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JC

¿Como puedo ser salvo?

Romans 9:30-33; Romans 10:1-10
Joel Coyoc January, 15 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc January, 15 2023
Estudios en Romanos

La predicación de Joel Coyoc se centra en la doctrina de la salvación, explorando la obra de Cristo y la fe como el medio por el cual se obtiene la justificación. Utilizando Romanos 9:30-33 y Romanos 10:1-10, el predicador argumenta que la justicia que Dios ofrece no se puede alcanzar a través de las obras de la ley, como pensaba Israel, sino que es fruto de la fe en Jesucristo, quien es el cumplimiento final de la ley. Coyoc enfatiza que la salvación se realiza al confesar con la boca que Jesús es Señor y creer en el corazón que Dios lo resucitó. Resaltando la importancia de la fe y la confianza en Dios en contraste con la confianza en las obras, el sermón solidifica la idea reformada de que solo por gracia y a través de la fe puede el creyente experimentar la salvación. La implicación práctica de esta verdad es que la obediencia del creyente surge no del esfuerzo humano, sino de una fe viva en Cristo, quien transforma y asegura la salvación.

Key Quotes

“Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree.”

“El propósito de la ley es hacernos caer rendidos, humildes, vacíos de nosotros, reconociendo que en realidad no hay mérito en nosotros.”

“La salvación se obtiene al confesar con tu boca que Jesús es el Señor y creer en tu corazón que Dios le levantó de los muertos.”

“La obediencia es aquella que descansa en la misericordia, en la obra del Señor Jesucristo.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos le vamos a abrir en el capítulo
nueve y le vamos a dar lectura del
versículo treinta hasta el versículo veintiuno del capítulo diez la palabra de dios dice que pues
diremos que los gentiles que no iban tras la justicia han
alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe, mas
Israel que iba tras una ley de justicia no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iban tras ella
no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en
la piedra de tropiezo. como está escrito, y aquí pongo
en Sion piedra de tropiezo y roca de caída, y el que creyera en
él no será avergonzado. Hermanos, ciertamente el anhelo
de mi corazón y mi oración a Dios por Israel es para salvación,
porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero
no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia
de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado
a la justicia de Dios. Porque el fin de la ley es Cristo,
para justicia a todo aquel que cree. Porque de la justicia que
es por la ley, Moisés escribe así, el hombre que haga estas
cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la
fe dice así, no digas en tu corazón, ¿quién subirá al cielo? Esto
es para traer abajo a Cristo. ¿O quién descenderá al abismo?
Esto es para hacer subir a Cristo de entre los muertos. Más que
dice, cerca de ti está la palabra en tu boca y en tu corazón. Esta
es la palabra de fe que predicamos. Que si confesares con tu boca
que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó
de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree
para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. La
Escritura dice, Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre
judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico
para con todos los que le invocan. Porque todo aquel que invocare
el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel
en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien
no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quienes
prediquen? ¿Y cómo predicarán si no fueron
enviados? Como está escrito, cuán hermosos
son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas
nuevas. Mas no todos obedecieron al Evangelio,
pues Isaías dice, Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
Así que la fe es por el oír y el oír por la palabra de Dios. Pero
digo, ¿no han oído? Antes bien, por toda la tierra
ha salido la voz de ellos y hasta los fines de la tierra sus palabras. También digo, ¿no ha conocido
esto Israel? Primeramente Moisés dice, yo
os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo, con pueblo
insensato os provocaré a ira. Vamos a meditar los versículos. del treinta del capítulo nueve
hasta el versículo diez del capítulo diez y nuestro tema esta noche
es una pregunta que es muy importante el carcerero de Filipos hizo
esta pregunta y la pregunta es señores ¿qué debo hacer para
ser salvo? Nuestro tema es ¿cómo puedo ser salvo? ¿cómo puedo
ser salvo? especialmente lo que quiero procurar
esta noche es aclarar de la mejor manera posible lo que quiere
decir el apóstol Pablo en el versículo nueve que dice que
si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeras
en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Este pasaje responde específicamente
a la pregunta, ¿Cómo puedo ser salvo? que si confesares con
tu boca que Jesús es el Señor y que eres en tu corazón, que
Dios le levantó de los muertos, serás salvo. No obstante, para
que podamos entender qué es lo que está diciendo el apóstol
Pablo allí, pues tenemos que entender el pasaje en el contexto
de los versículos del treinta al diez, porque el apóstol Pablo
desde el capítulo nueve hasta el versículo once, está procurando
presentar solución a un asunto eminentemente práctico y es el
asunto de que Israel, el pueblo escogido de Dios, ya vimos que
el verdadero Israel no es precisamente los descendientes físicos de
Abraham, sino el problema que se presenta en el hecho de que
Israel había rechazado al Mesías y estaba propiamente por ello
