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Gilberto Pech

La plenitud de vida en Cristo

Colossians 2:8-13
Gilberto Pech September, 18 2016 Video & Audio
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Gilberto Pech
Gilberto Pech September, 18 2016

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Buenos días a todos hermanos
damos gracias a Dios por este momento es para mí un placer venir otra
vez con ustedes a visitarles de nuevo así que hermanos en
esta mañana Dios nos ha dado este este privilegio de Hermano Cody también me llamó
ayer, preguntó cómo estaba yo, y le dije que bien, gracias al
Señor, y también a él está yendo bien. Gracias a Dios por eso. Es una bendición tan grande que
Dios haya llamado a las personas a llevar la palabra de Dios hasta
los lugares más lejos, donde nosotros no podemos llegar, Sí,
está ya predicando el mismo evangelio que predicamos. Gracias a Dios
por esto y lo que vamos a compartir en esta noche, en esta mañana,
perdón, es el evangelio de Cristo, nuestro Señor. Han oído varias
veces, pero no nos cansemos de escucharlo. Cada vez que uno
predica, estoy seguro, así me sucede a mí, cada vez que escuchamos
a alguien predicar, mientras escuchamos estamos examinándolo,
quisiéramos decirlo, quisiéramos que el pastor lo diga de otra
manera. Así nos pasa a todos y a veces después checamos lo
que decimos y a veces decimos así, no así debí decirlo, debí
decirlo de otra manera, pero hablaremos lo que Dios nos ponga
en el corazón. Vamos a buscar en el libro a
los colosenses la carta de San Pablo a los colosenses. Tenemos un versículo especialmente
escogido, que es el versículo trece, capítulo dos trece, Colosenses
dos trece. Voy a leer desde verso ocho.
Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas
sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los
rudimentos del mundo y no según Cristo, porque en él habita corporalmente
toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en
él que es la cabeza de todo principado y potestad. en el también fuisteis
circuncidados con circuncisión o hecha mano al echar de vosotros
el cuerpo pecaminoso, carnal, en la circuncisión de Cristo,
sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados
con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó
de los muertos. Y vosotros, estando muertos en
pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida,
juntamente con él, perdonándoos todos los pecados. Bueno, el título es la plenitud
de vida en Cristo. Plenitud de vida en Cristo. Todos
somos conscientes, hermanos, de que en la naturaleza de nosotros,
antes de venir a Cristo, nosotros estábamos muertos en delitos
y pecados. Y si alcanzamos algún merecimiento,
lo único que merecemos, mereceríamos por nuestros pecados es la muerte.
Las Sagradas Escrituras declara claramente de que la paga del
pecado es la muerte, es la muerte. No hay ningún otro remedio, no
hay. Nadie puede escaparse de esto
que dice la palabra de Dios y realmente a través del mensaje de la palabra
del Señor, nosotros también llegamos a conocer realmente de que sí
estamos muertos en delitos y pecados. Así que, hermanos, nuestro merecimiento
es la muerte, no otra cosa. La Biblia lo declara. El hombre
que pecare, el alma que pecare, esa morirá sin remedio. No hay, no existe ninguna condición
que nos pueda librar de eso. Todas las cosas escritas en la
ley del antiguo pacto no tienen la finalidad de salvarnos de
nuestros pecados. Su finalidad es mostrar que somos
pecadores, porque a través de la ley es el conocimiento del
pecado. La mayoría de la humanidad religiosa
piensan que pueden buscar algún remedio, alguna esperanza en
cumplir las cosas escritas en la ley del antiguo pacto. Pero
si se usa bien la ley del antiguo pacto, eso es su verdadero uso,
que nos muestra nuestro pecado. muestra a nosotros que nosotros
somos pecadores. Y por la existencia de esa ley
divina de Dios, entonces el pecado es condenado por la ley de Dios. Nadie se puede librar. Nadie
se puede librar de eso. Ustedes aquí, los que viven de
Mérida, supongamos que se quite la ley de tránsito. Habrá una
libertad de transitar, pero ¿cuántos choques habrá? Pues la ley de
Dios está puesta para encerrar a los hombres para un fin. Y ese fin, hasta que Cristo venga
a redimir a todos aquellos que están bajo la ley. Y entonces
librarlos. Ese es su fin, encerrarnos. Bueno, por esta razón entonces
el apóstol San Pablo al dirigirse a los colosenses habla acerca
de estas cosas, porque los colosenses en su tiempo de ellos ya habían
mezclado su fe, su doctrina con lo de los fariseos. Pero no es por esto que ellos
también fueron eliminados, sino que permanecieron
siempre en su fe en el Señor Jesucristo. Por la predicación
del apóstol San Pablo tienen esa finalidad de corregirlos,
de volver a instruirlos, a recordarles de que si alguno ha creído a
Jesucristo nuestro Señor, ahora no tienen ninguna obligación
bajo la ley del antiguo pacto, sino con el Evangelio de Cristo.
