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JC

Las esposas creyentes

1 Peter 3:1-6
Joel Coyoc September, 17 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc September, 17 2023
Estudio de 1 de Pedro

En su sermón titulado "Las esposas creyentes," Joel Coyoc aborda el tema de la sumisión de las mujeres casadas según 1 Pedro 3:1-6. El predicador argumenta que esta sujeción no es un signo de inferioridad, sino un llamado divino que refleja la libertad y la dignidad que los creyentes tienen en Cristo. Coyoc destaca que las esposas deben comportarse de manera respetuosa y piadosa, incluso hacia maridos no creyentes, con el objetivo de ganar sus corazones a través de su conducta cristiana (1 Pedro 3:2). Además, fundamenta su enseñanza en el ejemplo de Sara, quien obedeció a Abraham no por temor a él, sino por su temor a Dios (1 Pedro 3:5-6). La importancia práctica de este pasaje radica en cómo una vida transformada por el evangelio puede impactar a aquellos que no conocen a Cristo, proyectando la gloria de Dios en cada aspecto de la vida matrimonial.

Key Quotes

“La sujeción no es solo a los esposos buenos y afables, también a los difíciles de soportar.”

“Si no temes a Dios, lo que haces es pura hipocresía.”

“Sara no temía a Abraham, no temía las amenazas, no temía los peligros.”

“Confiar en Dios es lo único que puede llevarte a este llamado a vivir de esta manera.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras Biblias
en la primera carta del apóstol Pedro en su capítulo tres primera de Pedro capítulo tres dice la palabra de Dios asimismo
vosotras mujeres Están sujetas a vuestros maridos para que también
los que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por
la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo
de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos.
sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de
un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante
de Dios. Porque así también se ataviaban
en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios,
estando sujetas a sus maridos. como Sara obedecía a Abraham
llamándole Señor, de la cual vosotras habéis venido a ser
hijas, si hacéis el bien sin temer ninguna amenaza. Vosotros,
maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor
a la mujer como abazo más frágil y como acoherederas de la gracia
de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Finalmente, sé todos de un mismo
sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos,
amigables, no devolviendo mal por mal ni maldición por maldición,
sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados
para que heredaseis bendición. Porque el que quiere amar la
vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y sus labios
no hablen engaño. Apartese del mal y haga el bien,
busque la paz y sígala. Porque los ojos del Señor están
sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones. Porque
el rostro del Señor está en contra de aquellos que hacen el mal.
¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño si vosotros seguís
el bien? más también, si alguna cosa padeceis
por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis
por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor
en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar
defensa con mansedumbre y reverencia ante todo aquel que os demande
razón de la esperanza que hay en vosotros. Teniendo buena conciencia,
para que con lo que murmuran de vosotros como de malhechores,
sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.
Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad
de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo
padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos,
para llevarnos a Dios siendo a la verdad muertos en la carne,
pero vivificados en espíritu. en el cual también fue y predicó
a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron,
cuando una vez esperaban la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras
se preparaba el arca en la cual pocas personas, es decir, ocho,
fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a
esto ahora nos salva, no quitando las inmundicias de la carne,
sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios.
Por la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo,
está a la diestra de Dios, y a él están sujetos ángeles, autoridades
y potestades. Amén. Vamos a meditar los versículos
del uno al versículo seis. Y nuestro tema es las esposas
creyentes. Algo que tenemos que recordar
es que cuando Pedro escribió esta carta no estaba dividida
en capítulos y en versículos. Esto fue algo que se introdujo
muchos siglos después para facilitar pues el manejo de la escritura.
pero originalmente pues no fue escrito así y esta a partir del
versículo tres empieza con una expresión que dice a sí mismo
y eso quiere decir que está refiriendo a algo que está en el en el los
párrafos anteriores de de la carta y es especialmente importante
que nosotros podamos recordar que con la caída con la caída
del hombre en el pecado, se introdujo en esta tierra una lucha por
el dominio, por el poder, una lucha entre hombres y mujeres,
que hoy yo creo que en todos los tiempos ha estado siempre
presente esa lucha, sin embargo, vivimos en tiempos en los cuales
se hace mucho ruido y la mentira es esencialmente la misma. Hoy
se habla mucho de empoderar a la mujer. Bueno, fue lo que Satanás
le ofreció a Eva, empoderarla, y no hay nada nuevo debajo del
sol. Otra de las cosas importantes
que nosotros no tenemos que olvidar es no olvidar el contexto de
toda la escritura, no olvidar el contexto de toda la carta.
