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JC

Los esposos creyentes

1 Peter 3:7
Joel Coyoc September, 17 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc September, 17 2023
Estudio de 1 de Pedro

En el sermón "Los esposos creyentes" basado en 1 Pedro 3:7, Joel Coyoc aborda la responsabilidad de los esposos en el contexto del matrimonio desde una perspectiva bíblica y reformada. El predicador argumenta que los esposos deben vivir sabiamente con sus esposas, honrándolas como "vaso más frágil" y reconociendo que son coherederas de la gracia de la vida. Utiliza las Escrituras, especialmente el versículo 7 de 1 Pedro 3, para enfatizar la necesidad de un trato respetuoso que refleje la sabiduría adquirida en Cristo. La significación práctica del sermón radica en que, al comprender cómo debe ser el trato mutuo en el matrimonio, se fomenta un entorno donde las oraciones no son estorbadas, promoviendo así un crecimiento espiritual combinado y un testimonio edificante del evangelio en la vida conyugal.

Key Quotes

“El matrimonio es un lugar de batalla, sin embargo, es un lugar de bendición para el creyente.”

“Vivir sabiamente con las esposas significa reconocer que el trato debe ser lleno de honor y respeto, porque por nuestra naturaleza caída tendemos a no ser respetuosos.”

“La persona que entiende plenamente la maldad de su propio corazón es la única persona que es útil, fructífero y firme en sus creencias y obediencia.”

“Si lo que quieres es ser más parecido a Cristo, no hay mejor lugar que estar casado.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuevamente nuestras
Biblias en la primera carta del apóstol Pedro en su capítulo
tres dice la palabra de Dios asimismo
vosotras mujeres Estad sujetas a vuestros maridos,
para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin
palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra
conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo
de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos.
sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de
un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante
de Dios. Porque así también se ataviaban
en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios,
estando sujetas a sus maridos, como Sara obedecía a Abram, llamándole
Señor, de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis
el bien sin temer ninguna amenaza. Vosotros, maridos, igualmente
vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso
más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para
que vuestras oraciones no tengan estorbo. Finalmente, sed todos
de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos,
amigables, no devolviendo mal por mal ni maldición por maldición,
sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados
para que heredaseis bendición. Porque el que quiera amar la
vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal y sus labios
no hablen engaño. Apártese del mal y haga el bien,
búsquela paz y sígala. Porque los ojos del Señor están
sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones. Pero
el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. ¿Y
quién es aquel que os podrá hacer daño si vosotros seguís el bien? Mas también, si alguna cosa padecéis
por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis
por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor
en vuestros corazones. Y estad siempre preparados para
presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que
os demande razón de la esperanza que hay en vosotros. teniendo
buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como
de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena
conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis
haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo
el mal. Porque también Cristo padeció
una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para
llevarnos a Dios, siendo la verdad muerto en la carne, pero vivificado
en espíritu, en el cual también fue y predicó a los espíritus
encarcelados. los que en otro tiempo desobedecieron
cuando una vez esperaban la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras
se preparaba el arca en la cual pocas personas, es decir, ocho
fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a
esto ahora nos salva, no quitando las inmundicias de la carne,
sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios.
