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JC

Jesucristo subio al cielo

1 Peter 3:22
Joel Coyoc October, 8 2023 Video & Audio
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Joel Coyoc October, 8 2023
Estudio de 1 de Pedro

En el sermón "Jesucristo subió al cielo," el predicador Joel Coyoc centra su mensaje en la exaltación de Jesucristo, tal como se establece en 1 Pedro 3:22. Coyoc argumenta que la ascensión de Cristo al cielo es fundamental para comprender su papel como sumo sacerdote y mediador ante Dios, enfatizando que solo aquellos renacidos en Cristo pueden realizar verdaderas buenas obras. Utiliza diversos textos, incluyendo Efesios 2:8-10 y 1 Pedro 2:9, para delinear la necesidad de la humildad y el reconocimiento de nuestra condición pecaminosa como parte del camino a la exaltación. La significancia práctica radica en la certeza de que al estar en Cristo, los creyentes tienen acceso a las bendiciones espirituales, se les llama a vivir en humildad y se les recuerda que Jesús intercede por ellos desde el cielo.

Key Quotes

“Los únicos que pueden hacer bien son aquellos que han sido renacidos por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.”

“La vida se trata de Cristo, se trata de que Cristo vino para hacerme vivir para su gloria, no es para mi propia gloria.”

“Cristo subió al cielo y está exaltado, y eso es lo que nos dice la última frase, dice, y a él están sujetos ángeles, autoridades, y potestades.”

“Nadie debe imaginar que el Señor está allí debatiendo algo; su presencia, simplemente su presencia, es la que intercede por nosotros.”

