Bootstrap
JC

(1'' parte ) La conclusión

1 Peter 3:8-12
Joel Coyoc September, 20 2023 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc September, 20 2023
Estudio de 1 de Pedro

En el sermón titulado "La conclusión", el predicador Joel Coyoc aborda el tema de la identidad cristiana y las expectativas morales que surgen de ella, basándose en 1 Pedro 3:8-12. Coyoc sostiene que los creyentes están llamados a "ser" en lugar de "hacer", destacando que la verdadera transformación ocurre a través de la obra del Espíritu Santo en sus corazones. Se analizan varios versículos, incluyendo referencias al Salmo 34, en los que se enfatiza que aquellos que siguen el camino de Cristo deben demostrar características como la compasión, el amor fraternal y la misericordia. La importancia doctrinal de este mensaje radica en que la vida cristiana es una respuesta a la gracia de Dios, lo que a su vez provoca un cambio interno que se manifiesta en buenas acciones y una conducta piadosa, resaltando la obra redentora de Cristo y la justificación por la fe.

Key Quotes

“El creyente es llamado a ser. Dios está haciendo cuando un creyente recibe el don de la fe, él es hecho una nueva criatura.”

“Ser amorosos es crecer a la imagen del Señor Jesucristo.”

“Misericordiosos. ¿Qué es la misericordia? Es el trato que se da a una persona más allá de sus méritos.”

“La razón de esta conclusión es que el apóstol está escribiendo a aquellos que son justos porque están vestidos con la justicia del Señor Jesucristo.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Vamos a abrir nuestras Biblias
en la primera carta del apóstol Pedro, en su capítulo 3. Dice la Palabra de Dios, asimismo
vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos para que también
los que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por
la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo
de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos.
sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de
un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante
de Dios. Porque así también se ataviaban
en otro tiempo aquellas santas mujeres. que esperaban en Dios estando
sujetas a sus maridos, como Sara obedecía a Abraham llamándole
Señor, de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis
el bien sin temer ninguna amenaza. Vosotros maridos igualmente vivid
con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil,
y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras
oraciones no tengan estorbo. Finalmente sed todos de un mismo
sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos,
amigables, no devolviendo mal por mal ni maldición por maldición,
sino por el contrario bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados
para que heredaseis bendición. Porque el que quiere amar la
vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y sus labios
no hablen engaño. Apártese del mal y haga el bien,
búsquela paz y sígala. Porque los ojos del Señor están
sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones. Pero
el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. ¿Y
quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Mas también, si alguna cosa padecéis
por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis
por temor de ellos ni os conturbéis. sino santificad a Dios el Señor
en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar
defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón
de la esperanza que hay en vosotros, teniendo buena conciencia para
que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores sean avergonzados
los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor
es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios
así lo quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo padeció
una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para
llevarnos a Dios, siendo la verdad muerto en la carne, pero vivificado
en espíritu. en el cual también fue y predicó
a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron,
cuando una vez esperaban la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras
se preparaba el arca en el cual pocas personas, es decir, ocho
fueron salvadas por agua. el bautismo que corresponde a
esto ahora nos salva, no quitando las inmundicias de la carne,
sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios por
la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo
está a la diestra de Dios y a él están sujetos ángeles, autoridades
y potestades. Vamos a orar. Señor agradecemos
