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JC

El Discípulo Amado

John 21:24-25
Joel Coyoc July, 21 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc July, 21 2021
Estudio del Evangelio de Juan

El sermón "El Discípulo Amado" de Joel Coyoc se centra en la relación especial entre Jesús y Juan, el apóstol conocido como el "discípulo amado". Coyoc argumenta que esta relación no es un favoritismo humano, sino un reflejo de la gracia y el amor soberano de Dios, enfatizando que todos los creyentes son igualmente amados por Cristo. Se exploran las Escrituras, particularmente Juan 21:24-25, para ilustrar cómo el apóstol Juan da testimonio de la divinidad de Cristo y su papel como el Hijo de Dios. La importancia práctica del sermón radica en la invitación a los creyentes a buscar una relación íntima con Jesús y a vivir como testigos de su amor, enfatizando que la verdadera libertad y vida se encuentran solamente en Cristo.

Key Quotes

“La ley y ante la exigencia de la ley, pues sencillamente todos nosotros, incluido el apóstol Juan, merecían de Dios una sola cosa y es condenación eterna.”

“Juan, el discípulo amado, ha dado testimonio por años... lo que hemos visto y oído, esos anunciamos.”

“El verdadero problema del hombre no es un problema político, no es un problema social, no es un problema de falta de educación.”

“El que cree en el Hijo tiene la vida, el que rehúsa creer en el Hijo de Dios no verá la vida, sino la ira de Dios está sobre él.”

Sermon Transcript

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Dice la palabra de Dios. Después
de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al
mar de Tiberias. Y se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás
llamado el Didimo, Natanael, el decaná de Galilea, los hijos
de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dijo,
voy a pescar. Y ellos le dijeron, vamos nosotros
también contigo. Fueron y entraron en una barca,
y aquella noche no pescaron nada. Cuando ya iba amaneciendo, se
presentó Jesús en la playa, mas los discípulos no sabían que
era Jesús. Y les dijo, hijitos, ¿tenéis
algo de comer? Le respondieron, no. Él les dijo,
echad la red a la derecha de la barca y hallaréis. Entonces
la echaron y ya no la podían sacar por la gran cantidad de
peces. Entonces aquel discípulo a quien
Jesús amaba dijo a Pedro, es el Señor. Simón Pedro, cuando
vio que era el Señor, se ciñó la ropa porque se había despojado
de ella y se echó al mar. Y los otros discípulos vinieron
con la barca arrastrando la red de peces, pues no distaban de
tierra sino como doscientos codos. Al descender a tierra vieron
brazas puestas y un pez encima de ellas, y ¡pam! Jesús les dijo,
traed de los peces que acabáis de pescar. Subió Simón Pedro
y sacó la red a tierra llena de grandes peces, ciento cincuenta
y tres, y aun siendo tantos la red no se rompió. Les dijo Jesús,
venid, comed, y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle,
¿tú quién eres?, sabiendo que era el Señor. Vino pues Jesús
y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado. Esta era ya la tercera
vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de
haber resucitado de los muertos. Cuando hubieron comido, Jesús
dijo a Simón Pedro, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió, sí, señor, tú sabes
que te amo. Él le dijo, apacienta mis corderos.
Volvió a decirle la segunda vez, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?
Pedro le respondió, sí, señor, tú sabes que te amo. Le dijo,
pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez, Simón,
hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le
dijese la tercera vez, ¿me amas? Y le respondió, Señor, Tú lo
sabes todo, Tú sabes que te amo. Jesús le dijo, apacienta a mis
ovejas. De cierto, de cierto te digo,
cuando eras más joven te ceñías e ibas a donde querías, mas cuando
ya seas viejo extenderás tus manos y te ceñirá otro, y te
llevarán a donde no quieras. Esto dijo dando a entender con
qué muerte había de glorificar a Dios, y dicho esto añadió,
sígueme. Volviendo, Pedro vio que le seguía
el discípulo a quien amaba Jesús, El mismo que en la cena se había
recostado al lado de él y le había dicho, Señor, ¿quién es
el que te ha de entregar? Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús,
Señor, ¿y qué de éste? Jesús le dijo, si quiero que
él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. Este dicho
se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo
no moriría. Pero Jesús no le dijo que no
moriría, sino si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué
a ti? Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas,
y escribió estas cosas, y sabemos que su testimonio es verdadero.
Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales, si
se escribieran una por una, pienso que ni aún en el mundo cabrían
los libros que se habrían de escribir. Damos gracias a Dios porque ya
por casi ah bueno más de un año que hemos
estado estudiando el evangelio de Juan de hecho creo que son
casi ya dos años y vamos a meditar los versículos
24 y 25 que dicen este es el discípulo que da testimonio
de estas cosas y escribió estas cosas y sabemos que su testimonio
es verdadero también otras muchas cosas que hizo Jesús las cuales
si se escribieran una por una pienso que ni aún en el mundo
cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén. Y bueno empieza
ahí el versículo veinticuatro diciendo este es el discípulo
y bueno tenemos que partir del del contexto inmediato donde
dice el versículo veinte volviéndose Pedro vio que le seguía el discípulo
a quien amaba el discípulo que amaba a Jesús
o el discípulo amado. Y pensando en algunas cosas que
enseña acerca de este discípulo amado, pero antes quisiera que
reflexionáramos un poco, estaba pensando en eso del discípulo
amado. Y nosotros sabemos que como padres pecaminosos a veces
tendemos actitudes en nuestra familia donde tendemos a alguien
que se ama más o que se prefiere más y sabemos pues que definitivamente
eso no es en ninguna manera bueno, eso aún en los casos narrados
en escritura fueron situaciones problemáticas, sin embargo no
podemos esperar lo mismo de aquel que es santo, santo, santo, de
aquel que hace todas las cosas para la alabanza de la gloria
de su gracia según el puro afecto de su voluntad. Y algo que es
grandioso es poder saber que, bueno, en primer lugar el apóstolo
Juan cuando escribe este evangelio no es aquel joven, impetuoso,
que no obstante ser impetuoso pocas veces se le ve hablando
por cuenta propia. Probablemente quizá la única
vez en que habló por iniciativa propia fue en el mismo capítulo
21 cuando dijo es el Señor y han pasado los años cuando esto se
escribe incluso Pedro ya ha muerto que murió 34 años después de
que Jesús le dijo la manera en que iba a morir y glorificar
a Dios con su muerte han sucedido cosas dentro de los hermanos se encuentra haciendo un trabajo pastoral
en Éfeso y dentro de las cosas que han sucedido es que ha habido
un grupo de gente que se ha salido de la iglesia y por eso en una
de las cartas dice se fueron de nosotros pero no eran de nosotros,
si hubieran sido de nosotros habrían permanecido con nosotros
y Dios va guiando al discípulo a escribir entonces este evangelio
que era una necesidad de ese momento. Esa gente que había
salido y es una necesidad de todos los momentos. Esa gente
que se había salido era gente que estaba negando la deidad
del Señor Jesucristo. Era gente que estaba diciendo
que realmente Cristo no tenía propiamente un cuerpo, sino que
aparentó tener un cuerpo y todo eso era una negación total del
evangelio. y el apóstol Juan cuando escribe
Dios, el Espíritu Santo, la obra de Cristo ha hecho tal trabajo
que él no se menciona a sí mismo por su nombre y es probable que
en varios casos cuando se habla de algún discípulo anónimo es
él y hay varios pasajes en que se refiere como el discípulo
a quien amaba Jesús No obstante, tampoco él se menciona
como al único a quien amaba Jesús, porque él menciona cuando van
las hermanas de Marta envían por Jesús porque Nicodemos, Lázaro
estaba enfermo, le dicen el que amas está enfermo. Cuando pensamos en el hecho de
que había un amor especial, en verdad que el Señor amaba a los
suyos, porque Él los amó y los amó hasta el fin, dice la Escritura.
