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JC

Introducción del 1a de Juan

1 John 1:1-4
Joel Coyoc July, 25 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc July, 25 2021
Estudio de las Cartas de Juan

La sermon de Joel Coyoc, titulado "Introducción del 1a de Juan," aborda la proclamación de la Deidad de Cristo y la evidencia tangible de Su encarnación según lo menciona 1 Juan 1:1-4. El predicador argumenta que Juan el apóstol presenta un testimonio personal, respaldado por su experiencia directa con Cristo, enfatizando que lo que han visto y oído es fundamental para la comunión con el Padre y el Hijo. Se hacen alusiones a otras cartas apostólicas, resaltando la singularidad de 1 Juan al no tener destinatario específico y emplear un estilo que va en espiral, repitiendo temas para profundizar su entendimiento. La doctrina de la comunión con Dios y la limpieza de pecados a través de Jesucristo a base de la confesión son abordadas, subrayando su importancia práctica y teológica dentro del marco de la fe reformada. Finalmente, se afirma que el verdadero gozo del creyente se encuentra únicamente en esta relación con Cristo, quien es la Vida Eterna, y no en situaciones o emociones circunstanciales.

Key Quotes

“El gozo no está en sus esposos. El gozo no está en sus hijos. El gozo no está en la seguridad económica. El gozo está en la presencia del Señor.”

“La vida eterna no es simplemente vivir sin que tenga término, sino la vida eterna es gozar de comunión íntima con aquel que es la vida misma.”

“Hermanos, no oremos que Dios nos haga nunca predicar algo nuevo. Que podamos predicar siempre lo que era desde el principio.”

“Lo que hemos visto y oído, esos anunciamos para que también vosotros tengáis comunión con nosotros.”

Sermon Transcript

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100%
en la primera carta del apóstol
Juan, primera de Juan capítulo uno dice la palabra de Dios, lo que
era desde el lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros
ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocante
al verbo de vida. Porque la vida fue manifestada
y la hemos visto y testificamos y os anunciamos la vida eterna,
la cual estaba con el Padre y se nos manifestó. Lo que hemos visto
y oído, eso os anunciamos para que también vosotros tengáis
comunión con nosotros y nuestra comunión verdaderamente es con
el Padre y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos para
que vuestro gozo sea cumplido. Este es el mensaje que hemos
oído de Él y os anunciamos. Dios es luz y no hay ninguna
tinieblas en Él. Si decimos que tenemos comunión
con Él y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la
verdad. Pero si andamos en luz, como
Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de
Jesucristo Su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que
no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad
no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados,
Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos
de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado,
le hacemos a Él mentiroso y Su palabra no está en nosotros. Terminamos de estudiar el Evangelio
de Juan y vamos a estudiar con la ayuda de Dios Primera de Juan. Primera de Juan es una de tres
cartas. Si nosotros empezamos a analizar
la carta, nos vamos a dar cuenta que cuando hemos leído otras
cartas, las escritas por el apóstol Pablo, siempre se hace mención
de un destinatario y después de aquellos que son pues la audiencia
primaria a la cual se dirige la la carta y cuando vemos primera de Juan
nos vamos a dar cuenta de que no hay tal cosa como una como
un destinatario un remitente y un destinatario la otra cosa
que vamos a notar es que en las cartas del apóstol pablo por
ejemplo se termina siempre con un con saludos y tampoco eso
hay en primera de juan la carta en sí no si leemos nosotros
y yo les invito a qué pudiéramos estar leyendo primera de juan
durante el tiempo que los hemos estudiando si usted lee los cinco
capítulos en una lectura así, sin correr, debe llevarle como
15 minutos leer los cinco capítulos de Primera de Juan, aproximadamente,
y nos vamos a dar cuenta de que no se menciona como en otras
cartas, donde dice, por ejemplo, cualquier otra carta, podríamos
agarrar Primera de Pedro, de Simón Pedro, siervo y apóstol
de Jesucristo, a los que habéis alcanzado por la justicia de
nuestro Dios y salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que
la nuestra, y el saludo, gracia y paz os sean multiplicadas.