por tu gran bondad, por tu gran misericordia. Recordamos que
solo nos podemos acercar a ti porque tú eres grande en misericordia
y nos acercamos confiando en los méritos del Señor Jesucristo,
confiando que en Él somos aceptos, confiando que Él es nuestro abogado,
que Él nos ha cubierto de su justicia, Señor, y te agradecemos
por ello. Queremos rogar también por tu
pueblo, conoces los hermanos señor, conoces a aquellos que
están padeciendo dificultades en su salud, te rogamos señor,
tú conoces a cada uno, rogamos que obres en su salud, que tú
proveas lo que ellos necesitan para su atención médica, rogamos
también que tú los confortes que ellos puedan conocerte en
medio de la aflicción y te expresamos nuestro deseo que tú les restablezcas
la salud. Señor, rogamos también por nuestros
hermanos que se han ausentado de la ciudad por causa de estudio,
de trabajo. Tú los conoces, rogamos que sigas
obrando en sus corazones, animándoles, proveyendo sus necesidades, confortándoles
y atrayéndoles hacia ti. También te quiero rogar tu ayuda
para poder exponer tu palabra, poder hacerlo con claridad, con
sencillez y con la bendición de tu Santo Espíritu. Te rogamos
que nos des corazones sensibles, oídos atentos y Señor que podamos
crecer en la gracia y el conocimiento del Señor Jesucristo. Te lo rogamos
en nombre del Señor Jesús. Amén. Vamos a a meditar los versículos
del versículo ocho hasta el versículo doce que dice finalmente sé todos
de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos,
amigables, no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición,
sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados
para que heredaseis bendición. Porque el que quiere amar la
vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y sus labios
no hablen engaño. Apártese del mal y haga el bien,
búsquela paz y sígala. Porque los ojos del Señor están
sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones. Pero
el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. Comenzamos en el capítulo dos
versículo once cuando el apóstol Pedro dice amados yo os ruego
como extranjeros y peregrinos que os abstengáis de los deseos
carnales que batallan contra el alma y recordar que el deseo
mayor deseo carnal que batalla contra el alma es el deseo de
ser amos de nosotros mismos de no estar sometidos a ninguna
autoridad es en esencia el pecado que es autodeterminación, y él
nos ha llamado en los diferentes roles, ya sea hacia la autoridad
civil, de poder tener sujeción a la autoridad con todo respeto. en las relaciones laborales y
también en las relaciones matrimoniales. Estábamos haciendo mucho énfasis
en el versículo diecisiete cuando dice, honrad a todos, amad a
los hermanos, temed a Dios, honrad al rey. Y terminamos con los
esposos y el apóstol Pedro está dando una conclusión y nuestro
tema es la conclusión. conclusión. La conclusión de
toda esta sección de la carta del apóstol Pedro la vemos en
el versículo ocho cuando dice finalmente o puede ser traducido
también en conclusión y todo se concluye con una descripción que el apóstol
Pedro va a hacer de aquellos que están en el Señor Jesucristo,
de aquellos que han renacido para una esperanza viva, de aquellos
que han sido elegidos según la presencia de Dios Padre en santificación
del espíritu, y es interesante que el apóstol nos va a En la
conclusión nos va a mencionar que somos llamados, somos llamados
a ser, no a hacer. Somos llamados a ser. El creyente
es llamado a ser. Dios está haciendo cuando un
creyente recibe el don de la fe, él es hecho una nueva criatura,
cuando un creyente recibe la fe es hecho un hijo de Dios,
cuando un creyente recibe la fe es una nueva criatura y es
interesante que el apóstol nos llama, el verbo que aparece ahí
es set, somos llamados a ser no a hacer. Uno de los, cuando
nosotros recordamos a aquel joven que vino y le preguntó al Señor
Jesús qué debía hacer para heredar la vida eterna y en esencia lo
que él debía no era pensar en hacer sino en ser para poder
tener una herencia, lo que hay que, lo que hay, lo que se necesita
no es hacer algo sino ser un hijo, un miembro de la familia
y es interesante que en la conclusión finalmente Seth Y hay algunas
cosas a las cuales somos llamados a ser, no a hacer, no se afane
a tratar de hacer lo que dice aquí, porque es imposible y no
tiene caso hacer, usted no lo puede hacer, usted es llamado
a ser, ser y lo primero que somos llamados a hacer es ser de un
mismo sentir, ser de un mismo sentir, eso no es algo nosotros
