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JC

La manifestacion de Cristo

1 John 3:4-6
Joel Coyoc September, 12 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc September, 12 2021
Estudio de las Cartas de Juan

La predicación de Joel Coyoc se centra en la manifestación de Cristo, abordando su significado teológico y práctico en el contexto de 1 Juan 3:4-6. Coyoc argumenta que la manifestación de Cristo fue necesaria debido a la gravedad del pecado, que es descrito como la infracción de la ley de Dios. A lo largo del sermón, utiliza múltiples referencias escriturales, incluyendo Génesis 3:15 y Mateo 1:21, para enfatizar que Cristo apareció para quitar nuestros pecados y restaurar la relación con el Padre. La implicación práctica de este mensaje es una llamada a la purificación personal y a la obediencia, resaltando que los verdaderos creyentes, aunque pueden cometer pecado, no viven en la práctica constante del mismo, ya que han sido transformados por el encuentro con Cristo, quien es el único que puede liberar de la esclavitud del pecado.

Key Quotes

“Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley, pues el pecado es infracción de la ley.”

“El pecado no es chiste. El pecado es cosa seria. Cristo vino por causa de nuestros pecados.”

“El efecto de que Cristo se haya manifestado es que los que le ven, le conocen, permanecen en Él.”

“Si estás en Cristo, eres nueva criatura. Vas a mirar el pecado como Dios lo mira.”

Sermon Transcript

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en la primera carta del apóstol
Juan. En su capítulo 3, primera de Juan, capítulo 3, Dice la Palabra de Dios, mirad
cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos
de Dios. Por esto el mundo no nos conoce,
porque no le conoció a Él. Amados, ahora somos hijos de
Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque
le veremos tal como Él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza
en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Todo aquel
que comete pecado, infrinque también la ley, pues el pecado
es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para
quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel
que permanece en él no peca, todo aquel que peca no le ha
visto ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe. El
que hace justicia es justo como él es justo. El que practica
el pecado es del diablo. Porque el diablo peca desde el
principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer
las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios
no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece
en él y no puede pecar porque es nacido de Dios. En esto se
manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo
aquel que no hace justicia y que no ama a su hermano no es de
Dios. Porque este es el mensaje que
habéis oído desde el principio, que nos amemos unos a otros. no como Caín que era del maligno
y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas y
las de su hermano justas. Hermanos míos, no os extrañéis
si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado
de muerte a vida en que amamos a los hermanos. El que no ama
a su hermano permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su
hermano es homicida, y sabéis que ningún homicida tiene vida
eterna permanente en él. En esto hemos conocido el amor,
en que él puso su vida por nosotros. También nosotros debemos poner
nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este
mundo y ve a su hermano tener necesidad y cierra contra él
su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos,
no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. Y
en esto conocemos que somos de la verdad y aseguraremos nuestros
corazones delante de él. pues si nuestro corazón nos reprende,
mayor que nuestro corazón es Dios y Él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no
nos reprende, confianza tenemos en Dios y cualquiera cosa que
pidiéramos la recibiremos de Él porque guardamos sus mandamientos
y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Y este es un mandamiento
que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos
unos a otros como nos lo ha mandado el que guarda sus mandamientos
permanece en Dios y Dios en él y en esto sabemos que él permanece
en nosotros por el espíritu que nos ha dado hermanos vamos a
meditar los versículos tres perdón, cuatro, cinco y seis. Todo aquel que comete pecado,
infrinque también la ley, pues el pecado es infracción de la
ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados
y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él
no peca, todo aquel que peca no le ha visto ni le ha conocido. Quisiera leer El pasaje en otra
traducción que dice, todo el que comete pecado quebranta la
ley. De hecho, el pecado es transgresión
de la ley. Pero ustedes saben que Jesucristo
se manifestó para quitar nuestros pecados. y él no tiene pecado. Todo el que permanece en él no
practica el pecado. Todo el que practica el pecado
no lo ha visto ni lo ha conocido. Y nuestro tema esta tarde es
la manifestación de Cristo, la manifestación de Cristo. Dice
allí en nuestro pasaje en el versículo cinco dice y sabéis
que él apareció y sabéis que él apareció y la traducción que
leí dice pero ustedes saben que Jesucristo se manifestó y es
la manifestación de Cristo Cristo es la gloria misma del Padre
y él se manifestó Cuando el apóstol Juan empieza a escribir el Evangelio
de Juan, habla justamente de la manifestación del Señor Jesucristo.
