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JC

Lo mejor

1 Peter 3:17-18
Joel Coyoc October, 1 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 1 2023
Estudio de 1 de Pedro

En el sermón "Lo mejor," el predicador Joel Coyoc aborda el tema del sufrimiento del creyente en relación con la voluntad de Dios, basado en 1 Pedro 3:17-18. Coyoc argumenta que el padecimiento por hacer el bien, cuando es la voluntad de Dios, se considera "mejor" que vivir fuera de Su voluntad. Apoya sus puntos citando la obra redentora de Cristo, quien padeció una sola vez por los pecados, lo cual sirve como un ejemplo y un sustituto para los creyentes. Además, se mencionan otras escrituras, como Romanos 12:2 y Hebreos 10:14, para enfatizar la bondad y perfección de la voluntad divina, resaltando la importancia de vivir en conformidad con lo que Dios ha revelado. La enseñanza es significativa porque ayuda a los creyentes a ver el sufrimiento en un nuevo contexto, proporcionando esperanza y propósito en sus luchas diarias.

Key Quotes

“Lo mejor es que el creyente puede vivir en la voluntad de Dios porque el creyente está conociendo a Dios.”

“Lo mejor es no es que salgas a buscar que te martiricen por la causa de Cristo, sino que puedas conocer su voluntad.”

“Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.”

“Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos, sino en el nombre del Señor Jesucristo.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras biblias
en la primera carta del apóstol Pedro en su capítulo tres dice la palabra de Dios asimismo
vosotras mujeres está sujetas a vuestros maridos para que también
los que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por
la conducta de sus esposas considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo
de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,
sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de
un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante
de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas
santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus
maridos. Como Sara obedecía a Abraham,
llamándole Señor, de la cual vosotras habéis venido a ser
hijas, si hacéis el bien sin temer ninguna amenaza. Vosotros,
maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor
a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia
de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Finalmente, sé todos de un mismo
sentir, compasivos, amandos fraternalmente, misericordiosos, amigables, no
devolviendo mal por mal ni maldición por maldición, sino por el contrario,
bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis
bendición. Porque el que quiere amar la
vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y sus labios
no hablen engaño. Apartese del mal y haga el bien,
búsquela paz y sígala. Porque los ojos del Señor están
sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones. Pero
el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. ¿Y
quién es aquel que os podrá hacer daño si vosotros seguís el bien? Mas también si alguna cosa padecéis
por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis
por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor
en vuestros corazones. Y estad siempre preparados para
presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que
os demande razón de la esperanza que hay en vosotros. teniendo
buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como
de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena
conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis
haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo
el mal. porque también Cristo padeció
una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para
llevarnos a Dios, siendo la verdad muerto en la carne, pero vivificado
en espíritu. en el cual también fue y predicó
a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron
cuando una vez esperaban la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras
se preparaba el arca en el cual pocas personas, es decir, ocho
fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a
esto ahora nos salva, no quitando las inmundicias de la carne,
sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios.
