La predicación de Joel Coyoc sobre 1 Pedro 3:19-21 se centra en la proclamación de Cristo a los espíritus encarcelados y el significado del bautismo en relación con la salvación. Coyoc argumenta que, desde la eternidad, Cristo ha estado presente en el ministerio de salvación, y que la predicación del evangelio no solo opera en el tiempo presente, sino que también se extiende a aquellas generaciones que desobedecieron, como la de Noé. Utilizando las Escrituras, destaca que el bautismo representa no solo un acto físico, sino el testimonio de una conciencia limpia y la realidad espiritual de estar en Cristo, quien es el verdadero arca de salvación. Esta enseñanza resalta la necesidad de escuchar la voz de Cristo y pone de manifiesto la soberanía de Dios en la salvación, enfatizando que la salvación solo es posible por medio de la fe en Cristo, y no a través de ritos o actos religiosos sin una verdadera conversión.
“Nadie será salvo si no escucha la voz del Señor Jesucristo.”
“El bautismo que corresponde ahora a esto nos salva no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios por la resurrección de Jesucristo.”
“El verdadero bautismo es lo que Dios hace cuando da a un pecador vida, cuando concede a un pecador escuchar la voz del Señor Jesucristo y venir a él.”
“No hay condenación para los que están en Cristo Jesús, ¿por qué? Porque Él ha llevado nuestra condenación.”
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