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JC

No vivamos asustados

1 Peter 3:15-16
Joel Coyoc September, 27 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc September, 27 2023
Estudio de 1 de Pedro

El sermón "No vivamos asustados", predicado por Joel Coyoc, se centra en la exhortación del apóstol Pedro en 1 Pedro 3:15-16, que anima a los creyentes a vivir sin temor en tiempos difíciles. Coyoc argumenta que, a pesar de las aflicciones que enfrenta la Iglesia, los cristianos deben santificar a Dios en sus corazones y estar preparados para dar razón de su esperanza con mansedumbre. La predicación se apoya en varias Escrituras, incluyendo Isaías 8:12-13 y Salmo 27, que subrayan la importancia de temer solo al Señor. La importancia práctica de este mensaje radica en que, al conocer y honrar a Dios, los creyentes pueden enfrentar la adversidad con valentía, demostrando la paz que proviene de una relación correcta con Dios y la confianza en el evangelio.

Key Quotes

“El Señor nos llama a no temer lo que la gente teme, a que nuestro temor sea solamente el Señor.”

“Santifica a Dios el Señor en vuestros corazones. No vivamos asustados, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones.”

“No es precisamente argumentación teológica, sino presentar defensa con mansedumbre y reverencia de la esperanza que hay en nosotros.”