El mismo apóstol Juan escribe con admiración acerca del amor
del Señor Jesús y dice, mirad cuál amor nos ha dado el Padre.
Y aún dentro de vivir en el ejército de aquellos que hemos sido llamados
a vivir bajo el amor, el reino del amor pues es evidente que hay un amor
especial por Juan y sin embargo no es por algo propiamente en
Juan al igual que cada uno de aquellos a los que se nos ha
elegido en Cristo y se nos ha dicho con amor eterno te he amado
Todos somos objetos de aquel amor que es más profundo que
el mar, que es más alto que los cielos. Todos somos objetos de
ese amor que es más ancho que toda la eternidad, ese amor que
es insondable, ese amor del cual el apóstol Pablo escribe y dice
que ni lo alto, ni lo bajo, ni lo profundo, ni ninguna cosa
creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo
Jesús. Y no obstante, la Biblia dice que él era el discípulo
a quien Jesús amaba. Y el apóstol Juan hace bien en
hablar justamente acerca de que él era el discípulo a quien Jesús
amaba. Y eso habla también de una situación de humildad, porque
el mérito está en el hecho de que era el Señor el que le amaba,
y no precisamente haciendo alarde de que él era el discípulo que
amaba al Señor. Él en primera de Juan escribe
también y dice, nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero. Y a pesar de que la Biblia ningún
otro de los escritores de los evangelistas habla a él con respecto
a él de esta manera. Sin embargo, nosotros sabemos
que es por la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús que tanto
Juan como cualquiera de los otros discípulos y cualquiera de los
redimidos en toda la historia siempre han sido librados y han
sido objetos del amor de Dios sólo por la rica misericordia
y por la gracia de Dios y por nada más. Por la ley y ante la
exigencia de la ley, pues sencillamente todos nosotros, incluido el apóstol
Juan, merecían de Dios una sola cosa y es condenación eterna. No obstante, tampoco es, él menciona
a Lázaro como aquel también a quien Jesús amaba. Es interesante que
la Escritura da testimonio de algunos otros hombres, como Daniel
que le decía, el Señor se refería a él como varón muy amado. Y en verdad él era el objeto
de un amor especial y él todo es por causa de la soberanía
de Dios. y no hay nada malo en ello porque
Dios es santo y es recto en todo lo que hace. Y cuando miramos acerca del discípulo
amado, esa intimidad que pudo tener con el Señor Jesucristo,
esa cercanía, y el poder mirar que si bien el Señor por su amor
obra una transformación en el apóstol Juan llevándolo a ser
aquel hombre tierno, aquel hombre que puede hablar con amor justamente
por ser objeto del amor de Dios, del amor del Señor Jesucristo
y ese amor lo lleva a él a ese amor por Cristo lo lleva a dar
testimonio Dice él, este discípulo es el que da testimonio de estas
cosas. ¿Y de cuáles cosas? Él había
estado por años dando testimonio de manera verbal a través de
su predicación. Él estaba ejerciendo una labor
pastoral, había sufrido persecución por causa de su fe en el Señor
Jesucristo, y su predicación, y sobre todo en momentos en los
cuales se pretendía negar la realidad y la verdad que él había
experimentado, que él había mirado y que él había palpado. Él predicaba,
por años había estado predicando estas cosas. ¿Y cuáles son estas
cosas? Pues una de las primeras cosas
es que Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. Dice en el principio
era el verbo y el verbo era con Dios y el verbo era Dios. Dando
testimonio de que Cristo coexistía eternamente con el Padre. De
que Jesucristo no es un ser creado como algunas personas pretenden.