Mientras nosotros escuchamos, leemos la escritura, siempre
debemos clamar al Señor para que Él nos revele su persona,
nos revele su voluntad, Uno de los peligros que tiene el ser
humano es que nuestro corazón es engañoso y perverso y aún
leyendo las mismas escrituras nosotros podemos, no necesariamente
la leche espiritual adulterada tiene que venir de un falso maestro,
nosotros mismos podemos adulterar la palabra de Dios y en capítulo
2 Cuando inició el apóstol Pedro hablando a aquellos que les está
hablando desde el capítulo uno, él está refiriendo a esta carta
a gente que ha sido ya renacida para una esperanza viva. O sea,
no a todos los que forman la iglesia visible, pero esta carta
está dirigido a aquellos que verdaderamente han sido elegidos
en Cristo desde antes de la fundación del mundo para obedecer y ser
rociados con la sangre de Jesucristo. Esta carta está dirigido a aquellos
que motivan la adoración del apóstol Pedro cuando dice bendito
el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande
misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva por la
resurrección de Jesucristo de entre los muertos. En cada una
de estas expresiones de a quienes él está dirigiendo la carta,
aquellos que son llamados a ser extranjeros y peregrinos dentro
de esta tierra, que tienen que ceñir los lomos de su entendimiento,
aquellos que ahora son piedras vivas, aquellos que son la iglesia
invisible del Señor Jesucristo, la verdadera iglesia y los está
llamando a desear como niños recién nacidos la leche espiritual
no adulterada y que Dios nos guarde de, porque de pronto es,
yo decía el otro día, por ejemplo, Uno puede leer un pasaje y decir,
bueno, yo no tengo que escuchar nunca la voz de mi mujer porque
Adán escuchó la voz de su mujer y pues cayó en pecado. Bueno,
no tienes que escuchar la voz de tu mujer cuando sea claro,
como Adán tenía claro que lo que Eva estaba diciendo era contrario
a la voz de Dios. No es que tu esposa es un cero
a la izquierda y nunca tienes que escuchar absolutamente nada
que diga. Y aún si lo que dice está en contra, pues tienes que
escuchar, analizar y tienes que ser un esposo que por la gracia
de Dios pueda guiar correctamente a su esposa. Es interesante que
Pedro va a dedicar seis versículos para hablar a las mujeres creyentes
y un versículo para hablar a los
maridos. Sin embargo, no obstante que hay seis versículos, el versículo
siete en lo personal me asusta. Me asusta porque no es porque
somos mejores, es una implicación sumamente fuerte lo que está
en el versículo siete para los maridos. Pero bueno, en su momento
vamos a estudiar lo que tienen que decir a los maridos. Recuerde
que estaba haciendo énfasis en el versículo diecisiete. Después
de empezar con la sujeción a la autoridad civil, va a entrar
a otras esferas de sujeción, y la primera que ha tocado después
de la autoridad civil es acerca de la relación amo-esclavo. Nosotros pudiéramos pensar hoy
las relaciones laborales. La verdad es que, gracias a Dios,
es muy distinta esas relaciones laborales que las que nosotros
tenemos. esas relaciones laborales no eran de patrón, de patrón
empleado, sino eran de esclavo, amo, eran de alguien que prácticamente
era una propiedad de su, de su amo. Y cuando dice el versículo
17, honrad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios, honrad
al rey, honrad a todos, honrar a todos, honrar a todo aquel
que se le deba honra, hay que honrarle, hay que honrar a la
autoridad civil porque no hay autoridad sino la que es establecida
por Dios y quien resiste a la autoridad a lo establecido por
Dios resiste, hay que honrar a aquel que es empleador, a aquel
que es amo en este caso del tiempo en que estaba escribiéndose esta
carta, pero conectando allí el apóstol después va a decir el
versículo 18 criados están sujetos con todo respeto a vuestros amos
no solamente a los buenos y afables sino también a los difíciles
de soportar y después va a explicar lo que estudiamos el miércoles
y después él va a explicar que para tener este tipo de sujeción
porque pues qué bonito es tener un amo que sea bueno y afable