sin salvación Cuando nosotros pensamos en qué significa lo
que Pablo está diciendo cuando dice que si confesares con tu
boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que Dios le levantó
de los muertos, serás salvo, nos hace pensar en algo que Santiago
dice, tú crees que Dios es uno, bien haces. Los demonios también
creen. Algo que es verdad es que Satanás
también sabe que el Señor levantó, el Padre levantó al Señor Jesucristo
de entre los muertos. Nosotros por la escritura podemos
saber que los demonios sabían que Cristo es Señor. Pudiéramos pensar en pasajes
como Lucas 4, 34, donde ellos clamaron diciendo, yo sé quién
eres el Santo de Dios, o Lucas 4, 41, donde ellos decían, tú
eres el hijo de Dios, o también podríamos pensar en Lucas 8,
28, donde dice, ¿qué tienes tú conmigo, Jesús, hijo del Dios
Altísimo? Satanás y sus huestes seguramente
no tienen ni una duda sobre la verdadera identidad del Señor
Jesucristo. Él es el hijo de Dios. Señor
de todos. Por eso, también el Señor Jesús
dijo en Mateo siete veintiuno, no todo el que me dice, señor,
señor, entrará en el reino de los cielos. Y pues, mi deseo es que todos
los que estamos hoy aquí, en verdad, podamos evaluar lo que
significa nuestra convicción acerca de que Cristo es el Señor
y que Dios le levantó de los muertos porque la escritura muestra
claramente que pues podemos creerlo a la manera en que lo cree satanás
y eso es para perdición o lo podemos creer en la manera en
que Dios obró en Pablo para que lo creyera y lo lleva a la salvación,
y que es la verdad que él está comunicando en el versículo 9
cuando dice que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor
y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,
serás salvo. El propósito es que todos podamos
salir regocijándonos con la confianza de que Dios resucitó a Jesús
de entre los muertos, y que por esa confianza tenemos nuestra
salvación. No simplemente es el querer enseñarles
a sus mentes o a sus cabezas que hay personas que dicen, Señor,
Señor, creemos en tu resurrección, y sin embargo se pierden en la
condenación del infierno. sino el propósito es que por
el poder del Espíritu Santo y según la voluntad del Señor pueda mover
nuestros corazones fuera de esa categoría de personas. Quiero
llamar la atención de nuestras mentes para el bien de nuestros
corazones y para que podamos gozar de una seguridad de la
salvación. Si volvemos a pensar en la pregunta,
¿cómo puedo ser salvo? Tendríamos que pensar cómo podía
ser salvo Israel, cómo podían ser salvos los gentiles. Pero
vamos a empezar pensando en cómo podía ser salvo Israel. Un problema
que se presenta es, Israel rechazó al Mesías. Israel rechazó al
Mesías. Para que podamos entender el
versículo 9, Vamos a partir desde el versículo 30 del capítulo
10, y lo que nosotros podemos ver que Pablo está haciendo es
hacer un recorrido por la historia. Más o menos dos mil años antes
de Cristo, Dios eligió a Abram, como el padre de la nación judía,
y le dio promesas, le prometió ser su Dios, le prometió engrandecer
su descendencia, le dijo que su descendencia iba a ser como
la arena del mar, iba a ser como las estrellas del cielo, si él
las podía contar, así iba a ser su descendencia. Le dijo que
le iba a dar una tierra, Y le dijo que en Él serían benditas
todas las familias de la tierra. Eso usted lo puede mirar en su
casa, ahí en Génesis capítulo 12, versículo 1 al 3. También
en el capítulo 15 de Génesis, versículo 1 al 6, y Génesis 17,
7. Ahora, ¿qué es lo que tenía que
hacer Abraham y su descendencia? ¿Qué es lo que tenían que hacer
para disfrutar la plenitud de esta bendición? Hay una sola
cosa que ellos tenían que hacer y era confiar en Dios. Confiar en Dios. Confianza. Dios se revela, se da a conocer,
se muestra, y se muestra como un ser digno de confianza. Y
el propósito de Dios en toda su revelación era que ellos pudieran
crecer en confianza. No hay duda de que hubo momentos
de incredulidad en la vida de Abraham, sin embargo, la Biblia
dice que él se fortaleció en fe, creyendo que aquel que había
prometido era poderoso para cumplir cada una de sus promesas. Confiar,
confiar y obedecer. La Biblia es clara cuando dice
Génesis, vamos a mirar Génesis quince, versículo seis, Dice, y creyó a Jehová, hablando
de Abraham, y le fue contado por justicia. Creyó a Abraham
y le fue contado por justicia. Y lo que había que hacer era
confiar plenamente en la persona y en las promesas que Dios estaba
haciendo. Como consecuencia iba a venir
la obediencia. No es que él tenía que obrar
para alcanzar la promesa, sino creer, y como consecuencia de
creer, él iba a obrar. sus obras era el resultado vivo
de su fe, en el hecho de que él estaba actuando en consecuencia
con lo que Dios había dicho, porque él estaba creyendo a Dios. Dios le dijo que sacrificara
a Isaac sobre un altar, y evidentemente él creyó a Dios, y por lo tanto
él actuó. Él no sabía cómo Dios iba a cumplir
su promesa. En su mente, él pensó que Dios
lo iba a resucitar, y Dios hizo algo distinto, pero él lo había
sacrificado en su corazón. El punto es poder mirar que Dios
se va revelando a lo largo de la historia, y lo va haciendo
para llevar al pueblo a tener claridad de que el asunto es
confiar, confiar, y que sólo hay una manera en que pueda haber
una obediencia que es aceptable, y es la obediencia que es consecuencia
de la confianza, esa obediencia que viene como resultado de haber
confiado. y no al contrario, no obediencia
esperando algo, porque no se puede obedecer sin la debida
confianza. Se pueden hacer cosas externas,
pero que no jamás cumplirán la demanda de la ley. Y Dios a lo
largo de la historia lo que buscaba era llevar a su pueblo a confiar.