Y pudiéramos agarrar cualquiera de las otras cartas y vamos a
darnos cuenta que primera de Juan no es así, y ni aún se menciona,
realmente es una carta anónima, porque no se menciona a Juan
como el escritor de la epístola. Sin embargo, Si usted empieza
a leer Primera de Juan, y ahora hemos leído juntos el capítulo
1, y usted se va a dar cuenta que los conceptos teológicos
evidentemente están tomados del Evangelio de Juan. desde el mismo inicio de la de
la carta empieza lo que era desde el principio y recuerde que san
juan empieza en el principio era el verbo y el verbo era con
dios y el verbo era dios todas las cosas por él fueron hechas
y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho y en el mismo
capítulo uno empieza a hablar de aquella luz verdadera que
alumbra a todo hombre y ¿Qué es lo que vamos a notar
cuando nosotros empezamos a mirar Primera de Juan? Vamos a darnos
cuenta que más que una carta, es un sermón poético. Y nos vamos a dar cuenta que
tiene muy definida una introducción, y tiene bien definida una conclusión,
y después se van desarrollando los puntos, pero Él no va en
una construcción lineal de argumentación, sino él va usando algo que se
utilizaba entre los judíos, que era como una espiral de ir girando
alrededor de temas, y los temas a veces se van repitiendo, pero
va aumentando la profundidad de los temas que se van tratando. pues este evangelio es un evangelio
que se escribe en el año casi finalizando el primer siglo alrededor
del año noventa después de cristo se escribe perdón esta esta carta
de primera de juan y cercano a este tiempo pues también se
ha escrito el evangelio de juan pablo el apóstol juan está sirviendo
a iglesias que están en casas entre lo que es la región de
de éfeso Por el análisis de las epístolas,
podemos entender que había ocurrido un problema, y a veces pensamos
que los problemas son de la iglesia de nuestro tiempo, pero problemas
siempre ha habido en la iglesia. Las herejías son tan viejas,
no hay nada novedoso, aunque mucha gente cree que las ideas
y las cosas que ahora surgen son cosas novedosas. La verdad
es la verdad y las mentiras del principio son las mismas mentiras
que se le vienen diciendo al hombre. Y las herejías son las
mismas herejías que se van repitiendo. Es interesante que esta epístola
empieza con lo que era desde el principio, lo que hemos oído,
lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado
y palparon nuestras manos tocante al verbo de vida, porque la vida
fue manifestada y la hemos visto y testificamos y os anunciamos. ¿Y qué es lo que Juan está predicando? Hoy día está de moda que la gente
quiere escuchar cosas nuevas, Es interesante que hay gente
que sigue a muchas personas y alguien publicó un dibujo esta semana
donde está una persona sentada y ofreciendo el mensaje antiguo. y no hay nadie en la cola. Pero
hay una cola larguísima donde está el anuncio y dice que está
ofreciendo el último sueño de tal apóstol y está toda la fila
esperando. Y hoy está de moda gente que
sale a decir que se murió y estuvo en el infierno y vio esto y vio
aquello y barbaridades de ese tipo. La gente está esperando,
como en aquel tiempo, escuchar cosas nuevas. Y eso era lo que
había causado un problema en la iglesia, gente que había llegado
a hablar cosas, según ellos, nuevas, pero que de ninguna manera
son nuevas. Y dentro de esas cosas supuestamente
nuevas era negar la deidad del Señor Jesucristo, negar que Jesús
es el cumplimiento de todas las profecías del Antiguo Testamento,
negar que Cristo es el hijo de Dios que vino en forma humana,
