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Gilberto Pech

¿Qué requiere Dios del hombre?

Gilberto Pech September, 29 2013 Video & Audio
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Gilberto Pech September, 29 2013

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en el libro de Mikeas capítulo
6 versículo 6 hasta versículo 8 Mikeas esperemos en la la dirección
de Dios Todopoderoso que nos dé entendimiento para entender
Su Palabra. Vamos a leer versículos seis
hasta versículo ocho. Dice así la Palabra de Dios,
¿con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante Él con holocaustos,
con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares
de carneros o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito
por mi rebelión el fruto de mis entrañas por el pecado de mi
alma? ¡Oh, hombre, Él te ha declarado
lo que es bueno! ¿Y qué pide Jehová de ti? Solamente hacer justicia, amar
misericordia y humillarte. ante tu Dios. Amén. Lo que pide Jehová, lo
que Dios pide. Aquí hay dos cosas que podemos
ver, dos cosas de mucha importancia. Uno, es lo que el hombre piensa, lo
que el hombre quiere, y lo que el hombre puede dar y quiere
dar por su pecado. La segunda cosa es lo que Dios
pide. Uno es lo que Dios pide, y otro
es lo que Dios, o lo que el hombre piensa, o quiere dar. Nosotros sabemos que cuando se
trata de Dios, cuando el hombre tiene que tiene que acercarse
a Dios, cuando el hombre escucha cosas acerca de Dios, y tiene
que pensar su relación con Dios, siempre surge en su mente esas
preguntas. Siempre vienen de su mente esas
ideas. Si yo tengo que presentarme delante
de Dios, entonces, ¿cómo lo haré? El hombre natural siempre piensa
así, y esto lo hace la naturaleza del hombre pecaminoso. Como ya
hemos escuchado, nosotros somos pecadores por naturaleza, y somos
depravados. Cuando el hombre entiende un
poquito de su estado pecaminoso delante
del Señor de nuestro Dios, siempre ve ese problema delante
de él. Ese problema siempre ha sido
el pecado. Ese problema es que tiene que
enfrentarse a la santidad de Dios, que Él es santo, y tiene
ese problema muy grande porque tiene que enfrentarse a la ley
de Dios. que es contra el pecado. Tiene que enfrentarse a la justicia
de Dios, y él es pecador, no se puede. Tiene que enfrentarse
al juicio de Dios, y él es pecador. Entonces se pregunta, ¿cómo lo
haré? ¿Qué voy a hacer? ¿Con qué me
presentaré yo delante de Jehová? lo que el hombre natural piensa
hacer para acercarse a Dios, lo que piensa dar por su pecado. Siempre cuando tenemos que acercarnos
a Dios antes de ser convertidos a Cristo, nosotros también pensamos
una vez esto. ¿Cómo lo haré? ¿Qué debo hacer? ¿Qué debo dar? ¿Qué debo decir? Entonces la naturaleza humana,
la naturaleza que está depravada, les surgen estos pensamientos,
que les surge siempre a todo hombre. Es lo que dice la Biblia
aquí, lo que estamos viendo. Porque Dios siempre ha tratado
con Su pueblo Israel, y este libro de Miqueas Mikeas es una
palabra muy maravillosa que dice, que Dios como tú que perdonas. Y Él habló al pueblo de Israel,
Dios habló al pueblo de Israel por medio de Él, por medio de
Mikeas. Y después de haber hablado a
Israel por su pecado, por su iniquidad, Entonces llama a Israel
a hacer memoria de las bondades de Dios que le ha hecho. Dios
durante todo el tiempo trató a Israel con su bondad. Por esa razón entonces La respuesta
del pueblo por medio del profeta dice, ¿con qué me presentaré
ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante
Jehová por medios que yo pueda ofrecer? ¿Cómo lo haré? Esta pregunta que se hace significa
buscar la manera de hacerlo, y esta intención viene de la
naturaleza pecaminosa, la naturaleza depravada. Sabemos que la Biblia
nos enseña en Romanos capítulo ocho, versículos seis y siete,
que la mente carnal es enemistad contra Dios. La mente carnal es enemistad
contra Dios, y esta intención viene de esa naturaleza depravada. Y esto al mismo tiempo nos enseña
la depravidad del hombre delante de Dios. Esa palabra depravidad
significa que el hombre es pecador, y sólo es pecador, siempre es