Él los llama vez tras vez a confiar, a confiar y tener como consecuencia
de su confianza obediencia en sus mandatos. El Señor está recordando lo que
él había hecho, porque lo que el Señor había hecho era rebelarse,
mostrar cómo es su carácter y su poder para cumplir sus promesas
con su pueblo. Y el Señor vuelve a recordarle
sus promesas, porque quiere afirmar la confianza. Dice, vosotros
visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de
águila, y os he traído Os he traído a mí. Ahora pues, si dereis
oído a mi voz y guardaréis mi pacto, vosotros seréis mi especial
tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra,
y vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa.
Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. y el propósito
de Dios era revelarse y mostrar que Él era digno de confianza.
Él estaba recordando sus hechos portentosos para alentar su corazón
a confiar en ellos, y mostrándoles que era en la confianza en Él
que ellos podían llegar a ser capacitados para poder obedecer. El problema del corazón es que
siempre quiere hacer pero el propósito del Señor era revelar
constantemente su carácter, llamarlos a la confianza. Versículo 1 y
2 del capítulo 20 de Éxodo dice, y habló Dios todas estas palabras
diciendo, yo soy Jehová tu Dios que te saqué de la tierra de
Egipto de casa de servidumbre, y recordando otra vez sus promesas,
sus hechos maravillosos, recordándoles constantemente Si nosotros seguimos viendo el
avance de la historia de Israel, vamos a empezar a notar algo.
Vamos a empezar a notar constantemente los fracasos del pueblo de Israel
en amar a Dios con todo su corazón y cumplir así los mandatos del
Señor. Y esto va siendo evidente cada
vez más que no habría posibilidad de salvación para Israel No habría
posibilidad de que el pueblo pudiera regocijarse de la bendición
prometida de Dios si no era a través de justo la promesa que Dios
había hecho desde el principio Abraham a través de tu simiente,
a través de un ungido, a través del Mesías, a través del hijo
de David, que vendría para purificar el pueblo de Dios de todo pecado
y traería juicios sobre los enemigos de Dios. Esto lo proclamaron
los profetas. Podemos mirar Malaquías capítulo
4. Versículo uno de Malaquías, que
está ahí justo antes de Mateo, dice, ¿Por qué aquí viene el
día ardiente como un horno y todos los soberbios y todos los que
hacen maldad serán estopa? Aquel día que vendrá los abrazará
dicho Jehová de los ejércitos y no les dejará ni raíz ni rama. Y está hablando de juicio, Isaías
sesenta y uno uno, El Espíritu de Jehová, el Señor,
está sobre mí. porque me unció Jehová, me ha
enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los
quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los
presos apertura de la cárcel, a proclamar el año de la buena
voluntad de Jehová y el día de venganza del Dios nuestro, a
consolar a todos los enlutados. Eiseías 53, versículo 6, que
dice, Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó
por su camino, mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Los profetas iban hablando vez
tras vez que la única manera de que podía venir bendición
al pueblo de Israel era a través del Mesías. El problema que Pablo está tratando
es que El pueblo, ese pueblo de Israel está rechazando justamente
al Mesías a través del cual vendría la bendición que Dios había prometido. Esto sabemos que traía un gran
