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JC

Los Destinatarios

Jude 1
Joel Coyoc February, 6 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc February, 6 2022
Estudio de la epistola de Jud

La predicación de Joel Coyoc en la epístola de Judas aborda la condición y el destino de los verdaderos creyentes, resaltando el concepto de los "llamados," "santificados," y "guardados" en Cristo. Coyoc argumenta que los destinatarios de esta carta no son un grupo arbitrario, sino aquellos que han sido efectivamente llamados por Dios, lo cual es ilustrado a través de un proceso divino e irresistible (Romanos 8:30). Se hace énfasis en cómo este llamado no es simplemente una invitación externa, sino una obra del Espíritu Santo que vivifica a los muertos espirituales. Coyoc utiliza las referencias de Judas 1 y también conecta con otras Escrituras como Romanos 8:38-39 para establecer la seguridad de los creyentes en Cristo, argumentando que nada puede separarnos del amor de Dios. La importancia práctica de esta enseñanza radica en la certeza y la paz que brinda a los cristianos, al afirmar que su salvación es asegurada por el poder de Dios y no depende de sus propios esfuerzos.

Key Quotes

“Los llamados son aquellos que, por la obra del Espíritu Santo, han sido eficazmente llamados, con un llamamiento que además es irresistible.”

“¿Has oído tu nombre pronunciado por el Buen Pastor? Has venido a él una vez y te ha cautivado su voz y le estás siguiendo cada día.”

“Nuestra santidad está en el Señor Jesucristo. Santos en Cristo Jesús.”

“Nosotros sabemos acerca de la perseverancia de los santos, pero más bien debemos entender que es la perseverancia de Dios.”

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Dice la palabra de Dios, Judas,
siervo de Jesucristo, hermano de Jacobo, a los llamados santificados
en Dios Padre y guardados en Jesucristo. Misericordia y paz
y amor os sean multiplicados. Amados, por la gran solicitud
que tenía de escribiros acerca de Escribiros exhortandos a que
contendáis ardientemente por la fe que has sido una vez dada
a los santos. Porque algunos hombres han entrado
encubiertamente los que desde antes habían sido destinados
para esta condenación, hombres impíos que convierten en libertinaje
la gracia de nuestro Dios y niegan a Dios el único soberano y a
nuestro Señor Jesucristo. Más quiero recordaros, ya que
una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al
pueblo, sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no
creyeron. Y a los ángeles que no guardaron
su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado
bajo oscuridad en prisiones eternas para el juicio del gran día. como Sodoma y Gomorra y las ciudades
vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo
fornicado e ido en pos de vicios contra la naturaleza, fueron
puestas, por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.
No obstante, de la misma manera, también estos soñadores mansillan
la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades
superiores. Pero cuando el arcángel Miguel
contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés,
no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino
que dijo, el Señor te reprenda. Pero estos blasfeman de cuantas
cosas no conocen, y en las que por naturaleza conocen, se corrompen
como animales irracionales. Hay de ellos, porque han seguido
el camino de Caim y se lanzaron por lucro en el error de Balam
y perecieron en la contradicción de Coré. Estos son manchas en
vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros, se
apacientan a sí mismos, nubes sin mancha, llevadas de acá para
allá, por los vientos, árboles otoñales sin fruto, dos veces
muertos y desarraigados, fieras ondas del mar que espuman su
propia vergüenza, estrellas errantes para las cuales está reservada
eternamente la oscuridad de las tinieblas. De estos también profetizó
Enoch, séptimo desde Adán, diciendo, he aquí vino el Señor con sus
santas decenas de millares. para hacer juicio contra todos
y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías
que han hecho impiamente, y de todas las cosas duras que los
pecadores impíos han hablado contra él. Estos son murmuradores,
querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca
habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.
Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes
fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo,
los que os decían, en el postrer tiempo habrá burladores que andarán
según sus malvados deseos. Esos son los que causan divisiones,
los sensuales que no tienen al espíritu. Pero vosotros, amados,
edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el espíritu, conservaos
en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor
Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. A otros, salvad arrebatándolos
del fuego. Y de otros, tened misericordia
con temor, aborreciendo aún la ropa contaminada por su carne.
y aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros
sin mancha delante de su gloria con gran alegría. Al único y
sabio Dios nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio
y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén. Comenzamos a estudiar esta epístola
el miércoles pasado, y esta es parte de las que son conocidas
como epístolas universales, de las cuales ya, gracias a Dios,
hemos estudiado Santiago, primera, segunda y tercera de Juan. Después
de Judas nos faltaría primera y segunda de Pedro. La razón
por la que se llaman universales es porque no están dirigidas
específicamente a alguna iglesia como hacía el apóstol Pablo cuando
escribió, por ejemplo, a los santos en Cristo Jesús que están
en Éfeso o a los hermanos que están en Colosa. o a la iglesia
que está en Roma, no se encuentra definido exactamente a quién
se dirigía. Y el miércoles estábamos hablando
un poco acerca del autor, y un asunto relevante acerca del autor
es que se define como esclavo del Señor Jesucristo, lo cual
deja implícito el hecho de la redención. Y otra cosa importante
es que él pone preeminencia en su relación con el señor Jesucristo,
más sobre todo la relación espiritual de poder haber visto a Cristo
como quien es, como él, el hijo de Dios, el Salvador, el que
vino a salvar a su pueblo de sus pecados, por encima de cualquier
otro tipo de relación que pudiera haber. Ahora, lo que vamos a,
nuestro tema hoy es los destinatarios, los destinatarios. Como estábamos comentando, las
epístolas universales o cartas universales no tienen definido
exactamente el destinatario. Ahora, no importa si está definida
la audiencia inmediata como los hermanos de Éfeso, al final de
cuentas damos gracias a Dios porque la palabra de Dios es,
aunque no se llame de alguna forma para estudiar, se han hecho
divisiones, pero al final de cuentas toda la palabra de Dios
es para la iglesia universal, aunque las epístolas otras no
se llaman universales, son universales, son para el pueblo de Dios, es
el alimento espiritual del cual el Señor Jesús dijo, no sólo
de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la
boca de Dios. Y esta epístola es dirigida a
la iglesia universal, como toda la escritura. Ahora, judas utiliza tres términos para
definir quiénes son los destinatarios y esos términos son dice el versículo
uno a los llamados santificados en dios padre y guardados guardados
en jesucristo y guardados en jesucristo y esa es la definición
de los destinatarios es vigente para todo el pueblo
de Dios en toda época, en todo lugar, y yo deseo que esta palabra
que está dirigida para la iglesia de Dios en todo tiempo, en todo
lugar, pues, sea también para cada persona que escucha esta
noche el mensaje de la palabra de Dios, es el deseo de mi corazón
que tú puedas estar considerado dentro de esos destinatarios.
Ahora, aunque en realidad él no está hablando de tres grupos
de personas, sino está hablando de tres cosas que definen a un
solo grupo de personas, pero es importante el poder mirar
lo rico que es el definir a quien se dirige la carta en estos tres
términos. Es de absoluto consuelo y conforta
la fe del creyente el poder ser definido en estos tres términos.
Primero dice que los destinatarios son los llamados, los llamados. Y la verdad es que el deseo de
mi corazón es que cada uno de quienes estamos aquí hayamos
sido llamados, y si no lo hemos sido, que hoy podamos ser contados
entre los llamados. ¿Quiénes son estos llamados?
La pregunta es, ¿yo soy de esos llamados? El propósito de Dios
al inspirar a Judas es un mensaje para todos aquellos llamados
por él, y esos llamados ¿Quiénes son? Bueno, podemos mirar a través
de la escritura que son aquellos que no simplemente han escuchado
un llamado externo. Hay un llamado externo que se
hace cuando el predicador proclama el evangelio. Esta mañana el
pastor José proclamó el evangelio y llamó a la fe y al arrepentimiento. Y yo seguro que todos los que
estamos aquí escuchamos al Pastor José Tzul. Fue bastante claro
al decirlo. Y escuchamos ese llamado externo. Pero los llamados que está hablando
aquí no es toda persona que escucha el llamado externo. No es la
voz del, no es las personas que escuchan la voz del predicador
o que escuchan la voz de un hombre. Recordemos las palabras del mismo
Señor Jesús cuando nos dijo que son muchos llamados, pero son
pocos escogidos. Entonces, ¿quiénes son los llamados? Los llamados son aquellos que
por la obra del Espíritu Santo han sido eficazmente llamados,
con un llamamiento que además es irresistible, ya que el Señor
los atrae hacia sí mismo con lazos de amor de diversas maneras
y en el tiempo que el Señor ha señalado. Ese llamamiento es
irresistible, no se puede resistir. Quizá usted piensa que resistió
por algún tiempo, Quizá nuestra experiencia es que muchas veces
escuchamos, quizá muchas veces nos enojamos con el verdadero
evangelio. La verdad es que no había llegado el momento que
el Señor había destinado para nuestra, la consumación de nuestra
salvación, la aplicación por el Espíritu Santo a nuestra vida. Cuando llega ese momento, pues
uno no puede resistir. aquellos llamados eficazmente
que no pueden resistir porque el Señor los atrae con lazos
de amor y en el tiempo que él ha señalado para cada uno son
aquellos a quienes estando muertos en delitos y pecados los llamados
son aquellos a quienes estando muertos en delitos y pecados
Dios por su rica misericordia y por obra del Espíritu Santo
les ha dado vida juntamente con Cristo Son aquellos que, por haber tenido
vida por el Espíritu Santo, han sido traídos por el Padre al
Señor Jesucristo. Y aquellos que habiendo venido
al Señor Jesucristo, y les ha sido revelado el Señor Jesucristo,
y han visto quién es el Señor Jesucristo, han acudido a Él
para salvación. Han venido a Él clamando para
que Él les salve, porque han visto que no hay esperanza fuera
del Señor Jesucristo. Y el Señor Jesucristo ha cumplido
su palabra, ha cumplido su promesa. Los llamados han experimentado
la promesa del Señor Jesucristo que dice, nadie viene a mí si
el Padre no le trae, y el que a mí viene, no le echo fuera.