lo hemos escuchado aquí en el mensaje anterior. También nos muestra aquí, según
como vemos la pregunta que se hace, la necesidad de una justicia
más alta. Porque Él no lo encuentra, solamente
está preguntando, ¿con qué? Ahora si miramos dentro de nosotros
que vamos a encontrar. Si miramos dentro de nosotros,
vamos a encontrar allí pecado. No es que el hombre no pueda
hacer lo bueno. Sí puede hacer lo bueno. No es que el hombre
no pueda pensar bien. Sí puede pensar bien. Pero hay
un problema, el pecado. Y Dios nos simpatiza con el pecado. Dios nunca ha simpatizado con
el pecado, y Dios nunca perdonaría ningún pecado, porque Él es santo. Si lo hace, Él no sería justo. Si lo hace, Él no sería santo. Entonces el hombre preguntó,
¿con qué me presentaré? Mirando dentro de nosotros mismos
encontramos como nos enseña en el libro de Job, cómo puede el
hombre ser limpio, el nacido de mujer cómo puede
ser limpio? Aunque yo fuera justo, no me atrevería a hablar. Y si le hablo y me oye, no creeré
que me haya escuchado porque sólo veo pecado dentro de mí.
Entonces, cuando una persona empieza a ver su pecado, empieza
a ver su necesidad. Bueno, aquí vemos, en primer
lugar, la demostración de la depravidad humana, y su necesidad
de una justicia más alta. En segundo lugar, dice así, me presentaré ante
Jehová, ante Él con holocaustos, con becerros de un año, Esta siguiente pregunta significa
disponer de los medios para hacerlo, para acercarse a Dios. Esta intención
viene de las ordenanzas de los sacrificios y holocaustos ordenados
por Dios a través de Moisés a los profetas, o sea, a los sacerdotes,
para acercarse a Dios, para acercarse al lugar Dios ordenó los holocaustos. Dios ordenó los sacrificios. Y este hombre piensa en esto. En la vida vemos a, este, a,
a saqueo. Saqueo, cuando Cristo vino a
la casa de saqueo, vino la salvación a Su casa, cuando Dios obró en su corazón esa conversión a Cristo, lo demostró
inmediatamente. Dijo, devolveré a aquellos todo
lo que les he robado. Esto es otra acción. Esto viene
de un corazón ya convertido a Cristo. Eso que estamos viendo viene
de una mente que ya está siendo despejado. Empieza a escuchar,
empieza a mirar la maldad del pecado. Entonces lo que se le ocurrió
hacer es que si pudiera acercarse a Dios con holocaustos. Los sacerdotes bajo el antiguo
pacto entraron en el lugar santo, en el lugar santísimo, por medio
de holocaustos, derramamiento de sangre. Y este hombre piensa también
que por esto se acercaría a Dios. Por eso les dije, esta idea viene
de las ordenanzas de los holocaustos y sacrificios por medio de Moisés. Bueno, esto era bajo el antiguo pacto. En Levíticos, capítulo nueve,
versículos uno, versículos tres y versículos siete, nos muestra
esta realidad. Dice así, en el día octavo, Moisés
llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel, y
dijo a Aarón, vacada un becerro para expiación
y un carnero para holocausto sin defecto, y ofrécelo delante
de Jehová, y a los hijos de Israel hablarás, diciendo, Tomad un
macho cabrío para expiación y un becerro o un cordero de un año
sin defecto para holocausto. 7, nos dice, Y dijo Moisés a
Aarón, acércate al altar, y haz tú la expiación y tu holocausto,
y haz la reconciliación por ti, por el pueblo, haz también la
ofrenda por el pueblo, y haz la reconciliación por ellos,
como ha mandado Jehová. Esta idea viene de esto. está tomado de esta ordenanza
de los holocaustos. Bueno, pero esto es poner la
esperanza, viene siendo poner la esperanza en algo que solamente es sombra. poner esperanza y confianza en
algo que solamente es un tipo o es un símbolo. Porque ni con esto pudieron acercarse
a Dios. ¿Saben por qué? Porque esto es
sombra. La realidad del holocausto y
de los sacrificios es Cristo. no es exactamente esto. Entonces,
confiar en esto, y pensar que por este medio podemos acercarnos
a Dios, eso equivale a decir que Cristo Jesús no hizo nada,
no ha venido al mundo, no ha hecho nada por nadie. Bajo la ordenanza del antiguo
pacto está anunciado el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo,
que sí quitó pecado. entonces esa idea viene de ahí.
