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Elio Chay

En ninguna manera

Romans 6:1-10
Elio Chay July, 31 2016 Video & Audio
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Elio Chay
Elio Chay July, 31 2016

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Hermano Helio, pastor de la iglesia
en Zitzantún, es un fiel ministro del evangelio y un amigo. Hemos
sido amigos por 20 años. Doy gracias a él y por su esposa,
hermana Teresa, que está aquí con nosotros en esta mañana y
él va a traer el mensaje en este momento. Hermano Helio, pase. Buenos días tengan cada uno de
ustedes, me da un gusto estar nuevamente aquí en este lugar,
le doy gracias a nuestro señor que él nos une, siempre él nos
une como pueblo de él y también doy gracias a Cody que me da
este lugar para predicar la palabra de nuestro señor Jesucristo a
quien creemos, a quien hemos visto, a quien hemos conocido,
porque el que no le conoce no cree y todos aquellos que creen
en él le conocen y le siguen. En esta mañana busquen en sus
Biblias, en el libro de Lucas, perdón, Romanos capítulo 6, Libro de Romanos, capítulo seis,
donde estuvo leyendo nuestro hermano. Dice aquí el versículo
uno. ¿Qué pues diremos? ¿Perseveraremos
en el pecado para que la gracia abunde? Pablo responde y dice,
en ninguna manera, porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo
viviremos aún en él? ¿Qué interesante es, verá? La
palabra de Dios es muy importante para cada uno de nosotros. Somos
instruidos en un andar de una manera piadosa. Según Dios nos guía de acuerdo
al poder del Espíritu Santo. Entonces, lo que vemos aquí que
Pablo está diciendo Que el creyente verdadero no puede vivir, llevar
dos vidas. Decir amar a Dios y amar al mundo
es imposible. Porque amar al mundo es amar
al pecado. Seguir el mundo es seguir el
pecado. Y no puedes, la palabra de Dios
dice que no podemos tener dos señores, es solamente uno. Y aquí claramente dice la palabra
de Dios, el apóstol Pablo, él nos está diciendo en ninguna
manera, porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos
aún en él? Sí, así es. Si somos justificados por la
gracia de Dios solamente, aparte de cualquier obra, ¿qué nos impide
seguir pecando? Es lo que estaban pensando estas
personas. Estas personas, ellos estaban
pensando que ellos estaban en pecado, ellos estaban muertos
en sus delitos y pecados, y la gracia llegó a ellos. Entonces
ellos pensaron, entonces pequemos más para que la gracia abunde
más, pero no es así, no es así. Por eso Pablo, él dice, en ninguna
manera, no podemos, verá, llevar dos tipos de vida delante de
Dios. San Pablo él dijo en segunda
de Corintios capítulo seis versículo catorce que que la luz y las
tinieblas no pueden unirse. Todos aquellos que hemos muerto
al pecado estamos en luz. Antes éramos hijos de ira, estábamos
en tinieblas, pero cuando el Señor vino y nos dio su luz,
Entonces, todos aquellos, todos aquellos que han creído, ellos
están en esa luz y ya no están en tinieblas. No vivimos bajo
esas tinieblas. Entonces, ¿qué decimos de esto? Si verdaderamente así es, si
verdaderamente así es glorificado el Señor Jesucristo, De esta
manera, ¿puede una persona glorificar a Dios? No, ¿verdad? No, no podemos. El pecado no es la causa de la
glorificación de la gracia de Dios. No es. No puede dar gloria a Dios el
pecado. El pecado es la causa solamente
de la ira y el juicio de Dios para todo, para todo hombre. Vemos que la Palabra de Dios
nos dice que cuando el pecado entró... Entonces vemos que el pecado
es la causa de la ira y el juicio de Dios. no de la gracia salvadora. La gracia es glorifica poniendo
fin al pecado. La gracia de Cristo nos ayuda,
nos fortalece a dejar el pecado siempre. Dice aquí en el libro
de Romanos capítulo, capítulo ocho, versículo catorce, porque
todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son
hijos de Dios. Somos guiados, ¿verdad? Y todos
aquellos que son guiados por el Espíritu de Dios no pueden
seguir el pecado. Esto no quiere decir que ya no
tenemos pecado. Hay una gran lucha entre el creyente
Hay dos, está el viejo hombre y la nueva naturaleza, el hombre
nuevo. Entonces ahí está esta gran lucha
que sostenemos, pero vemos que siempre somos fortalecidos para
salir adelante, no por nuestros propios méritos, sino por la
gracia de Dios que está en nosotros. Ese es el que nos ayuda para
seguir. Entonces Pablo le responde y
dice, no, de ninguna manera no pueden ustedes seguir de esta
manera. ¿En qué sentido estamos muertos
al pecado? No estamos libres de sus influencias. No estamos libres. Estamos viviendo
en un mundo lleno de pecado, lleno de maldad. Mucho menos
estamos libres de sus efectos, no estamos libres de sus efectos.
