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JC

La vida sin temor

1 Peter 3:12-14
Joel Coyoc September, 24 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc September, 24 2023
Estudio de 1 de Pedro

La predicación de Joel Coyoc en "La vida sin temor" se centra en la transformación del creyente para vivir sin miedo, basándose en 1 Pedro 3:12-14. El sermón argumenta que el temor es una experiencia común entre los humanos, pero los justos, aquellos que han sido justificados por la fe en Cristo, pueden vivir sin temor porque Dios vigila sobre ellos y está atento a sus oraciones. Coyoc enfatiza que el temor al hombre es vano, y los fieles deben enfocarse en un temor reverente hacia Dios, quien los acompaña y protege. También se discute cómo el sufrimiento por causa de la justicia trae bendición, resaltando que, en Cristo, los creyentes tienen la garantía de su salvación y la promesa de vida eterna, contrarrestando cualquier temor mundano.

Key Quotes

“El temor es una experiencia de seres caídos... la primera vez que nosotros encontramos temor en la Escritura es cuando... Adán y Eva, desobedecieron al Señor.”

“¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño si vosotros seguís el bien? Nadie podrá hacernos daño.”

“La vida sin temor es la vida que solo pueden vivir los justos, pero tenemos que recordar constantemente que no hay justo, ni a uno.”

“El Señor se toma a pecho lo que se le hace a su pueblo.”

Sermon Transcript

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Pedro, capítulo tres dice la palabra de Dios asimismo
vosotras mujeres Están sujetas a vuestros maridos para que también
los que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por
la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Nuestro atavío no sea el externo
de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,
sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de
un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante
de Dios. Porque así también se ataviaban
en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios
estando sujetas a sus maridos. como Sara obedecía a Abram llamándole
Señor, de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis
el bien sin temer ninguna amenaza. Vosotros, maridos, igualmente
vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como abaso más
frágil y como acuerederas de la gracia de la vida, para que
vuestras oraciones no tengan estorbo. Finalmente, sed todos
de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos,
amigables, no devolviendo mal por mal ni maldición por maldición,
sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados
para que heredaseis bendición. Porque el que quiere amar la
vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y sus labios
no hablen engaño. Apártese del mal y haga el bien,
búsquela paz y sígala. Porque los ojos del Señor están
sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones. Pero
el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. ¿Y
quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Mas también, si alguna cosa padecéis
por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os averentéis
por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor
en vuestros corazones. Y estad siempre preparados para
presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo aquel
que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, teniendo
buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como
de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena
conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis
haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo
el mal. Porque también Cristo padeció
una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para
llevarnos a Dios siendo la verdad muerto en la carne, pero vivificado
en espíritu. en el cual también fue y predicó
a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron
cuando una vez esperaban la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras
se preparaba el arca en la cual pocas personas, es decir, ocho
fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a
esto ahora nos salva, no quitando las inmundicias de la carne,
sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios por
la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo
está a la diestra de Dios y a él están sujetos ángeles, autoridades
y potestades. Amén. Vamos a meditar los versículos
doce hasta el versículo catorce. Dice, porque los ojos del Señor
están sobre los justos y sus oídos atentos a sus oraciones,
pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el
mal. ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño si vosotros
seguís el bien? también si alguna cosa padeceis
por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis
por temor de ellos, ni os contrubeis. Nuestro tema es la vida sin sin
temor una una experiencia común de
los seres un David que fue un un militar,
un hombre valiente, llegó a sentir temor y en uno de los salmos,
salmos cincuenta y siete, él dice, en el día que temo, yo
en ti confío, en Dios alabaré, en Dios he confiado, no temeré. El temor es una experiencia de seres caídos, el temor La primera vez que nosotros encontramos
temor en la Escritura es cuando dice después de que Adán y Eva
desobedecieron al Señor y pecaron y cuando escucharon la voz de
Dios ellos se escondieron y dijeron tuve miedo porque estaba desnudo
y nosotros batallamos con diferentes
clases de temor una de la uno de los temores más frecuentes
es el hecho de que vivimos muchas veces con temor temor al hombre. La Biblia dice el temor al hombre
pondrá lazo pero el que confía en Jehová será exaltado y es
una una gran bendición del Señor y una gran misericordia el que
nosotros podemos mirar en la vida del apóstol Pedro el poder
del evangelio para transformar la vida y llevarlo a una vida
sin temor y poder escribir y ser útil para el pueblo de Dios para
poder ver que es posible vivir una vida sin temor después de
de venir al Señor Jesucristo el Señor empieza a hacer una
obra en su pueblo y somos transformados de gloria en gloria y tenemos
una una promesa una garantía del Señor que dice que el que
comenzó en nosotros la buena obra la perfeccionará hasta el
día de Jesucristo Y esto podemos verlo nosotros en la vida del
mismo apóstol Pedro. Es cuando estábamos leyendo en el capítulo dos, versículo
diecisiete. El apóstol Pedro escribe y dice,
honrad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios, honrad al rey. Temed a Dios, honrad al rey. Un temor adecuado de Dios se
puede tener solamente cuando conocemos a Dios. Solamente por
conocer a Dios en la persona de Jesucristo podemos crecer
en el temor del Señor que no es terror sin un temor reverente
y el apóstol Pedro vuelve a escribir
en capítulo tres versículos seis cuando habla a las mujeres y
es interesante la última frase del versículo seis dice sin temer
ninguna amenaza y los versículos trece y catorce,
dice, ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño si vosotros
seguís el bien? Mas también si alguna cosa padeceis
por causa de la justicia, bienaventurados sois, por tanto, no os amedrentéis
por temor de ellos, ni os contrubeis. Y nosotros damos gracias a Dios
por el registro de cómo Dios va haciendo su obra. En la vida
del apóstol Pedro, nosotros podemos pues hizo una profesión, una
confesión de su fe, tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente.
El Señor le dijo, bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque
no te lo reveló carne ni sangre, sino mi padre que está en los
cielos. Podemos recordar a un apóstol
Pedro que en la medida que fue conociendo al Señor, fue conociendo
a Pedro. Él tuvo varias experiencias con
el Señor Jesucristo y él un día dijo, Señor, si es, si es necesario
morir contigo, yo voy a morir contigo. En realidad, a un hombre
que Dios salvó, una ocasión le preguntaron a él si él estaría
dispuesto a morir por Cristo y él dijo, yo no quiero contestar
esa pregunta. Yo quiero depender de la gracia
de Dios y esperar a que si eso es lo que Dios quiere, por la
gracia de Dios, pero a veces solemos ser como Pedro fue, si
es necesario, voy a morir. Y nosotros sabemos por la narración
de la historia bíblica que pues al final hubo momentos en que él respondió
con aparente valentía, él sacó una espada e intentó decapitar al siervo del sumo sacerdote. Y en realidad, pues, Pedro era
un pescador, no era precisamente muy hábil y solo logró cortar
su oreja. El señor le dijo que guardara
la espada porque el señor podía pedir una legión de ángeles.