que es Dios hombre. Y eso sigue sucediendo hoy. Sigue
sucediendo y la gente sigue con la expectativa de escuchar algo
nuevo. El apóstol Pablo, en una ocasión
predicando en una ciudad, él vio que la gente tenía multitud
de dioses, se veía un altar al Dios no conocido. Y la gente
se acercó a escuchar a Pablo, porque en esa ciudad la costumbre
de la gente era escuchar cosas nuevas. Y no ha cambiado. La gente sigue buscando escuchar
cosas nuevas. Quieren escuchar sueños de personas. Quieren escuchar nuevas revelaciones. Y siempre va a haber gente que
se va a levantar y va a decir que tiene nuevas revelaciones
o nuevas palabras proféticas. Pero aprendemos. de los discípulos
del Señor Jesucristo, de los apóstoles, que lo que se tiene
que predicar es lo que era desde el principio. Y lo que era desde
el principio es el Evangelio. Es el mismo inicio con que comienza
el Evangelio. En el principio era el Verbo,
y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Todas las cosas
por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho
fue hecho. Y es lo que tenemos que predicar. No hay algo nuevo
para predicar, sino el evangelio eterno, el evangelio lo que era
desde el principio, ese evangelio que aparece en Génesis 3.15,
donde se proclama la venida del Señor Jesucristo y la enemistad
entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente,
donde se estaba proclamando aquel momento en que en la cruz iba
a ser la herida en el calcañar de la simiente de la mujer, pero
la resurrección gloriosa del Señor Jesucristo era la herida
en la cabeza de Satanás, una herida mortal. Y eso es lo que
era desde el principio. Y lo que era desde el principio
es Cristo, que es el eterno Hijo de Dios. Aquel que es igual con
el Padre, que no es un ser creado, sino es eternamente engendrado
del Padre. Aquel que coexistió siempre en
un momento, cuando se cumplió el tiempo, vino a este mundo
nacido de mujer y nacido bajo la ley, y que, como él mismo
decía, llegó el tiempo en que él fue levantado en la cruz y
él derramó su sangre. Algunas de las palabras importantes,
bueno, algunas cuestiones importantes con este sermón que vamos a estar
estudiando es, no sólo los conceptos teológicos, El apóstol Juan va
a estar hablando, inspirado por el Espíritu Santo, y enseñando
a las iglesias de aquel tiempo no sólo a tener una teología
correcta, no solamente a ser ortodoxos en la teología, pero
a ser ortodoxos en la práctica. Y es necesario, hermanos, que
seamos ortodoxos no sólo en el pensamiento y no sólo en la teología,
sino es necesario que la vida de Cristo fluya si estamos injertados
en la vid verdadera. Y el apóstol Juan va a ir desarrollando
temas acerca de la forma práctica de la doctrina, acerca de lo
que es estar en luz, acerca de lo que es estar en amor, acerca
de lo que es amar a Dios y cuáles son las formas prácticas de amar
a Dios. él va a estar rebatiendo las falsas enseñanzas de personas
que pretendían decir que ya no pecaban y han habido movimientos
así y yo creo que siguen habiendo en nuestra ciudad en un hotel
que antes se llamaba María del Carmen se reunían los jueves
por la noche un grupo de personas que ellos decían que ellos ya
no pecaban más y no es nuevo existió en ese tiempo. Otras
personas que decían que, bueno, lo que peca es el cuerpo, entonces
no el espíritu, entonces no importa si vivían fuera de una moral
bíblica, pues ellos no tenían pecado. Personas que negaban
el hecho de la encarnación del Señor Jesucristo y son doctrinas
fundamentales para la salvación. Otra de las cosas que se ha dado
en el último tiempo, y es que, hermanos, que Dios nos ayude.
