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JC

Los sufrimientos del Señor Jesucristo

1 Peter 4:1-6
Joel Coyoc October, 8 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 8 2023
Estudio de 1 de Pedro

La predicación de Joel Coyoc, centrada en 1 Pedro 4:1-6, aborda el tema del sufrimiento de Cristo y su relación con la vida de los creyentes. Uno de los argumentos clave es que los cristianos, al contemplar el sufrimiento de Jesús, deben armarse del mismo pensamiento y vivir de acuerdo con la voluntad de Dios, alejándose de las pasiones carnales. Coyoc apoya su argumento citando pasajes que demuestran cómo el sufrimiento de Cristo fue sustitutivo y redentor, como Romanos 6, destacando la necesidad de la santidad en la vida del creyente. La importancia práctica de esta enseñanza radica en que los cristianos son llamados a recordar su liberación del pecado y a vivir en la libertad que Cristo ofrece, ya que la vida es breve y el tiempo pasado ha sido suficiente para vivir según los deseos de los gentiles.

Key Quotes

“Armaos del mismo pensamiento, pues quien ha padecido en la carne terminó con el pecado.”

“Suficiente tiempo hemos vivido así, y que el poco tiempo que queda... seguir dependiendo del Señor Jesucristo para vivir.”

“La verdadera libertad es vivir según los designios de Dios.”

“No tengo que vivir dominado más por el pecado. Suficiente tiempo hemos vivido así.”

Sermon Transcript

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Pedro primera de Pedro capítulo cuatro dice la palabra de Dios puesto
que Cristo ha Vosotros también armaos del mismo
pensamiento, pues quien ha padecido en la carne terminó con el pecado,
para no vivir el tiempo que resta en la carne conforme a las concupiscencias
de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste
ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles,
andando en lascivias concupiscencias, embriagueces orgías disipación
y abominables idolatrías. A éstos les parece cosa extraña
que no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución
y os ultrajan, pero ellos darán cuenta al que está preparado
para juzgar a los vivos y a los muertos. Porque por esto también
ha sido predicado el Evangelio a los muertos, para que sean
juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según
Dios. Mas el fin de todas las cosas
se acerca. Sed pues sobrios y velad en oración. Y ante todo, tened entre vosotros
ferviente amor, porque el amor cubrirá multitud de pecados.
Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno,
según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como
buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si
alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios. Si alguno
ministra, ministre conforme al poder que Dios da. para que en
todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen
la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. Amados,
no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido,
como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por
cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo,
para que también, en la revelación de su gloria, os gocéis con gran
alegría. Si sois vituperados por el nombre
de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de
Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente de parte de ellos
él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Así que ninguno
de vosotros padezca como homicida o ladrón o malhechor, o por entremeterse
en lo ajeno. Pero si alguno padece como cristiano,
no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. Porque es tiempo
de que el juicio comience por la casa de Dios. Y si primero
comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no
obedecen al Evangelio de Dios? Y si el justo con dificultad
se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador? De modo
que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden
sus almas al fiel creador y hagan el bien. Quisiera recordarles que, bueno,
nosotros tenemos divisiones en la Biblia, pero recuerde que
esta es una carta y no estaba dividida y el apóstol en el primer capítulo
toma todos los temas y después lo que ha estado haciendo es
ampliar cada uno de los temas. Lo que vamos a meditar hoy viene
ya expresado desde el capítulo uno cuando dice Versículo 13,
por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento. Sed sobrios
y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando
Jesucristo sea manifestado. Como hijos obedientes, no os
conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia,
sino como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros
santos en toda vuestra manera de vivir, porque escrito está,
sed santos, porque yo soy santo. y si invocáis por padre aquel
que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno
conducidos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación y aquí hay un llamado justamente
a la santidad dice para no vivir el tiempo que resta en la carne