“La paz no es la ausencia del conflicto, pero es la seguridad de su presencia.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras biblias
en la primera carta del apóstol Pedro en su capítulo tres primera de Pedro capítulo tres
dice la palabra de Dios asimismo vosotras mujeres Estad sujetas
a vuestros maridos para que también los que no creen a la palabra
sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando
vuestra conducta casta y respetuosa. Nuestro atavío no sea el externo
de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,
sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de
un espíritu afable y apacible que es de grande estima delante
de Dios. Porque así también se ataviaban
en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios,
estando sujetas a sus maridos. Como Sara obedecía a Abram, llamándole
Señor, de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis
el bien sin temer ninguna amenaza. Vosotros maridos, igualmente
vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso
más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para
que vuestras oraciones no tengan estorbo. Finalmente, sed todos
de un mismo sentir, compasivos, amandos fraternalmente, misericordiosos,
amigables, no devolviendo mal por mal ni maldición por maldición,
sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados
para que heredaseis bendición. Porque el que quiere amar la
vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y sus labios
no hablen engaño. Apartese del mal y haga el bien,
busque la paz y sígala. Porque los ojos del Señor están
sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones, pero
el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. ¿Y
quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Mas también, si alguna cosa padecéis
por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis
por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor
en vuestros corazones. y estad siempre preparados para
presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que
os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, teniendo
buena conciencia para que, en lo que murmuran de vosotros como
de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena
conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis
haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo
el mal. Porque también Cristo padeció
una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para
llevarnos a Dios, siendo la verdad muertos en la carne, pero vivificado
en espíritu. en el cual también fue y predicó
a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron
cuando una vez esperaban la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras
se preparaba el arca en la cual pocas personas, es decir, ocho
fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a
esto ahora nos salva, no quitando las inmundicias de la carne,
sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios por
la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo
está a la diestra de Dios y a él están sujetos ángeles, autoridades
y potestades. Amén. Vamos a meditar los versículos
quince y dieciséis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones. Estad siempre preparados para
presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que
os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, teniendo
buena conciencia para que en lo que murmuran de vosotros como
de malhechores sean avergonzados los que calumnian vuestra buena
conducta en Cristo. sino santificad a Dios el Señor
en vuestros corazones. Versículo catorce cuando termina
dice por tanto no os amedrentéis por temor de ellos ni os conturbéis
sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones. Y nuestro
tema es no vivamos asustados. Estamos viviendo tiempos difíciles
y creo que todos los tiempos han sido difíciles. El Señor
le dijo a la iglesia desde que él se fue en el mundo, van a
tener aflicción. Si nosotros repasamos la historia
de la iglesia, pues la historia de la iglesia ha sido una historia
llena de dificultad y no debería extrañarnos que pues se esté
poniendo difícil. El Señor nos dijo que íbamos
a tener aflicción y uno nosotros sabemos por las noticias que
pues generalmente no son buenas noticias y son como para asustar
y tristemente llevan la intención de asustar porque alguien ha
dicho que el que controla el miedo de la gente controla a
la gente pero damos gracias a Dios porque los que estamos en Cristo
podemos vivir sin estar asustados el apóstol cuando empieza el
versículo 15 está refiriéndose, podemos entender esa frase sino
como al contrario, o sea, en lugar de estar amedrentado, en
lugar de tener temor de ellos, al contrario, al contrario. y
en medio de todo lo que ocurre damos gracias a Dios porque Dios
se nos ha revelado y sabemos que pues solo tenemos que temer
al señor dice Isaías capítulo ocho versículos doce y trece Dice, no llaméis conspiración
a todas las cosas que este pueblo llama conspiración, ni temáis
lo que ellos temen, ni tengáis miedo a que va de los ejércitos
a él santificad, sea él vuestro temor y él sea vuestro miedo. Sin duda, Pedro había leído a
Isaías. Y seguramente los tiempos eran
tiempos parecidos a los nuestros, donde corrían malas noticias
para amedrentar a la gente. El Señor nos llama a no temer
lo que la gente teme, a que no nuestro temor sea solamente el
Señor. Damos gracias a Dios porque en diferentes lugares de la Escritura
se nos llama y se nos anima a que aquellos que por gracia hemos
sido salvados, que hemos renacido para una esperanza viva, podemos
vivir sin temor. Dice el Salmo veintisiete, Jehová