Él escribe allí y dice, en el principio era el verbo, y está
hablando del Señor Jesucristo, y el verbo era con Dios, y el
verbo era Dios. Este era en el principio con
Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada
de lo que ha sido hecho fue hecho. En él estaba la vida, y la vida
era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece,
y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Hubo un hombre enviado
de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para
que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por
él. No era la luz, sino para que
diese testimonio de la luz, aquella luz verdadera, que alumbra a
todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba y el mundo
por él fue hecho, pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino
y los suyos no le recibieron. A Dios nadie le vio jamás. El unigénito Hijo que está en
el seno del Padre, Él le ha dado a conocer. Y Juan está hablando
de esta importante manifestación del Señor Jesucristo, una manifestación
necesaria. Cuando empieza la carta que estamos
estudiando, vuelve a hablar acerca de la manifestación del Señor
Jesucristo. Específicamente en el versículo
2 dice, porque la vida fue manifestada y la hemos visto y testificamos
y os anunciamos la vida eterna la cual estaba con el Padre y
se nos manifestó. Y hermanos, es importante que
pensemos y sobre todo que aprendamos de la escritura acerca de la
manifestación del Señor Jesucristo. ¿Por qué es que fue necesario
que el Señor Jesucristo se manifestase en la carne? ¿Por qué fue necesario
que el Señor Jesucristo se despojara de su gloria? Que no estimara
el ser igual a Dios como cosa que aferrarse, sino que se despojó
tomando forma de hombre y haciéndose obediente hasta la muerte y muerte
de cruz. Y nuestro pasaje que vamos a estudiar nos enseña algunas
cosas con respecto a lo que hizo necesaria la manifestación del
Señor Jesucristo. La primera frase está cuando
empieza el versículo cuatro, dice, todo aquel que comete pecado.
El hecho de que Cristo sea manifestado tiene que ver con el hecho de
que se comete pecado y de que todo hombre nacido de Adán con
la única excepción del Señor Jesucristo que él no nació de
Adán, él fue nacido de mujer pero no de Adán y comete pecado
como dice la primera frase todo aquel que comete pecado poder
mirar que el pasaje nos enseña la definición divina del pecado
porque de pronto nosotros tenemos definiciones del pecado y es
importante escuchar la definición divina, la definición bíblica
del pecado, porque eso nos va a hacer entender por qué es que
fue necesaria la manifestación del Señor Jesucristo, el propósito
de la obra de Cristo, cuál es el propósito por el cual Él se
manifestó. El propósito de la manifestación
del Señor Jesucristo pues tiene que ver justamente con la cuestión
del pecado. Y, en cuarto lugar, Cristo se
manifestó para que le podamos ver y le podamos conocer. Y eso
tiene un efecto. ¿Cuál es el efecto de la manifestación
del Señor Jesucristo? Y vamos a iniciar con la primera
frase que dice, Todo aquel que comete pecado. Cristo se manifestó. Nuestro versículo comienza ahí
diciendo, Todo aquel que comete pecado. Y por supuesto aquí está
hablando, en el contexto de la carta, está hablando a los amados. aquellos que se les ha dicho
mirad cuál amor nos ha dado el Padre y está recordando todo
aquel que comete pecado y está aquí hablando acerca de la recordándonos
la condición en la cual el Señor nos salvó la condición por la
cual el Señor se manifestó porque justamente cuando el hombre cayó
en el pecado Dios empezó a revelar su plan eterno de salvación.
No es que al Señor le tomó por sorpresa. Él había, dice la Biblia
en primera de Pedro, que Cristo ya estaba destinado como un cordero
sin mancha y sin contaminación desde antes de la fundación del
mundo. Y tan pronto el hombre cayó en pecado. Dice en Génesis
3.15, y pondré en amistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente
y la simiente suya, esta te herirá en la cabeza y tú le herirás
en el carcañar. Desde ese momento se estaba proclamando
la venida del Señor Jesucristo. Es la primera proclamación del
Evangelio. Inmediatamente que el hombre
pecó se hizo saber que era necesario que Cristo sea manifestado en
la carne, la simiente de la mujer que iba a herir a Satanás en
la cabeza. Y está hablándose todo aquel
que comete pecado. desde que Adán y Eva pecaron,
arrastraron consigo a toda la raza humana. Dice la Biblia claramente,
por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios.