por la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo
está a la diestra de Dios y a él están sujetos ángeles, autoridades
y potestades. Amén. Vamos a meditar el versículo
siete. Vosotros, maridos, Igualmente,
vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como abaso más
frágil y como acueredera de la gracia de la vida, para que vuestras
oraciones no tengan estorbo. Nuestro tema es los esposos creyentes. Otra traducción de este versículo
dice, de igual manera ustedes esposos sean comprensivos en
su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto,
ya que como mujer es más delicada y ambos son herederos del grato
don de la vida, así nada estorbará las oraciones de ustedes. Damos, damos gracias a Dios por,
por el evangelio. Damos gracias a Dios por la,
la obra del Señor Jesucristo. Una de las cosas que nosotros
no tenemos que perder de vista es recordar que una de las pasiones
que batallan contra el alma es justamente el vivir haciendo
lo que nosotros queremos hacer. No tenemos que olvidar que lejos
de pensar que el matrimonio es un lugar de refugio contra los
efectos de la caída, tenemos que tener una conciencia clara
de que también el matrimonio fue afectado por la caída. El
matrimonio es un lugar de batalla, sin embargo, es un lugar de bendición
para el creyente. Recuerde que el Señor está obrando
todas las circunstancias de nuestra vida para hacernos cada vez más
parecidos al Señor Jesucristo. Alguien dijo alguna vez Si lo que quieres es servir a
Cristo sin impedimento, pues lo mejor que puedes hacer es
permanecerte soltero. Pero si lo que quieres ser es
ser más parecido a Cristo, no hay mejor lugar que estar casado. El soltero está esperando que
suene su alarma para levantarse a las cinco de la mañana a hacer
sus oraciones. Pero en el matrimonio, a cualquier hora, llora el bebé
y la pregunta es ¿quién va a ser más parecido al Señor Jesucristo
que no vino para ser servido sino para servir y para dar su
vida en rescate por muchos? El apóstol le está llamando En
todo lo que recuerda el versículo diecisiete cuando dice honrata
a todos, amata a los hermanos, temeta a Dios, honrata al rey. Honra, honor, respeto. Y hay un llamado para los esposos
creyentes. la mañana estábamos mirando cómo
llama a las esposas a someterse y en especial a aquellos que
no son creyentes y es por causa del señor por la gloria y el
honor del señor y ahora pues hay un solo versículo que está
dirigido a los esposos sin embargo es Es muy grande lo que está
en ese versículo, algo que solo es posible vivir cuando hemos
renacido para una esperanza viva, algo que solo es posible vivir
cuando hemos sido rescatados de nuestra vana manera de vivir,
no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre
preciosa del Señor Jesucristo. Una de las cosas que tenemos
que mirar allí es que lo primero, el primer asunto del llamado
es a vivir sabiamente con las esposas, vivir sabiamente con
las esposas. Una de las cosas que nosotros
tenemos que recordar, de hecho, ahora que leíamos Colosenses,
capítulo dos, habla versículo tres dice en quien están escondidos todos
los tesoros de la sabiduría y del conocimiento y está hablando
del Señor Jesucristo en quien están escondidos todos los tesoros
de la sabiduría ¿sí? Alguien que puede decir que tiene
sabiduría es pues aquellos que han renacido por la resurrección
de Jesucristo de los muertos. Cristo es la sabiduría de Dios
para los creyentes y vivir sabiamente, vivir sabiamente. Una de las
cosas que nosotros tenemos que recordar es que cuando dos jóvenes
se ponen de novio siempre pues ambos procuran dar su mejor cara,
ambos procuran impresionar a la persona el novio a la novia,
la novia al novio. Sin embargo, cuando se entra
en el matrimonio es cuando se vive con la persona y se puede
conocer a la persona. Una de las cosas importantes
que por la gracia de Dios el creyente tiene es sabiduría para
saber qué hacer con el conocimiento, porque es interesante que entre
más conozcas a una persona y algo seguro que vas a conocer de la
persona es sus debilidades y se requiere sabiduría para poder
tratar con esas debilidades. Es importante saber que uno de
los aspectos que puede ser una batalla contra el honor es el
hecho de saber y de conocer realmente las debilidades de la esposa,
pero el creyente tiene la sabiduría de Dios. que es el Señor Jesucristo. Y una de las cosas que es vivir