es mi luz y mi salvación. ¿De quién temeré? Jehová es la
fortaleza de mi vida. ¿De quién he de atemorizarme? ahora el apóstol Pedro va a seguir
haciendo énfasis en el evangelio es que sin el evangelio pues
lo natural es vivir una vida llena de temor el evangelio resuelve
nuestro problema ante aquel que es el único a quien debemos temer
que es al señor y sabemos que porque hemos sido rescatados
nuestra vana manera de vivir pues ya no hay nada que temer
porque no hay condenación para los que están en Cristo Jesús
porque sabemos que nada nos puede separar del amor de Dios que
es en Cristo Jesús y él va a empezar con esa frase que dice antes,
en lugar de tener temor, santifica a Dios el Señor en tu corazón. Dice, sino santificar a Dios
el Señor en vuestros corazones. No vivamos asustados, sino santificar
a Dios el Señor en en vuestros corazones. Bueno, el Señor es
santo, nosotros no lo podemos hacer santo, él es tres veces
santo. Él es él es santo en sí mismo
y lo que el escritor bíblico nos está diciendo es, nos está
llamando a honrar al señor en nuestro corazón, a vivir de una
manera consistente con el hecho de que le conocemos, como él
escribió en el capítulo uno, versículo quince, dice, sino
como aquel que os llamó es santo, sé también vosotros santos en
toda vuestra manera de vivir, porque escrito está, sed santos,
porque yo soy santo. y en lugar de vivir con temor
pues una de las cosas es que debemos honrar al señor pero
honrarlo en nuestro corazón y aquí está otra vez el evangelio porque
se puede honrar al señor externamente pero el llamado es a honrar al
señor con el corazón recordemos el señor Jesús en Mateo quince
versículo ocho al nueve dice el señor Jesús justo citando
al profeta Isaías versículo siete dice quince Mateo quince siete
y si hipócritas bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo
este pueblo de labios me honra más su corazón están lejos de
mí pues en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de
hombres poner como cosas que Dios había mandado, cosas que
los hombres habían interpretado de la escritura, y tener los
mandamientos de los hombres, las regulaciones de los hombres
como si fuera palabra de Dios. Si leemos el pasaje en Isaías
29, versículo 13, dice dice pues el señor porque
este pueblo se acerca de se acerca a mí con su boca y con sus labios
me honran pero su corazón está lejos de mí y su temor de mí
no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado
y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que
les ha sido enseñado la escritura claramente nos está poniendo
muy claro que es posible honrar al señor de manera externa Y
pues es muy probable que una persona que honra al Señor de
manera externa pues no tiene realmente algo que lo haga tener
un sustento sólido y firme. Una persona que honra al Señor
de manera externa pues seguramente va a vivir con temor, no es un
fundamento sólido aquello que se construye con el esfuerzo
humano. aquellos que pueden honrar al señor de corazón es porque
han sido renacidos para una esperanza viva es porque Dios les ha dado
una nueva naturaleza y por supuesto el creyente puede en momentos
a volver a su Tenemos aún la presencia, el
residuo de maldad, y se nos recuerda. Honra al Señor en tu corazón. Honra al Señor en tu corazón.
Recuerde, dice la escritura, que si confesares con tu boca
que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que Dios le levantó
de los muertos, serás salvo, porque con el corazón se cree
para justicia. y es creer con el corazón, solamente
puede honrar al Señor de corazón el que ha creído en su corazón
y lo que nos está llamando es por el poder del Espíritu Santo,
por la nueva naturaleza que tenemos, se nos está llamando a vivir
de una manera consistente, a ser consistentes con nuestra confesión,
Cristo es el Señor, entonces nosotros vivimos como hijos obedientes
porque él es el Señor. La segunda cosa es dice el pasaje santificad a Dios el Señor en
en vuestros corazones dice y están siempre preparados para presentar
defensa en lugar de vivir asustados debemos estar preparados para
presentar defensa preparados para presentar no precisamente defensa de nuestros
derechos sino el apóstol Andrés de decirnos de qué vamos a presentar
defensa nos dice el modo de la defensa dice con mansedumbre
presentar defensa con mansedumbre nuevamente es es la obra del
señor en la vida de los creyentes, porque la mansedumbre es el carácter
de Cristo. Dice él, aprended de mí que soy
manso y humilde de corazón y heréis descanso y paz para vuestras
almas. Por naturaleza caída, no somos precisamente mansos.
Nosotros solemos ser, presentar defensa inmediata de nosotros
mismos, pero se nos llama, se nos llama a presentar defensa
con mansedumbre. apóstol ha explicado esa mansedumbre
en el capítulo dos y justamente refiriéndose al señor Jesucristo
en capítulo dos él ya nos dijo Versículo veintiuno del capítulo
dos, pues para esto fuisteis llamados, porque también Cristo
padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas. El cual no hizo pecado, ni selló
engaño en su boca, quien cuando le maldecían, no respondía con
maldición. De ahí está cómo se ve la mansedumbre. Cuando padecía, no amenazaba,
sino encomendaba la causa al que juzga justamente. al que
juzga justamente y en Mateo capítulos 7 perdón capítulos 5 dice bienaventurados los pobres
en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos, bienaventurados
los que lloran porque ellos recibirán consolación, bienaventurados
los mansos porque ellos recibirán la tierra por heredad, bienaventurados
los mansos y son bienaventurados porque aquellos que son mansos