El lenguaje importa, es importante. Pero hemos sido tan bombardeados
que, analizando yo, me incluyo y me doy cuenta que muchas veces
hablamos con falta de propiedad. Es interesante que a veces decimos
yo siento que en realidad lo que queremos decir y la forma
correcta no es yo siento porque estamos hablando de creencias
y cosas como yo siento que algo sale y la pregunta es si lo sientes,
¿a dónde lo sientes? No lo siento en mi cabeza. No
es algo de sentimientos. Pero en esos últimos tiempos
se nos ha bombardeado tanto hablar en cuestión de sentir. Es que
yo siento. al punto de que en el mundo el
día de hoy como fue en el día del apóstol Juan hay gente que
suele vivir por lo que siente y hay gente que siente que es
pescado y se va a operar y hay países donde hay quien lo opera
y le pone unas aletas porque él se siente pescado hay gente
que se siente caballo y quiere que todos lo traten como un caballo
porque él se siente un caballo Y la verdad es que no es cuestión
de cosas que sienten, sino son cosas que están creyendo, porque
justamente lo que hace falta en este mundo es sobriedad. Habiendo
negado a Dios, todo lo que queda es necedad y locura. Dice el
necio en su corazón, no hay Dios. Y después de decir no hay Dios,
pues todo lo demás es una locura. Pero una de las palabras claves
del Evangelio es sabemos, sabemos. En varios lugares el apóstol
Juan va a ir dando declaraciones de propósito. Sin embargo, la
declaración central de propósito del Evangelio está en el versículo
trece y catorce del capítulo cinco, donde él dice, estas cosas
os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo
de Dios para que sepáis que tenéis vida eterna y para que creáis
en el nombre del Hijo de Dios. saber y qué bendiciones que podemos
tener en el Señor, que no se trata de sentir que tenemos vida
eterna. Eso sería terrible, porque quizá
haya momentos en que sintamos que no tenemos. Pero sobre la
base segura de la obra completa del Señor Jesucristo, el apóstol
Pablo Juan declara como propósito, declaración de propósito de este
sermón. Porque más que un sermón, más
que una carta es un sermón. que es el dar certeza a aquellos
que han creído en el Señor Jesucristo que tienen vida eterna. Estas
cosas, dice, os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo
de Dios para que sepáis que tenéis vida eterna y para que creáis
en el nombre del Hijo de Dios. Y la manera de poder saber eso
es escuchando lo que era desde el principio. El evangelio eterno
de la salvación que es por la fe en el Señor Jesucristo. El
poder creer acerca de la realidad de quién es el Señor Jesucristo.
Y el apóstol Juan empieza aquí diciéndonos, cuando habla de
lo que era desde el principio, que es el mismo Señor Jesucristo,
primero habla lo que hemos visto. lo que hemos visto con nuestros
ojos, pero después él pasa a algo que es más profundo que simplemente
ver. Y es que podemos ir por la calle
y podemos ir viendo, pero de pronto llega un momento en que
hay cosas que no simplemente vemos. Por ejemplo, usted puede
ver de momento alguna fotografía, pero de pronto, si hay tal belleza
en la fotografía, o en la pintura, o en la escultura, usted va a
llegar a un momento en que va a dejar de simplemente ver, y
usted va a empezar a hacer algo distinto a simplemente ver, y
va a contemplar. Y dice aquí, lo que hemos visto
con nuestros ojos, y dice lo que hemos contemplado, Y qué
maravilloso es cuán aquel discípulo que dice que es el discípulo
a quien Jesús amaba, pudo contemplar, ya no simplemente ver, sino ser
atrapado, ser embelezado, ser cautivado por la belleza. Hay un salmo que habla de la
hermosura de su santidad. Dios quiera que cuando pensemos
en hermosura, pensemos en el Señor Jesucristo. Hay gente que
escucha hermosura y piensa en un auto de esos deportivos así
extravagantes que valen millones de dólares. Otras veces se puede
pensar en hermosura en obras de arte. Y sin duda puede haber
cierta hermosura, pero el absoluto de la hermosura es la hermosura
de su santidad. Es contemplar la gloria de Dios
en la faz de Jesucristo. Y aquel verbo fue hecho carne
y vimos su gloria. y contemplaron su gloria. Y el
apóstol Juan fue testigo de la transfiguración del Señor Jesucristo.