Pablo dice en el libro de Efesios, verá, que el enemigo es, él está
lanzando dardos, verá, como distraer al creyente, distraerlo. Entonces vemos, dice Romanos
capítulo siete, versículo veinticuatro, Pablo, él dice, miserable de
mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Él dice, él
reconoce, verá, su condición y él dice, miserable de mí, ¿quién
puede, quién puede ayudarme? Cristo, verá, él, él solamente,
él puede ayudarnos. Él pudo entender y ver su condición
que por sí mismo no puede salir adelante, sino es Dios quien
va a ayudarlo, quien lo va a guiarlo y quien lo va a librarlo de ese
lugar. Nuestro Señor Jesucristo nos
enseñó, enseñó a sus discípulos a orar. Él dijo, perdona nuestros pecados. Él nos enseñó, verá, él mismo
dijo a sus discípulos, Lucas once cuatro, allá vemos como
él dijo estas palabras, perdona nuestros pecados. No estamos
libres del pecado, no estamos libres. Todo creyente, Estamos muertos
al pecado. Sí, todo creyente está muerto
al pecado. ¿Qué es esto? Estamos muertos
a su pena, a su culpabilidad, a la ley. La ley no puede condenarte. El pecado no puede condenarnos
más. No puede. Es lo que está diciendo
el apóstol Pablo siempre aquí en el libro de Romanos capítulo
ocho, versículo treinta y tres. ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. Y dice
versículo treinta y nueve. Ni lo alto, ni lo profundo, ni
ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios
que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Vemos las bendiciones,
¿verdad? Entonces, ¿cómo puede el hombre
vivir en el pecado? No puedes. No puedes seguir vivir
en el pecado. ¿Cómo viviremos aún en él? ¿Cómo
viviremos? El gozo del creyente no es el
pecado. El gozo del creyente no es este
mundo. El gozo del creyente que tiene
es ser como Cristo, es ser como Él es y no como del mundo. Dicen Primera de Juan, Primera
de Juan Apóstol. Primera de Juan, capítulo dos. Versículo quince y dieciséis. No améis al mundo, ni las cosas
que están en el mundo. Es Juan, ¿verdad? Él nos enseña. Nos exhorta, no
améis el mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno
ama al mundo, dice, el amor del Padre no está en él. El amor
del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el
mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria
de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Todas estas cosas,
verá, el mundo es contrario a las cosas de Dios, a las cosas de
nuestro Señor Jesucristo. Entonces, el gozo del creyente
tiene que ser como el del Señor Jesucristo y no como el de este
mundo en que vivimos. Volvemos nuevamente a Romanos
capítulo seis. Pablo dice, de ninguna manera,
porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en
él? Versículos 3 y 4. O no sabéis
que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos
sido bautizados en su muerte. Ahora vemos que Pablo, él toma
lo que es el bautismo. La santificación del creyente
descansa en el mismo fundamento de la justicia, la unión con
Cristo. Nuestro descanso... No sé por qué se me están secando
mucho los labios. El descanso del creyente es solamente
Cristo. Es Cristo. En Él descansamos,
en Él reposamos. No reposamos en nuestras obras,
no reposamos en nuestra justicia, sino solamente reposamos en lo
que Él ha hecho a favor de su pueblo. Y todo aquel que está
confiando o está descansando en sus propias obras o en su
propia justicia, está yendo en un camino equivocado. No es el
camino correcto. Entonces vemos que el creyente
está unido con Cristo. Por esa razón vemos que aquí,
o no sabéis que todo lo que es los que hemos sido bautizados
en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte, porque somos sepultados
juntamente con él para muerte, por el bautismo, a fin de que
como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así
también nosotros andemos en vida nueva. Es un andar, verá, en