es porque Dios está haciendo una obra de formar a Cristo en
ellos y nos recuerda en lugar de vivir asustados, debemos estar
preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia. Reverencia o respeto, primero
a Dios, primero a Dios porque estamos interesados en su fama,
en su gloria, en su honor, estamos estamos cautivos del gran amor
con que el Señor nos ha amado, nos sorprende su amor y estamos
procurando su honra. pero también respeto a la autoridad
o a cualquiera persona que demande razón de la esperanza que hay
en nosotros. Hermanos, es el evangelio el
que da esperanza, el presentar defensa no es precisamente presentar
argumentaciones teológicas, es bueno tener ortodoxia teológica,
pero no es el que podamos argumentar eficazmente con argumentos teológicos,
sino presentar defensa con mansedumbre y reverencia de la esperanza
que hay en nosotros. Somos un pueblo con esperanza.
Hemos sido renacidos para una esperanza viva por la resurrección
de Jesucristo de entre los muertos. Somos un pueblo que vive con
el afán de honrar al Señor y eso hace que las personas Dios usa
eso para inquietar el corazón de las personas. El ejemplo de
poder dar testimonio de la esperanza que hay en nosotros, de presentar
defensa con mansedumbre y reverencia, es un ejemplo que ya hemos leído
en Daniel capítulo tres, y nosotros podemos mirar en todo el libro de Daniel, empezando con Daniel mismo. dice
la Biblia que él propuso en su corazón no contaminarse y podemos
ver que había mansedumbre, él no lo hizo altaneramente, él
lo hizo con respeto a a la persona que Dios había puesto como autoridad
sobre él, él se puso en su lugar, él pensó, esta persona le dijo,
dice, Daniel capítulo uno, versículo cinco dice y él y le señaló al
rey ración para cada día de la provisión de la comida del rey
y del vino que él bebía y que los criasen tres años para que
al fin ellos se presentasen delante del rey, entre esos estaba Daniel,
Ananías, Misael y Asarías de los hijos de Judá, a estos el
jefe de los eunucos puso nombres, puso a Daniel Belsasar, a Ananías
a Drac, a Misael Mesac y a Asarías a Betnego. Y Daniel propuso en
su corazón no contaminarse con la provisión de la comida del
rey, ni con el vino que él bebía. Pidió, por tanto, al jefe de
los eunucos que no se le obligase a contaminarse. Y puso Dios a
Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos. Y
dijo el jefe de los eunucos a Daniel, Temo a mi señor el rey, que señaló
vuestra comida y vuestra bebida, pues luego que él vea vuestros
rostros más pálidos que los de los muchachos que son semejantes
a vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza. Daniel
no se presentó diciéndole, pues ustedes son unos paganos, ¿cómo
creen que yo voy a comer eso que me están dando? En todo momento
una actitud de mansedumbre y de respeto, incluso él propuso,
consideró a la persona que estaba a cargo y dice, entonces dijo
Daniel a Melzar que estaba puesto por el jefe de los eunucos sobre
Daniel, Ananías, Misael y Azarías, te ruego que hagas la prueba
con tus siervos por diez días y nos den legumbres a comer y
agua a beber, compara luego nuestros rostros con los rostros de los
muchachos que comen de la ración de la comida del rey y haz después
con tus siervos según vean. y consintió pues con ellos en
esto y probó con ellos diez días y al cabo de diez días pareció
el rostro de ellos mejor y más robusto que los otros muchachos
que comían de la porción de la comida del rey. Vemos cómo pueden
presentar defensa con mansedumbre y reverencia, no argumentaciones
para convencer a una persona, pero mansedumbre y reverencia,
aún en el caso extremo de cuando Nabucodonosor hizo la estatua. Nosotros podemos ver a estos
jóvenes que conocían al señor pues hablando con respeto al
rey, de una manera mansa y con temor al rey, a Dios para poder
honrar al rey. Capítulo 3, versículo 16, Sadrach,
Mesach y Abednego respondieron al rey Nabucodonosor diciendo,
no es necesario que te respondamos sobre este asunto, Y aquí nuestro
Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo y
de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no sepas, oh rey, que no
serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has
levantado. Y nosotros sabemos cómo Dios
usó este testimonio. Ellos tenían una esperanza viva. Ellos sabían, pues, Dios nos
puede librar de tu mano y si no nos libra, de todos modos,
físicamente tú nos puedes quemar pero vamos a estar libres porque
él nos va a librar porque nosotros tenemos esperanza y leyendo el
el libro de Daniel sabemos que Dios usó este testimonio y hermanos
que Dios obre en nuestros corazones y podamos recordar siempre es
presentar con mansedumbre y reverencia defensa de la esperanza que hay
en nosotros, más allá de argumentaciones, el que podamos saber porque hemos
experimentado, porque ya no estamos viviendo llenos de temor, saber
que pues no hay nada que temer, el cambio climático puede terminar
nuestras vidas, pero ¿y? De todos modos, si no lo termina
el cambio climático, los días de necesidad son 70 años y en
los más robustos, 80. Pero estamos listos para encontrarnos
con el Señor. Él nos ha rescatado de nuestra
vana manera de vivir. Él nos ha hecho renacer para
una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de los muertos.
poder dar testimonio de esa esperanza, o sea, nos pueden quitar la vida,
pero para nosotros el vivir es Cristo y el morir es ganancia,
el poder saber que pues no tenemos temor porque lo más que nos pueden
quitar es la vida, quizá los bienes, quizá nos puedan perseguir,
sin embargo, Cristo es nuestro tesoro, estamos en paz con Dios,