También puede venir de la manera que el hombre quiera, que la
persona quiera acercarse a Dios. Muchas cosas piensan dar, hacer,
ofrecer, el hombre está listo siempre para dar a Dios si Dios
quiere recibir eso. Más quiere dar, otra cosa que
darse a Él mismo. Más quiere dar cosas que es más
fácil que acercarse a Dios como debe ser, como Dios quiere. Bueno, esto es también tratar
de ser justificado elante de Dios por las obras de la ley. ¿Pero qué nos dicen las Escrituras
en Gálatas dos, quince y dieciséis? Nosotros somos judíos. No somos pecadores. No nacimos
en pecados. Nosotros somos judíos desde el
nacimiento. ¿Sabían que los fariseos y los
judíos, ellos no tenían pecado? Hasta no cometer una falla, no
tienen pecado. Nacen sin pecado. Es lo que dicen
ellos. Es lo que creen pero la Biblia
no es lo que declara. Por ejemplo, el fariseo, nunca
vemos en su oración considerándose como pecador, él no tiene pecado,
porque no ha cometido ningún hecho malo. Mas todos nosotros nacimos en
pecado. Nacimos en pecado, igual ellos,
igual todo el mundo, entero todo hombre es pecador delante de
Dios. tratar de ser justificado delante
de Dios por las obras de la ley es inútil, nos dice allá en Gálatas. Sabemos que por las obras de
la ley nadie es justificado, y nosotros tuvimos que creer
en Jesucristo para ser justificados por medio de la fe que es en
Cristo nuestro Señor. y entonces, por la sobra de la
ley, por esos holocaustos, nadie va a ser justificado. Nadie va
a ser justificado por sus hechos, sino por Cristo nuestro Señor. III. En tercer lugar, hace la
siguiente pregunta, ¿SE AGRADARÁ JEOVÁ DE MILLARES
DE CARNEROS O DE DIEZ MIL ARROYOS DE ACEITE? ¿Se agradará a Jehová?" Este
pensamiento va desarrollándose bien. ¿Se agradará? Eso significa
que, podré yo dar todo, hasta lo más mejor, pero ¿se agradará
a Jehová? ¿Se agradará a Jehová? Esto significa tratar de buscar
el agrado de Dios. tratando de buscar que Dios se
agrade con las cosas que el hombre ofrezca. La respuesta de las Sagradas
Escrituras es no. No le agrada a Dios. Es lo que
responde la santa vida, no. Ofrece lo que quieras, a Dios
no le agrada. No es eso que quiere Dios. No
es eso que pide Dios. no le agradará a Dios." Vean
en sus Biblias, en el libro Hebreos, capítulo diez, dice aquí desde el versículo
cuatro, vean, porque la sangre de los toros y de los machos
cabríos no pueden quitar los pecados. Por lo cual entrando
en el mundo dice, sacrificio y ofrenda, no quisiste, mas me
preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por
el pecado no te agradaron. Entonces he aquí que vengo, oh
Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo está escrito
de mí." En lo que nos responde la Escritura, no, no le agrada
a Dios. Dios no se agradará por esas
cosas. El problema del hombre es su
pecado delante de la ley de Dios. El problema del hombre es que
tiene que ser él mismo que responda por sí mismo. Cada pecador responde
por sí mismo delante de Dios. Esto nos da a entender que cada
uno tiene que ser creyente por sí mismo. Nadie va a creer por
otro, sino que cada uno de nosotros va a responder delante de Dios
por sí mismo. yo tengo mis chamacos, mis hijos,
ya todos casados, pero yo no creo por ellos, ellos tienen
que creer por sí mismos. Es decir, ellos personalmente
tienen que presentarse a Dios, y cada hombre tiene que presentarse
a Dios, y tiene que enfrentar todas estas justicias de Dios.