dolor al corazón de Pablo. Él lo expresa cuando empieza
el capítulo 9, en su versículo 3, también lo expresa en el versículo
uno del capítulo diez, y también está claramente revelado en Hechos
capítulo trece, versículo cuarenta y seis, cómo eso traía dolor
al corazón del apóstol Pablo, y también una lucha, una lucha
por entender por qué es que este pueblo estaba rechazando las
promesas de Dios que se cumplirían en el Mesías. Bueno, el Espíritu
Santo guió al apóstol Pablo a poder mirar a Cristo en el Antiguo
Testamento y poder, vamos a mirar más adelante que el apóstol Pablo
está tomando pasajes del Antiguo Testamento para mostrar que el
propósito y la manera de ser salvo, tanto para un judío bajo
la ley como para un gentil en el nuevo pacto, ambos eran a
través del Mesías, ambos eran a través de creer en el Señor
Jesucristo. Ahora, si volvemos a preguntarnos
cómo puedo ser salvo, Yo puedo ser salvo no viendo a Cristo
como contrario a la ley, sino como la meta de la ley. Cristo
no contradice la ley. Cristo no es de ninguna manera
una contradicción de la ley. Y eso es lo que Pablo está explicando
en estos versículos del versículo 30 hasta el versículo 10 del
capítulo 10. Algo que Pablo está procurando
dejar con mucha claridad. y haciendo que sea silenciado
de manera rotunda, es que Cristo sea contrario a la ley, o que
Cristo esté en desacuerdo con la ley. Él rechaza la idea de
los judíos de que Cristo estaba... Si usted recuerda, cuando estudiamos
el Evangelio de Juan, varias veces hubo confrontación entre
el Señor Jesucristo y aquellos religiosos, porque ellos veían
a Cristo como alguien que estaba en oposición o en contradicción
de la ley, pero el apóstol Pablo, guiado por el Espíritu Santo,
va a interpretar el Antiguo Testamento, y va a dejar en claro que no
existe tal contradicción entre el Señor Jesucristo y la ley.
Más bien, lo que el apóstol Pablo va a dejar con claridad es que
Cristo, en lugar de ser una contradicción de la ley, es el fin de la ley.
Y aquí el fin no es el que termina con la ley, sino es el cumplimiento
de la ley. La ley tenía una meta, y esa
meta es el Señor Jesucristo. Y Pablo va a explicarnos cómo
aquel pueblo estaba rechazando a Cristo porque ellos mismos
habían tropezado primeramente en la ley, y por lo tanto tropezaron
también en el Señor Jesucristo. ellos tropezaron en la ley porque
malinterpretaron la ley y abusaron de la ley y como consecuencia
también malinterpretaron al Señor Jesucristo, le rechazaron y le
crucificaron. El versículo 31 del capítulo
9 Dice, mas Israel que iba tras
una ley de justicia, no la alcanzó. Israel que iba tras una ley de
justicia. El fin de la ley es Cristo, dice
el apóstol Pablo, más adelante. La ley apuntaba hacia el Señor
Jesucristo. Y sin embargo, el gran problema
fue que los judíos siguieron a la ley no la justicia, sino siguieron
la ley de justicia. Ellos, estaba hablando en la
mañana acerca de uno de nuestros grandes problemas es pensar que
en nosotros hay cierta capacidad, pensar mucho mejor de nosotros
de lo que realmente somos. En fin, el problema es el orgullo
humano. Ellos miraron la ley y ellos
pensaron que en ellos había capacidad de cumplir la ley, y ellos se
propusieron como campeones a seguir la ley, e iban tras la ley pensando
que era obrar y cumplir la ley y poder así alcanzar la justicia. El problema entre ellos y el
Señor Jesucristo no era que Cristo estaba en oposición a la ley.