Y han sido recibidos en el Señor Jesucristo. Si no fuera así, nadie habría
venido al Señor Jesucristo. Los llamados son aquellos que
desde antes de la fundación del mundo fueron elegidos en Cristo
Jesús por el puro afecto de la voluntad del Padre para la alabanza
de la gloria de su gracia. No debemos olvidar que, habiendo
nacido caídos caídos en Adán, nacemos justamente como aborrecedores
de Dios, sordos a la voz de Dios, no queriendo escuchar la voz
de Dios, pero es obra, es obra de del Espíritu Santo que nos
regenera, que nos da vida, es obra de Dios que nos da oídos
para oír la voz del buen pastor. El Padre nos llamó para venir
a Cristo, y alabado sea nuestro amado Salvador, porque en respuesta
a la obra de su Padre, a quien ama entrañablemente, no echa
afuera a ninguno que viene a Él. Los llamados son aquellos que,
habiendo sido atraídos por el Padre, han visto a Cristo y su
sacrificio, han visto a Cristo y su santidad, han visto a Cristo
y su perfección, y se han dado cuenta de cuán horribles son
ante los ojos de Dios. Dice la Biblia que las buenas
obras del hombre son como trapo de inmundicia. Y los llamados
son aquellos que por esa obra han podido ver y estar de acuerdo
con Dios, que no tienen nada que sea amable en ellos mismos.
Se han podido ver a sí mismo, así como la Biblia dice que el
hombre desde la mollera hasta la planta de los pies es hinchazón
y podrida llaga. Y habiéndose visto así, han quedado
horrorizados y desesperados. Y por lo tanto han oído la voz
del buen pastor y han acudido a él. Habiendo visto al Señor Jesucristo,
han clamado con la misma exclamación de Job que dijo de oídas, te
había oído, pero ahora mis ojos te ven, por tanto, me aborrezco
y me arrepiento en polvo y ceniza. Los llamados con llamamiento
eficaz son aquellas ovejas por quienes el buen pastor dio su
vida. no olvidemos, él no vino a hacer hoy cantamos un himno
en la mañana y corregimos la segunda estrofa porque dice que
por todo pecador y esa no es la verdad bíblica aunque esté
en el himnario y él no vino por todo pecador, él vino a salvar
a su pueblo de sus pecados, él vino para cargar el pecado de
aquellos que habían sido elegidos en Cristo que son esos llamados
a los cuales se dirige esta esta carta Los llamados como llamamiento
eficaz son aquellas ovejas por quienes el Buen Pastor dio su
vida, que oyen su voz y le están siguiendo. No es que simplemente
oyen su voz y vienen una vez, sino que oyen la voz y les cautiva
la voz del Buen Pastor. Y continúan toda su vida siguiéndole. Continúan toda su vida escuchando
el llamado. Los llamados son llamados desde
el día de su salvación hasta la eternidad. Y esos llamados
escuchan como música la voz del Buen Pastor. Cuando el Buen Pastor
les dice, ustedes también se quieren ir, los llamados dicen,
¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
Y ellos le van siguiendo, pues
Él va delante de sus ovejas, como lo ha prometido, y Él llama
a cada una por su nombre. ¿Has oído tu nombre pronunciado
por el Buen Pastor? Has venido a él una vez y te
ha cautivado su voz y le estás siguiendo cada día. Los llamados
son aquellos que están caminando en la verdad y viven en gozo,
pues les ha sido abierto el camino al trono de la gracia. Es el
bendito lugar donde hay plenitud de gozo y delicias a su diestra
para siempre. ¿Quiénes son los llamados? Los
llamados son aquellos que viven en paz, pues no hay nada que
temer. están en paz con Dios. Los llamados
han escuchado esa voz y ya no hay más nada que temer. Al único
que hay que temer es el que puede no sólo matar el cuerpo, sino
lanzar al hombre entero en el infierno por toda la eternidad.
