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JC

El privilegio del que ve

1 John 4:14-15
Joel Coyoc October, 24 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 24 2021
Estudio de las Cartas de Juan

El sermón “El privilegio del que ve” por Joel Coyoc se centra en el concepto teológico de la visión espiritual en relación con la fe en Cristo, como se expone en 1 Juan 4:14-15. El predicador argumenta que tener "visión" espiritual es un privilegio que permite a los creyentes conocer a Dios y experimentar la perfecta relación que se deriva de esta comprensión. Utilizando pasajes como 1 Juan 1:1 y 1 Juan 4:9, Coyoc enfatiza que el apóstol Juan testifica sobre la importancia de confesar que Jesús es el Hijo de Dios, indicando que esta fe otorga al creyente una relación íntima con Dios y acceso a la salvación. La relevancia práctica de este privilegio radica en la capacidad de los creyentes para ser testigos de la gracia y el amor de Dios, lo cual les da un propósito en la proclamación del evangelio a un mundo que aún permanece en la ceguera espiritual.

Key Quotes

“Es un privilegio ver, y en el sentido espiritual es un sublime, un supremo privilegio el poder ver.”

“El privilegio de los que ven es poder tener una comunión íntima con Dios, ser adoptados en la familia de Dios.”

“El gozo de ser testigos es nuestro privilegio si hemos visto y tenemos la responsabilidad de anunciar lo que hemos experimentado.”

“La obra de salvación de un pecador es una obra sobrenatural de Dios.”

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la primera carta del apóstol Juan en su capítulo cuatro. Primera carta del apóstolo Juan
capítulo cuatro dice la palabra de Dios. Amados, no creáis a
todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios. Porque
muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced
el espíritu de Dios. Todo espíritu que confiesa que
Jesucristo ha venido en carne es de Dios. Y todo espíritu que
no confiesa que Jesucristo ha venido en carne no es de Dios.
y este es el Espíritu del Anticristo, el cual vosotros habéis oído
que viene, y que ahora ya está en el mundo. Hijitos, vosotros
sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en
vosotros que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, por
eso hablan del mundo y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios,
el que conoce a Dios nos oye, el que no es de Dios no nos oye. En esto conocemos el espíritu
de verdad y el espíritu de error. Amados, amémonos unos a otros
porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido
de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido
a Dios, porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de
Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito
al mundo para que vivamos por él. En esto consiste el amor,
no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó
a nosotros y envió a Su Hijo en propiciación por nuestros
pecados. Amados, si Dios nos ha amado
así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha
visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios
permanece en nosotros, y Su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos
en Él, y Él en nosotros, en que nos ha dado de Su Espíritu. Y
nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo
el Salvador del mundo. Todo aquel que confiese que Jesús
es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y nosotros
hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros.
Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios
en él. En esto se ha perfeccionado el
amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio,
pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no
hay temor. sino que el perfecto amor echa
fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo, de donde
el que teme no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos
a él porque él nos amó primero. Si alguno dice yo amo a Dios
y aborrece a su hermano es mentiroso. pues el que no ama a su hermano
a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento
de él, el que ama a Dios, ame también a su hermano. Vamos a
meditar los versículos y quince, que dice, y nosotros hemos visto
y testificamos que el padre ha enviado al hijo, el salvador
del mundo. Todo aquel que confiese que Jesús
es el hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros
hemos visto y testificamos que el padre ha enviado al hijo,
el salvador del mundo. Todo aquel que confiese que Jesús
es el y él en Dios y nuestro tema es
el privilegio del que ve el privilegio del que ve estaba recordando
una canción que aprendimos hace algunos años que dice un hombre
que era ciego un día Jesús halló y la verdad es que el ciego no
puede hallar a Jesús la canción debería ser un hombre que era
ciego, un día Jesús le halló. Dice, la canción sigue diciéndole,
untó barro en sus ojos, se lavó y entonces vio. Luego muchos
preguntaron acerca de lo que pasó y él simplemente respondía,
ayer yo era ciego, más veo hoy. Y dice después, luz, luz, no
hay luz para este mundo aparte de Jesús. Es un privilegio el poder ver.
Yo no sé si alguna vez usted se ha puesto a imaginar lo que
sería el mundo si usted fuera ciego, o qué terrible es cuando
de pronto gente como nosotros que se ha acostumbrado tanto
a la iluminación artificial con electricidad, que de pronto se
va la luz y es terrible no tener luz. El que está ciego vive en una
condición de oscuridad permanente. Y él percibe la realidad a través
de algunos otros sentidos. Pero es un privilegio ver. Y en el sentido espiritual es
un sublime, un supremo privilegio el poder ver. La luz verdadera
vino a este mundo. Pero los hombres amaron más las
tinieblas que la luz. porque sus obras eran malas.
Dice la Biblia, hablando de la condición del hombre sin Cristo,
que el príncipe de este siglo les ha cegado su entendimiento.