Por la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo
está a la diestra de Dios y a él están sujetos ángeles, autoridades
y potestades. Amén. vamos a meditar los versículos
diecisiete y dieciocho que dice porque mejor es que padezcáis
haciendo el bien si la voluntad de Dios así lo quiere que haciendo
el mal porque también Cristo padeció una sola vez por los
pecados el justo por los injustos para llevarnos a Dios siendo
la verdad muerto en la carne pero vivificado en espíritu lo mejor. Damos gracias a Dios
porque el creyente está cada día creciendo a la imagen del
Señor Jesucristo. El creyente cada día está siendo
transformado de gloria en gloria. El Señor sigue revelando a su
pueblo, se sigue revelando a su pueblo en la persona de Jesucristo,
a través de la palabra viva y de la palabra escrita. Y el creyente
ya no está en los conflictos de entre lo que es bueno y lo
que es malo, sino entre lo que es bueno y lo que es mejor. Y damos gracias a Dios porque
podemos estar experimentando lo mejor, estando en Cristo en
el nuevo pacto, tenemos mejores promesas, tenemos todo mejor
en el señor Jesucristo. ¿Y qué es lo que es mejor? Lo que es mejor según el el lo mejor es vivir en la voluntad
de Dios, lo mejor es vivir en la voluntad de Dios. Hubo algún
tiempo en que en los primeros años de la iglesia en que la
persecución era algo común y constante y algunas
veces fue generalizada, otras veces no y algunos creyentes
tendían a a buscar el martirio Y bueno, no es precisamente el
martirio por sí mismo o el padecer en sí mismo lo que es mejor,
sino lo que es mejor es vivir en la voluntad de Dios, que en
algunos casos puede ser, puede ser padecer, dice porque mejor
es que padezcáis haciendo el bien si la voluntad de Dios así
lo quiere y lo mejor es que el creyente puede vivir en la voluntad
de Dios porque el creyente está conociendo a Dios el creyente
una de las cosas que ha experimentado es que él conoce a Dios y conoce
que Dios es bueno recuerde que en el capítulo dos versículo
dos El apóstol Pedro dice, desead como niños recién nacidos la
leche espiritual no adulterada para que por ella crezcáis para
la salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor. El creyente ha gustado y sabe
que Dios es bueno. El creyente se ha sometido al
señorío del Señor Jesucristo porque sabe que él es bueno,
porque él se le ha revelado. esto lo podemos ver en diferentes
lugares de la escritura como en los salmos que dice alabata
que va porque él es bueno porque para siempre es su misericordia
el señor Jesús le dijo al joven rico ¿por qué me llamas bueno?
bueno solo hay uno y el que es bueno es es Dios Santiago escribe
y dice que toda buena dadiva y todo don perfecto viene de
lo alto del padre de las luces en que en el cual no hay mudanza
ni sombra de variación y el creyente por la gracia de Dios está cada
día conociendo al señor Jesucristo y sabemos que es el señor es
bueno y por lo mismo que el señor es bueno también sabemos que
su voluntad es buena. Romanos capítulo doce versículo
tres habla de la voluntad de Dios y dice doce, versículo dos, dice, nos
conformes a estes siglos no transformados por medio de la renovación de
vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena
voluntad de Dios agradable y perfecta. Y es interesante que se habla
de la buena voluntad de Dios y de gustar que Dios es bueno
y todo relacionado con la palabra, porque es en la palabra que Dios
revela a su persona y revela su voluntad. lo mejor es que
podamos vivir en la voluntad de Dios algunas veces eso significa
padecer por hacer el bien el apóstol Pedro en en el primer
capítulo ha mencionado también acerca de padecer dice en el capítulo uno que sois guardados por el poder
de Dios mediante la fe para alcanzar la salvación que está preparada
para ser manifestada en el tiempo postrero. Versículo seis, en
lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo,
si es necesario, tengáis de ser afligidos en diversas pruebas,
si es necesario, y una de esas diversas pruebas es la prueba
de algunas veces tener que padecer por hacer el bien. padecer por
hacer el bien puede ser la voluntad de Dios y bueno es lo mejor si
esa es la voluntad de Dios no es que el creyente ande buscando
el martirio no es que andemos buscando padecer pero si esa
es la voluntad de Dios y es porque Dios sabe que es necesario, pero
damos gracias a Dios porque ese sufrimiento necesario es determinado,
si es necesario es determinado por la voluntad de Dios que es
buena, que es agradable y que es perfecta y sabemos que ese
padecer tiene propósito que es hacernos cada vez más parecidos
al señor Jesucristo. Es lo mejor algunas veces padecer
por hacer el bien. En este caso, ese padecimiento
podía venir de parte de las autoridades. Y es cierto que la autoridad
está establecida por Dios y tiene un propósito que no obstante
algunas veces la autoridad vive haciendo lo contrario al propósito
por el cual Dios le ha estar dispuestos a padecer si
esa es la voluntad de Dios. Versículo catorce dice ya a los gobernadores como por
él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los
que hacen el bien. El propósito de la autoridad
es castigar al que hace el mal y alabanza al que hace bien.