pero el apóstol dice no solo a los buenos y afables, también
a los difíciles de soportar, también aquellos que te dan de
bofetadas porque quieren que como tú eres parte de su familia
y eres una propiedad de la familia, pues vamos a adorar a los ídolos
y tú tienes que ser parte y a lo mejor te bofetean por no ser
parte de la adoración idolátrica, pero de todos modos tienes que
sujetarte a ellos y lo tienes que hacer con todo respeto, con
todo respeto. Ahora, va a explicar en los siguientes
versículos que para esa clase de sujeción tenemos un ejemplo,
el Señor Jesucristo, pero también va a explicar que hace falta
más que un ejemplo, se necesita confiar en el Señor Jesucristo
como aquel que es nuestro sustituto, él presenta el evangelio, la
carta está llena por diferentes lugares del evangelio, él no
nos llama a hacer nada sin antes decir quiénes somos en Cristo,
pero Recuerda que esta clase de llamamiento no se puede vivir
si no es por el Evangelio. Esto no es algo que podemos hacer
con nuestra fuerza de voluntad. Esto es algo que se tiene que
hacer no solo externamente, pues nadie es tonto y sabe que para
no llevarse unas buenas bofetadas o alguna reprensión, pues aunque
sea externamente te sometes. Pero el llamado no es a someterse
sólo externamente por temor del castigo, sino por causa de la
conciencia, haciéndolo en espíritu, haciéndolo con rectitud delante
del Señor. Y para eso se requiere un nuevo
corazón, se requiere ser renacido por la palabra de verdad, se
requiere estar renacido para una esperanza viva. se requiere
que tu confianza está en el Señor Jesucristo, se requiere que tú
has sido de una oveja rebelde a haber sido traído al obispo
y pastor de tu alma, porque recuerde que él empezó cuando vimos el
ruego de un pastor y estaba rogando y el ruego era que se abstengan
de los deseos carnales que batallan contra el alma y no olvide que
la esencia del pecado es rebelión y el deseo carnal más inmediato
que batalla contra el alma es Ser el dueño de tu propio destino. O sea, hacer lo que me dé la
gana. Vivir sin que nadie me diga qué hacer. No tener autoridad
sobre mí. Esa es la lucha. Recuerde de
adolescentes, y algunos quedamos adolescentes, no nos gustaba
que nadie nos diga qué hacer. Nosotros sabemos qué hacer. Jóvenes
que se la pasan amenazando a sus mamás para que lleguen a la mayoría
de edad, pues me voy de la casa para hacer mi vida como yo quiera
y que nadie me diga nada. Y esa es una de las pasiones
fuertes que batallan contra el alma. Con relación a cualquier
autoridad, a la autoridad civil, con relación a la relación laboral,
con relación a la vida matrimonial, no es la excepción. Es una de
las pasiones carnales que batallan contra el alma. El ser, como
dice nuestra cultura, el arquitecto de su propio destino. Como dicen
las canciones populares, sin dinero o con dinero hago siempre
lo que quiero y mi palabra es la ley. Esa es la esencia del
pecado, rebelión contra Dios. Ahora, lo primero que se llama a las
esposas creyentes es a la sujeción y es así mismo, así mismo como
los criados tenían que estar sujetos con toda, con todo respeto. igual podemos considerar que
pues así mismo como se podían someter a un marido que fuera
bueno y afable, como también había que someterse a uno que
sea difícil de soportar, someterse a uno que sea creyente, pero
el versículo nos deja ver que también a los que no sean creyentes,
porque dice para que también los que no creen a la palabra
sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas. algunas mujeres habían venido
al señor pero sus esposos no eran creyentes y también pues
eran obligadas a hacer cosas que que iban en contra de la
voluntad de Dios sin embargo se les llama a estar sujetas
y estar sujetas a hacerlo con con respeto dice asimismo vosotras
mujeres están sujetas a vuestros maridos para que también los
que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por la conducta
de sus esposas considerando vuestra conducta casta y respetuosa,
además que está el asimismo como los criados tenían que hacerlo
con todo respeto, en el versículo 2 está enfatizando que tenía
que ser con respeto, vuestra conducta casta y respetuosa.