Y si por oír la voz del buen pastor y seguir al buen pastor
y saber que estoy en paz con Dios y tengo acceso al trono
de su gracia, pues ya no hay nada más que temer. Los llamados
no temen perder el empleo. Los llamados no temen perder
la vida. Los llamados no temen perder la salud. Tampoco temen
perder la aprobación de los demás. No temen la persecución, por
lo cual no se conforman a este mundo. No se precipitan al tomar
decisiones. Ellos toman decisiones informadas
y analizadas en oración, pues sólo quieren vivir para la fama
y el honor de Cristo. Ellos no temen, pues han sido
llamados al perfecto amor, ese que echa fuera el temor, y están
en ese amor perfecto que es en Cristo Jesús. Ellos han sido
llamados a la victoria, pues esta es la victoria que vence
al mundo, y esa victoria que vence al mundo es nuestra fe,
es la fe que nos ha sido dada por el Señor. La fe que vence
al mundo es la fe del Señor Jesucristo. Y esos son los llamados. hermanos
quiera el señor que cada uno de nosotros estemos dentro de
ese grupo y si no estás dentro de ese grupo que hoy puedas escuchar
la voz del buen pastor llamándote por tu nombre después dice Judas
que al a los santificados Y no es otra clase de personas, sino
es otro aspecto de aquellas personas que por la gracia y la misericordia
de Dios se pueden llamar llamados, pero que se pueden llamar santificados
en Dios Padre. ¿Qué bendición tan grande es
saber que los llamados son santificados, apartados para Dios, limpiados
de todo pecado por la sangre del Cordero, nuestro amado Señor
Jesucristo, de quien la palabra declara con un solo sacrificio
hizo perfectos para siempre a los santificados? Los santificados
son santificados por el Padre en la obra del Señor Jesucristo,
en el sacrificio perfecto del Señor Jesucristo, Qué bendición
es saber que nuestro verdadero y real problema, el más grande
de nuestros problemas, ha sido resuelto. Si somos santificados,
el más grande problema nuestro ha sido resuelto, porque sin
santidad nadie verá al Señor. ¿Y qué bendición es que seamos
destinatarios de esta carta? Que habiendo sido llamados, somos
llamados a ser santos, apartados para el Señor, limpiados de todo
pecado por la sangre del Señor Jesucristo. Y ese es el más grande
problema que se tiene que resolver. La Biblia expresa ese problema
en la expresión que dije hace un momento, sin santidad, nadie
verá al Señor. Lo expresa también cuando dice,
pues vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los
cielos es perfecto, pero qué gozo trae a nuestro corazón el
saber que el Espíritu Santo nos ha dado vida, el Padre nos ha
traído a Cristo y hemos oído el llamado de su voz y hemos
acudido y hemos acudido a él y el señor jesucristo en cumplimiento
a su promesa no nos ha echado fuera y estamos en aquel que
es perfecto como su padre y su perfección nos la ha dado somos
santos con una santidad verdadera la del mismo señor jesucristo
quien es uno con el padre y quien son uno con el espíritu santo
y quien son santo santo santo Y si estamos en Cristo, porque
hemos oído su voz, también hemos sido santificados. Ya que no olvidemos que el Señor
Jesucristo justamente vivió en la tierra en una perfecta obediencia
y conformidad a la ley de Dios, cosa que yo y ninguno de nosotros
jamás podrá hacer. Si hay algo que hacemos es quebrantar
toda la santa ley de Dios todos los días de nuestra vida. Pero
el Señor Jesucristo se deleitó en hacer siempre la voluntad
de Su Padre. Y cuando Él nos recibe, Nos hace
nueva criatura, dice la palabra de Dios, una criatura santa,
una criatura perfecta. Los santos que Dios hace santo,
los santos que Dios hace santos son como María. ¿En qué son como
María? Los santos que Dios hace santos
son santos, no santurrones. No gente que se siente mejor
que otros. Porque pueden mirar que el mérito
de esa santidad no es algo propio. Pueden mirar que el mérito de
esa santidad es todo el mérito de la obra del Señor Jesucristo.