conforme a las concupiscencias de los hombres sino conforme
a la voluntad de Dios y quisiera que pudiéramos mirar en este ¿Cuál es la la base por la cual
o sobre qué fundamento somos llamados a la santidad? Y decía
yo lo de las divisiones en versículos porque aunque pasamos de un capítulo
tres a un capítulo cuatro ahí en el versículo veintidós hay
una conexión entre por qué somos llamados a la santidad desde
el versículo dieciocho dice porque también Cristo padeció una sola
vez por los pecados el justo por los injustos para llevarnos
a Dios siendo la verdad muerto en la carne pero vivificado en
espíritu y puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la
carne vosotros también armados del mismo pensamiento y la base
del llamado es los sufrimientos del señor Jesucristo El sufrimiento,
los sufrimientos del Señor Jesucristo que padeció por los pecados y
no por sus propios pecados, porque él fue tentado en todos según
nuestra semejanza, pero sin pecado, sino su padecimiento por causa
de los pecados de su pueblo. Su padecimiento, su sufrimiento
fue un sufrimiento en sustitución de su pueblo. recuerde que llamará su nombre
Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados y él fue
tentado en todos según nuestras semejanzas sin embargo nunca
tecó y es la razón por la cual nosotros somos llamados a vivir
en santidad la base es el sufrimiento sustitutivo del señor Jesucristo
y después podemos mirar ¿En sí
mismo qué es a lo que somos llamados? El llamado a la santidad cuando
dice vosotros también armaos del mismo
pensamiento pues quien ha padecido en la carne terminó con el pecado. Armaos del mismo pensamiento. El pasaje que leímos en el capítulo
uno dice, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios
y esperad por completo en la gracia que se os traerá, armados
del mismo pensamiento. ¿Y cuál es el pensamiento del
cual nosotros tenemos que armarnos? Dice, pues quien ha padecido
en la carne ha terminado con el pecado. Y del pensamiento
que nosotros tenemos que armarnos es El Señor Jesucristo ha padecido
en la carne y ha terminado con el pecado. Él ha derrotado el
pecado, ha vencido el pecado. Recuerde las palabras del Señor
Jesucristo cuando él dijo, todo aquel que practica pecado es
esclavo del pecado, pero si elijas libertades, seréis verdaderamente
libres y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Cristo
derrotó el pecado y por eso él da libertad del pecado a aquellos
que han confiado en él, a aquellos que justamente dice el versículo
dieciocho del capítulo uno aquellos que fueron rescatados dice sabiendo
que fuiste rescatados de vuestra vana manera de vivir la cual
recibisteis de vuestros padres no con cosas corruptibles como
oro o plata Un pensamiento que tiene que dominar nuestra vida,
aquellos que hemos sido renacidos para una esperanza viva, es que
Cristo padeció en la carne por nuestros pecados y Él ha terminado
con el dominio del pecado. Eso es algo que tenemos que recordar
constantemente. Si bien es verdad, aún el pecado
mora en nosotros y combate con nosotros por causa de que está
en nuestra carne. Estamos en un cuerpo que no es
adecuado para la vida espiritual y que se constituye en una fuente
de tentación. Sin embargo, a pesar de esa lucha,
nosotros tenemos que recordar constantemente ceñir los lomos
de nuestro entendimiento, armarnos del mismo pensamiento de que
Cristo ha padecido por nuestros pecados y Cristo ha terminado
con el dominio del pecado. El pecado no tiene por qué enseñorearse
de nosotros. Somos atraídos, somos seducidos,
pero no tenemos por qué ser derrotados. Él ha ganado victoria para su
pueblo. Y nosotros tenemos que pensar
constantemente eso. Es necesario que nosotros podamos
pensar, clamar al Señor para tener un correcto entendimiento
de su verdad, de su palabra. Nosotros necesitamos ceñir los
lomos de nuestro entendimiento con la verdad, con la verdad
porque frecuentemente vamos a estar recibiendo por parte de nuestro
adversario mentiras. recuerde que él es padre de mentira
y él va a tender a engañarnos, a hacernos creer que aún estamos
sometidos, aún tenemos que obedecer al pecado, pero hay que recordar
constantemente, Cristo ha vencido el pecado, él ha terminado con
el pecado. Romanos capítulo seis dice que pues diremos perseveraremos
en el pecado para que la gracia abunde en ninguna manera porque
los que hemos muerto al pecado como viviremos aún en él o no
sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús
hemos sido bautizados en su muerte porque somos sepultados juntamente
con él para muerte por el bautismo a fin de que como Cristo resucitó
de los muertos por la gloria del padre así también nosotros
andemos en vida nueva Porque fuimos plantados juntamente con
él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la
de su resurrección. Sabiendo esto, que nuestro viejo
hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del
pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.