Y justamente es la razón que estaba ya en el plan eterno de
Dios de que él se iba a manifestar en la carne y era por causa del
pecado de su pueblo. Por supuesto, toda la raza humana
pecó, pero el Señor Jesucristo vino específicamente a salvar
a su pueblo de sus pecados. Y pensando en esa misma frase,
todo aquel que comete pecado, todo aquel que comete pecado, Algo que está haciendo el apóstol
Juan en esta epístola es, el apóstol Juan está repitiendo
los temas, pero cada vez está profundizando en los temas. Él
ha hablado desde que empezó la epístola acerca de la manifestación
de Cristo. Ha hablado, este es el mandamiento
que recibimos de Él, Dios es luz y no hay ninguna tinieblas
en Él. Y justamente cuando empieza el capítulo 3 ha hablado de mirar
el amor con que nos ha amado el Padre. Él ha hablado de la
esperanza que aquellos que han sido amados por el Padre tienen
en el Señor Jesucristo y es la esperanza de ser hechos y conformados
a la imagen del Señor Jesucristo. Él termina hablando acerca de
que el que tiene esperanza algo está haciendo día a día y es
purificándose en Cristo así como Él es puro. Y no es que él está
haciendo algo por sí mismo, sino la manera de purificarse es viniendo
cada vez al Señor Jesucristo, aquel Cordero de Dios que es
la propiciación por nuestros pecados. Es que está mirando
el amor del Padre. Y el amor del Padre es el Señor
Jesucristo. Y cuando mira a Cristo, mira
su pecado y mira que tiene que venir a Cristo. Y eso va haciendo
el Evangelio, va limpiando nuestra vida. el Evangelio va conformándonos
a la imagen del Señor Jesucristo. Y ahora Él está tomando en estos
versículos el asunto del pecado y poder entender la gravedad
del pecado. El estar en las tinieblas es
estar fuera de la luz, es estar en pecado. El estar en desobediencia
a los mandamientos y específicamente el mandamiento de amar a Dios
y amar al prójimo. Y aquí está escribiendo a aquellos que
han sido objetos del amor y aunque están dentro de la categoría
de todos los que han pecado él les recuerda algo importante
porque habían surgido grupos de gentes que estaban negando
que ellos pecaban y él les dice en el versículo 8
y 10 del capítulo 1 si decimos que no tenemos pecado y pensando
todo aquel que comete pecado ¿Y qué es lo que tenemos que
decir? No salir a negar nuestro pecado. Porque si decimos que
no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad
no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados,
Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos
de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado,
le hacemos a Él mentiroso y Su palabra no está en nosotros.
Y los creyentes están en Cristo. Los creyentes cometen pecado. Pero note que el pasaje en la
traducción que leí dice primero cometer el pecado y después va
hablando de practicar el pecado. Y los creyentes cometen pecado.
pero no practican el pecado. Es diferente cometer pecado que
vivir en la práctica constante del pecado, que vivir dominado
por el pecado, que vivir esclavizado por el pecado. El creyente comete
pecado y no obstante el creyente, todo aquel que comete pecado,
el creyente entiende que hay una propiciación por su pecado
y el creyente en lugar de salir y decir que no ha pecado o en
lugar de culpar a otros por su pecado o en lugar de justificar
su pecado el creyente viene al Señor Jesucristo porque él entiende
Cristo es la propiciación por mis pecados dice el capítulo
2 versículo 1 al 2 hijitos míos estas cosas os escribo para que
no pequéis y en verdad la expectativa Hermanos, cuando la Biblia dice
de Moisés el Universo está en Cristo, nueva criatura es, no
es poesía. No está nada más hablando bonito.
Es una realidad. Es la realidad que habíamos estudiado
cuando dice, ahora somos hijos de Dios. Ahora el mundo no nos
conoce porque nos parecemos a Dios y somos extraños para el mundo.
No son simples cuestiones poéticas. Es toda la realidad. Si uno está
en Cristo, nueva criatura es. Y dice, hijitos, estas cosas
os escribo para que no peguéis. Y si alguno hubiere pecado, Y
es que, bueno, cometemos pecado, pero no la práctica constante
y esclavizada del pecado. Si alguno hubiere pecado, abogado
tenemos para con el Padre a Jesucristo el justo, y Él es la propiciación
por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también
por los de todo el mundo. Esta frase nos recuerda, pues,
aquello que Dios nos hizo entender desde el principio. por cuanto
todos pecaron. Y el creyente sigue entendiendo
que ha pecado. Y justamente el hecho de reconocer
que ha pecado le ha hecho venir a Cristo para salvación, pero
justamente el seguir reconociendo que ha pecado le hace venir a
Cristo para crecer a la imagen del Señor Jesucristo. Ahora, estamos hablando de pecara. ¿Y qué es pecara? ¿Qué es el
pecado? Bueno, nuestro pasaje nos da
la definición del pecado. Cristo se manifestó por lo que
significa el pecado. El pecado es grave. El pecado no es No es cualquier
cosa. A veces tenemos la idea y tratamos
con ligereza del pecado. A veces tenemos definiciones
en nuestra cabeza del pecado que no es la definición bíblica
del pecado. No podemos enfrentar esa batalla
a menos de entender lo que es realmente el pecado. En primer
lugar, si Cristo se manifestó justamente por la cuestión de
que hemos pecado, eso nos debe empezar a hablar de cuán grave
es el pecado. Ahora, dice el apóstol Juan en
el versículo cuatro, todo aquel que comete pecado, y ahora dice,
infrinque también la ley, pues el pecado es infracción de la
ley. El pecado es infracción de la
ley. Juan define el pecado en su raíz más básica y es infracción
de la ley. ¿Y qué es infraccionar la ley?