Y el apóstol Juan fue aquel que, en medio de la no mucha claridad
y la distancia, él pudo decir, es el Señor. Contempló. Él vio, pero fue cautivado. Y
él llegó a entrar en contemplación del Señor Jesucristo. fue es
lo mismo que el apóstol Pablo escribe cuando dice que la cosa
que él lo cautivaba era conocer al Señor Jesucristo y todo lo
demás era basura con tal por la excelencia del conocimiento
del Señor Jesucristo y después Él habla y va mostrando que los
sentidos estaban involucrados, su vista, empezando con ver pero
después contemplar al Señor Jesucristo. Y después Él dice, palparon nuestras
manos tocante al verbo de vida. Y aquí El apóstol Juan está guiado
por el Espíritu Santo siendo adrede en hablar del hecho de
que verdaderamente Cristo tenía un cuerpo y aún después de su
resurrección, cuando Él les dijo, palpad y ved que yo mismo soy,
cuando Él le dijo a Tomás, acércate y mira mis manos y acércate tu
mano y métela en mi costado y no seas incrédulo sino creyente
el hecho de que el señor mismo allá en la playa comió con ellos
porque él no era simplemente un fantasma sino era el cristo
resucitado con un cuerpo glorificado fundamental que cristo vino en
carne es fundamental el poder creer que cristo es 100% dios
que tomó forma humana y fue 100% hombre negar eso es negar es
una negación del evangelio dice y palpar a nuestras manos
tocante al verbo de vida, porque la vida fue manifestada y hemos
visto y testificamos y os anunciamos la vida eterna. Y otra vez aquí
haciendo énfasis en qué es la vida eterna. La vida eterna no
es simplemente estar en una ciudad con calles de oro y mar de cristal.
Hay gente que piensa que lo más glorioso del cielo es esas cosas. Lo más glorioso del cielo es
el Señor Jesucristo. La vida eterna no es simplemente
vivir sin que tenga término, sino la vida eterna es gozar
de comunión íntima con aquel que es la vida misma. Dice, y
esta es la vida eterna que te conoce en a ti el único Dios
verdadero. Y para conocerle primero tenemos
que mirarle. Pero para conocerle tenemos que
llegar a ser cautivados y poder llegar a decir con Pablo, todo
lo tengo como basura con tal de conocer a Cristo Jesús mi
Señor. Y clamar para que ponga pasión
en nuestro corazón, para que podamos ser como niños recién
nacidos que deseamos la leche espiritual no adulterada. y poder
entrar ya no solamente en mirar, sino contemplar, poder ser extasiados
de contemplar, de tener visiones del Señor Jesucristo. Y es interesante
que es el apóstol Juan el que escucha a Juan el Bautista y
le dice, he aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo, y él comienza a seguir al Cordero. Es interesante que
Él fue cautivado con la belleza del Señor Jesucristo. Todos los
demás discípulos se fueron. Pedro negó al Señor, pero él
vio el sacrificio del Padre. Él estuvo al pie de la cruz y
soportó ver el sacrificio del Cordero. Y a Él se le concedió
la bendición de ver al Cordero en su gloria. Aquellos que Dios
en su amor, el discípulo amado, lo privilegió de poder mirar
la entronización del Cordero. Él tuvo esas revelaciones gloriosas. Él fue capaz de ver al Señor
Jesucristo allí en la playa y decir, es el Señor. Pero a él se le
concedió el privilegio también de ver al Señor Jesucristo en
la isla de Patmos como el Cristo glorificado, y de ver esas visiones
del Señor. Y qué bendición que podemos ser
el discípulo que Jesús amaba. de poder clamar al Señor que
nos llegue a experimentar esas alturas que pudo escalar el apóstol
Juan, de poder ser cautivados con la belleza del Señor Jesucristo
y poder tener todo lo demás como basura. Dice, lo que hemos visto
y oído, esos anunciamos, y vuelve a hacer énfasis en lo que hemos
visto y oído. para que también vosotros tengáis
comunión con nosotros. Y aquí está hablando de lo que
hemos visto y oído, esos anunciamos. Y está hablando de la primera
generación de los discípulos, los apóstoles del Señor Jesucristo.