Y juntamente con María exclaman y dicen, grandece mi alma al
Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. No hay nada
de arrogancia. Ella puede ver que necesita un
salvador. Ella puede ver su pecado porque
dice porque ha mirado la bajeza de su sierva. Los santos que
Él ha santificado, aquellos a quienes se dirige esta carta, son aquellos
santos que pueden decir como San Pablo, palabra fiel es esta
y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo
para salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primer pecador. Los santos santificados en Cristo
viven cada vez más conscientes de su pecaminosidad, viven cada
vez más conscientes que la santidad perfecta que tienen es la santidad
del Señor Jesucristo, una que no puede ser aumentada por nada
que yo haga. Es la santidad perfecta del mismo
Dios, del mismo Señor Jesucristo quien es uno con su Padre. Cuando pensamos en esa santidad,
damos gracias a Dios, porque bien podemos decir la hermana
Santa Lisa, o la hermana Santa Rubí, o el hermano Santo Daniel
o San Eduardo, y no hay nada de malo en decir eso. damos gracias
a dios porque el único que puede hacer santos dando su santidad
es el señor jesucristo quien hizo perfectos para siempre los
santificados damos gracias a dios porque nos ha librado de la mentira
de que hay una institución en la tierra que puede hacer santos
pero que tiene que reunirse y empezar a hacer todo un proceso enseñando
cosas totalmente erróneas a la palabra de Dios de que hay algunas
personas que acumulan tantas buenas obras que pagan lo suyo
y les sobra para darle a otros y después de un proceso se les
nombra santos una mujer que vio a un misionero que vivía en Italia
un día el misionero intentó predicarle el evangelio y la señora le dijo
pero usted no cree en los santos Y el misionero le dijo, claro
que creo en los santos. Es más, le voy a decir algo,
nosotros tenemos más santos que ustedes. Porque ustedes tienen
solo los que el Papa ha declarado santos después de un proceso.
Pero la Biblia dice que cada uno de los que han oído el Evangelio
y han creído en el Señor Jesucristo son santos. santificados en Cristo
Jesús y verdaderamente santos y no hay lugar para la arrogancia
humana porque es una total mentira que hay gente que ha llegado
a tal grado de santidad que le sobró para que se pueda repartir
con otros. A ni un hombre le ha sobrado
santidad. Al contrario, los hombres que
más han sido conscientes de su pecado es porque justamente han
creído en el Señor Jesucristo y han sido vestidos de su santidad.
Y qué consuelo, qué maravilla es saber, si estás en Cristo,
hermano, nos llamamos hermanos, y es bueno que nos llamemos hermanos.
Algunas veces tampoco estaría mal llamarnos santos. Es nuestra
realidad en el Señor Jesucristo. Y nos recuerda el llamarnos santos. Podemos llamarnos santos por
la obra del Señor Jesucristo. Y esos santos siguen confiando
en el Evangelio y siguen oyendo la voz del Señor Jesucristo.
Y esos santos saben que por haber sido llamados han sido capacitados
por esa misma gracia. La gracia no es algo que Dios
tiene o que Dios da. Es el mismo carácter de Dios.
No es una cosa. La gracia está personificada
en el Señor Jesucristo. Y esa gracia nos llama a salvación. Pero nos llama también a renunciar
a la impiedad y a los hábitos pecaminosos, dice la palabra
de Dios. Podemos ver cómo santo es todo
aquel que está en Cristo. Nuestro hermano Pablo lo expresa
en su saludo a las iglesias en sus cartas. Por ejemplo, él dice,
a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Colosa, gracia
y paz sea a vosotros de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Y él no estaba escribiendo a lo que comúnmente la gente tiene
idea de santos. Él no le estaba escribiendo unas
imágenes que estaban en unos nichos. Él estaba escribiéndole
a los miembros de la iglesia que habían oído el Evangelio
de salvación y habiendo creído en Cristo habían sido sellados
con el Espíritu Santo y sus pecados habían sido lavados por la sangre
del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Él también
dice a los santos y fieles Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo,
a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos con
los obispos y diáconos. Y aquí nos deja mucho más claro
que ni siquiera estaba distinguiendo en la iglesia que unos eran más
santos, porque está separando las posiciones de liderazgo.