Infraccionar la ley es cuando es un menosprecio a la ley. Cuando
nosotros no nos sometemos a la ley estamos menospreciando la
ley porque nosotros creemos que hay algo en nosotros que puede
hacer que pasemos por encima. y si menospreciamos la ley estamos
menospreciando al autor de esa ley y evidentemente aquí está
hablando de la ley de Dios el pecado es infracción de la ley
y si infraccionamos la ley de Dios es porque dudamos de la
capacidad de Dios para dar una ley es que dudamos de la sabiduría
de Dios para dar una ley es que nosotros mismos nos estamos considerando
Dios es un menosprecio, es el hecho de aborrecer a Dios. Aborrecer,
infraccionar la ley de Dios es aborrecer a Dios. Y no olvidemos
algo importante, hermanos, la ley de Dios, la ley es el carácter
de Dios manifestándose. Dice la Biblia que no debemos
hablar falso testimonio. ¿Por qué? Porque Dios es verdadero. Dice la Biblia no cometerás adulterio.
¿Por qué? Fidelidad no es algo que Dios
hace. Fidelidad es Dios es fiel y cuando alguien comete adulterio
no está reflejando el carácter de Dios, no está reflejando la
gloria de Dios. Y podemos ir analizando mandamiento
tras mandamiento y cada mandamiento no robarás porque no tienes que
robar. porque Dios es dueño de todas
las cosas y cada mandamiento está expresando la gloria de
Dios, el carácter de Dios. Y sabe, cuando nosotros quebrantamos,
infringimos la ley, estamos menospreciando a Dios mismo, estamos menospreciando
su carácter y estamos siendo ladrones de gloria, estamos fracasando
totalmente en la razón por la cual Él nos creó. Dios creó todo
lo que creó para que muestre su gloria, pero específicamente
creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, y eso significa
que son los que llevan la mayor responsabilidad de mostrar el
carácter de Dios. Y el pecado, la gravedad del
pecado es que es infracción, es menosprecio a la ley, es menosprecio
a la persona, es menosprecio del carácter de Dios. A menudo fallamos en la batalla
contra el pecado porque no le llamamos por lo que es. El pecado
es anarquía, es una ofensa contra el gran hacedor de la ley. O
sea, es una ofensa grande en contra de Dios. Y en lugar de
verlo así, solemos decir cosas como, pues sí, he hecho algo
mal. O decimos, pues cometemos errores. Pues, ¿quién no tiene sus errores? Es necesario que llamemos al
pecado por lo que es. Es pecado, es anarquía, es aborrecimiento
de Dios, es rebelión y menosprecio de Dios y de su gloria. Eso es
el pecado. El primer paso para caminar en
victoria hacia el pecado es reconocer la verdadera naturaleza y maldad
del pecado. Es una afrenta directa a la gloria
de Dios. Nosotros pecamos y pecamos, la
razón es porque lo primero que hacemos es quebrantar el primer
mandamiento. Es porque dejamos de ver que
Dios es digno de todo amor, porque dejamos de ver que Dios es digno
de toda gloria, de toda honra, de toda confianza, de todo honor.
Es porque creemos que hay otro lugar aparte de Dios donde se
encuentra lo que nosotros necesitamos. Pecamos porque pensamos que la
seguridad está en alguien más que en Dios. Pecamos porque pensamos
que el gozo está en otro lugar aparte del Señor. Y después que
nosotros hacemos esas cosas, entonces el pecado va y va contra
nuestro prójimo. Pero primero pecamos contra Dios.
Recuerde cuando David pecó. David pecó porque miró a Betsabé,
la codició y le dijeron que era una mujer casada. Sin embargo,
él la hizo llamar, él cometió adulterio y después prácticamente
asesinó a su marido. Y después él la tomó por mujer
y uno pudiera pensar, bueno, pecó contra Urias, pecó contra
Betsabé. Pero cuando Dios, por medio del
profeta, confronta a David, y note como el pecado nos endurece.