Porque el que ha muerto ha sido justificado del pecado. Y si
morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él. Sabiendo que Cristo, habiendo
resucitado de los muertos, ya no muere, la muerte no se enseñorea
más de él. Porque en cuanto murió al pecado,
murió una vez por todas. Mas en cuanto vive, para Dios
vive. Así también vosotros, consideraos muertos al pecado. armarnos del
mismo pensamiento, armarnos del mismo pensamiento, consideremos
lo que realmente somos, si estamos unidos con el Señor Jesucristo,
si hemos sido rescatados de nuestra vana manera de vivir, si Él ha
muerto por nuestros pecados, el pensamiento que tiene que
dominar nuestra mente es yo estoy muerto al pecado. Dice, así también
vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios
en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine pues el pecado en vuestro
cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias,
ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos
de iniquidad, sino presentados vosotros mismos a Dios como vivos
de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos
de justicia, porque el pecado no se enseñoreará más, no se
enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo
la gracia. Esta es la realidad. De hecho,
dice, sabiendo que fuiste rescatados, y ahí es la figura de la redención,
ser redimido. El precio del rescate ha sido
pagado. Estamos libres. Si el Hijo nos
hace libres, seremos verdaderamente libres. El creyente aún está
enfrentando una lucha. Cuando nosotros venimos al Señor
Jesucristo atraídos por el Padre, entramos a estar en una relación
de paz con Dios, pero no quiere decir que la lucha ha terminado,
lo único que ha sucedido es que ahora estamos en el ejército
del Señor, pero la lucha continúa y continuará y una de las cosas
necesarias es el llamado es armarnos del mismo pensamiento que quien
dice el versículo Vosotros también armados del
mismo pensamiento, pues quien ha padecido en la carne terminó
con el pecado. Y por causa de nuestra unión
con Cristo, nosotros morimos con él y somos resucitados a
vida nueva. Y si bien está nuestro cuerpo
como una fuente de tentación, no tenemos por qué vivir en esclavitud
del pecado. No tenemos por qué vivir derrotados
por el pecado. Ese es el pensamiento que nosotros
debemos recordar cada día. Y ese pensamiento es justamente
recordando el sufrimiento que el Señor Jesucristo sufrió como
mi sustituto. Él ocupó mi lugar y recordar
constantemente y armarme del mismo pensamiento y pensar de
nosotros mismos bíblicamente. Tenemos que enfrentar esta batalla
entendiendo correctamente la verdad de la palabra de Dios
y aplicándola correctamente a nuestras vidas. Y la verdad de la palabra
de Dios es que el pecado no se enseñarará más de nosotros. El pensamiento correcto es no
estoy muerto al pecado y tengo que considerarme muerto al pecado
por causa de mi unión con Cristo. Cuando vine al Señor Jesucristo,
soy el recuerde que el bautismo es la figura de lo que realmente
el Señor hace en nuestro corazón. Recuerde la figura que ha hablado
el apóstol Pedro cuando habla de cómo Noé y su familia dentro
del arca al venir al Señor Jesucristo. Él es nuestro verdadero arca
de salvación y estando en él hemos escapado de la ira y ese
pensamiento tiene que dominar nuestra mente. Hemos sido sumergidos
en su muerte, hemos muerto juntamente con Cristo y eso es algo que
tiene que Armarse mi pensamiento es la manera de ceñir los lomos
de mi entendimiento. Armarme del mismo pensamiento
de quien padeció en la carne terminó con el pecado. Después el versículo nos muestra
cuál es el propósito de este llamado, la meta del llamado. Versículo dos dice para no vivir
el tiempo que resta en la carne conforme a las concupiscencias
de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Para no
vivir el tiempo que resta en la carne conforme a las concupiscencias
de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. ¿Por qué