sabiamente es procurar por la vida del Señor Jesucristo, por
la obra del Espíritu Santo, el tener un nuevo entendimiento
acerca de nuestras esposas. A veces los hombres suelen quejarse
de que es que no entiendo a las mujeres. Bueno, yo creo que con
la sabiduría de Dios debemos clamar para tener un nuevo entendimiento,
el poder saber que Dios las hizo distintas que nosotros. ellas
son distintas. Más adelante el escritor bíblico
nos va a ayudar a entender alguna diferencia, pero procurar entender
que son distintas, procurar entender que su percepción de las cosas
son distintas, su constitución física es distinta. Dios las
diseñó de una manera totalmente distinta para que sean el complemento. Y vivir sabiamente es cultivar
también gratitud. Una de las cosas que podemos
mirar es el apóstol Pablo cuando escribe la carta a la iglesia
de Corinto, una iglesia donde había tantos conflictos, donde
había Él les dice, ustedes son niños espirituales, donde había
contenciones, donde había pecados que ni aún se nombraba entre
los gentiles. Y sin embargo, el apóstol empieza la carta dando
gracias a Dios por las evidencias de la gracia de Dios en la vida
de esa iglesia. Vivir sabiamente significa el
poder cultivar gratitud, el poder entender a la otra persona, el
poder manejar con sabiduría lo que uno va conociendo. Vivir
sabiamente es saber que en el matrimonio Dios nos ha dado un
espejo a través del cual podemos mirar en el pecado de otro nuestros
propios pecados, cultivar gratitud. Es interesante que normalmente
cuando nosotros comemos en alguna otra casa, normalmente no nos
levantamos sin decir gracias. Pero algo triste es que muchas
veces en nuestra propia casa sí somos capaces de levantarnos
y no decir gracias. Pero la Biblia dice que debemos
ser agradecidos y no solo agradecidos para con el Señor, sino agradecidos
también para con las personas. Vivir sabiamente. Si estamos
en Cristo, no hay pretexto. Yo sé que el crecimiento espiritual
no es uniforme, pero no hay pretexto para justificarnos, porque si
estamos en Cristo, se nos ha dado la mente del Señor Jesucristo. Ahora, dice después, dando honor
a la mujer, dice, dando honor a la mujer como abazo más frágil,
dando honor a la mujer como abazo más frágil, dando honor o dando
respeto. Hermanos, una de las cosas, una
de las cosas que tenemos que recordar es que aquel mundo en
el cual vivían los creyentes de aquel tiempo era un mundo
donde prácticamente las mujeres no tenían derechos, era un mundo
donde los derechos los tenía el hombre, donde el hombre podía
tratar a la mujer casi como si fuera una propiedad, era un mundo
donde estaba, si el marido sorprendía a su mujer en adulterio, pues
podía matarla en el acto y no pasaba absolutamente nada, pero
si sucedía lo contrario, pues la mujer no podía hacer absolutamente
nada. Y el Señor está llamando al hombre
al respeto y se nos llama al respeto porque por nuestra naturaleza
caída tendemos a no ser respetuosos, tendemos a no dar honor y la
escritura nos llama a dar honor, a dar honor. ¿Y cómo hacemos
para dar honor? Damos gracias a Dios porque el
dar honor tiene que ver con la sabiduría y la sabiduría tiene
que ver con que se nos revele el Señor Jesucristo. Nadie de
nosotros puede conocerse a menos que conozca al Señor Jesucristo.
Nadie de nosotros puede mirar su propia pecaminosidad a menos
que le sea revelado el Señor Jesucristo. No en vano la escritura
llama a los creyentes y nos dice puesto los ojos en Jesús, el
autor y consumador de la fe. Y es algo que es pertinente en
el matrimonio. El hecho de ser, de estar con
los ojos puestos en el Señor Jesús antes que tener los ojos
puestos en tu esposa y en sus errores, antes de tener los ojos
puestos en tus virtudes y en los defectos de tu esposa. Un
hombre de Dios del siglo XVI escribió, la persona que entiende
plenamente la maldad de su propio corazón es la única persona que
es útil. La persona que entiende plenamente
la maldad de su propio corazón es la única persona que es útil. útil para poder dar respeto porque
está teniendo sabiduría de Dios porque solo por la sabiduría
de Dios nosotros podemos ver la maldad de nuestro propio corazón
de lo contrario nosotros nos sentimos bien con nosotros mismos
de lo contrario pensamos que Dios ya casi debe aplaudirnos
estamos como aquel fariseo que menospreciaba a los demás en
lugar de tener respeto para con los demás y se jactaba delante