David no vivía en una práctica constante del pecado, pero en
un descuido en su vida, él comete pecado. Y como él, cuando somos
enseguecidos por el pecado, sentimos bien de nosotros mismos. Viene
Natán y le cuenta una historia. Y hay algo que se hace muy claro. David no se podía ver en la historia,
pero David se sentía mejor que cualquier persona porque dictó
una sentencia. El profeta Natan le dijo, ¿sabes
qué? Había un hombre que tenía muchas ovejas. y de pronto llegó
un caminante a hospedarse en su casa y en lugar de tomar alguna
de sus ovejas fue a su vecino pobre que tenía una sola corderita
que él cuidaba y pues él la tomó y la degolló y se lo dio a su
invitado y cuando escuchó esto David dice en la Biblia que ardió
de... se encolerizó y emitió un juicio
rápidamente porque él no se veía allá y él dijo el que hizo eso
es digno de muerte Y Natán le dijo, ese hombre eres tú. Y Dios
le mostró su pecado. Y en la confesión de su pecado,
David no dice, pues contra Urias he pecado. Tampoco dice, contra
Betsabe he pecado. Note que dice el Salmo 51, 1
al 4, dice, Ten piedad de mí, oh Dios, conforma tu misericordia,
conforma la multitud de tus piedades, borra mis rebeliones, lávame
más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco
mis rebeliones y mi pecado está siempre delante de ti. Y aquí
dice, contra ti. Contra ti solo he pecado, y he
hecho lo malo delante de tus ojos, para que seas reconocido
justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. Contra
ti, contra ti solo he pecado. Y hermanos, mucho de nuestro
fracaso en la batalla contra el pecado es porque no pasamos
de ver una leve ofensa. No es para tanto, exageras. A veces solemos pedir perdón
de formas que no significan que estamos pidiendo perdón. Si es
que te hice sentir mal, perdóname. Eso no es una confesión. Si es,
si acaso te hice sentir mal, perdóname. No, hermano, examinar
el corazón y ver si en algún momento el ídolo controló mi
corazón y me postré en adoración ante el ídolo y no amé a Dios
con todo mi corazón y por lo tanto efectivamente pegué contra
ti. Y yo debo venir y decir, sabes
qué, yo he pecado. Y he pecado y te he maltratado
de esta forma. Porque yo he estado buscando el gozo donde no está.
Yo dejé de amar a Dios y por eso no te puedo amar. Soy incapaz
de amarte como Cristo me ha amado. Por causa de que estoy buscando
el gozo en otro lugar, por causa de que no estoy confiando en
el Señor, por esa causa he pecado contra ti. ¿Y sabe cuándo vamos
a poder hacer eso, hermano? Cuando primero Dios nos muestra
y podemos decir con David, contra ti, contra ti sólo hay pecado
y he hecho lo malo delante de tus ojos. Hermanos, qué importante es que
el Señor nos confronte. Estaba viendo una persona que
hace análisis de situaciones que se dan dentro de comunidades y de personas
que van propagando error a través de los medios electrónicos.
Y evidentemente había una persona que estaba haciendo algo en ese
video que evidentemente es no recto delante de Dios. Una oración
que podemos examinar bíblicamente y en verdad pues no es recto
delante de Dios. Una oración que va exaltando
el yo, el yo, el yo y el yo. Y cuando yo miraba eso dije algo.
Dije esa mujer está loca. Yo le doy gracias a Dios porque
me confrontó y le pedí perdón a mi esposa. Porque eso que hice
en presencia de mi esposa es pecar contra Dios. Porque si
bien esa mujer está mal, no es porque es una loca. Y es que
yo no estoy en sí porque tengo algún mérito. Soy llamado a ver
a esa persona con compasión. ¿Pudiera yo estar como ella está?
Por la gracia de Dios no estoy así como ella está. Porque Dios
ha querido darme luz. Porque Dios me ha querido dar
luz del Evangelio. Y sabe, yo pequé contra esa persona, aunque
no está presente, y contra mi esposa, haciéndome, pues viéndome
como David. Ese es digno de muerte. Ese está
loca. Y qué rápidos somos para emitir
juicios y no vemos nuestro corazón. Pero doy gracias a Dios porque
su espíritu me confronta. Y sabe qué, ese fue un pecado
contra Dios. Y esa persona debe ser objeto
de mi compasión y de orar para que Dios le dé luz, si esa es
su voluntad, para que Dios le conceda arrepentimiento y fe
y escape de los lazos del diablo en que está cautivo. ver el pecado
como pecado, clamar a Dios que nos enseña a mirar. El pecado
es infracción de la ley y el pecado es cuando quitamos la
mirada de Dios, cuando fallamos en amar a Dios con todo nuestro
corazón, nuestra alma, nuestra mente y nuestras fuerzas. Hermanos,
la raíz del pecado es primero que brantamos el primer mandamiento.