Así que, hermanos, por eso iniciamos con ese versículo, Él os dio
vida a vosotros. Hay tres partes donde dice, Él
os dio vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros
delitos y pecados. Es Efecios 2, 1. Luego dice también, aún estando
nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo,
por gracia sois salvos. Otra vez, Efesios 2, 5. Y entonces
encontramos este versículo en Colosense, donde vamos a permanecer. Y a vosotros, estando muertos
en pecados, en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida
juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados. Encontramos aquí, hermanos, primeramente
esto, de que al conocer, al entender por la
obra del Espíritu Santo que nos hizo entender la verdad de Dios,
el que trajo la verdad a nuestro corazón, nos hizo ver en realidad
lo que alcanzamos por nuestro pecado. Ahora, pero creyendo
en el Señor Jesucristo, nuestro Salvador, las cosas entonces
cambian por la gracia de Dios. cambian por la gracia de Dios,
no por nuestras obras, sino por la gracia de Dios cambia. Ahora vamos a pensar en esto.
Ahora Él nos ha dado vida. Dios nos ha dado vida en Cristo,
nuestro Señor. Bueno, pero vamos a pensar las
dos cosas juntas. Pensemos en aquello de que nosotros
estábamos bajo la condición de muerte y el final de nuestro
destino era la paga de nuestro pecado, morir por nuestros pecados. En eso vivíamos, no hay otra,
en eso vivíamos así sin Cristo. Pero fíjense bien qué maravilloso
es que Dios nos conceda vivir, nos conceda la vida. en el Señor
Jesucristo. Ya el delincuente que tiene merecido
la silla eléctrica que le conceda la vida, entonces creo que se
va a sentir contento, se va a sentir dichoso, se va a levantar brincando
y va a ir a su casa libre. ¿Verdad? Si se le concede la
vida. nosotros estábamos en esa condición
muertos en delitos y pecados en la incircuncisión en la desobediencia
a la ley de Dios estamos completamente bajo la muerte y nuestro destino
era eso pero ahora se nos concede la vida en Cristo por Cristo
Jesús nuestro Señor Dios nos ha concedido la vida ahora no
la muerte sino la vida en el Señor Jesucristo juntas están
los dos mensajes están juntas en el libro de Romanos capítulo
seis veintitrés nos dice la palabra del Señor porque la paga del
pecado es la muerte Pero la dádiva de Dios, dádiva es gracia. Pero la dádiva de Dios, ¿qué
es? Vida eterna en Cristo Jesús,
Señor nuestro. Dios nos ha concedido la vida,
nos ha concedido ahora vivir por Cristo. Vivir en Cristo Jesús
nuestro Señor. Ya no en la muerte. sino en Cristo
nuestro Señor. Para esto, para esto, Dios no
tomó en cuenta nuestras obras. No tomó en cuenta ninguna de
nuestras propias justicias. Por esta razón aquí se llama
plenitud de vida en Cristo. Cuando recibimos esa vida en
Cristo, no teníamos completamente nada que darle a Dios. No teníamos
completamente con qué pagarle a Dios. No teníamos completamente
qué darle a Él a cambio, ni siquiera para agradecérselo, porque qué
favor le haríamos a Él. Él nos hace ese favor. Él ha
hecho por nosotros esta obra de gracia. al darnos vida en
Cristo Jesús Señor nuestro. Cuando se le perdona, cuando
se le perdona al delincuente, esto es un privilegio que jamás
se podrá encontrar la palabra para expresar porque no merece
perdón. pero dice la Biblia nos ha dado
vida, la manera como nos dio Dios la vida. Pero primeramente
vamos a ver esa vida que Dios nos ha dado. Esa vida que Dios
nos ha dado no es la misma que vivimos bajo la muerte, que es
el castigo del pecado. No es la misma. La vida que Dios
nos ha dado es Cristo mismo. Cristo es nuestra vida. Dice
acá mismo en Colosensis en el tres, capítulo tres, cuando Cristo
vuestra vida se manifieste, entonces se manifestará también el creyente
con él en gloria. Porque él es nuestra vida. Es