podemos hacer si no es algo que Dios hace porque él nos da un
nuevo corazón, él nos da una nueva mente, él está obrando
para hacernos crecer a la imagen del Señor Jesucristo. ¿Y qué
es lo que tenemos que sentir? Debemos ser de un mismo sentir. Hay varias razones por las cuales
hemos de ser de un mismo sentir. Una es porque somos un solo cuerpo. Otra es porque somos una sola
familia. Somos un solo cuerpo, el cuerpo
del Señor Jesucristo. Somos una casa espiritual. Somos una nación santa que somos
llamados a ser de un mismo sentir. Y damos gracias a Dios porque
no se nos deja a la imaginación qué es lo que nosotros tenemos
que tener como un mismo sentir. Ese mismo sentir tiene que ver
justamente con con el hecho de la sumisión en cada una de las
esferas de autoridad, iniciando porque hemos, por la gracia de
Dios, aceptado el señorío del Señor Jesucristo, porque por
la gracia de Dios hemos llegado experimentar lo que dice en romanos
cuando dice que si confesares con tu boca que Jesús es el señor
y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos
serás salvo sometido al señorío de Cristo va a haber un mismo
sentir y el apóstol Pablo de manera específica nos habla de
ese mismo sentir vamos a la carta a los filipenses en su capítulo
dos versículo cinco debemos ser de un mismo sentir pero eso que
nosotros tenemos que sentir está descrito en la escritura con
toda claridad y dice haya pues en vosotros versículo cinco del
capítulo dos haya pues en vosotros este sentir que hubo también
en Cristo Jesús debemos ser de un mismo sentir y cuál es ese
sentir el mismo sentir que hubo también en Cristo Jesús El cual
siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa
a qué aferrarse. Y recuerde, los deseos carnales
que batallan contra el alma es el deseo de ser Dios. Esa fue
la tentación que se le dio a Eva, seréis como Dios. Y el Señor
Jesús, a pesar de ser Dios, no estimó el ser igual a Dios como
cosa a qué aferrarse. Es el sentir que tiene que haber
en nosotros, ser de un mismo sentir, el sentir que hubo en
Cristo Jesús. Y ese sentir es el que siendo
en forma de Dios no estimó el ser igual a Dios como cosa a
qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo
hecho semejante a los hombres. Y estando en la condición de
hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la
muerte y muerte de cruz, por lo cual Dios también le exaltó
hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para
que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que
están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra, y toda
lengua confiese que Jesús es el Señor para gloria de Dios
Padre. ser el mismo sentir que hubo
en Cristo Jesús, el cual no estimó el ser igual a Dios como cosa
que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de
siervo, el sentir un mismo sentir acerca de Dios, porque Dios es
nuestro padre, un mismo sentir acerca del Señor Jesucristo,
porque es nuestro hermano, un mismo sentir hacia los hermanos,
porque somos miembros de una misma familia y un mismo sentir
expresado En el centírico hubo en Cristo Jesús de tomar forma
de siervo, de ser humilde, de humillarse hasta la muerte y
muerte de cruz. No hay lugar para el orgullo,
no hay lugar para la jactancia. Lo que Dios hace cuando nos salva
es humillarnos. De oídas, te había oído dijo
Cop, pero ahora mis ojos te ven, por tanto, me arrepiento y me
aborrezco en polvo y ceniza. Humillación, el sentir de ser
personas humildes. El Señor Jesús dijo, aprended
de mí que soy manso y humilde y hallaréis descanso y paz para
vuestras almas. El sentir está allí descrito
en capítulo dos, versículo cinco, adelante y es humildad el sentir,
sentirnos siervos de Dios, siervos de Jesús, siervos de nuestros
hermanos, de un mismo sentir, ser de un mismo sentir. no olvide,
somos llamados a ser, no a hacer. Usted no se puede hacer de un
mismo sentido. Si usted ha nacido en la familia
de Dios, Dios le ha dado la mente de Cristo. Usted es miembro del
cuerpo de Cristo. Dios está obrando para formar
la imagen de Cristo en nosotros. Somos es la única manera de poder
ser de un mismo sentir, conocer el corazón del Señor Jesucristo,
clamar al Señor para que el Cristo se nos revele cada vez y podamos
conocerle y sentir, tener el mismo sentir que hubo en Cristo
Jesús. Después somos llamados a ser,
a ser compasivos. ¿Qué es ser compasivo? Ser compasivo
es empatizar con alguien que sufre y sentirse obligado a reducir
el sufrimiento, ser compasivos, compasivos, dice el Señor, llorad