Siempre, en primer lugar, la raíz de nuestro pecado es que
creemos mentiras y seguimos nuestros deseos. Hermanos, es necesaria
la verdad de Dios, ver quién es Cristo en cada circunstancia
y clamar al Señor que nos lleve al punto de poder decir, contra
ti, contra ti sólo he pecado. Y no importa que nos parezca
insignificante, hermanos, si vamos haciéndonos el hábito de
tolerar esas cosas, vamos haciendo después cosas más duras y tristes. Es triste, por ejemplo, ver a
una persona que de pronto, por ejemplo, lastima a su esposa y de pronto
se vuelve todo una broma. Y en lugar de decir, sabes qué,
perdóname. Si bien no fue adrede lastimarla, pero después de lastimarla,
bromear sobre eso en lugar de disculparse. Y bueno, uno se
disculpa por cosas accidentales. Eso es otra cosa importante,
hermanos. Uno se disculpa por golpear a alguien sin intención.
Pero cuando uno hace algo con intención, que Dios nos haga
ver el pecado y después decir, perdóname, he pecado. Y el círculo
de la ofensa debe ser tan grande como el círculo del perdón. Ofendo
a Dios, ofendo a mi prójimo. Confieso a Dios y busco la reconciliación
con mi prójimo. Y se va haciendo el hábito de
lastimar a las personas, de hacer broma de las heridas a las personas
y no se toma con seriedad el pecado. No hay pecado chico ni
grande, hermanos. El pecado es pecado. Y muchas
veces fallamos Porque de pronto hemos caído en el engaño de vivir
en la letra de la ley y no el espíritu de la ley. Y uno puede
pensar, bueno, siempre me gusta pensar, si yo me pongo a ver
a mis vecinos, pues puedo decir, pues yo soy mejor esposo que
mis vecinos. Pero el espíritu de la ley es, yo no necesito
darle un golpe a mi esposa con la mano. pero que Dios obre nuestros corazones
y Dios nos lleva a ver que el que comete pecado infringe también
la ley pues el pecado es infracción de la ley y que el Señor nos
lleva a ver que no es que fue pues algo así ligero Primeramente,
antes de pecar contra mi hijo, contra mi esposa, contra mis
hermanos, contra mis padres, mi pecado es una afrenta a la
santidad del rey, de reyes y señor de señores. Y la gravedad del
pecado es contra quién es, hermanos. He dicho varias veces que no
es lo mismo ir y tirar unos huevos podridos en casa del presidente
municipal. Está mal, es ofensivo, Si en
lugar de la Casa del Presidente Municipal yo voy a la Casa del
Gobernador del Estado, el escándalo va a ser un poco más grande.
Y si voy a la Casa del Presidente de la República y lo hago, va
a ser más grande. Bueno, cuando yo peco, no peco
ni contra el Presidente de la República, sino es contra el
Señor de la Gloria. Y eso es lo que hace grave, grave,
horrible el pecado. pensando en la manifestación
de Cristo. Justamente el versículo 3, el versículo 5, que es donde
se menciona la manifestación de Cristo, o para qué apareció
Cristo. Y es el propósito de que Cristo
se haya manifestado, el propósito de la obra de Cristo. Y ahí dice
claramente, y sabéis que Él apareció para quitar nuestros pecados,
y no hay pecado en Él. ¿Para qué apareció Cristo, hermanos?
para quitar nuestros pecados. El pecado no es chiste. El pecado
es cosa seria. Cristo vino por causa de nuestros
pecados. Porque el pecado es una afrenta
al Rey de Reyes y Señor de Señores. Y nadie ni nada podía pagar el
pecado. los sacerdotes venían y no podían
porque ellos tenían pecado y tenían que ofrecer un sacrificio primero
por sí mismos y después tenían que estar repitiendo el sacrificio
año tras año y constantemente miles de animales sacrificados
y ríos de sangre que no podían quitar ni un solo pecado porque
el pecado es infinitamente terrible y grande porque es contra un
Dios que es infinitamente grande y santo Dice el versículo 5,
y sabéis que Él apareció para quitar nuestros pecados, y no
hay pecado en Él. Mateo 1.21 dice, y dará a luz
un hijo, y llamará su nombre Jesús, ¿por qué? Porque Él salvará
a su pueblo de sus pecados. En Hebreos 9.25 al 28 dice la
palabra, y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo
sacerdote en el lugar santísimo cada año con sangre ajena. De
otra manera, le hubiera sido necesario padecer muchas veces
desde el principio del mundo. Pero ahora, en la consumación
de los siglos, se presentó una vez para siempre, por el sacrificio
de sí mismo, para quitar de en medio el pecado. ¿Para qué se
manifestó Cristo? ¿Cuál es el propósito de la obra
de Cristo? Para quitar de en medio el pecado. Y dice, y de
la manera que está establecido para los hombres que mueran una
sola vez y después de esto el juicio, Así también Cristo fue
ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos y aparecerá
por segunda vez sin relación con el pecado para salvar a los
que en él esperan. Cristo se llamará a su nombre
Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Él se
manifestó para quitar nuestros pecados. Ese es el propósito
de la manifestación del Señor Jesucristo. Es que no había otra
manera. No importa si la persona más
buena de este mundo se atrevía a morir por otro, no iba a servir
para nada. Se necesitaba Un Cordero Perfecto. Y el Cordero Perfecto es el Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo. El Cordero Perfecto es
aquel que pudo decir, ¿Quién de ustedes me redargulle de pecado?