El problema era que su corazón, orgulloso y soberbio, no podía
soportar cuando el Señor Jesucristo estaba explicando el verdadero
sentido de la ley. Ellos habían mirado la ley de
una manera externa, y ellos creían que podían cumplir la ley. Si
usted recuerda, el joven rico vino a preguntar qué es lo que
debía de hacer para heredar la vida eterna. Y cuando el Señor
Jesús le dijo si sabía los mandamientos, él preguntó cuáles. Y cuando
le dijeron cuáles, él se apresuró a decir algo. Todo eso yo lo
he guardado desde mi juventud. Él y muchos otros de su tiempo
estaban muy seguros en sí mismos. Ellos seguían la ley, pero seguían
simplemente el carácter externo de la ley o lo que se podía entender
en la letra, aquello que se puede cumplir de una manera aparente
y que puede impresionar a las personas. Y sus conflictos, los
conflictos entre ellos y el Señor Jesucristo, no eran exactamente
que el Señor era contrario a la ley, sino que Él estaba explicando
el verdadero sentido de la ley, y el corazón, que es enemigo
de Dios, no soporta eso. No soporta cuando se explica
que la ley tiene un sentido espiritual. Ellos se jactaban mucho de poder
decir nosotros no cometemos adulterio y el señor Jesús se encargó de
decirles que eran hipócritas y les dijo a ellos le fueron
a preguntar si podían repudiar a una mujer por cualquier motivo
y el señor les dijo que La ley dice, no adulterarás, pero dice,
cualquiera que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró en
su corazón. Muchos de ellos parecían intachables,
parecían, como decimos en nuestra cultura, parecía que no rompían
un plato. Sin embargo, muchos de ellos
veían a mujeres más jóvenes y que les parecían más atractivas que
sus esposas. y se quemaban los frijoles o
se pasaban de sal, pues era una causa para darle una carta de
divorcio, porque ya habían codiciado en su corazón, ya habían adulterado
en su corazón, y esa era la causa de su enojo. ellos veían en el
Señor Jesucristo una amenaza a alguien que verdaderamente
estaba cumpliendo la ley, no sólo en la letra externa, sino
que en el sentido de la ley. Pero aparte, ellos veían una
amenaza cuando veían al Señor Jesús, alguien que veía las intenciones
de su corazón, alguien que, sin escucharles, les podía decir,
¿ustedes qué están murmurando?, ¿qué es más fácil? cuando veían
a aquel que los había conocido desde lejos, aquel que conocía
su andar y su reposo, su sentar y su levantar, pues era causa
de disgusto, era causa de enojo. Ellos estaban intentando conseguir
las cosas por su obrar, en lugar de ver que Cristo es el fin de
la ley, el cumplimiento de la ley, Y al final este pueblo tampoco,
no tuvo éxito en cumplir esa ley. ¿Por qué? Porque no la siguieron
por la fe, sino como si fuera por obras, y si fuera posible
cumplirlo en nuestro propio esfuerzo. Esto implica que la ley nunca
tuvo la intención de ser perseguida por las obras, sino sólo por
la fe. Cuando Dios hizo el pacto con
su pueblo en el monte Sinaí, el requisito divino no era que
trataran de ganarse la salvación por las obras, sino que confiaran
en su misericordia. Por eso Dios estaba constantemente
rebelándose. Era que confiaran en su misericordia
y toda su obediencia iba a fluir gozosa como resultado de su fe. Sin embargo, ellos no lo entendieron
así. Este es el corazón de lo que
la ley pretendía enseñar, y eso es precisamente lo que enseñó
también Cristo, que nos apartemos de toda confianza en las obras,
que confiemos plenamente en la misericordia de Dios, que dejemos
que nuestra obediencia fluya del gozo de la fe, no al contrario. No se puede obedecer con una
obediencia que sea aceptable si es una obediencia que es producto
del esfuerzo humano. Jamás será algo que va a satisfacer
a Dios. La obediencia es aquella que
descansa en la misericordia, en la obra del Señor Jesucristo. Ahora, el pueblo de Israel perdió
el punto de la ley y lo convirtió en una descripción de trabajo
por el cual tratarse de ganar el salario de Dios. También perdieron
el punto de Cristo y vieron su propia justicia amenazada por
su mensaje de fe. Cuando miramos el versículo 33,
Dice, como está escrito, pongo en Sion piedra de tropiezo y
roca de caída, y el que creyera en él no será avergonzado. Israel tropezó con la piedra
de tropiezo, y aquí hay un doble sentido. Ellos habían tropezado
en entender, como dije antes, el propósito de la ley y su significado,
y por lo tanto tropezaron también en el Señor Jesucristo. Esta
es la respuesta del problema por el cual Israel estaba rechazando
al Mesías. No es que el Mesías, no es que
Cristo contradijera la ley, sino que él era la meta de la ley,
el cumplimiento y la reafirmación de esa ley. Ya que Israel perdió
el punto de la ley que era la fe, también perdieron el punto
de Jesús que también era la fe. Una cosa que tenemos que tener
con claridad es, hermanos, hay gente que piensa que en el antiguo
pacto la gente se salvaba por obras. El mensaje de la ley y
el mensaje de Cristo son esencialmente el mismo, el mismo mensaje. Dios
ha tomado la iniciativa de amarte y buscarte en misericordia y
redimirte y ser tu Dios. Confía en Él, ámalo y camina
en sus caminos. Cuando miramos el versículo 4
del capítulo 10, dice, Porque el fin de la ley es Cristo para
justicia a todo aquel que cree. Cristo es el fin de la ley para
justicia a todo aquel que cree. Ya expliqué que no quiere decir
que es el que termina con la ley. No es. En Él está el cumplimiento
de la ley. Él es el clímax de la ley. Es
la meta. La ley apuntaba hacia el Señor
Jesucristo. El Señor Jesús también habló
esto. Esto no es algo que se le ocurrió al apóstol Pablo.