con los que lloran, no apurarnos a emitir juicios, sino ser compasivos,
tener el compromiso de buscar reducir el sufrimiento de todas
las maneras que el Señor ponga a nuestro alcance, quizá con
alguna palabra de consuelo, quizá a través de la oración, o de
cualquier otra forma que Dios tenga a nuestro alcance, y es
no a hacer compasión, sino a ser compasivos, a ser compasivos,
somos llamados a ser compasivos, somos llamados a ser amorosos,
amorosos o dice amando fraternalmente, amorosos
con los hermanos o fraternales, amorosos con los hermanos. Recuerde
que Nadie tiene mayor amor que este
que uno ponga su vida por sus amigos. Un mandamiento nuevo
os doy que os améis unos a otros como yo os he amado. En este
conocerán todos que sois mis discípulos si tuvieres amor los
unos por los otros. Ser amorosos es crecer a la imagen
del Señor Jesucristo. Ser amoroso con los hermanos
significa conocer a Dios, dice primera de Juan, primera de Juan capítulo dos
dice versículo siete hermanos no se escribe un mandamiento
nuevo sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio
este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde
el principio sin embargo se escribe un mandamiento nuevo que es verdadero
en él y en vosotros porque las tinieblas van pasando y la luz
verdadera ya alumbra el que dice que está en la luz y aborrece
a su hermano está todavía en tinieblas el que ama a su hermano
permanece en la luz y en él no hay tropiezo pero el que aborrece
el que aborrece a su hermano está en tinieblas y anda en tinieblas
y no sabe a dónde va porque las tinieblas le han cegado los ojos
os escribo a vosotros hijitos porque vuestros pecados os han
sido perdonados por su nombre dice el que ama a su hermano
permanece en la luz y en él no hay tropiezo ser amorosos y no
se proponga hacerlo, sino clame al señor para ser. Usted no puede
amar a los hermanos si usted no ha experimentado la revelación
del señor Jesucristo, si la luz del evangelio no ha brillado
en su corazón, no puede ser amoroso. El apóstol Juan, cuando empieza
su carta, dice, habla de la razón por la cual él predicaba el evangelio, Cristo que se nos ha revelado
dice el apóstol Juan en capítulo uno versículo tres de primera
de Juan lo que hemos visto y oído esos anunciamos para que también
vosotros tengáis comunión con nosotros y nuestra comunión verdaderamente
es con el padre y con su hijo Jesucristo solo podemos tener
comunión amor de hermanos si nosotros hemos oído y creído
el evangelio. Juan sabía y por eso anunciaba,
lo que hemos visto y oído esos anunciamos para que también vosotros
tengáis comunión con nosotros y nuestra comunión verdaderamente
es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Primera de Juan capítulo tres
dice, versículo once, del capítulo tres dice, porque este es el
mensaje que hemos oído desde el principio, que nos amemos
unos a otros, no como Caín, que era del maligno y mató a su hermano.
¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas y
los de su hermano justas. Hermanos míos, no os extrañéis
si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado
de muerte a vida en que amamos a los hermanos. Nosotros sabemos
que hemos pasado de muerte a vida en que amamos a los hermanos.
El que no ama a su hermano permanece en muerte. Todo aquel que aborrece
a su hermano es homicida, y sabéis que ningún homicida tiene vida
eterna permanente en él. En esto hemos conocido el amor
en que él puso su vida por nosotros. También nosotros debemos tener
nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este
mundo, y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él
su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos,
no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. Y
en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros
corazones delante de él. Pues nuestro corazón nos reprende,
mayor que nuestro corazón es Dios, y Él sabe todas las cosas.
Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos
en Dios y cualquiera cosa que pidiéramos recibiremos de él
porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables
delante de él. Y este es un mandamiento que
creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos
a otros como nos lo ha mandado. Este es un mandamiento que creamos
en el nombre de su Hijo Jesucristo, sin en verdad haber creído El
Evangelio de verdad, en el nombre del Señor Jesucristo, no es posible
amarnos fraternalmente. Ser amoroso con los hermanos
es el resultado de la obra de la gracia de Dios en el corazón.