Y nadie se atrevió porque no hay pecado en él. Es el Cordero
que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero que jamás
pecó. el único que ha nacido sin pecado
sobre esta tierra y él se manifestó para eso porque él es hombre
pero él es dios y siendo dios él es infinito y siendo su perfección
infinita él pudo satisfacer la justicia del padre él pudo vivir
la vida que nosotros fracasamos de vivir una vida de confianza
plena en su padre una vida de hallar el gozo siempre en su
padre una vida que honró siempre a su Padre e hizo siempre, siempre
la voluntad del Padre. Siempre cumplió la ley moral
del Padre y estuvo mostrando el carácter del Padre. Para eso
apareció el Hijo de Dios. Ahora, ¿cuál es el efecto de
que el Señor se haya manifestado? Le podemos ver y conocer porque
Él se ha manifestado. Dice Juan, y la vida se nos manifestó. Y nosotros palpamos y vimos y
contemplamos. Y el llamado es a contemplar
al Señor Jesucristo. Varias veces se está repitiendo.
Empieza este capítulo 3 diciendo, mirad cuál amor nos ha dado el
Padre. ¿Y qué es lo mismo? Mira al Señor Jesucristo. Pon
tus ojos en Cristo, el autor y consumador de la fe. Ahora
eso tiene un efecto. ¿Y cuál es el efecto? Dice, todo
aquel que permanece en él no peca. Todo aquel que peca no
le ha visto ni le ha conocido. Y note cómo Juan está hablando
de verdades que viene ya enfatizando hace rato y va a seguir. Nosotros
vamos a seguir avanzando y vamos a dar cuenta cómo él va haciendo
énfasis en lo importante que él está diciendo. Y aquí lo dice
al derecho y lo dice después al revés. Dice, todo aquel que
permanece en él no peca y todo aquel que peca no le ha visto
ni le ha conocido y cuál es el efecto de que cristo sea manifestado
el efecto de que cristo sea manifestado es el que nos concede ver y conocer
a cristo y eso tiene un efecto el primer efecto es permanecer
en cristo permanecer en cristo hermano estamos permaneciendo
en el señor jesucristo el que ha visto a cristo dice la biblia
que el señor reprendió a la gente porque le seguían les dijo ustedes
me siguen porque comieron pan y se saciaron y después les dijo
a los y la gente dejó de seguir a jesús porque decían dura es
esta palabra y entonces de pronto el señor se voltea y le dice
a los discípulos y ustedes también quieren irse y ellos permanecieron
en cristo El efecto de que Cristo se haya manifestado. Aquellos
que le ven y le conocen no tienen otro lugar donde ir. Permanecen
en Cristo. El efecto de que Él se haya manifestado
es que los que le ven, le conocen, le contemplan, permanecen en
Él. Dice Pedro, Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de
vida eterna. Señor, ¿a dónde vamos a ir? Hemos
probado que Tú eres bueno. ¿A dónde vamos a ir si hemos
probado que en Tu presencia hay plenitud de gozo y delicias a
Tu diestra para siempre? aquel a quien Cristo se le ha
manifestado no se va a ir va a permanecer en el Señor Jesucristo
va a estar allí cercano al Señor Jesucristo porque el Padre lo
ha injertado en la vid verdadera y la vida de Cristo está fluyendo
a través de su vida el fruto del Espíritu Santo está siendo
evidente y el fruto del Espíritu Santo es dice la biblia amor
gozo paz y dice al final contra tales cosas no hay ley y porque
no hay ley porque ese es el carácter de Dios, es la gloria de Dios.