Aquellos que han dado testimonio del Señor Jesucristo, de lo que
han visto y han oído. y seguimos dando testimonio para
que nuevamente cada vez una nueva generación pueda tener también
comunión, una comunión íntima, no una comunión especial que
se tenía según aquellos mentirosos que decían que había un conocimiento
secreto que era sólo para algunos y aquellos que podían alcanzar
ese conocimiento secreto eran los que podían tener comunión.
Eso es mentira total. El conocimiento para tener comunión
es el conocimiento del Señor Jesucristo, es ver la gloria
de Cristo, es ver quién es el Señor Jesucristo, es ser humillado
delante del Señor Jesucristo, clamar para salvación. poder
confiar en la obra perfecta del Señor Jesucristo como el Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo, y cuando tú escuchas ese
mensaje y crees ese mensaje, tú vienes a tener comunión verdadera. Está haciendo referencia a lo
que dijo Jesús cuando oraba y decía, no sólo te ruego por esto, sino
también por los que han de creer por la palabra de ellos. Y vemos
todas las ideas y los conceptos tomados del Evangelio de Juan.
Dice para que tengáis comunión con nosotros y nuestra comunión
no sólo es con nosotros sino verdaderamente es con el Padre
y con su Hijo Jesucristo. No hay manera de tener comunión
con el Padre si no es a través de Jesucristo. No hay manera
de honrar al Padre si no se honra al Señor Jesucristo. No hay manera
de llegar al Padre si no es por el Señor Jesucristo quien dijo,
yo soy el camino, yo soy la verdad, yo soy la vida, nadie viene al
Padre si no es por mí. Comunión con el Señor Jesucristo. Y aquí va a cerrar estos primeros
cuatro versículos de introducción con, Estas cosas os escribimos
para que vuestro gozo sea cumplido. Estas cosas os escribimos para
que vuestro gozo sea cumplido. Es interesante que el Señor fue
revelándose al apóstol Juan. No todas las conversiones son
iguales. el apóstol Pablo fue una conversión
en un momento el Señor se le reveló y fue algo como una como
una catarata que cae pero el apóstol Juan fue algo gradual
lentamente el Señor lo fue atrayendo hacia Juan el Bautista y de Juan
el Bautista hacia el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo pero él vio y contempló y el Señor le permitió seguir
contemplando Y Él contempló al Señor Jesucristo en Su gloria. Él pudo contemplar la entronización
del Señor Jesucristo, la adoración celestial en gloria. Él pudo
mirar al Señor en Su trono, en ese trono de gracia. Él pudo
mirar, estar cerca del Señor, y Él pudo experimentar, en tu
presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre,
y Él dice, estas cosas se las estoy escribiendo para que vuestro
gozo sea cumplido. Y la pregunta es, hermano, estamos
en Cristo, y nuestro gozo es cumplido. ¿En qué estamos esperando
el gozo? Frecuentemente podemos desviarnos
e intentar encontrar el gozo donde no está. Y cuando le recuerdo,
me lo recuerdo a mí mismo. El gozo no lo tiene mi esposa.
Hermanas, el gozo no lo tienen sus esposos. El gozo no está
en sus hijos. El gozo no está en la seguridad
económica. El gozo está en la presencia
del Señor. El gozo está en la salvación
del Señor. Estábamos viendo el otro día,
las referencias que hay al gozo son con relación a la salvación.