Primero está refiriéndose a toda la comunidad de los creyentes,
a todos los santos en Cristo Jesús, en Cristo Jesús. Y la clave es en Cristo Jesús. Que Dios nos guarde de sentirnos
santos y no en Cristo Jesús. Que Dios nos guarde de sentirnos
santos porque no hacemos tal o cual cosa, o porque vivimos
ciertas normas que nos hemos autoimpuesto. Nuestra santidad
está en el Señor Jesucristo. Santos en Cristo Jesús. Ahora,
termina de definir a aquellos que se dirige esta esta carta
dice los guardados en jesucristo los guardados en jesucristo y
de nuevo insistiendo hermano los llamados son los santificados
y son por la obra del señor jesucristo y los guardados en cristo son
este mismo grupo de personas El Señor Jesucristo dijo, y yo
les doy vida eterna, y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará
de mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor
que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
¡Qué consuelo! ¡Qué seguridad! ¡Qué confianza! ¿Qué ánimo nos da saber que en
nuestra salvación el Señor no sólo nos llamó, nos santificó
y nos dio la salvación y nos dijo, bueno, ahora tú te encargas,
ya si no llegas es tu problema. Hay mucha gente que vive pensando
que su salvación es asunto suyo. Mucha gente que vive en angustia
porque piensa que si no le da tiempo de confesar su último
pecado y Cristo viene, entonces entonces está perdido para siempre.
Hermanos, damos gracias a Dios porque nuestra salvación toda
depende del Señor Jesucristo. Él está obrando para que sea
así. Estamos entrando cada vez, cada vez los últimos tiempos
empezaron. Estudiamos primera de Juan, Y
desde ese tiempo ya habían empezado los últimos tiempos. Y cada vez
va a ser mucho más claro y más cercano el hecho de que estamos
en los últimos tiempos. La Biblia cuando describe estos
últimos tiempos dice que si fuera posible van a ser engañados aún
los escogidos. Pero no es posible. No es posible
y van a ser acortados por causa justamente de los escogidos.
Dios está obrando y Dios está guardando a su pueblo. Y Dios
está dando paz a su pueblo. Y a su pueblo no le toma por
sorpresa nada de las cosas que pasan. Porque el Señor nos ha
advertido y dijo, yo no les estoy mandando ahí en un colchón de
rosas. En el mundo van a tener aflicciones,
pero confía que yo he vencido al mundo. Y Él nos está guardando. Él dice con claridad que Él nos
da la vida eterna. La vida eterna no es algo que
nos podemos ganar. Si tú haces ciertas cosas correctas
pensando en ganar algo, olvídalo. Estás ofendiendo a Dios. No hay
nada que puedas hacer para ganar la vida eterna, sino venir como
un mendigo y recibirla. La Biblia dice que aquel que
Él le da la vida eterna no perecerá jamás. No perecerá jamás. Nosotros sabemos acerca de la
perseverancia de los santos, pero más bien debemos entender
que es la perseverancia de Dios. Los santos perseveran porque
Dios los persevera. Si no fuera de esa manera, si
dependiera de nosotros, pues vámonos a hacer otra cosa porque
es asunto perdido. Pero todo depende del Señor.
Él dice, su promesa es, les doy vida eterna. Y para empezar,
desde la definición de eterna, ya está implícito el hecho de
que no se puede perder, porque si se pierde, entonces fue temporal.
Pero Él da vida eterna. Y después, para hacer énfasis,
dice, no perecerán jamás. Y después Él dice, ni nadie las
arrebatará de mi mano. Mi padre que me las dio es mayor
que todos y nadie las puede arrebatar de la mano de mi padre. Ni siquiera
yo mismo puedo saltar y escaparme de las manos del padre. Nadie,
nadie, él es mayor que todos. Hay gente que tiene una, hay
gente que tiene, capta la realidad de que esta es una guerra espiritual. Pero hay gente que falla en captar
la realidad y creen que es un encuentro de poder a poder y
que hay dos iguales. Y la verdad es que Satanás es
un ser creado. Y no es lo opuesto a Dios. No hay opuesto a Dios. Él es
un ser creado. Él tiene cierto poder, pero Él
aún tiene que pedir permiso por lo que hace. Él no hace lo que
se le da la gana como se le da la gana. Y lo último que está
haciendo en estos días que parece tremendo y de pronto puede asustarnos,
son las últimas convulsiones de alguien que está dando las
últimas. Porque la Biblia dice que en breve el Señor aplastará
la cabeza de Satanás bajo los pies de su iglesia. Ahora, Nadie,
Él no nos puede arrebatar esa salvación porque somos guardados
en Cristo Jesús. Nadie las puede arrebatar de
mi mano, ni de la mano de mi Padre. Además, dice la Biblia,
que hemos sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa.