El Señor Jesucristo hablando con los judíos, aquellos que
lo veían a Él como alguien que se oponía a la ley, en Juan capítulo
5, versículo 39, les dice, ustedes leen la Escritura. No lo voy
a citar tal y como está en sus Biblias. En las Biblias dice,
escudriñáis las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas
tenéis la vida eterna. Y lo que Jesús les estaba diciendo
era, aunque ustedes se pasan leyendo la Biblia y son expertos,
bueno, no la Biblia, aunque ustedes conocen la ley y son expertos
en ella, ustedes, y ellas dan testimonio de mí, pero ustedes
no quieren venir a mí para tener vida eterna. El Señor Jesús sigue
hablando de eso con ellos en el versículo 40 del mismo capítulo
5 de San Juan. Este versículo 39, algunas personas
a veces lo utilizan para enseñarnos a estudiar la Escritura. En realidad,
no es un mandato de estudiar la Escritura, sino es que Jesús
les estaba diciendo algo que ellos hacían. Ellos escudriñaban
las Escrituras. Dice, Porque a vosotros os parece
que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio
de mí. Y aquí Jesús está haciendo claramente dejando claro el problema, el
problema era, había que creer y ellos no estaban creyendo,
ni siquiera estaban creyendo lo que Moisés realmente había
dicho, sino lo que ellos querían creer acerca de lo que Moisés
había dicho. Cristo es el cumplimiento de
la ley. Jesús le dice a los maestros de Israel, escudriñáis las escrituras,
porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna,
y ellas son las que dan testimonio de mí. Sin embargo, rehusáis
venir a mí para que tengáis vida. Si creyerais a Moisés, me creeríais
a mí, porque de mí, porque de él, porque él escribió de mí.
Y eso es lo que Pablo está explicando aquí en versículo diez. Ahora,
en el capítulo diez. Si volvemos a preguntar es, ¿cómo
es que puedo ser salvo? Puedes ser salvo sólo por la
justicia de la fe. Solamente por la justicia de
la fe. Nunca por las justicias de la obra. No importa si viviste
en el antiguo pacto. Era igual, es por la justicia
de la fe. Dios se revelaba, y Dios hablaba
de obediencia, pero Dios se revelaba para que ellos crecieran en confianza
y entendieran que era confiar en Dios, y como resultado, Dios
iba a ser una obra sobrenatural. del versículo cinco al diez,
lo que Pablo está haciendo es mostrar del Antiguo Testamento
que esto es así, y que creer en nuestro corazón que Dios resucitó
a Jesús de entre los muertos, es el cumplimiento de la ley. Pablo está citando pasaje en
Deuteronomio, cuando él dice dice en el versículo 5, porque
de la justicia que es por la ley, Moisés escribe así, el hombre
que haga estas cosas vivirá por ellas. Pero de la justicia que
es por la fe, dice así, no digas en tu corazón quién subirá al
cielo, esto es para traer abajo a Cristo. Y el pasaje que Pablo
está citando es de Euteronomio, 30, versículo 11 al 14. Dice, ¿por qué este mandamiento
que yo te he ordenado hoy no es demasiado difícil para ti
ni está lejos? ¿No está en el cielo para que
digas quién subirá por nosotros al cielo y nos lo traerá y nos
lo hará oír para que lo cumplamos? ni está al otro lado del mar
para que digas quién pasará por nosotros el mar para que nos
lo traiga y nos los haga oír a fin de que lo cumplamos porque
muy cerca de ti está la palabra en tu boca y en tu corazón para
que la cumplas y pareciera que el pasaje está
apoyando el punto de vista de los fariseos de que es posible
cumplir de que es fácil de cumplir y en realidad no es así Damos
gracias a Dios porque, a través de la Escritura, de ejemplos
de la Escritura, Dios nos muestra que no hay muchas interpretaciones
de la Palabra, y que la Palabra se interpreta a sí misma. Dios,
guiando al apóstol Pablo, nos muestra por qué aparentemente
parece que es fácil y algo que se puede hacer, pero en realidad
no es eso lo que él está diciendo el pasaje. Pablo mira a Cristo
en este pasaje, porque cuando él los cita en Romanos estás
diciendo quién va a traer a Cristo de arriba, o quién lo va a sacar
de la tumba, a traerlo del abismo. ¿Cómo es que Pablo ve al Señor
Jesucristo acá, guiado por el Espíritu Santo? La respuesta
está en el versículo 6, que habla, ahí está una obra sobrenatural. ¿Por qué es que puede haber una
obediencia? ¿No es una obediencia así fácil
como los fariseos pensaban que se podía hacer? En verdad, para
el hombre, sin Cristo, no es fácil, sino es imposible. Pero
hay una obra sobrenatural, y el apóstol Pablo, guiado por el
Espíritu Santo, mira a Cristo por lo que dice el versículo
6. Dice, y circundará Jehová tu Dios tu corazón. ¿Quién lo
va a hacer? Dios lo va a hacer, dice, y el
corazón de tu descendencia para que ames a Jehová tu Dios con
todo tu corazón y con toda tu alma a fin de que vivas. Y la seguridad de la salvación
en el antiguo pacto estaba en la obra sobrenatural de Dios.