Cristo mismo esa vida que nos ha dado. Para que vivamos, tenemos
que vivir en Cristo. ¿Dónde está la vida? Está en
Él, en Cristo Jesús. Y aquel que no cree a Cristo
Jesús no tiene esa vida. Vive en la muerte, sigue viviendo
en la muerte, no tiene vida hasta que crea en el Hijo de Dios en
quien está la vida eterna. Nosotros tenemos esta vida eterna
en el Señor Jesucristo por medio de la fe en Él. Esta vida es vida eterna, eso
significa una vida gloriosa, una vida que se goza, una vida
que se disfruta por la fe en Cristo. Yo creo que aquellos
que entienden disfrutan esta vida en Cristo, viven disfrutando
su vida de gozo, de paz en el Señor Jesucristo. No están viviendo
una vida amarga, desesperado, inseguro, nada de eso. Los que
creen en Cristo Jesús viven en paz con Dios, vive en gozo porque
disfruta la vida eterna en Cristo. Algunos piensan que hasta que
vaya allá a vivir en el cielo, gozará de vida eterna. Pero no,
la vida eterna lo estamos gozando ahorita. Lo gozaremos en la eternidad
sin este cuerpo de muerte, de lo cual Dios también nos librará. Cuando ya no hay, cuando ya no
habrá entonces ningún dolor. sino sólo es gozo y perfección. ¡Qué gozo tan grande nos permite
Dios gozar! Dice la palabra de Dios que es
vida eterna porque Jesús dice por sus ovejas, sus ovejas son
ustedes, somos nosotros. Todos los que creen en el Señor
Jesucristo somos sus ovejas. Dice Jesús, no perecerán jamás. Yo les doy vida eterna y no perecerán
jamás. No van a perecer. Aunque este
cuerpo se marchite día a día, vamos este, vamos avanzando hacia
la vejez sin embargo la palabra del señor nos enseña claramente
no perecerán jamás no se trata no no está la condición de esta
vida en nuestro cuerpo físico sino está en cristo en cristo
jesús nuestro señor esta vida es vida espiritual en cristo
es vida espiritual espiritual en cristo por esa razón aunque
no lo veas te gozas. Aunque nunca lo has visto, pero
lo crees. Aunque no tienes ahora, pero
lo estás esperando. Y lo esperas con gozo, ¿no es
cierto? Porque vivimos esa vida espiritual
en Cristo. Vida espiritual. ¡Qué gozo tan
grande! por esta causa, por esta vida
que Dios nos dio en Cristo Jesús, Cristo Jesús lo tuvo que ganar
Cristo Jesús lo tuvo que ganar para nosotros, no para él, él
es eterno, él es el eterno hijo de Dios. ¿Qué hizo Cristo para
darnos vida eterna? ¿Qué hizo Cristo? ¿Cómo nos lo
dio? Dice la Biblia, todos nuestros pecados. Lo que Cristo Jesús hizo, vean
ustedes el versículo catorce. ¿Qué hizo Cristo para darnos
vida eterna? anulando el acta de los decretos
que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola
de en medio y clavándola en la cruz. Despojando a los principados
y a los potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre
ellos en la cruz. Gloria al Señor. Alabado sea
su nombre. lo que Cristo hizo para librarnos
de nuestros delitos y pecados, esto es anulando el acta. ¿Ustedes saben cómo se anula
un acta? Se anula borrándola, con el acuerdo
de los que lo hicieron, se anula. Pero en nuestro caso, lo que
Dios nos enseña en su palabra dice aquí, anulando el acta de
los decretos. Pensemos un momento sobre el,
hablando de escritura, como por ejemplo la escritura en la pared
que escribió aquel rey tonto y loco. que malusó las cosas de la casa
de Dios, de repente apareció una mano y su dedo escribiendo
la pared. ¿Se acuerdan cómo dice, qué dice?
¿Se acuerdan qué dice? Se encuentra en Daniel cinco. Pesado has sido y fuiste hallado
falso. La ley nos haya falsos. La ley nos haya culpables, la
ley nos señala culpables, y la ley señala el juicio, la paga
de nuestro pecado. Para que se quite esto, ¿cómo
debe quitarse? No se puede, es la ley divina
de Dios. ¿Qué les diré, hermanos? Creo
que ni Dios mismo puede borrarlo. no lo puede hacer, él es Dios.