Y algunas cosas que nosotros podemos mirar es, bueno, el hacerlo
con respeto. Eso no quiere decir que siempre
vamos, al igual que con la autoridad civil, Una de las cosas importantes
que el apóstol va a recordar y va a repetir es el temor al
Señor para poder honrar a todos, para poder amar a los hermanos.
para poder estar sujeto a tu esposo, a tu patrón, una de las
cosas que tiene que haber es temor de Dios, porque si no temes
a Dios, lo que haces es pura hipocresía, haces que lo honras,
pero en realidad no lo honras, haces que lo honras, pero en
realidad apenas tienes oportunidad a sus espaldas, vas a hablar
mal de él porque no se está haciendo de corazón, porque no conoces
a Dios y porque entonces no puedes temer a un Dios que no conoces.
es el temor del señor el que puede llevar a honrar y algunas
veces el honrar significa no obedecer pero no con un desafío
arrogante a la autoridad sino aún honrando y marcando bueno
no puedo obedecer porque obedecer te sería desobedecer a Dios y
bueno eso puede tener consecuencias pero esa es la la voluntad de
Dios hablando de de este conflicto autoridad en especial entre la
relación esposo-esposa. Génesis capítulo tres versículo
dieciséis dice después de la caída la mujer
dijo multiplicaré en gran manera los dolores de tus preñeces con
dolor darás a luz los hijos y tu deseo será para tu marido y él
se enseñoreará de ti. primera de Corintios capítulo
once versículo tres pero quiero que sepáis que Cristo
es la cabeza de todo varón y el varón es la cabeza de la mujer
y Dios la cabeza de Cristo una de las cosas que con la mentira
del diablo ha sido más mal entendida y se considera en nuestro tiempo
y probablemente en todos los tiempos como una mala palabra
es la palabra sujeción, porque se considera pues que habla de
estar por debajo, sin embargo No es así, el Señor está, el
Señor Jesucristo está sujeto al Padre, sin embargo, eso no
habla de que él sea alguien inferior por causa de su sujeción, es
una cuestión de orden que Dios en su sabiduría ha establecido
de esa manera. Efesios capítulo 5 versículo
22 dice las casadas estén sujetas
a sus propios maridos como al señor porque el marido es cabeza
de la mujer así como Cristo es cabeza de la iglesia la cual
es su cuerpo y él es su salvador así que como la iglesia está
sujeta a Cristo así también las casadas lo estén a sus maridos
en todo sujeción la sujeción no solo
a los esposos buenos y afables, también a los difíciles de soportar,
pero el apóstol nos menciona cuál es el propósito, por qué
él está llamando a esto y dice después dice para que también los que no creen
a la palabra sean ganados sin palabra por la conducta de sus
esposas. El propósito es lo que el mismo
señor Jesús dijo cuando dijo así alumbre vuestra luz delante
de los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen
a vuestro padre que está en los cielos el propósito de este llamado
es el propósito de mostrar que no es una religión más el propósito
de mostrar que el señor nos hace renacer nuevas personas que de
modo que si alguno está en Cristo nueva criatura es el propósito
de esto es mostrar que el evangelio es poder de Dios para salvación
a todo aquel que cree poder de Dios para salvación y esa salvación
no es simplemente que la gente tiene su boleto para ir al cielo
porque hay gente que cree que el único poder del evangelio
es pues para ir al cielo, sino es poder de Dios para salvarnos,
no solo de la pena por el pecado, sino poder de Dios para salvarnos
del poder del pecado. El creyente está cada día por
el poder del evangelio, la gracia de Dios lo está enseñando cada
día a decir no a la impiedad y a los deseos pecaminosos. Pedro
está diciendo que el propósito es porque Dios, si así quiere,
puede usar ese testimonio para mostrar la vida de Cristo en
la esposa, algo que no es posible simplemente hacer por la fuerza
de voluntad, una actitud casta y respetuosa entre una persona
que no merece ser tratado o ser respondido de esa manera. uno
pudiera pensar humanamente hablando pues lo que merece alguien que
te oprime es que te rebeles, pero el Señor está llamando a
algo totalmente distinto y recuerde el ejemplo es el Señor Jesús
que nos dejó ejemplo para que sigamos sus pisadas, quien cuando
le maldecían no respondía con maldición sino encomendaba la
causa al que juzga justamente, es Este, el llamado y el propósito
es que el testimonio pueda ser utilizado. No está diciendo Pedro
aquí que alguien puede ser salvo sin escuchar el evangelio, pero
lo que sí está diciendo es que si la esposa tiene como propósito
en su corazón vivir para la gloria de Dios, no para que su marido
le dé las gracias, no para que le den menos cachetadas, sino
para que Dios sea glorificado. Dios, si así le place, puede
usar ese testimonio para que él sea impactado y empiece a
averiguar qué le pasó a esta señora, que ahora responde de
una manera que no es natural, porque lo natural es que, lo
natural es que normalmente ni siquiera nos tienen que tocar.