Sin embargo, muchas veces y en especialmente en ese tiempo,
pues la autoridad hacía lo contrario, hacía padecer a los que hacían
el bien, en especial al pueblo del señor, pero el aliento que
tenemos es saber que si es la voluntad de Dios es es lo mejor,
es lo mejor. ¿Qué es? ¿Qué es lo mejor? Lo mejor es que Hay algo que
motiva al creyente y es el ejemplo del señor Jesucristo. Lo mejor
es que el ejemplo de Cristo motiva al creyente aún padeciendo por
hacer el bien. Versículo diecis dieciocho dice
porque también Cristo padeció porque también Cristo padeció
es es el anhelo del creyente conocer
a Cristo, y es el anhelo del creyente ser como el Señor Jesucristo. Una de las figuras que he mencionado
algunas veces es, él es nuestro hermano mayor, aquel que no se
avergüenza de llamarnos hermanos, aquel que se identificó con nosotros
en tomando forma humana. Él fue tentado en todos según
nuestra semejanza, pero sin pecado, y hemos aprendido los creyentes
a admirarle y nuestra Nuestra más grande aspiración es llegar
a ser como él es. Recuerde que ese es el propósito
de que Romanos 8, 28, 29 dice, sabemos que a los que aman a
Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Esto es, a los que conforme
a su propósito son llamados, porque a los que antes conoció
también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen
de su hijo. Y el mayor bien es ser conformados. Y esa es la aspiración del creyente,
el apóstol Juan escribe y dice, amados, ahora somos hijos de
Dios, aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él porque
le veremos tal como él es. Y estamos con la aspiración de
ser como él y nos motiva el tenerle como ejemplo. El apóstol Pedro
está motivando a los creyentes a mirar a recordar el evangelio,
a poner los ojos en el señor Jesucristo, y es en todas circunstancias
de nuestra vida, el llamado es a poner los ojos en Jesús, el
autor y consumador de nuestra fe. Juan escribe en su primera
carta, varias veces, dando por sentado que el deseo del del
creyente es él varias veces escribió y dice hablando de que el que le conoce
dice anda como él anduvo dice capítulo dos de primera de Juan
dice hijitos míos estas cosas os escribo para que no peguéis
si alguno hubiere pecado abogado tenemos para con el padre a Jesucristo
el justo y él es la propiciación por nuestros pecados y no solamente
por los nuestros sino también por los de todo el mundo y en
esto sabemos que nosotros le conocemos si guardamos sus mandamientos
el que dice yo le conozco y no guarda sus mandamientos el tal
es mentiroso y la verdad no está en él no está en él pero el que
guarda su palabra en este verdaderamente el amor de dios se ha perfeccionado
por esto sabemos que estamos en él el que dice que permanece
en él debe andar como él anduvo y varias veces el apóstol Juan
escribe y va diciendo como el que está en Cristo anda como
él anduvo porque es la aspiración del creyente y es de motivo el
poder saber que poder saber que también Cristo padeció y Cristo
padeció por hacer el bien, Cristo padeció porque esa era la voluntad
del Señor, él dijo el Salmo cuarenta versículo ocho que es mesiánico
dice el hacer tu voluntad Dios mío me ha agradado y tu ley está
en medio de mi corazón porque he descendido dice del cielo
no para hacer mi voluntad sino la voluntad del que me envió
El Señor Jesús padeció viviendo en la voluntad de su Padre, esa
voluntad que es buena, que es agradable y es perfecta. El Señor
Jesucristo padeció injustamente haciendo el bien, siendo el más
digno de ser admirado, de ser amado, fue despreciado. y él nos dejó ejemplo de hecho
no solo lo menciona en el capítulo que estamos estudiando en el
tres sino también lo menciona en el capítulo dos siempre siempre
Pedro nos recuerda al señor Jesucristo capítulo dos versículo veintidós