vida nueva. Es novedad nueva. Es la nueva
naturaleza que Cristo da. Es el nuevo hombre, andar en
ello. Aquí está hablando del bautismo,
es de la unión con Cristo. El creyente está unido con Cristo. Y cuando el creyente está unido
con Cristo, nadie, absolutamente nadie puede separarte de él. Nadie, absolutamente. Venga lo
que venga, venga pruebas, nada nos podrá separar del amor de
Cristo. Somos bautizados juntamente con
Cristo. Hay una unión verdadera con el
Señor Jesucristo. Desde ese momento vemos que la
Iglesia queda unido al Señor Jesucristo. Y ahora no dependo
de mí mismo, dependemos de Él, como hijos de Dios. Hay esta
unión verdadera con Él, es que es la vida eterna. Somos unidos
por el Espíritu de Dios en la que somos realmente uno con Cristo. Somos uno con Cristo Jesús. Somos bautizados en agua, es
lo que dice la palabra de Dios. ¿Cuál es el significado de nuestro
bautismo? Tiene un significado, verá. Es
que confesamos. Cuando creemos, confesamos lo
que creemos, lo que Cristo ha hecho en nuestras vidas, la obra
que Él ha hecho. Entonces, confesamos que somos
identificados con Cristo en su muerte, en su sepultura, en su
resurrección. Es lo que confesamos, es lo que
creemos verdaderamente, ¿verdad? Lo que Cristo ha hecho en la
Cruz del Calvario. Eso creemos que es suficiente
para lavarnos y limpiarnos de nuestros pecados. La sangre de
Cristo Jesús no fue limitado para lavarnos. quitar nuestros
pecados, sino la sangre de Cristo es suficiente, fue suficiente
para limpiar todo el pueblo de Dios. Todos aquellos que fueron
elegidos en el Señor Jesucristo, ellos han de ser justificados
en la sangre de Cristo Jesús. Y ellos son, van a confesarlo
viniendo bajo las aguas del bautismo. Es el testimonio del creyente,
¿verdad? Porque el Señor Jesucristo dijo,
cuando le dijo a sus discípulos que vayan para predicar, y todo
aquel que cree debe ser bautizado. Eso no el hombre lo instituyó,
sino es el Señor Jesucristo. Gracias, hermana. Entonces vemos que cuando somos
bautizados, confesamos la muerte de Cristo y su sepultura y su
resurrección. Y todos los creyentes resucitamos
para andar como nuevas criaturas en Él. Resucitamos para andar,
somos nuevas criaturas en Él. Dicen Segunda de Corintios. Segunda
de Corintios. en su capítulo cinco. Versículo diecisiete dice, De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas
viejas pasaron, y aquí todas son hechas nuevas. Esto no es
obra del hombre. Esta es obra de nuestro Señor
que hace. Es la obra que Él hace en la
vida de un pecador. Tenemos muertos en delitos y
pecados, y Él es el que nos da esa vida para andar en Él, en
nuestro Señor Jesucristo. Y por esa razón, Pablo está diciendo
que, pues, diremos, perseveraremos en el pecado para que la gracia
abunde. ¿Cómo puede, verá, abundar la
gracia donde está el pecado? No puede, no puede. Pero, sin
embargo, Cuando llega la gracia, da vida y el hombre entonces
sigue, sigue esa vida nueva, en novedad nueva hacia Dios,
hacia nuestro Señor Jesucristo. Entonces vemos que Pablo está
diciendo nueva criatura somos, con un nuevo corazón, nuevos
principios y una nueva vida para seguir a Cristo, andar en Cristo. Dice el libro de Filipenses,
El libro de Filipenses, capítulo tres. Tenemos allá lo que Pablo dice,
¿verdad? Es un seguir a Cristo. Filipenses, capítulo tres, versículo
ocho. Dice de esta manera, Y ciertamente
aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del
conocimiento de Cristo Jesús, Mi Señor, por amor del cual lo
he perdido todo y lo tengo por basura para ganar a Cristo. Ese es el propósito, verá, del
creyente. Es seguir adelante y no desmayar. Seguir adelante. El tema o el
propósito del creyente no es yo creí ayer y hasta ya, sino
El propósito del creyente, creí ayer, creo hoy, quiero creer
mañana. Quiero seguir a Cristo mañana.