Dice la Biblia, el efecto de que Cristo se haya manifestado
es que el que le ha visto, el que le está conociendo, el que
está experimentando la vida eterna, porque esa es la vida eterna,
que te conozcan a ti, al único Dios verdadero y a Jesucristo
a quien has enviado, no tiene otro lugar a donde irse. el que
ha visto al Señor Jesucristo dice, pues yo no quiero que me
encuentre en mi propia justicia, yo tengo todo por basura y lo
único que quiero es la excelencia de conocer a Cristo Jesús mi
Señor. Hermanos, clamemos a Dios que
podamos tener ese efecto de que Cristo se está manifestando y
no tengamos ningún otro lugar a donde ir, sino solamente en
el Señor Jesucristo, ahí recibiendo la vida del Señor Jesucristo,
esa vida que se ha manifestado. ¿Qué es el otro efecto? Dice,
todo aquel que permanece en él no peca. Todo aquel que peca
no le ha visto ni le ha conocido. Y el efecto es no practicar el
pecado. El creyente comete pecado, pero
el creyente no vive en una esclavitud del pecado. No está constantemente
con el mismo, el mismo, el mismo pecado y una esclavitud y luego
diciendo, bueno, todos tenemos algo con lo cual luchamos. El
creyente Cree el Evangelio. El creyente mira su miseria.
El creyente no sale como en el momento antes que reprendieran
a David sintiéndose muy bien. Note que contraste después de
que el Señor muestra la luz después de que el señor misericordiosamente
muestra su pecado a David David ya no se parece al que dijo y
era verdad la sentencia el que hizo eso es digno de muerte el
que comete pecado es digno de muerte una sola cosa Dios debe
darnos y es muerte pero note como un corazón contrito y humillado
y note como ese David confesando y diciendo contra ti y contra
ti sólo hay pecado y llamando al pecado pecado y viendo contra
quién es el pecado note cuán parecido es Apóstol Pablo que
dice, miserable de mí, ¿quién me va a librar de este cuerpo
de pecado? Doy gracias a Dios por Jesucristo.
Note a ese Apóstol Pablo diciendo, palabra fiel es de esta y digna
de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo a
salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primero. Y él
está ahí presentándose, yo soy digno de muerte. Pero Cristo
vino a salvar a pecadores y murió en lugar de ellos. Esa muerte
que yo merecía, Cristo la ha llevado. Él murió mi muerte. Él recibió la ira del Padre. Él me vistió de su justicia. Hermanos, el resultado es no
vivir en una práctica del pecado. Por eso la Biblia va a usar,
no hay contradicción entre lo que está diciendo el apóstol
Juan. Porque uno diría, desescribo para que no pequen, el que dice
que no tiene pecado hace a Dios mentiroso. Lo que está hablando es el creyente
no está viviendo en esclavitud de pecado. El creyente comete
pecado. El creyente se desvía. Pero el
creyente entiende que Cristo es la propiciación y no se mantiene.
El creyente no se la pasa justificando su pecado. El creyente no se
la pasa diciendo, bueno, todos tenemos errores. No es lo que
Pablo está diciendo cuando dice miserable de mí. Él está viendo
al Señor Jesucristo y corriendo al Señor Jesucristo. El Señor
Jesucristo dijo toda la verdad cuando dijo, Si el hijo os libertare,
seréis verdaderamente libres, y conoceréis la verdad, y la
verdad os hará libres. No son simplemente metáforas. No es simplemente una poesía,
si estás en Cristo eres nueva criatura. Esa es la verdad. Si estás en Cristo, eres nueva
criatura. Si estás en Cristo, vas a mirar
el pecado como Dios lo mira. Una afrenta terriblemente grande. ante la santidad de Dios. No
importa si nadie se murió, como en el caso de Urias, que se tuvo
que morir por causa del pecado de David. Recuerde que está el
espíritu de la ley y la letra de la ley. Hermanos, clamemos
al Señor. Si se trata de sólo la letra,
nos podemos sentir muy bien. Los fariseos se sentían requete
bien. El joven rico le dijo, Señor,
todo eso lo he hecho desde mi juventud. Pero él estaba equivocado,
totalmente equivocado. Nadie aparte del Señor Jesucristo
ha sido capaz de cumplir la ley. Cristo vino a cumplir la ley
en favor de su pueblo. Cristo vino para recibir el castigo
que merece su pueblo por causa de no cumplir la ley. Cristo
vino a dar su vida para que el Espíritu Santo pudiera ser enviado
y nos capacitara para poder vivir en victoria sobre el pecado.
Quisiera terminar leyendo otra vez el versículo Todo el que
comete pecado quebranta la ley. De hecho, el pecado es transgresión
de la ley. Pero ustedes saben que Jesucristo
se manifestó para quitar nuestros pecados y Él no tiene pecado. Todo el que permanece en Él no
practica el pecado. Todo el que practica el pecado
no lo ha visto ni lo ha conocido.

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Joshua

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