Algunos de nosotros solo nos miran y respondemos, ¿qué? ¿qué
me estás viendo? No hace falta que nos toquen,
pero el Señor Jesús no solo lo miraban, lo escupieron, le hicieron
de todo, pero fue manso como un cordero, como cordero fue
llevado al matadero, inmudeció y no abrió su boca. Y tenía toda
la razón para abrir su boca y lo que diría era correcto. Y no
sólo eso, él tenía el poder para quitarse todo lo que venía encima.
Él dijo a Pedro, no crees que tengo poder para pedir una legión
de ángeles. Sin embargo, él no lo hizo. Y el propósito es que
eso llame la atención de este esposo y tenga si así Dios lo
quiere, el deseo de escuchar el Evangelio. No es que nada
más se va a experimentar salvación viendo la vida transformada de
su mujer, sino que esa vida transformada lo puede llevar a hambre de escuchar
la palabra del Señor. Lo que va a ser un poderoso testimonio. Alguien escribió, dijo una esposa
rebelde, pleitista y mandona, nunca puede impresionar a un
marido incrédulo, su religión es vana. Si nosotros decimos
creer en Cristo, dice el apóstol Juan, si alguno dice yo le conozco,
debe andar como él anduvo. ¿Y cómo anduvo el Señor Jesús?
respondón, de rebelde, de crítico, o sea, esa no era la actitud
del Señor Jesucristo. Santiago capítulo uno, versículo
veintiséis, dice, pues si la mujer piensa que dándole clases
de teología, o respondiéndole, o hablándole de la elección y
de todas estas cosas, él va a ser salvo, pues dice, Santiago 1.26
dice, si alguno se cree religioso entre vosotros y no refrena su
lengua sino que engaña su corazón, la religión dental es vana. Santiago 2.18 al 20 dice, Para alguno dirá tú tienes fe
y yo tengo obras, muéstrame tu fe sin tus obras y yo te mostraré
mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno, bien
haces. También los demonios creen y tiemblan. Más quieres saber,
hombre vano, que la fe sin obras es muerta. La fe sin obras es
muerta. Y hermanos, se necesita el evangelio. se
necesita más que simplemente profesar que creemos en Cristo.
Un hombre que es muy mencionado en la historia,
que logró la independencia de la India del Reino Unido y él
estuvo, y bueno, países que han llegado a tener profesiones de
ser países cristianos. No existe tal cosa como una nación
cristiana. En realidad, el pueblo del Señor
es el pueblo del Señor. Estaba diciendo, Pedro está escribiendo,
esta carta está dirigida a aquellos que en verdad han sido elegidos
según la presencia de Dios Padre en santificación del espíritu
poder obedecer y ser rociado. Él está escribiendo esta carta
y esta carta es posible para aquellos que han sido renacidos
para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de
los muertos, no para los que tienen una profesión. Esa nación
tenía una profesión de ser una nación cristiana y Mahatma Gandhi
estudió ahí entre ellos y él escuchó mucho acerca del evangelio
y llegó a decir una frase triste que dijo lo que los cristianos
hacen hace tanto ruido que no me deja oír lo que dicen, lo
que los cristianos hacen hace tanto ruido que no me deja oír
lo que dicen, pero la realidad es que pues muy probablemente
algunos cristianos en desobediencia y muchos otros que tenían de
cristianos sólo el nombre y que Dios nos guarde tener simplemente
el nombre de cristianos, se necesita algo más que una profesión de
religión. Es en verdad necesario estar
en Cristo, es en verdad necesario conocer al Señor Jesucristo,
es en verdad necesario que Cristo haya sido revelado a tus ojos,
es en verdad necesario que Cristo haya sido ya tu sustituto porque
has confiado en su persona y en su obra. Después el apóstol Pedro va a
empezar a hablarnos de la prioridad de la esposa creyente y dice
nuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos de adornos
de oro o de vestidos lujosos el apóstol Pedro no está diciendo
que las hermanas tienen que estar siempre desarregladas y que no
deben usar como algunas personas pretenden quitarle todas las
alhajas a las hermanas lo que el apóstol estaba marcando aquí
es que esa no es la prioridad no es el punto más importante
la la iglesia no tiene por qué estar regulando esa clase de
cosas una de las cosas importantes es si has renacido para una esperanza
viva el señor te va a enseñar cómo ¿Cómo adornarte externamente
para él? El Señor va a enseñarte que si
tu ropa y tus adornos son un marco para la gloria de Dios,
pues amén. Y si no es, pues que el Señor
te muestre y te arrepientas. Si es un marco para que tú, cuando
entres al lugar, seas lo que llamas la atención, pues cuidado. Pero la prioridad es, dice, sino