Dios nunca comete errores como las que cometemos nosotros. Entonces,
para anularlo, debe de intervenir muerte, obediencia perfecta,
complacencia a la ley, a todas las demandas de la ley de Dios.
Es lo que estamos viendo cuando hablamos de anulación del acta. se trata de la ley del antiguo
pacto todo está en pie y el hombre mira su culpa en esa ley mira
también su juicio su condenación por la ley pero dice acá perdonando
todos nuestros pecados, como lo hizo, anulando el acta de
los decretos. ¿Qué había contra nosotros? La
ley era contraria a nosotros, porque nosotros somos carnales,
pero la ley de Dios es espiritual. Y nosotros somos pecadores, vendidos
al pecado. Mas vemos aquí como Jesús, nuestro
Señor, hizo esto. ¿Cómo lo anuló? No borrándolo,
no poniendo una cruz, una tacha para señalar de que ya está cumplido,
sino que lo cumplió Jesucristo nuestro Señor con su perfecta
obediencia. Obediencia infalible. Lo cumplió
con su justicia No hubo ninguna falla porque
en él no hay pecado. En cambio nosotros sí. El cumplimiento
de la ley es la muerte. Ahí es donde se consume lo que
está escrito en la ley. El pecador debe morir y para
anular esta acta el pecador tiene que morir. para que ya no tenga
más que hacer sobre el pecador que muere, sino que cumple lo
que para lo que Dios lo puso, la paga del pecado, la muerte.
Entonces Jesucristo nuestro Señor cumplió perfectamente toda la
ley de Dios con su perfecta obediencia. Ofreció el sacrificio perfecto
sin defecto es el sacrificio de sí mismo por nuestros pecados
ofreció su propia vida por la nuestra su vida hasta donde llega
la muerte llegó Jesucristo nuestro señor para poder dar a nosotros
entonces libertad para poder perdonar nuestros pecados y para
poder traer a nosotros entonces la vida Eso es lo que Cristo
Jesús Nuestro Señor hizo, con su perfecta obediencia, lo quitó
de en medio, porque el fin de la ley, ¿quién es? Es Cristo,
nuestro Señor. Y esto es para justicia a todo
aquel que en él cree. No dice todo aquel que hace buenas
obras, sino que todo aquel, a todo aquel que en él cree. Clavando
en la cruz, tenía que ser una muerte de cruz. para que sea
público, para que pueda ser visto como la serpiente que fue alzado
en la asta tiene que estar arriba para que todo lo vea. Lo dijo
San Juan para que todo aquel al mirar a Cristo Jesús no se
pierda más tenga vida eterna. Los que miraron a la serpiente
en la cruz fueron sanados del veneno de la serpiente y el veneno
es el símbolo de nuestro pecado. y el que mira a Cristo por fe
y confía en él, también es salvo de todos sus pecados, de toda
carga, de todo delito, de toda culpa, de toda iniquidad. Y así es como Dios hizo su obra
gloriosa para salvarnos de nuestros pecados. Clavándola en la cruz, pues exhibió públicamente. Ustedes
hayan leído la historia de los romanos cuando triunfaban sobre
un enemigo. Dice la historia que los cargaban
atrás de un carro, así amarrados las manos, hacían procesión en
el centro de la ciudad. en público para que todos vean
de que ya son derrotados. Y Cristo Jesús es lo que hizo,
es lo que hizo, derrotó, venció, subió por encima de todos, obtuvo
la victoria sobre todos, la victoria sobre el castigo, victoria sobre
la muerte, victoria sobre el pecado, victoria sobre la carne,
victoria sobre todos nuestros enemigos. Públicamente los exhibió. Vamos a ver ahora cuáles son
los beneficios. Aunque ya les expliqué, pero
vamos a verlo otra vez, los beneficios así en detalle. ¿Cuáles son los
beneficios de esta obra de Jesucristo, Nuestro Señor, por sus escogidos?
Mire, versículo dieciséis. Por tanto, nadie os juzgue en
comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva,
o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir,
pero el cuerpo es Cristo. Bueno, en primer lugar, los beneficios
es libertad. Libertad. Los beneficios de su
obra en la cruz para nosotros es libertad. Nos libró. Cristo nos libró de la maldición
de la ley. Nos libró de nuestros pecados.