David, después de haber pecado, dice, vuélveme el gozo de tu
salvación. Y el gozo que hay en poder saber,
he sido salvado de la condenación eterna. Pueden tener alegría,
pero la alegría depende de las circunstancias. ¿Somos alegres
cuando las cosas salen como las planeamos? Pues claro que somos
alegres. ¿Somos alegres cuando la gente
hace lo que nosotros queremos que hagan? Pues claro que somos
alegres. Pero hermanos, no va a durar
mucho eso, porque vivimos en un mundo donde la verdad es que
las cosas no siempre salen como las planeamos. Donde la gente
no siempre hace lo que nosotros queremos que hagan. ni siquiera
nuestros hijos y ni siquiera cuando son pequeñitos hacen siempre
lo que nosotros queremos que hagan. Hermanos, el gozo no está
aquí. Por eso el salvista, el profeta
escribe y dice, aunque la higuera no florezca ni en las vides haya
fruto, aunque las vacas sean quitadas de los corrales y las
ovejas de la majada, con todo yo me alegraré en Jehová y me
gozaré en el Dios de mi salvación. Y siempre tiene que ver con la
salvación del Señor. Y el apóstolo le está escribiendo
y está recordando el Evangelio, porque no hay gozo sin Evangelio.
No hay gozo sin Evangelio. Puede haber engaño, puede haber
entumecimiento, puede haber necedad. Podemos estar engañados y llevar
una sorpresa, pero no hay gozo sin Evangelio. para que pueda
haber gozo, es necesario el evangelio. Dios, la divina trinidad, es
una explosión de gozo. y es en su presencia donde hay
plenitud de gozo. Dice el salmista, también tú
dices, alegría a mi corazón, mayor que la de ellos cuando
abunda su grano y su mosto. Estas cosas os escribo para que
vuestro gozo sea cumplido. Hermanos, es necesario que podamos
venir y confesar al Señor las maneras en que nos equivocamos
en el lugar donde encontrar el gozo. Y el apóstol está aquí
recordando aquello que que él ha anunciado por años y que ahora
lo está dejando escrito lo que era desde el principio hermanos
hay tantas iglesias donde es triste que la iglesia depende
de la creatividad de los líderes y los líderes constantemente
tienen que estar inventando algo para que la gente esté motivada
hay gente que se pasa su vida de congreso en campamento y de
campamento en conferencia hermano lo que era desde el principio,
lo que hemos visto y oído, lo que miraron, vieron nuestros
ojos, lo que contemplamos respecto al verbo de vida, lo que palparon
nuestras manos, porque la vida fue manifiesta. El Señor Jesucristo
es la vida. El Señor Jesucristo, el Evangelio,
es nuestra motivación. No hace falta inventar muchas
cosas. No hace falta que alguien de
los líderes se vista de astronauta y nos haga un show para que estemos
motivados. Si usted necesita de esa clase
de motivación, arrepiéntase y clame al Señor que le conceda ver lo
que era desde el principio. Clame al Señor que le cautive
y pueda pasar de ver a contemplar al Señor Jesucristo. y pueda
quedar embelezado, que el Señor nos haga quedar cautivos de la
hermosura del Señor Jesucristo, de contemplar la hermosura de
su santidad, y podamos experimentar el gozo que está en su presencia. En tu presencia hay plenitud
de gozo y delicias a tu diestra para siempre. Y si no estás en
Cristo, no es extraño que no haya gozo, y es correcto que
no haya gozo. No puede haber gozo si la ira
de Dios está sobre ti. La Biblia dice, el que cree en
el Hijo tiene la vida, pero el que rehúsa creer en el Hijo de
Dios no verá la vida, sino la ira de Dios está sobre él. Hermanos, No oremos que Dios
nos haga nunca predicar algo nuevo. Que podamos predicar siempre
lo que era desde el principio. Que podamos predicar siempre
al eterno Hijo de Dios. Que podamos predicar siempre
al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Que podamos
predicar siempre que lo que Dios demanda, Él lo provee en el Señor
Jesucristo. Que podamos advertir siempre
que no nos atrevamos a venir delante de Él con algo que sea
nuestro. Porque el Señor, lo único que vamos a hallar va a
ser fuego consumidor. Recuerde a personas que hicieron
las cosas a su manera y el Señor los consumió en su ira. Y fuera
del Señor Jesucristo, Dios es fuego consumidor. Pero Cristo
es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. y podemos
tener gozo si nuestros pecados han sido perdonados. Es bienaventurado,
dice la Escritura aquel, a que el Señor no inculpa de pecado.