dice dice desde el versículo veintiuno pues para esto fuisteis
llamados porque también Cristo padeció por nosotros dejándonos
ejemplo para que sigáis sus pisadas el cual no hizo pecado ni se
halló engaño en su boca quien cuando le maldecían no respondía
con maldición cuando padecía no amenazaba sino encomendaba
la causa al que juzga justamente hermanos es es de motivación para el creyente,
lo mejor es que tenemos una motivación porque admiramos al señor Jesucristo,
porque tenemos su ejemplo, pero la otra cosa que es mejor es
que Cristo es el sustituto del creyente. Decía yo, cuando estudiamos
el capítulo dos, no es suficiente con tener un ejemplo. Hace falta, si bien Al creyente
lo motiva, porque el creyente tiene el Espíritu Santo, porque
el creyente ha aprendido a valorar al Señor Jesucristo como quien
Él es realmente. Antes de ser creyentes, nosotros
veíamos a Cristo sin atractivo para desearle. No le veíamos
como admirable, consejero, como Dios fuerte, como Padre eterno,
como príncipe de paz. cuando nuestros ojos han sido
abiertos nosotros hallamos suficiente motivación en él porque él es
precioso, porque ya él es precioso a nuestra a nuestra vista, él
es nuestra aspiración, él es admirable, consejero, es dios
fuerte, es padre eterno, es príncipe de paz, pero no solo nos motiva,
sino que más que motivación y más que ejemplo, el creyente necesita
haber sido transformado, el creyente necesita tener una nueva naturaleza,
el creyente necesita tener un sustituto, y lo mejor es que
Cristo es el sustituto del creyente. Y algunas cosas importantes que
considerar cuando pensamos en Cristo es el sustituto del creyente.
Hay algunas verdades al respecto que el apóstol Pedro va a enfatizar,
contrarias a cosas que se suelen enseñar tomando como ejemplo
de enseñanza al apóstol Pedro. La primera es, dice, como sustituto
del creyente, Cristo padeció una sola vez. Como sustituto
del creyente, Cristo padeció una sola vez por los pecados.
En el antiguo pacto, continuamente se tenía que estar ofreciendo
sacrificios, y esos sacrificios eran solamente sombras del cordero
de Dios que quita el pecado del mundo. nadie que confió en su
sacrificio, en sí mismo, en su sacrificio. salvo. Fueron salvos los que confiaron
en aquella realidad que era el Señor Jesucristo a que apuntaba
aquel sacrificio. Porque nunca nadie fue salvo
de otra manera que no sea porque Cristo ha sido su sustituto que
padeció una sola vez por los pecados. Toda la sangre derramada
en el Antiguo Testamento no quitó un solo pecado. Aquellos que
fueron experimentaron la bendición de no ser inculpados de pecado,
como dice el Salmo treinta y ocho, son aquellos que con ojos de
fe miraron más allá del cordero que estaban ofreciendo. No estaban
confiando precisamente en la sangre de ese cordero, sino en
la sangre de aquel cordero que estaba prometido, que era el
Señor Jesucristo. Eso fue en el antiguo pacto que
se hacía frecuentemente como una sombra de lo que había de
venir. esta mañana nosotros celebramos
la cena del señor y para obedecer a esa ordenanza se usaron dos
dos símbolos que es el pan y el vino pero el pan sigue siendo
pan aún después de que damos gracias a Dios el pan es pan
y el vino es vino hay quienes enseñan y ven esta esta ordenanza
como como algo equivocado. Uno lo ven como un sacramento
que imparte gracia. Esa no es la enseñanza de la
escritura. Pero aparte de eso, ellos pretenden de que cuando
el sacerdote toma el pan y lo rompe, está realizando otra vez
el sacrificio de Cristo. De hecho, la palabra misa significa
sacrificio. y el Señor Jesucristo padeció
una sola vez por los pecados, una sola vez. En la carta a los
hebreos se nos dice que con un solo sacrificio hizo perfectos
para siempre a los santificados. No sacrificamos a Cristo otra
vez en la mañana, en la cena del Señor, sino recordamos su