De que Él tomó forma humana y se introdujo en la historia de la
humanidad pero que Él coexistía desde la eternidad con el Padre.
Él dice en el principio creó, dice en el principio era el verbo
y el verbo era con Dios y el verbo era Dios. Dice que era
incluso antes del principio de Génesis porque dice todas las
cosas por él fueron hechas y sin él nada de lo que ha sido hecho
fue hecho. Estas cosas eran las que daba
testimonio. En medio del reinado de la muerte dice que él era
la vida. que él es la luz dice aquella
luz verdadera que alumbra a todo hombre y haciendo mostrando que
es uno con el padre porque el antiguo testamento decía el salmista
escribiendo dice que Jehová es mi luz y mi salvación de quien
temeré y él dice que Jesús es la luz verdadera que alumbra
a todo hombre Dice que a Dios nadie le vio
jamás. El unigénito Hijo que está en
el seno del Padre, Él le ha dado a conocer. Dice que ese verbo
tomó forma muana y habitó entre nosotros. Dice, y vimos su gloria,
gloria como del unigénito, del Padre lleno de gracia y de verdad. ¿Qué otras cosas eran su testimonio
y su predicación? lo que escuchó siendo discípulo
de Juan el Bautista, que Jesús es el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo, que Jesús es el cumplimiento de todas las
profecías del Antiguo Testamento, que Jesús es el cumplimiento
de la ley, que Jesús es el Cordero de Dios, es el Mesías prometido
a Israel, que Jesús es el pan de vida, que la vida eterna
está en el Señor Jesucristo, que es necesario nacer de nuevo,
y que se nace de nuevo por creer en el Señor Jesucristo. Dice,
a lo suyo vino y los suyos no le recibieron, mas a todos los
que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad
de ser hechos hijos de Dios. Y esas son las cosas que él está
testificando. Él está testificando lo que Jesús
le dijo a Nicodemo, cuando le dijo, así como Moisés levantó
la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo
del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree
no se pierda, más tenga vida eterna. Y termina ahí diciendo que el que
cree en el Hijo tiene la vida, pero el que rehúsa creer en el
Hijo de Dios no verá la vida, sino la ira de Dios está sobre
él. le dice, Él está dando testimonio
de estas cosas, como cuando se encuentra con la mujer samaritana.
Y en cada uno de los encuentros, Él está dando testimonio de la
omnisciencia y la omnipresencia del Señor Jesucristo, que sabe
todo acerca de las personas. Y cuando le dice a la mujer samaritana
que Él es el Mesías que había de venir, y el Apóstol Juan está
dando testimonio y mostrando señales que indican que Cristo
es el Hijo de Dios, es Dios mismo que ha tomado forma humana, no
es como aquellos religiosos creen, un hombre que está haciéndose
pasar por Dios y no es el verdadero Hijo de Dios, es Dios que ha
tomado forma humana. Juan sigue dando testimonio en
sus predicaciones acerca de lo que ha escrito en el Salmo 23.
El salmista cuando dice, Jehová es mi pastor, nada me faltará.