somos llamados? ¿Para qué somos llamados? Para
no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias
de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Y las
concupiscencias de los hombres, una vida dominada por las pasiones
carnales y por los deseos, Note que habla de concupiscencias
porque son múltiples, pero después habla en cuanto a la voluntad
de Dios en plural, sino conforme a la voluntad de Dios. Y el propósito
es para que nosotros vivamos conforme a la voluntad de Dios. Antes de continuar, quisiera…
bueno, nosotros no hemos estado muy relacionados directamente
con la esclavitud, pero una de las cosas que suele ocurrir
es cuando se abolió la esclavitud en los Estados Unidos, se escribieron
documentos legales donde la esclavitud estaba ya abolida. Y sin embargo,
una triste realidad de muchos esclavos fue que, aunque legalmente
eran libres, muchos de ellos continuaron viviendo como esclavos.
Y habían estado tan acostumbrados a escuchar la voz autoritativa
de sus amos, que ellos, pues, cuando escuchaban esa voz, tendían
a seguir obedeciendo. Y eso es algo similar a lo que
muchas veces ocurre en nuestra vida. Nacimos en esclavitud,
pero el Señor nos hace libres y aunque nuestra tendencia es
a someternos porque hemos estado acostumbrados a obedecer a un
amo es necesario recordar y meditar constantemente en la obra del
Señor Jesucristo, recordar que él vino a salvar a su pueblo
de sus pecados, no solo del castigo por el pecado, sino también del
poder del pecado, recordar las propias palabras del Señor Jesucristo,
seréis verdaderamente libres, más allá de que aún acostumbrados
a servir a un amo, escuchamos su voz y temblamos. Recordemos,
legalmente ya no tiene dominio sobre nosotros. Él nos ha hecho
verdaderamente libres y nos ha hecho verdaderamente libres para
vivir el tiempo que resta, no en la carne, sino conforme a
la voluntad de Dios. Es el tener una nueva naturaleza,
nos hace tener nuevos deseos, nuevos deleites. No es la idea
de pues aquella persona que está comiéndose de ganas por hacer
algo, pero no lo hace porque sabe que le puede hacer mal,
pero ansía hacerlo. En verdad es que el Señor, el
Señor nos da nuevos deseos. Y uno de los deseos del Señor
Jesucristo, recuerde que somos nacidos de nuevo para ser conformados
a la imagen del Señor Jesucristo. Uno de los deseos del Señor Jesucristo
era hacer la voluntad de Dios. salmo cuarenta versículo ocho
dice el hacer tu voluntad Dios mío me ha agradado y tu ley está
en medio de mi corazón y es tal la obra del señor en nuestros
corazones que nosotros comenzamos a anhelar hacer la voluntad de
Dios uno porque Dios está obrando y hemos experimentado que él
es bueno y sabemos que su voluntad es buena, es agradable, y perfecta.
Dos, porque estamos creciendo en ha puesto en nuestro corazón,
en esa nueva criatura, un deseo por su palabra. Desead, como
niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para
que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad
del Señor. Y eso nos lleva a vivir en la
voluntad de Dios. Recuerde, es nuestra oración. El Señor Jesús, cuando nos enseñó
a orar, dijo que oremos. Y en la oración, Se pide para
que nuestro corazón esté alineado a la voluntad de Dios. Dice,
padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga a tu reino, sea hecha tu voluntad como en los cielos,
así también en la tierra. Y hermanos, el estar buscando
en la palabra la voluntad de Dios, el deleitarnos, el conocer
el carácter de Dios para saber y experimentar que su voluntad
es buena, es agradable y perfecta. El clamar al Señor y orar para
que nuestro corazón recuerde Hay gente que dice que la oración
mueve el brazo de Dios. Lo que la oración correcta debe
de mover según la palabra de Dios es nuestro corazón, más
que el brazo de Dios. Es mover nuestro corazón para
alinearse a la voluntad de Dios. No oramos para obligar al Señor
a que haga lo que nosotros queremos. Oramos y expresamos nuestro deseo.