Dice, y el que guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él,
y en eso sabemos que él permanece en nosotros por el espíritu que
nos ha dado. capítulo cuatro dice versículo
siete amados amémonos unos a otros porque el amor es de Dios todo
aquel que ama es nacido de Dios solo el que ha nacido de Dios
ama verdaderamente a sus hermanos y conoce a Dios todo aquel que
ama es nacido de Dios y conoce a Dios el que no ama no ha conocido
a Dios porque Dios es amor En esto se mostró el amor de Dios
para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al
mundo para que vivamos por él. En esto consiste el amor, no
en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó
a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros
pecados. Amados, si Dios nos ha amado
así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. No procure
hacer amor sino conocer a Cristo para ser amoroso dice nadie ha
visto jamás a Dios si nos amamos unos a otros Dios permanece en
nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros versículo diecinueve dice Nosotros
le amamos a Él porque Él nos amó primero. Si alguno dice,
yo amo a Dios y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el
que no ama a su hermano, a quien ha visto, ¿cómo puede amar a
Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento
de Él, el que ama a Dios, ame también a su hermano. Versículo
capítulo cinco dice en esto versículo dos en esto conocemos que amamos
a los hijos de Dios cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos
pues este es el amor a Dios que guardemos sus mandamientos y
sus mandamientos no son gravosos porque todo lo que es nacido
de Dios vence al mundo y es la victoria que ha vencido al mundo
en nuestra fe ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree
que Jesús es el hijo de Dios? vencer al mundo es ser amoroso
con los hermanos, ser, ser, ser misericordioso, somos llamados,
en conclusión, somos llamados, no importa si eres siervo, si
eres amo, si eres esposo, si eres esposa, somos llamados a
ser misericordiosos, misericordiosos. ¿Qué es la misericordia? Es el
trato que se da a una persona más allá de sus méritos. El trato
que se da a una persona más allá de sus méritos. Recuerde que
la misericordia es el regalo de Dios que nosotros no merecemos. es nosotros merecíamos condenación,
pero él nos dio vida juntamente con Cristo. Nosotros merecíamos
su ira, pero él nos ha sentado en lugares celestiales juntamente
con Cristo. Nosotros merecíamos estar separados
eternamente con él, pero él de él, pero él nos ha traído hacia
sí con lazos de amor. Nosotros merecíamos ser pisoteados,
que él ejecute venganza sobre nosotros, pero hoy nosotros somos
su familia, somos una nación santa, somos un real sacerdocio
y todo porque él es rico en misericordia. Y si hemos sido objetos de misericordia,
entonces Por eso es que somos llamados a ser misericordiosos.
Pero no puedes ser misericordioso si no has entendido y experimentado
la misericordia de Dios. Misericordiosos. Amigables. Llamados a ser amigables, dice
el versículo. Amigables. amigables, dar verdadera amistad,
amistad sincera, y recuerde que nadie tiene mayor amor que este
que uno ponga su vida por sus amigos. Amorosos, amigables,
amigables, accesibles. Ahora, cómo se manifiesta lo
que somos. En el versículo 9, el apóstol
Pedro nos va a ayudar a mirar cómo ha de manifestarse lo que
somos. Recuerde que tenemos una vieja
naturaleza, tenemos esas pasiones que combaten contra el alma y
esas pasiones que quieren hacer la propia voluntad Y dice, no
devolviendo mal por mal. Una de las cosas que nosotros
queremos, nuestra vieja naturaleza quiere devolver mal por mal. Pero ese ser de un mismo sentir,
ese ser compasivo. Recuerde, el apóstol Pedro, el
apóstol Pablo, constantemente nos están llamando a mirar al
Señor Jesucristo. cuando está diciendo no devolviendo
mal por mal tenemos que recordar lo que nos ha dicho él en el
versículo veintiuno del capítulo dos dice pues para esto fuisteis
llamados porque también Cristo padeció por nosotros dejándonos
ejemplo para que sigáis sus pisadas viendo a Cristo es que nosotros
podemos mirar cómo se manifiesta lo que somos ahí está en el Señor
Jesucristo que dice el cual no hizo pecado ni se dio engaño
en su boca quien cuando le maldecían no respondía con maldición cuando
padecía no amenazaba sino encomendaba la causa al que juzga justamente