Ley, justicia, juicio, tiene que enfrentarlo. no es solamente vamos a acercarnos
a Dios, sino que tenemos que preguntarnos, ¿cómo? ¿Cómo? Así que la respuesta de la santa
vida es, no le agrada a Dios esto. A través de estos sacrificios
Dios demostró en sombra un sacrificio perfecto, un holocausto perfecto,
una justicia más alta. con lo que el hombre entonces
podrá acercarse a Dios. Todas estas cosas eran sombras,
por eso a Dios no le agrada. La idea, la idea de los holocaustos
realmente eran para agradar a Dios, pero nunca agradó a Dios. La
idea de los holocaustos eran para quitar pecado, pero nunca
quitó pecado, ¿por qué? Porque sólo era sombra. la realidad
es Cristo. Eso solamente es otra. Un sacrificio más perfecto, una
justicia más alta, no puede existir en nosotros. Solamente en Uno,
que no tiene pecado. Y solamente tiene que ser Uno,
que es eterno. que vive para siempre. Bueno,
vamos a ver la cuarta idea. Dice así, Daré mi primogénito
por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de
mi alma. Hubo un rey que ofreció su propio
hijo en holocausto cuando se vio derrotado. perdiendo en la
guerra. El rey de Moab arrebató a su
primogénito y lo sacrificó, pero a nadie le agradó esto que hizo."
Eso significa, significa buscar entre nuestras posibilidades
humanas lo mejor, tratando de agradar a Dios con lo mejor que
podamos y no hay cosa más grande que uno pueda dar lo que más
ama, lo que más quiere, lo que más prefiere. Y este rey ofreció
a su propio hijo en sacrificio. Es lo que piensa aquí la persona
que habla. ¿Daré mi primogénito por mi rebelión? ¿El fruto de mis entrañas por
mi pecado? no le agradara a Dios esto. ¿Qué
puede el hombre dar que no sea pecado? ¿Qué puede
el hombre dar que sea agradable? Nada. Ninguno es bueno. No hay nada bueno en el hombre
natural. No hay nada bueno. Todo de él
es si hay algo mío, mío, propio de mi naturaleza, es pecado. De modo que nada de mí agradará
a Dios. Nada que yo pueda ofrecer podrá
aplacar la ira de Dios, podrá satisfacerlas de mano de la ley
contra mí como pecador, Nada de lo que yo haga pueda darme
justicia, hacerme justo, para que Dios me mire con agrado.