Momentos después, él estaba allí en el patio del sumo sacerdote
y una criada, ni siquiera un militar, ni siquiera un hombre,
sino una mujer, le dijo, tú estabas, tú eres de sus discípulos. tu
manera de hablar y él negó al señor como el señor había dicho. Él fue creciendo en conocer al
señor Jesús y en la medida que conocía a Jesús él fue conociendo
a Pedro y algo que fue cambiando en el apóstol Pedro fue que dejó
de confiar en Pedro para confiar cada vez más y más en el señor
Jesús y él nos habla esta esta noche inspirado por el Espíritu
Santo y mostrándonos cómo es posible vivir una vida, una vida
sin temor. Una vida sin temor es una vida
que sólo pueden vivir los justos, pero tenemos que recordar constantemente
que no hay justo ni a un uno. Y bueno, hay quienes han sido
justificados por la fe en el Señor Jesucristo. Los justos
de los cuales se está hablando el versículo doce dice los ojos
del Señor están sobre los justos. La vida sin temor es una vida
que pueden vivir los que son justos y esos justos son justos
solamente porque Dios les ha dado el don de la fe, son justos
porque el Padre los ha traído al Señor Jesucristo, son justos
porque al mostrarles a Cristo, ellos han podido ver su incapacidad,
su pecaminosidad, han visto toda su maldad, y ellos han clamado
al Señor Jesucristo, han confiado en Cristo, y Cristo los ha vestido
de su justicia, y es la única razón por la cual ellos son justos,
son declarados justos por la obra del Señor Jesucristo, son
declarados justos porque Los 33 años de vida del Señor Jesucristo
en la tierra, que vivió en perfecta justicia, han sido abonados a
su cuenta. No debemos olvidar, no hay otra
justicia, sino solamente la justicia del Señor Jesucristo. Aparte
de eso, son ilusiones pensar que hay otra justicia. Uno puede
sentirse justo, pero en verdad verdad son ilusiones en un sentido
absoluto solamente el Señor Jesucristo es el justo y el que justifica
al que es de la fe de Jesús es como dice Pedro en el versículo
dieciocho del mismo capítulo porque Cristo padeció una sola
vez por los pecados el justo por los injustos Él, en él se
haya una justicia perfecta, una justicia que es mayor que la
de los escribas y fariseos. Es solamente por confiar en el
Señor Jesucristo. Y los justos pueden vivir una
vida sin temor porque dice el versículo doce, porque los ojos
del Señor están sobre los justos. Hermanos, qué gran bendición
de saber que Dios se deleita en mirarnos en Cristo. Sus ojos
están pendientes de mirarnos. que gran bendición que hecha
fuera todo temor de saber que los ojos del Señor están sobre
los justos, no sobre los justos que están confiando en su propia
justicia, porque esos no son justos. Es una bendición saber
que está su mirada atenta a aquellos que han confiado plenamente en
la justicia del Señor Jesucristo, que han confiado de que la única
justicia que él acepta es la justicia del Señor Jesucristo.
aquellos que han sido rescatados de su vana manera de vivir, no
con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa
del Señor Jesucristo. Y qué bendición de saber que
Él, el Padre Celestial, está mirándonos, está atento a cada
una de las situaciones que nosotros vivimos. Él no está, Él no se
duerme, dice la Biblia, no se dormirá el que guarda a Israel. Él está atento las veinticuatro
horas del día, él está pendiente y está atento, sus ojos están
atentos, hay una bendición hermosa que por estar en Cristo es es
para el nuevo Israel, ahí en números seis versículo veinticuatro Jehová haga resplandecer su rostro
sobre ti. ¡Qué bendición por estar en Cristo! El Señor su rostro, su mirada
favorable resplandece sobre su pueblo. Haga resplandecer su
rostro sobre ti y tenga de ti misericordia. Jehová alce su
rostro, alce sobre ti su rostro y ponga ponga en ti paz. y pondrán mi nombre sobre los
hijos de Israel y yo los bendeciré. Jehová te bendiga y te guarde,
haga resplandecer su rostro sobre ti. Y damos gracias a Dios porque
sabemos que por Cristo Jesús eso es una bendición real para
aquellos que han sido justificados por la fe, como dice el apóstol
Pablo, justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios
por medio de nuestro Señor Jesucristo. podemos vivir sin temor, porque
los ojos del Señor están atentos. Así como los padres o las madres
están pendientes con sus hijos, están jugando y están pendientes,
pueden estar platicando, pero están pendientes. Imagine, el
Señor, pues, Él tiene todo el amor para su pueblo y toda la
atención para su pueblo. Sus ojos están sobre los justos
y después dice que sus oídos están atentos a sus oraciones.