mirando al Señor Jesucristo y ver como él no devolvió mal por mal
pero aún más no solamente ver su ejemplo sino estar asegurado
de que él es tu sustituto como dice quien llevó el mismo nuestros
pecados en su cuerpo sobre el madero para que nosotros estando
muertos a los pecados vivamos a la justicia y por cuya herida
fuisteis sanados porque Y recuerda algo, por esa obra de Cristo,
antes eras una oveja descarriada, pero ahora habéis vuelto al pastor
y obispo de vuestras almas. Y ahí dice, no devolviendo maldición
por maldición, al contrario, bendiciendo, sabiendo que fuiste
llamados para heredar bendición. Y eso lo podemos ver ¿Cómo se
ve lo que somos? Se ve viendo al Señor Jesucristo
y cuando nosotros estamos viendo al Señor Jesucristo, dice el
apóstol Pablo, ahora vemos oscuramente como a través de un espejo y
somos transformados. a la imagen de su hijo. El apóstol
Juan nos recuerda que un día va a verse plenamente. Ahora
somos hijos de Dios, aún no se ha manifestado lo que hemos de
ser, pero sabemos que cuando él se manifieste seremos semejantes
a él porque le veremos tal como él es. Y en tercer lugar, la
razón de esta conclusión. ¿Por qué él está concluyendo
de esta manera? Ahí en el versículo 10 hay un
por qué y en el versículo 12 otro por qué. ¿Por qué esta conclusión? Y el apóstol Pedro cita el Salmo
34, versículo 12 al 16, dice, porque el que quiere amar la
vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal y sus labios
no hablen engaño. porque el que quiere amar la
vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal y sus labios
no hablen engaño. Y la razón de este, de esta conclusión
es que se está hablando a personas,
a personas que han recibido el poder del Espíritu Santo, personas
que han entendido realmente qué es la vida y quieren amar la
vida y ver días buenos. Y recuerde, nadie puede domar
su lengua, que es un veneno mortal, que es un pequeño miembro porque
enciende un grande bosque, pero el creyente tiene el poder del
Espíritu Santo. El creyente puede refrenar su
lengua del mal por una razón. Recuerde que De la abundancia del corazón
habla la boca, y al creyente se le ha dado ya un corazón nuevo. Al creyente se le ha dado ya
una palabra a la cual se le llama que la desee como niño recién
nacido. esa palabra, él puede ser transformado, como dice el
apóstol Pablo, así que hermanos, os ruego por las misericordias
de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo,
agradable a Dios, que es vuestro culto racional, no os conforméis
a este siglo, renovar nuestra mente, renovar nuestro corazón
por la obra de la palabra, y entonces va a hablar nuestro corazón de
lo que abunda en el corazón y lo que debe abundar es la palabra
dice el apóstol Pablo la palabra de Cristo more en abundancia
en vosotros enseñándoos y exhortándoos unos a otros la palabra de Cristo
more en abundancia en vosotros no hay manera de apartarse del
mal de refrenar la lengua y apartarse del mal si no es por la obra
del evangelio, por la obra de la palabra escrita y la palabra
viviente. Ya vosotros estáis limpios por
la palabra que os he hablado. Dios va limpiando nuestro corazón,
Dios nos va revelando al Señor Jesucristo, Dios nos va haciendo
cada vez más parecido al Señor Jesucristo y las palabras de
nuestra boca van a ser la palabra de verdad y nuestra lengua va
a estar refrenada del mal por la obra del Espíritu Santo. Dice, busque la paz y sígala. Bienaventurados los pacificadores,
porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores. aquellos que pueden buscar hacer
la paz es porque no son llamados hijos de Dios porque hacen la
paz sino porque son hijos de Dios hacen la paz, los pacificadores,
busque la paz, busque la paz, damos gracias a Dios porque el
que está en Cristo ha buscado la paz con Dios, justificados
pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
señor Jesucristo, busquemos la paz de Dios echando toda nuestra
ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de nosotros busquemos
ser pacificadores busquemos la paz entre los hermanos y sigamos
la paz recuerde que se nos ha encomendado un ministerio y ese
ministerio es el ministerio de la reconciliación como si Dios rogase, rogamos,
reconciliaos con Dios. Busque la paz, ser un hacedor
de la paz. ¿Por qué? Porque tienes un nuevo
corazón, porque has hallado paz con Dios, porque el Señor guarda