el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un
espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de
Dios. Sino el interno, el del corazón,
en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible,
que es de grande estima delante de Dios. Hermanos, y aquí está
hablando de algo que no es natural ni en hombres ni en mujeres nacidos
de Adán. Aquí está hablando de el carácter
del Señor Jesucristo, de esa mansedumbre, afable y apacible. Aquel que recuerde que nuestras
circunstancias no ponen nada en nuestro corazón. El Señor
está usando nuestras circunstancias no para que él conozca lo que
tenemos en el corazón, para que nosotros conozcamos lo que tenemos
en nuestro corazón. El Señor nos tiene en las pruebas
y las circunstancias lo único que hacen es mostrar lo que ya
está adentro, mostrar en quién confiamos, en quién esperamos,
qué es realmente la fuente de nuestro gozo y en realidad El marido difícil puede ser una
circunstancia, pero el evangelio, el mirar al Señor Jesucristo,
el crecer en la gracia y el conocimiento del Señor Jesucristo, el llevarnos
a desear la leche espiritual no adulterada, nos hace sustituir
las mentiras que creemos por creer la verdad de la palabra
de Dios. La verdad, la palabra escrita
nos revela quién es el Señor Jesucristo para poder tener nuestra
confianza en el Señor Jesucristo cuando las circunstancias vienen.
¿Quién es el Señor Jesucristo cuando una esposa está cansada
y el esposo es incomprensivo? Pues el Señor Jesucristo es el
esposo de la iglesia, tierno y amante y compasivo. El Señor
Jesucristo es el lugar donde está el reposo. Venid a mí, los
que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. El Señor
Jesucristo es el que me dejó ejemplo para que siga sus pisadas.
El Señor Jesucristo es mi sustituto. El Señor Jesucristo está obrando. Dios está obrando para que cada
una de las circunstancias sirvan para que mi fe sea hallada en
alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. Y
la prioridad es trabajar en el alimento de la palabra de Dios,
con el clamor de conocer a Cristo cada día. ¿Qué nos puede llevar,
qué puede llevar a una hermana a responder a un esposo que es
no creyente, que aparte no es ni bueno, ni afable, ni apacible?
responder de una manera piadosa, conocer al Señor Jesucristo,
caminar cada día cerca del Señor Jesucristo, buscar la fortaleza
en el Señor Jesucristo, confiar en el Señor Jesucristo. La prioridad
es que el fruto del Espíritu Santo se haga visible y se refleje
que un espíritu amable y apacible, una mujer que está creciendo
y está siendo cada día embellecida porque Si en última instancia
algo es bello es, dice la escritura, contemplar la hermosura de su
santidad. Cristo es hermoso, cuando Cristo
es admirable, cuando Cristo nos parece atractivo y empezamos
a mirarle y somos transformados conforme miramos al Señor Jesucristo,
transformados de gloria en gloria. Y eso no se va a consumar hasta
que le veamos cara a cara, pero esa es la prioridad de una mujer
cristiana. Y después, apóstol va a terminar
con un ejemplo que es más que ejemplo. Doy gracias a Dios por
como el guía, no sé si ustedes se fijaron en los himnos que
cantamos. Los dos himnos que cantamos enfatizan algo. Alguien
se fijó cuál es el énfasis fuerte en los dos himnos. El primer
primer himno que cantamos es es, me olvidé del título del
himno, pero habla de confiar en Cristo. Dice, cuando estás
cansado y abatido, fía en Cristo, dilo a Cristo, y va, se va a
repetir constantemente el confiar, confía en Cristo, confía en Cristo. El otro himno también enfatiza
confiar en Cristo. Hermanos, la vida cristiana no
se trata de profesiones de nuestra boca, sino de fe en el Señor
Jesucristo y se trata de la verdadera fe que es don de Dios, aquella
que hemos de clamar al Señor para que me dé arrepentimiento
para vida y fe, fe de esa que sólo puede ser producida por
el Espíritu Santo. Fía en Cristo. Y el apóstol va
a terminar con un ejemplo que yo decía es más que simplemente
un ejemplo. Dice, porque así también se ataviaban
en otro tiempo aquellas santas mujeres, que esperaban en Dios
estando sujetas a sus maridos, como Sara obedecía a Abraham
llamándole señor. Como Sara obedecía a Abraham
llamándole señor. Y eso no justifica Abraham. Nosotros
sabemos que Abraham era pecador, un pecador igual que nosotros,
que Dios tuvo misericordia de él. Y él hizo algo terrible de
poner dos veces a su esposa en peligro y le dijo, sabes que
di que eres mi hermana. Y Sara no le dijo, estás loco.