Nada hay en mí que pueda desviar el juicio de Dios sobre mí por
ser pecador. No hay nada. Entonces, por más
que yo dé todo, todo, todo, todo, no es agradable hasta que yo venga a Cristo. el Padre solamente se agrada
con Cristo, no con nosotros. Bueno, después de ver estas cuatro
preguntas, entonces continuamos con la siguiente cosa que es
lo que pide Jehová. Eso es lo que el hombre piensa,
lo que el hombre quiere dar, lo que el hombre está dispuesto
a dar por naturaleza. Pero Lo que vamos a ver a continuación
es lo que pide Jehová. En este mismo versículo, capítulo,
vamos a ver este, el versículo ocho donde dice, oh hombre, Él
te ha declarado lo que es bueno y que pide Jehová de ti. Desde
siempre Dios ha declarado lo que es bueno. desde siempre. Un pueblo que ha conocido los
mandamientos de Dios y pregunta, esto es como que, como que esté
olvidándose de lo que una vez escuchó. Así que, la declaración
de Dios es esto que sigue, lo que pide Jehová. ¿Qué es lo que
pide Jehová, ya que ninguna de las cosas que
yo pueda ofrecer le agradará a Jehová que es lo que pide."
Esto es lo positivo. Es lo positivo para cada ser
humano. Nosotros somos pecadores y Dios
es santo, pero Dios tiene misericordia de nosotros. Tiene Dios misericordia
del pecador. Y Dios quiere y puede perdonar
pecados. Dios quiere y puede justificar
pecadores. Pero no lo hará Dios conforme
nosotros lo pensemos, conforme nosotros disponemos. Dios hará
todo esto conforme a Su voluntad. Dios hará todo esto conforme
a Su propósito. Lo que pide Jehová primeramente
es hacer justicia. hacer justicia. Nos preguntamos
todavía, ¿puedo yo hacer justicia siendo pecador? ¿Puedo yo ser
justo delante de Él siendo pecador? Lo que pide Jehová es hacer justicia. Estas tres siguientes cosas que
vamos a ver, los tres son llamamientos al
arrepentimiento. solamente hacer justicia. Ahora
nos preguntamos, ¿qué es hacer justicia, entonces? ¿Qué es hacer
justicia? Yo soy injusto. Me han declarado
que soy pecador, que soy depravado. No tengo nada bueno, entonces,
¿cómo puedo yo hacer justicia? Esto es lo que pide Jehová. Hacer justicia, hacer justicia
es reconocer que soy pecador." Eso es justo delante de Dios,
que hagas eso. Que reconozcas tu pecado. Que reconozcas tu depravidad. Que confieses que tú no eres
justo. Que confieses a Dios que no tienes
nada de bueno sino sólo pecado. Que confieses a Dios de que lo
único que podrías merecer sería la ira divina de Dios. Te confieses a Dios que eres
indigno de Sus favores. Estas tres cosas tienen que ver
con los bienes venideros anunciados bajo la sombra, bajo esas figuras
del antiguo pacto, los holocaustos. Estos favores que viene a nosotros bajo Cristo
nuestro Señor, es lo que estamos viendo ahora. Que hagas justicia,
porque a través de esas cosas vienen esos bienes venideros. Hacer justicia. Reconoce al único
justo, reconoce al único justo que es
Cristo el Señor. Reconócelo, pero reconoce que
tú eres injusto. Reconoce que tú no mereces ninguna
salvación, ningún favor. Reconoce que sólo lo que mereces
es la ira divina de Dios, el castigo eterno por tus pecados. Reconoce que sólo Dios es justo,
y sólo Dios justifica pecadores por la justicia de su Hijo Jesucristo. Arrepiéntete de tus pecados,
arrepiéntete de sí mismo de ser pecador. Arrepiéntete de esto. Busca la justicia que sí le agrada
a Dios. Esa justicia es Cristo el Señor. Le plació a Dios manifestar Su
justicia por medio de nuestro Señor Jesucristo, y justificar
a todo aquel que es de la fe de Cristo. Aquí no interviene
ninguna obra nuestra. Esto es lo que pide Jehová nuestro
Dios. Es lo que pide Dios. El pecador
necesita la justicia de Cristo. No dar cosas, ni hacer cosas.