Aquellos que Dios circuncida su corazón El mandamiento no
resulta ser algo difícil de cumplir. El mandamiento se cumple lo que
dice, porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado
difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo para que
digas quién subirá por nosotros al cielo y nos lo traerá y nos
lo hará oír para que lo cumplamos. Ni está en el otro lado del mar
para que digas quién pasará por nosotros el mar para que nos
lo traiga y nos lo haga oír a fin de que lo cumplamos. Porque muy
cerca de ti está la palabra en tu boca y en tu corazón para
que la cumplas. Y aquí está hablando no sólo
de la palabra escrita, sino de la palabra viva del Señor Jesucristo. Y Pablo, guiado por el Espíritu,
y en base al versículo 6, es que él puede escribir en romanos.
y explicarnos lo que está diciendo allí la escritura que tristemente
pues el pueblo de Israel que tenía mucha confianza en su carne
que creía que podía había capacidad en ellos y que ellos podían cumplir
la ley En lugar de mirar que el propósito de la ley, el espíritu
de la ley, es tan alto que no es posible cumplirlo sino por
una obra sobrenatural de Dios en el corazón, no es posible
una obediencia simplemente en el esfuerzo humano. Y por eso
el apóstol Pablo puede escribir y decir, Lo que dice en el versículo
6, dice, pero la justicia que es por la fe, dice, así no digas
en tu corazón quién subirá al cielo. Esto es para traer abajo
a Cristo. Cristo ya ha venido. Es a través de Cristo que se
circuncida el corazón. Nosotros somos la verdadera circuncisión,
los que no confiamos en la carne, sino confiamos únicamente en
el Señor Jesucristo y en su justicia. Dice, ¿o quién descenderá del
abismo esto es para hacer subir a Cristo de entre los muertos?
Y eso es lo que significa, eso es lo que significa creer que
Dios levantó al Señor Jesucristo de entre los muertos. Dice, El Apóstol Pablo, lo que él dice
allí, de que el mandamiento no es difícil de cumplir y la razón
está en el versículo 36, no es algo que está solamente en el
antiguo pacto, también en el nuevo pacto encontramos lo mismo
por la obra sobrenatural del Señor Jesucristo. Recuerde que
Adán podía pecar o no pecar. Sin Cristo sólo podemos pecar.
Es imposible tener una obediencia sin Cristo. Pero en Cristo es
posible tener una obediencia porque Él hace una obra sobrenatural. Pero no es adelante la obediencia,
sino es adelante, primero y siempre, la confianza en la misericordia
y la bondad de Dios, la confianza en la obra perfecta del Señor
Jesucristo y en su cumplimiento de la ley, porque Él es el fin,
Él es la meta de la ley, Él es el cumplimiento de la ley para
todo aquel que cree. Y por eso el apóstol Juan también
expresa lo mismo, en primera de Juan capítulo 5, versículo
3, Dice, pues este es el amor a
Dios, que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos. Si te parecen gravosos los mandamientos,
pues clama al Señor que te haga captar el sentido de lo que significa
creer en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, que
si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, creyeras en
tu corazón que Dios le levantó de los muertos será salvo no
es que eres salvo por la obediencia sino por la confianza pero la
prueba de tu obediencia la prueba de tu fe es se ve en la obediencia
y los mandamientos no son gravosos versículo 4 porque todo el que
es nacido de dios vence al mundo y esa es la victoria que ha vencido
al mundo nuestra fe romanos capítulo 8 versículo 4 Dice, para que la justicia de
la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu. El mandamiento está cerca porque
Dios se acerca a los que confían en Él. El mandamiento está cerca
porque Dios en Cristo se ha acercado a los que confían en Él. La ley,
¿cómo podemos ser salvos? Porque la ley es cumplida por
la fe en el Señor Jesucristo. Ese cumplimiento perfecto de
la ley que el Señor Jesucristo realizó, no solo en la manera
externa, sino en la manera interna, en el espíritu de la ley, nos
es dado cuando confiamos en el Señor Jesucristo. Versículos
seis al ocho del capítulo diez, dice, porque la justicia que
es por la fe, dice, así no digas en tu corazón que subirá al cielo,
esto es para traer abajo a Cristo, y después versículo ocho dice
más que dice cerca de ti está la palabra en tu boca y en tu
corazón esta es la palabra de fe que predicamos que si confesar
es con tu boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón
que Dios le levantó de los muertos será salvo porque con el corazón
se cree para justicia con el corazón se cree para justicia
cuando crees Eres vestido de la justicia del Señor Jesucristo.