Sermon Transcript

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primera carta del apóstol Pedro
en su capítulo tres primera de Pedro capítulo tres dice la palabra de Dios Estad sujetas a vuestros maridos,
para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin
palabra por la conducta de sus esposas. Considerando vuestra
conducta casta y respetuosa, vuestro atavío no sea el externo,
de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos.
sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de
un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante
de Dios. Porque así también se ataviaban
en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios.
estando sujetas a sus maridos, como Sara obedecía a Abram llamándole
Señor, de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis
el bien sin temer ninguna amenaza. Vosotros, maridos, igualmente,
vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso
más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para
que vuestras oraciones no tengan estorbo. Finalmente, se todos
de un mismo sentir, compasivos, Amándoos fraternalmente, misericordiosos,
amigables, no devolviendo mal por mal ni maldición por maldición,
sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados
para que heredaseis bendición. Porque el que quiera amar la
vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal y sus labios
no hablen engaño. Apártese del mal y haga el bien,
busque la paz y sígala. Porque los ojos del Señor están
sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones. Pero
el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. ¿Y
quién es aquel que os podrá hacer daño si vosotros seguís el bien? Mas también, si alguna cosa padecéis
por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis
por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor
en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar
defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón
de la esperanza que hay en vosotros. teniendo buena conciencia, para
que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados
los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor
es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios
así lo quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo padeció
una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para
llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero
vivificado en espíritu. en el cual también fue y predicó
a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron,
cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras
se preparaba el arca en la cual pocas personas, es decir, ocho
fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a
esto ahora nos salva. no quitando las inmundicias de
la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia
Dios. Por la resurrección de Jesucristo,
quien habiendo subido al cielo, está a la diestra de Dios y a
él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. Amén. Vamos a meditar el versículo
veintidós que dice quien habiendo subido al cielo está a la diestra
de Dios y a él están sujetos ángeles, autoridades, y potestades. Quien habiendo subido al cielo
está a la diestra de Dios. Nuestro tema es Jesucristo subió
al cielo. Este versículo habla de la exaltación
del señor Jesucristo. En toda la carta está siempre
presente el Evangelio. y en ese versículo Pablo está
Pedro está llegando a mostrar cuál es el punto del versículo
nueve que dice no no devolviendo mal por mal ni maldición por
maldición sino por el contrario bendiciendo sabiendo que fuisteis
llamados para que heredaseis bendición y él está enseñando
que cuando hacemos el bien se hereda bendición y note que Cuando
hacemos bien y solo hay unas personas que pueden hacer bien,
las únicas personas que pueden hacer bien son aquellas que han
sido renacidos por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.
Los únicos que pueden hacer bien son los que han sido rescatados
de su vana manera de vivir, la cual recibieron de sus padres,
no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre
preciosa del Señor Jesucristo. Los únicos que pueden hacer bien
son los que están en Cristo, los que han sido hechos nuevas
criaturas. Es interesante notar que en la Escritura cuando dice
en Efesios, por gracias sois salvos por medio de la fe, dice
no por obras, no dice buenas obras, porque no es bien ni son
buenas obras, las obras que hace la gente que no ha renacido para
una esperanza viva, aquel que no ha experimentado El nuevo
nacimiento, por muy bien que pueda parecer y por muy beneficioso
que pueda parecer, a los ojos de la humanidad, a los ojos de
Dios, esas obras no son de ninguna manera buenas. El único que puede
hacer buenas obras, dice, por gracias, soy salvos por medio
de la fe, y esto no es de vosotros, pues es don de Dios, no por obras,
para que nadie se gloríe. Y el versículo diez dice, porque
somos hechuras suyas, creados en Cristo Jesús, y ahora sí va
a mencionar buenas obras. antes mencionó simplemente obras,
pero ahora dice porque somos hechuras suyas creados en Cristo
Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano
para que anduviésemos en ellas. El único que puede hacer buenas
obras, el único que puede hacer el bien, dice, ¿cómo podéis hacer
el bien siendo malos? hombre malo de su corazón malo
saca malas cosas pero el que ha nacido de nuevo se le ha dado
un nuevo corazón Dios ha prometido quitar el corazón de piedra y
poner en su lugar un corazón de carne y es literal cuando
dice el Señor de modo que si alguno está en Cristo nueva criatura
es las cosas viejas pasaron y aquí todas son hechas nuevas y él
está haciendo énfasis en ese punto el camino El camino a la
exaltación es el camino de la humillación. Es es un punto que el apóstol Pedro
va a estar tocando y es interesante saber que el camino a la salvación
es también el camino a la a la humillación. Lo primero que tiene
que suceder es que tenemos que estar humillados, conscientes
de que estamos en la miseria, de que no hay absolutamente nada
bueno en mí, de que no hay nada que pueda hacer para mi salvación.
Es humillación lo que ha experimentado cada uno de aquellos que Dios
ha salvado. Lo podemos ver recorriendo a
los hombres que Dios ha salvado a lo largo tanto del Antiguo
como del Nuevo Testamento. Podemos ver a Job que decía de
oídas, te había oído. Pero ahora mis ojos te ven, por
tanto me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza. Humillación.
Antes había actancia, estaba queriendo discutir y justificarse,
pero cuando él vio al Señor vino humillación. El salmista dice,
bueno me es haber sido humillado. Antes que fuera humillado, descarriado,
andaba. Bueno es haber sido humillado.
el apóstol Pablo andaba bastante exaltado en sí mismo hasta que
el Señor Jesucristo lo encontró y lo hizo lo hizo caer al polvo
y allí a los pies del Señor Jesucristo de decir ¿Quién eres Señor? Humillación
es el camino a la exaltación y Jesucristo subió al cielo dice
el versículo veintidós quien habiendo subido al cielo quien
habiendo subido al cielo dijo el señor Jesús en Juan capítulo
tres versículo trece dice nadie subió al cielo sino el que descendió
del cielo el hijo que está en el cielo vamos a a mirar el versículo
Juan capítulo tres versículo trece dice nadie subió al cielo sino
el que descendió del cielo el hijo del hombre que está en el
cielo y dice quien habiendo subido al cielo quien habiendo subido
al cielo hermanos a veces a veces en nuestras pobres mentes solemos
pensar que ciertamente fue una bendición la que tuvo la gente
que estaba viva en aquel tiempo cuando Cristo estuvo físicamente
en la tierra Y a veces pensamos que ellos tuvieron una bendición
más grande que la nuestra. La verdad es que es bueno que
el Señor Jesucristo haya subido al cielo. Él es cien por ciento Dios, es
cien por ciento hombre. Y es una gran bendición el que
esté él en el cielo. Ciertamente fue una gran bendición
la que tuvieron los hombres que Dios eligió para que vivieran
en ese tiempo. pero no es menos bendición la
que nosotros tenemos de vivir en este tiempo cuando él está
en el cielo. Él está en el cielo y una de
las figuras que nosotros podemos mirar es que es lo más conveniente,
debemos gozarnos de que él esté en el cielo. Cada primer día
de la semana nos reunimos para celebrar el hecho de que él resucitó
de los muertos. Este versículo habla de la exaltación
del Señor Jesucristo y eso celebrar la exaltación del señor Jesucristo
afirma nuestra esperanza, nuestra completa seguridad, él fue exaltado
porque en verdad él consumó la obra que vino a hacer, él fue
exaltado porque él dio satisfacción a la justicia, a lo que la ley
demandaba, él dio satisfacción y por eso es que él fue exaltado,
pero él está en el cielo y el sumo sacerdote en el día de la
expiación tenía que desaparecer de la vista de la gente, porque
él no podía hacer delante de la gente lo que él solo podía
hacer estando en la presencia de Dios. Y el Señor Jesucristo
entró no al tabernáculo de reunión, no a aquel que se hizo con manos
humanas, sino entró a la misma presencia de Dios, como dice
el pasaje que leímos en hebreos, que podemos entrar confiadamente
al trono de la gracia. El hecho de que concluía aquel
pacto fue que se rasgó el velo del templo y se quedó abierto
el acceso al lugar santísimo. Nosotros tenemos un sumo sacerdote
que subió al cielo, entró al mismo trono de Dios y él está
allí y allí su presencia intercede por nosotros. Qué gran bendición
de poder saber que es lo mejor que nos ha podido ocurrir el
que nuestro Salvador ascendiera al cielo, y él dijo que iba a
ir para que enviara su espíritu. Damos gracias a Dios porque el
Señor puede atender desde el cielo la petición de cada uno
de sus hijos, no importa en qué lugar no importa en qué lugar
esté, no importa si todos a la vez están orando, él atiende
la petición en la individual porque él está en el cielo, cosa
que no era posible mientras él estaba en la tierra, y él nos
ha dado de su espíritu, él está allí y su presencia está intercediendo
por los suyos. Nadie debe imaginar que el Señor
está allí, como algunas personas piensan, que el diablo entra