Oramos por nuestros hermanos enfermos y le decimos Señor,
en verdad deseamos que les sanes. Pero no se haga lo que nosotros
queremos, sino hágase tu voluntad. Al final el Señor sabe que es
lo mejor para sus hijos y desde nuestra pobre perspectiva podemos
pensar nosotros lo que es mejor, pero no olvidemos que sus pensamientos
son más altos que nuestros pensamientos y sus caminos más altos que nuestros
caminos. Y el propósito es para no vivir
más el tiempo que resta en la carne, sino conforme a la voluntad
de Dios, conforme a la voluntad de Dios. Alguien, un comentarista escribió
acerca de la voluntad de Dios y acerca de vivir conforme a
la voluntad de Dios y es que cuando el creyente es transformado,
en realidad es su deleite, la voluntad de Dios. Su palabra
se constituye en nuestra regla, nuestra regla de fe y de práctica.
La vida de su hijo es nuestro ejemplo y el Espíritu Santo nuestra
guía y nuestra fortaleza para vivir conforme a su voluntad. Ahora, ¿cuál es el motivo por
el cual somos llamados a la santidad? Versículo tres dice, baste ya
el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles,
andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación
y abominables idolatrías. El motivo es, hermanos, ya tuvimos
suficiente tiempo para vivir como vivíamos antes. Ya recuerde
que una de las cosas importantes de la vida, nuestra vida, yo
creo que la mayoría de los que estamos ahora aquí ya estamos
demasiado convencidos de que la vida es corta. Cuando somos
pequeños o muy jóvenes, se nos hace que la vida es larga. pero
de pronto muchos de nosotros de pronto ya nos sorprendimos
que estamos arriba de los cincuenta años y no nos dimos cuenta ni
siquiera cómo es que llegamos aquí. La vida es corta, dice
la Biblia que los días de nuestra edad son setenta, si en los más
robustos ochenta con todo su fortaleza es molesto y trabajo
porque pronto pasan y volamos. La vida es corta y el motivo
de que somos llamados a las santidades porque ya tuvimos suficiente
tiempo para vivir como vivíamos antes. Baste ya el tiempo pasado
para haber hecho lo que agrada a los gentiles. En su mayoría
el apóstol Pedro estaba escribiendo gentiles, no a judíos, y ellos
habían vivido en en una vida como él describe aquí en una
lista de seis pecados, en lascivias, concupiscencias, embriagueces,
orgías, disipación, y abominables idolatrías. Una vida de desenfreno,
una vida de agradarse a sí mismo una vida de hacer y practicar
pues lo que a uno le viene en ganas, sin control y al final
termina con abominables idolatrías porque muchas de las cosas descritas
antes eran parte de los cultos idolátricos y quizá podamos pensar
bueno yo antes de venir a Cristo no vivía así, bueno de todos
modos vivíamos así, quizá no teníamos un ídolo ahí material,
ni estábamos practicando cosas, pero el pecado de la idolatría
es abominable, y la idolatría es rendir adoración a cualquiera
que no sea el Dios verdadero, buscar lo que solamente se encuentra
en el Dios verdadero y ya ha sido suficiente el tiempo, la
vida es corta y recuerde, estamos bendecidos con toda bendición
espiritual, tenemos que armarnos del mismo pensamiento, no hay
ninguna razón por el cual tenemos que vivir el sometimiento del
pecado, porque Cristo ha padecido por nuestros pecados y ha terminado
con el dominio del pecado. Podemos resbalar, podemos caer,
pero está su promesa de que Él es la propiciación por nuestros
pecados. Si confesamos, Él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad. Dice, a esos les parece
cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo
desenfreno de disolución y os ultrajan. Hermanos, es por causa
de nuestra identificación con Cristo que vamos a ser perseguidos. nosotros vivimos siendo transformados