Nos libró de todos los enemigos, porque él los venció a todos.
nos libró de ser juzgados por la ley, nos libró de su maldición, nos
libró de su esclavitud y del poder del pecado. Entonces, nos
trajo libertad. Libertad también de ser privados
de nuestro premio. Estamos en Cristo. Estamos en
posición en Cristo por la fe. Recuerden que la fe es la posición
de la justificación. No es la fe lo que justifica,
sino es el medio por la cual nos posicionamos de la justificación
en la fe de Cristo, nuestro Salvador. Así que, hermanos, Esta libertad
de ser privados de nuestro premio, esto es para ganar a Cristo. Para ganar a Cristo. No debemos
ser inquietados o que otros nos convenzan de que muchas cosas
nos faltan para cumplir. No debemos inquietarnos por nada
de esto, porque en Cristo estamos completos. como dice la palabra
de Dios, estamos completos en él, el que hizo todo esto por
nuestros pecados. Así que nos dio esta libertad. Nadie debe privarnos de nuestra
libertad de ganar a Cristo y estar en él. Lo dice en Filipenses
tres nueve y quiero ser hallado en él no teniendo mi propia justicia. sino la justicia, por medio de
la fe que es la justicia de Dios, más no la mía. No quiero ser
encontrado por Dios por mis propias justicias. El otro día yo les
hice la pregunta en Calcatoca a los hermanos, ¿cómo quieres
estar ante Dios con tus propias obras de justicia? o con la justicia
de Cristo, en la justicia de Cristo. Uno atrás dijo, creo que con
mi propia justicia, dice. Los demás se pusieron a reír
porque dijo esa palabra con mi propia justicia. Le digo así,
si Dios te juzgare con tu propia justicia, te va a encontrar culpable. Pero si te justifica por la justicia
de Jesucristo, te va a encontrar justo y perfecto en Cristo, completo
en Cristo, sin que falte nada. Así que entonces, este hermano
se corrigió sus pensamientos. Miren lo que dice el apóstol
San Pablo. Cuántas cosas eran para mi ganancia, las dejé como
basura, las tiré en la basura para ganar a Cristo y estar en
Él para que yo sea encontrado no teniendo con mi propia justicia,
sino que teniendo la justicia que es de él, que viene de Dios
por medio de la fe. Bueno, libertad de ser removidos
de nuestra fe en Cristo. Es decir, nuestra fe en el Señor
Jesucristo no es removible, no se puede remover. Es una posición
estable en el Señor Jesucristo. no se mueve, es firme en el Señor
Jesucristo, porque los dones de Dios son irrevocables. Si
has estado en Cristo Jesús por medio de la fe, Entonces, tú
estás en una posición estable con Cristo. Saben ustedes qué
es la estabilidad, ¿no es cierto? Eso es inmovible, no se puede
cambiar de lugar o cambiar de posición. Es lo que quiero decir,
que no se cambia la posición de nuestra fe en Cristo Jesús.
Libertad de ser removidos de nuestra fe en Cristo. Nuestra
posición en él es segura. En Cristo nuestro Señor. el apóstol San Pablo también
dijo a Timoteo por este evangelio que estoy predicando estoy sufriendo
pero yo no tengo pena de hacerlo porque yo sé a quien he creído
y el hijo y estoy seguro en él de que él es poderoso para guardar
mi depósito para aquel día. Eso es estabilidad. Esto es permanecer
en la fe de Cristo nuestro Señor. Esto nos da una seguridad tan
grande en nuestro corazón, en nuestra mente. Invade todos nuestros
seres. Estamos completos en Cristo nuestro
Señor. ¿Amén? Porque irrevocables son
los dones de Dios. Dios no cambia. Dios no cambia. Bueno, en último lugar, estar en Cristo. Por ahora déjenme explicarles
cuál fue la razón de que Pablo les dirigió así el mensaje a
ellos. Dice, por tanto, nadie os juzgue. Ahora dice, nadie os prive de
vuestro premio afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose
en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente
carnal, y no haciéndose de la cabeza en virtud de quien todo
el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos,
crece con el crecimiento que da Dios. Ahora, todos los que estamos
en Cristo Jesús hemos muerto. Hemos muerto para los rudimentos
del mundo, para esas viejas cosas de la ley, y ahora somos nuevos