de Dios diciendo mira señor yo no soy como los otros hombres
algunos podemos tener la tentación de decir mira yo no soy como
mi esposa yo soy mejor que mi esposa pero la persona que entiende
plenamente la maldad de su propio corazón es la única persona que
es útil sabe esa persona es alguien que ha renacido por la palabra
de verdad porque antes de renacer dice el apóstol Pablo no hay
quien haga lo bueno no hay quien busca a Dios a una se hicieron
inútiles La persona que entiende plenamente la maldad de su propio
corazón es la única persona que es útil, fructífero y firme en
sus creencias y obediencia. Los demás sólo se engañan a sí
mismos, por eso alteran a sus familias, las iglesias y toda
otra relación. En su orgullo y juicio de otros
demuestran gran inconsistencia. ver al Señor Jesucristo. Cuando
miras al Señor Jesucristo, se te va a quitar las ganas de mirar,
de mirar a otros y sentirte bien contigo mismo. Recuerde, Isaías,
cuando tuvo la visión de la gloria del Señor, él dijo, ay de mí,
que soy muerto, porque siendo hombre inmundo de labios, él
pudo mirar su propia maldad, en lugar de sentirse y decir,
ah, pues qué bien, el Señor se mostró a mí, porque yo soy mejor
que esos otros del pueblo de Israel. No le quedó ganas de
pensar en el resto del pueblo de Israel, sino le quedó todas
las ganas de poder clamar por salvación, de poder clamar al
Señor porque miraba su propia pecaminosidad. Resultó ser una
persona útil. ¿A quién enviaré y quién irá
por nosotros? Y la respuesta fue, eme aquí,
envíame a mí. Cultivar desdén por el desdén. O sea, en lugar de para poder
dar honor tenemos que cultivar desprecio por el desprecio. Cultivar
desprecio por el desprecio sólo es posible cuando vemos al Señor
Jesucristo y despreciamos el hecho de despreciar a otras personas. Solamente cuando vemos al Señor
Jesucristo podemos actuar como el Señor Jesucristo, porque recuerde
que a los maridos se les llama a amar a las mujeres, a nuestras
esposas, como Cristo amó a la iglesia, se entregó a sí mismo
por ella. El Señor Jesucristo miró a una iglesia que no era
merecedora de su amor y él la amó. Nuestra lucha es pensar
que nuestras esposas deben merecer nuestro amor y esa no es la manera
en que Cristo amó a la iglesia. Alguien dijo que entre más difícil
sea tu esposa, mayor oportunidad tienes de parecerte al Señor
Jesucristo. La otra de las cosas que el apóstol
Pablo nos llama junto con Pedro, junto con la cuestión del honor,
dice, dando honor a la mujer como abaso más frágil, como abaso
más frágil. Algo que es parte del entendimiento
que debemos de tener es que Dios ha hecho a las mujeres más delicadas,
más frágiles. Sin embargo, el apóstolo nos
dice, como acuerderas de la gracia de la vida, como acuerderas de
la gracia de la vida. Y aquí se nos está llamando a
mirar a las esposas con igualdad espiritual. Recuerde que tanto dentro de
la iglesia no existe la cuestión de jerarquías. Cuando alguien
está predicando, está predicando a pecadores igual que él, necesitados
del mismo evangelio. Yo no soy un experto que vengo
a decirles cosas que yo he conquistado ya. Yo soy alguien que está necesitado
de escuchar lo que les estoy compartiendo. Y cuando pensamos
en nuestras esposas, El hecho de mirar nuestra propia pecaminosidad,
la maldad de nuestro propio corazón, nos puede hacer mirar a nuestras
esposas. Y la Escritura nos llama a mirarlas
en igualdad espiritual, como a coherederas de la gracia de
la vida. Algunas cosas tristes que suelen
ocurrir es, a veces, se hacen bromas hacia las mujeres. Tristemente,
a veces, desde muchos púlpitos, se hacen bromas de las mujeres.
Hermanos, que Dios nos guarde de esas expresiones que a veces
se hacen con la cara diciendo son simples mujeres o a veces
hacemos comentarios tristes de que normalmente o las mujeres
manejan mal o menospreciando a las mujeres. Hermanos, una
de las cosas que que no debe estar en nuestra vida es menosprecio
a las mujeres, porque son de condición de igualdad espiritual
al estar en el Señor Jesucristo. No sólo son de condición de igualdad
espiritual al estar en el Señor Jesucristo. Cuando el Señor creó
a la mujer, creó al hombre y a la mujer, a ambos los creó a imagen
y semejanza de Dios. Decir esas expresiones son simples. Mujeres o así son las mujeres
o quejarse de las mujeres es no mirar la imagen de Dios en
las mujeres. Es casi ofensivo hacia aquel
creador nuestro Señor que los creó a su imagen y semejanza.