La Biblia dice que al hombre natural las cosas espirituales
le son locura porque se han de discernir espiritualmente y le
son locura porque es ciego y no puede ver. Y el apóstol Juan
habla bastante acerca del privilegio de ver. Y dice, y nosotros hemos
visto, y nosotros hemos visto. El apóstol Juan va hablando acerca
del privilegio de ver. Hay varios himnos también que
conocemos. Uno de ellos es cara a cara espero
verle. En presencia estar de Cristo,
ver su rostro que será cuando al fin en pleno gozo mi alma
le contemplará. yo no sé si usted sabía pero
la persona que escribió este himno era una persona que quedó
ciega siendo muy pequeña ella quedó ciega y Dios le salvó y
bueno él no tuvo el privilegio de ver muchas cosas en este mundo
pero ella tenía la esperanza de ver un día al Señor Jesucristo
y a pesar de ser ciega espiritualmente ella veía espiritualmente y el
anhelo de su corazón era que un día con sus ojos físicos iba
a ver al Señor Jesucristo y es en verdad un gran privilegio
y el apóstolo Juan va haciendo énfasis en el asunto de poder
ver el poder ver si nosotros nos vamos al versículo catorce bueno es el versículo
que dice nosotros hemos visto pero el versículo uno del capítulo
uno el apóstol Juan habla de lo mismo otra vez dice lo que
era desde el principio lo que hemos oído lo que hemos visto
con nuestros ojos lo que hemos contemplado y palparon nuestras
manos tocante al verbo de vida lo que hemos visto lo que lo
que hemos oído dice con nuestros ojos y lo que hemos contemplado
y qué privilegio es el poder ver El poder ver y poder captar
la belleza de la creación de Dios, el poder captar la belleza
en el arte a través de poder ver. Nosotros vemos y después
contemplamos, pero nunca podríamos contemplar si no tenemos la capacidad
de ver. Y qué gran bendición es que el
Señor nos concede ver espiritualmente. Y el apóstol definitivamente
entiende que es un gran privilegio el poder ver. Él pudo ver aquel verbo que fue
hecho carne. Él pudo ver que aquel verbo que
fue hecho carne era el cordero de Dios que quita el pecado del
mundo. Él pudo ver que aquel hijo del carpintero de Nazaret
no era simplemente un carpintero, sino era el hijo de Dios, era
la simiente de la mujer, era aquel que en realidad no era
hijo del carpintero, sino era hijo de María y era concebido
del Espíritu Santo. Él pudo comprender que él es
la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros,
sino por los de todo el mundo, en tanto que muchos de sus contemporáneos
vieron a aquel mismo Jesús y no pasaron de ver simplemente a
un nazareno, a uno que era de una religión despreciable dentro
del pueblo de Israel, a uno que hasta Nathanael preguntó de Nazaret
puede salir algo de bueno y no pasaban de ver un simple carpintero
no pasaban de ver a alguien que según ellos quebrantaba la ley
de Moisés porque hacía obras de sanidad el sábado pero no
podían ver en él al hijo eterno de Dios que es Señor aún del
día de reposo y se cumplió que por la dureza de su corazón les
fue cegado sus ojos y no vieron para que viendo pues no vean
y no se conviertan y oyendo no escuchen y sean sanados y crucificaron
al Señor Jesucristo. Tenían conocimiento del Antiguo
Testamento, sabían de la ley de Moisés, sabían de las profecías
y sin embargo tenían un corazón duro y estaban ciegos, ciegos,
igual que nosotros nacimos ciegos espiritualmente, incapaces de
ver la realidad espiritual, viendo simplemente la realidad física
del mundo, pero hay una realidad espiritual que es sumamente real
y que es necesario para poder verla tal y como es que el Señor
nos dé la vista y seamos privilegiados. Es un privilegio el poder ver,
y el apóstol Juan está consciente de este privilegio. Está consciente
de que este privilegio es el que a él le produce gozo en el
corazón. él es muy consciente de ello y en el versículo 2 sigue
hablando y repitiendo acerca del privilegio de ver del mismo
capítulo 1 dice porque la vida fue manifestada y vuelve a decir
y la hemos visto viviendo en un mundo de muerte donde nació
muerto en delitos y pecados un mundo donde el príncipe de la
potestad del aire, el espíritu que opera en los hijos de desobediencia
ha cegado los ojos de los incrédulos donde él los está asesinando
en un mundo y en una cultura de muerte la vida fue manifestada
y la hemos visto dice Juan en el versículo 2 dice porque la
vida fue manifestada y la hemos visto y testificamos y os anunciamos
la vida eterna la cual estaba con el padre y se nos manifestó
y no no vuelve a decir que vio pero si se manifestó y él la
vio está implícito ahora En el versículo tres, Juan sigue hablando
acerca de este privilegio y dice, lo que hemos visto y oído, eso
os anunciamos para que también vosotros tengáis comunión con
nosotros y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre y con su Hijo
Jesucristo. Y qué gran bendición del que ve. qué gran bendición
del que ve porque puede llegar a tener una relación otra vez
con Dios, una relación íntima de padre a hijo, el que ve al
Señor Jesucristo, el que ve al Verbo Eterno de Dios, el que
ve a Jesús que es el camino, la verdad y la vida, puede ser
hecho Hijo de Dios, porque al ver le es dada no sólo ojos para
verle, oídos para oírle, sino fe para creer que Él es el Hijo
de Dios. Y a todos los que le recibieron,
a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos
hijos de Dios. Volver a una comunión, estando
separados por causa del pecado. Dice la Escritura, vuestros pecados
han hecho separación entre vosotros y Dios. Pero el Señor Jesucristo
ha derribado la pared intermedia de separación. Cuando vemos al
Señor Jesucristo, así como Moisés levantó a la serpiente en el
desierto, así es necesario Que el Hijo del Hombre sea levantado.