en Cristo, nuestro Señor. Así que aquí vemos dos cosas. Lo que uno prefiere, lo que uno
cree, eso es lo que responde también cuando se le pregunta. o los rudimentos del mundo bajo
la ley del antiguo pacto o Jesucristo nuestro Señor. Los rudimentos
del mundo, las cosas bajo el antiguo pacto, ahora ya no tienen
eficacia sobre nosotros, es decir, no es efectivo para nuestra salvación,
no nos trae justificación, no nos trae completamente nada,
no nos recomienda a Dios. Esas cosas impuestas por mandamientos
de hombres, solamente son cosas impuestas para conseguir que
el hombre, la física del hombre, tenga un cambio, un aspecto en
su física, pero no alcanza salvación. No tiene poder para controlar
la carnalidad, porque la carne no puede ser controlada. La carne,
carne es, el espíritu, espíritu es. Por esta razón les decía
de que esos rudimentos no tienen eficacia sobre nuestra salvación. Nosotros, nosotros delante de
Dios nos hemos dado cuenta de que todo lo que no podemos por
nuestra carnalidad y por nuestro pecado, todo lo que no tenemos
porque somos pecadores, ahora lo tenemos todo en Cristo nuestro
Salvador. Es decir, en el principio uno se da cuenta,
yo soy pecador y Dios es santo. Para que yo
vaya a Él, necesito una santidad como el de Él, pero no lo tengo. Por más que yo me esfuerce, no
lo lograré tener. Puedo también obedecer, pero
esa obediencia no logra cumplir toda la ley. Y necesito presentarme
con esa obediencia perfecta. No lo tengo, pero Cristo sí tiene. Para presentarme a Dios que es
justo, yo siendo injusto, Necesito una justicia perfecta, y esa
justicia perfecta tampoco lo tengo. Pero necesito esa justicia
para acercarme a Él. Pero Cristo sí tiene esa justicia,
y me acerco a Dios por esto. Necesito la santidad, como Él
es santo, pero no lo tengo. Pero Cristo sí lo tiene, y por
medio de Él vengo a Dios. Todo lo que necesitamos no está
en los rudimentos del mundo, ni bajo las dictaduras de la
ley, la costumbre de guardar días, cosas que consisten simplemente
en comidas y bebidas o en vestidos, en usos y toda la cosa. no nos va a traer, no nos va
a traer ninguna bendición, no nos va a hacer ningún favor,
no va a hacer en nosotros ningún cambio de posición delante de
Dios. Esas cosas, cuando uno vuelve a tomarlas después de
venir a Cristo, si vuelves a tomar esas cosas antiguas, entonces
es un principio de caer de la gracia de Dios, como en el caso
de los gálatas. Porque aquellos que se circuncidan
están obligados a aguardar la ley. Y esos que se justifican
por sus obras han caído de la gracia. Y si volvemos a tomar
estas cosas, también caeremos. También caeremos. Así que, hermanos,
los rudimentos del mundo, las ceremonias y todas esas cosas,
solamente es para tener una apariencia, nada más una apariencia. Es como
decirme voy a vestir muy bien hoy para ir al culto. Es lo que
hace. Nada más. No llega al corazón.
No cambia. Y tu posición delante de Dios,
¿cómo queda? Siempre va a ser lo mismo. Aunque
estés tratando, esforzándote a hacerlo, pero no hace ningún
cambio de posición en tu vida delante de Dios. Pero Cristo
sí. En Cristo nuestro Señor estamos
completos y en Cristo nuestro Señor tenemos todas estas cosas. Estar en Cristo o en las obras
ceremoniales. Yo creo que todos los creyentes
quieren estar en Cristo, ¿no es cierto? No quieren ya los
rudimentos del mundo porque nos damos cuenta de que no es servible
para nosotros. No nos recomienda Dios nuestro
Salvador. Cristo es nuestra cabeza. Cristo
también es el autor de nuestra salvación. Cristo es el consumador
de nuestra salvación también. Pero ninguna otra cosa puede
traernos salvación. Dios no ha dado otro nombre bajo
el cielo en que podamos ser salvos, sino solamente Cristo nuestro
Señor. Ahora digo a todos los creyentes de todo lugar que nos
ven que ya no vuelvan otra vez de nuevo a los rudimentos del
mundo, sino permanezcan vivamente su fe en el Señor Jesucristo.
Esa es la posición que va a permanecer para siempre y eternamente. Que
Dios les bendiga, hermanos. Gracias por invitarme esta mañana.

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