el pecador necesita la justicia de Cristo. Para que el hombre
se acerque a Dios, Dios lo acercará a él, y lo ha hecho por los méritos
de su hijo amado Jesucristo. No hay otro medio para acercarse
a Dios. Holocaustos no, sacrificios no, nunca pudieron, nunca pudieron. La segunda cosa, amar misericordia. amar misericordia, esto es un
llamamiento para reconocer la misericordia de Dios. Yo creo
que vamos entendiendo cómo es la primera parte, lo inútil que
somos, y en esta segunda parte vemos la bondad de Dios. Vemos
la bondad de Dios, que a través de Su Hijo Jesucristo nos lleva
a Él. nos acerca a Él. Ahora nos llama
a mirar Su misericordia, a ser memoria de Sus bondades, muerto sin remedio, pero como
Dios conoce a Su pueblo, me guardó desde antes de creer. Llegó el
tiempo en que creí, y ahora me sigue guardando Él. ¿No es favor
de Dios eso? ¿No es misericordia de Dios eso?
Sí, es verdad, amar misericordia. Es la siguiente cosa, amar misericordia. Amar misericordia es amar los
bienes venideros en Cristo Jesús nuestro Señor. Amar misericordia
es amar lo que Cristo Jesús hizo por nosotros que no podíamos. Amar misericordia es aceptar,
es aceptar, es creer, es confiar en lo que Dios hace por nosotros.
No es otra cosa más que amar todos esos bienes venideros que
vienen a nosotros a través de Jesucristo nuestro Señor. La
Biblia nos dice, Dios dice en Su Palabra en Osea 6,6, misericordia
quiero, y no sacrificio. También dice en San Mateo 9,13,
vayan y aprendan qué es lo que significa misericordia quiero.
Dijo a un montón de fraiseos que acusaban a otros Si ustedes
supieran de qué lo que quiero es misericordia, ustedes no condenarían
a estos pobres. ¿Por qué? Porque Dios ama misericordia,
y manda al hombre que ame misericordia. La misericordia que el hombre
debe amar es lo que Cristo ha hecho por nosotros, lo que Dios
ha hecho por nosotros en Cristo. Su gracia, Sus favores, para
con los pecadores. Y esta es la noticia más buena
que podemos escuchar día a día, que Dios tiene misericordia en
nosotros. Y por Su misericordia y por Su
gracia ha dado a Su Hijo, para que nosotros creyésemos en Él,
y encontremos vida eterna en Él. Para que por medio de Su
Hijo Jesucristo podamos entonces tener acceso al Padre, ya no
por nuestras obras, sino por las obras de Cristo. los bienes venideros bajo la
gracia de Dios en Cristo Jesús no son concedidos por merecimientos
ni por condiciones que podemos nosotros cumplir. No son concedidos,
son concedidos por la gracia de Dios, no por obras. Recordé durante este tiempo de
que, pensando acerca de este mes y boceto, como el rey le
dijo, No temas, haré misericordia contigo. Y esto fue dicho a un hombre
que es, este, es hijo de Saúl, es hijo de Saúl, y es enemigo
del rey, y además está aliciado en los pies, pero el rey le dice,
No temas, haré misericordia contigo. De igual manera somos enemigos
de Dios por pecadores. Pero por la gracia de Dios en
Cristo Jesús, Dios hace misericordia con nosotros por medio de Su
Hijo amado Jesucristo. III. La última cosa, la tercera cosa
que pide Jehová, humillarte ante tu Dios. Humillarte. Ese llamamiento de Dios al hombre. acercarse a Dios. Es un llamamiento
para venir a Él, es un llamamiento para que el hombre reconozca,
reconozca a Dios en verdad. Así que, el llamamiento al arrepentimiento
consiste en que el hombre venga a Dios por medio de Jesucristo. Esas dos palabras Mientras estaba
yo escribiendo este bosquejo, estuve pensando, porque también
hemos visto en programas de televisión, personas que dicen, para que
haya mucha gente en la iglesia, para que llenes ese edificio
tan grande, quizás ese salón tan grande, no vuelvas a predicar
pecado, porque con eso ofendes mucho.