¿Y qué es lo que tenían que hacer los israelitas en el desierto?
Mirar con ojos de fe a aquella serpiente. ¿Y qué es lo que tienen
que hacer aquellos que se les da ojos para ver? Ver al Señor
Jesucristo levantado como el sacrificio necesario y único
que es propiciación por nuestros pecados. Y eso nos lleva al privilegio
de los que ven. El privilegio de los que ven
es que vienen a una relación con Dios, siendo enemigos de
Dios, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos
hay, por la dureza de su corazón. Pero cuando vemos al Señor Jesucristo,
se nos da un nuevo corazón. El privilegio de los que ven
es tener un corazón nuevo, un corazón de carne. El privilegio
de los que ven es venir a estar en el Señor Jesucristo y por
tanto ser nuevas criaturas. De modo que si alguno está en
Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron y aquí todas
son hechas nuevas. Ese es el privilegio de los que
ven, poder tener una comunión íntima con Dios, ser adoptados
en la familia de Dios, poder tener acceso al Padre porque
Cristo es el camino, la verdad y la vida. En el versículo, después
sigue diciendo el apóstol Juan, Después del versículo tres, bueno,
en el tres enfatiza, dice, lo que hemos visto y oído, eso anunciamos
para que también vosotros tengáis comunión con nosotros. Y habiendo
el disfrutado de comunión, quiere que otros tengan comunión. Y
en verdad, el privilegio de los que ven es haber experimentado
el gozo Y sólo hay un lugar donde hay gozo. El gozo está en poder
tener acceso al trono de la gracia. El gozo está en poder entrar
a la presencia de Dios. El Salmo 16 que leímos termina
diciendo, me mostrarás la senda de la vida. Y la senda de la
vida es el Señor Jesucristo. En tu presencia hay plenitud
de gozo, delicias a tu diestra para siempre. Y cuando cierra
el apóstol Juan, el versículo 4 del primer capítulo, termina
diciendo, les estoy escribiendo todo esto acerca de lo que he
visto y lo que he oído para que tengan comunión, pero se lo estoy
escribiendo para que vuestro gozo sea cumplido. El privilegio
de los que ven es poder llegar a experimentar gozo, después
de estar muertos en este mundo, sin esperanza y sin Dios en el
mundo, poder venir a la amistad con Dios, a la comunión con Dios,
poder venir a una relación íntima con Dios, poder experimentar
el único lugar donde hay gozo y es la salvación del Señor,
que es el Señor Jesucristo y ese es el privilegio de los que ven.
Muchos vieron al Señor Jesucristo y no pasaron de ver a alguien
que les irritaba, a alguien que les chocaba lo que hacía, a alguien
que según ellos estaba quebrantando la ley cuando en verdad lo que
él estaba haciendo y ellos no podían ver por causa de su ceguera
es que era el único que estaba cumpliendo perfectamente la ley
de Dios y la cumplió totalmente por nosotros que somos incapaces.
Él cumplió la ley. Nosotros no nos circuncidamos
físicamente porque Cristo fue circuncidado y su circuncisión
es nuestra. Nosotros debemos de morir como
malditos, pero Cristo tomó nuestra maldición y murió. Dice la Biblia
que es maldito el que es colgado en un madero y Él llevó nuestra
maldición. Ese es el privilegio de los que ven. Podemos tener
esperanza, podemos tener gozo, Felicidad, alegría es cosa que
cualquiera puede tener. Cuando las cosas van bien, es
fácil estar feliz y alegre. Pero los creyentes pueden tener
gozo que está por encima de las circunstancias. No importa lo
que esté sucediendo. Aquellos que ven, ven la realidad
de las cosas porque han visto a Cristo, están en Cristo y saben
que las aflicciones del tiempo presente no son comparables a
las glorias venideras que se han de manifestar. Dios nos ha
dado ojos para ver más allá de la realidad inmediata. poder
ver lo eterno poder ver que en este mundo vamos a ser perseguidos
pero que hemos vencido al mundo porque cristo aquel en quien
hemos visto la esperanza el cumplimiento la propiciación de nuestros pecados
ha triunfado sobre la muerte sobre satanás sobre el mundo
y el es victorioso y su victoria es nuestra victoria hermanos
ese es un privilegio de los que ven que Dios nos haga disfrutar
y no acostumbrarnos, que Dios nos lleve a no perder la capacidad
de asombro, de poder estar mirando constantemente. Juan ha estado
hablando de lo que ha visto y cuando llega al versículo, capítulo
3, en su versículo 1 empieza, mirad cuál amor nos ha dado el
Padre para que seamos llamados hijos de Dios. Hermanos, se nos
llama a mirar porque ya tenemos ojos para ver. Al inconverso
no se le puede llamar a esto porque no lo puede ver, no lo
puede entender. La gente que no ha nacido de
nuevo cree que amor es apapachar todo, no importa cómo seas. Y
eso no es amor. Pero el amor, y se nos llama
a ver el amor, mirad cuál amor nos ha dado el Padre. Si Dios
nos ha dado ojos para ver al Señor Jesucristo, escuchemos
la exhortación bíblica, hermanos, que dice, puestos los ojos en
Jesús, el autor y consumador de la fe, que nuestros ojos estén
allí porque es un privilegio ver lo que hemos experimentado
por la gracia de Dios, no lo tiene cualquier persona. La mayoría
de la gente está viendo un caos y un mundo sin esperanza, pero
los creyentes tenemos esperanza plena en el Señor Jesucristo,
esperanza de vida eterna. Sabemos que la historia tiene
sentido. La historia no es como mucha gente se imagina, que son
vueltas y vueltas y que se repite y se repite. La historia tiene
un inicio y tiene una culminación, y esa culminación es la redención
gloriosa de los hijos de Dios. Hermano, si Dios ha abierto tus
ojos y has visto al Señor Jesucristo sigue mirando al Señor Jesucristo
sigue contemplando es un privilegio es una gran bendición no merecida
no merecemos sino la condenación de Dios pero Él ha abierto nuestros
ojos y clamemos al Señor para que nos suceda lo que le sucedió
a Juan que no simplemente miró sino contempló quedó embelezado
cautivo de la belleza del Señor Jesucristo clamemos para que nos suceda
lo que le sucedió no sólo a Juan, lo que le sucedió a Isaías, lo
que le sucedió a Moisés. Moisés vio la gloria de Dios
en la zarza y no quedó contento. Él le dijo un día, Señor, muéstrame
tu rostro. No era suficiente. Hermanos,
Si hemos visto, clamemos a Dios que ponga hambre y sed en nuestro
corazón de su presencia, de seguir mirándole y seguir conociéndole,
que nos lleve a experimentar lo que Dios hizo en la vida del
apóstol Pablo, uno que sabía, pero que era enemigo del Señor
Jesucristo y perseguía al Señor Jesucristo porque estaba ciego.