Así que, para que alguien se pierda, tendría que ser capaz
de romper el sello del Espíritu Santo, de abrir la mano del Hijo
y la mano del Padre, y no existe nadie que pueda hacer eso. Aún
más, dice la Escritura, a los guardados que tienen esa seguridad,
que dice la Escritura, ¿qué diremos a esto? Si Dios es por nosotros,
¿quién contra nosotros? Hermanos, si Dios es con nosotros,
¿quién contra nosotros? Hoy día hay muchas amenazas fuertes
hacia una destrucción de la iglesia abiertamente, grandes cantidades
de dinero y poderes económicos y leyes que se pretenden hacer
con toda intención de destrucción de la iglesia. Hay países que
están haciendo una lista de personas que hablan contra la ideología
de género, a los cuales no van a poder entrar en ese país. Y
todas esas cosas están haciendo para intentar destruir la iglesia. Pero si Dios es por nosotros,
no importa que los reyes del mundo estén juntos. Eso es un
chiste. La victoria es segura. Somos
guardados por el poder de Dios. ¿Qué pues diremos a eso? Si Dios
es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no es catimón
y a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,
¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? ¿Quién acusará
a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor
de Cristo? ¿Quién nos separará del amor
de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo, somos contados
como ovejas de matadero, antes en todas estas cosas somos más
que vencedores por medio de aquel que nos amó, por lo cual estoy
seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles, ni principados,
ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni
lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar
del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. ¿No le
emociona esto? Amén. Es emocionante saber que
Él nos ha amado con ese amor eterno y que no hay nada que
nos pueda separar de ese amor que es en Cristo Jesús. Ninguna
cosa creada, ni todos los demonios y el diablo juntos con todos
los poderosos de esta tierra jamás nos podrán separar del
amor de Dios que es en Cristo Jesús. Y si ellos nos quitan
la vida física, habrán hecho sólo una cosa. habrán hecho que
se cumpla en nosotros lo que Pablo dijo, porque para mí el
vivir es Cristo y el morir es ganancia. También la escritura nos recuerda,
el apóstol Pedro dice, hablando a los creyentes, dice que él
nos dio una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo
entre los muertos, una herencia incorruptible, incontaminada,
inmarcesible, dice que está reservada en los cielos para vosotros,
Que sois guardados por el poder de Dios. ¿Por qué somos guardados? Por el poder de Dios. Nada más
y nada menos por el poder de Dios. No por el poder de una
superpotencia. No por el poder más impresionante
que uno pueda pensar, sino por el mismo poder de Dios. Por ese
Dios que sostiene toda la creación en coherencia por el puro poder
de su palabra. por el poder de Dios mediante
la fe para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada
en el tiempo postrero. Y esta misma epístola que estamos
estudiando al concluir, concluye, y aquel que es poderoso para
guardaros sin caída, ¿quién es él? guardados en Cristo Jesús. Cristo Jesús es aquel que es
poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha. ¿Por
qué? Porque nos ha santificado, santificados
en el Padre. Delante de su gloria, con gran
alegría, al único y sabio Dios nuestro Salvador, sea gloria
y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén. ¿Para quién es esta carta? Para los llamados, para los santificados
en Dios Padre y para los guardados en Jesucristo. Y esa es la iglesia
verdadera del Señor Jesucristo. Es esa iglesia que él vino a
rescatar con su propia sangre. Y la pregunta es, ¿estás identificado
con lo que define la Biblia, con lo que abundantemente la
Biblia habla respecto a los llamados? a los santificados y a los guardados
en Cristo. ¿Estás seguro de eso? Si no estás
seguro de eso, clama al Señor Jesús que te salve. No hay otra
manera de poder ser destinatario de esta carta que clamando al
Señor que tenga misericordia de ti. Si el Señor te está llamando,
clama, clama al Señor que te salve, clama al Señor que te
dé fe, clama al Señor que te abra los ojos para ver al Señor
Jesucristo y creer en el Señor Jesucristo. Y es de urgencia,
hermanos. Es de urgencia el poder estar
examinándonos a nosotros mismos. Dice Pablo, examinaos a vosotros
mismos si estáis en la fe. Está siendo evidente que hemos
sido llamados y estamos siguiendo la voz del buen pastor, lo cual
vos estamos siguiendo. ¿Cuáles son las voces que en
verdad estamos escuchando y que están marcando cómo nosotros
caminamos? Podemos imaginar que Cristo caminaría
como estamos caminando. Que el Señor nos ayude, que el
Señor obre nuestros corazones. Estamos viviendo en tiempos en
los que el Señor nos haga hacer lo que está claro que tenemos
que hacer. Una de las cosas claras que tenemos que hacer es vivir
en dependencia de Dios, clamando al Señor, clamando al Señor por
sabiduría, clamando al Señor por nuestras necesidades, clamando
al Señor por nuestros hermanos que padecen enfermedad, por nuestros
hermanos que padecen persecución, clamando por nuestros hermanos
que tienen cierto conocimiento y responsabilidad en esta sociedad.