sacrificio, el pan que representa su cuerpo que padeció sobre su
cuerpo que cargó nuestros pecados. la primera realidad en cuanto
a la sustitución que el creyente hizo, que Cristo hizo del creyente
por causa de los pecados del creyente es que fue una sola
vez, él ofreció un solo sacrificio, una sola vez, él no está siendo
sacrificado cada vez que se conmemora la cena del señor, una sola vez
y no hace falta más sacrificio, porque él padeció una sola vez
por los pecados, tenemos que recordar que cuando él murió
en la cruz, él dijo consumado es y lo que estaba consumado
es la obra de salvación, la obra de salvación estaba completa,
él padeció una sola vez por los pecados. Dice, después habla explícitamente
de la de la sustitución, el justo por los nosotros nacimos injustos todo hombre que nace de de Adán
y Eva nacemos enemistados contra Dios, nacemos rebeldes contra
Dios, nacemos con el puño levantado, rechazando el señorío del Señor
Jesucristo, queriendo ser los arquitectos de nuestro propio
destino, queriendo hacer lo que se nos viene en vana manera de vivir, como dice
en el capítulo uno, la cual recibimos de nuestros padres, esa vana
manera de vivir que en esencia es el pretender ser justificados
delante de Dios por nuestra propia justicia, por nuestras propias
obras, el pretender que hay algo que nosotros podemos hacer para
alcanzar salvación, el pensar y creer que nosotros podemos
satisfacer la demanda de la ley de Dios, o que nosotros cumplimos
la ley de Dios. Recuerde aquel joven que vino
al señor Jesús y dijo, ¿qué bien debo hacer para heredar la vida
eterna? Y el señor le dijo, los mandamientos sabes, y él preguntó
cuáles, y le dijeron cuáles, y él se apuró a decir, todo eso
yo lo he guardado desde mi juventud. en verdad no había guardado ninguno
solo. Lo que el hombre pecador hace
es quebrantar toda la santa ley de Dios todos los días de su
vida. En Adán lo único que el hombre
puede hacer es es pecar y los injustos, los injustos son aquellos
nacidos de de Adán, nacimos así injustos con una vana manera
de vivir sin haber alcanzado misericordia, sin ser pueblo, pero Cristo es el justo, él,
él es el justo. Cuando vemos diferentes lugares
en la escritura, como el Salmo uno, donde dice, bienaventurado
el varón que no anduvo en camino de malos, ni en sillas de escarnecedores,
se ha sentado y va hablando del varón justo, ese varón justo
es el Señor Jesucristo. Cuando nosotros vemos en diferentes
lugares de la escritura ese árbol plantado junto a corrientes de
aguas que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae. Ese árbol 100%
fructífero no es otro que el Señor Jesucristo. El árbol espinoso
que se pone en contraste pues es, somos la descendencia de Adán
y Eva. Cuando venimos al Señor Jesucristo, cuando él en su misericordia
nos da vida, entonces estamos siendo transformados por el evangelio
de un árbol espinoso a un árbol fructífero. Y la razón es solamente
por estar en el Señor Jesucristo, el justo, él es el justo, él
nació de mujer, nació bajo la ley, él cumplió la ley perfectamente,
no sólo de manera externa, sino también de manera interna. Él
vivió en el espíritu de la ley y él dio cumplimiento a toda
la ley en favor del creyente. Él es el justo. Él es el justo
y él murió por los injustos. ¿Para qué? Para llevarnos a Dios.
Para llevarnos a Dios. Lo mejor es que tenemos un sustituto
que ha pagado por nuestros pecados. Un sustituto que vivió la vida
que nosotros no somos capaces de vivir y murió la muerte que
nosotros debíamos de morir y lo hizo para llevarnos a Dios. No
hay ni una manera de ir a Dios si no es a través del Señor Jesucristo. La Escritura dice con claridad,
porque no hay otro nombre dado a los hombres en que podamos
ser salvos, sino solamente en el nombre del Señor Jesucristo.