Y el Señor Jesús dice, yo soy el buen pastor. El buen pastor
su vida da por las ovejas. Él está dando testimonio de que
Jesús es el pan que descendió del cielo, que Él es el pan de
la vida. dando testimonio de que es necesario
que la gente trabaje no por la comida que perece, sino por la
que la vida eterna permanece. Y ese pan de vida es el mismo
Señor Jesucristo. Y el Señor está dando testimonio,
perdón, Juan, el discípulo amado, ha estado por años dando testimonio
de estas cosas, dando testimonio de que La vida eterna es conocer
a Dios y esta es la vida eterna que te conozcan a ti, el único
Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado. Dando testimonio
que la vid verdadera pues no es Israel ni los descendientes
físicos de Abraham, sino que Cristo es la vid verdadera y
Dios el Padre es el Labrador y que Para tener vida hay que
ser injertado en aquella vid verdadera para que la vida de
Cristo fluya a través de esas ramas que son los pámpanos y
puedan llevar fruto. Y el Señor Juan ha sido testigo
de esas cosas, un testigo cercano. Y el Señor le ha dado un entendimiento
especial de esas cosas y ese conocimiento que es la misma
vida eterna, es lo que ha hecho de Juan un hombre que es amoroso,
que es cariñoso, un hombre que es manso, que ha crecido a la
imagen de su Salvador, del Señor Jesucristo. Él ha dado testimonio de que
Cristo es la resurrección y la vida, que el que cree en Él,
aunque esté muerto, vivirá. Él ha dado testimonio de que
el gozo se encuentra en ver al Señor Jesucristo resucitado de
los muertos, en ver su gloria y poder entender que eso significa
que el juicio de Dios por los pecados de su pueblo han sido
ya castigados y la justicia ha sido satisfecha. Y cuando se
puede mirar a ese Cristo resucitado Y él les muestra e incluso invitó
a Tomás a tocarle. Y ellos se regocijaron. Y Juan
ha estado dando testimonio por años e insistiendo en que es,
dice en primera de Juan, él, lo que hemos visto y oído, esos
anunciamos. lo que han contemplado nuestros
ojos y lo que tocaron nuestras manos, lo que palparon nuestras
manos, hablando de la claridad de la importancia de que Cristo
hubiera tomado forma humana como había sido prometido, que él
era la simiente de la mujer y que había herido a Satanás en la
cabeza al resucitar de entre los muertos. Y ese ha sido su
testimonio por años, este discípulo a quien Jesús el discípulo amado
ha dado testimonio por años pero lo ha hecho no sólo de forma
verbal en sus predicaciones sino en el momento adecuado el Espíritu
Santo lo ha llevado a escribir y dice y escribió estas cosas
y sabemos que su testimonio es verdadero y sabemos que su testimonio
es verdadero en tiempos antiguos los padres
de la iglesia dieron testimonio y coinciden varios de ellos en
que efectivamente el discípulo a quien Jesús amaba es el apóstol
Juan. Él tuvo un discípulo que se llamó
Policarpo y ellos dan testimonio y están de acuerdo, y reneo también
en que Juan es aquel discípulo a quien Jesús amaba. Y lo ha hecho de manera escrita
y lo ha hecho con un propósito. ¿Y cuál es su propósito? Su propósito
no es contar todo lo que Jesús ha hecho. Él dice también, hay
también otras muchas cosas que hizo Jesús. Hay gente que anda
obsesionada y gente que ha escrito otras cosas, gente que pretende
escribir acerca de qué pasó con Jesús antes de sus doce años.
Pero, Sin duda Jesús hizo muchísimas cosas, muchas otras en su ministerio
terrenal, porque si pensamos en todo lo que Él ha hecho, pues
en realidad dice Juan, pienso que ni en el mundo cabrían las
cosas que él ha hecho, porque Cristo es el eterno Hijo de Dios
y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. Si tuviéramos
que escribir acerca de lo que ha hecho, pues tan sólo en empezar
a descifrar el ADN se ha escrito tanta literatura. Pero el ADN
es algo pequeño de todo lo que Él ha hecho. Dice la Biblia,
todas las cosas por Él fueron hechas y sin Él nada de lo que
ha sido hecho fue hecho. Dice la Biblia, porque de Él,
por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea gloria ahora
y hasta el día de la eternidad. El apóstolo Juan está haciendo
insistente en algo. El propósito por el cual estoy
dando testimonio no es de satisfacer curiosidad de cosas que no son
importantes para la salvación. La Biblia misma dice que las
cosas secretas pertenecen a Dios, pero las reveladas son para nosotros
y para nuestros hijos. Y Dios ha querido revelar a aquellos
que Él ha escogido en Cristo las cosas necesarias para la
salvación. Dios ha querido revelar lo que
es necesario para que el hombre venga corriendo en necesidad
al Señor Jesucristo y clamar para poder tener más luz. Y el
hombre está, por lo tanto, sin excusa, dice la Escritura. Y
dice Él que su propósito no es escribir todo lo que Jesús hizo.