O sea, no hubo esa clase de respuestas. Sara obedecía a Abraham y aparte
llamándole señor. dice, de la cual vosotras habéis
venido a ser hijas si hacéis el bien sin temer ninguna amenaza. ¿Por qué es que Sara obedecía
a su marido? Temeta a Dios, honrata a todos,
amata a los hermanos, temeta a Dios, honrata al rey. Y podríamos
pensar, honrata a todos, amata a los hermanos, temeta a Dios,
honrata al amo. Podríamos pensar del versículo, honrata a todos, amata a los
hermanos, temeta a Dios, honrata al marido, temere a Dios. no era por temor a Abraham que
ella obedecía, ella podía honrar a Abraham porque Dios se le había
revelado, porque ella conocía a Dios y porque él, ella sabía
que Dios se iba a hacer cargo de su obediencia, ella confiaba
en el Señor y Dios se hizo cargo, Dios se hizo cargo, Abraham tuvo
sus consecuencias por su por su falta de temor a Dios, pero
dice de la cual vosotras habéis venido a ser hijas si hacéis
el bien sin temer ninguna amenaza y la otra dice porque así también
se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban
en quién esperaban en Dios y esa palabra esperar es confiaban
en Dios confiar en Jesús confiar en Dios Si no confías, si no
has confiado en el Señor, no puedes estar sujeta a tu marido
con todo respeto. Ni siquiera si es bueno y afable.
Si no temes a Dios, es difícil, es imposible que puedas estar
realmente sujeta a tu marido de una manera que honra al Señor.
Qué importante es el temer y confiar. Temer a Dios, confiar en Dios.
Yo decía esto es más que un ejemplo porque deja claro por qué es
posible que esto fue posible en la vida de Sara. ¿Cómo es
que Sara pudo vivir así aún a pesar de los peligros que pudo haber
enfrentado por ello? Eso fue posible porque ella había
renacido para una esperanza viva, porque ella confiaba a pesar
de que aún iba a venir el Señor Jesucristo. Ellos confiaban en
aquel que había de venir. Ellos les había sido revelado
el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Sara había
sido rescatada de su vana manera de vivir la cual recibió de sus
padres, no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la
sangre preciosa de Cristo. Acuerde, nunca ha habido otra
manera de salvación sino solamente confiando en el Señor Jesucristo.
Nadie fue salvo en el Antiguo Testamento por ofrecer sus corderos. Esa sangre de corderos nunca
quitó ningún pecado. Hubo quienes fueron salvos porque
ofrecían eso confiando en aquel que había de venir. Quizá no
con toda la claridad que nosotros podemos, pero con la claridad
que el Señor les daba. Y hubo otros muchos que aún ofreciendo
sus sacrificios murieron en sus delitos y pecados porque confiaron
en su Cordero. Y no confiaron en aquel de quien
era una sombra, aquel cordero. Eso es lo que hizo la diferencia.