Podemos vivir vidas sin temor porque el Señor está atento a
nuestras oraciones y siempre es por la obra del Señor Jesucristo. Nosotros dijo el Señor Jesús
cómo teníamos que orar y orar por los méritos del Señor Jesucristo.
porque él atiende nuestras oraciones por los méritos del señor Jesucristo. Nosotros, como dice el Salmo
cinco, entramos ante su presencia, no por nuestras bondades, sino
por la multitud de tu misericordia. Es que sus oídos están atentos,
por eso él nos dice, clama a mí, y yo te responderé, y te voy
a enseñar cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Por eso, también en el versículo siete del capítulo
cinco de esta primera carta dice el apóstol Pablo echando toda
vuestra ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de vosotros
él está con sus ojos atentos y a través de la oración nosotros
podemos echar toda nuestra ansiedad sobre él y todo es por el Señor
Jesucristo oramos por los méritos del Señor Jesucristo oramos en
su nombre por eso decimos cuando oramos y terminamos diciendo
que pedimos en el nombre del Señor Jesucristo sus oídos están
atentos por eso la escritura nos dice por nada
estéis afanosos si no sean conocidas vuestras peticiones delante de
Dios en toda oración y ruego con acción de gracias y la paz
de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y
vuestros pensamientos y en realidad pues hay cosas que acechan nuestra
vida. En realidad, vivimos en un mundo
peligroso, pero el Señor tiene sus ojos atentos para su pueblo.
El Señor, el que no escatimone a su propio Hijo, ¿cómo no nos
dará también con Él todas las cosas? El Señor está atento a
nuestras oraciones. podemos vivir también una vida
sin temor porque dice después de de decirnos del rostro del
señor, de su oído atento, dice, ¿y quién es aquel que os podrá
hacer daño si vosotros seguís el bien? Una vida sin temor porque
nadie te podrá hacer daño. Hermanos, nadie, la la pregunta
que tiene el apóstol Pedro ahí es una pregunta retórica, Y es
una pregunta positiva, así que la respuesta es negativa. Dice,
¿y quién es aquel que os podrá hacer daño si vosotros seguís
el bien? ¿Quién? Nadie. Nadie podrá hacernos
daño. Esa es la promesa del Señor para
su pueblo, poder recordar la palabra del Señor que está a
lo largo de toda la Escritura, cuando dice, por ejemplo, no
temas, porque yo estoy contigo. No desmayes, porque yo soy tu
Dios que te esfuerzo. Y dice, siempre te ayudaré. A
veces nuestro corazón nos dice mentiras, pero la palabra de
Dios dice, siempre te ayudaré. A veces experimentamos que Dios
no nos escucha o que Dios está lejos, pero hermanos, eso solo
son sensaciones de un corazón engañoso. La verdad, aquel que
fue abandonado fue el Señor Jesús, para que nosotros no tengamos
que ser abandonados. Él, por lo que Cristo sufrió,
es que la palabra dice, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré
con la diestra de mi justicia. porque él fue abandonado es que
nosotros podemos confiar aunque no importa lo que sintamos la
verdad de su promesa es yo estoy contigo todos los días hasta
el fin del mundo no importa si lo sientes o no lo sientes el
señor dice estoy contigo podemos vivir vida sin temor porque no
hay nadie que pueda hacernos daño absolutamente daño verdadero,
no hay nadie que nos pueda hacer daño. Por eso el apóstol Pablo
escribe y dice, ¿Quién nos podrá separar del amor de Dios que
es en Cristo Jesús? Y él dice, ni lo presente, ni
lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada
nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús. El Señor está con su pueblo. El Señor se toma a pecho lo que
se le hace a su pueblo. Siempre es bueno recordar cuando
el Señor se encuentra con el Saulo de Tarso, y el señor le
cuando él dice ¿Quién eres? ¿Quién eres? Señor y él dice
yo soy Jesús a quien tú persigues el señor no le dijo yo soy Jesús
y tú persigues a mi iglesia él se toma personal el trato a su
pueblo y la verdad es que nadie podrá hacernos daño ¿Por qué?