Hoy lo estoy siguiendo, ayer lo seguí, hoy lo sigo, quiero
seguir mañana en Él. Quiero descansar en Él también
mañana. Esa es la nueva vida del creyente,
¿verdad? Es lo que está diciendo Pablo.
Vuelvo nuevamente a Romanos capítulo seis. Entonces, versículos Versículo
5. Porque si fuimos plantados juntamente
con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos
en la de su resurrección. Habla de aquel apóstol Pablo,
dice si fuimos plantados juntamente con él, a la semejanza de él. La persona no permanece dentro
del agua, sino que se levanta. Así como Cristo Jesús, Él resucitó
cuando Él murió en la cruz del Calvario, ¿verdad? Vemos que
su cuerpo fue bajado. y fue puesto en un sepulcro.
Entonces, él resucitó. Él no se quedó en ese lugar,
en ese sepulcro. Él resucitó y así como él resucitó,
también su pueblo resucitó juntamente con él para vida nueva. Esta es la nueva naturaleza que
nuestro Señor Jesucristo nos da. Entonces, esto es ser semejante
a él, semejante a nuestro Señor Jesucristo. Versículo 6. Sabiendo esto, que nuestro viejo
hombre fue crucificado juntamente con él para que el cuerpo del
pecado sea destruido a fin de que no sirvamos más al pecado. ¿Qué es nuestro viejo hombre?
¿Qué es nuestro viejo hombre que está diciendo la palabra
de Dios? Es nuestra vieja naturaleza. Cuando nacemos, todo ser humano
cuando nace, nacemos con una naturaleza pecaminosa. Esto es
lo que heredamos cuando nuestro primer padre, Adán, pecó. cayó en pecados. Entonces, desde
eso, toda la raza humana venimos heredando ese pecado. Una persona,
por más bien que trate de comportarse en este mundo, siempre tiene
ese pecado y necesita ser justificado en la sangre de nuestro Señor
Jesucristo. Es la única manera que podemos
ser salvos. Si no miramos a Cristo, el hombre
está perdido. El hombre está perdido. Entonces
vemos que el... Nuestro viejo hombre aún está
en nuestras vidas. Está este viejo hombre aquí y
está el nuevo hombre aquí, ¿verdad? Hay un conflicto grande que sostenemos
cada día. Hay una lucha tremenda que sostenemos
cada día. ¿Pero quién es el que sale siempre
triunfante? Es el nuevo hombre. Es él. es el que nos lleva siempre a
triunfar, a salir adelante, es Cristo Jesús. Entonces, este
viejo hombre siempre debe ser, no puede mejorar, no puede mejorar
y debe ser destruido a diario. ¿Quién puede hacer esto? Yo no
puedo hacerlo, yo no puedo destruir el viejo hombre, esta vieja naturaleza. Pero el Espíritu de Dios sí puede.