Pero un día el Señor Jesucristo lo cegó físicamente para darle
vista espiritual. Dice la Biblia que él tuvo algunos
días sin ver después de haber visto al Señor de la Gloria y
él experimentó lo mismo que Moisés. Él, así como Moisés no se conformó
con la zarza, el apóstol Pablo después le sucedió algo y todo
aquello que para él era valioso y aquello en que él confiaba
se volvió una basura y él escribió en Filipenses 3 7 al 11 porque
cuantas cosas eran para mi ganancia las he estimado como pérdida
por amor de Cristo y ciertamente aún estimo todas las cosas como
pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús
mi Señor por amor del cual lo he perdido todo y lo tengo por
basura para ganar a Cristo, y ser hallado en Él, no teniendo mi
propia justicia que es por la ley, sino la que es por la fe
de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe, a fin de conocerle,
seguir viéndole para conocerle, seguir mirando al Señor Jesucristo,
y el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos,
llegando a ser semejante a Él en su muerte, si en alguna manera
llegase a la resurrección de entre los muertos. algo cautivó
el corazón del apóstol Pablo no se conformó con sólo ver esa
luz que lo dejó ciego sino él quería más y quería conocer y
ya nada era importante sino contemplar la hermosura del Señor y esa
era la pasión de su corazón y oraba por los hermanos para que experimentaran
lo mismo Él escribe a los filipenses y dice, y esto pido en oración,
que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento. ¿De quién? Del Señor Jesucristo. Para que aprobéis lo mejor a
fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Jesucristo llenos
de fruto de justicia que son por medio de Jesucristo para
gloria y alabanza de Dios. Ahora, después de haber visto
y experimentar gozo. Hermano, somos tremendamente
bendecidos. Eso explica por qué, por ejemplo,
Pablo escribe y dice, bendito el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en
los lugares celestiales en Cristo Jesús. Y él no es el único que
escribe así. Pedro escribe muy parecido. Cuando
Pedro escribe dice, bendito el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer
para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo dentro
de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada
e inmarcesible que está reservado para nosotros que somos guardados
por el poder de Dios mediante la fe. explosiones de adoración,
de alabanza. Cuando empezamos el culto leímos
una expresión de adoración de alguien que ha visto y que está
maravillado de lo que ha visto. Alguien que ha visto la gloria
de Dios en el Evangelio y que dice, oh profundidad de las riquezas,
de la sabiduría y de la ciencia de Dios. cuán insondables son
sus juicios e inescrutables sus caminos. Y termina con una explosión
de adoración porque de él, por él y para él son todas las cosas,
de él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Y hermanos,
es un privilegio que nos debe llevar a la emoción, al gozo,
aclamar al Señor que no perdamos el asombro, que no nos acostumbremos,
que no se nos vuelva nada costumbre, ni siquiera congregarnos. ni
la costumbre de no congregarnos ni que congregarnos se nos vuelva
una costumbre. Hermanos inmediatamente el apóstol
sigue hablando del privilegio de los que ven y él entiende
que es un privilegiado y después dice nosotros hemos visto hermanos
después de haber visto y después de haber experimentado el gozo
de haber visto, la paz de haber visto, la seguridad y la esperanza
de haber visto, el haber recibido perdón por haber visto al Señor
Jesucristo, nos debe hacer el privilegio de ser testigos, el
gozo de ser testigos, el privilegio de los que ven es el gozo de
ser testigos de lo que han visto y oído. Yo no sé cuando usted
lee, si nos capta que Juan está emocionado cuando habla de eso
no no es simplemente que lo está diciendo así pues nada más así
evidentemente que hay emoción en el apóstol Juan de que él
ha visto y ha oído y el deseo que él tiene de ser un testigo
para que otros él está gozando de ser testigo es un privilegio
hermanos es nuestro privilegio si hemos visto es nuestro privilegio
ser testigos el gozo de ser testigos dice en la segunda parte del versículo
dice y testificamos que el padre ha enviado al hijo el salvador
del mundo y testificamos que el padre ha enviado al hijo el
salvador del mundo y en el versículo dos también del del primer capítulo
él repite lo mismo dice porque la vida fue manifestada y la
hemos visto y testificamos y os anunciamos la vida eterna la
cual estaba con el padre y se nos manifestó testigos el gozo
de ser testigos El Señor les dijo que se quedaran en Jerusalén
y estuvieran ahí hasta que viniera el Espíritu Santo y recibiréis
poder y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en
Samaria y hasta lo último de la tierra. Hermanos, el privilegio
de ver es que habiendo visto, somos testigos presenciales,
somos testigos que hemos experimentado la obra de Dios. el hecho de
cómo, después de haber estado sin esperanza y sin Dios en el
mundo, en esclavitud del pecado, ahora somos libres por su gracia.