y acusa y entonces el Señor empieza a debatir y a presentar una defensa
verbal. Eso es un cuento de la imaginación.
El Señor no tiene nada que discutir. Su presencia, simplemente su
presencia, es la que intercede por nosotros. Estamos vestidos
de su justicia. El padre nos ve en su justicia. Él es nuestro abogado defensor,
pero no está como en un juicio de los que aparecen en la televisión
debatiéndose algo porque nosotros pecamos. Y ciertamente es posible
que el acusador nos acuse, pero sus acusaciones no tienen ninguna
efectividad porque no hay ninguna condenación para los que están
en Cristo Jesús. su presencia es suficiente, su
presencia intercede por nosotros y los hijos de Dios nos gozamos
de saber que él subió al cielo, él está en el cielo y es lo mejor
que puede ocurrir a la iglesia del Señor, él es nuestro sumo
sacerdote y está haciendo lo que él es mejor que él esté allí
con Dios, quizá hay momentos un pastor que Dios utilizó grandemente
en el siglo XIX, que solía pasar tiempos de mucho sufrimiento
y de mucha depresión y a veces él decía por mi enfermedad a
veces yo siento complicado. me cuesta el estar en la presencia
de Dios y él decía para mí es bueno leer en la Biblia que él
subió al cielo porque aunque yo estoy batallando por mi comunión
con Dios yo sé que él su presencia está delante de de del padre
y qué bendición hermano cuando batallamos cuando por nuestra
ansiedad rompemos nuestra comunión y batallamos pero poder recordar
Cristo subió al cielo es nuestro gran sumo sacerdote su presencia
intercede por nosotros estando en él nosotros estamos delante
del Padre estando en él es que él subió al cielo y por eso dice
la Biblia que nos bendijo con toda bendición espiritual en
los lugares celestiales con Cristo Jesús está Pedro diciendo exactamente
lo mismo que dice el apóstol Pablo bendito el Dios y Padre
de nuestro Señor Jesucristo que nos bendijo con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Estamos sentados quizá
experimentando algún dolor físico, estamos aquí sentados quizá experimentando
alguna escasez, alguna preocupación, algún dolor por situaciones familiares,
pero Bendito sea el Señor, Cristo subió al cielo y está en la presencia
de Dios. Y no importa cuál sea nuestra
circunstancia, si estás en Cristo, estás bendecido con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales con Cristo Jesús, porque Él subió
al cielo. Cristo subió al cielo y Cristo
hace algo desde el cielo. Cristo está atrayendo a los suyos
hacia el cielo. El creyente sabe que este no
es su hogar. El apóstol Pedro ha manejado
este concepto varias veces en la carta. Él lo ha manejado cuando
dice ceñid los lomos de vuestro entendimiento porque está dando
la idea de que fue como cuando salieron de Egipto tenían que
ceñirse para caminar. Él en el capítulo cuatro va a
hablar de manera clara que somos extranjeros y peregrinos. Y lo
ha dicho ya en algunos otros versículos, pero en el capítulo
cuatro va a manejarlo de forma clara. Dice, versículo cuatro del capítulo
cuatro dice, a esto les parece cosa extraña que vosotros no
corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución y os
ultrajan. les parece cosa extraña. Dice
en el capítulo 2, les ruego, dice como extranjeros y peregrinos,
que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra
el alma. Versículo once dice amados yo os ruego como extranjeros
y peregrinos que os abstengáis de los deseos carnales que batallan
contra el alma y hermanos el creyente sabe que el señor está
en el cielo pero el creyente es atraído es atraído a la comunión
Y es importante que nosotros podamos examinar constantemente
nuestros motivos. Es bueno que nos atraiga el hecho
de querer tener comunión con los hermanos, pero en verdad
está siendo atraído por tener comunión con el Señor Jesucristo.
En verdad está siendo atraído por escuchar la voz del buen
pastor. Dice la escritura mis ovejas
oyen mi voz y yo las conozco y me siguen y yo les doy vida
eterna. El anhelo del cristiano es dice
el apóstol Pablo hablando de la segunda venida del Señor Jesucristo
que es la esperanza bienaventurada ¿por qué es la esperanza bienaventurada?
porque él subió al cielo pero él está atrayendo a los suyos
hacia el cielo ellos están siendo atraídos por que Cristo ahora
para ellos es su tesoro, Cristo para el creyente es todo, es
su esperanza, es su justicia, es su sabiduría, es su santificación,
es su redención, Cristo es admirable, consejero, es Dios fuerte, es
padre eterno, es príncipe de paz, Cristo para el creyente
es su hermano mayor, y el creyente anhela estar adonde el Señor
Jesucristo está, Por esa razón, el apóstol Pablo decía, para
mí, el vivir es Cristo y el morir es es ganancia, porque el Señor
lo estaba atrayendo hacia sí mismo, él subió al cielo, pero
él está atrayendo a los suyos hacia el cielo. Colosienses capítulo
tres versículo uno dice, si pues habéis
resucitado con Cristo, si pues habéis resucitado con Cristo,
el que ha sido renacido para una esperanza viva, Cristo subió
al cielo, pero lo está atrayendo, dice, si pues habéis resucitado
con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo
sentado a la diestra de Dios, poned la mira en las cosas de
arriba, no en las de la tierra, porque habéis muerto y vuestra
vida está escondida con Cristo en Dios, cuando Cristo vuestra
vida se manifieste entonces vosotros también seréis manifestados con
él en gloria y lo dijo Pedro lo dijo Juan Juan dice amados
ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos
de ser pero sabemos que cuando él se manifieste seremos semejantes
a él porque le veremos tal como él es un niño había elevado un papalote
y había subido tanto, tan alto que ya no era posible verlo.
Y una persona pasó y lo vio con el hilo ahí y le preguntó, ¿y
cómo sabes que todavía está ahí? Y él dijo, porque siento cuando
jala. Y así es con el creyente. Él
sabe que Jesús subió al cielo porque Cristo lo está atrayendo
hacia él. Es la experiencia del creyente.
El creyente anhela venir a la comunión de los santos, no porque
la pasa bien. Quiera Dios que nadie de los
que estamos aquí viene porque la pasa bien. Quiera Dios que
nadie de los que venimos aquí es porque nos hemos acostumbrado
a venir, porque hay buen ambiente, porque nos tratan bien, porque
nos saludan. Porque es probable que el día que no te saluden,
ya no quieras venir otra vez. Pero algo que es grandioso, no
importa si te saludan o no te saludan. Hay gente que va a los
lugares de reunión porque le gusta cómo es la música. Hermano,
quiera Dios que lo que te atrae es que Cristo te está atrayendo
a él, que el Padre pone en tu corazón el deseo, que en verdad
Cristo está produciendo en ti el querer como el hacer por su
buena voluntad. Quiera Dios que sea nuestra experiencia
real, Cristo subió al cielo Yo vengo a la comunión de los santos,
al culto, porque es un anticipo de ese tiempo cuando vamos a
estar con él. Son pequeños momentos en que el Señor nos concede tener
anticipos de de aquel tiempo venturoso, de la esperanza bienaventurada. Y quiera Dios que sea esa la
realidad que nos motiva, que nos motiva y que no sea ninguna
otra. volvemos al versículo ahí en
primera de Pedro Cristo subió al cielo vimos y
Cristo está a la diestra de Dios y él está allí intercediendo
pero Cristo subió al cielo y él está exaltado. Cristo subió al
cielo y él está exaltado, eso es lo que nos dice la última
frase, dice, y a él están sujetos ángeles, autoridades, y potestades. Todo está sujeto al señor. El señor antes de ascender al
cielo dijo a sus discípulos, toda potestad me es dada en el
cielo y en la tierra. Por tanto, y y hacer discípulos
a todas las Los ángeles están todos sujetos
al Señor Jesucristo. Autoridades. Pilato le dijo,
yo tengo autoridad. Y Jesús le dice, tú no tendrías
ni una autoridad sobre mí si no te fuera dado por mi padre.
Y el padre ha entregado toda autoridad al hijo. Y potestades. Y aquí en potestades pues está
hablando de potestades espirituales. Ahí está Satanás quien se reveló. Y una de las cosas importantes,
hermanos, recordar, Jesús subió al cielo y está exaltado. Una
de las cosas que ha caracterizado la historia, la historia, aún
la historia de la iglesia, porque la iglesia está compuesta de
los creyentes, pero recuerde que la iglesia de Cristo, la
verdadera iglesia, es invisible. Nosotros no sabemos exactamente
quiénes conforman la iglesia del Señor Jesucristo. Y el apóstol
Juan tuvo que escribir una carta donde él exhorta, porque uno
de los problemas que ha surgido dentro de la iglesia es tener
la primacía. Pero el Señor dijo entre ustedes,
no va a ser así. El que quiera ser el primero
tiene que ser siervo. Y el Señor Jesucristo fue siervo. sido si uno recorre y estudia
la historia de la iglesia, bueno el apóstol Juan escribe allí,
Pedro tiene que escribir algunas cosas al respecto, pero uno va
estudiando la historia de la iglesia y hay un momento en que
los obispos de diferentes iglesias pues querían ser el primero y
eso caracterizó una lucha por más de mil años hasta que tenemos
lo que está en Roma, que pues sencillamente ya no es la iglesia
del señor, porque es totalmente contrario al espíritu de Cristo,
al espíritu del evangelio, es totalmente contrario a recordar,
para el creyente es grandioso saber algo, Cristo subió al cielo
y Cristo está exaltado y él es el primero. Si le pensas capítulo
dos, Dice, por tanto, si hay alguna
consolación en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay
alguna comunión del espíritu, si hay algún afecto entrañable,
si hay alguna misericordia, completad mi gozo sintiendo lo mismo, teniendo
el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por
contienda o por vanagloria, antes bien con humildad, estimando
cada uno a los demás como superiores a él mismo. no mirando cada uno
por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.
Haya pues en vosotros ese sentir que hubo también en Cristo Jesús,
el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios
como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando
forma de siervo, hecho semejante a los hombres, y estando en la
condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte y muerte de cruz. por lo cual Dios también lo exaltó
hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre para
que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que
están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra y toda
lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios
Padre. la exaltación del Señor Jesucristo,
y en su reino es el reino de la humildad, donde Cristo es
Señor, donde el creyente sabe Jesús subió al cielo, Él intercede
por mí, toda mi salvación es obra Suya, desde principio hasta
el fin. Yo vine al Señor no porque le
busqué sino porque Él me buscó primero. Yo amo al Señor porque
Él me amó primero. Yo pude entender porque Él me
dio vida, porque Él me dio el don de la fe. Un, el creyente
reflexiona, Cristo subió al cielo y está sentado a la diestra de
Dios. La vida se trata de Cristo, se trata de que Cristo vino para
hacerme vivir para su gloria, no es para mi propia gloria.
Hermanos, una de las cosas es clamar al Señor que Dios nos
guarde, de tener más alto concepto del que debemos de tener. El
que no es creyente tiene un falso concepto de sí mismo. Él piensa
que hay cierta bondad en él. El que no es creyente, él piensa
que él puede llegar a satisfacer lo que Dios demanda. Él cree
que cumple la ley. El joven rico vino y le dijo,
¿qué bien voy a hacer para tener la vida eterna? Y el Señor Jesús
le dijo, pues, los mandamientos sabes. Y él dijo, ¿cuáles? Y
cuando le dijeron cuáles, él dijo, todo eso ya lo he cumplido
desde mi juventud. tenía un falso concepto de sí
mismo. Él creía que podía cumplir la ley. Hermanos, recordar, Cristo
es, Cristo es el único que ha cumplido la ley. Fuera del Señor
Jesucristo somos miserables, somos gente en desesperación,
totalmente necesitados, imposibilitados, gente que no puede hacer absolutamente
nada para salvarse a sí mismo. Y una vez que estamos en Cristo,
no deja de ser así. ¿Qué es lo que nosotros tenemos? Dice, ¿qué tienes que no hayas
recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te
glorías como si no lo hubieras recibido? Y hermanos, ver a Cristo
exaltado. Y algo importante es el examinarnos
constantemente, el mirar si es la humildad lo que está marcando
nuestra vida. Porque aún siendo creyentes podemos
equivocar. El Señor, recuerde que mencioné,
Juan escribió una carta sobre un problema al respecto, pero
esto fue un problema aún dentro de los discípulos del Señor Jesucristo.
Hubo dos que vinieron con su mamá a decirle, Señor, este,
pues, yo quiero que mis hijitos se sienten uno a tu izquierda
y el otro a tu derecha. Y el Señor tuvo que corregir
y decirles pues que no es así. Entre la gente del mundo que
persigue lugares es para someter a los demás, pero entre vosotros
no será así. Hermanos, el camino de la humildad
es nadie a quien Cristo no se esté revelando. puede vivir constantemente
en orgullo. Si tu vida está dominada y marcada
constantemente por orgullo es porque Muy probablemente de oídas
has oído, pero tus ojos no han visto. Y clama al Señor para
que sea tu experiencia la dejó. De oídas te había oído, pero
ahora mis ojos te ven. Por tanto, me aborrezco y me
arrepiento en polvo y ceniza. Es necesario para venir a la
salvación. Lo único que puede erradicar
ese corazón malo y orgulloso es la obra del Señor Jesucristo,
es clamar al Señor que te conceda arrepentimiento para vida, clamar
al Señor que te dé fe, clamar al Señor que te salve. Fuera
de eso no hay posibilidad. Nacemos así, arrogantes, con
el puño levantado contra el cielo, aborreciendo al mismo Dios. Y
sólo Cristo, sólo Cristo puede hacer nuevas criaturas. De modo
que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas
viejas pasaron, y aquí todas son hechas nuevas. Y el pueblo
del Señor está buscando algo, que Cristo sea exaltado. El pueblo
del Señor está buscando una sola cosa. lo que el pueblo del Señor
está buscando es no que nosotros seamos conocidos, no que seamos
famosos, lo que estamos buscando aquellos que hemos sido salvados
por el Señor Jesucristo es que él sea conocido, que él sea exaltado,
que él sea mirado, que él sea anunciado, y que el pueblo elegido
del Señor venga a salvación. Ese es el anhelo, Cristo y solo
Cristo. Quien habiendo subido al cielo
está a la diestra de Dios, y a él están sujetos ángeles, autoridades
y potestades. Y a él se le ha dado un nombre
que es sobre todo nombre. Y ese sentir hay en su pueblo. Por eso el apóstol Pablo está
mandando haya pues en vosotros el mismo sentir que hubo en Cristo
Jesús. Y eso sólo puede ser si en verdad él te ha salvado, si
has renacido para una esperanza viva, si en verdad él te ha rescatado
de tu vana manera de vivir que recibiste de tus padres, no con
cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa del
Señor Jesucristo. Quiera Dios que sea nuestra experiencia,
que en verdad cada uno de los que estamos aquí podamos estar
felices de que Cristo está en el cielo, de que su presencia
intercede, y si no es así, pues clama al Señor que te salve.
Ven al Señor Jesucristo, confía solo en el Señor Jesucristo,
clama que te dé la fe salvadora. Vamos a orar.

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