Ellas son coherederas. Somos hermanos, somos copicadores
necesitados de la misma gracia. No soy superior espiritualmente
a mi esposa. Estamos en igualdad espiritual
por la obra del Señor Jesucristo. Hemos sido hechos herederos y
coherederos con Cristo. Y somos llamados a a tratarlas
con dignidad, con honor, con respeto, por causa de que Si
tu esposa es creyente, pues ella es una hija de Dios. Ella es
una hija de Dios y hermanos, el Señor se toma en serio cómo
se trata a sus hijos. Recuerde cuando el apóstol Pablo
perseguía a la iglesia y el Señor Jesucristo se le apareció, él
no le dijo, pues yo soy Jesús y tú estás persiguiendo a la
iglesia. Yo soy Jesús a quien tú persigues. Hermanos, Dios
obre de tal forma nuestros corazones y podamos recordar el evangelio
es el evangelio el que nos puede llevar a tratar con dignidad
a nuestras esposas cuando nosotros miramos el evangelio sabemos
que nosotros somos merecedores nada más que de condenación cuando
nosotros miramos al evangelio cuando nosotros miramos la revelación
que Dios ha hecho en el Señor Jesucristo nosotros podemos mirar
que en verdad pues no somos como decía ese hombre en su oración
yo no soy como los otros hombres yo soy igual que los otros hombres
lo único que me hace diferente es que Dios es grande en misericordia. Lo único que me hace diferente
es que Dios es rico en misericordia y por el gran amor con que me
amó me dio vida juntamente con Cristo. El poder mirar que todo
en mi vida es únicamente por la gracia y la misericordia de
Dios y es ese es el evangelio. Recordar que el llamado es a
poder crecer a la imagen del Señor Jesucristo. Y eso es algo
que debe hacerse evidente a los ojos de mi esposa. Es el lugar
donde incluso hacer preguntas difíciles, pero preguntar a nuestras
esposas por nuestros pecados. es una bendición tener una persona
que te está observando constantemente y a veces es difícil, pero es
parte de vivir sabiamente con las esposas, el preguntar y decir
cómo estoy mostrando al Señor Jesucristo, cómo te estoy tratando,
estoy glorificando al Señor con mi trato. Después el apóstol
Pedro dice para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Para que vuestras oraciones no
tengan estorbo. La vida de oración es la manera
de mantener dependencia del Señor. Sin embargo, los maridos, los
esposos creyentes podemos estorbar nuestra vida de oración por causa
del trato que damos a nuestras esposas. Una de las cosas que
no tenemos que olvidar es cuando pensamos Cuando pensamos, por
ejemplo, en la actual cultura evangélica, muchas veces se tiende
a exaltar a las personas que están logrando éxitos ministeriales. Y una de las cosas importantes
es, hermanos, lo más importante es cuando pensamos, por ejemplo,
en personas que están pastoreando iglesias, una de las más grandes
necesidades de la congregación no es un hombre que esté haciendo
cantidad de cosas y brille como una estrella. Lo que lo que es
una de las mayores necesidades de la congregación es un hombre
que pueda modelar delante de la congregación como Cristo ama
a su iglesia. personas que muchas veces en
nombre del ministerio pues tienen esposas que están en soledad,
esposas descuidadas y eso no es algo que honra al Señor y
eso es algo que como consecuencia afecta directamente la vida de
oración. Hermanos, clamar al Señor para
que el Espíritu Santo nos recuerde constantemente el Evangelio,
nos recuerde constantemente la necesidad de mirar al Señor Jesucristo,
nos recuerde constantemente el poder recordar quiénes somos
por la gracia de Dios, el poder recordar y darnos ojos para poder
mirar las evidencias de la gracia de Dios en nuestras esposas antes
que estar apurados señalando cada error, cada pecado en la
vida de nuestras esposas. Si nosotros nos concentramos
en simplemente buscar los pecados en la vida de nuestras esposas,
pues vamos a ser más bien legalistas fariseos. El poder clamar al
Señor para que, mirando al Señor Jesucristo, nosotros podamos
mirar primeramente lo que el evangelio tiene que hacer en
mí para bien de mi esposa. Normalmente una tendencia de
nuestro corazón es que nosotros tendemos a pensar que el que
debe cambiar es el que está enfrente y a veces nuestra oración va
enfocada para que él cambie. Una de las cosas que el Señor
nos llama a hacer es saca la viga de tu ojo. poder orar, poder
atrevernos a preguntar a nuestras esposas por los pecados, poder
escuchar a nuestras esposas cuando nos hacen observaciones y nosotros
mismos buscar la ocasión para que nos hablen de aquellas cosas
en las que necesitamos crecer a la imagen del Señor Jesucristo,
orar para que para que nosotros podamos ver
al Señor Jesucristo, para que nosotros podamos mirar la necesidad
que tenemos del Señor Jesucristo. Yo decía no hay seis versículos
para los maridos, hay uno solo, pero es un solo versículo que
debe hacernos temblar cuando captamos qué es a lo que estamos
siendo llamados a vivir con sabiduría y con sabiduría de Dios, no sabiduría
de este siglo. que es a lo mismo que el apóstol
Pablo llama en capítulo cinco de la carta a los efesios cuando
dice que los maridos deben amar a sus mujeres como Cristo amó
a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella y la verdad es que si miramos
a los vecinos es probable que nos hinchemos de orgullo y pensar
qué buen marido que soy Pero si miramos al Señor Jesucristo,
tenemos que venir corriendo en arrepentimiento y fe, porque
estoy tan lejos de llegar a amar a mi esposa como Cristo ama a
la iglesia. Él amó a la iglesia no hasta
cansarse, sino hasta la muerte y muerte de cruz. Él amó a la
iglesia negándose a sí mismo. Él amó a la iglesia y la sigue
amando y está cada día trabajando para presentársela a sí mismo
como una iglesia gloriosa que no tuviese mancha ni arruga.