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por
medio de nuestro Señor Jesucristo. La demanda justa de la ley por
causa de nuestro pecado ha sido satisfecha por el Señor Jesucristo. Y por causa de la fe que Él me
da en el Señor Jesucristo y en Su obra, Ya está satisfecha esa
justicia. Puedo ser salvo porque Cristo
cumplió la ley en mi favor, y eso me es asignado cuando yo creo
en su obra perfecta. La ley enseñó claramente que
la justicia que conduce la vida no es algo que se alcance mediante
esfuerzos heroicos, sino descansando en la obra misericordiosa de
Dios por nosotros y en nosotros. Entonces, todos los hombres deberían
ver que esto es una sombra, un anticipo del Señor Jesucristo,
específicamente su encarnación y su resurrección. Así como fue
en el antiguo pacto, también lo es ahora. Nadie debería decir
la demanda de Dios es demasiado alta. La esperanza de salvación
y vida está más allá de nuestro alcance en el cielo, porque Cristo
ya ha bajado de su lejano cielo. Se ha acercado a nosotros en
la encarnación, precisamente porque no podíamos llegar a Él
por nuestra cuenta. Y así como entonces fue en el
antiguo pacto, así también ahora, nadie debería decir nunca, la
demanda de Dios es demasiado profunda. La esperanza de salvación
y vida está más allá de nuestro alcance, en las profundidades
del mar. Porque aunque Cristo entró en
las profundidades de los muertos, ha resucitado. y nos persigue
para nuestro bien precisamente porque no podemos perseguirlo
nosotros mismos. Por lo tanto, la fe nunca dice
la justicia que lleva la vida es inaccesible, pero la fe reconoce
su propia impotencia. La fe reconoce su propia impotencia
y acepta gustosamente esta justicia como un don de Dios. Así habla
la fe en la ley y así habla la fe en el Evangelio de Cristo. fe en el Señor Jesucristo. fe
en poder entender que siempre la salvación ha sido sólo por
la fe, sólo en la obra perfecta del Señor Jesucristo. Cristo
es el fin de la ley a todo aquel que cree. En verdad, estar confiando
en Cristo y sólo en Cristo, estar mirando la Escritura y clamar
al Señor para que siempre que vamos a la Escritura nosotros
podamos ver al Señor Jesucristo y no ver una lista de cosas que
hacer y pensar que son cosas que nosotros podemos hacer. y
poder mirar nuestra incapacidad, pero poder saber que su mandamiento
no es difícil, no por causa de mí, sino por causa de haber creído
en el Señor Jesucristo, por causa de su obra que él circuncida
mi corazón, por causa de que él está fortaleciéndome con su
espíritu, por causa de que él está dando cada vez que clamo
por gracia, gracia abundante para poder vivir en victoria
sobre el pecado, creer Dice que si confesares con tu boca que
Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que Dios le levantó
de los muertos, serás salvo. Hermanos, nunca la ley fue dada
para salvar. La ley fue siempre dada para
mostrar cuán incapaces somos. El propósito de la ley es hacernos
caer rendidos, humildes. vacíos de nosotros, reconociendo
que en realidad no hay mérito en nosotros, que estamos desesperados
con las manos vacías, y que solamente por la obra del Señor Jesucristo
es que nosotros podemos venir a obediencia y poder seguir una
vida cristiana de obediencia y fe, una vida de venir constantemente
al Señor Jesucristo. Como leíamos en la mañana, no
obstante de estar con cristo no quiere decir que como algunas
personas pretende decir que ya no no pecan si alguno viene si
alguien dice que no peca pues hacia dios mentiroso pero pecamos
pero el señor nos muestra su misericordia y venimos otra vez
en confianza confesamos nuestros pecados experimentamos su perdón
y dios va fortaleciendo nuestra fe y va obrando y nosotros vemos
que Dice el Señor Jesucristo, venid a mí, los que estáis trabajados
y cargados, y yo les haré descansar. Aprended de mí, que soy manso
y humilde de corazón, y hallaréis descanso y paz para vuestras
almas. hermanos, que todos aquí podamos
confiar en el Señor Jesucristo, que todos aquí podamos entender
el llamado a vivir como describe todo el capítulo nueve, no es
imposición de cargas pesadas, es que hay una realidad, ese
evangelio que te salva para ir al cielo también te da poder
para vencer el pecado. Si Dios te ha salvado, Dios está
haciéndote crecer cada día en gracia. Y por supuesto, no esperamos
que el crecimiento de todos sea exactamente igual, porque yo
sembré, Apolos regó, pero el crecimiento lo da el Señor. Pero certeza de que estamos confiando
en Cristo y solo en Cristo, y que siempre es descansar en la obra
perfecta del Señor Jesucristo. Vamos a orar.

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Joshua

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