La predicación de Joel Coyoc se centra en la doctrina de la adoración, enfatizando que la verdadera adoración no se limita a rituales externos o ubicaciones específicas, sino que permea todas las dimensiones de la vida del creyente. Utilizando pasajes de Romanos 11:33-12:2 y 1 Pedro 1:3-4, Coyoc argumenta que la adoración verdadera surge de una comprensión profunda de la misericordia de Dios, provocando una respuesta de entrega total y vida sacrificada. La adoración implica tanto una dimensión externa, que se manifiesta en el trato hacia los demás y en la proclamación del Evangelio, como una dimensión interna, que es la transformación del corazón y la mente, conforme a la voluntad de Dios. Esta comprensión de la adoración tiene profundas implicaciones prácticas para los creyentes, desafiándolos a vivir en una constante actitud de adoración que refleja la naturaleza de Dios en todos los aspectos de sus vidas.
“Toda la vida es adoración. Hermano, espero que nos estamos dando cuenta de que estamos adorando desde que nacimos y vamos a dejar de adorar en este mundo cuando muramos.”
“El pecado es buscar lo que sólo Dios puede dar en un lugar equivocado, en un ídolo.”
“La adoración verdadera no se limita a un ritual o a un tiempo en específico; es un estilo de vida que refleja nuestra entrega a Dios.”
“Si has sido objeto de misericordia, por esas misericordias yo te ruego, que hagas una cosa, No que vayas a cantar 45 minutos el domingo en la mañana, sino que presentes tu cuerpo en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios.”
Auto-generated transcript • May contain errors
Comments
Your comment has been submitted and is awaiting moderation. Once approved, it will appear on this page.
Be the first to comment!