en completa paz aquel cuyo pensamiento en él persevera, porque ha confiado
en el Señor. Después, la segunda parte de
la razón de esta conclusión dice, porque los ojos del Señor están
sobre los justos, porque los ojos del Señor están sobre los
justos. Sabemos que no hay justo ni a uno, pero los
ojos del Señor están sobre los justos. ¿Y quiénes son esos justos? versículo veinticuatro dice quien
llevó el mismo de nuestros pecados capítulo dos en su cuerpo sobre
el madero para que nosotros estando muertos a los pecados vivamos
a la justicia y por por cuya herida fuisteis sanados sabemos
que en el versículo Versículo dieciocho del mismo
capítulo tres dice porque también Cristo padeció una sola vez por
los pecados el justo por los injustos para llevarnos a Dios
siendo la verdad muertos a la carne pero vivificados en el
espíritu. El Señor está atento Los ojos
del Señor están sobre los justos. Los ojos del Señor están sobre
los justos. Hay una mirada favorable del
Señor y esos no hay justo ni a uno. En sí mismo no hay justo
ni a uno, pero hay justos. los cuales el Señor Jesucristo
ha hecho justos, como dice el versículo dieciocho, porque también
Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos,
para llevarnos a Dios, a la verdad, muerto en la carne, pero vivificado
en el espíritu, hechos justos por la justicia del Señor Jesucristo,
como dice en Romanos, justificados pues por la fe, tenemos paz para
con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. La razón de
esta conclusión es que el apóstol está escribiendo a aquellos que
son justos porque están vestidos con la justicia del Señor Jesucristo
porque Cristo el justo ha padecido por ellos y nos ha llevado a
Dios Y ahora somos justos por la justicia del Señor Jesucristo
por causa de estar en el Señor Jesucristo. Somos justos porque
él vivió la vida que nosotros no somos capaces de vivir y ha
muerto la muerte que nosotros debíamos de morir por causa de
nuestra incapacidad. y sus oídos atentos a sus oraciones. El Señor, la razón de esta conclusión
es porque si estás en Cristo y has sido justificado por el
Señor Jesucristo, cada día, cada día tu vida está siendo transformada
a la imagen del Señor Jesucristo, que es el justo. Cada día tu
vida práctica está creciendo, estás creciendo en la gracia
y el conocimiento de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo
y sus oídos atentos a sus oraciones, pero el rostro del Señor está
contra aquellos que hacen el mal, el rostro del Señor está
contra aquellos que hacen el mal y aquellos que hacen el mal
es porque tienen aún un mal corazón, es porque no conocen al Señor.
Aquellos que hacen el mal no han sido vestidos de la justicia
del Señor Jesucristo. Aquellos que hacen el mal no
han sido objetos de la gracia de Dios, porque dice la Biblia
que la gracia de Dios se ha manifestado para salvación. a todos los hombres,
enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos pecaminosos. Si la gracia de Dios se te ha
manifestado, esa gracia te está enseñando hoy a decir no a la
impiedad. Y el corazón de todo esta conclusión
es por el evangelio, es por la obra del señor Jesucristo, es
porque Dios ha hecho un cambio de corazón, porque Dios te ha
hecho renacer para una esperanza viva, es porque te ha rescatado
de tu vana manera de vivir, la cual recibiste de tus padres,
esa vana manera de vivir que solo vive haciendo el mal, esa
vana manera de vivir que empieza por el orgullo de creer que hay
mérito en nosotros, de confiar en algo más que en el Señor Jesucristo. Esa es una vana manera de vivir,
vivir confiando en ceremonias, vivir confiando en cosas que
puedes hacer en tu carne. Eso es una vana manera de vivir
y ahí empieza el hacer el mal y se va de mal en peor, lleno
de arrogancia, lleno de confianza en sí mismo, como aquel fariseo
que decía, te doy gracias porque yo no soy como los otros hombres,
ni como este publicano, y empezar a jactarse delante de Dios, pero
aquel que sabe que no hay mérito, aquel que sabe que es porque
fue el señor Jesucristo el justo que pagó por mí que soy injusto
y vamos a terminar leyendo el versículo dieciocho que dice
porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados
el justo por los injustos para llevarnos a Dios siendo la verdad
muertos en la carne pero vivificados en espíritu vamos a a orar

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.