a la imagen del Señor Jesucristo, el mundo no nos va a precisamente
aplaudir. El mundo aborrece al Señor Jesucristo
y pues no se nos debe hacer cosa extraña que nosotros también
seamos aborrecidos. A ellos les extraña el hecho
de que nosotros pues decidamos pasar parte de nuestro tiempo
sentados escuchando la palabra de Dios porque para ellos no
tiene sentido. para ellos lo que tiene sentido
es vivir vidas en desenfreno y se les hace algo extraño. Y
la primera razón, el primer motivo del llamado es porque ya es suficiente
tiempo, ya demasiado de nuestra vida sido consumido por el pecado,
demasiado de nuestras capacidades, talentos, y todo lo que Dios
nos ha dado, ha sido ocupado en vivir para lo que no glorifica
a Dios, y basta ya el tiempo en que hemos vivido de esa manera. Ahora, la segunda dice, versículos
cinco, pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar
a los vivos y a los muertos, porque por eso también ha sido
predicado el evangelio a los muertos para que sean juzgados
en carne según los hombres, pero vivan en espíritus según Dios,
porque pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar
a los vivos y a los muertos, ellos quienes, esos que nos ultrajan
por causa de que vivimos de una manera distinta, por causa de
que Somos libres, verdaderamente libres. Ellos creen ser libres
porque hacen lo que les da la gana. En realidad son esclavos
de su pecado. La verdadera libertad es vivir
según los designios de Dios. Y ahí donde está el Espíritu
de Dios, allí hay libertad. Y ellos nos ultrajan, pero ellos
darán cuenta, darán cuenta al que está preparado para juzgar
a los vivos y a los muertos. Y qué gran bendición del creyente,
que él, ya no hay condenación, no importa cuánto nos ultrajen,
somos libres para vivir para vivir conforme a la voluntad
de Dios y no hay condenación pero dice ellos van a ser juzgados
y después dice el segundo el segundo motivo dice porque por
esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos para
que sean juzgados en en carne según los hombres pero vivan
en espíritu según Dios El pasaje no está diciendo que
se predicó el evangelio a gente estando muerta. La Biblia dice,
está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después
de esto el juicio. Una vez que se ha predicado el
evangelio, cuando estás aquí vivo, ahora es el tiempo aceptable,
ahora es el día de salvación. Lo que está hablando el pasaje
es, se predicó los creyentes del del pasado cuando estaban
vivos se les predicó ahora ya están muertos en el tiempo que
está escribiendo Pedro dice porque por esto también les ha sido
predicado el evangelio a los muertos Se le predicó el evangelio
a Moisés no estando muerto, estando vivo. Pero ahora que Pedro está
escribiendo, ya Moisés está muerto. Se le predicó el evangelio a
Elías y creyó el evangelio y pudiéramos hacer la lista de los santos
del Antiguo Testamento. Se les predicó cuando estaban
vivos para qué? Para que sean juzgados, para
que sean juzgados en carnes según los hombres. ¿Y cómo juzgan los
hombres en carne? Pues les parece cosa extraña
que no corramos en el mismo desenfreno, pero para que vivan en espíritu
según Dios. Nosotros sabemos de la escritura
que dice, Elías era un hombre con pasiones semejantes a las
nuestras, pero él creyó al Señor, él vivió una vida apartada de
de las concupiscencias del pecado y dio conforme a la voluntad
de Dios y la razón por la que él vivió así es por causa de
que se le predicó el evangelio y cada persona que cree el evangelio
puede ser juzgada por los hombres en la carne según los hombres
y el resultado del juicio de los hombres es que es cosa extraña
que vivimos diferente a como ellos viven y el resultado de
ese juicio es que seamos quizá perseguidos si la voluntad de