específicamente orando por aquellos hermanos que Dios les ha dado
la posibilidad de servirle como médicos, como gente que tiene
trabajo en investigaciones de análisis clínicos, que en verdad
busquen la dirección de Dios para estar obrando como Dios
manda que se obre. Hermanos, oremos. Tenemos todos
una responsabilidad y la responsabilidad de clamar al Señor que nos haga
sabios cómo vivir en este tiempo. Que los que entendemos algunas
cosas no nos volvamos orgullosos porque entendemos algo. Y que
oremos para que Dios nos ayude a entender qué tiempos estamos
viviendo. Estamos viviendo en verdad el
cumplimiento de las profecías. Pero algo que necesitamos es
dependencia del Evangelio. Que estemos en oración. La segunda
cosa que es clara que tenemos que hacer es predicar el Evangelio
con fidelidad. Hablar acerca de la esperanza
que hay solamente en el Señor Jesucristo. y después en las
otras cosas que Dios nos guíe cómo debemos vivir cómo enfrentar
cada situación y hacerlo con humildad recordando que lo que
entendemos lo entendemos por la gracia de Dios recordando
que nada entendemos si no es por su misericordia y que nada
nos lleve a sentir mejor o a propiciar un espíritu de división o distanciamiento
sino al contrario ser pacientes y orar con amor y orar porque
detrás de toda la realidad material que estamos viendo hay una realidad
espiritual y esta es una guerra espiritual. Hay un Hubo una entrevista a
un periodista, yo no sé si es creyente o no, pero es sorprendente
que la periodista que lo entrevistaba a él le decía, trataba de definir en términos
de política. Y él respondió y dijo, ¿sabes
qué? Esto no se trata de conservadores, ni de liberales, ni de izquierdas,
ni de derechas, ni del centro. Esto se trata simplemente de
dos cosas, de los hijos de Dios y de los hijos de Satanás. Y,
hermanos, es probable que Dios les ha dado cierto entendimiento.
Pero, hermanos, esa es la realidad del mundo, que Dios nos guarde
de cómo nos conducimos, de qué cosas reproducimos, repetimos,
compartimos. que Dios nos guarde de ser instrumentos
de propaganda y que podamos nosotros verdaderamente orar y sobre todas
las cosas predicar el evangelio y clamar al Señor que nos haga
no sólo tener conceptos correctos sino en verdad estar seguros
que hemos escuchado nuestro nombre de la voz del buen pastor y si
no clama al Señor que te conceda oír su voz clama al Señor que
te salve Que en verdad puedas tener la seguridad de que has
sido santificado en Cristo y que estás cubierto de la justicia
del Señor Jesucristo y que estás confiando sólo en el Señor Jesucristo.
Que Dios te dé esa bendita seguridad de saber que nada que pase alrededor
tuyo puede afectar tu vida. ¡Nada! lo más que lo único que
es importante por resolver si él te ha llamado y te ha santificado
está resuelto y por lo demás estás guardado en Cristo Jesús
y él te salvó para la gloria y si te salvó para la gloria
vas a llegar a la gloria y lo demás es intrascendente es irrelevante
hermano recordar que así como él tiene un día para el llamado
y si él te ha escogido en cristo te va a llamar y no vas a resistir
eso lo podemos ver en el apóstol pablo por ejemplo Él no pudo
resistir. El Señor no lo trajo como los
niños que meten a la escuela el primer día, mordiendo y tratando
de no entrar. Pero aunque él no había planeado
eso y estaba todo furioso, el Señor lo atrajo con lazos de
amor. El Señor lo humilló. El Señor
lo tiró al polvo y allá en el polvo él dijo, ¿Quién eres, Señor?
Lo mismo que le pasó a Job. de oídas, te había oído, pero
ahora mis ojos te ven. Hermanos, no estemos contentos,
aunque duela, aunque el Señor nos tenga que tirar en el polvo,
dile al Señor, clama, para que después puedas decir con todos
los que han experimentado la salvación del Señor, bueno me
es haber sido humillado. Antes que fuera humillado, descarriado
andaba. Que el Señor te dé certeza de
que en verdad su palabra, esta carta y toda su palabra es para
ti. Es una carta de amor para su pueblo. Vamos a orar.

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Joshua

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