Dice si vosotros seguís el bien otra vez es por el evangelio,
es por el señor, ¿por qué es que el que ha sido justificado
puede seguir el bien? Podemos seguir el bien porque
nos ha dado su palabra, podemos seguir el bien porque nos ha
dado su espíritu, podemos seguir el bien porque nos ha dado oídos
para oír al buen pastor, y dice la escritura mis ovejas oyen
mi voz y yo las conozco y me siguen y yo les doy vida eterna,
dice mi padre que me las dio es mayor que todos y nadie las
puede arrebatar de la mano de mi padre hermano poder vivir
sin temor sin temor porque todo está bien con Dios que es al
único a quien deberíamos de de temer todo está bien con el Señor
nuestro clamor es que el Señor nos siga dando ojos para seguir
viendo al Señor Jesucristo, para que sigamos viendo la luz, para
que sigamos las pisadas del buen pastor, y nadie podrá hacernos
daño. El Señor pone su vida por sus
ovejas, nadie nos puede arrebatar de la mano de su padre, ni siquiera
nosotros mismos podemos saltar y perdernos. Hebreos capítulo 13, versículos 5 y 6. Dice, sean vuestras costumbres
sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, porque él dijo,
no te desampararé, ni te dejaré. El Señor dijo, no te desampararé,
ni te dejaré. Dice, de manera que podemos decir
confiadamente, el Señor es mi ayudador, no temeré lo que me
pueda hacer el hombre. De manera que podemos decir,
confiadamente. el Señor es mi ayudador, no temeré
lo que me pueda hacer el hombre. Hermanos, nosotros sabemos que
por la gracia de Dios, Pedro fue creciendo en la gracia hasta
que llegó el momento en que escribió esta carta, después que se asustó
de una criada, pues después él predicó y Dios lo utilizó y después
le mandaron a decir que no tenía más que predicar y él se plantó
y él dijo, juzgad a quien tenemos que obedecer, si a los hombres
o a Dios. Después pasó el tiempo y él, como nosotros, pues de
pronto estaba en un lugar y tuvo miedo a los judaizantes. el apóstol
Pablo le llamó la atención, lo amonestó, sin embargo, él siguió
creciendo en la confianza, porque estaba creciendo en conocer al
señor Jesucristo, porque el señor comenzó una buena obra en él,
y por eso él puede escribir por la gracia de Dios, no os amedrentéis,
por temor de ellos, y cuando nosotros miramos que nadie al final de cuentas
nos puede hacer daño y es la convicción de aquellos a que
el Señor se ha revelado y están creciendo conocer al Señor Jesucristo,
el Señor se está revelando a ellos, no es valentía en uno mismo,
sino es la obra del Señor, es el crecer en la confianza en
el Señor, y lo podemos podemos mirar en Daniel capítulo tres,
que ya he citado otras veces, pero es bueno recordar Daniel 3 versículo 16, recordando
allí cuando se hizo aquella gran estatua Nabucodonosor y mandó
que todos tenían que postrarse delante de de aquella estatua
y Sadrach, Mesach y Abednego pues no lo hicieron. y pues los
fueron a acusar y ellos sabían que nadie les podía dañar, que
no había nada que temer a Nabucodonosor, que ellos tenían que temer a
Dios y la confianza en el Señor y ellos, dice el rey, versículo
quince dice ahora pues estáis dispuestos para que oír el son
de la bocina de la flauta del tamboril del arpa del salterio
de la zampoña y de todo instrumento de música os postréis y adoréis
la estatua que he hecho porque si no la la adoráis en la misma
hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo
y que Dios será aquel que os libre de mis manos Sadrach, Mesach
y Abednego respondieron al rey Nabucodonosor diciendo, no es
necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro
Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo y
de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no
serviremos a tus dioses ni tampoco adoraremos la estatua que has
levantado. Y cuando nosotros leemos este
pasaje, nosotros podemos mirar al Señor cumpliendo sus promesas. Yo estoy contigo, no temas, porque
estoy contigo. Si nosotros nos vamos, bueno, los echaron otra vez al
horno y de pronto dice el versículo veintiocho. Entonces, Nabucodonosor
dijo, perdón, versículo veinticinco, Y él dijo, he aquí yo veo cuatro
varones sueltos. ¿Y cuántos habían echado? Habían
echado tres y el rey estaba viendo cuatro. Dice, he aquí yo veo
cuatro varones sueltos que pasean en medio del fuego sin sufrir
ningún daño y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de
los dioses. ¿Y quién estaba allí? El que
dijo, No temas, porque yo estoy contigo. No desmayes, porque
yo soy tu Dios que te esfuerzo. Siempre te ayudaré, siempre te
sustentaré con la diésela de mi justicia. ¿Quién estaba ahí?