El Señor Jesús dijo, yo soy el camino, yo soy la verdad, yo
soy la vida. Nadie viene al Padre si no es por mí. personas hoy
que y han habido siempre personas que pretenden ir al padre, ir
a Dios directamente sin el Señor Jesucristo, pero no es como el
hombre piensa, es como Dios ha revelado en su palabra, y Dios
ha revelado en su palabra que él ha encomendado todo juicio
al Señor Jesucristo para que todos honren al hijo como honran
al llegar al Padre es a través del
Señor Jesucristo. Recuerde que a Dios nadie le
vio jamás el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él
le ha dado a conocer. La vida eterna es que te conozcan
a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo tu Hijo a quien
has enviado. lo mejor es que el creyente tiene
un sustituto que lo puede llevar a Dios un sustituto que nos puede
llevar como dice el Salmo dieciséis me mostrarás la senda de la vida
en tu presencia hay plenitud de gozo delicias a tu diestra
para siempre y dice siendo la verdad muerto en la carne pero
vivificado en el espíritu siendo la verdad muerto en la carne
pero vivificado en el espíritu y es evangelio. Cristo murió en su humanidad,
en su carne, él se hizo hombre obediente hasta la muerte y muerte
de cruz, pero él no quedó muerto, él no murió simplemente sino
él resucitó vivificado en el espíritu, él dice el apóstol
Pedro cuando dice primeramente les he anunciado lo que hace
mismo recibí que Cristo murió por nuestros pecados conforme
a las escrituras y que fue sepultado y que resucitó al tercer día
conforme a las escrituras. Algo fundamental de la fe cristiana
es creer no solamente la muerte en sustitución por nosotros del
Señor Jesucristo sino su resurrección gloriosa. Cristo vive, él resucitó,
domingo nosotros nos congregamos no porque no hay otra cosa que
hacer el domingo no porque es no laboral sino porque la iglesia
se reúne a celebrar la resurrección del señor Jesucristo es la razón
que nos congregamos porque Cristo resucitó un día como hoy porque
si Cristo no resucitó entonces nuestra fe es vana y somos los
más dignos de conmiseración el señor Jesucristo que él dio satisfacción a la
justicia divina, él no quedó en la tumba, él fue levantado
de entre los muertos, su sacrificio fue acepto, él es eso confirma
lo que el padre dijo, este es mi hijo amado en quien tengo
toda mi complacencia y damos gracias a Dios porque esto es
esto es lo mejor, lo mejor es no es que salgas a buscar que
te martiricen por la causa de Cristo, Lo mejor es que puedas
conocer su voluntad y puede ser que su voluntad sí sea que tengas
que padecer por hacer el bien, padecer por hacer el bien. Si
la voluntad de Dios así lo quiere, lo mejor es que tenemos un ejemplo
que nos motiva, el ejemplo del Señor Jesucristo que padeció
y padeció injustamente. y lo mejor es que tenemos un
sustituto que con un solo sacrificio hizo perfectos para siempre a
los santificados, que tenemos un sustituto que vivió la vida
que nosotros no somos capaces, sufrió nuestro castigo, nos ha
vestido de su justicia, la La confianza del creyente está en
estar vestido de la justicia del Señor Jesucristo. Justificados
pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Lo mejor es que el creyente puede
gozar de comunión con Dios por la obra del Señor Jesucristo. ocupó nuestro lugar para llevarnos
a Dios. No hay otra manera en que nosotros
pudiéramos tener comunión con Dios si no es por el Señor Jesucristo. Él murió en la carne, pero él
fue vivificado en el espíritu. El Señor Jesucristo vive para
estar acompañando a su pueblo en medio de su aflicción. Él
vive para cumplir su promesa de estar con nosotros todos los
días hasta el fin del mundo. Él nos ha dado su espíritu para
poder enfrentar cada situación que él traiga a nuestra vida.
Por la obra del Señor Jesucristo, por su sufrimiento, por su padecimiento,
lo mejor es que el sufrimiento de los creyentes tiene sentido.
El sufrimiento de Cristo da sentido a nuestro sufrimiento. Lo mejor es que vengas al Señor
Jesucristo. Lo mejor es que en verdad Él
te haya rescatado de tu vana manera de vivir, no con cosas
corruptibles, sino con su sangre. Lo mejor es que por su resurrección
tú hayas renacido para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo
de entre los muertos. Lo mejor es que tú puedas decir
Cristo murió por mí. Cristo murió ocupando mi lugar. El castigo de mi paz fue sobre
él por su llaga y yo he sido curado. Quiera el Señor que cada
uno de quienes estamos aquí en verdad pueda hacer la experiencia
de su vida, más allá que a lo que podemos decir con nuestra
boca, la experiencia de nuestra vida. he sido renacido para una
esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Vamos a orar.

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Joshua

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