Y si bien está hablando en un sentido metafórico de que no
cabrían los libros, hablando de lo que él hizo cuando estaba
con su cuerpo humano sobre esta tierra, pero él deja claro algo. Lo que he escrito nos regresa
al capítulo 20, versículos 30 y 31. no fue su intención escribir
todo, pero su intención fue escribir aquello, dice, hizo además Jesús
muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales
no están escritas en este libro, pero éstas se han escrito para
que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Y el propósito es, hermanos,
vida en el nombre del Señor Jesucristo, creer que Jesús es el Cristo,
creer que Cristo es uno con el Padre, creer que Cristo nunca
hizo nada por cuenta propia, creer que el Padre ha encomendado
todo juicio al Hijo para que honren al Hijo como honran al
Padre. Es triste que en la necedad del corazón, y así es el corazón
sin Cristo, necio, se inventan tantas tonterías. Gente que desde
años no es nuevo, que gente que pretende ir al Padre sin el Señor
Jesucristo. Gente que miente acerca del Señor
Jesucristo y dicen que Cristo fue la primera criatura, un ser
creado. Que Cristo es un Dios de minúscula
y eso es eso es terrible porque la escritura dice claramente
hoy Israel Jehová nuestro Dios Jehová uno es y es fundamental
poder creer que el Señor Jesucristo es uno con el Padre y es Dios
mismo y es necesario honrar al Hijo como se honra el Padre y
que es una necedad pretender llegar al Padre si no es por
el Señor Jesucristo parte del testimonio de Juan es que él
ha testificado también Acerca de aquel momento cuando Tomás
dice, Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo pues podemos saber
el camino? Y Jesús le dice, yo soy el camino,
yo soy la verdad, yo soy la vida, nadie viene al Padre si no es
por mí. Parte de ese testimonio es el hacer énfasis en que el
problema El problema verdadero del hombre no es un problema
político, no es un problema social, no es un problema de falta de
educación. Hay gente que piensa que cuando
tengamos una mejor educación todos los problemas de la humanidad
serán resueltos. Y es una mentira. El gran problema
del hombre, el Señor Jesucristo, Juan, da testimonio de cómo el
Señor Jesucristo trató de esto con aquellos judíos que estaban
afanados en que el Mesías viniera a sacarlos de la opresión romana. Y el Señor les habló con claridad
y les dijo que su problema verdadero era su pecado en su corazón,
que todo aquel que practica pecado pues es esclavo del pecado y
el esclavo no queda en casa pero el hijo queda en casa para siempre
y que es necesario que el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo
te haga libre y si elijas libertad, seréis verdaderamente libres
y conoceréis la verdad porque Cristo es la verdad y la verdad
os hará libres. Hermanos, qué maravilloso es
el hecho de que no sabemos por qué es que en su soberana gracia
Cristo tuvo un amor especial para Juan, pero damos gracias
a Dios porque es una bendición lo que tenemos como resultado
de ese amor especial para Juan. Hermanos, clamemos al Señor que
produzca en nuestro corazón lo mismo que produjo en el corazón
de Juan. Ese deseo de estar entre esos
tres que estaban más cerca, pero siempre él más cerca. Él era
el que se recostaba cerca del pecho del Señor. Ese deseo de
estar íntimamente cerca del Señor Jesucristo. Que el Señor nos
guarde de cosas que tristemente van sucediendo por causa de la
dureza del corazón del hombre. en varias ocasiones ha ocurrido
a lo largo de la historia que de pronto tenemos la verdad pero
de pronto la verdad se vuelve simplemente tener conceptos en
la cabeza y que Dios nos guarde de simplemente tener una ortodoxia
correcta que no estemos satisfechos simplemente con entender y poder
