó y le dijo, Saulo,
Saulo, ¿por qué me estás persiguiendo? Ese hombre cayó, ese hombre preguntó,
Señor, ¿quién eres? El Señor le dijo, Soy Jesús a
quien tú persigues. Él dijo, ¿qué quieres que yo
haga, Señor? Estaba rendido. Antes era como un animal feroz,
pero ahora este pobre Saulo de Tarso estaba rendido a los pies
de Jesús preguntando, ¿qué quieres que yo haga, Señor? Ese es el
llamamiento eficaz del Espíritu Santo. Cuando Dios llama a los
suyos, los suyos no pueden resistir. Recuerden lo que dijo David en
el Salmo 113. Tu pueblo se te ofrecerá a ti
voluntariamente en el día de tu porera. hombres y mujeres,
si estás escuchando la voz del Espíritu Santo en este momento,
no rehúses venir a Jesús con fe. No cierres tu corazón. No cierres tu corazón. Obedece
el mandato del Evangelio. Ven al Señor Jesucristo, confía
en Él de todo corazón. Jesús nos dice, todo lo que el
Padre me da, vendrá a mí. Al que a mí viene, no le echo
fuera. Cristo no está diciendo, para
que tú vengas, tienes que reformar tu vida, cambiar tu vida, cambiar
tu forma. No, vente tal como eres. Vente tal como eres. Él está
diciendo, tengo todo poder, toda autoridad, toda potestad para
recibirte y limpiarte de todos tus pecados. El último asunto. El Señor Jesucristo nos dice
que Él tiene toda potestad. Él tiene toda potestad para cumplir
su promesa. Él nos está diciendo aquí en
el versículo 20. Dice, enseñándoles, está diciendo
a sus discípulos que ellos enseñen a aquellas personas. que se habían convertido en el
Señor Jesucristo, enseñándoles que guarden todas estas cosas
que he mandado. Y aquí yo estoy con vosotros
todos los días hasta el fin del mundo. Cristo tiene toda potestad
para cumplir su promesa. Y aquí yo estoy con vosotros
todos los días hasta el fin del mundo. Cristo está con nosotros,
está con nosotros. Su presencia está con nosotros
por su Espíritu Santo. Él está con nosotros. Nunca dejará
de estar con nosotros. Él dice, estoy con ustedes todos
los días hasta el fin del mundo. Hermanos, Cristo nunca nos va
a dejar. Nunca dejará de estar con nosotros. Su promesa es fiel. Él no es
Dios para que mienta. Él no es hombre para que se arrepienta. Él dijo y lo va a cumplir. Él lo habló y lo va a cumplir. Y es un hecho. Lo que Dios dice
es un hecho. Es un hecho. Estoy con ustedes
todos los días hasta el fin del mundo. El Señor está con nosotros
para guardarnos en seguridad. El apóstol Pedro dice a los herederos,
a los herederos, ustedes son guardados por el poder de Dios
mediante la fe. Los herederos de la salvación,
los herederos de las promesas de Dios son guardados por el
poder de Dios mediante la fe. ¡Son guardados! Cristo dice,
estoy contigo para guardarte todos los días hasta el fin del
mundo. Hasta el fin del mundo. El Señor
está con nosotros para guiarnos en sendas de justicia. Cristo
está con nosotros. para protegernos. Debemos saber
que estamos rodeados de muchos enemigos. Enemigos que no vemos
con ojos humanos. Estamos rodeados por enemigos espirituales. Estamos
rodeados de tentaciones. El Señor dice, yo estoy contigo. Estoy contigo para protegerte,
para guardarte, para cuidarte, para cuidarte de esos enemigos
que andan a tu alrededor como león rugiente para devorarte. El Señor dice, estoy con ustedes. Cristo está con nosotros para
consolarnos, en los días de nuestra tribulación, en los días de pruebas,
en los días de aflicciones. El Señor dice, estoy contigo
todos los días hasta el fin del mundo. Cuando pasas por las aguas,
yo estoy contigo. Cuando pasas por el fuego, yo
estoy contigo. En donde quiera que vayas, yo
estoy contigo. No lo está haciendo un hombre,
no lo está diciendo un hombre, no es una promesa de algún hombre,
es la promesa del Ser Supremo del Cielo. Es la promesa del
Soberano, del Dios Eterno. del Señor de señores y Rey de
reyes. Es lo que nos está diciendo.
Jesús es Señor de señores y Rey de reyes. Él tiene toda potestad,
toda autoridad, toda autoridad. Él es el único que te puede salvar. Confía en Él. Deja de confiar
en los ídolos. Deja de confiar en la religión. Confía únicamente en el Señor
Jesucristo. En ningún otro hay salvación
porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres. Cristo es el único que nos puede
salvar de la condenación de nuestros pecados. Cristo es el único camino
para llegar a Dios. Jesús dijo, yo soy el camino,
la verdad y la vida. Nadie puede llegar al Padre sino
por mí, por mí. por mi persona y por mi obra
consumada en la cruz, cada hombre y mujer que se acerca a Dios
por mí conocerá a mi Padre. Será salvo por mi Padre. Será guardado por mi Padre. Será
protegido por mi Padre. ¡Qué precioso! Estamos en las
manos de Dios. Cristo dijo, a mis oveas yo les
doy vida eterna, y nadie los puede arrebatar de mi mano. Ninguno
de ellas, de mis ovejas, perecerá, porque están en mis manos. Están aseguradas en mis manos. Están protegidas por mis manos. Protegido, guardado en las manos
del Dios Todopoderoso, que es el Señor Jesucristo. Que Dios
les bendiga, hermanos.

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