El que dijo, yo no les voy a dejar huérfanos. Yo estoy con vosotros
todos los días, hasta el fin del mundo. Él estaba allí en
medio de ellos, dice, Entonces Nabucodonosor se acercó a la
puerta del horno de fuego ardiendo y dijo, Sadrak, Mesad y Abednego,
siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrak, Mesad
y Abednego salieron de en medio del fuego y se juntaron los sátrapas,
los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey para
mirar a estos varones. Como el fuego no había tenido
poder sobre sus cuerpos, ni aún el cabello de sus cabezas se
había quemado, sus ropas estaban intactas y ni siquiera olor de
fuego tenían. Entonces Nabucodonosor dijo,
bendito sea el dios de ellos, de Sadrach, Mesach y Abednego,
quien vio a su ángel y libró a sus siervos, que confiaron
en él y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron
sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que a su
dios. Y ¿por qué pudieron hacer eso?
Porque ellos conocían a Dios. Y crecer en el conocimiento de
Dios nos hace temer a Dios. Damos gracias a Dios porque quizá
hemos hecho cosas o dicho cosas muy valientes como Pedro y después
hacemos lo contrario. Pero el Señor restaura a los
que son su pueblo y el Señor los hace crecer es más el Señor
hizo esa situación para Pedro para que Pedro aprendiera a conocer
quién era Pedro conociendo al Señor Jesús el Señor Jesús le
dijo que lo iba a negar y él insistió en que no iba a ser
así pero damos gracias a Dios por la intercesión del Señor
Jesús el Señor le dijo que iba a ser zarandeado como a trigo
pero él iba a rogar para que su fe no faltase y hermanos que
qué bendición de poder ver en la historia de la redención no
solo las promesas sino como Dios cumple sus promesas para con
su pueblo y en tercer lugar una vida sin temor regresamos a a
primera de Pedro dice, más también si alguna cosa
padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois, una vida
sin temor, porque aunque podamos padecer algo, somos bienaventurados. Puede ser que Dios quiera que
padezcamos, no nos pueden dañar en el sentido estricto, no es
daño el que el que puedan atentar contra nuestra integridad física,
y de todos modos ese padecer por estar en Cristo somos bienaventurados
dice más también si alguna cosa padecéis
por causa de la justicia bienaventurados sois por tanto no os amedrentéis
por temor de ellos ni os conturbéis recuerde que Mateo diez veintiocho Dice el Señor Jesús, y no temáis
a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar. Temed
más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. ¿A quién hay que temer? Nabucodonosor
podía matar el cuerpo en el horno, pero no podía hacer más nada.
El que había que temer es a Dios. Dios es el que puede matar el
cuerpo, y no solo el cuerpo, sino puede destruir el alma y
el cuerpo en el infierno. Y el pueblo de Dios es enseñado.
El pueblo de Dios es sostenido. El pueblo de Dios sabe, sabe
que puede haber situaciones en que haya que padecer. Sabían que podían padecer. Ellos le dijeron, nuestro Dios
puede. Y puede ser que él quiera que
nos quemes. Pero no importa si nos libra o no nos libra, de
todos modos, puedes quemar nuestro cuerpo pero nosotros vamos a
ser fieles a él porque nosotros somos bienaventurados porque
hemos sido renacidos para una esperanza viva por la resurrección
de Jesucristo entre los muertos así que tú puedes quemar mi cuerpo
pero porque he sido renacido por la resurrección de Jesucristo
de los muertos para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia
y Dios quiso mostrar su gloria algunas veces él ha mostrado
permitiendo que los creyentes sean quemados o sean devorados
por los leones en ese caso él quiso mostrarlo mostrando que
él los podía librar y los libró y aquellos que no los libró no
los libró de la mordida del león pero los libró del mayor daño
que es el daño de la muerte estando en pecado y hay que fue un militar romano que
había escuchado mucho acerca de los cristianos y él tenía
inquietud de conocer a los cristianos y él los pudo conocer en el circo
romano y él se sorprendía de ver jovencitas, adolescentes
morir en el circo romano con un rostro de paz. Siendo él un militar, él dice