hemos sido justificados para con el único que hay que temer,
por la justicia del Señor Jesucristo. Él ha llevado nuestro castigo.
Ese castigo que deberíamos de temer ya ha sido ya ha sido realizado
en la persona del Señor Jesucristo. Mi maldad, mi pecado, ha sido
ya castigado. Él llevó mi castigo. El apóstol
Pedro recuerda eso. De hecho, justo al cerrar el
capítulo tres, él recuerda y está hablando otra vez de esa esperanza. poder experimentar más allá de
argumentos teológicos, sino tener esa confianza, él me ha salvado,
él llevó mis pecados, desde el capítulo dos, versículo veinticuatro,
dice, quien llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,
para que nosotros estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia,
y por cuya herida fuisteis sanados, porque erais como ovejas descarriadas,
pero ahora habéis vuelto al pastor y obispo de vuestras almas. hablar
de la realidad. Un día Dios me hizo venir al
Señor Jesucristo. Yo estaba extraviado, pero él
me dio oídos para oír su voz, poder tener la convicción por
el testimonio interno del Espíritu Santo de que de que él es el justo que ocupó mi lugar
como injusto. Versículo 18 del capítulo 3 dice,
porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados,
el justo por los injustos para llevarnos a Dios, siendo la verdad
muertos en la carne, pero vivificados en espíritu. Poder vivir con
esperanza. Que cuando la gente no, no puede
entender muchas veces la manera en que vivimos, y a veces hace
preguntas y que Dios ponga en nuestro corazón el estar siempre
preparados. Recuerde, no es precisamente
argumentación teológica, sino es la esperanza, lo que Dios
ha hecho en nosotros. El poder, recuerde que lo que
hemos visto y oído, esos anunciamos para que también vosotros tengáis
comunión con nosotros y nuestra comunión verdaderamente es con
el Padre y con su Hijo Jesucristo. En tercer lugar, en lugar de
vivir con temor, ten una buena conciencia. Versículo dieciséis,
teniendo buena conciencia, teniendo buena conciencia, y otra vez
es el evangelio, no hay manera de que podamos tener una buena
conciencia si no es por la obra del Señor Jesucristo. De hecho,
Hebreos capítulo nueve, versículo trece, dice, porque si la sangre de
los toros y los machos cabríos y la ceniza de las becerras rociadas
a los a los inmundos santifica para la purificación de la carne,
cuanto más la sangre de Cristo, el cual mediante el espíritu
eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras
conciencias de obras muertas por la sangre de Cristo podemos
tener buena conciencia, una conciencia limpia, libre de de obras muertas,
una conciencia limpia, dice el apóstol Pablo a Timoteo en Timoteo
uno versículo cinco, después de haber dado un mandamiento,
le dice, pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido
de corazón limpio y de buena conciencia y de fe no fingida,
es el amor nacido de corazón limpio, y note que es y de buena
conciencia y de fe no fingida y aquí es el evangelio. Bienaventurados los de limpio
corazón porque ellos verán a Dios. ¿Quiénes tienen corazón limpio?
Los que han sido rescatados de su vana manera de vivir, la cual
recibieron de sus padres, no con cosas corruptibles como oro
y plata. Y si hay corazón limpio, pues, y hay buena conciencia. Dice, es el amor nacido de corazón
limpio y de buena conciencia y de fe no fingida. Y la fe no
fingida es don de Dios. Es don de Dios la fe no fingida. solamente cuando nosotros vivimos
así con una buena conciencia siempre va a haber integridad
porque la buena conciencia es vivir delante de Dios es no tener
preocupación por lo que la gente mira sino por lo que Dios mira
de lo contrario pues Hay mucha gente que vive de cierta manera
cuando es observado y vive de otra manera cuando no es observado.
Pero el creyente sabe que siempre es observado. Su vida está delante
de Dios. El creyente sabe que el Señor lo conoce. profundamente,
íntimamente. Recuerde el Salmo 139, cuando
empieza, Señor, tú me has examinado y conocido. Y el salmista empieza
a describir la manera en que Dios lo conoce y Dios nos conoce. Y Dios conoce a su pueblo de
esa manera. y al final el salmista termina pues como se debe de
terminar, si tú me conoces, pues examíname oh Dios y conoce mi
corazón, pruébame y conoce mis pensamientos y ve si hay en mi
camino de perversidad y guíame en el camino eterno, y el camino
eterno es el Señor Jesucristo, es por el evangelio que podemos
vivir vidas sin temor, es por el evangelio que tenemos una
esperanza y que somos llamados a presentar defensa con mansedumbre,
con respeto ante todo aquel que demande razón de esa esperanza,
que sea la realidad de nuestras vidas, el hecho de que en medio
de un mundo asustado nosotros vivimos con paz porque hemos
experimentado paz con Dios y por su gracia podemos experimentar
paz de Dios. Recordar siempre que La paz no
es la ausencia del conflicto, pero es la seguridad de su presencia
y es la seguridad de saber que el único a quien se debe de temer
por la obra de Cristo es mi Padre. Saber que el único a quien se
debe de temer por la obra del Señor Jesucristo, pues me ve
y me ve aprobado en Cristo. saber que aquel que puede destruir
no solo el cuerpo, sino el alma en el infierno, pues me ha adoptado
en su familia, me ha dado una heredad, me ha sentado en los
lugares celestiales juntamente con Cristo, que él es mi abogado
y que pues estoy en paz con él por la obra del Señor Jesucristo,
porque él es el Señor Jesucristo, es el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo. Vamos a orar.

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