¿Y a quién es el que no inculpa de pecado? ¿Quién es aquel cuya
transgresión ha sido perdonada? Sino aquel que ha visto su condición
desesperada y ha venido reconociendo que es un miserable, que necesita
ser hallado en el Señor Jesucristo, y que viene confiando únicamente
en el Señor Jesucristo. Y, hermanos, sigamos viniendo
al Señor Jesucristo. Algunas veces, cuando estemos
estudiando, nos vamos a dar cuenta que Juan va a hablar de los que
ya creen y algunas veces va a decir creáis y bueno es que si hemos
creído tenemos que seguir creyendo si hemos venido tenemos que seguir
viniendo y que el señor nos ayude a vivir nuestra vida de una manera
que pueda ser de poder contemplar al Señor y de poder examinar
nuestra vida. Alguien dijo, no vivas la vida
tan deprisa, ni siquiera cuando compramos tomates, usted no llega
y hace así, los echa a su canasta. Usted se toma un tiempo de agarrar
el tomate y checar si no está muy suave y los va, tomémonos
ese tiempo en medio de cada circunstancia para preguntar quién es Cristo
en esta circunstancia, qué hace y qué dice, qué es lo que yo
estoy creyendo en este momento y qué es lo que debo de creer.
Comentábamos hoy en la mañana que No sé si usted sabía cuál es
el predicador que usted escucha más, pero el predicador que usted
escucha más es usted mismo. Y la pregunta es, ¿qué clase
de evangelio te predicas cada vez que te predicas a ti mismo?
Cuando estamos interactuando con las circunstancias de nuestra
vida, nos estamos predicando alguna clase de evangelio, y
Dios quiera que sea ese evangelio lo que era desde el principio.
Que sea ese evangelio que nos habla de quién es el Señor Jesucristo
cuando estoy cansado, quién es Cristo cuando estoy necesitado,
quién es Cristo cuando los demás no me aprueban. ¿Quién es Cristo
cuando yo he pecado? Y poder ver al Señor Jesucristo
y poder reflexionar qué es lo que estoy deseando y qué es lo
que estoy creyendo. Y poder, pasando por el Señor
Jesucristo, ser transformado en mis deseos y en mis creencias. Y que el Señor nos haga pensar
más y hablar mejor de cuándo debemos decir que sentimos y
cuándo debemos decir que creemos. Muchas de esas cosas que le decimos
que sentimos realmente son creencias y tristemente muchas veces son
creencias falsas. lo que hemos lo que era desde
el principio, lo que hemos visto, lo que hemos oído, eso estamos
anunciando para que también vosotros tengáis comunión con nosotros
y nuestra comunión verdaderamente es con el padre y con su hijo
Jesucristo. Verdaderamente es con el padre
y con su hijo Jesucristo. Y hermanos, a veces Es un llamado de la escritura
sobrellevar los unos las cargas de los otros. Y a veces tenemos
la idea de que, pues, hay personas como que son más escuchados por
Dios. Y esas ideas eran ideas que circulaban en ese tiempo,
como que había gente en otras categorías. Hermanos, si estamos
en Cristo, tenemos comunión unos con otros y tenemos comunión
verdaderamente con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Y oremos
unos por otros porque Todos necesitamos orar los unos por los otros.
Vamos a orar con nuestro hermano José Luis.

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Joshua

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