Después de haber experimentado culpa, ahora somos libres de
culpa, perdonados, con el gozo de poder acercarnos al trono
de la gracia y hallar el oportuno socorro. Gente redimida. Y como dice Pedro, vosotros sois
real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios. Dice,
¿para qué? Y está hablando de lo mismo.
El gozo de haber visto es ser testigo para que anunciéis las
virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. El gozo de ser testigo del Señor
Jesucristo. Nosotros podemos mirar como cada
persona que vio la gloria de Dios, cada persona que fue testigo
de la gloria de Dios se convirtió inmediatamente en un testigo.
Isaías tuvo la visión en el templo. Después de haber visto al Señor
en su gloria, él pensó, hay de mí que soy muerto. Pero hay una
figura del Evangelio, el ángel tomó el carbón y tocó sus labios
y le dijo, has sido quitada tu culpa. Y después el Señor dice,
¿a quién enviaré y quién irá? Por nosotros. Inmediatamente
él experimenta el gozo del que ve. Había gozo porque él vio
la gloria de Dios. Después de haber visto, quedó
en desesperación. Pero cuando viene esa figura
del Evangelio, él está lleno de esperanza porque ha sido perdonado. E inmediatamente él experimenta
el siguiente privilegio del que ve, el gozo de ser testigo y
él dice, eme aquí, envíame a mí. Eme aquí, envíame a mí. Hermanos,
el mundo está padeciendo por falta del conocimiento de Dios.
Hermanos, la venida del Señor Jesucristo dice que Él va a venir
cuando este Evangelio del Reino sea proclamado en todo el mundo.
Y es nuestra responsabilidad ser testigos a nuestra generación
de poder estar proclamando con fidelidad las virtudes de Aquel
que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. hermanos
de proclamar el evangelio de clamar al señor que nos conceda
entender y conocer el verdadero evangelio y poder proclamarlo
no como cuatro leyes espirituales sino lo que él ha hecho con nosotros
qué es lo que tenemos que decir lo que hemos visto y lo que hemos
oído lo que el señor ha hecho con nosotros hubo un hombre endemoniado
que lo tenían que amarrar con cadenas Y el Señor lo hizo libre. Y después se le dijo al Señor,
quería que el Señor lo dejara ir con él. Y el Señor le dijo,
no, sino vuélvete a tu casa a los tuyos y cuéntales cuán grandes
cosas el Señor ha hecho contigo. Hermanos, contar lo que el Señor
ha hecho con nosotros. Ese endemoniado gadareno tuvo
el privilegio de ver estaba enloquecido y poseído del demonio, pero el
Señor lo hizo libre y él vio la gloria de Cristo. Y el Señor
le dijo, anda como testigo. Ten el gozo, no sólo de que ha
sido perdonado y libre, sino el gozo de ir y contarle a los
tuyos cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo. Y hermanos,
no ha hecho menos el Señor con nosotros. A veces nosotros pensamos
que el testimonio de un pandillero, de un narcotraficante, eso es
espectacular. No, hermanos. El testimonio de
cualquier persona que Dios ha salvado es espectacular. Porque
no hay pecado chico ni grande. No es que era más pecador el
narcotraficante. El religioso es igual de pecador
que el narcotraficante. Esa clasificación de pecado son
tonterías que no tienen nada que ver con la verdad de la escritura.
La obra de salvación de un pecador es una obra sobrenatural de Dios. Los que le recibieron, los que
creen en su nombre, se les dio potestad de ser hechos hijos
de Dios, y no son encendrados de voluntad de carne, ni de voluntad
de sangre, ni de voluntad de varón, sino de voluntad de Dios. Son un milagro. Que alguien crea
el Evangelio es un milagro que sólo Dios puede hacer. No depende
de la habilidad del que proclama el Evangelio. Depende de la obra
del Espíritu Santo. Y es sobrenatural. Comparado
a cuando Dios dijo, sea la luz, y fue la luz, de ese tamaño de
milagro es el que Dios nos haya dado vida. El que pecadores indignos
se nos haya perdonado nuestros pecados. El que aborrecedores
de Dios hayamos sido atraídos a Dios con lazos de amor, eso
es sobrenatural, hermanos. Eso no es lo que nosotros hubiéramos
querido hacer. Lo que nosotros hubiéramos querido
hacer es seguir corriendo lo más rápido y lo más lejos posible
de Dios, rebelándonos contra Dios, levantando el puño contra
Dios. Pero Él nos encontró de maneras diversas. Pablo estaba
hecho todo según un valiente, pero el Señor lo tiró entre el
polvo y allá entre el polvo lo rindió y le quitó la vista física
para darle vista espiritual. Y él gozó del privilegio de ser
testigo, él sabía que era un privilegio. Si usted lee después
en Romanos, Si usted lee Romanos capítulo
10, no lo vamos a leer porque está muy largo, pero si usted
lee Romanos capítulo 10, se citan algunos pasajes del profeta Isaías,
donde está ahí cómo van a creer si no hay quienes prediquen.