Y la razón por la que Sara pudo obedecer de esa manera está en
este ejemplo del Evangelio. Es porque ella esperaba, ella
confiaba, no en su esposo. Hermanas, no es que quiera justificarnos
a los esposos, pero no confíen en nosotros. Confíen en el Señor. El marido, el mejor marido, el
marido más bueno y afable, más temprano que tarde va a pecar
contra ti. Lo que tú necesitas no lo tiene
tu esposo, no importa cuán humanamente hablando pueda ser Bueno, entre
comillas, lo que necesitas está en el Señor. Es en el Señor que
hay plenitud de gozo y delicias a su diestra para siempre. El
Señor es la misma fuente del gozo. Nuestro gran problema es
que andamos buscando el gozo a donde no está. Ídolos de nuestro
corazón fuera del Señor. Nuestro gran problema es confiamos
más en el hombre pero la biblia dice maldito el varón que confía
en el hombre y pone carne por su brazo y cuando dice varón
es hombres y mujeres confiar en el señor confía en
el señor jesucristo confía en el señor jesucristo para tu salvación
para ser renacida Por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.
Confía en el Señor Jesucristo. Eso es lo único que puede llevarte
a este llamado, a vivir este llamado. De otra manera, no es
posible. No es posible. no es de acuerdo
a nuestra naturaleza. Nuestra naturaleza es esas pasiones
que batallan contra el alma y esencialmente es la de mandarnos, gobernarnos
a nosotros mismos, de hacer lo que nos viene en gana y que nadie
tenga que decirnos nada más. Sara confiaba en Dios y por eso
podía estar sujeta a su marido. Sara no temía a Abraham, no temía
las amenazas, no temía los peligros. Sara había aprendido por gracia
de Dios lo que el Señor Jesús dijo que debíamos aprender. Les
voy a enseñar, dijo Jesús, a quién deben de temer. No a aquel que
puede matar el cuerpo y nada más puede hacer, sino aquel que
puede matar el cuerpo y después echar el espíritu al infierno.
Y ese no es el diablo como muchos creen, ese es Dios. Ella temía
al Señor y damos gracias porque en Cristo nosotros tenemos un
temor reverente, ya no un terror. Sabemos que pueden matarnos el
cuerpo, pero nada más pueden hacer. Eso lo sabía Sara. Eso lo aprendieron los amigos
de Daniel. Daniel también lo sabía. Ellos sabían que Nabucodonosor
cuando mucho podía quemar sus cuerpos, pero nada más podían
hacer. Eso lo aprendió con el tiempo el apóstol Pedro. Y note
cuántas veces hemos leído que él está llamando a no temer.
No temer. Alguien que temió hasta una criada
ahora está diciendo que no temas. Alguien que por la gracia de
Dios y por el Evangelio ha crecido del temor al hombre a temer al
Señor. Y nuestra gran batalla es que
tememos demasiado unos a otros. tememos poco al Señor, clamar
para que el Señor siga revelándose a nosotros, para que podamos
crecer en confianza en el Señor, para que podamos confiar no en
profesiones o en confesiones de fe sino en verdad, confiar
en una experiencia real con el Cordero de Dios que quita el
pecado del mundo, experimentar en verdad un nuevo nacimiento,
no simplemente llegar a tener una terminología religiosa, poder
tener un vocabulario y una forma de hablar religioso o incluso
teológicamente correcto. sino en verdad lo que impacta
es cuando él te ha salvado, te importa su gloria, su honor,
vives para su gloria, no vives pensando en impactar a tu marido,
sino la gloria y el honor de Dios y Dios en su voluntad, si
así le place, puede hacer que eso haga hambre en su corazón
para saber qué es lo que tú tienes, que está haciendo esa diferencia,
y lo que hace esa diferencia es temer y confiar, temer y confiar,
confiar en Dios, confiar en Dios para tu salvación eterna, confiar
en Dios para que, no importa cuál sea la situación que estemos
pasando, la escritura dice, que Dios no nos va a dejar ser tentados
más de lo que podemos resistir, sino que juntamente con la tentación
dará también la salida para que podamos soportar, confiar en
el Señor Jesucristo, confiar en su obra. El evangelio es necesario. Asegurémonos, clamemos al Señor
por esa fe que solo es don de Dios. No hay otra fe que pueda
salvarnos. No tengamos fe en nuestra fe.
la caída es tan grande que el hombre no puede ni arrepentirse
ni creer, es incrédulo por naturaleza, necesitamos clamar para que él
nos dé arrepentimiento para vida y nos dé el don de la fe. Vamos a orar.

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Joshua

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