que él nunca había visto morir a hombres valientes, de esa manera,
cantando pasajes de la escritura, muchas veces cantando el pasaje
de Apocalipsis que dice al que nos amó Apocalipsis capítulo
uno Versículo cinco dice, al que
nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre y nos hizo
reyes y sacerdotes para Dios su padre, a él sea gloria e imperio
por los siglos de los siglos. Amén. Ver en el rostro de los
cristianos morir y morir en paz. Nosotros sabemos por la escritura
también en el libro de los hechos que cuando Esteban fue apedreado,
él reflejaba paz y él decía que veía el rostro de Dios y ahí
se estaba mostrando la gloria de Dios a pesar de que en ese
caso Dios sí lo dejó morir apedradas, él fue apedreado y este hombre
militar quedó muy inquieto de poder mirar
cómo los creyentes podían morir hasta que él empezó a averiguar
qué era a él lo lo lo comisionaron para perseguir exactamente a
los cristianos y él se introdujo a las catacumbas y ahí Dios usó
la predicación del evangelio pero él vio la gloria de Dios
ahí en el circo romano, aunque Dios sí los estaba dejando morir,
pero para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Hermanos,
una vida sin temor es la vida que podemos vivir por la obra
del Señor Jesucristo. Si hay algo que debiera quitarnos
el sueño, no es la devaluación de nuestra moneda, no es la inflación
de la canasta básica, no es el hecho de que haya amenazas de
nuevas enfermedades o cambio climático. Todas esas cosas no
son el peor problema que nosotros tenemos. El peor problema que
una persona debe experimentar y es su verdadero problema es
¿Cómo es su relación con Dios? ¿Está justificado para con Dios?
¿Es justo delante de Dios? ¿Tiene un Dios que está atento
para cuidarlo? ¿Tiene un Dios que está atento
a sus oídos porque por Cristo puede tener comunión con Dios?
¿O no estás bien con Dios? ¿Ha sido justificado por la fe
en el Señor Jesucristo? Nosotros damos gracias a Dios
porque Él ha tenido misericordia de nosotros, porque Él ha querido
traernos al Señor Jesucristo. La vida sin temor es la vida
de aquel que ha sido justificado por la fe en el Señor Jesucristo. La vida sin temor es la vida
de aquel que ha renacido para una esperanza viva por la resurrección
de Jesucristo de entre los muertos. Porque no importa lo que pase
con este mundo, En este mundo que está cada día proyectando
algo, sobre todo a la gente más joven, de que estamos viviendo
en un mundo sin esperanza, un mundo que se está yendo a hacer
pedazos cada vez. Sin embargo, aquel a quien Cristo
se revela por la obra del Señor Jesucristo está lleno de esperanza,
una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo entre los muertos.
Una vida sin temor es la vida que puede vivir aquel que sabe
que ha sido rescatado de su vana manera de vivir, la cual recibió
de sus padres no con cosas corruptibles, sino con la sangre preciosa del
Señor Jesucristo. Todo el beneficio de vivir una
vida sin temor es solamente por la obra y la persona del Señor
Jesucristo. Y que Dios obre nuestros corazones
y podamos hacer uso de los medios de gracia que Dios nos ha dado
como la oración nos puede asaltar de pronto el temor y recordar
en el día que temo yo en ti confío en Dios alabaré recordar sus
promesas en los momentos cuando nos ataca el temor en nuestro
corazón engañoso y perverso nos hace sentir muchas veces que
estamos en soledad pero no olvide algo hermano Jesús es el que
verdaderamente estuvo solo para que su pueblo nunca estuviera
realmente solo. Su promesa es real. Dios quiso
mostrarse allí en el horno de fuego y que Nabucodonosor lo
viera, pero su presencia es real alrededor de su pueblo. En Apocalipsis
se nos habla de la figura del Señor que está caminando en medio
de los siete candeleros. Él está en medio de su pueblo,
está en medio de su iglesia. Su promesa es estar con nosotros
todos los días hasta el fin del mundo. ven al Señor Jesucristo. Una vida sin temor es una vida
que ha experimentado la gran salvación del Señor Jesucristo. Vamos a orar.

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Joshua

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