Y después menciona cuán bellos son sobre los montes los pies
de los que anuncian las nuevas de paz. Hermanos, Pablo tenía
claro que era un privilegio y por eso él decía, hay de mí si no
predicar el Evangelio porque me es impuesta necesidad. Sentía
la necesidad de vivir ese privilegio. Hermanos, no hablamos de responsabilidad
porque responsabilidad es así como obligación. Hermanos, que
sea un deleite. Que sea, imagine por ejemplo,
pues el Señor nos llama a amar a nuestras esposas. Y si un esposo
llega y le dice a su esposa, bueno, te voy a besar porque
es mi deber. Pues sí, pero como que no le va a caer muy bien
a la hermana que le bese a su esposo por deber. Debe ser un
deber que produce deleite y produce placer. Y esa es la idea, hermanos. Es nuestro privilegio de aquellos
que vemos. El privilegio de ser testigos.
El gozo de ser testigos. En 1 St. Lyséses 2, 19 al 20,
el apóstol Pablo escribe, dice, ¿Porque cuál es nuestra esperanza,
o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros delante
de nuestro Señor Jesucristo en su venida? Vosotros sois nuestra
gloria y gozo. y el apóstol Pablo está hablando
a los creyentes a los cuales Dios lo había utilizado a él
como testigo porque Dios lo puso como testigo a los gentiles y
él veía que ellos con deleite el gozo de ver aquellos que Dios
había utilizado a él para después de haber visto dar testimonio. Después dice el pasaje bueno el privilegio de dar testimonio
y el privilegio de dar testimonio y es de dar testimonio de lo
que el señor ha hecho con nosotros y dar testimonio de la verdad
de quien es el señor jesucristo que cristo es el hijo de dios
que cristo es el salvador del mundo que cristo es aquel que
entregó su vida por nosotros que cristo es la propiciación
por nuestros pecados que cristo es el salvador del mundo y es
importante que entendamos qué significa el salvador del mundo
toda la escritura es armónica hermanos y la escritura dice
en muchos lugares por ejemplo porque de tal manera amó Dios
al mundo y una de las cosas que no debemos de olvidar es que
cuando se empieza a predicar el evangelio los primeros creyentes
eran judíos y los primeros creyentes judíos tenían una actitud pensaban
que el evangelio era sólo para ellos Recuerde que en Hechos
hay un pasaje donde el Señor le trae una visión a Pedro. Y la visión era que Pedro estaba
orando y bueno, él de pronto tuvo hambre. Y la visión era
que descendía un lienzo y en ese lienzo había, pues, cochinita,
pulpo, camarón y todas aquellas cosas que los judíos no debían
de comer. Y la voz le decía, Pedro, mata y come. Y Pedro decía,
no señor, porque nunca he comido cosa inmunda. Y se repitió tres
veces la visión y después el Señor le dijo, lo que Dios limpió
no lo llames tú inmundo. ¿Y qué es lo que le estaba comunicando
el Señor? Él, en su limitada mente, creía
que el Evangelio era simplemente para los judíos. Y el Señor le
dijo, van a venir unos hombres a buscarte, porque los mandó
Cornelio. Y Cornelio no era un judío. Y le dijo, no dudes en descender
con ellos. Y bueno, terminando la visión,
llegaron a buscarlo. Y Pedro va y entra a la casa
de Cornelio y él predica el Evangelio. Y Dios salva a Cornelio y salva
a mucha gente en la casa de Cornelio. Y Pedro después dice, pues él
dice cómo el Señor le había enseñado, que el Evangelio no sólo era
para los judíos, porque si Dios no le hubiera dicho eso, él no
hubiera entrado a la casa de un gentil, porque los judíos
incluso llegaban a pensar de los gentiles como perros gentiles. Cuando dice, Juan está escribiendo
y su primera audiencia es judía, y él está comunicando a los hermanos
y les está diciendo que Cristo es el Salvador del mundo, ha
enviado a Cristo el Salvador del mundo, pero no está diciendo
que Cristo vino a hacer posible la salvación de todo el mundo.
