En su sermón titulado "Las esposas creyentes," Joel Coyoc aborda el tema de la sumisión de las mujeres casadas según 1 Pedro 3:1-6. El predicador argumenta que esta sujeción no es un signo de inferioridad, sino un llamado divino que refleja la libertad y la dignidad que los creyentes tienen en Cristo. Coyoc destaca que las esposas deben comportarse de manera respetuosa y piadosa, incluso hacia maridos no creyentes, con el objetivo de ganar sus corazones a través de su conducta cristiana (1 Pedro 3:2). Además, fundamenta su enseñanza en el ejemplo de Sara, quien obedeció a Abraham no por temor a él, sino por su temor a Dios (1 Pedro 3:5-6). La importancia práctica de este pasaje radica en cómo una vida transformada por el evangelio puede impactar a aquellos que no conocen a Cristo, proyectando la gloria de Dios en cada aspecto de la vida matrimonial.
“La sujeción no es solo a los esposos buenos y afables, también a los difíciles de soportar.”
“Si no temes a Dios, lo que haces es pura hipocresía.”
“Sara no temía a Abraham, no temía las amenazas, no temía los peligros.”
“Confiar en Dios es lo único que puede llevarte a este llamado a vivir de esta manera.”
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