Él sí puede. El Espíritu y la gracia de Cristo
es quien nos ayuda. Ahora entonces, servimos a Cristo. Servimos a Cristo y no estamos
sirviendo al pecado. Estamos muertos al pecado, es
lo que dice la palabra de Dios, ¿verdad? Pero no estamos libres
de sus influencias. No estamos libres de su presencia. No estamos libres. Es esta lucha
que sostenemos. Ahora versículo siete dice, Porque
el que ha muerto ha sido justificado del pecado. Y si morimos con
Cristo, creemos que también viviremos con Él. Sabiendo que Cristo,
habiendo resucitado de los muertos, ya no muere la muerte, no se
enseñorea más de Él. Porque en cuanto murió al pecado,
murió una vez por todos. Más en cuanto vive, para Dios
vive. Más en cuanto vive, para Dios
vive. Una vez que el creyente se identifica
con Cristo en su muerte, tiene una esperanza segura. ¿Cuál es
tu esperanza si has creído? Tu única esperanza es Cristo. Pablo dijo él, puesto los ojos
en Jesús, el autor y consumador de la fe. No dejes de mirarlo,
no quites tus ojos de él. Tenemos el ejemplo de Pedro,
¿verdad? Cuando Él dijo, manda por mí,
cuando estaba en el mar. Él estaba caminando en el agua,
¿verdad? Pero cuando a Él le entró la
duda, dejó de mirar al Señor, Él se empezó a hundir. Y así
también sucede en la vida del creyente cuando a veces dejamos
de mirar las cosas espirituales y miramos las cosas materiales,
dejamos de mirar a Cristo. Hay peligro. Por eso Pablo dijo
puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Es Cristo. El momento que dejemos de mirarlo,
hay peligro. Pero el creyente, el creyente
verdadero, no quita los ojos de él. No quita. Él sabe que
él es su capitán. Él sabe que lo está guiando en
esa batalla que sostenemos. Y si él salió triunfante con
sus enemigos, él también nos hará salir adelante, triunfantes,
todo su pueblo. Entonces, Vemos que el creyente
se identifica con Cristo en su muerte y tiene una esperanza
segura. Un día cuando Cristo venga, un
día le veremos. Un día su pueblo le verá cara
a cara. y un día será llevado a su pueblo
donde él está. El Señor Jesucristo, él dijo,
voy pues a preparar lugar para que donde yo esté, vosotros estéis. Esta es mi esperanza, esta es
tu esperanza también. Cada uno de aquellos que hemos
creído, y estas son palabras seguras, son segurísimas para
el pueblo de Dios. El hombre puede engañarte, pero
la Palabra de Dios no puede mentir. Palabra fiel y digna, ¿verdad?
Es lo que dice su Palabra. Todos deben creerlo. Vivir siempre
para Cristo. El interés o el anhelo del creyente
es vivir siempre para Cristo y no vivir para este mundo. Por esa razón dice la Palabra
de Dios que hemos muerto al pecado. Y hemos muerto. Cristo es el
que ha hecho esa obra y no es el hombre. Cristo habiendo resucitado
de los muertos, él ya no puede morir nunca más. Él ya no va
a morir por segunda vez, él con una sola muerte, él terminó la
obra que Dios el Padre le dio para hacer. Es lo que dice en
el libro de Hebreos, ¿verdad? Dice en el libro de Hebreos que
con un solo sacrificio hizo perfecto a los santificados, a aquellos
que Dios el Padre le entregó en las manos de su Hijo. Ellos
son justificados en la sangre de Cristo. Entonces vemos que
Cristo ya no puede morir otra vez. Y Él nunca va a volver a
ser vitupereado por el hombre. Él cuando venga, Él vendrá en
su gloria a buscar a su pueblo. Él va a venir para levantar a
su pueblo. Él no va nuevamente a ser crucificado
en la Cruz del Calvario. Él ha hecho ese sacrificio para
su pueblo. y Él cuando venga entonces es
para ser llevados a esa gloria que Él ha preparado. Entonces,
ni tampoco los que han muerto y resucitado con Él, tampoco. ¿Cuántos han muerto los creyentes? Decimos que morimos, ¿verdad? Pero el creyente no muere, sino
él duerme, esperando ese día glorioso, el día de la gran coronación,
cuando Cristo venga. Entonces dice, entonces vemos
que lo que Pablo está diciendo que pues diremos, perseveraremos
en el pecado para que la gracia abunde, en ninguna manera, porque
los que hemos muerto al pecado, cómo viviremos aún en él, ¿verdad? Todos los que ya han pasado de
las tinieblas, ahora están en luz. Ellos andan en luz. ¿Quién
es la luz? Es Cristo. El Señor Jesucristo
dijo, yo soy la luz del mundo. Yo soy la luz, ¿verdad? Esa luz
vino en el mundo, pero muchos lo desprecian. Muchos. Muchos
lo desprecian, pero aquellos que creen, ellos son aquellos
que fueron elegidos y no pueden despreciar esa luz. Seguirán
en esa luz. Que Dios les bendiga.

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Joshua

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