Si Cristo hubiera venido a salvar a todo el mundo, hermanos, todo
el mundo sería salvo, porque lo que el Señor se propone, el
Señor lo hace. Lo que él está diciendo aquí
es, esa salvación es para todo el mundo, pero no para cada persona
que nace en este mundo. Está usando una manera de hablar
que incluso nosotros, lo he dicho otras veces, nosotros también
usamos. Imagine que lo invitan a una boda y por alguna razón
usted no va, y de pronto al día siguiente se encuentra a su amigo
que sí fue y le pregunta, ¿y quiénes fueron? Y su amigo le
dice, todo el mundo estuvo allá, solo faltaste tú. ¿Y usted cree
que lo que está queriendo decir ese amigo es que los 7 millones
de personas que viven en este mundo, menos uno que fui yo,
estaban todos en esa boda y el único que no fue, fui yo? Por
supuesto que no. Lo que está diciendo es todo
el mundo de los conocidos de ese amigo, ahí estaban. Pero
no cada persona que ha nacido en este mundo estaba allí en
esa boda. Bueno, Juan está diciendo aquí que el Padre ha enviado
al Hijo, el Salvador del mundo, porque delante del trono del
Cordero va a haber de todo linaje, de toda lengua, de todo pueblo
y nación. Pero no es el propósito de Dios
salvar a cada persona que ha nacido en este mundo. Si eso
hubiera sido el propósito, todos tendrían que ir al cielo, porque
Dios no va a castigar los pecados dos veces. Si el pecado de todo
el mundo ha sido castigado en Cristo, entonces todo el mundo
tiene que estar en el cielo. Pero Él vino a salvar a Su pueblo
de sus pecados. Y los pecados de Su pueblo son
los que fueron cargados sobre Él en el madero. Él cumplió la
ley a favor de Su pueblo. Y ese Su pueblo no es sólo judío.
Ese Su pueblo es judío, es mexicano, es argentino, es peruano, es
ecuatoriano, es de todo linaje, de toda lengua, de todo pueblo
y de toda nación. Y eso es lo que tenemos que testificar
y tenemos que hacerlo con gozo a todo el mundo y predicar el
evangelio a toda criatura. Ahora, el gozo de ver el fruto
de su testimonio. El versículo 14 dice, y nosotros
hemos visto y testificamos, perdón, versículo 15, todo aquel que
confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él
y él en Dios. Todo aquel que confiese que Jesús
es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y qué gozo
de poder ver salir y contar y de pronto empezar a ver gente que
confiesa que Jesucristo es el Hijo de Dios y todos aquellos
que lo confiesen Dios permanece son creyentes que tienen vida
eterna y que no van a perecer jamás que Dios va a permanecer
en ellos y ellos van a permanecer en en el Señor y dice Juan segunda de Juan capítulo
1, versículo 4. Bueno, antes Juan 15 8 al 11
dice, en esto es glorificado mi padre, en que llevéis mucho
fruto y seáis así mis discípulos. Como el padre me ha amado, así
también yo os he amado. Permanecete en mi amor. Si guardaréis
mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado
los mandamientos de mi padre y permanezco en su amor. Estas
cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros y vuestro
gozo sea cumplido. En esto es glorificado mi padre,
en que llevéis mucho fruto. Hermanos, qué bendición que si
hemos visto, podemos tener el gozo de ser testigos. Y si tenemos
el gozo de ser testigos, con toda seguridad, vamos a tener
el gozo de ver fruto, no sólo del espíritu en nuestra vida,
sino el fruto de almas. salvadas de personas que creen
por el testimonio que estamos dando del Señor Jesucristo y
después dice en segunda de Juan versículo 4 del capítulo 1 bueno
el único capítulo dice mucho me regocijé porque he hallado
alguno de tus hijos andando en la verdad conforme al mandamiento
que recibimos del padre mucho me regocijé porque he hallado
alguno de tus hijos Segunda de Juan está escrito, dice, a una
señora. Bueno, es un lenguaje figurado.
Juan no le está escribiendo a una señora, sino a esa señora se
está refiriendo a una iglesia. Y algunos de sus hijos eran hijos,
eran miembros de la iglesia, que habían permanecido andando
en la verdad. ¿Por qué? Porque un día ellos
confesaron que Jesucristo es el Hijo de Dios. Ellos confesaron
que Cristo es el Señor. Y ellos, como dicen romanos,
capítulo 10, versículo 9, dice que si confesares con tu boca
que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que Dios los levantó
de los muertos, serás salvo. Hermanos, qué gozo es que el
Señor nos utilice. Clamemos al Señor que nos utilice.
Clamemos al Señor que nos haga seguir viviendo. Alguien escribió
y dijo, ¿qué es evangelismo? Evangelismo no son cuatro leyes
espirituales. Evangelismo no es el libro sin
palabras. Dice Juan lo que hemos visto
y oído, esos anunciamos para que también vosotros tengáis
comunión con nosotros. Evangelismo es entrar y ver a
Cristo y después salir y contarle a otros lo que viste. Eso es
evangelismo. Hermanos, clamemos para que Dios
nos utilice en nuestra generación, en este nuestro tiempo. Clamemos
para que proclamemos lo que el Señor ha hecho con nosotros.
Oremos de manera especial por la niñez. Hermanos, que Dios
ponga peso en nuestro corazón. Por un año se nos provió que
los niños vengan a la iglesia. y ahora se han abierto las escuelas
y aparentemente todo está abierto, pero hay un adoctrinamiento bien
fuerte hacia los niños, muy, muy fuerte. Y hermanos, clamemos,
clamemos Y clamemos al Señor no sólo por ellos, sino que nos
haga instrumentos para proclamar y ver maneras en que podemos,
Dios nos puede utilizar de ser de influencia para los niños.