Dios así lo quiere Pero qué gran bendición es vivir en espíritu
según Dios, por el poder del Espíritu Santo. Vivir en este
tiempo, baste ya el tiempo pasado. Vivir el tiempo presente según
Dios, conforme a lo que agrada Dios, conforme a la voluntad
de Dios. No importa que el juicio del mundo, el juicio de los hombres,
cómo nos ven nuestra actitud en la carne y que como resultado
lleve el que seamos ultrajados. Pero el juicio que importa es
el juicio de Dios y ellos, si no se arrepienten, un día van
a tener que dar, presentarse a juicio delante de Dios por
causa de la manera de tratar al pueblo del Señor. Y qué, qué
bendición. Se nos ha predicado el evangelio,
se ha predicado el evangelio en el pasado. y la lo que está
diciendo Pedro es no es que se le predica el evangelio a los
muertos, que nadie piense que se le va a volver a predicar
el evangelio después de muerto, se le predicó el evangelio y
Pedro está refiriéndose a aquellos que se les predicó que ya estaban
muertos pero se les predicó cuando eran vivos y armarnos del mismo pensamiento,
el pensamiento, ceñir los lomos de nuestro entendimiento, clamar
al Señor que nos revele cada día su verdad, comenzando con
la verdad el Señor Jesucristo, que es la misma verdad. Y después,
su verdad con respecto a quién es Él y qué es lo que Él ha hecho
por nosotros. Que Él nos siga revelando su
verdad con respecto a nosotros. Si en verdad estamos en Cristo,
que nosotros podamos estar pensando bíblicamente acerca de nosotros
mismos. No somos lo que debiéramos de ser, pero por la gracia de
Dios ya no somos lo que un día fuimos. poder estar siempre recordando
el pecado no se enseñoreará de nosotros, pues no estamos bajo
la ley, sino estamos bajo la gracia. Que yo pueda cada día
levantarme y considerar y recordar y meditar. Cristo murió por mí. Él sufrió para liberarme de mis
pecados, para liberarme no solamente del castigo del pecado, sino
del del poder del pecado y al final de la presencia del pecado.
Y recordar constantemente eso y levantarme armado del mismo
pensamiento, Cristo padeció por los pecados y terminó con el
pecado. Padeció en la carne, como dice
en el versículo uno. Puesto que Cristo ha padecido
por nosotros en la carne, vosotros también armados del mismo pensamiento,
pues quien ha padecido en la carne terminó con el pecado.
recordar, y eso es recordar constantemente el evangelio y recordar la realidad
de lo que el Señor Jesucristo ha hecho en favor de nosotros.
No tengo que vivir dominado más por el pecado. Suficiente tiempo
hemos vivido así, y que el poco tiempo que queda, porque he sido
bendecido con toda bendición espiritual, seguir dependiendo
del Señor Jesucristo para vivir y vivir la libertad que el Señor
Jesucristo ha ganado para su pueblo, esa libertad que él prometió.
Si elijas libertades, seréis verdaderamente libres y conoceréis
la verdad y la verdad os hará libres. Y en todo hermanos es
el evangelio. los santos del antiguo testamento
pudieron vivir así en santidad por el evangelio que se les predicó
en su momento cuando ellos estaban con vida y es por el evangelio
que nosotros podemos vivir también como vivió Elías, podemos vivir
como vivió Moisés, podemos vivir como los santos del antiguo testamento
porque se nos ha dado el evangelio, porque por el evangelio nosotros
no sólo tenemos toda bendición espiritual, sino
la misma presencia del Espíritu Santo, que es que nos impulsa,
que nos da el poder para vivir. Recuerde, no es algo que nosotros
vivimos en nuestras fuerzas, es una nueva naturaleza, es el
Espíritu Santo, es todo lo que nosotros necesitamos para vivir
conforme a la voluntad de Dios nos ha sido dado por la persona
y por la obra del Señor Jesucristo. Vamos a orar.

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