hablar de las doctrinas de la gracia de una manera académica
y poder verlo en la historia y buscar los versículos en la
Biblia sino que el Señor nos haga anhelar una intimidad como
la que tuvo Juan con el Señor Jesús que podamos experimentar
la vida del Señor Jesucristo que podamos experimentar lo mismo
que experimentó Juan por gracia el Señor ha hecho
posible lo que hizo para Juan Si bien hubo un amor especial,
ni uno de los otros discípulos puede decir que no hubo un amor
especial para ellos. Hay cosas que no eran necesarias
decirle a Juan. Y algo que es interesante es
si había algo, si había algo especial en Juan, no es mérito
de Juan. Toda buena gracia dádiva y todo
don perfecto procede de lo alto. La gloria para quien fue Juan
es a Dios, a aquel verbo, aquel que sin él nada de lo que ha
sido hecho fue hecho. Él es la vida, él es la luz verdadera. Y hemos sido llamados igual que
Juan, Cristo se nos ha revelado. igual que a Juan, se nos ha dado
la palabra, se nos ha dejado el testimonio de aquellas cosas
que Cristo quiso mostrarle a Juan. Estamos en la posibilidad de
poder experimentar esa misma dulzura. Y eso, algo que leía
anteriormente, es que recuerdo que hay un libro que habla del circo
romano y de un hombre que era un militar romano. que él fue
impresionado por algo que él veía cuando los cristianos eran
muertos en el circo romano y es que ellos morían cantando al
que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre. Y lo maravilloso
es el no conformarnos con nada menos que experimentar ese amor
del Señor Jesucristo. con experimentar la vida del
Señor Jesucristo, con clamar al Señor para que aquellas verdades
que recibimos y que entendemos puedan ser vida en nuestro corazón. No estar satisfecho, sino salir
y después de estar en el culto, no estar contento simplemente
porque se escuchó bonito que cantamos, sino preguntar, Señor,
¿verdaderamente te adoré? Señor, ¿verdaderamente escuché
tu voz? Clamemos al Señor que no nos
conceda simplemente escuchar a un hombre, que el Señor nos
conceda escucharle a él y que en medio de la oscuridad de cualquier
situación, podamos como Juan, el discípulo amado, poder distinguir
y decir, es el Señor, por causa del amor con que Cristo le amaba.
Y nosotros, se nos ha dicho también, con amor eterno te he amado,
por tanto te prolongué mi misericordia. Y que eso nos haga ser testigos,
testigos del Señor Jesucristo. Damos gracias a Dios porque el
Señor está sosteniendo a su iglesia en lugares donde hay persecución. Y un hermano decía que él teme
más a la apostasía que a la persecución. Y en verdad que el Señor está
fortaleciendo a su iglesia en lugares donde la persecución
es sumamente fuerte. Y hermanos, clamemos por que
sea una experiencia real de nuestro corazón el amor del Señor Jesucristo
y que se pueda decir de cada uno de nosotros el discípulo
a quien Jesús amaba. Y nosotros podamos dar testimonio
del amor con que Jesús nos ama. Con amor eterno te he amado,
por tanto te prolongué mi misericordia. Y que proclamemos, que Dios nos
haga fieles en proclamar esas mismas cosas que Juan estaba
proclamando. El mundo sigue necesitando de
esa proclamación. El problema del hombre sigue
siendo el mismo problema. Es nuestro corazón engañoso y
perverso. Es el pecado nuestro problema.
Y no hay solución sino solamente que el Hijo nos dé libertad. No hay solución sino solamente
creer en el Señor Jesucristo. El que cree en el Hijo tiene
la vida. El que rehúsa creer en el Señor Jesucristo no verá
la vida, sino la ira de Dios está sobre él. Vamos a orar.

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Joshua

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