La Escritura dice, Dejad a los niños, venid a mí, y no se lo
impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos. Y
hermanos, no les extrañe si tenemos niños acá. hay demasiada mentira
en el mundo y la razón por la cual no se quiere que los niños
escuchen el evangelio es porque hay un programa fuerte de adoctrinamiento. Pero hermanos, es necesario que
estemos orando y que Dios nos conceda a experimentar el gozo
de ver personas confesando que Jesús es el Señor, que confiesen
que Jesucristo es el Hijo de Dios que ha venido en carne,
que Jesucristo es el Salvador del mundo. Es necesario que Dios
nos haga vivir este privilegio para poder ver el gozo, con gozo,
a aquellos que confiesan y que Dios salva y que permanecen para
siempre, confesando que Jesús es el Señor. Y eso no es lo que
muchas veces nos han querido decir. Hay gente que decía y
nos explicaba este pasaje en Romanos 10, 9, que es cuando
la persona está predicando y entonces después les empieza a decir,
¿Quiénes quieren recibir a Cristo? Que repitan la oración. Y después
les dice, a ver, ¿Quiénes hicieron la oración? Levante su mano.
venga aquí al frente y no le dé vergüenza venir porque cristo
no tuvo vergüenza de morir por usted y de repente después se
le dice a la persona que lo que acaba de hacer es confesar que
cristo es el señor y entonces ya es salvo porque confesó que
cristo es el señor hermanos no es eso no tiene absolutamente
ese versículo nada que ver con eso no es repetir una oración
y pararse y pasar al frente y eso es confesar que cristo es el
señor Confesar que Cristo es el Señor tiene más que ver en
el contexto de esa epístola. Imagínese que estamos trabajando
y somos todos albañiles y estamos allí en el imperio romano y llega
la hora del almuerzo. Entonces sacamos todos el almuerzo
y pues estamos comiendo y platicando cuando de repente empezamos a
escuchar los soldados de la guardia romana tocando sus tambores y
viniendo. Entonces los soldados llegan y traen un incensario
y traen la imagen de César y entonces está ahí la imagen de César y
entonces los soldados dicen a ver y nos enfilan a todos a pasar
de uno en uno y a confesar quién es señor. Y entonces hay que
decir, César es Señor o Cristo es el Señor. Y entonces, aquellos
que van pasando, el primero pasa y dice, bueno, César es Señor.
Pues ya no va a morir. Pero el que pasa y dice, Cristo
es el Señor, le cortan la cabeza. Y eso es que si confesares con
tu boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que
Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón
se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Eso es. confesar que Cristo es el Señor.
No es simplemente repetir una oración y pasar corriendo adelante
y que no te dé vergüenza. Es más, no invitamos a nadie
a pasar adelante. No existe esa manera de predicar
en la Escritura. La Biblia no dice el rey no sea
acercado, recibe a Cristo. Dice arrepentíos y creed el Evangelio. Es el llamado del Evangelio.
Hermanos, Dios está hablando a tu corazón También la manera
en que confesamos lo que Dios ha hecho en el corazón es a través
de bautizarnos. Si Dios ha obrado en tu corazón
y Dios te ha enseñado y has visto quién es el Señor Jesucristo
y tú lo crees en tu corazón, la primera manera de confesarlo
es a través de dar testimonio a través del bautismo, el testimonio
de lo que Cristo ha hecho internamente en tu corazón, de que Él ha abierto
tus ojos, de que te ha hecho ver que eres un pecador que merece
condenación y de que Cristo ha muerto por ti y creer en el Señor
Jesucristo y recibirle por la fe. El llamado es, hermanos,
si Él te está hablando, clama al Señor Jesucristo, clama que
te salve, clama que te dé fe, que te dé arrepentimiento para
vida. Es tal la caída que ni siquiera somos capaces de arrepentirnos.
Dice la Biblia, por si quizás Dios les conceda que se arrepientan
y escapen de los lazos del diablo en que están cautivos. El arrepentimiento
para vida es don de Dios. La fe es don de Dios. Por gracia
sois salvos por medio de la fe y eso no es de vosotros, pues
es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe. El
hombre muerto en delitos y pecados no puede creer, no puede hacer
absolutamente nada. Dios tiene que darle vida. Y
si Dios te ha dado vida, pues, dice la Biblia, y predicar el
evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado
será salvo, pero el que no creyere será condenado. El bautismo no
salva a nadie. La Biblia dice, el que creyere
y fuere bautizado será salvo, pero el que no creyere será condenado.
Y bueno, si el Señor te ha salvado, pues es bueno confesarlo públicamente
a través del bautismo. Pero clama al Señor que te salve
y no te bautices para salvarte. Porque si te bautices para salvarte,
lo único que vas a lograr es ser pasado por agua y va a entrar
un pecador y va a salir un pecador igual, nada más que mojado. Eso
es todo lo que va a suceder. Pero, ¿sabes? Ven al Señor Jesucristo. Clama que te dé vida, que te
dé arrepentimiento y fe. Cree en el Señor Jesucristo.
Clama que te dé vista. Anhela que tengas el privilegio
del que ve. Es un privilegio ver. Y que podamos
un día cantar y cantar bien un hombre que era ciego, un día
Jesús le halló, le puso barro en sus ojos, se lavó y entonces
vio. y poder dar testimonio de lo que Cristo ha hecho en nosotros.
Y hermanos, es tiempo de que demos testimonio a nuestra generación.
El mundo está pereciendo por falta de conocimiento de Dios.
En todo tiempo la necesidad es conocer a Dios. Y la única posibilidad
de conocer a Dios es en Cristo Jesús. Y esa es la vida eterna
que te conocen a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo
tu Hijo a quien has enviado. Vamos a orar.

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Joshua

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