Hermanos, sólo el evangelio nos puede llevar a que nosotros podamos
tener vidas de oración que no tienen obstáculos. Y vamos a
tener que venir otra vez en arrepentimiento y fe para que, por el perdón
del Señor Jesucristo, para que por la limpieza de la sangre
de Cristo pueda ser quitado ese obstáculo. Pero el matrimonio
es el lugar donde nosotros podemos crecer más a la imagen del Señor
Jesucristo. Es una gran bendición el hecho
de que Dios nos haya concedido vivir en matrimonio. La Biblia
dice que el que haya esposa haya el bien y alcanza la benevolencia
del Señor. Hermanos, la centralidad del
evangelio. Recuerde que Es la primera ocasión ahorita
en que el apóstol Pedro está hablando, no directamente a la
sujeción, pero al hecho de aquellos que tenemos que ejercer una posición
de liderazgo, una posición de liderazgo amoroso, una posición
de liderazgo sabio, con la sabiduría que viene de Dios, una posición
de liderazgo que da respeto a aquella persona que es llamada a la sumisión. Hermanos, la idea no es que estemos
en nuestros hogares como si fuéramos jefes militares, sino siendo
líderes amorosos que guían a su esposa. Líderes que pueden entender
que no hay nada de superioridad espiritual. Líderes que pueden
entender que somos igualmente pecadores, necesitados de la
gracia. Líderes que podemos entender
que para poder liderar yo tengo que estar sometido a Cristo.
No puedo liderar sin sumisión al Señor Jesucristo. En el momento
que yo hago mi liderazgo de una manera que no es como el Señor
me está llamando, estoy haciendo lo que me da la gana y eso me
incapacita. Recordar que tengo un ejemplo
en el Señor Jesucristo, pero tengo más que un ejemplo, tengo
a alguien que me sustituyó por causa de mi fracaso. Mi fracaso
como esposo es algo que debería hacerme temblar. Sin embargo,
puedo acercarme confiadamente porque tengo un abogado, porque
tengo una propiciación por mis pecados, porque por la obra del
Señor Jesucristo se me ha dado el Espíritu Santo y hay poder,
hay poder en la sangre de Jesús dice el himno que cantamos quieres
ser salvo de toda maldad tan solo hay poder hay poder en Jesús
quieres vivir y gozar santidad tan solo hay poder hay poder
en Jesús a un hombre de Dios alguien le preguntó por otro
hermano y le dijo que si él era un buen cristiano y la respuesta
de él fue bueno no me preguntes a mí pregúntale a su esposa y
hermanos que Dios nos enseñe su sabiduría, que nosotros podamos
aferrarnos al Evangelio, que nosotros clamemos por el poder
del Espíritu Santo, porque el liderazgo bíblico, el amar a
la mujer, como la Biblia nos llama, no tiene nada que ver
con cuestiones culturales, no tiene nada que ver con ejemplos
familiares, tiene todo que ver con que Cristo nos sea revelado,
con que nosotros hayamos sido cautivados por el Señor Jesucristo
y mantengamos nuestra mirada ahí. Si nuestra mirada no está
allí, pues lo que vamos a hacer es un desastre. Quisiera terminar
leyendo otra vez esta Este escrito de un pastor del siglo XVI que
dijo, la persona que entiende plenamente la maldad de su propio
corazón es la única persona que es útil, fructífero y firme en
sus creencias y obediencia. Los demás sólo se engañan a sí
mismos, por eso alteran a sus familias, las iglesias y toda
otra relación. En su orgullo y juicio de otros
demuestran gran inconsistencia. Cuando el Señor obra en nosotros,
No tenemos ganas de estar juzgando a otros, sino de estar clamando,
sé propicio a mí, el pecador. Vamos a orar.

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Joshua

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