no vayas a predicar arrepentimiento porque vas a ofender más, porque
el pecado suena ofensivo para la mente humana. Y el arrepentirse
peor, una vez les dijeron a una persona allá, ¿por qué no te
unías? Te comportas muy altiva y te
has comportado muy mal adelante a esas personas que te aman y
te yo ya no he hecho nada malo", dice ella, y le dice a su esposo,
me has ofendido bastante. Ni una persona me ha humillado
más como lo has hecho tú, pero nunca me humillaré, es lo que
fue su respuesta a ella. Pensamos entonces de que estas
dos cosas, decía el hombre su pecado es una ofensa, y decía
el hombre que se arrepienta es una humillación, otra ofensa.
sin embargo es lo que necesitamos. Es lo que necesitamos. Es como
decirle al reo su culpa y darle su sentencia. Lo mismo sucede
con nosotros, los pecadores. Escuchamos nuestro pecado. Siempre
tenemos que escuchar que somos pecadores, y eso nos trae bendición
de Dios, porque nos hace ver el grado de nuestra maldad. La gravedad de nuestro pecado
nos hace mirar nuestra necesidad de ser salvos, nuestra necesidad
de ser justificados. alguien piensa ir con el médico
y dice, no puedo ahorita, cuando yo mejore un poco iré. No, este
llamamiento del Señor es llamamiento para ahora. Humillarte delante
de tu Dios, aunque suene como ofensa, pero así tiene que ser.
El hombre orgulloso con su religión y con todas sus posibilidades
humanas tiene que rebajarse de todo esto. El hombre con todo
su orgullo religioso que está decidido para dar todo tiene
que despojarse de todo lo que puede hacer y puede dar. Tiene
que rebajarse delante del Señor, y hay palabras muy, muy buenas,
muy positivas en las Escrituras. Por ejemplo, este Mefiboset que
les decía, él se humilló ante el rey y dijo, aunque él estaba
aliciado, pero él dijo, ¿Cómo puede? ¿Qué puede mirar en mí?
¿Qué puede mirar en mí? ¿Cómo puede mirar a tu siervo? O la palabra positiva es este perro
muerto. Perro muerto. Y cómo Jesús trató
a la mujer también que buscaba la sanidad de su hija. le dijeron,
no es lícito dar el pan de los hijos a los perros. Pero en verdad es lo que somos
delante de Dios. Como pecadores es lo que somos.
Si queremos entender qué es humillarse delante de Dios, eso es humillarse
delante de Dios. Eso es humillarnos delante de
Dios. humillarnos delante de Aquel
que es santo, santo. Humillarnos delante de Aquel
que tiene Su ley, Su justicia, y Su juicio contra el pecado. Arrastrarnos en Su presencia,
rogarle a Dios Su perdón. Creer con todo nuestro corazón
en el Señor Jesucristo, arrepentirnos de todos nuestros y colgarnos solamente en Su brazo
onipotente. Entregarle Su corazón a Él. En
todas estas tres cosas que el Señor ha dicho, no incluye ninguna obra nuestra,
a lo contrario nos despoja de todo. ¿Quieres venir a Dios a
presentarte delante de Dios? Despójate de todo orgullo, de
toda religión, de toda pretensión de dar y ofrecer. Ven a Cristo, y estoy seguro
que Cristo sí te va a salvar. Estoy seguro que Cristo sí te
va a perdonar. Estoy seguro que Cristo sí te
va a justificar. Estoy seguro que Cristo te va
a santificar, y Cristo te salvará por siempre. Porque a éste sí
le agrada Dios. acerquémonos a Dios por medio
de lo que a Dios le agrada. No tratemos de agradarlo con
lo que pensamos. Tratemos de alcanzar y de caminar
por donde a Dios le agrade. Gracias, hermanos, que el Señor
los bendiga a todos.

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